ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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jueves, 31 de marzo de 2016

TAMBIÉN NOSOTROS, SEÑOR, NECESITAMOS VERTE



Sin Ti, Señor, no podemos caminar, ni siquiera un momento. Necesitamos tu Luz, tu compañía y tu consejo, y sin Ti nuestros pasos serían torpes, equívoco y caminos de perdición. Sería un grave error buscar la felicidad y el gozo fuera de Ti, porque en el mundo nunca la podremos encontrar.

Y esa tentación nos pierde. Por eso, Señor, necesitamos tu presencia, tu Resurrección. No porque con ella podemos justificar nuestra fe, sino porque sin ella no podríamos encontrar el verdadero camino de felicidad y el gozo de la paz. Porque, Tú, Señor, eres el Camino, la Verdad y la Vida. Esperarlo y buscarlo en otro lugar sería, aparte de descabellado, erróneo y equivocado, y, sobre todo, de perdición.

Si Tú no estás, ¿qué hacemos, Señor? Eso es lo que se preguntaron los apóstoles. ¿Y ahora qué hacemos? No sabía qué hacer ni cómo, ni por dónde empezar. Estaba cantada tu Resurrección. Es verdad, más tarde se dieron cuenta, que Tú lo habías dicho, pero no se enteraron, ni tampoco muchos de nosotros, todavía, se enteran. Porque no conocemos la Ley de Moisés, ni lo que han dicho los profetas, ni lo que dicen de Ti, mi Señor, los Salmos.

Danos la sabiduría de seguirte rastreando tu Palabra cada día. Eso es lo que pretendemos en estos humildes blogs, tanto de Dodim a agapé, como en este Rincón de oración, para no perder tus huellas y desenterrar de nuestro corazón las huellas dactilares que Tú has dejados escrita en él. Danos, Señor, esa sabiduría y esa inteligencia necesaria para que podamos entenderlas y seguirlas.

Pero, sobre todo, Señor, danos la fortaleza de saber, dócilmente, someternos a tu Voluntad, porque, a pesar de no entenderla, comprender que es la mejor opción para nuestro bien y salvación. Y, superando nuestras apetencias, gustos, intereses y egoísmos, renunciar a todo lo que no sea y coincida con tu Voluntad. Danos la Luz de discernir y descubrirla, no buscándonos, sino buscándote, Señor. Amén.

miércoles, 30 de marzo de 2016

EXIGENCIAS Y RECOMPENSAS



Posiblemente, el problema de muchos de nosotros será el no entender casi nada. Empezando por la fe y por la Palabra. Y continuando porque muy poco concemos de la Escritura y de la Vida de Jesús. En principio no sabemos que es la fe. Porque aunque nos parezca que lo sabemos, en lo más profundo de nosotros, no lo entendemos. Lo que significa que no lo sabemos.

Sí, entendemos por fe fiarnos de algo que no se ve, pero eso no se entiende cuando ponemos muchas exigencias para creer. Cuando se nos dice que creamos, en contrapartida queremos razones que nos den pruebas para creer. ¿Qué fe es entonces la que entendemos? La fe es fiarse sin exigencias y, posiblemente, sin entender nada o muy poco.

Y, nosotros, exigimos razones, pruebas y que la vida nos sonría. Muchos decimos que no existe Dios porque la vida se nos pone cuesta arriba; muchos nos alejamos porque experimentamos que al acercarnos al Señor las cosas de nuestra vida parecen que empeoran. Y muchos le rechazamos, porque nos suceden cosas en nuestra vida de la que le echamos la culpa a Dios. ¿Es so fe? ¿O es eso una fe que exige purebas y recompensas? Luego, repito, ¿qué fe es la nuestra?

Llegamos al convencimiento que no sabemos que es realmente tener fe. Aquellos discípulos de Emaús, posiblemente, su fe era como la de muchos de nosotros. Una fe de exigencias y recompensas; una fe que necesita ver y comprobar para creer; una fe apoyada en criterios humanos y realidades. Y Jesús nos pide una fe confiada y esperanza en nuestro Padre Dios, que nos ama con locura y le ha enviado a Él, al Hijo, para descubrirnos su Amor y rescatarnos de la esclavitud del pecado.

Y da testimonio con su Palabra y con su Vida. Nos enseña y transmite la Voluntad de su Padre, su Perdón y Misericordia, y nos explica todo el Plan de Salvación desde Moisés, los profetas hasta su venida, la plenitud de los tiempos, donde en Él se cumple todo. Por su Pasión y Muerte somos rescatados del pecado y salvados, y por la Resurrección nacemos con Él a una Vida Nueva y Eterna.

Pidamos esa Gracia al Señor, y que nos llene de paciencia y escucha atenta como aquellos discípulos de Emaús, para que atentos a su Palabra dejemos que su Espíritu inunde nuestros corazones y, abriéndonos los ojos, veamos claramente la presencia de Jesús Resucitado entre nosotros. Amén.

martes, 29 de marzo de 2016

¡¡GRACIAS, SEÑOR, POR DARNOS FUERZA Y ESPERANZA CON TUS APARICIONES DE RESUCITADO!!



Jesús sabe de nuestras limitaciones y necesidades. Se deja ver, porque necesitamos verle. Somos de carne y hueso y tenemos necesidad de tocarle, de verle y de oír su voz y escuchar sus Palabras. Su Aliento nos da aliento y nos impulsa al camino. 

Se hizo Hombre, de carne y hueso como nosotros, precisamente para eso, para que le viésemos y le tocásemos, y oigamos sus Palabras directamente de su boca. Y para sufrir, despojado de todo privilegio y divinidad, como cualquier hombre. Jesús sintió sed y dolor, y se ofreció, a pesar de su condición divina, como reo voluntario de muerte para pagar nuestro rescate y liberarnos del pecado. No sabemos valorar ni medir esa intensidad de amor por cada uno de nosotros. 

Ayúdanos, Señor, a comprenderte, a valorar todo lo que has hecho por cada uno de nosotros, desde darnos la vida, hasta pagar con tu Pasión y Muerte por nuestros pecados. Danos, Señor, la sabiduría de saber comprender toda esa inmensidad de Amor, y de, agradecidos, sepamos corresponderte amando como Tú nos has enseñado a amar.

Gracias, Dios mío, por tus apariciones, porque con ellas levantas nuestras dudas y fortaleces nuestra fe. Y, dispersados por el miedo, la desilusión y frustración, Tú nos has vuelto a buscar y a llamar, ilusionándonos, iluminándonos y dándonos la esperanza y la sabiduría de comprenderte y de, con nuestros ojos, palparte y tocarte para, encendido nuestro corazón, correr a, unidos en y por la fe, proclamarte la esperanza de la Resurrección contigo y en Ti.

Gracias, Señor, porque has venido a nuestro encuentro y no has esperado a que, ciegos y perdidos, nos alejáramos de Ti. Gracias por tanto Amor. Ahora, Señor, no dejes que ese amor nuestro se enfríe y se apague con el agua caduca de este mundo. Nosotros queremos, como la samaritana, esa Agua Viva que Tú nos ofrece darnos gratuitamente para no tener más sed junto a Ti. Amén.

lunes, 28 de marzo de 2016

¡¡VIVE Y ESTÁ ENTRE NOSOTROS!!

Jn 20, 19-31


"Estaba entre nosotros"

Después del drama, los apóstoles tenían miedo y se habián encerrado. De repente, Jesús aparece etre ellos y les dice: "Que la paz esté con vosotros", y su soplo los llena del Espíritu. Anticipación de Pentecostés y envío en misión. Alegría. 
Tomás no cree, pero Jesús lo acompaña, le muestra sus heridas y le dice: "Deja de ser incrédulo y hazte creyente".

