jueves, 30 de abril de 2015

EN LO PEQUEÑO E INDIGNO



Dame Señor la sabiduría de entender que Tú estás en lo humano de cada hombre. En lo que lo distingue como ser humano, sujeto al error, al vicio, al pecado, a la ignorancia, al fracaso y a la debilidad. Por eso necesitamos tu Perdón y tu Misericordia. 

Me da esperanza el saber, como me dices hoy, que Tú sabes bien a quienes has elegido, porque eso descubre que nos conoces y sabes de mis debilidades y pecados. Y esa elección tuya supone que me perdonas y me salvas. Yo aprovecho para pedirte hoy que me asistas para no perder esa oportunidad que me brindas.

Dame la Gracia de saber distinguir lo bueno de lo malo, y no pararme en tonterías exteriores de apariencias y distinciones que solo separan y se quedan en lo superficial, pero no bajan a lo profundo del corazón humano, donde se decide el bien o el mal. Esa es la cuestión, Señor, porque lejos de Ti quedamos a merced del mal y del pecado. Y solo en Ti encontramos el bien y la bondad; el amor y el perdón. Y quedamos apartado y protegidos del pecado.

No es lo sucio ni lo indigno lo que mancha tu Nombre, Señor, sino las malas intenciones, lo malo y pecaminoso que se fragua en el corazón del hombre soberbio, orgulloso y sufiencente. Porque, Tú, Señor, has venido para limpiar al que está sucio, y a darle dignidad al indigno. Por eso, tus preferencia son los pecadores, los pobres e indignos que se acercan a Ti rogandote perdón.

Dame, Señor, la Gracia de acercarme a Ti con esa humildad de sentirme perdonado, y con ese respeto de ser instrumento de tu Gracia para repartirte a los demás. Perdona Señor mis faltas, mis caídas, mis pecados, y dame la fuerza de levantarme para, en tu Espíritu, encontrar las fuerzas que me fortalezcan y me perfeccionen. Amén.

miércoles, 29 de abril de 2015

DESPÓJAME, SEÑOR, DE MI SOBERBIA Y SUFICIENCIA



Tengo claro que sólo siendo sencillo y humilde podré escuchar tu Voz, Señor; tengo claro que sólo y en la medida que me despoje de mi soberbia y suficiencia alcanzaré a entenderte y a dejarte conectar conmigo. Porque, Tú, Señor, me buscas, y me buscas para salvarme.

Y sólo podré encontrarme contigo despojado de todo aquello que se interpone en dejar que yo pueda conectar con tu Espíritu y dejarme llevar por Él. Y para conseguir eso tendré que estar muy cerca de Ti, y en contacto directo y constante contigo, Señor. La oración y la Eucaristía no pueden faltar en mi diario caminar contigo fortalecidas en la celebración del perdón. Trípode que apoyará mi vida sobre roca y la hará indestructible frente a las amenazas del mundo, del demonio y la carne.

Mis egoísmos, mis riquezas, tanto materiales como intelectuales, mis comodidades, mi vida aburguesada, mis apegos y forma de vida instalada son dificultades que levantan murallas y nublan mi vista del camino que conduce a Ti, Señor. Y si voy sólo me pierdo y debilito, y quedo en las garras del mundo, del demonio y la carne. Necesito tu presencia y tu compañía, porque con el Espíritu son mayoría aplastante e invencible.

Dame, Señor, la Gracia de no perder tu presencia, ni tampoco desanimarme por mis fracasos y pecados. Soy débil y pecador, y al menor descuido me derrumbo. Sé que Tú estás ahí para cuidarme. Eres el Buen Pastor, me decías estos últimos días, y me siento confiado y seguro estando dentro de tu redil, tu Iglesia.

Haz, Señor, que no me falten hermanos que me acompañen y en los que, por tu Gracia, me pueda apoyar también en ellos. Amándonos fortaleceremos nuestra fe y soportaremos mejor el invierno de la tentación y el frío pecado. Gracias Señor porque me escuchas y me confortas. Amén.

martes, 28 de abril de 2015

HAZNO DÓCIL A TU ESPÍRITU, SEÑOR



No permitas, Señor, que me afane y me introduzca en el empecinamiento de querer entender tus planes Señor, porque nunca podré entenderte si Tú no lo permites. Tú eres el Señor, y todo te pertenece. Nada tiene vida sin tu permiso.

Gracias porque hasta estas humildes letras son de tu obra, y nada sucede sin tu permiso. Gracias por iluminarme y darme la fe de cantar tu Gloria y darte alabanzas. Tú eres mi Señor y sin Ti mi vida sería pobre y mísera. Sin sentido e iría a la deriva. 

No puedo entender cómo se puede vivir sin caminar a tu lado y sin aspiraciones que den un verdadero sentido a tu vida. Porque todo lo de aquí abajo, aun siendo digno, es caduco y perece. Nada te sacia y llena plenamente. Sólo Tú, Señor, das la verdadera medida a todas tus aspiraciones, a las que verdaderamente te sacian plenamente y eternamente.

Haznos dócil a tu Palabra, Señor, y disipa toda duda y atisbo de confusión y oscuridad que me puedan alejar de tu presencia. Como un niño, confiado y fiel, con su padre, yo, Señor, quiero seguirte sin titubeos ni vacilante. Dame ese don de una fe firme y fiel a tu Palabra.

Te pido, Señor, una vez más, y no me cansaré de hacerlo aunque sienta cansancio y que te aburro y soy pesado, que me sostengas en tu fe, y me des la sabiduría de perseverar, aún en los momentos más duros de mi vida. Lléname de paciencia y constancia para no desfallecer y continuar la marcha de mi vida hasta cuando Tú decidas que llegue a su fin.

Gracias Señor por sostenerme y darme la oportunidad de compartir mi fe en tu Iglesia, y con otros hermanos más alejados. Ayúdame a que mi vida sea instrumentos en Manos del Espíritu y puente para que lleguen a Ti. Amén.


lunes, 27 de abril de 2015

MUCHOS PASTORES TOCANDO A MI PUERTA



El problema no es sencillo. Hay muchas voces que tratan de llevarte a su redil. Incluso algunos tocan a tu puerta. De no estar avispado y conocer bien al buen Pastor, puedes meterte de una manera fácil en cualquier redil falso y de perdición.

El problema es más serio de lo que pueda parecer. Hay mucha confusión y se necesita y es preciso tener los criterios bien claros. Porque solo hay un Buen Pastor, el Verdadero. Y si uno es verdadero, significa que los demás han de ser falsos. Jesús nos dice hoy precisamente eso: "En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador".

La cosa no está para broma porque hay muchos que están esperando que te despiste o te alejes para caerte encima. Se hace necesario estar pendiente del Verdadero y buen Pastor, y no alejarse ni ausentarse arriesgándose a caer en las garras de los falsos y malos pastores. El redil de la Iglesia es el lugar donde estamos a salvo con el Señor. Allí encontramos a otros hermanos donde apoyarnos, fortalecernos y servirnos para defendernos de los peligros que nos amenazan fuera.

