ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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martes, 31 de mayo de 2016

MARÍA, PRONTA A COMPARTIR Y SERVIR



Como si de una misma cosa se tratara, María, simultáneamente, al recibir la noticia de ser elegida la Madre de Dios, decide también disponerse a compartir y servir. Como si en ese mismo momento comprendiera que acoger al Señor y darle un Sí decidido y dócil, es lo mismo que decidirse a servir. María nos enseña en cada momento, pues sus gestos y movimientos son escuela de obediencia y cumplimiento de la Voluntad de Dio.

Seguir a Jesús es asumir una vida de servicio. Nos lo decía el Papa Francisco en su homilía jubilar de la Misericordia del domingo 29 de mayo. Y María nos lo adelanta desde el principio, como si entendiera a la perfección la anunciación del Ángel Gabriel y la Voluntad de Dios.

Todo el amor que puedas dar no lo podrás expresar sino con el servicio. Son dos momentos y actitudes que están unidas. Si amas a Dios, estás en ese mismo momento amando al prójimo. Y si te falla alguno de los dos, estás mintiendo. De la misma forma, amar y servir permanecen unidos hasta el punto que si no hay servicio, no hay amor. Y María, recibida la noticia, se abaja, se hace humilde, primera condición para estar dispuesto a servir, y corre a casa de su prima Isabel para, a parte de compartir el gozo y la alegría de ser madres, servirla.

Gracias, María, por esas hermosas lecciones desde los primeros instantes de la anunciación. Gracias María porque eres Fuente de Vida Eterna, porque la Vida en ti creada no es Vida que acaba, sino Vida Eterna. Y si somos creados semejantes a nuestro Dios, Trino en Personas y una sola Naturaleza, también seremos eternos y creados para amarnos. 

Te pedimos, María, que intercedas para que los jóvenes de nuestro tiempo descubran el valor de la vida y lo que significa dar vida. Te pedimos, María, Madre de Dios, que te intercedas a tu hijo, como en aquella boda de Cana, para que los jóvenes matrimonios sepan dar vida como fuente de amor que nos hace semejantes al Dios Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

lunes, 30 de mayo de 2016

EN LA VIÑA DE MI PADRE



El mundo es nuestra viña, y nuestra vida es el tiempo que tenemos para responder a nuestro Padre de esa viña que nos ha dejado. Tendremos que dar frutos en esa viña de nuestra vida. Frutos de amor que hemos recibido de la Mano generosa de nuestro Padre Dios. Y volverá el Hijo a pedirnos cuenta de ese trabajo, nuestra misión, que nos ha sido encargada desde la hora de nuestro Bautismo.

Esa es nuestra historia. Hemos recibido la viña de nuestra vida, pero la labramos y cultivamos a nuestra manera, y sin tener en cuenta los frutos que el dueño espera de nosotros. Y no sólo eso, sino que nos revelamos contra aquellos que vienen de parte del Señor a pedirnos cuenta, o a recibir los frutos de nuestro trabajo. Le damos la espalda a la Iglesia, y con ella a todos aquellos, presbíteros y seglares, que tratan de ayudarnos y de reclamar nuestro trabajo. Trabajo al que tienen derecho, porque todo lo recibido ha sido para y en función de todos.

Padre, nos sentimos malos hijos y malos arrendatarios, porque no damos ni devolvemos el fruto que se espera que demos. Y te pedimos que nos ayudes a ser buenos arrendatarios y a dar los frutos máximos que nosotros podemos dar. Porque hemos recibido de Ti lo suficiente para dar al máximo nuestros frutos. Pero, también conscientes de que fallamos y fracasamos, queremos pedirte tu Gracia para tener éxito y responder a tu regreso. cuando vuelvas para rendirte cuenta.

Danos la Gracia, Padre, de permanecer en Ti, y de dar los frutos que se esperan de nosotros. Frutos de amor, de justicia, de verdad y de amor. Y, sabemos, que esos frutos solos los prodremos conseguir estando muy unidos a Ti. Por eso, auxiliados por el Espíritu Santo, queremos empeñarnos en dar y emplear todos nuestros talentos para que nuestros frutos se multipliquen y respondan a la Voluntad de Dios. Amén.

domingo, 29 de mayo de 2016

GRACIAS, SEÑOR, PORQUE SÉ QUE TE PREOCUPAS TAMBIÉN POR EL PAN MATERIAL



No puede ser de otra manera. Si el Señor se nos da como verdadero Alimento espiritual para nuestra alma, también, por lógica deducción, se preocupará para darnos el alimento corporal que necesitamos para vivir. Es nuestro Padre, y un verdadero Padre se preocupa de todo.

Además, Jesús, el Hijo, enviado para enseñarnos como nos ama el Padre, nos lo ha repetido infinidades de veces. La parábola del Hijo pródigo es un hermosa historia con la que Jesús nos describe como nos ama el Padre. Y el Evangelio de hoy, (Lc 9,11b-17), es una evidencia más de mostrarnos el amor de nuestro Padre Dios. Porque, Él, enviado por el Padre, nos los viene a revelar y descubrir.

Por eso, Padre Bueno, desde este rincón de oración, reunidos y unidos, todos queremos expresarte en una misma voz nuestra súplica de pedirte el alimento verdadero, que nos da la fuerza y la sabiduría para tratar de ser perfecto como Tú, Padre celestial, eres perfecto (Mt. 5,48). Sabemos que también necesitamos el alimento corporal, y sabemos que Tú te preocupas por ello. 

Y, Tú, también, sabes mejor que nosotros lo que verdaderamente necesitamos, porque quizás la abundancia nos pierde y nos hace soberbios. Mira el mundo como está, Padre, y la cantidad de niños explotados y sometidos a la esclavitud del trabajo, robándoles el tiempo de su niñez y juventud. Mira, Padre, las guerras por el poder y las riquezas, que matan y dejan a mucha gente sin hogar y sin patria. Cuántos refugiados despojados de todos buscan un refugio de paz y de amor. 

Mira, Padre, cuántos niños condenados a morir en el vientre de sus madres por ambiciones egoístas que los desechan como si de basura se tratara. Un mundo, Padre, que Tú nos has dado para administrarlo para bien de todos y en función del hombre en verdad y justicia. ¿Y qué hemos hecho y estamos haciendo? Hoy queremos, Padre, pedirte para que nos dé la sabiduría y la luz para, entre todos, porque tenemos que ser todos, ir transformando este mundo, regalo tuyo, según tu Voluntad. Gracias Padre.

sábado, 28 de mayo de 2016

DAME VALOR, SEÑOR, PARA DECIR SIEMPRE LA VERDAD



No es fácil mantenerse en la verdad siempre. Hay momentos que dudamos de si conviene o no conviene. Sobre todo cuando, decirla o no le afecta a nuestra comodidad; a nuestra economía; a nuestros sentimientos y pasiones; a nuestros gustos e intereses y a nuestra vida. Son esos momentos donde necesitamos valor y fuerza, pero, sobre todo, por la Gracia de Dios y la acción del Espíritu Santo, confesar y decir siempre la verdad.

Nuestra ceguera, contagiada por el mundo, nos invita a la apariencia, y de la apariencia a la mentira va sólo un paso. Muy poco, y lo de menos son nuestros pasos y nuestros zapatos, como decíamos ayer, sino nuestras huellas de verdad y de amor. Eso es lo que cuenta en nuestra historia, y es de eso de lo que se hablará, del olor de amor que han dejado tus huellas al pasar, tu vida, por la vida de los demás.