 Y yo, Señor,
¿Seré capaz de recibir
la fabulosa nueva 
de tu Resurreción?

Espíritu Santo,
renueva en mi cada día, la alegría
de creer que estás presente en el
corazón de mi vida. Haz que sea 
capaz de responder, como los 
apóstoles, a tu invitación:
"¡Sigueme!"
Jesús, nuestro Señor
eres "el Camino, la Verdad y la Vida"



Domingo de Pascua
27 de marzo de 2016
Parroquia de San Ginés Obispo de Arrecife

sábado, 26 de marzo de 2016

SU MUERTE TIENE SENTIDO



Sin muerte no puede haber Resurrección. Y Jesús tiene que morir para Resucitar. Pero, además de eso, la Resurrección es la prueba del poder de Dios sobre la muerte, y la prueba y fundamento de nuestra fe. Porque, sólo Aquel que es capaz de vencer a la muerte, será capaz de devolvernos a la Vida, a la verdadera y única Vida Eterna a nosotros también.

De modo que, la Muerte de Jesús es la Gloria de la Victoria y Resurrección que nos dará también a nosotros el triunfo y la Vida. ¿Quién tiene miedo a la muerte ahora? Jesús ha triunfado y esa es nuestra esperanza que hoy sábado meditamos en lo más profundo de nuestro corazón. Saltaremos de júbilo cuando oigamos el grito de alegría de las mujeres que nos anuncia que Jesús nos espera en Galilea.

Seremos los discípulos asombrados y despertados de la resignación y el fracaso como aquellos que de camino, ya derrotados, hacia sus casas encontraron a un caminante que les habló de lo que estaba escrito y tenía que suceder. Y que nos revela su propia Resurrección al partirnos el pan.

No perdamos la esperanza, y, juntos, en este humilde rincón para orar, compartamos nuestras oraciones y sostengamos unidos en este sábado de esperanza. Amén.

Señor, danos la paz, sabiduría y fortaleza para, pacientemente, sostenerme en tu confianza y tu fe, y esperar asido a Ti y cargando mi propia cruz, la hora de tu venida y tu Resurrección. Amén.

viernes, 25 de marzo de 2016

DANOS LA LUZ, SEÑOR, DE LLEGAR A COMPRENDER LA INMENSIDAD DE TU AMOR

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS





No puede ser de otro modo, Señor, llegar a amarte, como Tú nos amas, sin Tú concurso y tu Gracia no es imposible. Porque nuestra sabiduría no alcanza a comprenderte, y nuestra humanidad, limitada, exige hacerlo. Es, entonces, cuando nuestra soberbia se enciende, se revela y exige razones y pruebas.

Y, posiblemente, desistimos de seguir creciendo, o, quizás, nos cerramos e instalamos de la manera y forma que más nos conviene y nos haga la vida más cómoda. Ese es el peligro, Señor, que nos amenaza con resignarnos a quedarnos a medio camino, entre dos aguas, ni frio ni caliente, y no avanzar en perfección, tal y como Tú nos propone, indicas y señalas.

Por eso, Señor, toma nuestros corazones y transfórmalos en corazones tiernos, suaves, buenos, humildes, bondadosos, comprensivos y misericordiosos. Llenos de amor y de perdón, para que abiertos a la Gracia del Espíritu Santo, seamos capaces de responder a ese compromiso de amor que Tú, Señor nuestro, nos propone, nos regalas y nos ofrece, y para estar dispuestos a dar nuestra vida también.

Te lo pedimos, Señor, porque sabemos de nuestra debilidad. En aquellos momentos, Tú, Señor, te quedaste solo. Sólo tu Madre, con el discípulo amado y algunas mujeres, permanecieron de pies junto a la Cruz. Todos huyeron o se escondieron, y, pienso, que nosotros también lo hubiésemos hecho. Conscientes de esa debilidad, te pedimos, Señor, que nos infundas valor, fortaleza y sabiduría de sabernos redimidos por tu Muerte y salvados por tu Resurrección.

Unidos y junto a tu Madre, queremos pedirte paz, sabiduría y fortaleza, para que en estos momentos y, también, en todas las circunstancias de nuestra vida, seamos fieles a tu Palabra y firmes en hacer tu Voluntad, esperanzados en que en Ti, Señor, estamos salvados. Amén.

jueves, 24 de marzo de 2016

DANOS LA SABIDURÍA DE SER CAPAZ DE AMAR COMO TÚ, MI SEÑOR, QUIERES QUE AME


Esa es la misión y el objetivo único: "Amar como el Señor Jesús me ha amado". Y eso me es imposible, no sólo para mí, sino para todos los hombres de este mundo. Todo depende de su Gracia, porque Él es la fuente del Amor. Por eso, en este día glorioso se nos ha dado como Alimento Espiritual bajo las especies de pan y vino.

Señor, que mi vida sea una constante y perseverante entrega en alimentarme espiritualmente de tu Cuerpo y tu Sangre, para que, fortalecido por tu Gracia, sea, y seamos todos, capaces de amar como Tú nos has enseñado a amar. Porque no nos vale de nada seguirte sin darnos por amor a los demás. Sería una falsa o mal interpretación de lo que Tú quieres de cada uno de nosotros.

No hay otra petición sino esa, Señor. Pedirte la sabiduría y fortaleza para amar dándonos en servicio y disponibilidad para salvar, no sólo físicamente, sino también espiritualmente a nuestros hermanos. Y eso nos es tan difícil e imposible que sin Tú Gracia no podemos, ni siquiera intentarlo.

Por eso seguiremos insistiendo y perseverando, y también eso te pedimos, porque todo depende de Ti, Señor. Danos la Gracia de ser capaces de resistir y superar todas las dificultades y obstáculos que salgan a nuestro paso, porque solos nos será imposible, pero Contigo confiamos y sabemos que podemos superarlo. Porque, Tú, nos lo promete y lo has superado.

Tú, Señor, eres el Camino, la Verdad y la Vida, y en Ti esperamos la Resurrección Eterna, porque Tú lo has dicho y nos lo has prometido, y porque, ese es el fundamento de nuestra fe, has Resucitado. Amén.

miércoles, 23 de marzo de 2016

HAS VENIDO PARA PERDONARME, NO PARA ACUSARME


Volvió a la vida

He aquí una respuesta a la amenaza sobre la higuera muerta. Este hijo "pródigo" estaba también como muerto. Al recibir "sus" bienes para gozar de ellos libremente, había cortado los vínculos vitales con su Padre. Pero pronto surgió la angustia. Sin saber cómo iba a ser recibido, decidió volver a la casa de su Padre, porque se moría de hambre.

El Padre saltó de alegría: "mi Hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida". El Papa desea que esta Cuaresma sea "un momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de dios".



En lo más profundo de nuestras indignidades 
y de nuestros errores, Señor, Tú nos esperas, 
dispuesto a derretirte de ternura.
Haz que tenga la confianza suficiente y
que sea lo bastante humilde para
atreverme a presentarme ante
Ti con mi culpa.


