ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

domingo, 31 de enero de 2016

CADA DÍA NECESITO CONVERTIRME



Cada día trae un nuevo amanecer. Nada se repite, aunque nos parezca la película repetida. Si pone los ojos del alma en acción, observarás que las cosas que ves cambian de color y presentan actitudes y formas diferentes a las del ultimo día. Porque, cada día, damos un paso más hacia el camino último de este mundo, para empezar el nuevo, el definitivo y eterno.

No se repite el camino. Cada día es diferente. Por eso necesitamos la Gracia del Espíritu de Dios para mirar con los ojos de Jesús. Tal y como se nos presenta en el icono del Padre Misericordioso de este año de Gracia proclamado por el Papa: Misericordiosos como el Padre.

Cada día es diferente porque Jesús, a igual que el Padre, no se cansa de perdonar. Su venida es por locura de Amor y de Misericordia, y cada día tenemos esa nueva oportunidad de lavarnos y limpiarnos en su Amor y su Misericordia. ¿Cómo van a ser iguales? Hoy, por la Gracia de Dios, veremos las cosas más imperfectas que mañana, porque la acción del Espíritu Santo nos asiste, nos guía y nos perfecciona. También, injertados en el Señor, y dóciles a su Gracia, cada día puede ser un paso más para amar más que ayer y menos que mañana. Esa es nuestra esperanza, que sólo la podemos hacer realidad en Xto. Jesús.

Por eso, Señor, yo creo en tu Palabra, y no te exijo nada. Sé que a Ti te gusta que te hable y que te pida, pero, a pesar de que lo hago, me conformo con lo que Tú me das y me ofreces. Porque siendo un Hermano tan bueno, y enviado por un Padre Bondadoso e Infinito, tu Palabra es Eterna y vivirla es la garantía mayor de ir por el camino correcto y verdadero.  

Sé que no es tan fácil vivirlo, y más fácil decirlo, pero ahí esta el esfuerzo de mi fe y mi confianza. Fiarme y dejarme llevar por Ti. Por eso, cada día es diferente, y viene cargado de emociones, de relación contigo y de esperanzas. Porque Tú, mi Señor, eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

sábado, 30 de enero de 2016

A PESAR DE LAS TEMPESTADES DE MI VIDA, EN TI, SEÑOR, PONGO TODAS MIS ESPERANZAS



La vida es un camino de salvación. Es fundamental conocer esta Verdad, porque de conocerla o no, nuestro caminar puede ser de una manera u otra; más activo que pasivo; más participativo que indiferente; más alegre que triste; más lleno de amor que de odio; más de vida que de muerte.

La vida es un camino que nos presenta muchos momentos inesperados y de sorpresas. La calma se ve asaltada por la tempestad sin apenas darnos cuenta, y nos sorprende en medio de la travesía. Cuando no, negligencias propias, accidentes o casualidades que inciden en momentos trágicos. Y nuestra vida, sin previo aviso, cambia de rumbo. A veces un buen rumbo, y otras veces, un rumbo desconocido, violento, sufrido e incierto.

Está claro, lo sabemos por propia experiencia, que el mundo no nos ofrece seguridad. Ni, la que puede ofrecer, garantiza nuestra salvación de todo riesgo, y menos de la vida eterna. En esa partida, junto al mundo, no nos hace falta reflexionar mucho para darnos cuenta que la guerra la tenemos perdida. Es posible que ganemos algunas batallas, pero pura fantasía y espejismos. La guerra está perdida.

Necesitamos una seguridad plena, de total garantía. Y no la hay sino en Ti, Señor. Tú eres Palabra de Vida Eterna, que nos salva y nos das el gozo en plenitud de felicidad eterna. En Ti todo se ha cumplido, y nuestra confianza fortalece nuestra fe. El testimonio de los apóstoles nos lo descubre y transmite. Danos, Señor, la fe de fiarnos de Ti, y de confiarnos plenamente en tu Palabra.

Y eso es lo que hoy te pedimos desde este rincón de oración, la fe de ser dócil en el Espíritu Santo a tu Palabra, y de, a pesar de los peligros, tempestades y sufrimientos de mi vida, abandonarme siempre en Ti, Señor.

viernes, 29 de enero de 2016

TAMBIÉN HAY CIZAÑA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS




Es verdad que la semilla crece de forma irrevocable, te preocupes o no. De la misma forma, la verdad nace en tu corazón, y también madura y crece. En ese tiempo tú vas aprendiendo y diferenciando el bien del mal. Experimentas lo que está bien y lo que está mal. Y, en caso de dudas, sabes que lo puedes preguntar a quien puede saber más que tú.

Pero, también es verdad, que si no preguntas a nadie, tus conocimientos pueden irse quedando desfasados, y tus posibilidades de errar y equivocarte aumentan. Pues bien, la semilla, a pesar de que una vez plantada, crece por sí sola, necesita cuidados, tierra buena y buen cultivo para dar buenos frutos. Todo no dependa de ella, porque tu colaboración se hace necesaria.

También hay cizaña, tierra mala y abrojos que enredan y ahogan las raíces de las buenas semillas, e impiden que den buenos frutos. Y si esa tierra mala, cizaña y abrojos no se apartan y destruyen, terminarán ellas por destruir las buenas semillas y sus frutos. Y creernos que, nosotros solos, podemos es un error. Necesitamos la Gracia de Dios y la presencia continua de su Espíritu para, fortalecidos e iluminados en Él, poder sostener y mantener bien cultivado el jardín de nuestra vida en cada momento.

Por eso, Señor, te pedimos que nos des esa capacidad de esfuerzo y cuidados con los que mantener nuestro propio jardín bien cultivado. Un jardín dónde los frutos sean frutos de verdadero amor, y que establezcan tu Reino, Señor, entre todos los hombres.

Danos, Señor, esa sabiduría de conocer todos los entresijos que nos pueden estropear los frutos de nuestro corazón, y los remedios y defensas para impedir que se estropeen. Y, por tu Gracia, sostenernos siempre en tu presencia y en tu Amor. Amén.

jueves, 28 de enero de 2016

UNA FUENTE DE ENERGÍA PARA DAR LUZ



Mi luz es pobre, y, además, no tiene la energía suficiente para permanecer encendida a cada instante. Es tenue y con poca intensidad. Necesita fuerza y una fuente de alimento que la encienda más y la mantenga permanentemente encendida. Y, Tú, mi Señor, eres esa Luz que alumbras mi vida y, reflejada en mi humilde persona, por la Gracia de tu Espíritu, alumbra a los demás.

Dame, Dios mío, esa energía que alimenta toda mi vida y la transforma en antorcha luminaria que alumbra y encandila a todos aquellos que pasan a su alrededor. Dame la sabiduría de ser luz nítida, clara y sin sombras que la oculten o la hagan parpadear. Dame la firmeza de ser luz firme, roca y segura que dé confianza y alumbre los pasos, tanto de mi vida como lo de los demás que caminan a mi lado.

¿Qué gran responsabilidad, Señor? Responsabilidad que carga mis hombros y los hunde en la oscuridad del camino, que sin Ti me sería imposible recorrer. Gracias, Señor, porque en tu Espíritu mis pasos son seguros y confiados por su presencia. Y en Él descargo todo el peso que me impide avanzar. Gracias, Señor, porque, dentro de mis inseguridades y miedos, experimento la seguridad y confianza de tu aliento, de tu sabiduría y de tu impulso.

Gracias, Señor, por los hermanos que me animan con sus palabras de aliento, de agradecimiento y de colaboración. Gracias por tantos me gustan y compartir de mis hermanos en FaceBook; gracias, Dios míos, porque eso descubre y revela tu presencia. Porque es, por la Gracia de tu Espíritu, el gozo y la fortaleza que todos experimentamos en la unidad alrededor de Ti.

