ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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sábado, 31 de enero de 2015

SOSTÉN, SEÑOR, MI FE PARA RESPONDER A TU AMOR



Mi fe está pegada con alfileres si Tú, Señor, no la sostienes con firmeza. Mi fe se desvanece si Tú, Señor, no la alimentas y la haces crecer en mi corazón. Porque por mucho que me afane nada podré lograr sin tu concurso y sin tu Gracia. Tú eres, Señor, la Fuente que alimentas mi vida y mi fe.

Necesito, Señor, que mi fe esté sostenida por Ti. Necesito que inundes mi corazón de luz para que vea tu amor. Necesito, Señor, que mi fe despierte y se apoye en tu Amor, para que pacientemente persevere y no se derrumbe. Necesito, Señor, que abras mi corazón, quizás, endurecido como piedra, y lo conviertas en corazón de carne suave, compasivo y misericordioso, para que se fortalezca en la fe con buenas obras y servicios por amor.

Dame, Señor, la luz y la sabiduría de, confiado y esperanzado, perseverar en tu presencia pacientemente hasta que Tú convengas en aumentar mi fe. Amén.

viernes, 30 de enero de 2015

SOMOS TIERRA SEMBRADA POR BUENA SEMILLA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS




Dentro de cada hombre hay una semilla de amor plantada. Por algo, en el libro del génesis se dice al principio que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Si somos semejanza de Dios tenemos muchas cosas de Dios. Por eso sentimos amor y nos llena de gozo hacer el bien; por eso sentimos compasión, y también deseos de misericordia.

Pero también sentimos deseos de hacer justicia, de que haya paz, y de que todos los hombres se sientan hermanos y vivan de forma fraterna. Pero todo esto se estropea cuando el hombre empieza a sentir egoísmo, y quiere ser el mejor, y disfrutar más que los otros y que, los otros, le sirvan y estén bajo sus órdenes. Son los síntomas del pecado, de la soberbia y avaricia.

Necesitamos fumigar nuestra particular tierra para que, limpia y protegida, la semilla crezca fuerte y bien cultivada y dé los frutos esperados. Pero es necesario atenderla, regarla y abonarla con mucho cuidado y atención. Y eso nos exige estar unido al Sembrador, que sabe de nuestras debilidades, de nuestros defectos, enfermedades y pecados y está dispuesto, por amor, a perdonarnos y a ayudarnos a dar frutos.

Cuidemos nuestra huerta con la asidua frecuencia de la Eucaristía y la Penitencia, para que el abono y la lluvia de la Gracia nos empapen hasta tal punto que nuestra tierra quede bien abonada y fértil para dar los frutos que de ella se esperan. Amén.

jueves, 29 de enero de 2015

LA LUZ TAMBIÉN DEPENDE DE MÍ



Puedo encontrarme en el lugar más iluminado del mundo, pero puedo estar también al mismo tiempo en la mayor oscuridad de mi vida. Por supuesto que dependerá de muchas cosas, pero principalmente de dos cosas: a) de que haya buena luz; b) de que tenga los ojos y los oídos bien abiertos.

No sólo la luz es necesaria, sino también que mis oídos oigan, pero sobre todo, que escuchen. Porque sólo viendo y escuchando podemos alcanzar la verdad y vivirla. Y para ver y escuchar hace falta, primero luz y segundo capacidad para oír. Y podemos, aunque veamos y oigamos, estar ciegos y sordos.

Y lo estamos, cuando sólo vemos por nuestra, herida, contaminada y tentada, razón. Una razón que busca sólo las formulas de satisfacer sus propios egoísmos;  una razón que lucha por sobre salir sobre, valga la redundancia, los demás. Una razón egoísta que no escucha, sino propone y hace valer sus ideas infestadas y contagiadas de poder, comodidades, pasiones y sentimientos posesivos, tantos espirituales como materiales.

Pero, ocurre también, que a veces cerramos los ojos y miramos a otro lado. No queremos complicaciones que nos inquietan y nos comprometen. Comprendemos y nos compadecemos, pero nos atrae y nos gusta una vida más cómoda, placentera y despreocupada. Nos gusta colaborar y nos solidarizamos con muchas causas, pero queremos vivir nuestra vida cómoda y placentera. 

Cerramos los ojos y rechazamos el compromiso por amor de trabajar por un mundo mejor. Lo hacemos a media vela, dejando nuestros ojos entre abiertos y en penumbra, porque no queremos ver con claridad. No queremos demasiada luz que aclare nuestra vista, porque precisamente no queremos ver.

Perdona Señor nuestra ceguera voluntaria y llénanos de paz, sabiduría y fortaleza para que, abriendo los ojos, seamos capaces de mirar de frente a los Tuyos y corresponderte con la misma mirada con la que Tú, Señor, nos miras.


miércoles, 28 de enero de 2015

MIS FRUTOS NECESITAN TU BENDICIÓN, SEÑOR



Es posible que mi corazón dé frutos buenos. Si hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, nuestro corazón tendrá cosas buenas, pero, por causa del pecado, tenemos sentimientos y deseos egoístas que sólo miran para nosotros y excluyen a los demás.

El hombre hace cosas buenas, pero al final siempre se guardará lo mejor para sí mismo. Es egoísta y no está dispuesto a compartir con los demás. Dará, como máximo, aquello que le sobra o no necesita. El hombre se vuelve huraño y egoísta, y necesita transformar su corazón y limpiarlo de toda malicia y pecado. Por eso, necesitamos al buen Sembrador, que nos siembre buenas semillas y nos dé buena tierra.

Necesitamos ser regados con el agua del Espíritu Santo, para que nuestra semilla de amor fructifique y dé buenos frutos. Necesitamos el riego de la oración. Mucha oración que nos una constantemente al Señor y nos ponga en Manos del Espíritu, para que nuestra tierra, fertilizada por los sacramentos y cultivada por la Eucaristía sea alimentada y fortalecida para dar buena cosecha.

¡Oh, Señor, danos la capacidad de renuncia a nuestras comodidades, apetencias, vicios y apegos, para que, desprendidos de toda atadura, seamos libres para vivir en tu Palabra y cumplir tu Voluntad!

martes, 27 de enero de 2015

EL TRABAJO DEL ESPÍRITU



No tendría ninguna lógica la venida del Espíritu Santo si no fuese que la Misión del Señor quedó imcompleta. Los apóstoles no entendieron muchas cosas, por no decir casi ninguna. Y a nosotros, la Iglesia, que continúa su Misión a través de los apóstoles, tampoco entendemos mucho. Es el Espíritu Santo quien nos va guiando y revelándonos muchas cosas que no llegamos a entender.