4º domingo de Cuaresma
6 de marzo de 2016
Parroquia San Ginés Obispo - Arrecife.

martes, 22 de marzo de 2016

AÚN TODAVÍA, SEÑOR, HAY MUCHA GENTE QUE DUDA DE TU DIVINIDAD



Te seguimos crucificando, Señor. Hay mucha gente que no ha oído hablar de Ti, pero, otros, oyendo hablar no quieren conocerte, y otros tienen la palabra de otro. Al parecer hay muchos dioses, Señor. Y recuerdo que Tú también nos has puesto al cuidado de esto. Unos, porque están acomodados con el dios que le han presentado sus ancestros y no quieren saber más, y otros porque han fabricado sus propios dioses.

Se tratará de confundirnos y de desviar nuestra atención hacia otras miradas, pero Tú, Señor, eres la única Mirada que nosotros contemplamos, miramos y acogemos en nuestros corazones. Y eso te pedimos, Señor, ver esa Mirada como la que pusiste en Pedro. Una Mirada de ternura, de comprensión, de perdón, de amor y de misericordia. Una Mirada de esperanza que nos devuelva la esperanza, valga la redundancia, de sabernos perdonados y amados por el Padre, que nos salva con tu Muerte y Resurrección.

Gracias, Señor, por tu Pasión y Muerte, porque con ella has saldado el precio y rescate de nuestra salvación y nos has dada la oportunidad de elegirte y seguirte. Gracias, Señor, por esta Semana Santa, que culmina toda nuestra esperanza y seguimiento de todo el año litúrgico que proclama nuestra fe. Gracias, Señor, porque tu Amor se manifiesta tan claramente hasta el punto de humillarte a lavarnos los pies. Nunca mejor lección de humildad, de servicio y amor.

Gracias, Señor, por mantenernos de pie, al pie, valga la redundancia, de este humilde blog proclamando tu Mensaje de Amor, un día sí, y otro también: Gracias, Señor, por todos aquellos que, auxiliados en tu Espíritu, comparte y glorifican con cánticos y alabanzas y comentarios este humilde espacio de oración que nos ayuda a perseverar y fortalecer nuestra fe.

Gracias, Señor, porque, en este Semana Santa, renovamos nuestra esperanza y nuestra fe y, abiertos a tu Gracia, nos esforzamos en continuar tu camino y cargar con la cruz que a cada uno nos toca compartir contigo hasta la última gota de nuestra sangre. Amén.

lunes, 21 de marzo de 2016

¡NECESITAMOS TU GRACIA, SEÑOR!



Experimentamos que no podemos superar nuestra humanidad pecadora. Estamos sometidos a nuestros pecados y no podemos superarlos. Experimentamos que queremos, pero no podemos. Celebramos la Semana Santa, y se nos escapa nuestra concentración y nos distraemos. Queremos concentrarnos, pero experimentamos nuestra pobreza y limitaciones. No podemos, Señor, hacer nada sin Ti.

Y eso te pedimos ahora, al comienzo de la Semana Santa. El ambiente y nuestra pobreza espiritual nos pueden. Nuestra humanidad se derrumba seducida por las cosas de este mundo, y pasan los días de tu Pasión, y nosotros distraídos en nuestras apetencias e intereses. Hoy, mientras te acompañaba en la procesión de la burrita, con el olivo mantenido en alto, experimentaba esa pobreza espiritual.

Y, a mi alrededor, todos los asistentes caminaban hablando y distraídos en lo que ocupa su corazón. Pensé que no estamos participando, o que nos resulta imposible si Tú, Señor, no nos das tu Gracia.  El mundo nos seduce y nos vence si no nos agarramos a Ti. Y eso te queremos pedir ahora, que nos amarre a tu Gracia para, fortalecidos en Ella, podamos servirte.

Sin embargo, Señor, gracias por darnos constancia y perseverancia, para, al menos, seguir caminando y estar en el camino, a pesar de nuestras debilidades y pecados. Gracias, Señor, por darnos fuerza para, al menos, mendigarte nuestros deseos de querer responderte y vivir en tu Palabra y en tu Amor. 

Y lo seguiremos haciendo en la esperanza de que experimentemos algún día esa Gracia que nos ilumine y nos de la fortaleza y la fe de contemplarte como aquellos apóstoles tuyo en el Tabor. Amén.

domingo, 20 de marzo de 2016

NO VIVAMOS LA PASIÓN COMO UN EXPECTADOR MÁS



Corremos ese peligro, el de creernos del lado de Jesús y de absolverlo de toda condena y amenaza de muerte, pero ni nuestras vidas ni nuestras actitudes, desde lo más profundo de nuestros corazones, están claramente a su favor y dejan muchas dudas e incertidumbre.

Solemos quedarnos, bien acomodados en nuestro sillón del templo, silenciosos, serios, contritos y dolidos, y con propósito de enmienda, pero luego, no seguimos el camino hasta el final de nuestro calvario. Porque el de Él, ya pasó, y Él lo vivió Dignamente, con Gloria y haciendo la Voluntad de su Padre, y perdonándonos en los momentos finales de su Vida en la Cruz: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

Nos toca a nosotros ahora hacer el nuestro. Pero no a nuestra voluntad, sino a la que Jesús nos propone. Tal y como hizo Él:  "La Voluntad del Padre". Y esa no es otra sino la de ser misericordiosos como es el Padre. Es, precisamente, lo que nos propone para todo este año el Papa Francisco, el esfuerzo de tratar de ser misericordiosos como lo es el Padre.

Y eso se hace caminando. Caminando en presencia de Jesús, y asistidos por el Espíritu Santo y en comunión con toda la Iglesia, a la cabeza de la que está nuestro Papa Francisco. Por eso, a través de este humilde rincón de oración, los blogueros y no blogueros, de muchas partes del mundo, nos unimos virtualmente para rezar, para compartir y fortalecer nuestra fe en nuestro particular camino de conversión, de un corazón de piedra a un corazón contrito, de carne y misericordioso como el Padre.

Eso te pedimos ahora, Padre del Cielo, en el comienzo de la Semana de Pasión de tu Hijo, Jesús, el enviado por Ti para redimirnos y darnos, por tu Gracia, la salvación eterna. Danos la sabiduría y la fortaleza de ser misericordiosos como Tú, porque esa es nuestra meta, que por tu Amor, queremos también nosotros alcanzar. Amén.

sábado, 19 de marzo de 2016

UNA AMISTAD COMO LA TUYA, JOSÉ, NOS AYUDA A SEGUIR A TU HIJO JESÚS



Quizás en nuestro seguimiento a Jesús cumplimos con muchas normas, y somos fieles a los preceptos de la Iglesia. Pero, eso ni es suficiente, ni tampoco lo que nos salva. San José no nos da sólo ese ejemplo de fidelidad y justicia, sino que, en el proyecto de su vida, lo que va primero es la Voluntad de dios, y en ella se apoya todo lo demás. Ese es el vardadero ejemplo de San José y el que nos interesa seguir, con la asistencia y Gracia del Espíritu Santo.

Y en eso descansamos nuestra oración de hoy. Pedimos paz, sabiduría y fortaleza para, abajándonos humildemente y aceptando nuestras miserias y pobrezas, y poniéndolas en Manos del Señor, y, en Él, esforzarnos en perfeccionarnos. Porque eso es lo que necesitamos, perfeccionarnos como nuestro Padre celestial es Perfecto.

Ilumina, Señor, nuestra mente para que comprendamos que nuestros rezos y oraciones nos sirven en la medida que nuestras vidas se esfuerzan en responder según tu Palabra y Voluntad. Eso fue lo que hizo san José, responder con los actos de su vida a la fe que depositó en Ti, Padre.

