miércoles, 30 de noviembre de 2016

QUIERO, SEÑOR, SER PESCADOR DE TU BARCA

No quiero pescar para otros, ni empeñarme en pescar yo sólo. Quiero pescar en tu Nombre y contigo, Señor. Porque sólo con tu Gracia podrá hacerlo para y sólo tu Gloria. Aparta de mí todas mis suficiencias y tentaciones de creerme yo el evangelizador. Aparta de mí todas mis vanidades e intenciones de querer imponer mis ideas y criterios. Aparta de mí todo aquello que no sea y coincida con tu Voluntad. Porque sólo Tú, Señor, eres quien evangeliza para Gloria de Dios Padre.

Dame la humildad de Andrés y Juan, así como también la de Santiago y Juan. Ellos perseveraron a tu lado y superaron miedos, tentaciones y sufrimientos. Dieron sus vidas por transmitir la Verdad, el Camino y la Vida que eres Tú, Señor. Dieron sus vidas por imitar tus pasos, no sólo de palabra sino también entregando sus vidas. Danos la fortaleza para que también nosotros, humildes e inútiles siervos podamos dar todo lo que de Ti, gratuitamente, hemos recibido para bien y conversión de los demás.

Danos la sabiduría de saber estar y ponernos disponible a la acción del Espíritu Santo. Abrirnos a su acción y dejarnos moldear por sus siete dones: Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios. Y, auxiliado y fortalecidos por ellos, derramar sus frutos: Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Longanimidad, Bondad, Benignidad, Mansedumbre, Fidelidad, Modestia, Continencia y Castidad.

Ayúdanos a estar dispuestos a la renuncia de todo aquello que pueda perturbar nuestra unión e intimidad contigo. Hacer que Tú, nuestro Señor, seas el centro de nuestras vidas y todos nuestros actos giren en torno a tu Palabra y Voluntad. Enséñanos a discernir nuestras decisiones y a saber tomarlas con naturalidad, con humildad, con sencillez y para bien de todos los que nos rodean. Y, sobre todo, a llevar a nuestras vidas tu Palabra y tus Obras de amor, porque esos testimonios son el anzuelo para que los hombres despierten en su corazón la llama del amor que llevan dentro y entren en tu barca. Moldéanos, Señor, y haznos también a nosotros pescadores de hombres. Amén.

martes, 29 de noviembre de 2016

SABIDURÍA MANIFESTADA EN LA VIDA

Las cosas cuando son sencillas se producen de forma natural y sin estruendo ni alharacas. La sencillez brota de la humildad y la humildad está siempre abierta a la verdad. Es por eso que la sabiduría, la verdadera sabiduría que se proclama, no sólo con la palabra sino también con la vida, está alejada de los sabios y entendidos que creen saberlo todo y no tener de quien aprender.

La humildad nos une y nos anima a aprender los uno de los otros. No sólo de los sabios y doctores, sino también de aquellos que humildemente vivencia su fe en las circunstancias más humildes y sencillas. Porque la verdad reluce y brilla, no cuando se proclama, sino cuando se vive. De ahí nace la verdadera y única autoridad. La autoridad de Jesús, el Señor, que hace lo que dice, y dice lo que hace.

Por eso, Señor, Tú tienes Palabra de Vida Eterna y a Ti recurrimos todos los que, humildes y pequeños, nos reconocemos hijos del Padre que Tú nos revelas y nos descubres. Abrimos nuestros humildes corazones para que nos lo llenes de sabiduría y Gracia en el Espíritu Santo. No para satisfacción y vanidad nuestra, sino para darla y compartirla gratuitamente, tal y como la hemos recibido, con los demás. Porque no somos mejores que los otros, ni tampoco peores. Somos sencillamente tus hijos.

Danos, pues, Señor, la sabiduría de sabernos hermanos y en servicio los unos de los otros. Danos la fortaleza de poder vencer nuestra soberbia, nuestro engreimiento de creernos superiores a otros y de reconocernos iguales. Con más o menos talentos, pero recibidos para compartirlos en servicio y caridad.