Por eso, Jesús nos dice que se queda con nosotros hasta el fin del mundo. No puede ser de otra forma. Al darnos libertad estamos constantemente en peligro. Imaginemos a un hijo que lo dejamos en libertad. Estamos constantemente vigilándolo. Y más, en nuestro caso, que estamos tocados y heridos por el pecado. El Maligno nos puede y necesitamos la fuerza y la sabiduría del Espíritu.

No podemos quedarnos desguarnecidos ni a la intemperie espiritual. Necesitamos la Gracia del Espíritu para la lucha diaria contra nuestra voluntad. Porque muchas veces hacemos lo que no deseamos hacer. Nuestras apetencias nos pueden, nos arrastran y, a pesar de que entendemos que no debemos, nos vencen. Por eso, necesitamos la fuerza del Espíritu Santo, para en Él poder y vencer.

Y eso nos exige oración, perseverar y permanecer en el Señor. Cumplir y vivir ese cumplimiento, no sólo de palabra sino también de vida. Porque sólo así estaremos hermanados con el Señor y, coherederos con Él, de la Gloria del Padre.

lunes, 26 de enero de 2015

¡SEÑOR!, ¿POR QUÉ NOS CUESTA TANTO OBEDECERTE?



Por naturaleza estamos predispuestos al rechazo. Y lo vamos adquiriendo en la medida que maduramos desde la docilidad y pureza de intenciones del niño, a la soberbia y malicia de intenciones del hombre. No cabe duda que es la naturaleza de nuestro pecado original. Estamos tocados y heridos, y en la medida que pasamos del hombre nuevo purificado en el Bautismo al hombre viejo, herido por el pecado, alimentamos el rechazo a todo lo que nos viene de Dios nuestro Padre.

Necesitamos, pues, permanecer en el Señor. Ser dócil y obediente y seguirle por medio de los sacramentos. No podemos dejar que ese hombre nuevo, nacido en el Bautismo, muera por el pecado al alejarse de nuestro Señor y cerrar su corazón a la acción del Espíritu Santo. No podemos cegarnos por la soberbia y ver en la bondad y el amor del Señor la acción del demonio, porque Jesús viene a liberarnos precisamente del poder del Maligno que trabaja para que permanezcamos en el pecado.Y el Maligno no permitiría luchar contra sí mismo. 

Mantenernos en el hombre nuevo, renacido a la Gracia, es cosa de permanecer unido e injertado en el Señor. Abiertos a la acción del Espíritu Santo y confiados en su poder y su amor. Por eso, seguros de su presencia y abandonados a su Gracia, mantengamos la calma y la esperanza de alcanzar la victoria sobre la muerte del pecado y renacer a la Vida de la Gracia junto al Padre que nos ama y nos salva.

Danos, Señor, la paciencia de sabernos cuidados, protegidos y salvados en tu Espíritu y aguardar esperanzados la hora que Tú has elegido para llevarnos a tu presencia. Amén. 



domingo, 25 de enero de 2015

ME RESISTO SEÑOR A TU LLAMADA



Me resisto Señor a tu llamada, y me resisto porque experimento que mi entrega no es la que yo quisiera. No es la que a mí me gustaría que fuese. Hay momentos de dudas, de cobardía, de deseos de abandono, de desánimos, de condiciones...etc. Sin embargo, también todas esas experiencias me hablan de mis miserias y limitaciones y de la necesidad de misericordia, Señor.

No quiero alejarme de Ti, Dios mío, a pesar de los peligros que el mundo me tiende. Muchos nacen dentro de mí, y otros están esperándome afuera. La tentación es el arma que el Maligno tiene siempre preparada y que usa con gran eficacia. Por eso, Señor, necesito vivir muy cerca de Ti, y permanecer junto a Ti.

Entiendo, ahora, por qué te quedaste con nosotros en la Eucaristía y por qué te haces presente en cada sacramento. Entiendo ahora por qué nos has enviado a Paráclito, el Espíritu Santo, para que nos asista, nos acompañe y nos fortalezca y defienda contra las amenazas y peligros del mundo y del Maligno.

Necesito, Señor, permanecer en Ti y estar a tu lado frecuentándote y alimentándome en la Eucaristía de tu Cuerpo y tu Sangre. Dialogando contigo permanentemente en la oración personal, Eucarística, pero sobre todo en la Penitencia, donde me perdonas todas mis miserias, mis fracasos, mis pecados. Necesito estar y verme con mis compañeros de comunidad y compartir mi fe en Ti con ellos.

Y, sobre todo, vivir en tu Amor como centro de mi vida, y vivir el amor entre mis hermanos de fe y los hermanos que, alejados de Ti, te rechazan o no te conocen. Danos la sabiduría de proclamarte con nuestras vidas y palabras. Amén.

sábado, 24 de enero de 2015

BENDICE SEÑOR NUESTRA LOCURA



¡Bendita locura Señor caminar tras de Ti y tratar de imitarte! ¡Bendita locura la del esfuerzo de amar y darme en ese amor hasta consumir mi vida! ¡Bendita locura, Señor, la de complicar mi vida para simplificar la vida de otros! ¡Bendita locura, Señor, la de morir haciendo el esfuerzo de servir como Tú lo has hecho con cada uno de los hombres!

Danos la fuerza de ser capaces de renunciar a nuestras apetencias y egoísmos para, liberados, entregarnos al servicio y a la atenta escucha de la comprensión, compasión y misericordia por los demás. Libéranos, Señor, del poder de la murmuración, de las habladurías y la influencia de quienes nos quieren arrastrar al mal, para que siendo libres actuemos sin prejuicios y en plena libertad.

Líbéranos, Señor, de manifestaciones, actos y signos piadosos exhibicionistas y exagerados para ser visto, y guárdame de ostentaciones y lucimientos que no corresponden a un deseo sincero y coherente de seguirte y servirte haciendo el bien en los hermanos. Pero danos también luz, paciencia y sabiduría para hacer lo debido, lo justo y necesario buscando tu Gloria y no la mía.

Danos, Señor, la paciencia de escucharte en el ejercicio de escuchar a los demás, y la sabiduría de saber, valga la redundancia, interpretarte.

viernes, 23 de enero de 2015

SER LUZ, NO PENUMBRA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS



Cada uno en su familia está llamado a ser luz, ejemplo y mediador entre sus hijos y Jesús. Cada uno tiene una misión en su entorno, ambiente y circunstancias que ponga a los que le rodean en relación directa con Jesús. Al menos que les sirva de enlace y presentación, luego será él quien tendrá que vérselas con Jesús y responder o no a su llamada.