Y dentro de la Iglesia podemos arroparnos en nuestros grupos de amigos alrededor del Señor que permanece donde dos o más se reunen en su Nombre. Blogueros con el Papa, desde este Rincón para Orar, puede ser una buena posada de descanso para salvar los peligros de tantos salteadores de camino que nos acechan para perdernos, y servirnos de enlace para no perder el billete ni el viaje permaneciendo en la Barca de la Iglesia que pastorea y dirige el Espíritu de Dios.

Pidamos al Señor que nos dé la Gracia de perseverar en la Iglesia. La Iglesia de nuestro Señor Jesús, el Hijo de Dios Vivo, que ha bajado a la tierra, enviado por el Padre, para dar su Vida por rescatarnos y salvarnos del pecado. Amén.

domingo, 26 de abril de 2015

TU, SEÑOR,CONOCES HASTA LOS SECRETOS MÁS PROFUNDOS DE MI CORAZÓN



Sería de tonto y hasta disparatado tratar de aparentar delante de Ti, Señor. Tú me conoces y sabes todo lo que ocurre dentro de mí, hasta los secretos más profundos de mi corazón. No hay otra alternativa sino la de descubrirse ante tu presencia. Y, aunque Tú lo sabes, yo, Señor, quiero confesar y afirmar que quiero seguirte y ser oveja de tu rebaño.

Sé que Tú me conoces. Hoy me lo dices en el Evangelio, pero yo también quiero decírtelo como prueba de mi buena fe. Me confieso débil y pecador. Sé que no cumplo con lo que Tú esperas de mí. Mis expectativas quedan muy por debajo de lo que Tú quieres de mí. Soy un pobre pecador y te pido perdón por mis pecados.

Te doy gracias por tus cuidados y por tu Amor. Nadie me quiere como lo haces Tú, porque me proteges hasta el extremo de dar la vida por mí. Y lo haces porque el Padre del Cielo te lo pide y Tú lo aceptas libre y voluntariamente. Me cuidas y te preocupas por mi vida y mi salud. Me procuras el bien y que no me falte nada. Contigo, Señor, voy seguro y nada temo. ¿Qué otro Pastor me cuida tan bien como lo haces Tú?

Nadie me ofrece la protección y salvación que Tú me ofreces. Señor, Tú eres mi Buen Pastor y estando contigo nada temo. Aunque camine por cañadas oscuras, voy seguro, porque tu vara y tu callado me protegen. No hay otro Dios como Tú.

Gracias, Dios mío, por tus cuidados y por tu interés en estar y caminar junto a mí. Eres un Dios que te comprometes y no dejas que camine sólo. Sabes de los peligros que me acechan y que necesito vigilancia y ayuda. ¿Qué Dios hace eso que no seas Tú? ¡Alabado y glorificado seas! Amén.


sábado, 25 de abril de 2015

MI FE MOVERÁ MONTAÑAS



Tú, Señor, me has dicho que si tuviera fe como un grano de mostaza, movería montañas. Y yo, puesto que no las muevo, creo y pienso que mi fe no llega todavía a ser ni como un grano de mostaza. ¡Cuánto me falta, Señor! ¿Llegaré algún día a tenerla?


Hoy, como tantos otros días, aprovecho para pedirte e insistir, una vez más, que aumentes mi fe. Creo que no sabría vivir sin Ti, Señor, y que mi vida no tendría ningún sentido si Tú no estás presente en ella. ¿A dónde iría? Necesito tu Amor, Señor, como la cierva necesita beber del agua fresca. Necesito que tu Amor me conforte y me anime para sostenerme en el camino.

Tú, Señor, sostienes mi vida y la llenas de esperanza. Esperanza de Vida Eterna, que este mundo no me da y que sin Ti sería desesperanza y muerte. Gracias, Señor, por tu presencia en mi vida, y por acompañarme en cada momento de mi existencia. Gracias Señor por darme la fe que empuja y fortalece mi vida cada día y le infunde aliento y esperanza. ¿Cómo podría caminar sin tu presencia?

Acompáñame, Señor, a proclamar tu Palabra. No como yo quiero, sino como Tú lo harías. No con mis palabras, sino con las Tuyas. Ilumíname mi inteligencia para proclamar glorias y alabanzas a tu Nombre Señor.

Gracias Señor porque no te has ido, y, al contrario, te quedas a mi lado para, no solo decirme e indicarme el camino, sino para acompañarme a recorrerlo, porque sin Ti no podría hacerlo. Ayúdame Señor a que mi fe no se quede pasiva, muerta y quieta, sino que camine conmigo y acreciente su fidelidad a tu Persona.

No me moveré de tu lado Señor, y esperaré confiadamente a que Tú quieras y decidas darme esa fe necesaria para mover montañas en tu Nombre. Amén. 

viernes, 24 de abril de 2015

¡SEÑOR, TU CUERPO Y TU SANGRE ME CONFORTAN!

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


 

No me voy a comer el Cuerpo del Señor, sino que en el Pan de Vida comulgo con el corazón del Señor y transformo mi corazón como el de Él. Comulgar es latir en la misma sintonía que el Corazón de Jesús. Es estar abierto a la vivencia del perdón y el amor. Es desprenderte de todo aquello que te ata y te impide salir de ti para darte al otro.

Es el caballo de batalla que todos los pecadores tenemos como frente de lucha. Vencernos a nosotros mismos. En la Eucaristía encontramos a Jesús que nos conforta y nos transmite ese impulso fortalecido por su Espíritu para vencernos y vencer las tentaciones que nos ofrece el Maligno. Comulgar es abrirme y dejarme llenar por el Espíritu de Dios que se me transmite en y bajo las especies de Pan y Vino.

Gracias Señor por hacerte alimento de mi corazón y de mi vida. Gracias Señor por infundirme la sabiduría, la fortaleza y la paz de tu Espíritu, para poder vencer todas las dificultades que la vida me pone y el demonio me presenta. Gracias, Dios mío, por estar cerca de mí y por no dejarme solo, porque me perdería y sería pasto de los lobos que acechan mi debilidad.

Gracias Señor por darme la voluntad de no desfallecer, y el cobijo de tantos hermanos que, con su compartir y vivir me fortalecen y ayudan por tu Gracia.

Pero, sobre todo, Señor, Gracias por permanecer con infinita paciencia pendiente de mí en la Eucaristía de cada día, porque gracias a Ella puedo alimentarme cada día para afrontar la batalla de cada día. Amén.

jueves, 23 de abril de 2015

HOY, SEÑOR, QUIERO PEDIRTE QUE ME AUMENTES LA FE



Señor, claro que creo en Ti; si no fuera así no estaría escribiendo desde este rincón sobre Ti; si no fuera así, no te pediría que aumentes mi fe; si no fuera así no me esforzaría en hablar contigo cada día y tomar tu Cuerpo en la Eucaristía. Sí, Señor, yo sé que Tú eres el Pan de Vida Eterna a la que aspiro vivir en tu presencia.