Te damos gracias, Señor, porque te alegras y llenas de gozo en el Espíritu Santo por la Voluntad del Padre de revelar sus misterios a los pobres, pequeños y humildes. Ahí queremos estar también nosotros, en ese grupo de tus elegidos. Danos esa fortaleza y sabiduría para perseverar y reconocernos simplemente pequeños y humildes siervos del Padre. Amén.

lunes, 28 de noviembre de 2016

AVIVAR LA FE

Podemos pensar que esa persona se ha curado o que esto se ha solucionado por casualidad, porque cuando nos cerramos a la fe nada sucede por obra de Dios. Podemos ver hasta a un resucitado, pero, como en la parábola del rico epulón, Lc 16, 31, sino oyen a Moisés y los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.

La fe necesita una tierra humilde, capaz de estar dispuesta a morir para dar frutos. Una tierra sembrada con el agua de amor, transparente, sin dobleces e hipocresías y dispuesta a abrir los ojos a la verdad. Supongo que aquel centurión, que amaba a su siervo, estaba lleno de esa clase de tierra, y sólo bastaba un paso para abrirse a la fe. ¿Cómo queremos ver si no tomamos las gafas que necesitamos?

La fe necesita un cuidado, una preparación y también un tiempo de espera. No nace la semilla enseguida, y menos aún, da frutos. Necesita tiempo y cuidados. La fe necesita amor, porque cuando se ama se aviva, pues me atrevería a decir que la fe nace del amor. Porque cuando se ama te comprometes, por amor, por los demás. Tal es el caso del que nos habla hoy el Evangelio. El centurión se comprometió por amor en sanar a su siervo, y, claro, llega al encuentro con Jesús, el único Médico que sana el cuerpo y el alma.

Por eso, pidamos al Señor que aumente nuestra fe, porque también aumentará nuestro amor por los demás. Pidamos al Señor que aumente nuestra entrega, nuestra disponibilidad al servicio, nuestros deseos y acciones solidarias y, en definitiva, que aumente nuestro amor, porque eso es lo que realmente es amar.

Y no tengamos prisa, porque para el Señor no hay prisas. Puede ocurrir que esas prisas sea la prueba de tu amor y fe en el Señor. Él lo puede todo y es dueño del tiempo y del espacio. Y toda una vida, un instante para Él. Como buen Padre, que nos ha creado por amor, también nos dará aquello que necesitamos para que también nosotros avivemos el amor. Amor que es fuente de felicidad y eternidad. Precisamente lo que todo hombre busca. Amén.

domingo, 27 de noviembre de 2016

TIEMPO DE ESPERA Y PREPARACIÓN

Estamos en espera, Señor, de tu próxima venida. Es tu Palabra la que nos ha revelado esa promesa y tu Palabra es Palabra de Vida Eterna. Pero no es una espera pasiva ni indiferente, sino una espera activa, vigilante y en constante preparación. ¿Y qué significa prepararnos? 

Prepararnos, entiendo humildemente, que es estar abiertos al amor y a dejarnos amar. Prepararnos es estar en íntima relación con el Señor de tal manera que sea Él quien dirija mi vida. Prepararnos es perseverar en un diálogo abierto con el Señor que filtre todos los actos de mi vida por su Voluntad. Prepararnos es dejarnos modelar por su Voluntad. 

Y eso exige tener al Señor dentro de nuestro corazón en todo momento. Pero esa preparación como espera, Señor, descubrimos que sin Ti, nos es imposible sostener y realizar. Por eso, en este nuevo tiempo de adviento que hoy empieza, te pedimos paz, sabiduría y fortaleza para poder guardarnos de todas aquellas tentaciones que nos impiden cumplir tu Voluntad.