La misión no es sino dar testimonio de que Jesús vive y viene a salvarnos. La misión no es sino dar testimonio de la alegría y la esperanza de que el mundo es el medio por y donde podemos ganar la vida y dicha eterna. La misión es vivir en la esperanza de experimentarnos salvados para siempre. Y eso cuando se vive se transmite.

También puede ocurrir que se nos llame a algo más, como le ocurrió a Pablo, a Pedro y a otros muchos. Y eso será cuestión de estar atento, escuchante, dispuesto a dejarte encontrar y a responder confiado y abandonado en el Señor. Si te llama es porque puedes hacer lo que Él quiere y espera de ti.

Pero antes debes seguirle y responder a su llamada. En la diaria convivencia con Él encontrarás respuestas a tus interrogantes, y señales para el camino. Seguirle es convivir diariamente, a cada instante, hablando y escuchando. Alimentándote de la Vida de la Gracia y en perseverante y constante oración. No te quedarás sin respuesta e irás encontrando el camino que Él quiere que recorras.

Jesús Vive, y está a tu lado. ¿Cómo no te va a hablar? ¿Cómo no se va a preocupar por ti? ¿Cómo no va a querer solucionar tus problemas? Posiblemente, no será como tú has pensado y quieres. Las soluciones las da Él, no tú, porque es Él el Señor, el que sabe, el todo poderoso y que todo lo puede. A ti y a mí sólo nos corresponde obedecer y confiar. 

Posiblemente no te guste, pero es así, necesitamos humildad y reconocernos siervos, pero seguros de que Él nos ama hasta dar la vida por cada uno de nosotros. Amén. 

jueves, 22 de enero de 2015

AMAR SEGÚN MIS APETENCIAS



Yo sé donde me meto, se oye decir. Yo sé lo que me conviene y en dónde debo estar. Son frases que descubren nuestras intenciones y la manera que los hombres entienden el amor. Amar no será nunca un sentimiento, aunque para amar sentimos, ni tampoco una apetencia o gusto. Amar es un compromiso por el que yo descubro que sólo amando puedo ser feliz y alcanzar el gozo eterno.

Los sentimientos sólo nos descubren que estamos vivos. Hoy siento esto, pero mañana puedo sentir de otra forma. Por eso, cuando los sentimientos nos dicen que se ha acabado el amor, nos están mintiendo, porque el amor no es un sentimiento sino un compromiso. Un compromiso, que, si que es verdad, tuvo su comienzo en un sentimiento de enamoramiento y atracción, pero que luego se transforma en responsabilidad que nos exige paciencia, soportar, dominio, comprensión y unidad.

El amor es verdadero amor cuando es capaz de querer en los momentos de exigencias de perdón, de dificultades, de soportar obstáculos, de comprensión, de diferencias, de...etc. El amor no termina, porque si termina significa que nunca lo hubo ni existió. En su lugar estaba el sentimiento, la apetencia, la satisfacción, la soberbia, el poder, la riqueza...

Por eso, vivir el amor exige estar entre los otros y unidos a los otros. Así, el Señor que lo sabe todo nos invita a la unidad, a ser uno como Él y el Padre son uno. Y esa exigencia de unidad nos interpela y nos llama al amor.

Pidamos al Señor que nos ilumine y nos descubra la necesidad que tenemos de soportarnos, de querernos, de comprendernos y, sobre todo, de ir juntos hacia la Casa del Padre. Amén.

miércoles, 21 de enero de 2015

NO ES DE SENTIDO COMÚN PROHIBIR CURAR EN SÁBADO



Cualquier momento es bueno para hacer el bien. Nunca la ley debe interponerse a la hora de hacer el bien. Se debe abrir la puerta, a pesar de pasar algún minuto de la hora de cierre, cuando llega alguien desesperado reclamando atención. Porque, quizás, para esa persona sea vital que le atiendan.

Recuerdo con cierta nostalgia la veces que los vecinos interrumpían a mis padres en horas fuera del horario comercial para rogarles que les despachara algo que se les había olvidado o terminado. No cabe duda que era inoportuno y mala prevención que otros sufríamos, pero me satisface recordar que mis padres, aunque alguna vez con alguna protesta, siempre les atendían.

La ley está hecha para cumplirla, pero hay momentos que debe saltarse porque las necesidades de los hombres están por encima. Precisamente tenemos la esperanza de ser salvados y perdonados por la Misericordia de Dios, no porque nos lo merezcamos. Podemos decir que Dios se salta la ley, mira para otro lado y nos perdona por su Infinita Misericordia. ¿Cómo no vamos nosotros también a perdonar a pesar de que tengamos razón ante las ofensas que nos hayan hecho?

El bien del hombre es lo primero y la ley es ley cuando se pone a su servicio. Claro está, y se entiende, que eso no supone abusar, incumplir y aplicarla para sus intereses, sino sirviéndola ponerla para hacer siempre el bien ya sea sábado, tarde o temprano.

Pidamos al Señor que nos ilumine y dejémonos iluminar por el Espíritu Santo, para que nuestro obrar sea siempre mirando el bien del hombre, sobre todo, su salvación.

martes, 20 de enero de 2015

EL VALOR DE LA PERSONA



En nuestro mundo no se da el valor en su medida a las personas. Posiblemente hayan objetos o cosas a los que se le dé más valor que a las personas. Vemos que hay muchos recortes que van destinados a la atención de las personas, y que se dilapida muchos gastos en cosas superfluas y que no arreglan nada ni son de una necesidad imperiosa.

¿Cómo se puede entender esto? ¿Cómo es posible que una persona sufra y corra su vida peligro, mientras otros gastan en fiestas, fuegos artificiales, viajes a ferias y demás...? ¿Cómo es posible que la ley esté por encima de la persona y no sea sometida para servirle? Son preguntas que descubren un mundo inmaduro, que avanza técnicamente, pero no madura en sentido común y, sobre todo, en amor.

Porque el amor se ha convertido en egoísmo. Se busca ganar, tener poder y riqueza para placeres, gozo, bienestar y comodidades... Pero luego experimentamos impotencia al percibir que no podemos cambiar el mundo en que vivimos, ni las cosas que nos suceden. Todo pierde su valor en cuanto le llega el tiempo de su caducidad. Incluso, lo aparentemente imperecedero, perece porque no tiene sentido. 