Y te lo digo con mis humildes obras cuando voy a dar la catequesis cada lunes en la cárcel. He compartido con ellos que si no fuera porque creo en Ti, no estaría allí con ellos. Te lo intento demostrar también cuando comparto humildes reflexiones con los padres y padrinos que se acercan y piden a tu Iglesia el Bautismo de sus hijos. Pero, aunque son pequeñas pruebas de mi fe, quiero Señor pedirte que la aumentes y me llenes de ella.

Que se haga tu Voluntad Señor, porque eso será siempre lo mejor. Sé que tengo que cargar con mi cruz, y tengo miedo de mí. Me sostiene y me da fuerza y esperanza el saber de tu Amor y de que Tú caminas conmigo. Eres un Dios que te implicas en mi vida, porque sabes de mis debilidades e impotencias. Sin Ti nunca podré vencer al Maligno que me acecha, pero contigo estaré a salvo de sus garras.

Me da paz, serenidad y seguridad el caminar a tu lado y el saber que Tú, no solo me enseñas el camino, sino que lo vas viviendo y recorriendo conmigo. Realmente, eres un Dios Vivo, un Dios que, en tu Hijo Jesús Hecho Hombre, has Resucitado, y permaneces en el Espíritu Santo en mí y en el camino. ¿Cómo voy a temer? ¿A quién voy a temer si Tú, Señor, vas conmigo?

Dame Señor la sabiduría, la paz y la fortaleza de tu presencia para vencer todos los obstáculos que me salen al paso en mi camino hacia Ti. Amén.

miércoles, 22 de abril de 2015

GRACIAS, SEÑOR, PORQUE ERES UN DIOS QUE ME ACOMPAÑAS



Gracias Señor porque me alumbras el Camino que Tú mismo me marcas y me diriges. Hoy me has revelado algo que me hacía mucha falta saber y tener claro. Porque hay tropiezos en el camino que no son fáciles de superar. 

Tú eres un Dios diferente a los demás. Porque cuando los demás enseñan una doctrina para que la cumplan y desaparecen. Tú te implicas en lo que nos has enseñando viviéndolo Tú primero y luego dándote a cada uno de nosotros. Y, todavía más, nos dice que sin Ti no podemos conseguirlo (Jn 15).

Gracias Señor porque eres un Dios que nos demuestra que nos quieres y que nos buscas. Los demás tendrán que buscar a sus dioses, pero Tú te revelas y te presentas al hombre, criatura tuya, por el que demuestra una locura de amor hasta el extremo de entregar a tu Hijo a una muerte de Cruz para ganarnos para Ti. Dios mío, ¡no hay Dios como Tú!

Eres un Dios Padre, Infinitamente Misericordioso que nos perdona entregándote a tu Hijo a la muerte. Gracias Dios mío porque, sin entenderte, experimento tu amor y tu perdón. Y te pido que nos des la sabiduría y la fe necesaria para conocerte mejor y poderte adorar y alabar con todo nuestro corazón y toda nuestra mente. 

Gracias Señor por saberme acompañado, protegido, vigilado, defendido y fortalecido en tu compañía. Gracias por, con tu Gracia y Poder, vencer a los miedos que amenazan con atarme y alejarme de tu confianza. Gracias Señor porque eres un Dios que sales a mi encuentro y me acompañas hasta salvarme.

Dios mío, no permitas que me alejes de Ti por nada de lo que este mundo caduco y mentiroso me pueda ofrecer. Dame la fortaleza y voluntad de perseverar siempre en tu Palabra y junto a Ti fortalecido en la Eucaristía. Amén.

martes, 21 de abril de 2015

ALIMENTARNOS DEL PAN DE TU CUERPO Y TU SANGRE



No es fácil seguir tus pasos, ni alimentarnos de tu Cuerpo y Sangre. Cuesta perseverar y, sobre todo, mantener esa actitud a pesar de las dudas, la sensación de perder el tiempo, o la experiencia de no parecer cambiar, ni mejorar o sentirte. Cuesta bastante.

Y creo que a los discípulos les pasó lo mismo. Incluso a pesar de presenciar signos y señales extraordinarias que Tú, Señor, les hiciste para avivar su fe y su inquietud. Cuánta gente pudo presenciar directamente tus signos y no se abrieron a tu Palabra. Hubo muchos que sí, pero sabemos que otros muchos no, al menos aparentan, no haber respondido.

Y hoy sigue ocurriendo lo mismo. Mucha indiferencia y rechazos a tu Palabra. Consideran una pérdida gastar tiempo en escucharla o prestarle atención. Na dan crédito a tus señales, o le dan interpretaciones que fabrican ellos mismos. Creo que de aparecer nuevas señales todo sería igual. Solo les interesa para que les cure o les saque de alguna situación difícil, pero nada más. Para lo demás se bastan ellos solos.

Están ciegos y se dejan guiar por ciegos. Sus pasos no tienen sentido y su camino es un camino de perdición. En este contexto, Señor, te pedimos que los que queremos creer en Ti seamos más digno, auténticos y coherentes con nuestra vidas y tu Palabra para contagiar a los demás. Danos, Señor, tu Pan, Cuerpo y Sangre bajado del Cielo, que nos alimenta y nos sostiene en tu Palabra y en la fe de reconocerte como verdadero Hijo de Dios enviado para salvarnos.

Concédenos, Señor, la Gracia de no desfallecer y de recibir cada día tu Cuerpo y tu Sangre como alimento que nos salva y nos da la Vida Eterna. Amén.

lunes, 20 de abril de 2015

¿LO DIVINO EN FUNCIÓN DE LO HUMANO?



Muchas veces he oído a la gente, aunque con cierta ironía, decir que han rezado para que su equipo gane. Aunque tiene cierto aire irónico y humoristico, en el fondo la gente se acuerda y recurre a lo divino para solucionar sus problemas humanos. Es el caso cuando nos asedian los problemas de salud o económicos

No es cosa nueva ni de está época. Ya ocurría en tiempos de Jesús, la gente lo buscaba para obtener curaciones o matar el hambre. La fama y los prodigios del poder de Jesús les movía a buscarle. Y Jesús les reprocha que le busquen simplemente para conseguir y satisfacer sus intereses. ¿No nos ocurre a nosotros algo parecido hoy?

Hacemos promesas condicionando sus realizaciones por objetivo alcanzados. Las caminatas a santuarios marianos están condicionadas por esas promesas. ¿Es la Virgen mediadora de gracias a cambio de sacrificios? ¿Se puede sobornar al Señor ofreciéndole cumplimientos o promesas a cambio de conseguir alguna curación o favor?