Por eso, Padre, unidos y agarrados de nuestras manos, aunque sea de manera virtual, en el Espíritu, te decimos: Padre nuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre...


miércoles, 27 de enero de 2016

MI DEBILIDAD SE PONE DE MANIFIESTO




Cuanto más me acerco a Ti, Señor, mas manifiesta queda mi debilidad. Te doy gracias por ese sentimiento de impotencia y de pobreza. Experimento que, sin Ti, nada puedo alcanzar, ni siquiera proponerme. Entiendo, ahora, las palabras de Pablo, cuando dijo que en la debilidad era fuerte, porque eres Tú, Señor, quien nos haces fuerte valiéndote, precisamente de nuestra debilidad.

Porque en los débiles, Señor, Tú manifiesta tu Grandeza y tu Poder. Por eso, sintiéndome débil me alegro y me complazco en tu Gracia y Misericordia. Y te doy gracias, Señor, por experimentarme pobre y humilde, y por descubrirme indigno de tu Amor y Misericordia.

Te doy gracias, Señor, por, a pesar de mis pecados y fracasos e impotencias y debilidades, experimentar esperanza y paz; por experimentar serenidad y paciencia confiado en tu Misericordia. Te doy gracias, Señor, por, a pesar de mis pobres frutos, incomestibles y contaminados, Tú, por tu Gracia y Amor, los convierte en frutos buenos y comestibles, capaces de servir para dar vida en Ti a otros.

Gracias Señor por tus cuidados, por tu siembra y por labrar la pobre tierra de mi corazón endurecido y calloso por tantos fracasos y pecados. Gracias por hacerme sentir el perdón de tu Misericordia, y por darme la sabiduría de confiar y esperar en Ti.

Te pido, Señor, que no dejes de encender mi misero corazón, y de mantenerlo esperanzado, activo y motivado para seguir tus pasos sin desvanecimiento y sostenerme en tu presencia, a pesar de mis malos frutos. En Ti, Señor, pongo todas mis esperanzas. amén.

martes, 26 de enero de 2016

UN CORAZÓN LLENO DE PAZ, PARA DAR PAZ




No se puede prescindir de Dios en ningún momento de nuestra vida. Sólo puedes atreverte a hacerlo, para experimentar que sin Él, tu amor se debilita y exige resultados y compensaciones. Y eso desata tu ambición, tu ira y tu venganza. Sólo en Dios encuentras el equilibrio de la paz y el sosiego. Él te llena lo suficiente para poder excluir lo demás y no desearlo. Él satisface plenamente todas nuestras aspiraciones, hasta el punto que desaparecen las materiales y se magnifican las espirituales, porque lo material es caduco, y sólo sirven para un tiempo determinado.

¡Oh, Señor, despierta en nosotros la sabiduría de entender que sólo en Ti está nuestra máxima aspiración y nuestra plena facilidad! Abre nuestros ojos a esa finitas sensaciones de placer y bienestar que, un día sí, y otro también, nos dejan vacíos, insatisfechos y con sensaciones de infelicidad. 

Es verdad que las necesitamos, pero no para hundirnos en ellas y olvidarnos de Ti, porque, sólo Tú, eres la dicha eterna que nos embriaga plenamente. Es verdad que sentimos deseos, pasiones  irresistibles que nos arrastran a la esclavitud y dependencia, y nos enfrentan en luchas suicidas, que rompen el equilibrio y la paz de nuestras vidas. Pero, también es verdad que eso no nos mejora ni nos da soluciones para encontrar y buscar lo que todos queremos: La plena felicidad eterna.

Sólo en el Amor que Tú, mi Señor, nos propones está la solución. Y lo experimentamos cuando, por tu Gracia, vivimos en esa actitud fraterna y amorosa; cuando experimentamos la vivencia de tu Palabra, y la hacemos vida en nuestra vida. Cuando nos dejamos llevar por los impulsos que nos enciende el Espíritu Santo dentro de lo más profundo de tu Corazón.

¡Oh, Señor, nos permitas que el mundo y sus tentaciones caducas, necesarias, pero no para pararnos y hacer de ellas nuestro fin, permitan que nuestra esperanza, puesta en tus Manos, se diluya y ahogue nuestra semilla de amor para dar frutos, los frutos que Tú esperas de cada uno de nosotros! Amén.

lunes, 25 de enero de 2016

LA FE PRODUCE RESULTADOS



Es lógico y razonable, la fe produce resultados, porque Jesús lo ha prometido: Éstas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien»., y porque Jesús las ha cumplido también.

Es decir, no debe quedarnos ninguna duda en cuanto Jesús lo ha dicho, y Jesús lo ha cumplido. Así, porque es su Palabra, en la que creemos, en nosotros también se cumplirá. Ahora, no será como nosotros creamos, o en quienes nosotros creamos. Porque, nosotros, no podemos medir la fe, ni saber realmente quienes , sino tienen fe. La fe se demuestra con los hechos y las obras, y, ¿lo hacemos nosotros?

Posiblemente, nuestra fe sea incipiente y no merecedora de hacer milagros como nos ha prometido Jesús. Eso sólo nos descubre que nuestra fe, mi fe, está todavía en pañales. Porque, si Tú lo dices, Señor, eso se tiene que cumplir, y se cumple en todas aquellos, ya canonizados por la Iglesia, que han creído en Ti. Por eso te pedimos, Señor, que nos llenes de tu Gracia para que nuestro corazón se abra totalmente a la fe.

Danos, Señor, la sabiduría y la fortaleza de fiarnos de tu Palabra. Experimentamos que, a pesar de confesarlo, no sentimos dentro de nosotros esa fe que nos gustaría sentir. Esa fe que, de niños, teníamos en nuestros padres. Una fe ingenua, que no se pregunta nada, sino que confía y cree que sus padres le arreglarán y le darán todo lo que necesita. Una fe que nos alegra y nos da paz, y que no nos cuestiona ni nos exige más, sino que nos conformamos. Una fe sin ambiciones, sino segura de recibir todo aquello que nos hará feliz.

Se nos escapa, Señor, sentir una fe así, porque nuestro crecimiento y madurez, contaminada por el pecado, nos exige ambición, certezas y conocimiento. Y nunca podremos entender tu Grandeza y Omnipotencia, Señor. Danos esa fe de hijos que sólo buscan estar con sus padres, porque con ellos se siente seguros, felices y en paz. Amén.

domingo, 24 de enero de 2016

H I M N O




Cristo,
alegría del mundo,
resplandor de la gloria del Padre.
¡Bendita la mañana
que anuncia tu esplendor al universo!

En el día primero,
tu resurrección alegraba
el corazón del Padre.
En el día primero,
vio que todas las cosas eran buenas
porque participaban de tu gloria.

La mañana celebra
tu resurrección y se alegra
con claridad de Pascua.
Se levanta la tierra
como un joven discípulo en tu busca,
sabiendo que el sepulcro está vacío.

En la clara mañana,
tu sagrada luz se difunde
como una gracia nueva.
Que nosotros vivamos
como hijos de luz y no pequemos
contra la claridad de tu presencia.


24 de enero de 2016, 
domingo III del Tiempo Ordinario. 
Ciclo C. Oración de la mañana (laudes) 

sábado, 23 de enero de 2016

A TU LADO, SEÑOR, PARA LLENARNOS DE TU ESPÍRITU



La lógica nos dice que cuanto más te arrimas al peligro, más posibilidades tienes de caer en él. Más cerca, más posibilidades. Es la ley de las probalidades. Presumiblemente, cuanto más cerca estás del Señor, más posibilidades tienes de contagiarte de su pensamiento y de su Espíritu.