Danos esa Gracia de vivir tu Palabra y hacerla vida en nuestras vidas. Amén.

viernes, 18 de marzo de 2016

PERDONA, SEÑOR, NUESTRA POBRE MISERIA Y NUESTROS PECADOS

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y  UNIDAD  DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS




Enséñanos, Señor, a aprender a mirarnos y a desnudarnos de todos nuestros pecados, porque en la oscuridad de este mundo nos resulta difícil vernos y descubrirnos como pecadores. Nos parece que somos buenos y que no matamos, ni robamos ni hacemos mal a nadie. Y no observamos ni descubrimos que con nuestros pensamientos, nuestra lengua y palabras insultamos, desprestigiamos, apedreamos y matamos a muchas personas, y con ellas también lo hacemos contra ti.

Recuerdo en este momento lo que le dijiste a Pablo cuando te perseguía, que cuando lo hacía con algunos de los que en Ti creían, te lo hacia a Ti mismo. Perdona, Señor, porque creo que hoy también me lo dices a mí y a muchos otros que, por tu Gracia, descubrimos estos pecados nuestros. Perdónanos, Señor, pero danos también la sabiduría y la fortaleza de no caer en la misma piedra cada día. Enséñanos a frenar nuestra lengua y a permanecer en silencio antes que lanzarte piedras en tus hijos, que son también mis hermanos.

Perdona, Señor, nuestras ansías y egoísmos de placer, de bienestar sin importarme quienes lo pasan mal por injusticias; perdona, Señor, por ser insensible a los problemas de los demás y a las necesidades que otros, por carencias o sus propios pecados, sufren sus consecuencias. Danos valor y sabiduría de discernir el bien del mal, y la sensibilidad generosa de saber amar y darle cauce a la fuerza humilde de mi amor.

Dame, Señor, todo lo que necesito para servir y ser dócil a tu Palabra y a la respuesta a tu Amor. Porque todo nos viene de Ti, como Tú lo recibes todo del Padre. Danos, también, la paciencia de saber esperarte, Señor, y de aguardar tus acciones cuando Tú así lo consideres, y de estar siempre presto y solicito a soportar  lo que Tú dispongas y mandes.

En Ti, Señor, confío, y a Ti, mi Señor, me abandono en la esperanza de recibir las fuerzas, el valor y la sabiduría de vivir plenamente en tu Palabra y Voluntad. Amén.

jueves, 17 de marzo de 2016

LA FE ES UN DON DE DIOS



No es cuestión, ni se trata de buscar razones que nos hagan comprender como, si de una prueba se tratara, la experiencia de un encuentro con el Señor. No es ese el tema, porque no estamos capacitados para ello, ni tampoco cabe en nuestras cabezas. Todo depende de su Gracia y de que, en uso de nuestra libertad, también de Él recibida, nos abramos a su Palabra y nos abandonemos en sus Manos.

Sólo así estaremos en disposición de recibir la Fe que nos alumbre la experiencia y el encuentro con el Señor. Porque, por nosotros no podremos nunca entender ese Misterio de Gloria pura, porque por Él y en Él somos salvados. La Fe es un don de Dios, y sólo abiertos en humildad y sencillez estaremos receptivos a la Luz de su Gracia para entenderle.

Y eso ocurrirá cuando Él quiera y como quiera. ¿Qué vamos a pedir o exigir nosotros? ¿Y con qué derecho y osadía nos atrevemos a proponerle una hora o momento? ¿Sabemos nosotros algo de Él por nosotros mismos? ¡Dios mío, danos la humildad y la sabiduría de comprender nuestra pequeñez y pobreza!

No quiero escudriñar tu Palabra, Señor, sino escucharla y asentirla como un niño expectante y dócil a lo que le dice su Padre. Sé que muchas cosas no entiendo, y menos podré transmitirla, pero también sé que tu Palabra es Palabra de Vida Eterna y en Ella confío y espero. Y, confiado y abandonado en tus Manos, trato de seguirte según Tú, Señor, quieras disponer de mi vida. Te pido fuerza, valor, sabiduría y capacidad de poder discernir el bien del mal, y, soportándolos, estar siempre en tu camino.

No permitas que el mundo me venza y me seduzca, y ponme siempre el obstáculo oportuno para dominarme y permanecer en tu presencia y a tu vera. Porque, Tú, mi Señor, eres Yo soy, el Dios de Abrahán y el Dios que nos salva. Amén.

miércoles, 16 de marzo de 2016

CREERNOS MERECEDORES DE TU GRACIA




Quizás sin darnos cuenta, por el hecho de estar bautizado y pertenecer a la Iglesia, en la que hemos vivido desde pequeño y celebrado los sacramentos y la Eucaristía, pensamos que somos mejores que aquellos que se acercan de vez en cuando, o que aquellos otros que ni siquiera están bautizados. Nos creemos, con todos los derechos, a ser merecedores de la Gracia de Dios porque procedemos de su linaje por el bautismo.

Nos falla el saber que todos los hombres tenemos, por la Gracia de Dios, el regalo Infinito de ser sus hijos. Porque Él así lo ha querido y, por el Bautismo, nos ha regalado ese inmenso y hermoso regalo. Seamos de la condición que seamos: blancos, negros; pobres, ricos; creyentes o no creyentes; discípulos o no; judíos o no judíos...etc. Todos somos sus hijos, y a todos nos ama con locura, porque por su Amor ha derramado su Creación, y en ella ha puesto al hombre, centro y locura de su Amor.

Tú y yo existimos porque Dios nos quiere y nos sostiene. Porque de no ser así, desapareceríamos en un instante. Existimos por su Gracia, y no se arrepiente de habernos dado la vida. Su acto de Amor creativo no ha sido un capricho instantáneo y puntual, sino que la Creación y en ella, tú y yo, es un acto continuado del Amor de Dios. Dios continúa amándonos cada instante de nuestra existencia.

Las huellas dactilares de la Trinidad están en nosotros. Somos semejantes a Dios, creados libres por su Amor, y con vocación para la verdad y para el Amor en el Espíritu Santo. El hombre, libre, busca la verdad y se realiza en el amor. Padre, libertad Infinita; Hijo, Camino, Verdad y Vida, y Espíritu Santo, Amor del Padre e Hijo, proyectado en la vivencia mutua de los hombres a semejanza de la Trinidad.

Danos, Señor, la sabiduría de entender todo lo que tu Hijo, Jesús, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, nos ha revelado, y la capacidad de hacerlo vida en medio de todos los hombres, e injertados en el Espíritu Santo, en cada instante de nuestra vida. Amén.

martes, 15 de marzo de 2016

GRACIAS PADRE, PORQUE CADA DÍA EXPERIMENTO LA NECESIDAD DE TU GRACIA



En la medida que decides vivir y seguir al Señor, experimentas la pobreza y debilidad de tus fuerzas. Ves la película de tu vida necesitada imperiosamente de la Gracia del Señor. No puedes, ni siquiera atreverte a amar, y más, perdonar, sin su Concurso, sin su Gracia, sin su Amor. SIN MÍ NO PODÉIS HACER NADA (Jn 15,5b), nos dice el Señor en una ocasión.

Experimentas que todo depende y dependerá del Señor. Tú sólo tienes la oportunidad, porque así también lo ha querido Él, de decidir el camino a tomar. Puedes optar por el camino que el mundo te ofrece. Un camino de luces de colores, de éxito, de fama y riqueza; un camino de placeres, pasiones, sentimientos y dulzura limitada y temporal; un camino de alegrías efímeras y gozo inmaduro, imperfecto, intranquilo que conduce a la muerte.