Jesús se nos da sin condiciones. Simplemente por amor, sin pedirnos nada a cambio. Y sólo quiere de nosotros que tengamos confianza y fe en Él. Nos ofrece el Pan espiritual que nos da la Vida Eterna, y nos reprocha que no busquemos sino el pan material, un pan temporal que solo nos da la vida temporal y caduca.

Hoy, Señor, queremos pedirte, no sólo el pan material, que lo necesitamos, sino también el Pan espiritual en que se convierte tu Cuerpo para darnos el alimento de Vida Eterna. Danos, Señor, la sabiduría de descubrirlo y de pedírtelo, porque eso es lo que realmente buscamos y solo en Ti lo encontramos.

Gracias Señor por hacerte comida para nuestro alimento espiritual, con el que podemos conseguir y alcanzar la Vida Eterna que buscamos. Amén.

domingo, 19 de abril de 2015

SOLO NOS QUEDA SEÑOR PEDIRTE LA FE



No es cuestión de razonamientos, ni siquiera de testigos. Es verdad que ambas cosas ayudan y nos sirven para creer, pero lo importante es tener una experiencia de fe. Y nada mejor que aprovechar desde este humilde rincón, junto a todos los blogueros con el Papa, para pedirle al Señor: Señor Resucitado, dame la gracia de tener un encuentro transformador contigo.

Jesús, qué difícil es dejar a un lado las dudas, los temores, las inquietudes, para lograr el silencio interior necesario para escucharte en la oración. Por eso hoy, que me pongo ante tu presencia, confío en que me ayudarás a quitar todo lo que pueda ser factor de distracción. Tú mereces toda mi atención, agradecimiento y adoración. Oración tomada de P. Sergio A. Córdova LC | Fuente: Catholic.net.


Los discípulos necesitaron tus apariciones, tus enseñanzas y hasta mostrarle tus heridas en manos y costado. Y hasta así tuvieron sus dudas. Tu grandeza, Señor, nos desborda. Cuánto más nosotros que, a pesar de tu presencia Eucaristica, nos sentimos lejos en el tiempo por nuestras limitaciones y pecados. 


Señor, fortalece nuestra fe y danos un espíritu abierto a tu Palabra capaz de transformar nuestro corazón de piedra en un corazón generoso y solidario. Sosténnos en tu presencia y danos la capacidad de perseverar a pesar de las dificultades, dudas y confusiones por las que pasa nuestro corazón.

sábado, 18 de abril de 2015

QUIERO QUE SUBAS A MI BARCA



No quiero cometer la locura de navegar sólo. No quiero darle la oportunidad al Maligno que acabe conmigo, porque adentrarme en el mar de la vida sin tu presencia y compañía, Señor, es la locura más grande de mi vida que puedo cometer en mi vida.

Quiero invitarte a mi barca, y que subas a compartir la navegación de mi vida conmigo; que me enseñes a navegar en las noches oscuras; que me enseñes a mantener el rumbo en los momentos de tempestades y confusiones; que me ayudes a mantener la calma y la serenidad cuando las olas de mi vida amenacen destruirla o ahogarla; que me enseñes a perseverar junto a la Mesa Eucarística de tu Pan, para alimentarme de tu Cuerpo y tu Sangre, y continuar remando mar adentro en tu compañía.

Quiero, y te pido, Señor, que me des la sabiduría de aprender y saber que sólo contigo puedo llegar al verdadero puerto de la salvación. Por todo eso, te pido, Señor, que te subas a mi barca y navegues conmigo.

viernes, 17 de abril de 2015

CONFIESO SEÑOR QUE SOY EGOÍSTA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS 




No me mueve mi corazón para quererte, como diría santa Teresa, sino me mueve mi egoísmo, digo yo, por ver que Tú, Señor, tienes poder para salvarme y liberarme de la muerte de este mundo. En el fondo de mi corazón te busco porque Tú me das salvación y eternidad. Y me descubro pecador. Experimento mi pecado y te pido perdón.

Y te pido que me muevas, no por el cielo que me tienes prometido, sino por verdadero amor. Sé que eso no está en mi poder, sino en tu Gracia y por tu Misericordia. Y confío en que, Tú, Señor me lo quieres dar, porque sólo Tú puedes hacerlo y me lo has demostrado cuando te entregas a una muerte de Cruz por limpiar mis pecados y rescatarme para tu Padre.

En el Evangelio de hoy me lo demuestras cuando adviertes y procuras satisfacer mi hambre material. Te preocupas por cada uno de nosotros, y nos das lo que necesitamos. También nos darás la salvación del alma. Por eso, confiado en tu Amor, y conocedor de no merecerlo, te pido, Señor, que por tu Misericordia transformes mi corazón egoísta en un corazón generoso, abierto y dado a compartir con los demás por amor. 

Límpiame de las segundas intenciones que esconden intereses egoístas y que descubren mi pobre humanidad pecadora. Porque solo Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna y poder para transformarme a tu imagen y semejanza. Amén.

jueves, 16 de abril de 2015

¿QUÉ ME OFRECE EL MUNDO?



Sabido es que el mundo es el lugar donde vives. Has llegado a él y no sabes muy bien por qué. Quizás ese sea tu primer interrogante. ¿De dónde vengo? Pero en la medida que transitas por él, vives experiencias que van determinando y modelando tus ideas y tus criterios. Es decir, tu fe.

Porque creer hay que creer. Crees cada día que te levantas y empiezas una nuevo tiempo de tu vida; crees cuando el día anterior te has dormido pensando en hacer nuevas cosas al día siguiente, porque crees que despertarás; crees cuando entras en un café y tomas algo que no te van a envenenar; crees durante todo el tiempo que vives, porque, una pregunta es clara y evidente, tienes que creer. Es más, diría, es obligatorio creer.

Ahora, la pregunta que viene es más trascendente y más vital. Porque de ella dependerá toda tu felicidad y tu vida. Es el tesoro que llevas dentro de ti mismo y que tratas, muchas veces sin advertirlo, de buscar ardientemente toda tu vida. ¿En qué creo? Porque el mundo por el que empiezo a moverme, también, a lo largo de mi vida, empieza a cansarme. Sus respuestas son siempre más de lo mismo, y sus espacios y encuentros de felicidades llegan hasta producir el efecto contrario. Incluso, cuanto más tengo experimento que menos disfruto.

¿Y la muerte? Porque advierto que muchos me han dejado, y experimento que a mí también me tocará un día. Y sin darme cuenta, se acerca ese día. Luego, ¿cómo voy a pasar este tiempo de mi vida? Una conclusión es clara: "Aquí en este mundo no está ni la felicidad ni la verdad" Hay que buscarla en otra parte.

¿Por qué no probar en otra parte? ¡Si existe otra parte! Una propuesta: Jesús, a quien yo llamo el Señor, mi Señor, nos habla de una propuesta. Quizás esa te puede clarificar que haces en este mundo y cuál debe ser tu camino. 