Diría que, en la medida que iniciamos la apariencia, estamos ya también iniciando la mentira. Porque esconder la verdad es mentir. Es verdad que en algunos momentos conviene disimular, pero eso nunca supone esconderla. Al contrario, supone dejarla en manos providentes de que otros la descubran. 

Lo verdaderamente importante es la intención. Nunca tapar la Verdad con mi verdad, porque la mía está contaminada y ciega, y necesitada de buscar luz que la alumbre y la clarifique. Por eso, Padre, necesitamos pedirte que nos ilumines y nos alumbre el camino, para encontrar siempre la verdad de nuestra vida en la única Verdad de la Vida que eres Tú, Padre.

Porque sólo Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

viernes, 27 de mayo de 2016

¿DE DÓNDE Y DE QUIÉN PUEDO ALIMENTAR MI FE?

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS



La pregunta está en saber dónde y en quién puedo alimentar y sostener mi fe. Porque sabiéndolo tenemos mucho tiempo y mucha guerra ganada. Sólo aquel que tiene claro el camino y la meta, sabe a dónde dirigirse con paso firme. Porque lo verdaderamente importante no son los pasos que puedas dar, ni tampoco los zapatos que puedas usar, sino las huellas de amor que puedas dejar por donde pisas y pasas.

Mi fe es el motor que va a dar impulso a mi vida, porque dependiendo de lo que crea y en quien crea, toda mi vida va a tener sentido y firmeza. Porque cuando se desdibuja la meta y el objetivo no está claro, mis pasos son dubitativos, débiles y sin consistencias para apoyarse firmemente. Por lo tanto, a la menor zozobra se derrumban y quedan a merced del viento, que como veletas son llevados de un lugar a otro.

Pidamos, por lo tanto, sabiduría para sostenernos en la fe. Esa fe que, por la Gracia de Dios, nos ha sido dada y bendecida en el Bautismo con la venida del Espíritu Santo, y que, camina con nosotros para, sin desmayar, sostenernos en la fe. Pidamos fortaleza, para que, animados en la fe del Poder de Dios, no perdamos el rumbo del camino, a pesar de las tentaciones y peligros que se nos presentan en la vida.

Pidamos misericordia, para que podamos, llenos de Gracia, perdonar las ofensas que recibimos de nuestros hermanos y así recibir nosotros también el perdón de la Misericordia de nuestro Padre Dios. Y, pidamos también, la constancia y perseverancia de, a pesar de no ver frutos en nuestra vida, sigamos en el esfuerzo de continuar la lucha de cada día en la esperanza de que, por la Gracia de Dios, nuestros frutos serán recogidos por el Señor. Porque es Él el Verdadero autor de nuestro trabajo.

En esta esperanza, te pedimos Señor, que nos aumente nuestra pequeña y débil fe para que, agarrados a Ti, podamos reverdecer y dar frutos como Tú esperas de nosotros. Amén.

jueves, 26 de mayo de 2016

SÓLO TÚ, SEÑOR, PUEDES ABRIR MIS OJOS



No puedo encontrar solución a mi vista sino estás Tú, Señor, en mi vida. Porque mis ojos, enfermos por el pecado, sólo pueden ver el egoísmo, la individualidad e indiferencia y se llenan de poder y riqueza. Y en este mundo en el que vivo, contagiado por la ambición y la soberbia, mi vista está oscurecida e impedida para verte, Señor, en los hombres necesitados de consuelo, de fraternidad y amor.

Y cada día que pasa, Señor, mi corazón late de desesperación por no verte más claro y por no derramar más ternura en todas aquellas personas que la necesitan. Porque en ellas Tú apareces como el necesitado, y yo como el ciego que no te ve. Dame, Señor, como a Bartimeo la vista de poder ver y amar. Ver donde están las necesidades, y amarlas para poder en parte mitigarlas.

Y grito y grito, Señor, para que abras mis ojos y me des la fuerza necesaria para, en la humildad y el servicio, darme sin condiciones. Espero, Señor, que alumbres mi vida con los ojos de la Verdad, y me llenes de sabiduría para darme con verdadero amor por tu Amor.

Sé que no merezco tu Perdón y Misericordia, pero por la Palabra que nos has revelado en tu Hijo Jesús, y por los méritos de su Muerte y Resurrección, nos perdona y nos das tu Misericordia. Gracias, Señor, por tanto Amor. Quiero responderte y te pido para ello que me llenes de tu mansedumbre y de humildad, para, al menos, esperar confiado en tu Poder y aceptar lo que Tú decidas y cuando lo decidas.

No permitas que mis ojos se cierren sin ver la claridad de tu Verdad y tu presencia en los demás, y enséñame a descubrirte en los hermanos. Y no sólo darme cuenta, sino saber con paciencia y humildad atenderte, escucharte y servirte. Amén.

miércoles, 25 de mayo de 2016

LA CRUZ SIGNO DE SALVACIÓN



Parece una contradición, pero sin cruz no hay salvación. Y eso parece más escándalo que salvación. Claro, todos entendemos que la salvación es vivir bien, cómodamente y sin preocupaciones. Ser feliz no está relacionado con el dolor y sufrimiento. ¡De qué felicidad entonces nos habla Jesús?

Lo primero que hay que hacer, al menos yo, es confiar en Jesús. Su Palabra es Palabra de Vida Eterna, y Él nos revela el Amor de su Padre, y que le ha enviado para salvarnos. Entonces, aunque a ti y a mí nos parezca escandaloso lo que dice, démosle nuestra confianza y nuestra fe. Eso, en principio, se llama creer en Él y en su Palabra.

 La parábola del hijo pródigo nos puede ayuda a entenderle. Él nos la ha explicado de forma muy sencilla y clara. El pecado del hijo menor, rechazando la Vida y el bienestar que le había dado su padre tuvo su cruz y tuvo que sufrirla y cargarla hasta cierto tiempo, donde creció en humildad y arrepentimiento contrito, hasta que, movido por el amor del Padre y la acción del Espíritu, regresó a casa.

También nosotros hemos pecado, y tendremos que superar esa cruz de nuestra humanidad limitada por el pecado. Para eso ha venido Jesús, a revelarnos y darnos el Amor del Padre, y a fortalecernos para superar la esclavitud del pecado. Ahí empieza nuestra salvación, cuando comprendemos y aceptamos cargar con nuestros propios pecados y, entregados al Padre, en su Hijo, Jesús, dejar que sean limpiados por su Amor y perdonados por su Infinita Misericordia. Somos el pródigo de la parábola cuando no queremos aceptar ese camino de cruz de regreso a la Casa del Padre.

Pero también, quizás, somos el hermano mayor cuando nos enfadamos porque otros, hermanos nuestros también, aceptamos la cruz de nuestros pecados y, humillados ante el Padre, nos abandonamos a su Amor Misericordioso. Pidamos esa sabiduría de la humildad y el arrepentimiento, para, ser servidores y acogedores de todos aquellos que, como nosotros, decidan emprender el regreso a la Casa del Padre. Amén.

martes, 24 de mayo de 2016

EL CANSANCIO, DOLOR Y SUFRIMIENTO PUEDEN CONFUNDIRTE Y DERROTARTE



Esto no va a parar. La vida en una incesante búsqueda de placer, de pasarlo bien, de buscar satisfacciones y bienestar, de felicidad en último termino. Eso es algo irrenunciable, está inscrito a fuego en nuestro corazón. Pero el camino para encontrarlo es la clave de todo. Llevamos miles de años buscando en el mimso lugar, el mundo, y, por experiencia, sabemos que nuestros antepasados ahí no han encontrado nada. El misterio es que el hombre no aprende y continúa en el mismo error. Al parecer está ciego y rechaza la luz.