La cuestión, por tanto, es arrimarte lo más posible a Jesús, y pedirle su Gracia y su Luz. Y de permanecer, aunque se haga de noche, cada día de tu vida, siempre, a su lado, para, contagiado de su Gracia,  puedas también vivir como Él.

Nuestra meta es ser semejante a Él. Hemos sido creados a su imagen y semejanza, y eso nos descubre que nuestro fin es parecernos y vivir en y como Él. Y lo podremos hacer en la medida que permanezcamos con Él, viviendo injertados en Él. Por eso, Señor, te pedimos esa Gracia, para no desfallecer, ni para dejarnos embaucar por los criterios y tentaciones de este mundo en que vivimos, tan limitado y diferente a Ti, dónde todo lo que se da exige su recompensa.

Perdón, Señor, por tanta soberbia y egoísmo. Te damos gracias por todo lo que tenemos, recibido de tu generosidad Infinita. Nuestra ingenuidad y pecados nos impulsan a exigirte o rechazarte de forma intrépida y atrevida. Perdónanos Señor. Y danos la sabiduría de sabernos simples criaturas agradecidas por tanto Amos y Misericordia. 

Aléjanos de toda murmuración y que sólo los buenos pensamientos, aquellos que bendicen, habiten en nuestro corazón. Límpianos de toda maledicencia y de toda mala intención, para que todos nuestros actos sean reflejos de tu Amor y Misericordia. Sostén nuestra fe y concédenos la fortaleza de permanecer fieles y perseverar junto a Ti hasta el fin de nuestros días. Amén.

viernes, 22 de enero de 2016

DESCUBRIR EL CAMINO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS 



Cuando descubres que puedes moverte por ti mismo, no permaneces quieto, empiezas a gatear. Gatear porque todavía, con siete u ocho meses, no puedes moverte de otra forma. Y, sin darte cuenta, de manera inocente y atrevida, eliges una u otra dirección. Te salvas de sufrir algún serio percance por la vigilancia constante de tus padres. Ellos están al tanto de reorientar tu rumbo y ponerte en buena dirección, donde nada pueda ocurrirte.

Igual nos ocurre, pero toda la vida, con nuestro Padre del Cielo. Sin Él nuestro camino es oscuro, sin rumbo y en constante peligro. No llegaríamos a dar muchos pasos, ni tampoco a ningún sitio. Él, nuestro Padre Dios, nos protege, nos reorienta y no conduce. A pesar de que nos opongamos y no le hagamos caso. Bien, es verdad, que a quienes le escuchan y le hacen caso, por sentido común, el camino les será mejor.

Pero quedándonos en la elección a tomar, descubrimos que con el transcurrir de los años nuestro camino va tomando consistencias y firmeza. Ya, no sólo caminamos, sino que pensamos y trazamos rumbos. Dibujamos una meta en lo más profundo de nuestro corazón, y nos proponemos un ideal o aspiración. Es decir, vamos a algún lugar. Y eso lo identificamos con nuestra misión. Muchas veces hemos oído decir:  Mi ideal es este o mi misión es aquella; me he propuesto hacer o lograr esto en mi vida...etc.

Podemos llegar al convencimiento que venimos a este mundo con una misión, que vamos descubriendo en el deambular de nuestra vida. El sentido común nos dice que esa misión se nos ha dado de antemano por aquel que nos ha puesto en la parrilla de salida de este mundo. O dicho de otro modo, he sido elegido para algo concreto vivido en el amor. Quizás la finalidad de mi vida será descubrirlo y vivirlo. Dios me ama y espera que yo, semejante a Él, ame también.

Bien, Señor, eso quiero pedirte hoy. La sabiduría de saber amar donde tengo que amar. Y amar no a mi manera y a mi capricho, sino amar como Tú me amas y como Tú quieres que yo ame. Esa es mi meta. Ahora me falta saber cómo y en dónde tengo que vivirla. Y para eso confío en el Espíritu Santo, para que , con su Gracia, me lleve por dónde y en dónde debo cumplirla. Amén.

jueves, 21 de enero de 2016

LE SEGUÍA MUCHA GENTE



Jesús despertaba curiosidad por donde quiera que pasaba. Su fama era grande, porque curaba a todos aquellos que se le acercaban. Una primera observación nos hace descubrir que el motivo del acercamiento a Jesús, no es su Palabra y el contenido de la misma, sino la inmediatez de ser curado. 

No podemos imaginarnos a un Jesús que no cure ni expulse demonios, porque, de no hacerlo, posiblemente no se le acercaría tanta gente. Por lo tanto, el Poder de Jesús es necesario para atraer a la gente y para demostrar su Divinidad de Hijo de Dios. Y con esa finalidad hace esos milagros, porque, nosotros, los hombres y mujeres, valoramos el poder, el milagro, el misterio y la fuerza. Y Jesús, el Señor, lo puede todo.

Pero sería muy fácil presentarse como el todo poderoso y conquistar el mundo en dos días. Jesús elige un camino diferente, todo lo contrario. Un camino sencillo, de pobreza y humildad. Y, enérgicamente pide que no se le descubra, porque así quiere presentarse entre nosotros. Es el Dios del amor, que se ofrece a todos en servicio y caridad. Por eso atiende y cura a todos los que se le acercan, pero quiere que creamos en Él aunque eso no suceda.

Y demostrada su Divinidad, por su Amor y Misericordia, pero, sobre todo, por su Resurrección. Jesús nos pide que le demos nuestros pecados, creamos en Él y confiemos en su Amor Misericordioso a pesar de que nuestra vida tenga que pasar por la cruz del sacrificio, de la enfermedad y de la muerte. Él ha dado su Vida por cada uno de nosotros, y nos ha revelado con su proclamación su Divinidad, Hijo del Padre. Nos pide ahora que, sin más, todo ha sido ya consumado, le demos nuestra confianza y nuestra fe.

Y eso te pedimos, Señor Jesús. Danos la Gracia de sabernos amados, perdonados y acompañados por tu Espíritu, y en Él, guiados por el buen camino podamos encontrar la salvación en tu Palabra y tu Misericordia. Danos la sabiduría para buscarte y seguirte, no sólo por el pan, sino por tu Palabra de salvación. Amén.

miércoles, 20 de enero de 2016

TAMBIÉN YO MIENTO



Reflexionando sobre este pasaje del Evangelio, tengo que confesar, Señor, que también yo miento. Miento cuando rezo, porque a veces me descubro rezando sin saber ni sentir lo que digo. Porque a veces me descubro que lo hago por rutina o por mero cumplimiento. Porque a veces lo hago por satisfacción personal, y con un resquemor de quitarme de encima esa obligación voluntaria que he contraído.

Me siento mal muchas veces cuando rezo. Yo quisiera sentir de otra forma, y experimentar gozo y paz cuando rezo y hablo contigo, Señor. Al menos, descubro que es una Gracia tuya, y te la pido en este rincón de oración. Quizás sea este el mejor momento y espacio donde rezo mejor. Porque aunque mis palabras se escapen de mis dedos, quedan reflejadas y escritas, y sirven de ánimo y aliento para otros que las meditan y reflexionan.