Porque sin la vida nada tiene valor, pues las cosas son hechas para la vida, y sin vida nada tiene sentido. Por eso, la muerte mata el sentido de la vida. Y sólo la eternidad le devuelve su sentido. Y eso es lo que busca el hombre, vivir en gozo pero siempre. No buscar eso es equivocarse y morir. 

La ley debe estar sometida para el bien del hombre, y eso es lo que nos dice Jesús en el Evangelio de hoy. Pidamos al Señor que, iluminados en su Espíritu, encontremos el verdadero sentido a esta vida, donde el hombre sea el centro de todas las cosas creadas para regresar al Padre. Amén.

lunes, 19 de enero de 2015

ALEGRÍA, PERO CONTENIDA Y FORTALECIDA



No se trata de amargarse, ni de echarse encima más peso del que puedas soportar. Se trata de no dejarte engullir por la vorágine consumidora, acomodada y placentera que te lleva a encerrarte en ti mismo y a no ser generoso y dado con los demás.

Se trata de luchar contra tu naturaleza egoísta en dar riendas sueltas a tus propias apetencias y satisfacciones pasando por encima, si hace falta, de los demás. Se trata de morir a tus egoísmos y mirar a las carencias y sufrimientos de tus hermanos que carecen de muchas necesidades. Se trata de amar.

Y para eso hace falta la renuncia, y la renuncia exige y necesita oración y también ayuno. Ayuno que fortalezca tu oración y te proteja de la avalancha consumista y materialista que amenaza con apartarte, acomodarte y alejarte del Señor incluso practicando unas normas y leyes de ayunos que no significan nada, sino eso, simplemente leyes.

Jesús nos alumbra una vida nueva, un espíritu nuevo y una nueva forma de vivir. Ha llegado el Esposo, y en presencia y con el Esposo, la Esposa, la Iglesia, se siente en fiesta, en gozosa alegría y dicha. Hemos sido renovados para vivir el gozo y la alegría de la eternidad en la presencia del Padre.

Danos, Señor, la sabiduría de saber apartarnos del bullicio del consumismo, y de la algarabía que busca simplemente la satisfacción y la comodidad caduca y vieja. Y fortalécenos con la oración y penitencia de sabernos esperanzado en encontrarnos con el verdadero Esposo que nos colma de verdadera dicha y alegría.

domingo, 18 de enero de 2015

RESPONDER A LA LLAMADA DEL SEÑOR



Quizás no me llame de forma directa, sino que camina a mi lado y se deja ver, pero si yo no estoy en actitud expectante como Andrés, Juan o Simón, quizás no me doy cuenta y pasa el Señor de largo. Ocurre también que la Iglesia, al igual que Juan el Bautista, me señala al Mesías, pero vuelvo a lo mismo: no escucho, no estoy atento y no me entero.

Hay muchas maneras de llamarme a la atención de la venida del Señor a mi vida. Venida de salvación, pero se necesita estar atentos, expectantes y deseosos de encontrarlo. Porque Él es la única salvación de mi vida. Jesús viene a cada instante. Pasa delante de ti y se hace el encontradizo, pero necesita tu seguimiento, tu pregunta y tu interés por conocerlo. Somos libres y no se nos puede obligar.

A veces son los tropiezos de la vida los que te ponen en aviso; otras veces sucede que es el cansancio de experimentar que las cosas de aquí abajo no te llenan plenamente, y otras la impotencia de tus propias limitaciones. Sin embargo, es una gracia darte cuenta de todo ello, porque eso significa que estás vivo y tienes la oportunidad de levantar tu mirada al Señor.

Lo peligroso es que se te acabe el tiempo y no te hayas dado cuenta; lo peligros es que se te acabe el aceite y cuando vayas a reponerlo ya no haya tiempo. Será muy importante aprovecharlo y estar atento a sus llamadas, porque seguro es que nos llama.

Pidamosle al Señor que nos abra los oídos y nos agudice la vista para que advirtamos su presencia y sepamos responderle. Amén.

sábado, 17 de enero de 2015

ESTOY ENFERMO, SEÑOR



Me siento enfermo y necesito la medicina que me cure. Mi enfermedad me esclaviza y me somete a las pasiones de mi propia naturaleza. No soy dueño de mi mismo. Me siento dominado por mi soberbia, orgullo, vanidad, placeres y egoísmos. Y eso hace que haga cosas y actos contrarios a los que deseos hacer. Sí, me siento mal y pecador. Muchas veces lo confieso en mis reflexiones prebautismales.

Los que acudimos al Señor y frecuentamos la Penitencia ( sacramento de la confesión) y la Eucaristía, lo hacemos porque nos sentimos pecadores, y necesitamos perdón. Necesitamos ser curados de nuestros pecados que pierden nuestra alma. No pensemos que los que nos sentamos a la mesa del Señor somos los elegidos por nuestra limpieza y bien actuar. ¡No!, todo lo contrario.

Somos elegidos por nuestros pecados. Y nos sentamos porque queremos y sentimos necesidad de ser perdonados, curados y limpios de pecados. Danos, Señor, la perseverancia, la fortaleza y la voluntad de no dejar nunca de acudir a tu Mesa, para en ella ser purificados, lavados, perdonados, alimentados y fortalecidos en la lucha diaria contra el pecado. 

Gracias Señor por tu Misericordia y porque nos das esperanza de perdón. Gracias porque has venido, Tú nos lo dices, para salvar a los enfermos, y nosotros lo somos. Por eso, Señor, acudimos a Ti.  Amén.

viernes, 16 de enero de 2015

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS



Sucede que sin darnos cuenta ponemos nuestra mirada en el paralítico, y se nos escapa por debajo de la mesa nuestras parálisis. Aquel acontecimiento fue aprovechado por Jesús para dar testimonio, una vez más, de su Divinidad curando al paralítico de su parálisis y perdonándole sus pecados.

Hay dos curaciones que ocupan su verdadero lugar. La primera, el perdón de los pecados, la más importante, porque perdonados nuestros pecados estamos en Gracia de Dios y, por su Misericordia y Amor somos admitidos en su Gloria y Reino. La segunda, menos importante, nuestra curación temporal que sólo durará una vida, un tiempo insignificante comparado con la eternidad.

Nuestra naturaleza humana ve las cosas con ojos humanos, y todo lo humano, en este caso la enfermedad,  nos resulta más valiosa y más necesaria. No comprendemos como Jesús puede perdonar los pecados, que por otro lado no apreciamos su perdón, cuando eso está reservado sólo a Dios. Sólo haciendo una curación física queda demostrado su poder Divino. Y Jesús se ve obligado a ello para dejar la cosa clara.