O puedes elegir el camino, simplemente, de Cruz con el que Jesús te invita a recorrer el particular y propio calvario de tu vida. Una Cruz que, en principio, asusta, duele, mortifica, complica, inquieta, desespera, y se hace hasta pesada; una Cruz de dolor, de sudor y sangre, de incomprensiones, de insultos, de críticas que dejan huellas de sufrimiento. Un camino que no se entiende ni comprende sino cuando, a la hora de fruto maduro, el gozo, la paz y la felicidad emergen plácidamente y eternamente. 

Una Cruz que libera, porque viene del Libertador, del Hijo que hace la Voluntad del Padre. Y el Padre quiere, busca y desea el bien de sus hijos. Un Padre veraz, que no engaña, que da la vida de su Hijo, y que nos ama con verdadera locura de Padre dándonos su misma Gloria para compartirla con nosotros.

No se puede pedir más. No sólo pedir, sino que no sabríamos pedirle eso. Él, en el colmo del Amor, se nos ha adelantado y nos ha regalado lo que nosotros no seríamos capaces ni de soñar, y menos pedir. ¡Padre, perdónanos porque no sabemos ni pedir ni, menos, entenderte! Postrados a tus pies te adoramos y bendecimos y, confiados a tu Misericordia, esperamos tu salvación. Amén.

lunes, 14 de marzo de 2016

TESTIGO DE LA PALABRA DE DIOS

J


Jesús es nuestro principal Testigo. Él es la Luz del mundo, el Camino y la Vida. Lo avala el Padre, que lo ha enviado, y al que nadie ha visto ni conoce. Sólo por el testimonio de Jesús lo conocemos. En Jesús todo se explica y todo está justificado. Jesús es la Razón de nuestra fe y nuestra esperanza. Su Resurrección, por el Poder del Padre, deja en evidencia a todos aquellos que ponen en duda su Palabra.

Así exclamo Tomás cuando lo presenció con sus propios ojos: "Señor mío y Dios mío" Juan (Jn 20, 27-28). Y así debemos de exclamar nosotros en cada Eucaristía que le comemos espiritualmente. Porque es el mismos Jesús transformado en alimento espiritual, que nos asiste, nos transforma y nos perdona. 

Pidamos la fortaleza y la luz de no dejarnos tentar por las apariencias, placeres, comodidades de este mundo seductor, que nos deslumbra con sus ambiciones de poder y de riquezas. Pidamos la Gracia de afirmar nuestra esperanza en la Palabra de Jesús, Verdadero Dios y Verdadero Hombre. Rostro visible del Dios invisible que Él nos describe, nos ofrece y nos transforma para darnos la Verdadera Vida Eterna llena de gozo y plenitud.

Jesús es la plenitud de toda aspiración del hombre. En Él se encuentra todo aquello que buscamos y que perseguimos con verdadero afán y entusiasmo. Pidamos quitarnos la venda de los ojos, para ver claro con la esperanza de encontrar el verdadero Tesoro, que es Xto. Jesús. No seamos necio e ignorantes y demos más crédito a las cosas de este mundo caduco y de perdición que a la Palabra de Jesús que nos acerca a su Padre Misericordioso.

Y para ello, Señor, te pedimos la Gracia de no desfallecer ante los peligros y tentaciones que cada día ponen en tela de juicio tu Palabra y Misericordia. Danos esa sabiduría y esa perseverancia. Amén.

domingo, 13 de marzo de 2016

SUJETOS A LA LEY, LIBERADOS POR EL AMOR



Esa es nuestra historia, sometidos, por el pecado, a la ley y la justicia, y esclavos de su cumplimiento, que cargamos más en los pobres y excluidos, que en los poderosos y privilegiados. Porque estando la ley en manos de los hombres es administrada según sus intereses y egoísmos. Así, aquella mujer que quisieron lapidar, fue muchas veces gozo y placer de todos ellos. ¿Y quién nos da derecho a matarla, cuando la hemos usado cosificándola? La hipocresía nos tiñe de vergüenza hasta el punto que nos impide lanzar la primera piedra.

Hacen la ley, pero luego la cumplen según les convenga. Una ley que no es justa para todos, sino que regula sus intereses y egoísmos. Una ley que, a veces, cuando los interese lo demandan se hace flexible, tolerante, comprensiva y hasta misericordiosa. Pero que no actúa siempre así, dependiendo de privilegios y situaciones que diferencian a unos de otros. Todos tenemos el mismo Padre, pero, parece, que no nos trata, según el proceder de ellos, a todos por igual.

La diferencia está en el Amor. Dios nos ama, y aunque tengamos que pagar nuestros pecados, tenemos siempre la puerta abierta del arrepentimiento y del perdón. No estamos muertos ni condenados. Todo lo contrario, estamos perdonados y salvados. Ya ha pagado nuestro Señor Jesús por cada uno de nosotros, pero, no todo está hecho. Nuestro Padre Dios quiere que nosotros colaboremos. Esa es la razón de nuestra libertad, no hay otra.

Y, por el hecho de ser libres, tenemos la oportunidad de creer en Jesús o de rechazarle. Ese es nuestro dilema: 15 »Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal... leer más. Por eso, experimentamos deseos, Señor, de rogarte, postrados a tus pies, que nos des el don de tu Amor para liberarnos del pecado que nos domina y nos somete a la ley de las tinieblas. Danos esa capacidad de ser misericordiosos como el Padre y de estar en actitud de perdonar tal y como el Señor nos perdona a cada uno de nosotros.

Enséñanos, Señor, a hacer realidad en nuestra vida la oración del Padre nuestro, y de vivenciar el perdón que recibimos de tu Mano generosa, perdonando nosotros también a los que nos ofenden. Amén.

sábado, 12 de marzo de 2016

ES UN PELIGRO IDENTIFICARNOS COMO MEJORES



Siempre aspiramos a ser mejor, y es un peligro y tentación creernos mejores que otros. Es posible que tengamos cosas buenas de las que otros carezcan, pero nadie es mejor que nadie, porque todos somos hijos de Dios, y todos perdonados por su Misericordia. Sólo El, que es Perfecto, puede entrar en nosotros y juzgar nuestras bondades y amor.

Corremos, pues, el peligro de instalarnos como aquellos sumos sacerdotes y fariseos. Instalarnos en la posesión de la verdad, y de creernos los únicos capaces de interpretar la Ley y la Escritura. Incluso tachando a los demás de ignorantes y malditos.

No queremos, Señor, caer en esa tentación. Y, aprovechando este humilde rincón de oración, queremos pedirte luz, docilidad, paciencia, perseverancia y, sobre todo, fe y confianza en tus Palabras. Dejarnos invadir por tu Misericordia y embriagarnos de tu Amor. Danos la sabiduría de conocer la Verdad de tu Mensaje y la ternura de tu Amor. Y la capacidad y fortaleza de ser capaces de llevarlas a mi vida y hacerla realidad en la cotidiana vivencia de mis circunstancias y ambientes.

Enséñame a estar en constante movimiento de dar y también recibir, porque sólo en Ti está la Verdad, y a los que Tú quieres dárselas. Danos ese corazón humilde y sencillo capaz de, como una esponja, vaciarse y llenarse de tu Amor y Misericordia, para, de la misma forma, derramarse en los demás.