Es verdad que hay momentos que lo parece, pero todo termina siempre como espejismos que se evaporan con el tiempo. Nada dura nada. Hoy, Jesús de Nazaret, nuestro Señor e Hijo de Dios Vivo, nos hace una confesión a pregunta de Pedro: En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Y Él responde: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».

Como pueden ver son palabras concisas y breves, pero cargadas de un contenido y profundidad de y con las que podíamos estar hablando toda nuestra vida. No podemos pensar otra cosa, sino que Pedro y todos los demás, y los que ahora les han precedido, caso, por ejemplo del Papa Francisco, nos muestran un rostro alegre y gozoso. Un rostro alegre y gozoso a pesar de todos los sufrimientos, tristezas, dificultades que han tenido que padecer. 

¿Es esa la recompensa? Pues, diría que sí, porque en ellas están las claves de nuestra búsqueda, nuestro encuentro con Jesús, nuestro crecimiento en conversión y nuestro seguimiento al Señor. Su propio camino, que Él experimentó y sufrió, entregado voluntariamente, para redención de los pecados de cada uno de nosotros. Y en ese encuentro y búsqueda, y en la medida que se produce, nuestro gozo y ciento por uno es impagable y maravilloso. Es la experiencia de todos los santos, porque es el camino de la verdadera felicidad.

Por eso, Señor, sin más dilaciones ni demoras, te pedimos esa sabiduría y esa fortaleza para, confiando en tus Palabras, sigamos sin titubeos ni desconfianzas tus consejos y promesas. Danos, Señor, la fe y la voluntad de seguirte con paso firme a pesar de mis desfallecimientos, tropezones y fracasos. Amén.

lunes, 23 de mayo de 2016

AUMENTA MI FE, SEÑOR, Y DANOS LA SABIDURÍA DE SEGUIRTE



No hay mayor sabiduría que la de ser dócil a la Palabra de Dios. De un Dios, Trino y comunidad de Amor, que nos invita a seguirle y a vivir en su Amor. Un Dios que se hace Hijo, en la Encarnación, tomando naturaleza humana y naciendo de María, Madre de Dios, elegida para ser Madre del Hijo durante su Vida de Hombre, semejante a nosotros, y que nos ofrece un camino para alcanzar también nosotros esa dignidad de, siendo sus hijos, heredar la Vida Eterna.

Porque esa es nuestra meta, la herencia de la Gloria de Dios, como hijos adoptivos por los méritos de Jesús, el Hermano mayor, que, enviado por el Padre, da su Vida por nuestro rescate y salvación. Y esa fue la pregunta de aquel uno, del que no se sabe nada más, sino que se entristeció por todo lo que tenía. Estaba apegado a ello y, para él, ciego por la oscuridad del mundanal ruido, importaba más sus riquezas que la Vida Eterna.

¿No nos ocurre a nosotros algo parecido? ¿No ambicionamos más nuestro prestigio, nuestra fama, nuestras riquezas y poder que la Vida Eterna? Porque alcanzarla tiene un camino bien concreto y señalado: Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre». Él, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud». Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme». Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. 

No pongamos resistencia, ni tampoco peros... Sí es difícil y, diría, imposible para nosotros solos. El primero yo. Pero no es ese nuestro caso. Ayer nos dejó claro que no estamos solos. Va con nosotros el Espíritu Santo, el Consolador y Defensor, y Él nos dará la luz y la voluntad para hacer posible lo imposible. Pidamos con confianza esa Gracia, y tengamos paciencia, porque el Padre nos concede todo aquello que, pedido en el Nombre de su Hijo, nos conviene y necesitamos para alcanzar la Vida Eterna.

domingo, 22 de mayo de 2016

GRACIAS, PADRE, POR REVELARTE EN TU HIJO Y DARNOS EL ESPÍRITU QUE NOS ILUMINE



No sabemos la grandeza de nuestro Dios. Y es que sería absurdo conocerla, porque Dios es inalcanzable para nuestra pobre y pequeña razón. Y no sería Dios, un Dios pequeño, al que nosotros pudiéramos llegar con nuestra razón. ¿Pues si no sabemos ni quienes somos, cuanto más saber y conocer al Creador de todo lo visible e invisible?

Gracias, Padre, por revelarnos tu grandeza y tu Rostro en tu Hijo Jesús. Porque por Él, en Él y con Él te descubrimos, te conocemos y sabemos quién eres, como actúas y cuanto nos quieres. ¡Cuánto amor en esa hermosa parábola del hijo pródigo, o mejor, del Padre amoroso que eres Tú, mi Señor! 

¡Cuánta Misericordia con el hermano mayor, con la adultera, con Pedro y con cada uno de nosotros! Estamos vivos y con esperanza por la locura de tu Misericordia, y por ella te haces Hombre, semejante a nosotros, como nos habías pensado, y nos descubres en tu Hijo tu Rostro. Si, Padre, podemos decir que te conocemos en y por tu Hijo, y que también sabemos el Camino, la Verdad y la Vida que Tú, en Él, nos has enseñado.

Y nos sentimos confiados, alegres y esperanzados en superar ese Camino hacia Ti, como el pródigo, porque nos experimentamos acompañados, fortalecidos, acogidos, iluminados, aconsejados, compasivos, instruidos y temerosos de perder esa dicha que Tú nos regala y que nos brinda protección y auxilio en el Espíritu Santo que nos envía.

No podemos sino dejar escapar de nuestra humilde boca ese grito de agradecimiento, esperanza y alegría que nos invade y nos llena de paz y amor. Gracias, Señor, gracias. Amén.

sábado, 21 de mayo de 2016

MANTENER UN CORAZÓN JOVEN COMO SI DE UN NIÑO SE TRATARA




Nuestra vida tiene un recorrido, y como todo recorrido empieza, es decir, tiene un inicio y una meta, que no es el final, sino el comienzo de la Verdadera Vida, que nunca termina. Y en ese inicio, su corazón es tierno, diríamos casi, porque el pecado original nos lo impide, inmaculado y puro.

Un corazón sin malas intenciones y lleno de inocencia y abierto al amor. Ese es el corazón con el que todos hemos empezado y que, por nuestra naturaleza humana pecadora, vamos manchando. Pidamos, pues, conservarlo y mantenerlo tierno, suave, de carne y misericordioso por la Gracia de Dios. Un corazón de niño disponible y dispuesto a darse amar y a dar amor.

Padre, sabemos que en nuestra vida el corazón se nos endurece y se nos mancha. Se nos llena de miserias, de impurezas, y pierde su color blanco por un negro de oscuridad, de perdición. El hollín que suelta el mundo lo contamina, lo vicia y lo desorienta perdiendo el rumbo de su propia vida. Y, endurecidos por el pecado nos cerramos a tu Gracia.

Danos, pues, ese corazón de niño que nos permita perseverar y mantenernos fieles y abiertos a tu Gracia, Señor, para que, sostenidos en el Espíritu Santo conservemos la pureza de los hijos de Dios y, despojados de toda maldad intencionada podamos trabajar por construir un mundo donde la concordia, la verdad y justicia y la paz prevalezcan por encima de todo. Amén.

viernes, 20 de mayo de 2016

TODO CONSISTE EN AMAR

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS



Hagas lo que hagas el resultado será el amor, porque todos tus esfuerzos si no van dirigidos a eso serán vanos. El amor es el objetivo que todos buscamos, porque sin amor no podríamos vivir. Necesitamos, no sólo amar, sino también ser amados. Aunque se experimenta más gozo y felicidad en dar que recibir.