Posiblemente tengamos que pedir a Jesús que nos perdone la parálisis de nuestros ojos; que nos perdone la parálisis de nuestra fe; la parálisis de nuestra humildad; la parálisis de nuestra obediencia... y tantas parálisis que nos aprisionan y nos impiden seguir al Señor. Tenemos que pedirle que nos perdone nuestra soberbia, nuestras iniquidades, nuestras prepotencias que nos causan parálisis y nos esclavizan sometiéndonos al pecado.

Danos Señor la libertad, fortalecida por tu Gracia, de poder caminar y vencer esas parálisis que nos paralizan, valga la redundancia, y nos alejan de Ti. En tus Manos, Señor, ponemos nuestra vida. Amén.

jueves, 15 de enero de 2015

NECESITO, SOBRE TODO, PACIENCIA, SEÑOR



Hay muchos momentos de desesperación. Desesperación que se traduce en desánimo y deseos de no seguir detrás de Ti, Señor. Supongo que Tú lo sabes, y sin embargo, al menos aparentemente, no mueves un dedo. Porque te pido y te pido y no parece que me oigas o me respondas afirmativamente.

Hay muchos matrimonios con problemas y separados. Te pido por ellos, y todo sigue igual;  hay muchos niños en riesgos de ser abortados, y pidiéndote por ellos, todo sigue igual. Hay muchas familias pasando hambre y necesidades primarias, y me canso de decírtelo y todo sigue igual o peor. Ya sé que yo tengo que hacer algo, pero soy un pecador y no doy la talla. 

Sin embargo, ese leproso te convence y le atiendes. ¿Quizás yo no te pido igual? ¿Quizás mi fe no es como la suya? ¿Quizás él era un testimonio que Tú habías pensado realizar? Podría seguir haciéndome muchas preguntas, y no entendería ninguna. No puedo entenderte Señor, pero si sé que Tú eres el Hijo de Dios y haces lo mejor para cada uno de nosotros. Supongo, y confío en Ti, que eso me basta. Me rindo a tus pies y espero pacientemente a que Tú respondas cuando, como y donde quieras.

Por eso, Señor, te pido paciencia, mucha paciencia. Paciencia para seguir caminando detrás de Ti sin desanimarme; paciencia para continuar pidiéndote como los leprosos, los ciegos, el amigo a media noche, la viuda al juez injusto e insistiéndote aunque parezca molesto y que te canso. No dejes que me calle, que pierda la confianza en Ti y llegue a desesperarme y olvidarte resignándome a vivir sin Ti.

¡Nunca Señor! Nunca, hasta el último segundo de mi muerte, dejes que mi corazón lata sin estar unido y pendiente de Ti. Amén.

miércoles, 14 de enero de 2015

LA NECESIDAD DE ORAR



A veces no nos salen las palabras, y otras, quizás, hablamos más de la cuenta. Jesús indicó a los apóstoles la manera de orar al señalarles el Padre nuestro. En él se recogen todas las características de la oración, porque lo importante es reconocer a Dios como nuestro Padre.

Llamarle Padre es lo primero que debe salir de nuestros labios. Padre Bueno y Padre nuestro, porque es el Padre de todos, y ese ser de todos nos hace hermanos. Y como hermanos estamos llamados a amarnos. Porque los hermanos se deben amar y sienten ese amor. Como Padre, santificamos su Nombre y deseamos estar en su Reino. 

Porque el Reino de nuestro Padre es lo mejor que nos puede ocurrir. Es lo que más deseamos, y por eso le decimos: "Venga a nosotros tu Reino". Y no como a nosotros se nos antoje, porque lo podemos perder, sino según su Voluntad. Porque Tú, Señor, eres quien sabes lo que nos conviene.

Danos, Señor, el pan de cada día, el amor que cada día necesitamos para unirnos y no separarnos; el pan de nuestro servicio, de nuestra entrega, de nuestra justicia y caridad de cada día. Y, porque somos unos pecadores, perdonamos nuestros pecados, y danos la voluntad, la sabiduría y la fortaleza de perdonar también nosotros a los que nos ofenden como Tú, Señor, lo haces con cada uno de nosotros.

Líbranos, Señor, de los peligros de este mundo; de las tentaciones y comodidades que la vida placentera nos ofrece y nuestra humanidad caída nos reclama. Pon el coraje en nuestro corazón de negarnos, de ser fuertes y decir no, y de confiar en la Gracia que el Espíritu nos dará para salir victoriosos y no caer en la tentación. Amén.

Enséñanos a rezar de esta forma, Señor, y a vivir cada momento de nuestra vida en íntima relación con el Padre. Amén.

martes, 13 de enero de 2015

EL PELIGRO NOS RONDA



Nunca estamos seguros, porque siempre el peligro está rondándonos. Al menor descuido cae encima de nosotros y trata de confundirnos y desorientarnos. Sabe y conoce nuestras debilidades, nuestros apegos y apetencias, y sabe también las formas de usarlas. Y conoce cuando debe aprovechar sus oportunidad.

No debemos confiarnos y eso debe servirnos para estar muy atento. Y la mejor atención es estar muy pegados al Señor. No alejarnos y estar muy unidos a El. La oración es el adhesivo más poderoso que tenemos. Con ella quedamos pegados, es más, injertados fuertemente al Señor y bien protegidos de las acechanzas del demonio.

¡Dios mío, ilumina mi camino y no permitas que me desvíe! Soy débil y frágil a las tentaciones e inclinaciones de este mundo y el Maligno está pendiente de mis errores y debilidades. Sé que tengo que poner todos mis esfuerzos y luchar constantemente contra mis apegos y apetencias. No es nada fácil el camino. Sé que tengo que cargar con mi cruz, pero, porque sé que Tú estás ahí y me acompañas, yo quiero también seguir y poner todo lo de mi parte.

Confío en Ti y espero que contigo saldré vencedor. Y eso me anima, me llena de esperanza y me de mucha confianza. A pesar de mis fracasos, sé que puedo levantarme, porque Tú me perdonas y quieres más que yo salvarme. Y me ayudas a levantarme.

 Gracias Señor, agarrado a Ti continúo mi camino. Amén.


lunes, 12 de enero de 2015

YO TAMBIÉN QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR



No permitas, Señor, que caiga en la tentación de creerme lo suficiente sabio, fuerte y capaz de ser bueno sin tu Gracia. Porque la tentación siempre está ahí. Sin darme cuenta trato de evangelizar mirándome yo, cuando evangelizar es presentarte a Ti, Señor, y ausentarme yo. Eso fue precisamente lo que hizo Juan el Bautista.