Si tienes un rato, escúchale: Juan 3, 31-36 (de la Biblia). Escucharle es también una manera de orar.

#fe

miércoles, 15 de abril de 2015

ME OLVIDO, SEÑOR, Y PIERDO EL RITMO DE TUS PASOS



Sin darme cuenta, Señor, me olvido de Ti. Cuando tomo conciencia de mi olvido descubro que Tú no estás a mi lado. No porque Tú te hayas ido, sino porque yo te he dejado. A pesar de saber que sin Ti nada puedo, prevalecen, muchas veces, mis ideas, y una y otra vez me empeño en ponerlas delante de las Tuyas.

¡Y así me va! Fracasos y fracasos. Quizás aparentemente no lo parezcan, pero no tarda en aparecer el engaño y la falsa ilusión. Porque todo lo que no nazca de Ti, Señor, es caduco y no se sostiene. Tú sostiene el mundo y si lo sueltas se cae abajo. Y yo quiero mantenerme en él con sentido y esperanza, y eso solamente me lo das Tú, Dios mío.

Por eso, hoy te digo una vez más la necesidad que tengo de Ti. No porque yo me empeñe en decírtelo, sino porque si me aparto de Ti, ¿a dónde voy, Señor? Solo Tú tienes Palabra de Vida Eterna. Las cosas de este mundo son simplemente cosas. Cosas que nos alegran la vida y nos dan alegría, pero cosas. Cosas que van y vienen y en el tiempo desaparecen.

Cosas que no terminan por llenarnos, por darnos la paz que nos invade de serenidad, sosiego y alegría eterna. Solamente Tú nos das eso que todos buscamos. Pero somos pecadores, ciegos e ignorantes que llegamos a perderte por un puñado de monedas. Y no queremos, Señor. Danos la paciencia, la prudencia y la sabiduría de saber esperar y confiar. Nunca perder la confianza en el Espíritu Santo que nos acompaña y nos asiste.

¡Dios mío!, sabemos que por nosotros no podremos alcanzarte, y queremos ponernos en tus Manos para que Tu Espíritu nos alumbre el verdadero camino que nos mantenga toda nuestra vida en este mundo junto a Ti. Amén.

martes, 14 de abril de 2015

LA ORACIÓN NO ES FÁCIL



Quizás nos parezca fácil orar, o al menos no tan comprometida. Claro, cuando oramos, y lo hacemos personalmente, todo lo que decimos lo podemos incumplir o, al menos, nos nos parece tan comprometedor. No han nadie mirándonos y nos parecerá que nadie nos puede acusar o desvelar. Quizás perdemos de vista que Dios nos ve en todas partes.

Cuando nuestra oración empieza a ser comprometida y tomamos conciencia que hablamos con Alguien que nos oye y vive. Está delante de nosotros aunque no lo percibamos ni oigamos ni le veamos con nuestros ojos. La fe nos lo dice, y nosotros, al menos yo, me esfuerzo en creerlo. Desde esas circunstancias la oración se me antoja muy difícil, porque cada palabra pronunciada exige cumplimiento. Supongo que lo que oyó Nicodemo le dejó perplejo, porque no era solo no entender ese nacer de nuevo, sino, una vez entendido, ¿cómo transformar mi corazón?

La cuestión es más seria de lo que pensamos, y también mucho más difícil. Necesitamos, no solo aprender, sino tener mucho valor y fuerzas para dejarnos transformar. Claro, aquí  tiene mucho que ver el Espíritu Santo. La labor es de Él, pero necesita nuestra libertad. Y ese es nuestro papel, dejarnos empapar y mojar completamente, no sólo un parte, de toda el agua que el Espíritu derrame sobre nosotros. Y una agua difícil de ver, porque como el viento, sopla sin darnos cuenta ni saber de dónde viene.

Por lo verdaderamente importante es confiar. Confiar y tener fe que con Él seremos de verdad transformados. El Señor nos lo ha dicho y nos lo ha enviado para que sea el Espíritu quien nos dé las fuerzas, la sabiduría y la capacidad de transformarnos en verdadero discípulos de Jesús y hacer maravillas como Él. Y empezamos con nuestro Bautismo.

Demos gracias a Dios que nos hace verdadero hermanos de su Hijo, y coherederos con Él, de su Gloria. Pidamos luz, sabiduría y paz para no defraudarle y vivir en su Palabra. Amén.


lunes, 13 de abril de 2015

AUNQUE NO LO ENTIENDA, GRACIAS SEÑOR POR MI BAUTISMO



Podría haber nacido en la India, en China o, África. O en cualquier otro sitio u otra familia que no sea la que el Tú me has dado. Mi vida podría ser de otra forma y circunstancias, pero, ahora, después de un largo camino recorrido, es la que es. La que Tú, Padre del Cielo, has querido y pensado.

Y, rendido y postrado a tus pies, Señor Jesús, tengo que darte las gracias porque no he tenido, como Nicodemo, que buscarte entre las sombras de la noche para reconocerte como enviado por el Padre. Tú me lo has dado situándome en una familia y unas circunstancias que lo han aceptado. Y yo, más tarde, he decidido que ha sido el mejor regalo de mi vida.

Y tengo ahora la oportunidad de, con bastante frecuencia, así compartirlo con muchos padres y madres que se acercan a tu Iglesia, Señor, a Bautizar a sus hijos. Y lo hago con verdadero fervor. Por eso, te doy gracias Señor de la Gracia que me has concedido sin merecerlo, y te pido que, por tu Misericordia, me des la fuerza, sabiduría y voluntad, no solo para proclamarlo, sino para dar testimonio, con vida y palabra, de tu Mensaje.

Aprovecho también para pedirte perdón. Perdón por todos mis fallos, mis errores y pecados; por todos mis fracaso y debilidades; por todos mis reproches, rechazos a tus planes sobre mí vida y por mis vanidades, orgullos, soberbias y egoísmos. Porque a pesar de tantas ofensas me perdonas y mantienes tu Palabra de salvación.

Y, por último, dame, Señor, la Gracia de no desfallecer e, injertado en el Espíritu Santo, continuar detrás de tus pasos y entregar la vida por cumplir y vivir tu Voluntad al servicio de la salvación de todos los hombres. Amén.

domingo, 12 de abril de 2015

EL PERDÓN NECESARIO PARA SEGUIRTE, SEÑOR



Sin perdón sería imposible seguirte, Señor. Necesitamos ser perdonados para que la carga de nuestros pecados no sea un peso imposible de llevar. Somos pecadores, y Tú lo sabes muy bien, Señor, y por eso has dejado en los apóstoles el poder de perdonar los pecados. Poder que continuas en tu Iglesia, y que tus seguidores necesitamos para levantarnos y seguir la marcha.