Pero, también descubro que bullen de mis pensamientos ligeras a la velocidad de mis dedos que pulsan las teclas que las imprimen en el espacio virtual de mi humilde blog. Me pregunto, ¿de dónde salen? Porque mi pobre mente no da lugar a pensarlas ni a escribirla. Todo sucede en breves segundos, de tal forma que, luego, soy yo el más sorprendido de reconocer que eso ha salido de mí. ¿Diriges Tú, Señor, mi oración? ¿Eres Tú quien escribes, a través de mí? Realmente no lo sé, pero me gustaría que así sucediera y que me respondiera a eso.

De todas formas, lo más importante es que eso que brota de mi corazón tan rápido, que no lo puedo parar ni contener, ni siquiera tengo tiempo para pensarlo, sean los frutos de mi vida y el resultado de mis torpes y despistadas oraciones que Tú, Señor, por tu Amor y Misericordia, conviertes en frutos buenos y cosecha abundante.

Si es así, Señor, bendito tu santo Nombre y, por tu Amor y Misericordia, bendice y perdona a este pobre siervo tuyo, que quiere seguirte, responderte y vivir en tu Palabra y Verdad, a pesar de su pobreza, limitaciones y mentiras en las que cae cada día. Amén.

martes, 19 de enero de 2016

COSTUMBRES Y LEYES



Nos resistimos a cambiar nuestras costumbres, y las hacemos ley, cuando nos benefician y satisfacen todos nuestros egoísmos. Entonces nos cuesta cambiarla, y de vernos obligados a ellos, luchamos y nos oponemos para seguir disfrutando de sus beneficios en perjuicios de otros que se ven excluidos y negados a ello.

Eso fue lo que vivió Jesús aquel sábado que cruzaba unos sembrados. Vió que sus discípulos, al tener hambre, infringían la ley del sábado. Una ley que no cumplía con el objetivo de tener al hombre como el principal benefactor de su cumplimiento. Y hacía al hombre siervo del sábado.

La realidad es que eso no pega ni con cola en nuestra época. Quizás en la de Jesús era normal. Los fariseos de su tiempo habían procurado poner las leyes pensando en ellos primero, antes que en el pueblo, y así lo organizaban todo, de modo que fuera normal y lógico para todos. ¿Ocurre eso en leyes de nuestro tiempo? Una podría ser el aborto, matar a niños en el vientre de sus madres, que ya parece algo lógico y normal entre los ciudadanos de la sociedad. Porque de no ser así, ¿cómo se aprueba la ley del aborto?

Seguro que Jesús la está denunciando a través de aquellas voces que defienden y proclaman la vida. Como lo hizo con aquella ley del sábado que, en el Evangelio de hoy, nos ocupa. Toda ley está en función del bien y para el servicio del hombre. La vida es un valor superior a toda ley, y la subsistencia, problema aquel de los discípulos de Jesús, también. Por lo tanto, el sábado en función del hombre.

Gracias, Señor, por darnos la sabiduría de pensar como Tú piensas, y entender que debemos defender esa ley de poner todo para bien del hombre. Es la Ley que Tú has clavado en nuestros corazones, y que nos das la sabiduría para descubrirla y poder proclamarla para el bien y beneficio de todos los hombres.

Te pedimos la fuerza y el valor necesario para, iluminados por el Espíritu Santo, e injertados en su mismo Espíritu, nos dejemos llevar por su acción para proclamar y defender, de palabra y vida, tu Voluntad, que no es otra sino la de buscar el bien y salvación de todos los hombres. Amén.

lunes, 18 de enero de 2016

VIDA NUEVA, CORAZÓN NUEVO



Ver las cosas de otra forma no es cosa fácil. Quizás creas que se puede cambiar con cierta facilidad, pero a la hora de llevarla a cabo nos encontramos con dificultades. Un corazón no se transforma de manera fácil, pues apegado y habituado a su forma de pensar y actuar, hacerlo de forma diferente, le cuesta.

Las costumbres se hacen leyes, y eso no es del todo bueno. Porque muchas costumbres, adoptadas en el tiempo, descubrimos que no valen para otros. La experiencia nos lo descubre claramente cuando advertimos que muchas cosas que ahora hacemos con normalidad, en tiempos de nuestros padres eran prohibitivas, y, de infringirlas, arruinabas tu vida.

También nos toca a nosotros discernir lo que quiere decirnos Jesús. Cuando estamos en una fiesta, no es cuestión de pensar en el ayuno. Si bien, es verdad que, terminada esta, empezamos de nuevo la dieta. La vida es un camino de equilibrio, donde se dan excesos, pero también defectos. Lo importante es el criterio del amor. Cuando se ama, se busca el bien, aunque ese bien exija en ese momento renuncia, sacrificio y ayuno o privación.

Ahí debe estar el equilibrio. Una nueva forma de ver la vida. Y eso es lo que te pedimos hoy, Señor. Enséñanos a ver la vida como Tú nos la has enseñado. Danos la sabiduría de entender y de avanzar en crecer en perfección. Buscar lo nuevo, no lo acostumbrado y legislado, porque los tiempos cambia según cambia el corazón del hombre.

Danos un corazón nuevo que renueve toda nuestra vida, para saber amar renunciando a todo aquello que nos impide hacerlo tal y como Tú, Señor, nos ama. Ese es el sentido del verdadero ayuno que Tú quieres indicarnos. No un ayuno de normas establecidas, sino un ayuno que nace en el corazón que ama y se da a los demás.

domingo, 17 de enero de 2016

LLENA MIS TINAJAS, SEÑOR, DEL BUEN VINO DEL AMOR



Posiblemente nos quedamos pasmados ante la forma de actuar de Jesús. Porque, Jesús, no sólo habla, sino que actúa, y lo hace, siempre haciendo el bien. Jesús, el Señor, busca el bien del hombre, porque ha venido a salvarlo. No puede, ni desear, ni hacer nada que pueda perjudicar al hombre.

En esta ocasión, invitado con su Madre y discípulos, a una boda, sugerido por María, su Madre, es empujado a descubrirse públicamente y dar comienzo la proclamación del Reino de Dios. Termina diciendo el Evangelio: Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en Él sus discípulos.  Después bajó a Cafarnaúm con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.

También nosotros creemos en Jesús, porque su Palabra tiene siempre cumplimiento. Vive y hace lo que predica. Su Vida tiene coherencia con su Palabra, y eso le distingue con una autoridad nunca vista. Él llena las tinajas de agua con vino, pero no un vino cualquiera, sino un vino excelente. Llena, ahora, Señor, las tinajas de mi vida con el buen vino del amor.

Posiblemente estén llenas ya, pero mis ojos, cerrado y vendados por las luces y las tentaciones de este mundo, no ven lo que hay en ellas. Transforma, Señor, mi vida y hazme descubrir todas las cosas buenas que Tú has puesto en ella. Porque, Tú, sólo haces cosas bellas y buenas, pero mis torpes ojos no las ven ni las emplean para hacer bien.

Dame la Gracia, Señor, de saber catar y oler el buen vino del que has llenado mi vida, y de saber emplearlo para que los demás lo puedan saborear. Dame la sabiduría de poder ofrecerlo a todos aquellos que deseen embriagarse de tu buen sabor y de tu amor. 

! Señor, transforma nuestras vidas de agua en buen vino! Amén.

sábado, 16 de enero de 2016

MISERICORDIA, SEÑOR, MISERICORDIA



Posiblemente, muchos experimentemos esa tentación de superioridad de creernos mejores que otros. La diferencia de clases siempre ha estado presente en la vida del hombre. Algunas épocas más acentuadas que otras, pero siempre presente. ¿Pensamos que somos más importantes por proclamarte, por ayudar a los demás a encontrarte o por hacer obras buenas?