En esa actitud, Señor, quiero postrarme ante Ti, y abrir todo mi corazón para, paciente y sumiso a tu Gracia, recibirla cuando, Tú, mi Dios y Señor, quieras concedérmela. Amén.

viernes, 11 de marzo de 2016

DAME, SEÑOR, FORTALEZA PARA IMPLICARME HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS





Eso te pido, Señor, la fortaleza de arriesgar mi vida por defender tu Verdad y tu Mensaje. Por defender la Tuya, porque has padecido y sufrido una Muerte ignominiosa por todos los que no han querido escuchar tu Palabra ni tu Mensaje de salvación. Realmente somos unos locos que no se saben locos, y lo más grave es que perdamos la verdadera vida por nuestra insensata locura.

Danos, Señor, la sensatez de saber discernir que buscamos y queremos en esta vida, que, principalmente, Tú nos has regalado. ¿Qué buscamos?, porque lo que buscamos no lo encontramos. El corazón del hombre permanece inquieto, angustiado y en movimiento de búsqueda. No descansa, y no lo hará hasta que llegue y descanse en Ti. ¡Señor, inunda mi pobreza con tu Gloria y dame la luz de la fe y la docilidad en tu Palabra!

Consciente de no dar un paso bien dado sin tu providencia y protección, encamina, Señor, nuestros pasos hacia Ti. Se Tú la Lampara que alumbren nuestros pasos y que los dirija a la Casa del Padre. Aléjanos del ruido de este mundo, y aunque permaneciendo en él, danos la sabiduría y fortaleza de no vendernos a sus seductores encantos, sino a saber siempre anteponer tu Palabra y Vida a sus tentaciones y pecados.

Y, confiados en tu Palabra y Providencia, Señor, nos atrevemos a enfrentarnos a los peligros y amenazas de este mundo, y a defender y proclamar tu Palabra, así sea a riesgo de perder nuestra vida, porque sabemos que, perdiendo nuesra vida en este mundo, caduco y finito, la ganaremos para el Verdadero mundo, que es y consiste en Vivir Eternamente a tu lado. Amén.

jueves, 10 de marzo de 2016

SI QUEREMOS, MIL Y UNA JUSTIFICACIONES PARA NEGARLE



No nos faltaran justificaciones para negarnos a creer. La fe no es algo visible ni tangible, y, por lo tanto, podemos disimularla, falsearla y engañarla. Puedo decir que creo, pero que soy débil y fallo. Pero en el fondo lo que hago es disimular, porque no tengo ningún interés en corregirme o esforzarme en no fallar. Busco esas circunstancias que me invitan y seducen para fallar.

El pecado no está en el hecho material, sino en la intención del corazón. Puedes cometerlo, pero no desearlo ni buscarlo, más las circunstancias te invitan y tu debilidad sucumbe. Sí, lo has cometido, pero tú no querías y estás arrepentido. Tu corazón está dolorido y busca limpiarte pidiendo perdón en el sacramento de la penitencia. Hay una gran diferencia.

Y Dios no puede ser engañado. Entre otras cosas porque Él lo sabe todo, lo ve y sabe de lo que se trama dentro de lo más profundo de tu corazón. El juego necesita limpieza, y eso sólo lo ve Dios. Por eso no podemos juzgar nosotros, pues no estamos capacitados para ello. Sólo Dios es el único Juez.

Podemos, pues, negar todo lo que queramos, darle muchas vueltas y, demagógicamente hacer ver lo negro blanco, pero todo al final se sabrá. La verdad siempre emergerá. Para eso está el Espíritu Santo. No se ha quedado de vacaciones, ni para pasarlo bien ni contemplarnos, sino que actúa, está en nosotros, y se hace presente para, respetándonos, asistirnos, darnos luz, indicarnos el camino, fortalecernos y señalarnos la verdad. Luego te toca a ti poner de tu parte tu colaboración disponiendo tu libertad y poniéndola en sus Manos.

No está la Escritura para interpretarla a nuestro modo. Se ha quedado en Espíritu Santo en la Iglesia para indicarnos el camino y la verdad. Es pues, necesario escuchar y ser dócil a la Palabra. Y eso te pedimos hoy, Señor, desde este humilde rincón de oración:  Fortalécernos, danos sabiduría y perseverancia para, pacientemente dóciles a tu Palabra, seamos capaces de creer y vivir en ella. Amén.

miércoles, 9 de marzo de 2016

UNA VEZ MÁS, PERSISTIENDO EN NUESTRA ORACIÓN DE PETICIÓN, AUMENTA NUESTRA FE, SEÑOR.



No debemos cansarnos, y menos creernos que ya hemos llegados, o estamos salvados. Porque eso es lo que espera el diablo, que bajemos los brazos para meterse dentro de nosotros y seducirnos con las cosas del mundo. Estemos siempre vigilantes, atentos y con el suficiente aceite en nuestro corazón para que siga latiendo según la Voluntad de nuestro Padre Dios.

Porque, sólo Él busca nuestro bien y nuestra eterna felicidad. Hoy, con verdadero amor, nos lo anuncia y dice en el Evangelio a través de Jesús, su Hijo, que nos revela su igualdad con el Padre, y que tiene poder para dar la Vida como el Padre, porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que hace. Realmente, estamos en Buenas Manos, y eso nos permite poner toda nuestra confianza y nuestra fe en el Señor Jesús.

Pidamos, en confianza y fe, cerrar la puerta de nuestro corazón a esa parte del mundo que nos quiere seducir y alejar de Ti, Señor; pidamos con confianza y fe, al Espíritu Santo que nos guíe por el desierto de nuestra vida para que crezca en nosotros la esperanza y el ansia de vivir en la Voluntad del Padre. Pidamos también, con confianza y fe, mantenernos despiertos y vigilantes, y no desfallecer, para escucharte y vivir en el esfuerzo de poner por obra tu Palabra.

Pidamos, con confianza y fe, que seamos dóciles a dejarnos convertir por el Señor. Que no desesperemos porque nuestro amor sea limitado, egoísta, endurecido e inmaduro, porque lo importante no es mi amor imperfecto, sino el dejarnos amar por el Amor Perfecto del Señor. Él nos transformará en ese corazón que todos deseamos llegar a ser. Pidamos esa conversión.

Tú, Señor, que eres paciente y lento para enfadarte, y que conoces mis pecados, dame la Gracia de poder vencerlos, y depuestos ante Ti, quedar limpio de tanta impureza. Y danos, Señor, es oportunidad que Tú nos ofrece de volvernos a la vida, pero a una Vida Eterna donde el gozo y la plena felicidad consiste en estar a tu lado. Amén.

martes, 8 de marzo de 2016

APARTAME DE LA TENTACIÓN DE SERVIRME Y NO SERVIR




Estamos sujetos a esta tentación. Es más, diría que vive dentro de nosotros, se llama egoísmo, y nos tienta en cada momento. Nos seduce argumentando que debemos ser nosotros los primeros, sobre todo para todo aquello que nos interesa, y dejar a los demás detrás, al menos detrás de nosotros. Lo demás no nos debe importar.

Y sin darnos cuenta nos manifestamos muchas veces así. Lo normal es invitar siempre al otro a que se sirva primero, y después nosotros. Pero ocurre todo lo contrario. Lo he observado en los self service o en los autoservicios, sobre todo en las fiestas, presentaciones, banquetes...etc. Corremos todos a servirnos y casi nos atropellamos. No es que ocurra en todos los lugares, pero sucede en muchas situaciones de este tipo. Quizás, extrapolando el ejemplo bíblico, puede hasta ocurrir que alguna persona impedida para acercarse llegue tarde.