Todos tenemos algo del hijo pródigo, y todos necesitamos esa confianza de encontrarnos un Padre que sepa perdonarnos y nos llene de besos y caricias. Sabemos también, Señor, que no merecemos nada, y menos perdón. Todo es porque eres un Padre Misericordioso y tu compromiso de Amor es tan grande que siempre nos esperas y nos perdona.

No solo, no merecemos ese perdón, sino que no lo entendemos. Nos reconocemos pobres y pecadores y eternamente agradecidos por tu Misericordia, Señor. Gracias, Dios mío, por tu Hijo Jesús, quien, entregado a una muerte de Cruz por nuestros pecados, nos ha rescatado y nos ha merecido ser dignos hijos Tuyos. Solo queremos, abandonados a tu Amor, darte las gracias y pedirte fuerza y sabiduría para seguirte.

Gracias, Señor, por tu Iglesia, porque en ella podemos encontrarte y acudir al banquete Pascual que Tú has decidido dejarnos. Gracias, Señor, por quedarte para alimentar nuestras esperanzas y fortalecernos en el amor, y convocarnos a tu derredor para, unidos, poder dar testimonio de tu Amor, amándonos.

sábado, 11 de abril de 2015

¡ CUÁNTO AMOR PARA TANTO PERDÓN!



Todavía, Señor, continúas perdonándome. Te he engañado y negado más veces que Pedro.  Y lo he hecho y hago cuando he dejado de hablarte y de visitarte. Sin embargo, Tú no te cansas de perdonarme, a pesar de que yo siga mintiéndote y engañándote.

Cuántas veces te he mentido, y continúo haciéndolo, cuando incumplo mis promesas y me quedo a media en mis compromisos, incluso penitenciales. Perdona Señor mi mediocridad, esa que Tú vomitas de tu boca. Perdona mis compromisos fallidos, mis mentiras indiferentes, mis aparentes oraciones que buscan más mis comodidades e intereses que servirte y amarte en los hombres, tus hermanos.

Perdona Señor mis temores, mis miedos, mis pecados. Dame Señor la fuerza de cumplir mi palabra y servirte entregándote mi vida tal cual Tú me has enseñado y me has proclamado con tu Palabra y obras. Llena mi corazón, Señor, de tu Paz y Sabiduría, para proclamándote, no sean sólo mis palabras, sino también mis obras las que hablen de Ti.

Ilumina Señor mi espíritu, para que todas aquellos que se acercan a mí, sobre todo mi familia y con los que convivo y tengo trato, descubran tu presencia y no la mía. Revisteme, Señor, de tu Espíritu para que todos mis actos de cada día sean fiel reflejo de los Tuyos. Amén.

viernes, 10 de abril de 2015

ESPERANDO LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS 





La comunidad está desolada, débil y sumida  en la resignación por haber perdido al Señor. Igual nos ocurre a nosotros a lo largo de muchos momentos de nuestra vida. Las dificultades, nuestras propias debilidades, egoísmos y pecados, unidos a los miedos y temores del mundo por las persecuciones y amenazas, nos abaten y terminan por paralizar nuestras ansias de vivir la Palabra del Señor. 

Incluso llegan a experimentar la resurrección como un sueño y no como una realidad. Ésta es la tercera vez que Jesús se le aparece a los discípulos y, se puede decir, que todavía no están seguros y no experimentan la fuerza de la Resurrección. Posiblemente, hasta la llegada del Espíritu Santo, no experimentará el verdadero encuentro con Jesús Resucitado.

¿Y qué nos ocurre a nosotros? ¿Dónde está nuestra propia experiencia de la Resurrección? ¿Por qué en nosotros el Espíritu no nos da la fuerza de la Resurrección? ¿Por qué no somos capaces de lanzarnos al agua como Pedro al oír, Señor, tu nombre? ¿Y por qué no somos capaces de dejarlo todo? Nos cuesta, me cuesta, Señor, dar y darme.

Por eso, desde esta experiencia, pobre y mediocre, Señor, te pido que aumentes mi fe y me llenes de tu fuerza, generosidad y voluntad para vivir en la Voluntad del Padre. Mi corazón camina inquieto, pero necesita la paz que Tú en cada aparición regala y comparte con tus discípulos. 

 ¡Señor!, danos la paz. Amén

jueves, 9 de abril de 2015

¡SEÑOR, A PESAR DE MIS SENTIMIENTO, EMPUJA MIS PASOS EN TU CAMINO!



Hay etapas en tu camino que sientes desfallecer. Ese desfallecimiento viene influenciado por tus dudas acerca de los frutos o de la cosecha que tu andar y peregrinar recoge. En el fondo es más de lo mismo. Te buscas, porque eso se descubre en los efectos de tu resultados. Quieres ser un triunfador, un buen apóstol, que consigue conversiones y que sus obras atraen y convencen.

 Indudablemente que eso no lo dices, y hasta quizás no lo piensas tan claramente, pero vive dentro de lo más profundo de tu corazón. Y cuando sientes desfallecer sale a la superficie y te hiere fuertemente en tu orgullo y tu egoísmo para que abandones y te retires. Total, ¿para qué? ¡Si nadie te hace caso y pasas desapercibido! Cuando hablamos de noches oscuras, estás son de esa clase, y quizás de las peores. Estás tocado y tu corazón no encuentra ningún sentido seguir hacia adelante.

Ahora, el Señor espera que tú decidas. Son las pruebas de tu fidelidad y tu amor. Supongo que aquellos hombres, pasaron por esto. Dudas y dudas, y peligros y complicaciones. El lunes pasado, una persona me comentó lo siguiente: Había salido en libertad y se encontró con el padre y una hija muertos. Cometió el error de un nuevo delito y volvió a entrar en la cárcel. Hoy sigue asistiendo a catequesis, pero confiesa que está enfadado con el Señor, y desconfía de Él. No entiende por qué le ocurrió eso cuando él consideraba que se portaba bien.

Una cosa debemos guardar con todo nuestro esfuerzo y confianza. Dios nos quiere, y ha enviado a su Hijo para rescatarnos. A pesar de lo que nos suceda, tengamos confianza en Él. Jesús fue Resucitado porque confió en el Padre. Y sufrió una muerte de Cruz. Confiemos también nosotros y resucitaremos como y con el Señor. Amén.

miércoles, 8 de abril de 2015

¿SUPONGO, SEÑOR, QUÉ A MÍ TAMBIÉN ME BUSCAS?



Por tu hijo Jesús, Padre del Cielo, sé que me quieres. Lo has enviado a una muerte de Cruz para salvarme. Y, Él, la ha aceptado libremente y voluntariamente. La primera pregunta que viene a mis labios es: ¿Tanto valgo para Ti, Padre mío? Porque a un Dios que entrega a su Hijo, hasta el extremo de morir en la Cruz, se le tiene que llamar Padre. 