Por eso, Padre, aprovechamos este momento de oración para, unidos a todos los que, frecuentemente lo visitan y hacen una breve parada reflexiva, pedirte fuerzas para amar. Amar con un amor dispuesto a servir, a perdonar, a soportar, a ser paciente, a escuchar, a comprender y, sobre todo, a amar. Porque todo eso es precisamente lo que es el amor.

Porque así nos ama nuestro Padre Dios, y si nosotros somos reflejo de Él, para eso le invitamos a nuestro matrimonio, en Él lograremos amarnos como él nos ama. Por eso el matrimonio es un sacramento, porque en él recibimos la Gracia para, fortalecido en ella, poder superar las tempestades, los terremotos y todos los obstáculos que la vida nos va presentando. Porque el amor necesita de ellos para poder ejercitarse y reflejar su amor.

Porque a favor de la corriente no hace falta esforzarnos en amar. Es fácil, nos gusta y es hasta placentero. El amor se descubre en las dificultades y en el camino contra corriente. Es ahí donde hace falta y cuesta amar. Y es ahí donde el uno sabe y conoce el amor del otro. Porque hasta ese momento todo puede ser fingido, apariencias, intereses, satisfacciones...etc. 

El amor necesita de pruebas, y las pruebas llegan, quieras o no quieras. Y son esas pruebas las que afloran el verdadero amor, que si está siempre permanece. Y conscientes de que nosotros solos no podemos y fracasaríamos, te pedimos, Padre que nos des la luz de permanecer en Ti y apoyarnos en el Espíritu Santo, enviado por Ti, para así, en Él, superar todas las inclemencias que la vida matrimonial, familiar, social, laboral, consagrada y de apostolado nos presenta.

Y, en todo momento amar y amar con un compromiso de amor como el que nuestro Padre Dios tiene con cada uno de nosotros. Te pedimos, Señor, por encima de todas las cosas, que nuestro corazón se llene de verdadero amor semejante al Tuyo. Amén.

jueves, 19 de mayo de 2016

HIMNO

V. Dios mío, ven en mi auxilio. 
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
Por los siglos de los siglos. Amén.


Cantan tu gloria, Cristo Sacerdote,
los cielos y la tierra:
a ti que por amor te hiciste hombre
y al Padre como víctima te ofrendas.

Tu sacrificio nos abrió las puertas,
de par en par, del cielo;
ante el trono de Dios, es elocuente
tu holocausto en la cruz y tu silencio.

Todos los sacrificios del los hombres 
quedaron abolidos:
todos eran figuras que anunciaban
al Sacerdote eterno, Jesucristo.

No te basta el morir, que quieres darnos
alimento de vida:
quedarte con nosotros y ofrecerte
sobre el altar: hacerte eucaristía.

Clavado en cruz nos miras, te miramos,
crece el amor, la entrega.
Al Padre, en el Espíritu, contigo,
eleva nuestro canto y nuestra ofrenda. Amén.


19 de mayo de 2016, 
jueves después de Pentecostés. 
Jesucristo, sumo y eterno sacerdote. 
Oración de la mañana (laudes) 

miércoles, 18 de mayo de 2016

LO QUE IMPORTA ES SUMAR EN VERDAD



La verdad no puede negar a Jesús, porque, precisamente, Él es Camino, Verdad y Vida. Y todo aquel que suma diciendo la verdad, está hablando en favor de Jesús. Por tanto, aunque no parezca de los nuestros y no vaya con los nuestros, dejémosle porque no está en contra, sino a favor de nosotros.

Son Palabras de Jesús: "Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros". Y nuestra propia experiencia nos lo demuestra. Solemos decir que aquel que no nos contradice y no se opone a lo nuestro es que está con nosotros, pues quien permite está a favor. Y eso es lo que verdaderamente importa. Se trata de sumar, sumar en verdad y en justicia. Se trata de denunciar la mentira y el mal, y descubrir y emerger el bien y el amor.

Y eso pedimos en esta oportunidad desde un Rincón para orar, que nos unamos y que nos respetemos. Que lo importante no es decir lo mismo, ni tampoco hacer lo mismo, ni siquiera trabajar en lo mismo. Lo que importa es vivir lo mismo, y eso consiste en amar a Dios y al prójimo como Jesús, el Hijo de Dios, nos ha enseñado a amar. 

Y quienes vivan en esa intención y en ese esfuerzo están en el camino del Señor y, a pesar de ir por otras veredas y atajos, van junto a los demás unidos en el Espíritu de Dios. Por eso, Señor, te pedimos sabiduría para entender esto y para que sepamos respetarnos, querernos, ayudarnos y, en definitiva, amarnos como Tú nos ha enseñado en tu Hijo Jesús.

Danos ese entendimiento y esa paz que nos permita aceptarnos y querernos, y llenarnos de paciencia, para soportarnos y, solidariamente, comprendernos y apoyarnos para, como uno sólo, al igual que Tú y el Padre son uno, vivamos en la paz y el amor. Amén.

martes, 17 de mayo de 2016

UN MENSAJE DIFÍCIL DE CREER



No es fácil creer a alguien que te habla de morir y resucitar. No es nada fácil, hasta el punto que la vida te lo va demostrando al descubrirte que muchos, bastantes muchos, se resisten a creerselo. Incluso, sus propios amigos, que le acompañaron durante tres años y presenciaron sus Obras y escucharon sus Palabras, no entendían nada y les costó mucho comprenderle.

Y, añadido a todo eso, el mundo en el que vivimos. Un mundo lleno de tentaciones, de suculentas ofertas y sugerentes propósitos. Un mundo hecho para seducirte y engañarte; un mundo donde todo parece atraerte y prometerte felicidad y dicha; un mundo donde tú eres el centro y todo gira a tu derredor y en pos de ti; un mundo pasional, atractivo y apropiado para triunfar y alcanzar éxito. Un mundo hecho a tu medida, pero que nunca llegas a tocar porque, como un espejismo, se desase en poco tiempo y su destino es la caducidad.

En todo ese contexto, Jesús de Nazaret, un aparente hombre sencillo, lleno de vida y de esperanza, te habla de forma inigualable, con una autoridad que sorprende y que cautiva, de la Vida Eterna. Del triunfo de la Vida sobre la muerte, y del gozo de vivir en el Amor pleno eternamente. Y, no sólo te habla, sino que te ofrece esa oportunidad de que tú también goces de esa promesa y ese regalo. Es más, te confiesa que ha venido expresamente a beso, a darte Vida Eterna junto a su Padre.

Imposible creerlo. Es mucho para el hombre despistado y ensimismado con la basura de este mundo. Porque comparado con lo que te habla Jesús, aquí abajo no hay sino basura disfrazada de piedras preciosas. Pero, Jesús, no se queda sólo en Palabras, sino que hace Obras, te lo demuestra, y en nombre de su Padre, cura, da de comer , resucita y es Resucitado por su Padre de la muerte que le han dado los hombres que se resisten a escucharle.

Y, eso no lo dice nadie, sino que Él mismo te lo explica: En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará».

Y mil novecientas ochenta y tres años después, aproximadamente, estamos experimentando que todo eso, tal como lo había dicho Jesús, ha sucedido. Pero, nosotros, hombres tan inteligentes, seguimos, muchos, sin creernoslo. Pero hoy, ya no podemos más Señor, vamos a romper una lanza y a pedir por todos los que siguen negándote y se resiste a creerte. 