Incluso en las celebraciones parroquiales nos cuesta acercarnos a la mesa y pescar un dulce o galleta. Siempre he pensado que debemos mirarnos unos a otros y darnos el paso o la vez. O guardar turno y cola para que cada cual tenga su oportunidad de elegir. Incluso en las comuniones de las grandes celebraciones nos atropellamos, dando la sensación que no va a haber para todos, o que el Señor nos va a dejar, si no corremos, si su Cuerpo.

Pero nos desesperamos, o queremos llegar antes que otros para tener la oportunidad de elegir lo mejor y hasta la cantidad deseada. En realidad somos como los de aquella piscina Probática, llamada en hebreo Betsaida. Al menos no somos mejores.

Y ese es el primer paso para cambiar nuestra conducta, y que, los llegados por primera vez a la parroquia, se sorprenda por el orden, el desapego, el altruismo, respeto y orden que hay en nuestra parroquia a la hora de compartir un ágape o cualquier tipo de celebración. Que nuestra actitud sea la de dar prioridad a los demás, a riesgo incluso de quedarnos sin nada. Sería hermoso y ejemplar, y, ¡seguro!, quedaríamos más saciado y gozoso que haber pescado algo.

Pidamos al Señor esa Gracia y capacidad de renuncia, para que nuestro testimonio sea siempre de atención y cuidados con aquellos más desposeídos, y más necesitados de ser acercados a la verdadera sanación y salvación en el Señor. Amén.

lunes, 7 de marzo de 2016

EN EL CAMINO DE LA CUARESMA: VOLVIÓ A LA VIDA




Ayer domingo comenzamos la cuarta semana de Cuaresma. Una semana que empezaba con la experiencia de volver a la vida. El funcionario real acude a Jesús con la esperanza que sane a su hijo ante la inminente amenaza de la muerte. Volver a la vida es la esperanza con la que vivimos todos, ante la amenaza de muerte que nos espera al final de nuestro propio camino.

Queremos seguir a Jesús hasta Jerusalén, porque queremos compartir nuestra muerte con la suya, con la esperanza de Resucitar como el Resucitó. Y, por eso, nos preparamos acompañándole en su subida hacia su Pasión para, luego, vivir la Pascua. Y le decimos:

Volvió a la vida

He aquí una respuesta a la amenaza sobre la
higuera muerta. Este hijo "prodigo" estaba
también como muerto. Al recibir "sus" bienes
para gozar de ellos libremente, había
cortado los vínculos vitales con su padre.
Pero pronto surgió la angustia. Sin saber
cómo iba a ser recibido, decidió volver 
a la Casa de su Padre, porque se moría de hambre.
El Padre saltó de alegría: "mi Hijo estaba
muerto y ha vuelto a la vida".
El Papa Francisco desea que esta Cuaresma
sea "un momento fuerte para celebrar y
experimentar la Misericordia de Dios.

Oración

En lo más profundo de nuestras indignidades y
de nuestros errores, Señor, Tú nos esperas,
dispuesto a derretirte de ternura. 
Haz que tenga la confianza suficiente y
que sea lo bastante humilde para atreverme a
presentarme ante Ti con mi culpa. Amén.


4º domingo de Cuaresma
6 de marzo de 2016
Parroquia Matriz San Ginés Obispo de Arrecife

domingo, 6 de marzo de 2016

IMPOSIBLE DE COMPRENDER



Por mucho que nos esforcemos en comprender, no podremos llegar a entenderlo. El Amor del Padre nos sobrepasa. Nuestro amor es un amor de dar y recibir. Todos nuestros conflictos están marcados por un dar y recibir, y cuando falla el dar o el recibir, se enciende la llama que separa y cuece odio, envidia y ruptura.

Claro, sin ese encuentro que nos enamora de ese Amor del Padre, nuestro amor, aquí abajo, deja mucho que desear. Porque, ¿en quién nos fijamos para crecer y madurar en el amor? Porque, ¿quién nos explica, con su palabra y vida, cómo debe ser el amor? Sólo el Padre, con su paciencia, con su desprendimiento, con su comprensión, con sus consejos, con su respeto y libertad para con sus hijos, con su espera y su brazos siempre abiertos y su eterna misericordia nos puede hacer entender qué es realmente amar.

Y sólo un Padre así nos puede conmover e impulsar a, abajándonos y humillándonos, reconocer nuestro error y pecado. Pero no va a ser fácil. Nos costará levantarnos y reconocernos pecadores. La experiencia de muchos nos lo demuestra. Por eso necesitamos orar. Orar mucho, tanto los que caminamos de regreso a Casa, esperanzados en la Misericordia del Padre, como los que todavía no hemos decidido regresar.

Y es más, recemos muchos los que intentamos y vamos de regreso, por todos aquellos que todavía se instalan en la comodidad y placeres del mundo. Recemos por todos ellos, y también por nosotros, para que la Gracia del Espíritu Santo nos fortalezca y nos dé las fuerzas necesaria para no desfallecer en el camino de regreso a la Casa del Padre. 

No dejemos de rezar, con fe y esperanza: Padre nuestro que está en el Cielo. Santificado sea tu Nombre. Venga a nosotros tu Reino y hágase tu Voluntad, aquí en la tierra como en el Cielo...

sábado, 5 de marzo de 2016

SI ERES CAPAZ DE HUMILLARTE SERÁ SEÑAL DE QUE DESCUBRES Y RECONOCES TUS PECADOS


Nuestra oración no debe perder nunca nuestra condición de pecador. El experimentarte pecador te invita a humillarte y a lavar tus pecados en la Misericordia de Dios. Y esa es la Gracia que hoy quiero pedirte Señor. Dame, y danos, la sabiduría de descubrir y reconocer mis debilidades, mis faltas y mis limitaciones, para, como aquel publicano, con dolor de contrición, sea capaz de experimentarme humillado y postrarme ante Ti, mi Dueño y Señor.

Sé, y sabemos que ese dolor de contrición no puedo experimentarlo sin tu Gracia, y lo hago hoy, y lo seguiré haciendo, hasta el último momento de mi vida, pedirte esa Gracia, para postrado ante Ti, Señor, suplicarte y pedirte perdón. Y dejarme amar por Ti, porque tampoco tengo capacidad para amarte Señor, pues mis debilidades me seducen y me empujan a rechazarte y olvidarte.

Te doy gracias por adelantado, Señor, apoyado en la confianza de tu Amor y Misericordia, y unidos a todos tus hijos, de forma especial, a los que visitan y comparten la fe y estas humildes reflexiones. Gracias, Señor, gracias.

viernes, 4 de marzo de 2016

SINTIÉNDOME AGRADECIDO Y AGRACIADO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS




No puedo sentirme triste, sino todo lo contrario: alegre y agraciado. Primero, porque tengo un Padre Dios, que su Hijo único, Jesús, me ha revelado como un Padre bueno que me ofrece gratuitamente la salvación. Y, no sólo me la ofrece, sino que me acompaña, en el Espíritu Santo, para ayudarme a poder cumplir y vivir esa promesa y ofrecimiento de salvación.

Las dificultades no son pocas. Muchas y difíciles. El hecho de amar es una gran dificultad. Humildemente, creo que lo más difícil de nuestra vida. Porque amar cuesta, y más si se tiene en cuenta que hay que hacerlo de forma especial y concreta con los enemigos. Decirle a alguien que tiene que amar a sus enemigos, es como decirle que la vida es al revés de lo que él piensa.