Y al Hijo que acepta voluntariamente y libremente, no se le puede llamar sino Hermano. Pues, Él se ha abajado a nuestra altura, y se ha igualado, despojándose de su condición Divina, conmigo. Padre nuestro, gracias por hacerme hijo Tuyo y hermano de tu Hijo Amado.

Gracias, Señor, por buscarme, por no dejarme solo en el camino. Me conoces y sabes que soy presa fácil del desánimo y del abatimiento y me cuesta mucho reconocerte en mi oración. Ilumina mi mente y mi corazón para que sepa descubrirte y experimente esa cercanía que me llena de paz y amor. Gracias Señor.

Cristo resucitado, enciende el calor de mi fe y esperanza de tal manera, que en esta Pascua de resurrección, la vivencia de la caridad sea el distintivo de mi vida. Que sea capaz de dar pasos que me acerquen a ser reflejo de Ti, y de vivenciar en mi vida tu estilo de Vida. Que mi vida se apague para que tu Vida se ilumine en mi pobre vida y sea la Luz que dé testimonio de tu Palabra. 

Señor, alimenta mi vida con tu Cuerpo y Sangre, y dame la fuerza y la voluntad de renunciar a la vida de este mundo para, dándome y entregándome al servicio y caridad a los demás, encuentre el verdadero camino de alabarte y glorificarte. Amén.

lunes, 6 de abril de 2015

SEÑOR, ME CUESTA CREER



Señor, me cuesta tomar conciencia de tu presencia; me cuesta creer en tu Resurrección; me cuesta apartarme de mis tentaciones que me alejan de Ti; me cuesta rezar, guardar silencio, percibir que me escuchas y que me proteges. Señor, me cuesta todo, porque soy un pobre pecador y necesito de Ti.

Dame y aumentame la fe; convierte mi corazón endurecido por el pecado, en un corazón suave, bondadoso, generoso, confiado y fiel a tu Palabra. No puedo hacer otra cosa sino esperar, pero no quiero esperar pasivamente, sino andando hacia Ti. A pesar de mis pasos torpes e inútiles; a pesar de mis debilidades y tropiezos; a pesar de mis fracasos, errores y apegos que me vencen y someten. A pesar de todo, quiero Señor seguirte.

Y lo hago con la esperanza de que sé que Tú, aunque no te sienta, ni perciba, ni escuche, ni oiga, estás siempre ahí, a mi lado y pendiente de mí. Porque, ¡si no!, ¿para qué me has creado? Un Padre tan Bueno como nos ha mostrado Jesús, tu Hijo, no puede crearnos para, luego, abandonarnos. Un Padre Bueno como Tú, Señor, está siempre pendiente de sus hijos.

Y yo lo creo. y confío que a pesar de mi debilidad, Tú siempre estás a mi lado. Y te pido, Señor, que me ilumines, me des la capacidad de entenderte y la constancia de no desfallecer para permanecer siempre a tu lado hasta que Tú decidas llevarme a tu Reino.

¡Ven, Señor, e ilumina mi oración!

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!



Los cristianos estamos hoy de enhorabuena, porque Jesús ha Resucitado. La Resurrección es el pilar y fundamento de nuestra fe. Sin ella nada tendría sentido, y Jesús no pasaría de ser un extraordinario Hombre, pero nada más. Por lo tanto, todas las especulaciones sobre la desaparición de su Cuerpo o inventos falsos no tienen sentido, pues sin la Resurrección la Iglesia hubiese desaparecido.

Eso esperaban también los judíos cuando los apóstoles empezaron, tras recibir al Espíritu Santo en Pentecostés, a proclamar la Buena Noticia. Se decían que si no era cosa de Dios todo acabaría con el tiempo. El resultado es que la Iglesia lleva 2015 años en pie contando desde el nacimiento de Jesús, a pesar de las dificultades, persecuciones y pecados. Signo evidente de que la asiste, la mantiene y dirige el Espíritu Santo.

Sentimos tu aliento, Señor, y te damos gracias por tu presencia entre nosotros. Sentimos tu aliento, Señor, cuando somos capaces de amar, de querernos, de darnos los unos a los otros y de renunciar a nuestros egoísmos por entregarnos al servicio de los demás. Sobre todo, experimentamos tu presencia en la alegría y el gozo que sentimos al hacer tu Voluntad de vivir tu Palabra en la entrega solidaria por hacer el bien común, y en la lucha por construir un mundo mejor.

No nos cabe ninguna duda que, cuando hacemos el bien, y es lo que sentimos dentro de nuestros corazones, experimentamos paz, gozo y felicidad. Y eso nos hace descubrir tu presencia, porque eso es lo que nos has enseñado y lo que nos propone. Experimentamos que es tu Espíritu, Señor, quien nos empuja y nos levanta en los momentos de debilidad y desvanecimiento. Nos sostiene la esperanza de mantenernos firme hasta tu segunda venida.

Gracias Señor por tu Resurrección. Gracias, Señor, por sostenernos y darnos la vida un año y otro en tu presencia. Gracias, Señor, por danos la Gracia de perseverar y de mantenernos fieles a tus mandatos con la alegría y la esperanza de sentirnos salvados para la eternidad. Amén.

domingo, 5 de abril de 2015

AHORA, NUESTRO VEHÍCULO DE CONTACTO, SEÑOR, SERÁ LA ORACIÓN



Ya no te veremos más, Señor. Supongo que eso pensarían los apóstoles una vez ascendido a los cielos, pero la presencia y acción del Espíritu Santo nos acompaña y nos mantiene en contacto. La oración es el vehículo que nos pone en relación y sostiene nuestra intimidad, Señor. Y una cosa quiero aprovechar ahora para pedirte, Señor. No dejes más tiempo mis oídos sordos a tu voz.

No me importa que no oigan las cosas del mundo, pero si me importa mucho oírte a Ti. A veces mis oraciones se convierte en un monologo, y aunque trato de escucharte, mis oídos no escuchan ni entienden nada. ¿Es qué no me hablas, Señor? ¿Es qué yo no sé escucharte, Dios mío? ¿Por qué no te oigo?

Es posible que no me interese oírte, porque aunque Tú me digas algo, yo solo tengo oídos para hacer lo que me resulta más fácil, o lo que no me crea dificultades. ¿Y para qué hablar? Sin embargo, sé que Tú, mi Señor, no eres así. Porque tu Amor no tiene límites ni se cansa nunca. Siempre insistes y me hablas. Y yo quiero escucharte, pero no logro aclararme o me propongo hacer cosas que me sobrepasan.

Dame, Señor, la Luz de tus Ojos, y como a Bartimeo y otros ciegos abre mis ojos y oídos para escuchar tu Voluntad y no la mía. Dame Señor la capacidad de ser paciente, atento y perseverante, y no desistir aunque mis oídos sigan sordos. Esperaré Señor a que Tú quieras y decidas abrírmelos y pueda escuchar tu Palabra. Amén.

sábado, 4 de abril de 2015

DÍA DE SILENCIO Y ESPERANZA



Es un día triste, triste porque Jesús ha muerto en la Cruz. Pero también un día de gozo y de alegría porque esperamos la Resurrección del Señor. Es necesario que haya muerte para que también haya Resurrección. La muerte da tristeza, pero en Jesús es simplemente un paso hacia la alegría y felicidad eterna.