Sí, Padre, te pedimos por los que están alejados, por los que todavía no te conocen, por los que todavía no quieren oír hablar de Ti, y por tantos, como nosotros mismos, que, estando a tu lado, estamos más cerca del hermano mayor del pródigo (Lc15, 11-32) que de la hemorroisa (Mc 5, 25-34). Danos, Señor, la Gracia de comprenderte y de convertirnos, como los apóstoles, en fieles seguidores capaces de vivir en tu Palabra e imitar tu Vida. Amén.

lunes, 16 de mayo de 2016

NADA MEJOR QUE UN RINCÓN PARA ORAR



La oración es necesaria, tan necesaria que sin oración le cerramos la puerta al Espíritu Santo. Casualmente, en este año de la misericordia, Jesús es la Puerta que se nos ofrece para, perdonados nuestros pecados por la Misericordia Infinita del Padre, por, con y en Él y por sus méritos misericordiosos, atravesar la puerta que nos lleva, en Él, al Padre.

Y la única llave que abre esa Puerta del Corazón del Señor Jesús es la oración. Esa oración de cada día que, poco a poco, van intimando con Él y dándonos la confianza necesaria para que, el Espíritu Santo, anide dentro de nuestros corazones y nos dé el aliento e impulso que nos haga vivir, en su Gracia, la Palabra del Dios.

Pidamos esa Gracia desde este nuestro humilde rincón de oración. Este modesto y sencillo rincón que nos une, o al menos trata de hacerlo. Este humilde rincón que nos iguala, que nos hace hermanos, que nos une a nuestro Papa Francisco, que nos hermana y que nos da la confianza, día a día, con nuestro Señor Jesús que nos habla de su Padre y nos pone en relación con Él.

Hagamos, no solo una lectura rápida y ligera, sino que nos sirva para pararnos y meditar, al menos, unos minutos en nuestro camino diario del día a día. Que sea circunstancia y ocasión para empezar nuestro día, o para pararnos durante el día y, como si de un café se tratara, elevemos al Padre nuestro propósito y  nuestro compromiso para ofrecerle nuestras preocupaciones, desventuras, riesgos y obras de esas próximas horas que el día presente nos depara.

Porque, sólo así irá creciendo junto a la oración nuestra confianza íntima con el Señor, y escondida en ella, aumentará, por la Gracia de Dios, nuestra fe. Y, por la fe, recibiremos el poder del Señor para, en su Nombre, hacer cosas tan grandes como Él ha hecho y nos ha prometido (Jn 14, 12-14).

domingo, 15 de mayo de 2016

ERES TÚ, SEÑOR, QUIEN NOS SOSTIENES EN TU ESPÍRITU




Sabes, Señor, de que pasta estamos hechos, y sabías que no nos podía dejar solos. Eso era darle la razón a Gamaliel (Hech 5, 38-39) cuando dijo que si esto era cosa de hombres acabaría pronto como ya habían acabado otras supuestas rebeliones o doctrinas. Y estaba en lo cierto, si esto lo hubiese emprendido un hombre, por muy listo y preparado que estuviese, todo hubiese sido en vano. Porque nosotros no somos capaces ni de decir una simple palabra sin tu presencia y tu asistencia. Tú, Señor, en el Espíritu Santo, hablas por nosotros.

Pero, volviendo al principio, Gamaliel y todos los que pensaron así, hasta tus propios apóstoles, asustados y temerosos. Recordamos a los de Emaús (Lc 24, 13-35), y también nosotros, todavía asustados, temerosos e inseguros, dudábamos de que tu Mensaje y tu Palabra fuera proclamada y perdurará en el tiempo. Y es lógico desde el punto de vista humano. Los hombres pensamos así. 

Pero, Tú, Señor, no eres un hombre. Tú eres el Hijo de Dios, Dios y Hombre Verdadero. Pedro, a quien Tú has elegido para dirigir tu Barca no dudó, asistido por el Espíritu Santo, en decirlo. Y, ahora nosotros, también lo decimos. Porque es en el Espíritu Santo donde encontramos la Luz y la Fortaleza para proclamar tu Palabra. Y también para esforzarnos en vivirla.

Te damos gracias, Señor, por este Inmenso regalo del Espíritu Santo, porque sin Él no podríamos continuar tu Obra Evangelizadora por los caminos del mundo. Y ahora, te pedimos también, Señor, luz y sabiduría para proclamar tu Buena Noticia de Salvación por este medio de Internet, la Blogosfera, a todos los rincones del planeta y, en nuestro casa particular, a través de Blogueros con el Papa. Cada cual desde donde el mismo Espíritu le ha colocado, según sus carismas. Pero unidos y junto al Papa.

Confiados en tu Misericordia y en la acción del Espíritu Santo, solemnidad que hoy celebramos, cantamos llenos de alegría y esperanza la presencia del Espíritu Santo derramado en nuestros corazones. Amén.

sábado, 14 de mayo de 2016

SÓLO UNA COSA NECESITAMOS, SEÑOR: AMAR COMO TÚ NOS AMA



No podemos dejar de buscarte, y te buscamos, ¿dónde, si no en tu Iglesia? Es el lugar donde sabemos, a ciencia cierta, que Tú estás, porque en ella has dejado a Pedro como encargado de custodiarla y dirigirla aquí en la tierra, dándole poderes para atar o desatar el bien del mal. Y, también, de perdonar los pecados de los hombres.

Permanecer en ella nos ayudará a encontrarte. Pero encontrarte, no para seguirte como un mero espectador de un equipo deportivo, de forma pasiva y simplemente mirándote, sino también participando en la medida que puedas hacerlo. Es decir, respeto a lo que nos atañe: "Amando tal y como Tú nos dice y nos demuestra con tu amor".

Ese es el objetivo y la finalidad de seguirte, Señor. Y el que no lo tiene claro se perderá en el camino y será víctima de las tentaciones que le seducirán por el camino. Porque te seguimos, Señor, para aprender a vivir en y para el amor verdadero que Tú nos has dado y nos enseña con tu testimonio. Seguirte, para experimentar el despojo de mí mismo y la cruz de negarme, para, como Tú, crucificarme en el madero de mi vida y convertirme en amor, como quemado por el fuego de mi humilde corazón injertado en el Tuyo.

Y sé que, yo sólo, no puedo lograr eso. Sé, claramente, que mi humanidad caída y herida por el pecado puede conmigo y me vence. Pero, también sé que Tú has enviado a tu Hijo para levantarme, para darme fuerza y voluntad y sacarme de la esclavitud de mi pecado. Y, en Él, puedo vencer, porque con él soy mayoría aplastante y nadie ni nada puede vencerme.

Por eso, mi Señor, te pido desesperadamente que tomes mi corazón de piedra y egoísta y lo conviertas en un corazón suave, tierno, desprendido, despojado de todo egoísmo y entregado al amor verdadero del que Tu me has enseñado y dado testimonio.En esa confianza y esperanza voy detrás de Ti, como la hemorroisa (Mt 9, 20-22), dispuesto y esperanzado a esfuerzo de poder tocarte y llenarme de la fuerza de tu Espíritu. Amén.

viernes, 13 de mayo de 2016

UNIDOS EN Y A PEDRO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS



No podías dejarnos a la deriva, y no porque Tú te ausentaras, que no lo has hecho, porque sigues a nuestro lado y guiando en el Espíritu Santo nuestros pasos, sino porque necesitábamos una referencia aquí en la tierra que nos sirviera y ayudara a mantener la unidad. Tú, ya nos lo habías dicho varias veces: para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste (Jn 17, 21).

Y Pedro nos hacía falta. Al menos así Tú lo has decidido. Y sometes a Pedro a la prueba de confesarte su amor por tres veces. Y, Pedro, aquel Pedro que te negó tres veces, ahora te confiesa firmemente su fidelidad y amor también tres veces. Y Tú les das el poder de pastorear tu Iglesia, y lo pones al frente de ella. Gracias, Señor, porque desde tu Ascensión no nos ha faltado otros Pedros que sucediéndoles a él han seguido pastoreando tu Iglesia.