Y eso sólo se puede entender desde el Poder y el Amor de Dios. Sí, Él lo hace, porque lo dice y porque nos lo ha demostrado. Su Vida y sus Obras nos dejan callado, sin lugar a réplica porque, no sólo procede, sino que no es necesario. No hay argumentos para rebatir. La Vida y sus Obras lo explican y dejan claro todo. ¿Qué, entonces podemos decir nosotros?

Simplemente, creer que es Verdad y que sólo en Él podemos alcanzar ese amor que Él nos promete. Por eso, Señor, sin lugar a dudas, ni perder el tiempo, transforma nuestro corazón endurecido y egoísta, en un corazón humano de carne, pero lleno de amor y misericordia, para, desde Ti, darnos y derramarnos sobre los demás. Tú sabes, Señor, que sin Ti no podemos lograrlo. Y nosotros también lo sabemos, o, al menos, lo debemos saber. Sin Ti nada podemos lograr ni alcanzar.

Por eso, Señor, me siento agradecido y alegre. Porque sé que Tú me buscas, me quieres y me das la salvación. Te das en Pan y Vino, que yo tengo, por la suerte y colaboración de un sacerdote, pero, principalmente por tu Gracia, recibirte algunos días, y eso me hace sentirme agradecido y más responsable. Dame la Gracia de responder a tu Amor y estar cerca de Ti, no por mis cumplimientos, sino por mi amor a Ti visible en mi amor a los hermanos. Amén.

jueves, 3 de marzo de 2016

LA AMBICIÓN NOS CIEGA



Se hace necesario despojarse de aquello que nos incómoda y no nos deja, ni ver, ni razonar. La ambición de poder nos impide ser libre y nos ciega hasta el punto de osfuzcarnos e impedirnos razonar y reflexionar con sentido común. Un ejemplo claro lo tenemos en los momentos graves y caótico por los que pasa nuestro Parlamento. Es imposible llegar a acuerdos, que, por otro lado, no son disparatados ni tan difíciles de llegar.

Hay muchos puntos en común, pero nadie quiere dar el brazo a torcer y no dejar de tomar su trozo de tarta que tanto anhela. Nadie se da gratis, y todos reclaman sus beneficios e intereses. Todos exigimos nuevos signos de poder para abrirnos a la fe. Una fe que exige pruebas, deja de ser fe, porque la fe reside en fiarse sin ver.

La Palabra de Dios nos debe bastar, porque con su Vida, el Hijo, nos ha dado testimonio y pruebas para creer en Él. Nos libera del mal y nos ofrece paz y vida eterna. Y lo experimentamos desde lo más profundo de nuestro corazón. Eso sí, tendremos que luchar contra el mal que el demonio trata de hacernos para no dejarnos pensar y confundirnos. Y eso no lo podremos hacer solos, sino injertados en el Espíritu Santo, que nos asiste y nos fortalece.

Por eso, Señor, te pedimos la sabiduría, la fortaleza y la Gracia de mantenernos en tu presencia para impedir que el demonio nos pueda sorprender y confundir. El mundo nos tienta y nos distrae, consiguiendo que nos debilitemos y nos rindamos a la seducción de la carne y del demonio. Pero, permaneciendo en Ti, Señor, lograremos rechazar todas esas tentaciones que nos amenazan y nos debilitan.

Ven Espíritu Santo y danos la fuerza y el poder de sostenernos fieles y en la presencia del Señor, y rechazar las seductoras ofertas del mundo, demonio y carne. Amén.

miércoles, 2 de marzo de 2016

FIARME DE TI, PADRE BUENO




Toda nuestra vida hemos estado fiándonos. Abandonados en brazos de nuestra madre y padre; fiándonos de sus cuidados y amor; sin remedio porque no teníamos otra alternativa; confiados a la suerte de fuesen unos padres buenos. Toda nuestra vida hemos estado fiándonos, y, con más razón, debemos fiarnos de nuestro Padre Dios.

Quizás, como cuando pequeños en nuestras familias, no entendíamos muchas cosas que nuestros padres nos mandaban y exigían, pero, hoy, comprendemos y nos alegramos de haberles hecho caso. Igual nos ocurre con nuestro Padre Dios. Hay algunas cosas que quizás no comprendemos ni entendemos. Y nos resulta difícil fiarnos. Ese es el mérito de la fe, si así podemos considerar para entendernos. La fe que es un regalo de Dios para aquellos que confían, se fían, son dóciles y aguardan, a pesar de sus dudas, en la Palabra del Señor.

Revestidos de humildad y sencillez es como podemos acceder a esa confianza en el Señor. Y es en ese momento cuando Jesús, el Señor, nos toca con su Gracia y nos ilumina. Así le ocurrió a aquella mujer Samaritana, y a su paisanos que, confiados en ella, se acercaron a Jesús. Nuestro Señor sabe el momento que es propicio para darnos su Palabra reveladora. Sabe cuando deponemos nuestra soberbia y abajados de nuestro orgullo, nos revestimos de la suficiente humildad y sencillez para escucharle y abrirle nuestro corazón.

Esta Cuaresma puede ser un momento propicio y oportuno para no dejar escapar la Palabra de Dios. Un momento de Gracia y de Luz para abrir todo nuestro corazón y dejarla entrar para que inunde todo nuestro ser de su Luz y Misericordia, y transforme nuestro corazón. Pidamos ese regalo en este año misericordioso, para que nuestra particular higuera dé los frutos esperados pacientemente por el Señor. Amén.

martes, 1 de marzo de 2016

SI QUIERO ALCANZAR TU PERDÓN MISERICORDIOSO, TENDRÉ YO TAMBIÉN QUE PERDONAR

Misericordiosos como el Padre


No cabe otra alternativa que la del perdón. Pero un perdón sin distinción de personas, razas, clases, ideologías, pueblos...etc. Un perdón universal, porque, ¿qué mérito tiene perdonar a los amigos? Eso lo hacen, nos dice Jesús, también los que no creen en Él. Ustedes perdonen a sus enemigos también, para que vean en esa actitud de perdón que son discípulos míos, nos dice Jesús.

Y esa es la diferencia. Porque una persona que no sea creyente en Jesús no tiene ningún mandato de perdonar a aquel que le ha dado motivos de ofensa o de mentiras. Incluso, se considera engañado y bobo si, encima le perdona. Se experimenta empujado por la sociedad a no perdonar, o a ser considerado idiota.

Los que seguimos y creemos en Jesús tenemos muchas razones para perdonar, tanto a familias, amigos como a enemigos. Porque, en la misma medida y de la misma forma nos perdona Jesús. Y si el Señor nos perdona todo, ¿cómo y con qué cara no voy yo a perdonar a los demás, incluso a mis enemigos? La Misericordia del Señor me fortalece y me ayuda a ser yo también misericordioso como mi Padre del Cielo que es Misericordioso.

Jesús, el Hijo, me lo muestra en muchas parábolas que me enseña: la del Padre amoroso (Lc 15, 1-3. 11-32);  la del propietario que plantó una viña (Mt 21, 33-34. 45-46); la de la higuera plantada que no daba frutos (Lc 13, 1-9) y también en la de hoy entre otras.

No perdamos esta oportunidad de aprovechar nuestra vida para aprender, por la Gracia de Dios, a perdonar. Porque todo el amor que podamos dar será con el fin de perdonar; porque el amor es una constante fuente de perdón. En él se apoya y para él vive.

Y, nosotros, pobres y míseros pecadores, nada podremos alcanzar ni perdonar si no es por la Gracia y la Misericordia de Dios. Pidamos, más en este año de la Misericordia, ser Misericordiosos como el Padre. Amén.