Es qué, ¿acaso no estoy pagado con la salvación eterna? ¿Acaso la vida no vale suficiente? Y, ¿por qué razón, el Señor, me tiene que pagar? ¿Acaso me debe algo? ¿No me ha sido regalado todo lo que soy y tengo?

Perdóname, Señor, y ten piedad de mí. Me postro a tus pies y acepto tus silencios, tus tardanzas, tus paciencias, tu voluntad y todo lo que Tú quieras hacer. Incluso, tus ausencias y aparentes indiferencias. Porque, sí, Señor. Tú nada malo puedes hacer, ni tampoco hacerme. Tú eres Amor Eterno, y no puedes dejar de Amar y salvar a los hombres.

Me has creado por Amor, para amar. Dame esa capacidad, sabiduría, paciencia, fuerza, equilibrio y fe para sentirme parte de tu Amor, y con deseos y ganas de amarte, haciéndolo en los hombres y mujeres de mi tiempo. Dame la necesaria humildad de sentirme agradecido y pequeño para servir. Amén.

viernes, 15 de enero de 2016

PRIMERO, SEÑOR, LA SALUD DE MI ALMA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS 




Nuestra naturaleza humana nos exige salud. Somos seres humanos que necesitan salud para vivir y sentirse vivos. La felicidad pasa por tener salud, y eso demanda estar sano y bien. Por eso, lo primero es buena salud, y, por lo tanto, es lo que buscamos con prioridad. Nos resulta más remoto y secundario la salud del alma, porque el sufrimiento del alma no parece tan insoportable como el del cuerpo.

Y digo no parece, porque a la larga, la salud no resulta ser lo mejor, pues teniendo salud, pero el alma enferma, no nos sentiremos en paz ni bien. Entonces comprendemos que necesitamos ambas cosas, salud corporal y espiritual.

Pero, también descubrimos que la salud corporal es caduca. Sabemos, sin lugar a discusión, que un día nuestro cuerpo morirá. Bien corrompido por la enfermedad, o por otros motivos accidentales. El resultado es que, de una u otra forma, morirá. Y eso le quita mucho valor, porque nuestra máxima aspiración es la vida eterna. Por lo tanto, el alma cobra un nuevo sentido y un valor infinito. Lo que importa es salvar el alma, porque salvando el alma, también vivirá el cuerpo.

Eso es lo que nos dice Jesús, resucitaremos con un cuerpo glorioso como Él lo hizo. Y nos basta su Palabra, porque en Él confiamos. No entendemos nada, pero es que no lo podremos entender nunca, porque somos criaturas y Dios nuestro Creador. Por eso, nos basta su Palabra.

Por eso, Señor, te pedimos que nos des la sabiduría de, aún buscando la salud del cuerpo, cuidemos y busquemos primero la salud del alma. Esa alma que Tú nos has dado y nos promete salvar confiando en tu Palabra y esforzándonos en vivir en tu Amor, tal y como Tú nos indica y señalas. Porque tu Amor y Misericordia es Infinita. Amén.

jueves, 14 de enero de 2016

¿TENGO LA CONFIANZA EN EL SEÑOR DE QUE ME PUEDE CURAR?



La cuestión está en la confianza. Quién tiene confianza se fía y pide confiado de obtener lo pedido. Y esa confianza no sabe de impedimietos ni obstáculos. Se pone en marcha y busca el encuentro y lugar para pedir y solicitar lo deseado. Son los pasos que dio el leproso hasta conseguir su curación.

Ahora, no es fácil tener confianza, porque no es cosa de un momento, sino que cuesta ganarla. Tenemos confianza en nuestros padres porque hemos crecidos con ellos, y hemos experimentado el amor que nos tienen y como nos cuidan y protegen. Sin embargo, esa confianza se puede perder en un momento, al no comprender algunas de sus actuaciones.

Igual nos sucede con Jesús. La confianza en Él la tendremos que buscar, y ganarla al convivir y relacionarnos con Él cada día. Conocerlo en su Palabra de cada día, y visitándolo y alimentándonos de su Espíritu en la Eucaristía. Eso nos ayudará a pedirle también que nos limpie y nos haga participe de la Vida de la Gracia que Él nos ofrece. Y experimentando su Amor y su Misericordia, podremos confiar en que Él nos salvará de la esclavitud del pecado.

Gastemos parte de nuestro tiempo en escuchar al Señor guardando silencio en nuestras vidas, y tratando de oír sus Palabras y sus sugerencias. La reflexión y meditación nos servirán de mucha utilidad para encontrar espacios de paz y serenidad donde poder oír la Voz del Señor. Y dónde encontrar momentos de solicitar su intervención en nuestras vidas rogándole que nos limpie y nos purifique, tal y como hizo aquel leproso.

Señor, aumenta nuestra fe y nuestra confianza. Estamos esclavizados por nuestros pecados, y nos cuesta enormemente levantar nuestra mirada hacia Ti. El mundo puede con nuestra humanidad pecadora, y nos tienta y seduce para apartarnos de Ti. Nosotros no queremos apartarnos de Ti, y, como este leproso del Evangelio de hoy, te rogamos y pedimos que "si quieres puedes limpiarnos". Amén.

miércoles, 13 de enero de 2016

ORACIÓN Y ACCIÓN



Ni sólo oración, ni tampoco acción. Ambas cosas, no sólo se complementan, sino que son necesarias. Si falta una de ellas, mentimos en relación al amor a Dios, porque no puedes amar a Dios, si no amas a los hombres. Y el amor a Dios contiene el amor a los hombres.

Todo lo hace el Espíritu de Dios, y necesitamos hablar con Él para, luego, saber cómo actuar y qué hacer. La luz y sabiduría nos viene del Espíritu Santo, que nos asiste y nos acompaña en nuestro obrar. De tal forma que, en nada podemos vanagloriarnos, porque la Gloria es y corresponde al Señor.

Sin el contacto con el Señor, la oración, nuestra acción queda a merced de nuestras debilidades, egoísmos y pecados. Y aquel, a quien le interesa nuestro fracaso y abandono, intentará desanimarnos, equivocarnos, confundirnos y alejarnos. Por lo tanto, consciente de nuestra humanidad débil y pecadora, actuemos siempre en sintonía con el Espíritu Santo, enviado a asistirnos y guiarnos, y en estrecha relación orante y personal, pero también comunitaria.

Jesús nos enseña a tener muy definidos estos tiempos de oración y trabajo. El uno nos conforta y nos da las fuerzas necesarias, también iluminándonos, para llevar a cabo los obras y trabajos con los que hablamos al Señor de nuestro amor prometido en la oración. Porque si no hay obras, la oración es falsa, hueca, sin verdad.

Pidamos al Espíritu de Dios que nos infunda la paciencia, la paz y la esperanza de permanecer en el Señor sin desesperar, pero perseverante en la oración y en las obras que nos tiene encomendadas. Pidamos esa luz y sabiduría de saber donde debemos estar y derramar toda la fuerza de nuestro amor. Porque se trata, no de estar donde yo quiero y me gusta, sino donde la Voz del Señor me indica y me quiere. Y para eso necesitamos estar en constante y pleno contacto con Él.

martes, 12 de enero de 2016

QUIERO, PERO EXPERIMENTO QUE NO PUEDO



Supongo que muchos, que seguimos o intentamos seguir a Jesús, queremos, pero se nos hace cuesta arriba vivir y proclamar con esa autoridad que su contemporáneos admiraban y a los que le dejaba las caras pasmadas. Jesús es único, es el Hijo de Dios, y su autoridad le viene de saber y aceptar su Misión de forma voluntaria y plena. Él se entrega en Cuerpo y Alma a su obra.