Gracias, Señor, porque no sólo nos has dejado a Pedro, sino más aun, al Espíritu Santo, enviado por el Padre, para que a Pedro no le faltase la Luz y la Palabra con la que pastorear tu Iglesia. Y gracias, Señor, porque hoy tenemos al Papa Francisco, que sucediendo a Pedro, continúa el camino de tu Iglesia. Hoy, aprovechando esa decisión Tuya de nombrar a Pedro Pastor de tu Iglesia, te pido por el Pastor actual que tenemos, el Papa Francisco, para que le asista el Espíritu de Dios y le dé la fuerza necesaria para continuar la navegación de la que fue tu primara Barca con Pedro.

Y aprovechando estos momentos, queremos unirnos a las intenciones del Papa Francisco para este mes de mayo: a) Para que en todos los países del mundo las mujeres sean honradas y respetadas y sea valorada su imprescindible aportación social;
        b) para que se difunda en las familias, comunidades y grupos, la práctica de rezar el santo Rosario por la evangelización y la paz.

jueves, 12 de mayo de 2016

UN GRAN ALIVIO Y ESPERANZA DE SABER QUE TE PREOCUPAS Y REZAS POR MÍ, SEÑOR



Nuestro Dios es único, ¿qué Dios es Padre y recibe las oraciones del Hijo, enviado a revelarnos su Amor y a ofrecernos la salvación ? ¿Qué Padre envía y encarga a su Hijo que nos cuide y rece por nosotros para que nos mantengamos unidos y que sea esa unidad el sello y la identidad que convenza a los demás? Sólo lo hace un Dios Padre Bueno, Verdadero y dispuesto a amarnos hasta el extremo de entregar a su Hijo para nuestra salvación.

Pero, ¿se puede desear más? Imposible, porque mayor gozo y esperanza no cabe en nuestro corazón. Saber y tomar conciencia, porque el Hijo nos lo revela, que reza al Padre por nosotros es la mayor gloria que podamos aspirar. Porque eso nos da confianza, esperanza y nos hace fuerte ante las adversidades de la vida y nos capacita para superar nuestras diferencias y pecados y perseverar unidos como Él nos propone y pide al Padre. Es ahí donde damos el verdadero testimonio de amor que nos identifica y convierte.

Y, sabiéndonos, Padre, tan pobres, tan imperfectos, tan débiles y a merced de las tentaciones y seducciones de este mundo, queremos dejarnos recomendar por tu Hijo Jesús, nuestro Mediador y Salvador, que, sabiendo de nuestra naturaleza humana caída, te pide que nos des la misma gloria que a Él para perseverar en la unidad y el amor.

Porque sólo así el mundo creerá que tu Hijo, nuestro Señor, es el enviado por Ti para la redención y perdón de todos los pecados cometidos por el hombre. Porque así, todos los hombres conoceremos la Misericordia que, por los mérito de tu Hijo, Tú, Padre Bueno, nos ofrece.

Gracias Señor Jesús por darnos tu gloria y depositar en nosotros, pobres y pecadores, la confianza de, incluso, pedirle al Padre que seamos uno como Tú y el Padre son uno. Gracias, Señor, por esa gran confianza que pones en cada hombre. Danos la capacidad y la sabiduría de no defraudarte y de despertar a esa llamada gratuita de tu Gracia. Amén.

miércoles, 11 de mayo de 2016

SIMPLEMENTE GRACIAS, SEÑOR.



No tenemos ni la capacidad de asombro para dar gracias al Señor, porque por mucho que digamos gracias nunca podremos acercarnos a la medida de gratitud por tanto recibido. Realmente no nos cabe en la cabeza tanta Gracia. Porque, ¿qué es nuestro, o que merecemos? La vida; la oportunidad de vivir para alcanzar la Vida Eterna; cada instante que respiras, que disfrutas, que tomas conciencia de que tu corazón late. Y tantas cosas que podemos descubrir y que, quizás, no valoramos.

El Señor se ha encarnado en naturaleza humana igualándose a nosotros. ¡Se ha despojado de su Dignidad de Dios y de todo privilegio para sufrir y padecer como nosotros! Ha entregado su Vida para que la nuestra merezca el Perdón y la Misericordia del Padre. Y, encima, ahora se preocupa en pedir al Padre que nos cuide y nos proteja.

¿Se puede tener un Padre Dios y un Hijo más buenos que lo dan todo por cada uno de nosotros? Que se puede tener está claro, porque lo vemos y el Evangelio nos lo demuestra y dice cada día, pero entenderlo, si es verdad que no podemos. Porque de entenderlo estaríamos todo el día de rodilla dándote gracias, Señor. Por eso, Padre Bueno del Cielo, hoy te damos gracias por todo lo que haces por nosotros, y, por los méritos de tu Hijo, Jesús, que, no sólo nos ha salvado con su Muerte y Resurrección, sino que sigue a nuestro lado intercediendo por nosotros.

Gracias Padre porque has dispuesto entregarnos a tu Hijo para nuestra salvación. Y gracias, Señor Jesús, Hijo del Padre, que has aceptado la Voluntad de tu Padre voluntariamente y por amor a cada uno de nosotros. Gracias, simplemente gracias, porque no podemos ni sabemos decir nada más. Y porque no alcanzamos a entender cómo se puede amar tanto. 

Y, eso sí, te pedimos, Señor, que nos des sabiduría para entender y perseverar, aun no entendiendo, y que nos transformes nuestros corazones, para que podamos amar a los demás tal y como Tú nos amas a nosotros.

martes, 10 de mayo de 2016

GRACIAS, SEÑOR, POR LA VIDA ETERNA



Sería absurdo elegir una vida finita antes la posibilidad de elegir una vida eterna. Todos los hombres y mujeres del planeta desean y quieren vivir eternamente. Eso no tiene punto de discusión. El problema empieza cuando esa Vida Eterna es posible. Muchos que la creían imposible, no dan asombro a oír y ver que es posible.

¿Y qué sucede? Sencillamente que esa posibilidad les interpela y les exige un cambio. Es un ofrecimiento gratuito, pero exige un corazón limpio, generoso, desprendido, solidario, paciente, comprensivo, humilde, misericordioso y lleno de amor. Porque sin amor todo lo demás sería imposible derramar. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. 

Conversión es sinónimo de movimiento o salida. Es un salir de ti para comenzar a ser otro. Es vaciarte del hombre viejo para que nazca en ti el hombre nuevo que viene del fuego y del Espíritu. Es morir a tus ideas, proyectos, principios para dejar lugar a las de Jesucristo. Es lo de Pablo: ‘Ya no vivo yo, es Cristo que vive en mí’ (Gál 2, 20).

Y eso es lo que quiero pedirte hoy, Señor, junto a todos mis compañeros y creyentes que pasen por este humilde rincón de oración. Cambia y transforma nuestro corazón contaminado por los ruidos, perfumes, olores, tentaciones y pecados de este mundo, y, limpios, por la Gracia del Espíritu, Santo ilumina nuestras mentes para reconocer que, Tú, nuestro Señor, vienes como enviado del Padre.

Gracias, Señor, por tus oraciones e intercesión al Padre; por tus cuidados y tu promesa de que volverás a buscarnos para llevarnos contigo. Y gracias por darnos todo lo que has recibido del Padre, revelándonos su gran Amor por cada uno de sus hijos, que en Ti, Señor Jesús, tal alta dignidad hemos alcanzado por los méritos de tu Pasión y Muerte.

lunes, 9 de mayo de 2016

NADIE TE LIBRA DE TUS PROPIOS SUFRIMIENTOS



A veces, aparentemente, porque todo es apariencia en este mundo, te parece tenerlo todo, pero una leve enfermedad, o una no correspondida señal amorosa o amistad puede dejarte sumido en la más profunda desilusión o depresión. Ejemplos de estos tenemos muchos, sobre todo en las vidas de famosos y gente que se mueven en un mundo surrealista de riqueza y poder, y donde las apetencias priman por encima incluso de las personas.