Dame la sabiduría y la humildad de presentarte a Ti y tratar de poner al hombre frente a Ti. El Espíritu Santo será el encargado de hacer el resto del trabajo. Como hizo Juan, desapareció cuando entraste Tú, Señor, en escena. Yo también, Señor, quiero desaparecer cuando te haces Tú presente. Evangeliza Señor y sirvete, porque así los has querido, de mi inútil y pecadora persona. Tu Gracia lo puede todo.

Yo, simplemente quiero estar a tu servicios y abrir mi corazón a tu Gracia santificadora. Pon, Señor, las palabras precisas que Tú quieres que digas, y la inteligencia en los que las oyen para que se abran a tu Verdad y Amor. Por eso te necesito, Señor, y necesito tu Gracia y la acción del Espíritu Santo.

A pesar de mis pecados, debilidades e impotencia, quiero abandonarme a tu Gracia y abrirme para que tu Amor me modele según tu Voluntad. Haz de mí, Señor, como a Simón y Andrés, a Santiago y Juan, discípulo tuyo, y dame la capacidad y sabiduría que Tú quieres que tenga. Amén.

domingo, 11 de enero de 2015

SÓLO TE NIEGAN, SEÑOR, AQUELLOS QUE ESTÁN CIEGOS



No hay nadie más ciego que aquel que cree ver todo, porque nadie hay que haga todo mal, ni tampoco que haga todo bien. Todos tenemos lagunas que nos impiden ser perfectos, pero también tenemos cualidades que nos hacen mejorar. 

Es posible que muchos confiesen que son felices, pero eso, sabemos, que no es cierto. Y lo sabemos por propia experiencia. No hay nada sobre la tierra que nos colme plenamente. Se puede afirmar que sí, pero se afirma en mentira. Simplemente, tomar conciencia de nuestro fin nos entristece y no nos permite ser felices plenamente. Toda afirmación que confiesa lo contrario, así como no tener miedo a la muerte no está apoyada en la sinceridad ni en la verdad.

Se puede confesar lo que se quiera, y hasta confundir, pero la verdad es que todos buscamos, hasta que nos llegue la hora de nuestro final aquí, la plena satisfacción y gozo. Pero no un gozo que experimentamos se nos escapa y caduca, sino un gozo perdurable, eterno. Llegamos en las postrimerías de nuestra vida a concluir que aquí, en este mundo, no se encuentra.

Aspiramos, pues, a conseguirlo, pero, por soberbia, nos resignamos a perderlo. Y no admitimos que Jesús nos lo ofrezca y nos hable de que en Él podemos conseguirlo. Y ahí se acaban nuestros miedos. Esas fueron sus últimas Palabras, por lo que deducimos la gran importancia del Bautismo.

16Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
17Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.
18Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
19Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
20y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.» (Mt 28, 26-20)

O estas: 15 Y les dijo: “Id por todo el mundo y anunciad a todos la buena noticia.h 16 El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea será condenado.i 17 Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas;j 18 cogerán serpientes con las manos; si beben algún veneno, no les dañará; pondrán las manos sobre los enfermos, y los sanarán.”k
Ascensión de Jesús
19 Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielol y se sentó a la derecha de Dios.m 20 Los discípulos salieron por todas partes a anunciar el mensaje, y el Señor los ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolo con señales milagrosas.] (Mc 16, 15-20)

Este fue su último encargo, con lo que vemos lo importante que es el Bautismo y la proclamación de la Palabra. Bautizar supone catequizar y evangelizar. Pidamos al Espíritu Santo la Gracia de proclamar la Buena Noticia del Bautismo.

sábado, 10 de enero de 2015

¡SEÑOR. TÚ ERES EL VERDADERO Y ÚNICO HIJO DE DIOS!



Mis sentimientos quizás me hablen de un Mesías guerrero; mis sentimientos esperan un Mesías poderoso que imponga la ley de Israel y excluya a los pueblos que la rechacen. Quizás mi humanidad pecadora desee venganza y justicia humana, pero Tú, Señor, vas por otro camino. Tu Reino es un Reino de Amor.

Un Reino de Justicia Divina y un Reino de Paz. Tú, Señor, proclamas el perdón de los pecados, y la Misericordia de Dios. Una Misericordia que está por encima de la justicia humana y que gracias a tu amor y por tu amor somos perdonados.

Porque sin tu Misericordia, Señor, no seremos salvados. Somos pecadores y condenados justamente por nuestros pecados. Sólo por tu Misericordia seremos salvados. Te pedimos, Señor, la Gracia de aceptar humildemente tu perdón y Misericordia. Danos la luz de descubrirla y de acogerla, confiados y esperanzados en tu Amor, para seguir tus pasos a pesar de nuestros pecados y miserias.

Santo Espíritu de Dios, danos perseverancia y paciencia para no desfallecer y permanecer fieles en el Señor, el Hijo de Dios verdadero. Amén.

viernes, 9 de enero de 2015

SIGO ESTUPEFACTO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS




En cuanto quiero abarcarte, Señor, y razonar tu presencia, me asalta la duda. No entiendo nada como los apóstoles en su momento. Me doy cuenta que nada hubiese cambiado de estar allí, porque sólo por tu Gracia puedo llegar a entenderte. ¡Soy tan pequeño, Señor, que tu sola presencia me deja atónito!

Te doy las gracias porque cada día experimento que doy una milésima de paso hacia delante. Darme cuenta de que sin Ti nada puedo hacer ni comprender es avanzar mucho. No se trata de creerme todo a ciega, lo que muchos, que te rechazan, llaman lavado de cerebro, sino de que después de razonar tu lógica existencia  como hizo santo Tomás, Causa Primera, experimento que de ahí no puedo pasar.

Buscar explicaciones para entender como de cinco panes y dos peces das de comer a una multitud; entender cómo puedes caminar encima de las aguas; amainar y dominar el viento; curar enfermedades...etc no caben, ni en mi cabeza ni en ninguna cabeza. 

En estos momentos te pido, Señor, que como los niños, limpies mi corazón de toda duda y dale la pureza e inocencia de confiar ciegamente en Ti. Como lo hice con mis padres cuando era niño. Dame la luz de confiar en tu Palabra, y la sabiduría de experimentar que de Ti todo lo profetizado se ha cumplido. 

Estaba escrito tu Nacimiento, tu vida pública, tu Mensaje de luz y de revelación del Amor del Padre, y tu muerte y Resurrección. Y así ha ocurrido todo. ¿Quiero alguna prueba más, o son mis pecados los que quieren confundirme y alejarme de Ti?

jueves, 8 de enero de 2015

¡CUANTOS PANES Y PECES SE NECESITAN SEÑOR!