Y lo hace con la autoridad que su Palabra y su Vida transparenta, y con el Poder que le ha sido dado por su Padre del Cielo. Claro, lógico suponer que deja a todos los que le escuchan admirados y pasmados. Vive y  hacelo que dice, y ante esa firmeza y autoridad todos se rinden.

Nosotros tenemos la promesa de Jesús de poder hacer tanto como Él y aún cosas mayores (Jn 14, 12), pero quizás nos falta fe y confianza. Y nos quemamos la cabeza pensando una y mil formas de métodos y estrategias para llegar a las personas indiferentes a su Palabra o alejados, sin resultados. Y cada día nuestras iglesias parecen menos visitadas y más vacías. ¿Qué hacer?, nos preguntamos.

Hoy queremos dejarte esta pregunta, Señor. Pero, más que pregunta es una petición de fuerzas, de valor, de sabiduría y de entrega. Porque sabemos que no damos la talla; porque nos sabemos instalados en el bienestar de nuestro hogar, nuestra familia y nuestro trabajo; porque nos sabemos cómodos, provistos de todo lo necesario para vivir, techo, comida, salud, atenciones sanitarias...etc. ¿De qué nos vamos a quejar? ¡E incluso somos tan desvergonzados que nos quejamos!

Perdónanos Señor, y ten Misericordia de todos nosotros. Danos la capacidad de responder a tu llamada con humildad, con paciencia, con perseverancia, con esperanza y alegría. Y, a pesar de nuestra caída y errores, fallos y debilidades, tener siempre la confianza que estamos en tus Manos y que Tú, Señor, cuando quieras puedes transformarnos y darnos esa autoridad que deje asombrado y pasmado a todos los que nos escuchen. Amén.

lunes, 11 de enero de 2016

LAS MEJORES REBAJAS DE MI VIDA



No soy propenso a rebajas, ni tampoco amigo de atropelladas colas por conseguir algún objeto, que luego en muchos casos no sirven para mucho. Al menos no arreglan de forma perpetua tu vida. Y no digo que no valga la pena aprovecharse, pero ordenadamente y con pausa y civilizadas colas. Al final con muchas cosas te puedes remediar.

Ahora, la oferta que propone Jesús es de otra galaxia. No se trata de un remiendo, sino de la eternidad. Significa eso que de conseguir esa conversión, lo propuesto, estaría toda la vida arreglada. Ahí sí vale la pena molestarse, atropellarse si es necesario, y guardar colas del tipo que sea. Jesús es irrenunciable, y su Palabra de salvación lo justifica todo. Todo, referido a sacrificios, penitencias y sufrimientos y todo aquello que sea necesario.

Porque lo que Jesús predica y proclama es el Amor. Él es Amor y donde reside el Amor no hay atropello, ni abusos, ni desorden, ni algarabías, ni impaciencias. El Amor lo soporta todo, porque el Amor se da gratuito y sin condiciones. Por eso, seguir a Jesús está siempre justificado, porque en Él siempre hay Amor y bondad. Nunca pecado ni malicia, ni segundas intenciones.

Por eso, Señor, yo quiero tus amorosas e inmejorables rebajas de amor. Yo quiero tomar todo lo que Tú me ofreces y hacerlo vida de mi vida. Yo quiero revestirme de los vestidos amorosos que me regalas y que me invitas a llevar puestos y muy adentro de mi corazón, para respirar al unísono Contigo y sentirme parte de Ti. Yo quiero todo lo que Tú me ofreces, y quiero convertirme y creer fielmente en tu Palabra.

Pero, sé, Señor, que no es fácil. Mi vida está prisionera, sometida y esclavizada por los apetitos, pasiones y sentimientos de mi cuerpo, y no los soportos sin Ti. Necesito tu Gracia para que mi conversión y fe sean firmes y se puedan sostener. Dame esas fuerzas y alientos de tu Espíritu para que en Él me sienta fuerza y nada pueda conmigo. Gracias, Señor, porque Contigo seré mayoría aplastante ante las fuerzas del mal. Amén.

domingo, 10 de enero de 2016

COMPROMISO BAUTISMAL



Es verdad que muchos de nosotros, por no decir casi todos, hemos sido bautizados de pequeños. Quizás, no somos responsables de lo que otros hicieron, y, al parecer, resulta que podemos declinar lo que otros han decidido por mí. Sin embargo, podemos pensar que nuestros padres lo hicieron con la mejor intención, aún ignorando lo que hacían.

El Bautismo es el mayor regalo que nos podían dar. Así como a ellos se lo dieron sus padres. En realidad no damos nada, porque el Bautismo es un regalo que nos ofrece Dios. Él nos abre los brazos y nos hace verdaderos hijos suyos, y herederos de su Gloria en su Hijo Jesús. El Bautismo es la puerta que nos lleva a la Gloria Eterna, y nos provee de la Gracia Santificante que nos limpia de todo pecado.

Te doy gracias, Señor, por el inmenso regalo del Bautismo. Porque por él me haces hijo y heredero de tu Gloria, y me limpias mis pecados. Es decir, olvidas mis ofensas, mi indiferencia y mis rechazos. Es verdad que, si me he bautizado de pequeño, por obra de mis padres, mi herencia era una herencia de pecado, y en el Bautismo he quedado limpio gracias al Amor y Misericordia del Señor.

Te pido, Señor, que me des la gracia y la sabiduría de responder a ese compromiso de mi Bautismo. Porque en y por él soy sacerdote, profeta y rey, y llamado a dar testimonio de tu Amor y Misericordia con mi vida y mi palabra. Y no estoy sólo, porque sólo no podría. El Espíritu Santo fortalece mi vida y me provee de todo lo necesario para responder a mi vocación bautismal.

Pero soy limitado, débil e inclinado a desfallecer y pecar. Mi humanidad pecadora me arrastra al abandono y a la indiferencia. A instalarme en la pereza y las pasiones. Y el diablo anda vigilante para tentarme y hacerme caer. Dame, Señor, la luz que me llene de valor y voluntad para, en tu Espíritu, y por tu Gracia, vencer las tinieblas a las que me quiere arrastrar el Maligno. Amén.

sábado, 9 de enero de 2016

GRACIAS, SEÑOR, POR SER TÚ EL GUÍA QUE ORIENTAS LA BARCA DE MI VIDA




Tú, Señor, me indicas el Camino, porque, Tú, lo eres. Y me das también una barca con la que navegar, mi vida, por los lugares inhóspitos de este mundo lleno de riesgos y peligros. Pero, además, permaneces atento. No te alejas, ni te olvidas, ni desapareces. Todo lo contrario, apareces cuando el viento de mi vida se enfurece y la tempestad toma fuerza y amenaza con hundir el mundo de mi barca. Gracias, Señor, por tu presencia y tu Amor Salvífico.

¡Dios mío, aumenta mi fe y mi amor! Dame las fuerzas para servir y confiar en Ti, y también en los hombres. Porque los necesito para, amándolos, demostrarte mi amor a Ti. Y porque también son tus hijos, por los que has entregado la Vida de tu Hijo. Y, si tus hijos, también mis hermanos, y, por lo tanto, hijos de un mismo Padre Dios que nos ama y quiere que todos nos amemos como Él nos ha enseñado y nos enseña cada día con su Palabra.

Sostén mi fe, Señor, e infunde en mí y en todos tus hijos, la perseverancia de permanecer fieles a tu Palabra y a la constante oración de cada día. Danos la humildad de sentirnos siempre pequeños, pobres y necesitados de tu Amor y Misericordia. Y de confiar, a pesar de no entender muchas cosas, en tu Palabra y tus mandatos. Porque somos limitados, y sólo Tú tienes Palabra de Vida Eterna.