Un mundo que termina pronto y que nunca deja satisfecho y en paz. Un mundo sin futuro que, a pesar de que lo tengas todo, nadie te libra de tus propios sufrimientos y tristezas. Un mundo que, a pesar de no favorecer invitarte a mirar hacia arriba, es, precisamente de arriba, el Cielo, de donde nos viene la solución y la salvación.

Porque, Jesús, ha Resucitado, y eso significa que ha vencido al mundo, y nosotros hoy queremos, junto y con el Papa Francisco y toda la Iglesia que Tú has dejado en sus manos, caminar firmes hacia Ti, unidos y apoyados los unos en los otros, fotalecidos en el compartir nuestra fe y nuestros esfuerzos en buscar la verdad, la justicia y la paz.

Queremos pedirte que nos des la sabiduría de dejarnos tocar por la Gracia y la Fortaleza del Espíritu Santo, para que por su Acción sepamos sosternernos y perseverar en la fe y en la confianza en Dios, nuestro Padre, para que, rescatados por los méritos de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, merezcamos, por tu Misericordia, aguardarle con esperanza hasta su segunda venida y, en Él, Resucitar como nos ha prometido.

Danos, Señor, la Gracia de ascender en nuestra vida espiritual hacia arriba por el Camino, la Verdad y la Vida que nos señala tu Hijo, Jesús, para que en el ejercicio vivo de su Palabra y en la constante imitación de su Vida encontremos siempre el Camino que nos conduzca a Él. Amén.

domingo, 8 de mayo de 2016

PREDICAR LA RESURRECCIÓN



Si Jesús, que fue crucificado y muerto, ha Resucitado y ha Ascendido al Cielo significa que está Vivo. Y si está Vivo, su Palabra que nunca ha dejado de cumplirse y en Él toda profecía ha tenido cumplimiento, vendrá, como nos ha prometido, a llevarnos con Él. Y eso también significa que nos resucitara a nosotros, los que le esperamos y creemos en Él.

La pregunta flota en el ambiente: ¿Cómo es posible no creer en Jesús? ¿Cómo es posible no seguirle y ponernos en sus Manos para dejarnos amar y salvar por Él? ¿Cómo es posible que la promesa de enviarnos el Paráclito, el Espíritu Santo, no nos anime y nos dé confianza para creer y confiar en Él?

«Así está escrito que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros seréis testigos de estas cosas. Mirad, voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto». 

Estamos revestido del poder de lo alto, que celebraremos el próximo domingo, "Pentecostés", y auxiliados por el Espíritu Santo, en nuestro Bautismo, quedamos configurados sacerdotes, profetas y reyes para proclamar la Buena Nueva de Salvación.

Danos, Señor, la sabiduría y la fortaleza de vivir en tu paz, y de abrir, de par en par, nuestros corazones para que la Luz del Espíritu Santo enviado nos derrame tu Gracia y nuestros labios proclamen tu Palabra y nuestros corazones vivan al latido de tu Amor y Misericordia. Amén.

sábado, 7 de mayo de 2016

ESPERANZADOS EN TU REGRESO, SEÑOR.



La vida puede convertirse en un infierno sin la presencia de Dios, porque fuera de Él no hay esperanza ni paz gozosa. En el mejor de los casos, una vida vivida alejado de Dios es pobre, vacía y sin esperanza, porque la temporalidad y caducidad del gozo encontrado es contradictorio a nuestras más y profundas aspiraciones. 

Se nota en la gente, que por su edad están cerca de la muerte, que tratan de huir de la realidad hundiéndose en los placeres mundanos que ya ni les sabe a nada. Realmente, vivir sin esperanza es descorazonador, y vemos como la gente se auto engaña y no reaccionan. El diablo sabe como preparar el terreno conociendo nuestros apegos, apetencias y debilidades.

Claro, tú y yo queremos ser felices. Felices de inmediato. Eso de tener que esperar no lo entendemos y nos desespera. Y cambiamos esa felicidad eterna por una caduca y temporal. Son los placeres que encontramos aquí abajo. Pueden darnos algo de gozo, pero efímero y caduco. Y ese tipo de felicidad que ofrece este mundo no nos vale, porque nos da una alegría, ya lo hemos dicho, temporal y caduca.

Sabemos que llegara el fin y con él el llanto y sufrimiento. Eso es lo que nos espera. Sin embargo, a pesar de los sufrimientos y tristezas que podamos padecer en este mundo, injertados en Xto. Jesús los soportamos con paciencia y fortaleza en la esperanza de que, un día, terminará y entraremos en el gozo pleno y eterno del Dios Trino y Misericordioso.

Por eso, pidamos en esa línea todo lo que necesitamos:  fe, paciencia, sabiduría, inteligencia, mansedumbre, generosidad, desprendimiento, voluntad, fortaleza, perseverancia, constancia y caridad, para que revestidos de esa Gracia podamos vivir y caminar en su presencia resistiéndonos a toda tentación mundana que nos amenace con separarnos del Señor.

En la confianza de que el Señor, según sus Palabras en el Evangelio de hoy, nos escucha y en su Nombre , el Padre que nos quiere, nos atiende, derramemos nuestras plegarias de petición confiados en que seremos correspondidos y escuchados. Amén.

viernes, 6 de mayo de 2016

LA HISTORIA DE UN RINCÓN

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


Sólo desde la humildad de nuestro corazón, 
junto a María, llegará nuestra oración al PADRE

Quizás muchos de nosotros no sepamos la historia de este rincón de oración. Allá, por el año 2010, más o menos, y movidos por el Espíritu, pues todos teníamos en común la inquietud de proclamar el Evangelio por amor a Jesús y por nuestro compromiso de Bautismo, fuimos coincidiendo y conociéndonos al compartir nuestra fe unos cuantos blogueros. Todos teníamos en común el deseo ardiente del mandato de Jesús:  15Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado (Mc 16, 15-16). También, nosotros nos añadimos a esta misión, en y pos su Nombre, utilizando esta herramienta del blog .

En nuestro diario compartir se fue fortaleciendo un ineludible compromiso: "aprovechar y utilizar este medio de la blogosfera para evangelizar. Y día tras día la idea fue tomando fuerza y forma, y nació "Blogueros con el Papa". Con el Papa porque, el Papa representa la cabeza de la Iglesia que Jesús dejó instituida en este mundo. Es el Primado de Pedro, la Roca donde el Maestro, nuestro Señor, dejó la responsabilidad de dirigir su Iglesia. Y nosotros, sus discípulos, los bautizados, que unidos al Papa vamos con la vivencia de nuestra fe, de palabra y vida, proclamando el Evangelio por todo el mundo.

Y nunca dicho mejor, "por todo el mundo", porque este medio digital de la blogosfera nos permite divulgar y proclamar la Palabra de Dios por todo el mundo. Y cuando lo hacemos estamos fortaleciendo a la Iglesia, y con ella a su Vicario aquí en la tierra, el Papa. Hoy el Papa Francisco.

Y así, entre muchos objetivos e ideas, alguien pensó en tener un espacio de oración, y no sé porque razón fui yo, quizás el menos adecuado, para llevarlo. Hoy, seis años, aproximandamente, después, empiezo a pensar en la verdadera acción del Espíritu Santo. Con problemas, con limitaciones, con oscuridades, con fracasos y errores, Señor, seguimos queriendo llevarte a todos los rincones y experimentamos el poder de tu Palabra y la acción de tu Espíritu.