El problema continúa, Señor. Sigue habiendo multitudes de personas hambrientas, pero también con frío, sin techo donde cobijarse; perseguidas porque te confiesan como su Dios y necesitadas de ayuda. Y se nos escapa de nuestras manos el poder darle panes y peces porque no sabemos cómo hacerlo.

También, lo confesamos, porque nuestras debilidades y comodidades nos alejan de esa realidad. Cuando no sufrimos no somos sensibles a esas miserias que pasan nuestros hermanos. Conocemos lo que sufren y padecen nuestros hermanos de Irak, y se hacen colectas y proyectos para ayudarles, pero creemos que eso es poco, o al menos no soluciona el problema. 

La irresponsabilidad, el odio, la venganza, el rechazo a tu Palabra y el querer quitarte del medio provocan que vayan contra nosotros y corramos la misma suerte. Pero, a pesar de todo, recordamos tus palabras de consuelo y tu promesa de ser dichosos al padecer por Ti. Es eso lo que les mantiene y nos mantiene en pie de guerra, en paciente perseverancia y en seguir tus pasos.

No importa la amenaza de muerte, y aunque el sufrimiento nos martiriza, buscamos fuerza y alivio en Ti, Señor. Danos la capacidad para superar el sufrimiento, los miedos, el hambre y las incomodidades que nos martirizan y nos hacen padecer. Danos la luz de soportar lo que desde nuestra humanidad no podemos soportar.

Y sostennos en tu Paciencia, Señor, para, apoyados en ti, ser capaces de comprometernos en compartir, aliviar en la medida que podamos, y sufrir con nuestros hermanos. Amén.

miércoles, 7 de enero de 2015

CONTINÚAS SEÑOR PREDICANDO LA CERCANÍA DEL REINO DE LOS CIELOS



Desde aquella hora, cuando enterado Jesús del apresamiento de Juan el Bautista, hasta hoy, Jesús sigue y continúa evangelizando. Lo hace ahora, tras su vuelta junto al Padre, a través de su Iglesia, y por medio de ella se hace presente, como en aquel tiempo, en los sacramentos. De forma especial y presente, bajo las especies de pan y vino, en la Eucaristía.

Y sigue sanando y curando todo tipo de enfermedades por medio de la Iglesia en sus miembros y santos. Los milagros se cuentan abundantemente y las pruebas están ahí al alcance de todos. Pero ocurre que quienes no se consideran enfermos, no les priva eso de no estar, aparentemente no se sienten necesitados de acercarse. Las vendas de la necedad, el egoísmo y espejismos del mundo caduco que tienen delante les impide a sus ojos ver. Sólo ven lo perecedero, lo que muere y se pudre.

Se afanan el conservar, ¡vaya contradicción!, lo que perderán y no podrán conservar. Sólo el espíritu permanece e interesa cuidar y conservar. Delante de nosotros está la prueba y asistimos indiferentes y ciegos al adiós de muchos familiares y amigos. ¿Pero no nos damos cuenta que Jesús nos sigue anunciando, día tras día, año tras año, el Reino de los cielos?

¡Oh, Señor, Dios de la vida y la muerte, danos la luz de entender que sólo Tú tienes poder para curar la verdadera enfermedad de la ignorancia, de la necedad, de la soberbia y el egoísmo! Y sólo en Ti está el poder de la verdadera y única felicidad que nos ofrece por Amor.

Porque sólo en el Amor encontramos las respuestas a nuestra búsqueda e interrogantes. Amén.

martes, 6 de enero de 2015

AL VER LA ESTRELLA SE LLENARON DE INMENSA ALEGRÍA



Esa alegría de los Reyes Magos puede interpelarnos para preguntarnos si experimentamos esa alegría al ser destinatarios de la Buena Noticia del Nacimiento del Niño Dios. Porque si nos alegramos es buena señal de que experimentamos la salvación que nos viene dada con su Nacimiento. En cambio, si pasamos indiferente o como pura formalidad festiva y consumista, nuestro corazón no está presente en el acontecimiento más grande de la humanidad.

Nos damos cuenta por nuestra propia experiencia que no podemos alegrarnos a voluntad. Igual no sale esa alegría de dentro de nuestro corazón como parece sucedió a los reyes magos. Pero lo importante es querer alegrarnos. Lo mismo que querer amar. Experimentamos que son sentimientos que no dependen de nosotros y que duermen en nuestro corazón. Despertarlos a voluntad se nos escapa. 

Sin embargo, si podemos dominarlos con nuestra voluntad y libertad. Y podemos esforzarnos en alegrarnos porque somos conscientes del significado del Nacimiento del Niño Dios. Pero, lo más importante, es pedirlo, porque es sólo la Gracia de Dios la que nos puede dar esa inmensa alegría de entender y ser consciente del significado del Nacimiento del Hijo de Dios. Porque eso significa que Dios se ha hecho Hombre para pagar por nuestro rescate y salvarnos.

Hoy, Señor, día de tu Epifanía, queremos pedirte que nos des la Gracia de sabernos salvados, hijos tuyos y hermanos de ese Niño, nacido en Belén, que  hoy adoran los Reyes Magos. Danos la luz para, siendo conscientes, alegrarnos de corazón y sentir ese gozo de comprender que, pase lo que pase, estando a tu lado estamos salvados. Amén.


lunes, 5 de enero de 2015

LIMPIARME DE MIS APEGOS Y APETENCIAS



Detrás de nuestras justificaciones se esconden nuestras apetencias y apegos. No te extrañe, como me sucede a mí, que tras la defensa de tus descompromisos se esconden tus comodidades, tus apegos y tus intereses de apetencias. Posiblemente, tú no los veas, ni te des cuenta de tu propio auto engaño, pero cuando se hace la luz y puedes mirarte interiormente, descubres tu propio auto engaño.

Nunca podrás decidir mientras no seas tú mismo. Es decir, mientras no seas libre. Supongo que Natanael y Felipe hicieron ese esfuerzo. Que quizás no fue inmediato, pero tuvo que llegar. Porque seguir a Jesús exige dejar todo lo demás. Creo que la diferencia está en que ellos le siguieron e intimaron con Él. ¿Hacemos nosotros eso?

Posiblemente esa sea la razón. La libertad no lo podemos buscar en nuestra voluntad y esfuerzo. La libertad tenemos que pedírsela al Señor y buscarla en Él. Porque en la medida que nos vayamos identificando con Él, nuestro yo se irá liberando de todo lo demás. ¿Es que no lo notas?