Gracias, Señor, por ser el guía que orienta la barca de mi vida, y, alumbrado y protegido por tu orientación, llegar a puerto seguro, donde reina la justicia, la verdad y la paz, y el amor fraternal entre todos los hombres. Gracias Señor, porque Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida, y en Ti descansan todas nuestras ansías y deseos de felicidad que serán colmadas en tu presencia. Amén.

viernes, 8 de enero de 2016

PAN Y PECES

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS 




¿Dónde están mis panes y peces, Señor? Necesito saberlo, porque quedo confundido cuando quiero compartirlos. No sé la justa medida de generosidad que debo entregar, y algunas veces soy egoístas, y otras, quizás me pase de la raya. De cualquier manera, siempre sufro. Porque pienso que no he dado lo que debía, o porque he dado más de lo que podía.

Sin querer justificarme, Señor, te pido que me des la sabiduría de discernir y descubrir donde están mis panes y peces, y cuantos puedo compartir. Discernir qué es lo que necesito, y lo que debo disponer para compartirlo. Y también dónde y cuándo debo hacerlo. 

Mantengo la esperanza de encontrar Luz de tu Palabra, y también el valor y la fortaleza para llevarlo a cabo. La dependencia de las cosas materiales coarta mi libertad, y me hace egoísta e individual o partidista. Dame, Señor, la capacidad de discernir y la voluntad de ejecutar lo que tu Voluntad alumbra en mí humilde corazón, porque es ella la que Vive en la Verdad y la que realmente Ama.

Y yo, ¡pobre de mí!, necesito tu Luz y tu Fortaleza, para poder realizar lo que mi corazón siente y quiere, pero que no se siente libre para poder realzarlo. Dame, Señor, esa Gracia de experimentar verdadera compasión para liberarme de todas aquellas ataduras que impiden a mi vida imitarte y actuar siguiendo tu ejemplo y tu enseñanza.

Sostenido en la confianza de tu Palabra y de tu Amor Misericordioso, me abandono a la acción del Espíritu Santo, que, enviado a asistirnos y a acompañarnos, me fortalece e impulsa a seguir firme en tus pasos. Amén.

jueves, 7 de enero de 2016

GRACIAS, SEÑOR, POR EL BAUTISMO



El Bautismo es la puerta, Señor, por la que entras en mi. Posiblemente, Tú, ya estás desde el principio, porque de Ti vengo, pero has querido pedirme permiso para morar dentro de mi corazón, y el Bautismo, que mis padres me han regalado, por tu Gracia, es el instante en que Tú reinas en mi corazón.

Sin darme cuenta he crecido junto a Ti. Le doy gracias a mis padres porque, al menos, ellos han permitido acercarme a Ti, y ahora que soy mayor quiero, Señor, reafirmar mi fe en Ti, darte permiso y pedirte que la aumentes y enciendas en mi corazón. 

No es fácil seguirte, y menos en este mundo mío, donde prima el bienestar, el éxito, la juventud, la riqueza, la belleza y el buen tipo. Todo el camino de nuestras vidas redunda en esa dirección, que no lleva a ningún sitio, sino al vacío y sin sentido. Todo termina en muerte. Y yo, Señor, quiero salir de ese mundo que no habla en verdad ni en justicia, sino que miente y engaña. Sus promesas son falsas y no se cumplen.

Sin embargo, todo en Ti, Señor, tiene cumplimiento. Y hoy, una vez más se cumple la profesía: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los gentiles. Pueblo que estaba sentado en tinieblas, vio una gran luz, y a los que moraban en tierra de sombra de muerte les nació una luz». 

Tú, mi Señor, tienes Palabra de Vida Eterna, y quiero pedirte que esa Luz nazca en mí también. Dame, Señor, la sabiduría y la capacidad de discernir el bien del mal, y alumbra mi vida para que se dirija por el camino que Tú nos marcas y señalas. Dame, Señor, la Gracia de responder a mis compromisos sacerdotal, profético y de rey que he recibido en el Bautismo, y vivir coherentemente con ellos en mi vida.

Quiero seguirte Señor, no sólo, pues soy humano, por todo lo que Tú me das: la vida, la felicidad y la eternidad, sino porque Tú eres la razón de mi verdad y existencia. Y necesito tu Luz para poder comprenderlo y experimentarlo. Gracias Señor. Amén.

miércoles, 6 de enero de 2016

YO TAMBIÉN TE BUSCO, SEÑOR, PARA ADORARTE




A partir de aquel día, cuando los Magos y los pastores adoraron al Niño Dios en Belén, y hasta hoy, muchos hombres de la tierra han adorado y adoran a ese Niño Dios. Y yo también quiero adorarte, Señor. Porque Tú eres el Hijo de Dios Vivo. Dios hecho Hombre, que has venido a este mundo para sacarnos de la esclavitud del pecado y ofrecernos un vida eterna dichos a tu lado.

Pero, ¿dónde puedo adorarte yo Señor? Los Magos de Oriente se movieron estimulado por aquella luz que les llevó hacia Ti, saliendo de sus casas y, a pesar de los riesgos del camino, emprendieron la marcha de búsqueda. Pero, ¿yo me muevo? ¿Y por qué? Esos interrogantes nacen dentro de mí y buscan respuestas.

Y yo, Señor, que sé que estás en Cuerpo y Alma, bajo las especies de Pan y Vino, en el Sagrario de cada Iglesia o capilla, quiero visitarte y pasar un rato contigo, cada día, adorándote y contándote muchas cosas de mi vida. La buenas, pero también las malas, las que me pesan y me hacen caer; las que me dificultan el camino y amenazan con alejarme de Ti. Pedirte fuerza y sabiduría para discernir siempre lo bueno de lo malo, y valor para desechar todo aquello que me aleja de Ti.

Dame, Señor, la perseverancia e ilusión de moverme como aquellos Magos de Oriente, para estar siempre en movimiento de búsqueda y camino hacia Ti y contigo. Y, llenándome de ese Amor con el que Tú me amas y me das, poder yo también, en tu Nombre, amar a todos los hombres que pasan por mi vida y necesitan de mí.

Porque, sé, Señor, que cuando atiendo, sirvo y me doy a los demás, te estoy atendiendo, sirviendo y dando me a Ti. Porque cuando sirvo algún hombre o mujer aquí en la tierra, te estoy también abrazando a Ti en el Cielo. Amén.

martes, 5 de enero de 2016

CADA DÍA ES UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE BÚSQUEDA



Puede ser que con el paso del tiempo y las ofertas del mundo, tu fe se vaya apagando, y tus fuerzas se vayan debilitando. Y te pase por la cabeza, una y mil veces, la idea de abandonar. Eso le ha ocurrido a mucha gente, y todos lo hemos experimentado de una u otra forma. Muchos desistimos seducidos por el mundo y por la aparente indiferencia de Dios.

Lo primero, decirte que no desesperes. Los silencios de Dios tienen sentido y son siempre para nuestro bien. Él no deja de mirarnos y de acompañarnos. Sería absurdo pensar de otra forma, porque, ¿qué sentido tendría habernos creados y puestos en este mundo? Cada día es una nueva oportunidad de búsqueda y encuentro con el Señor. Ocurre que muchas cosas no entendemos, porque nuestro Padre Dios es Infinitamente sabio, poderoso y eterno. Pero, Él, nos ha demostrado que nos quiere enviando a su Hijo para pagar por nuestros pecados y obtener la salvación para todos nosotros.