Miles de testimonios de agradecimientos, de fe compartida, de alientos y esperanzas y de fortalecimiento de nuestra fe es el bagaje que este humilde rincón de oración deja en el corazón de quienes lo hemos compartido. Un camino ininterrumpido,día tras día, sin descanso, festivo, vacaciones y trabajo. De todos los días, tomando el título del blog de nuestro común amigo Ricardo Guillermo Rosano, sin interrupción y en las Manos del Espíritu Santo. A Él damos las gracias, porque de Él sólo es la Gloria.

Y hoy, repostando un poco en el camino, le pedimos que nos siga alentando, inspirando, iluminando, fortaleciéndonos y llenándonos de humildad para que, en su Nombre, proclamemos su Palabra con el testimonio de nuestra vida y nuestra palabra. Amén.

jueves, 5 de mayo de 2016

AUNQUE SABEMOS QUE TÚ VAS CON NOSOTROS NECESITAMOS EXPERIMENTAR TU PRESENCIA, SEÑOR.



Nos cuesta recorrer el camino. Hay momentos que nos sentimos solos y desfallecidos; hay momentos que todo se pone en contra y nos desanimamos; hay momentos que sentimos ganas de cambiar de rumbo y de protestar; hay momentos, Señor, que nos gustaría verte, oírte cerca y experimentar tu presencia.

¡¡Qué importante es leer y reflexionar cada día tu Palabra!! Porque en esos momentos, tus Palabras nos dan ánimo y nos levantan el espíritu al leer que nos has prometido regresar: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver»

Entonces recordamos que nos has dicho: En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. Y experimentamos que eso es lo que nos está ocurriendo. Sentimos debilidad y desaliento y experimentamos tristeza y lamentos. El sufrimiento hace presencia en nuestra vida y las lágrimas recorren nuestras mejillas. El mundo se hace cuesta arriba y nos sentimos solos y apesadumbrados. Pero oír tus Palabras y meditarlas nos levanta el ánimo y nos reconforta.

Y levantamos la mirada y renace la alegría y el gozo, porque Tú, Señor, caminas con nosotros y nos das una nueva esperanza de esperarte para, junto a Ti, vivir la plenitud y el gozo. Por eso te pedimos, Señor, que no permitas que nuestras debilidades nos abrumen y nos impida avanzar cogido de tu Mano.

Gracias, Señor, porque vienes de parte de tu Padre a buscarnos para llevarnos junto a Él. Danos la Gracia de permanecer en la espera sin desfallecer ni desesperar. Amén.

miércoles, 4 de mayo de 2016

NOS ACOMPAÑA EL MEJOR AMIGO Y PROFESOR




Es un privilegio ir acompañado del más sabio de los sabios, el Espíritu de Dios, porque nos enseñará, sin riesgo de error, el camino hacia la Verdad completa. Y no hay mayor privilegio que ese, el estar seguro que el camino será encontrado sin equivocación.

Es la cuña más grande que se puede tener. Tenemos al Paráclito, al Espíritu de Dios para que nos saqué siempre del error y de las dificultades. ¿Se puede tener más ventaja y privilegio? ¡¡Imposible!!

Pero se necesita tomar conciencia de su presencia. No ocurrirá con tu indiferencia y distracción. El Espíritu Santo necesita tu colaboración y tu atención. Necesita que te abras a la acción de su Gracia y que te esfuerces en seguir sus instrucciones y consejos. Y todo lo demás irá llegando por añadidura.

Un Padre Dios bueno que no nos deja solos y que, para que no nos perdamos, nos envía al Espíritu Santo con el fin de que nos enseñe todo lo que no comprendamos todavía hasta llegar al final del camino. Hay muchas cosas que nos harán dudar y que están esperando la oportunidad de atacar en los momentos más débiles de nuestro camino. Por eso, Padre, te pedimos fortaleza, fe y paciencia para soportar esos instantes duros de nuestra vida en los que seremos atacados fuertemente por el demonio, para soportar con firmeza y alegría las adversidades del camino.

Danos un corazón, Padre, tierno, suave, bueno y misericordioso que nos permita abrirnos a todo lo que el Espíritu Santo nos vaya indicando y aconsejando. Danos la capacidad de saber discernir con confianza y fortaleza todo aquello que, desde el corazón, entendamos que debemos hacer para el bien común de todos y anteponerlo a nuestros propios intereses. Amén.

martes, 3 de mayo de 2016

TÚ, SEÑOR, ERES MI CAMINO, MI VERDAD Y MI VIDA



No podemos empecinarnos en llegar a Dios directamente y por nuestros medios. Jesús, el Hijo, ha sido enviado para señalarnos y acompañarnos en el Camino. Él, precisamente es el Camino, la Verdad y la Vida, y en Él encontraremos al Padre, porque Él y el Padre son uno.

Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. 

No se puede hablar más claro. Gracias, Señor, por darnos esta nueva oportunidad de conocerte y de, en tu Palabra, encontrar el Camino, la Verdad y la Vida para, por Ti, llegar al Padre. Gracias, Señor, por depositar en nosotros toda tu confianza y darnos poder para hacer tus mismas o más obras.

En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.

Creer en Jesús es creer en su Palabra. Y su Palabra nos hace hoy temblar, porque nos da poder para hacer obras aún mayores. Por eso te pedimos, Señor, que aumentes nuestra fe hasta el punto de confiar plenamente en tu Palabra y en el poder que, para Gloria del Padre, Tú depositas en nuestras manos. Amén.

lunes, 2 de mayo de 2016

GRACIAS, SEÑOR, GRACIAS



Nada podríamos hacer sin la presencia del Espíritu de Dios. Nada sería igual sin el consuelo del Espíritu Santo y todo se nos haría oscuridad sin la presencia del Espíritu Santo. Por eso, Señor, te damos gracias y te bendecimos, porque has mirado nuestra pequeñez y debilidad y nos has fortalecido con y en la presencia de tu Espíritu.

Es el Espíritu Santo quien nos guía y nos orienta y nos defiende y protege de las amenazas y poder del demonio. Con Él podemos escapar y estar protegido de la inclinación del pecado y también de todas las tentaciones que, en cada instante de nuestras vidas, nos sugieren desviarnos, alejarnos y huir de la presencia de Ti, Señor nuestro.

Gracias, Señor, por el gran regalo del Bautismo, en el que nos dona la presencia y acción del Espíritu Santo, para que, fortalecidos en Él, podamos vivir en tu Palabra y proclamarla con nuestras vidas y acciones. Gracias, Señor, por la vida, por la fe, por el amor y, sobre todo, por la oportunidad de alimentarme de tu Espíritu con frecuencia en la Eucaristía.

Gracias, Señor, por ese Pan y Vino que se transforman en tu Cuerpo y tu Sangre en el memorial de tu Pasión y Muerte y que por la epíclesis, extendiendo sus manos sobre el pan y el vino: "santifica estos dones con la efusión de tu Espíritu", se transforman en el Pan y Vino que nos alimenta espiritualmente nuestra alma y nos conforta y fortalece para la andadura de nuestro propio camino pascual que cada uno de nosotros queremos compartir contigo.

Por todo lo recibido, pero, principalmente, por tener la conciencia de sabernos tus hijos y por tanto amor que tu Padre, Señor, revelado por Ti, nos ha dado y continua dándonos, te damos las gracias y te pedimos que nos sostengas durante el camino de nuestra vida en tu presencia hasta llegar y descansar en Ti. Amén.