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sábado, 31 de marzo de 2012

EN EL CAMINO CUARESMAL

 ... personal para vencer tentaciones, desórdenes debilidades y...

La Cuaresma nos invita a caminar hacia la Casa del Padre, pero no un camino distendido, sin preocupaciones, sin dificultades... No, un camino que se llena de espina, de obstáculos y se hace duro y costoso. Es un camino de penitencia lleno de interrogantes y exigencias.

Porque en el camino vamos hacia la muerte. Muerte del hombre viejo que llevamos dentro y que queremos dejar para convertirnos en ese hombre nuevo que viva en el amor al estilo de Jesús. Por eso, este camino de Cuaresma nos invita a cuestionarnos nuestro amor a Padre Dios. ¿Me siento verdaderamente hijo suyo? ¿Y si hijo, realmente me esfuerzo en cumplir su Voluntad?

Y, consciente de que su Voluntad está en el amor a los demás, ¿me pregunto y analizo si tengo buen corazón o me encierro en el egoísmo? ¿Soy capaz de perdonar o conservo el rencor durante mucho tiempo? ¿Trabajo por crear un clima de paz en mi propio ambiente?

¿Y eso me lleva a entrar en mí mismo como el hijo prodigo, y de hacer autocrítica, reconociendo mi pecado? ¿Cumplo con mis obligaciones y responsabilidades y soy exigente conmigo mismo según la Voluntad de Dios?

Solo en el esfuerzo por dar respuestas a todas estas preguntas y muchas más, lograremos vislumbrar en el camino la Casa del Padre. Si no es así, posiblemente nos perderemos buscando otro Jesús que todavía no ha nacido y que nunca llegará.

Pidamos luz, sabiduría, fortaleza, paciencia y confianza para que humillados como el hijo prodigo seamos capaces de levantarnos y caminar en verdad hacia la Casa del Padre.

viernes, 30 de marzo de 2012

QUEDATE CONMIGO


Quédate conmigo… ¿Quieres?
Quédate [porque tengo sed de tu compañía.
Quédate conmigo porque quiero escucharte.
Quédate en mi compañía veraz que bien lo pasamos. 

Cuéntame tus cosas porque quiero ayudarte.
Cuéntame tus planes para Yo aconsejarte.
Cuéntame tus penas quiero consolarte.

Tengo mucho que ofrecerte,  mi Amor por ti es grande.
Tengo palabras de aliento  y de esperanzas.
Tengo el poder de sanar  tus heridas y tus recuerdos.
Tengo en mis manos la paz  para tu alma.



Quédate conmigo, ven a visitarme mira que solo me encuentro.
Quédate conmigo, no tengas prisa, mira que sin Mi nada eres.
Quédate conmigo que quiero hablarte, mira que pierdes si no lo haces.




                                                                                 

  

¿Quieres acompañarme? ¿Quieres?
Mira que cerca estoy de ti.
Mira que te espero día y noche.
Mira que eres mi alegría y mi consuelo.
Mira que la vida te he dado y te sigo dando.
Mira que hoy estoy y quizás mañana no...
Porque la vida pasa pronto y sin ruido.
Y cuando quieras venir ya no esté para ti…
Porque me llaman y  a  casa he vuelto sin ti.





Desde la Soledad del Sagrario

jueves, 29 de marzo de 2012