Somos unos privilegiados por ser hijos suyos. Es la mayor dignidad que el hombre, por el Bautismo, puede tener, ser hijo de Dios. Y eso supone vivir en la esperanza de la Vida Eterna. ¿Hay mayor regalo de reyes y mayor alegría?

Te damos gracias, Señor, por tanta dicha, y te pedimos que nos llenes de tu Fortaleza y tu Gracia para nunca desfallecer, ni en los momentos más oscuros donde, el horizonte se pierde y la esperanza se vuelve cansina, difuminada por los nubarrones tristes de las adversidades y sacrificios.

Danos siempre un estimulo y una esperanza para levantarnos y emprender el camino. Ese camino del que Tú nos hablas y del que nos enseña con tu Vida y tu Palabra. Que nunca, Señor, dejemos de ver tu Camino, porque Tú nos lo has dicho. Eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

lunes, 4 de enero de 2016

EL IRRESISTIBLE ENCUENTRO CON JESÚS



Doy por hecho de antemano que encontrarse contigo, Señor, tiene que ser irresistible. Tu Mirada, tu Palabra y todo lo que de Ti se desprenda tiene que ser hermoso, lleno de gozo y de paz. Tiene que provocar éxtasis y amor. ¿Cómo no me ocurre eso a mí? La respuesta posible es que todavía no te he encontrado de forma plena. Porque de lo contrario hubiese experimentado lo mismo que Andrés y Juan.

Por eso, una vez más de las que todavía me quedan que pedirte, te ruego Señor que me abras los ojos, y también el corazón para encontrarme seriamente y responsablemente contigo. Necesito tu Mirada, para que mis ojos queden deslumbrados para la eternidad; necesito tu Palabra, para que mi corazón despierte de este letargo mundano que lo tiene dormido y ciego; necesito, Señor, tu Gracia, para que mi vida se levante y mi corazón arda con tu Pasión y Amor, y se esfuerce en imitarte.

Dame, Señor, la sabiduría de saber responderte y, sobre todo, esperarte. Porque yo sé que me escuchas. ¡Faltaría más! Tú tienes Palabra de Vida Eterna, y me lo has prometido. Y tus promesas siempre se cumplen. Sí, mi Señor, Tú me escuchas. Posiblemente ocurra que yo no tenga paciencia para escucharte ni para esperarte. Soy un pobre pecador que pide clemencia y perdón. No mires mis pecados, ni mis flaquezas, porque no soy digno de tu Amor, Señor.

Imploro tu Misericordia, precisamente el año que tu Roca, la que Tú fundaste en Pedro, hoy Francisco, ha proclamado en este año. Sí, mi Señor, ese Pedro, llamado Simón, que Tú cambiaste de nombre al serte presentado por su hermano Andrés. 

Cámbiame también mi nombre Señor, y transforma mi corazón, para que yo, como él, responda también a tu llamada y proclame tu presencia entre nosotros. Amén.

domingo, 3 de enero de 2016

JESÚS, EL NIÑO NACIDO EN BELÉN, ES EL HIJO DE DIOS


H I M N O

Entonad los aires 
con voz celestial:
"Dios niño ha nacido
pobre en un portal".

Anúnciale el ángel
la nueva al pastor,
que niño ha nacido
nuestro Salvador.

Adoran pastores
en sombras al Sol,
que niño ha nacido,
de una Virgen, Dios.

Haciéndose hombre,
al hombre salvó.
Un niño ha nacido,
ha nacido Dios. Amén.

3 de enero de 2016, domingo. Tiempo de Navidad. 
Segundo domingo después de Navidad.
Oración de la mañana (laudes) 

sábado, 2 de enero de 2016

POSIBLEMENTE ENTENDEMOS, PERO NOS CUESTA DOBLEGARNOS



Posiblemente entendemos y creemos en la Palabra, pero nos cuesta doblegar nuestro cuerpo y pasiones. En ese sentido descubrimos que somos esclavos, muy esclavos de nosotros mismos. Pensamos que somos dueños de hacer lo que nos venga en ganas, pero la más mínima reflexión nos descubre nuestra esclavitud. Realmente estamos sometidos a nuestros cuerpos y pasiones.

Nuestra esclavitud se pone de manifiesto en nuestra debilidad para vencernos. Puede más que nosotros esa dependencia del café, del tabaco, del alcohol, del sexo, del dinero...etc. De muchas cosas. Y todo eso nos dificultad y nubla nuestros ojos impidiéndonos ver la Verdad, la Vida y el Camino. Impidiéndonos ver al Señor.

Por eso nos cuesta mucho oír la voz del Juan Bautista, y también la Palabra que nos propone el Señor. Somos débiles y necesitamos su Gracia y su Fuerza. Y eso debe, en lugar de desalentarnos, ayudarnos a acercarnos a Él. Seguirle y dejarnos empapar por su Gracia y de su Amor.

Por eso, Señor, conscientes de esos obstáculos, te pedimos la Gracia necesaria para superarlos y liberarnos de ellos. Sabemos que solos no, pero contigo sí. Y sabemos que Tú has venido para eso, para indicarnos el camino y acompañarnos a recorrerlo con tu Fortaleza y tu Misericordia. Nos lo has explicado por pasiva y por activa, y nos lo has demostrado entregando tu Vida por cada uno de nosotros.

Danos, Señor, la sabiduría, la fortaleza y la paz de saber encontrarte, descubrirte y seguirte. A pesar de los obstáculo y dificultades, que nos probaran nuestra fe en Ti. Danos la perseverancia y constancia de no desfallecer y de permanecer firmes a tu Palabra. Contigo, Señor, sabemos que lo podemos lograr. Amén.

viernes, 1 de enero de 2016

NUESTRA VIDA TIENE LA PALABRA



Nunca mejor dicho, "nuestra vida tiene la Palabra". Y es que si proclamamos la Palabra de Dios, pero nuestra vida camina por otro lado, a parte de ofender a Dios, escandalizamos a los hermanos y los alejamos y distanciamos más del Señor.

Nuestra vida tiene la Palabra cuando lo que decimos tiene sintonía y esfuerzo para coincidir con la vida que vivimos, valga la redundancia. No hay mejor palabra que aquella que descubre y proclama lo que vivimos. Porque con la vida sobran las palabras. Y cuando hablas señalas tu propia vida.

Es lo que Jesús nos ha enseñado con sus Palabras y su Vida. El encuentro con Jesús está vivenciado y sacado de la misma vida. La samaritana, Zaqueo, Mateo, cada apóstol y muchos más obtienen de Jesús ejemplos sacados de la vida misma. No son palabras huecas que se pierden en la abstracción, sino que se concretan en hechos cotidianos de la propia vida, y que todo hombre busca y desea.

Buscamos vida eterna y gozosa. No se nos esconde que corremos detrás de ello. Todo lo que hacemos en nuestra vida esconde detrás esos deseos de felicidad y gozo eterno. ¿Por qué negarlos? Y cuando Jesús nos habla de ello despierta la esperanza en nuestros corazones. 

Porque no sólo nos habla como una ilusión inalcanzable, sino que nos la pone realmente a nuestro alcance con su Vida y, sobre todo, con su Resurrección. Es el Hijo de Dios, que tiene poder sobre la vida y la muerte. Nos ama entregando su Vida, y nos ofrece, con su Nacimiento, la promesa de revelarnos el Amor del Padre amándonos como el mismo Padre nos ama.

Pidamos, confiados como los pastores, ir al encuentro del Señor, y proclamar con nuestras palabras y vidas que Jesús, el Salvador, ha nacido para rescatarnos de la esclavitud del pecado. Que este año que hoy empieza, sea un año en el que proclamemos con nuestra palabra y vida que Jesús ha Nacido. Amén.