El camino de la libertad es la oración y el diálogo intimo, diario, constante y comprometido con el Señor. El camino de la libertad es, confiado en su Palabra, ponerte en Manos del Espíritu Santo. Experimentarás que, sin darte cuenta, serás cada vez más libre, porque la Vida de la Gracia se acomodará en tu corazón y echará todos los apegos y apetencias egoístas que te someten y dominan.

¡Oh Señor, danos la humildad de reconocerte, como Natanael, verdadero Hijo de Dios y Rey de Israel!, y de, abandonados en Ti, dejarnos dirigir por la Acción del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 4 de enero de 2015

SE HIZO HOMBRE Y VIVIÓ COMO NOSOTROS



A la hora de seguir a Jesús nos complicamos mucho la vida, pero no porque no sea complicada sino porque nos enredamos en buscar circunstancias especiales, llamativas y hasta heroicas. Y no se trata de eso. Desde mi experiencia, que ha pasado por todos esas dificultades, la cosa es más sencilla, aunque eso no signifique que fácil. Se trata simplemente de vivir al estilo de Jesús y su familia.

Convertirse consiste en seguir los pasos de Jesús, y ellos están delimitados y bien claros en la Palabra que narra su vida y su Mensaje. Jesús vive en familia, ¿y cómo vive la familia de Jesús? Una familia normal como la tuya. Con sus dificultades: perseguida, emigraciones, trabajos, y todas las cosas que suceden y pasan en familia. Incluso oscuridades, incomprensiones, silencios...etc. ¿No ocurre eso también en nuestras familias de hoy? Vivirlas con la humildad, con la paciencia, con la aceptación, alegría y confianza en el Padre del Cielo es la actitud que nos asemeja a Jesús. Sin olvidar que tenemos la asistencia del Espíritu Santo.

¿No sentimos que la vida se nos llena de gozo, de entusiasmo, de retos y alegría cada día? ¿No es hermoso y fascinante levantarte cada día en la esperanza de que haya una oportunidad para amar, ya sea dentro o fuera de tu familia? ¿No es maravilloso saberte acompañado y asistido por el Espíritu Santo que te guía y protege e impide que fracases, a pesar de que tú muchas veces no lo veas?

Pidamos al Espíritu de Dios que tome nuestro corazón y nos indique la forma y el camino de acoger, aceptar y vivir las actitudes y el estilo de vida de Jesús. Amén.

sábado, 3 de enero de 2015

PASAN LOS AÑOS, SEÑOR, PERO TU NO PASAS



Se ha ido un año más, y sólo quedan aquellas cosas y acontecimientos vividos con amor. Porque lo que no hayamos vivido con amor deseamos, cuanto antes mejor, olvidarlo. Sólo Tú, Señor, permaneces. Lo demás ha terminado, ha caducado. Ha cumplido su función, y quizás muchas cosas han sido deliciosos ratos agradables y hermosos, pero se han ido, han acabado y no nos han dejado plenos. Experimentamos un vacío que quisiéramos llenar de nuevo.

Abre nuestra mente, Señor, para que despertemos a la esperanza, a la Luz verdadera, la Luz que da Vida plena y que nunca se apaga. La Luz que permanece y que alumbra plenamente llenándonos de gozo, no sólo en esta vida, sino la vida eterna. Empezamos un año nuevo, y te pedimos, Padre, que este año no sea un año más en nuestra vida, sino un año pleno de gozo y esperanza por vivirlo en tu presencia y según tu Palabra.

Un año que nos ayude a parecernos más a tu Hijo Jesús, y a sonreír a todos aquellos que incidan en nuestras vidas, buenos y malos, con alegría, buen humor, buenas y limpias intenciones, paciencia, humildad, entrega, escucha, atención y amor. 

Sé, Señor, que eso sólo lo puedo conseguir caminado junto a Ti, y abriéndome a la acción de tu Espíritu. Y es eso lo que te pido al empezar este nuevo año. Amén.

viernes, 2 de enero de 2015

NO PENSEMOS EN GRANDES DISCURSOS

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS




No se trata de programar grandes discursos, conferencias o espectáculos. Simplemente de vivir la esperanza que Jesús vive entre nosotros, y nos salva si nosotros creemos y le dejamos actuar en nuestros corazones. Y eso se proclama y transmite viviéndolo día a día. En silencio, en actitud de servicio, de devolver bien por mal, de ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno.

Ese es nuestro discurso, en el que debemos esforzarnos cada día de nuestra existencia. Sin desesperar por recibir resultados, frutos, recompensas. Proclamamos en la medida que vivimos el mandamiento nuevo del amor; proclamamos cuando, incluso en las oscuridades, perseveramos en la esperanza. Porque eso desvela y transmite nuestra fe. Y la Gracia del Señor nos fortalecerá y alumbrará a todos aquellos que quieran y permitan que la Luz invada sus corazones.

Porque no se trata simplemente de escuchar, sino de abrirse, recibir y acoger. No se moja quien se resguarda debajo del paragua o techo, sino aquel que sale a la intemperie y se deja empapara por la lluvia de agua fresca que viene de arriba. Juan el Bautista hizo y cumplió su misión, los resultados corresponderán a la Misericordia del Señor. El Único que salva.

Pidamos la Gracia del Espíritu Santo para que, revestido de su poder y fuerza, seamos capaces de vencer las dificultades que nos separen de la Luz que ha nacido en Belén y que viene a alumbrar nuestra salvación. Amén. 

jueves, 1 de enero de 2015

LOS PASTORES CORREN AL ENCUENTRO DE MARÍA Y JOSÉ Y EL NIÑO



No cabe duda que es Dios quien se acerca a nosotros. Y para eso se hace Hombre y nace en el Niño Jesús y crece y vive entre los hombres. Pero muchos no le reconocieron y no se movieron para buscarle y conocerle. Sin embargo, Lucas nos cuenta que los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al Niño acostado en el pesebre.

Venían maravillados de las cosas que se le había dicho de ese Niño, y al contarlas, todos los que las oían se admiraban. Sin embargo, María, en silencio, conservaba todas esas cosas meditándolas en su corazón. ¿Las meditamos también nosotros? Sabemos lo que va a ocurrir porque se nos ha revelado en las Escrituras. Nosotros corremos con ventaja, ¿pero esa ventaja la vivimos consciente de que el Señor vive y está entre nosotros? ¿O es algo que sabemos por tradición y no le damos el lugar principal en nuestra vida?

Pidamos al Señor que seamos como los pastores: humildes, sencillos y deseosos de correr y encontrarnos con el Señor.