Desde ese momento, los cristianos sabemos que la muerte es simplemente un paso hacia la Vida. Una Vida nueva, gozosa y eterna. Eso supone tristeza, porque la muerte es separación y lejanía mientras caminemos por este mundo, pero, al mismo tiempo, supone alegría y gozo, porque tras la muerte está la Resurrección. Y eso supone el nacimiento a una vida nueva y plena para toda la vida.

Gracias, Señor, por la fe que nos mantiene y nos fortalece para continuar el camino, y por la esperanza de esperar la Resurrección. En ella se fundamenta nuestra fe, y encontramos el valor para superar todos los obstáculos que nos salen al paso. Gracias, Señor, por todos los estímulos e impulsos que, en y por Ti, recibimos de tu santo Espíritu, y con su asistencia nos llenamos de las fuerzas necesarias para continuar el camino.

Hoy, recordando aquellos momentos históricos, esperamos, en silencio, el momento de proclamar la hora de tu Resurrección. Y te pedimos la paz, sabiduría y fortaleza que nos dé la perseverancia para permanecer y continuar en tu Amor.

viernes, 3 de abril de 2015

NO ES FÁCIL ORAR EN ESTOS MOMENTOS



No es fácil orar en estos momentos. No es fácil orar, porque todo lo que te diga, Señor, no sirve de consuelo. No sirve de consuelo porque no es algo pasado, sino algo que se hace presente cada día en mi vida. Es el reflejo de mi propia vida si quiero seriamente seguirte. Tengo que cargar con mi cruz. Sé que no es la tuya, pero es una cruz que tiene su peso y para mí debe representar también sacrificios y sufrimientos.

¡Cuantas cosas tengo que renunciar! Y no se trata de renuncias de privarme de algo material o comodidad. ¡No! Se trata de la renuncia a mis egoísmos; a mi soberbia; a mi vanidad; a mí ambición; a mis preferencias, apetencias y, sobre todo, a mis ideas. Se trata de caminar, no a mi ritmo, sino al ritmo que tu marcas, Señor. Se trata de hacer de tus ideas, mis ideas. Y eso da más dolor y sufrimientos, y es más costoso que desprenderse de cosas.

Hacer oración en clave de renuncia y disponibilidad es muy difícil y duro. Pero es la verdadera oración, el último escalón de la escalera donde ya no eres tú quien vive en ti mismo, sino es Él que vive en ti. Lo experimentó Pablo y lo dijo. Por eso, Señor, esa es la oración que quiero yo hacer y la que me gustaría. Pero, es la que quizás no hago. Y eso descubre que mi fe no es lo suficientemente comprometida y madura.

Te pido, Señor, que aumentes mi fe. Te pido, Señor, aunque lo haya dicho muchas veces, que me des la sabiduría de saberte escuchar, y, a pesar de que no te entienda del todo, seguir tu Palabra y tus mandatos. Te pido, Señor, que me llenes de paz, paz de la Tuya, de la que no desespera y confía; de la que sabe que estando contigo y en tus Manos, todo saldrá bien y nada hay que temer.

Y te pido, Señor, fortaleza. La fortaleza de, a pesar de sentir miedo y dolor, no retroceder ni un ápice en seguir el camino que tu Espíritu me ha trazado. Porque Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

jueves, 2 de abril de 2015

ORACIONES



En estos días en los que celebramos tu Pasión, Muerte y Resurrección, danos, Señor, la Gracia de estar permanentemente a tu lado, atentos y a la escucha de tu Palabra y abiertos al perdón de tu Misericordia en tu presencia, sin escabullirnos ni escondernos. Amén.

salvador - Arrecife
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23 de Marzo del 2015 - 12:09:38
Danos Señor la Gracia de ser persistentes y perseverantes en el esfuerzo de mantenernos puros en vivir según tu Voluntad, y no volver a pecar. Amén.
salvador - Arrecife
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22 de Marzo del 2015 - 10:37:43
Por eso, Señor, conscientes de nuestras debilidades y pecados, acudimos a Ti para que con Tu Gracia nos llenes de tu Fuerza y de tu Amor. Amén.
salvador - Arrecife
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18 de Marzo del 2015 - 11:56:11
Te doy gracias, Señor, por esta hermosa oportunidad de salvación, y te pido sabiduría y fortaleza para perseverar confiado y abierto a tu Amor.
salvador - Arrecife
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15 de Marzo del 2015 - 10:15:48
Tú, Señor, eres la Luz que nos alumbra y que trae la salvación al mundo para todos los hombres que crean en tu Palabra. Amén.
salvador - Arrecife
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11 de Marzo del 2015 - 01:02:25
Pedimos luz, sabiduría y fortaleza para, en paz, encontrar, Señor, tu Camino, tu Verdad y tu Vida.
salvador - Arrecife
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10 de Marzo del 2015 - 12:45:14
¡Oh Señor nuestro, danos la sabiduría y la capacidad de amar. Amar en clave de perdón y de compromiso. Porque sabemos que sólo perdonando como Tú nos perdona amamos y hacemos tu Voluntad. Amén!
salvador - Arrecife
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8 de Marzo del 2015 - 11:38:32
Danos, Señor, la capacidad de discernir y elegir el camino que nos hace ver la verdad y la necesidad de renuncia a tantas cosas que nos sobran y que sólo nos predisponen a la mentira, la soberbia, el odio y el pecado. Limpia, Señor, nuestro Templo y no permitas que se contamine de mercantilismos sucios y bajos que predisponen al hombre a la venganza, la envida y la ambición.
salvador - Arrecife
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7 de Marzo del 2015 - 11:41:20
Dame Señor la constancia y perseverancia de no desfallecer y esperar aceptando con paz los silencios, ausencias y tardanzas a las que Tú, Señor, quieras someterme, porque es en el crisol del fuego donde se purifica el oro. Amén.
salvador - Arrecife
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6 de Marzo del 2015 - 09:31:10
A veces tengo miedo de experimentar que no salgo de la mediocridad. Y temo caer en las garras del demonio y del mundo. Sus ofertas son tentadoras y el ambiente me tienta a cada momento. Dame Señor la fuerza de superarme y de hacer tu Voluntad.
salvador - Arrecife
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3 de Marzo del 2015 - 01:26:30
Pidamos también por la Iglesia, para que sepamos también los seglares asumir nuestras responsabilidades derivadas de nuestro compromiso de Bautismo, y dar testimonio de la Palabra del Señor haciéndola vida en el acontecer de cada día según las enseñanzas de la Iglesia bebidas del Evangelio.