Hay momentos que la espera se nos hace larga, y también nos cuesta mantenernos en actitud vigilante. El camino se empina en muchas circunstancia de la vida y se nos hace difícil subirlo. Danos, Señor, la sabiduría y perseverancia para saber esperar y mantenernos fieles a tu Palabra. Danos, Señor, la paz y fortaleza para sostenernos firmes y fieles a tu Palabra y perseverar en la espera de tu segunda venida.

En tus Manos, Señor, nos abandonamos y expectantes y alegres aguardamos tu segunda venida esperanzados de, por tu Misericordia Infinita, estar entre tus elegidos y a tu derecha. Amén.

sábado, 26 de noviembre de 2016

LA VIDA DE LA TIERRA, HERMOSA Y TENTADORA

La vida es hermosa porque ha nacido de tus Manos, Señor. Y Tú no puedes hacer nada malo. Todo lo creado está puesto para disfrute del hombre. Pero nosotros, débiles pecadores, lo estropeamos todo rechazándote y alejándonos de Tí, Señor. Danos esa sabiduría, paz y fortaleza que, como tu Madre, María, sepamos discernir y guardar en nuestro corazón todos nuestros interrogantes para, rumiados y reflexionados, encontrar caminos que nos ayuden a perseverar y seguirte con firmeza adheridos a tu Palabra.

La vida nos llena de tentaciones y de placeres que tratan de seducirnos y someter nuestra voluntad a sus caprichos. Incluso, nos parece de bobo no aprovecharlos y disfrutarlos. Es lo que muchos hacen y nos invita también a nosotros a imitarles. El Maligno se vale de ellos para seducirnos y engañarnos. Los utiliza como sebo y tentación para someternos y alejarnos de Ti, Señor.

Pero esa no es nuestra intención. Tú la sabes y la conoces profundamente porque puedes leerla en lo más profundo de nuestros corazones. Nosostros queremos sosternernos en tu Palabra, Señor. Y te pedimos que nos llenes de fortaleza y fortifiques nuestra voluntad para, en el Espíritu Santo superar las embestidas del Maligno, y caminar firmemente hacia Ti.

Somos conscientes de experimentarnos rodeados de tentaciones que nos seducen y nos atraen, pero sabemos que ese no es el camino que lleva a Ti. Y nos cuesta superarlo. Nos asusta la puerta estrecha y nos atrae la ancha, que es espaciosa y cómoda. La estrecha, la que Tú nos señala se nos hace dura y difícil de atravesar. 

Pero queremos seguirte y obedecerte y, contigo, Señor, confiamos poder vencer y salir victoriosos. Y es eso lo que hoy volvemos, como siempre, a pedirte. Insistimos como Tú nos has dicho y perseverando en ello nos abrimos esperanzados a tu Espíritu. En Tí confiamos, Señor.

viernes, 25 de noviembre de 2016

INDIFERENTE AL MOVIMIENTO DE LA VIDA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS

A veces parecemos indiferentes o inertes a apreciar los movimientos que se producen a nuestro derredor. Plantamos una semilla y pronto aparece un brote verde que nos indica que esa semilla ha pegado y tiene vida. También observamos que nacen nuevos brotes verdes en los árboles que nos indican que se acerca el verano. La vida cambia y se mueve. Y eso nos indica que es movida por Alguien.

Igual, siendo fieles a la Palabra de Dios, descubrimos que el Reino de Dios se acerca y cada día que pasa es un día más cerca de nosotros. Las cosas de este mundo pasarán, pero la Palabra de Dios nunca pasará. Despertar a esta realidad y apreciar que la vida camina y el Reino se acerca es una Gracia que pedimos hoy, desde este humilde rincón de oración, al Señor.

Uniéndonos todos, enlazados espiritualmente desde cualquier lugar que estemos, enlacemos nuestras manos y, reunidos en el Señor, pidamos con todas las fuerzas de nuestro corazón que despertemos sensiblemente a ese hálito de vida que se respira en un brote nuevo y que nos indica que Dios mueve el mundo y se aproxima su hora y su segunda venida. 

Sepamos sostenernos en la esperanza de la Palabra de Dios, y bebamos, cada día, de la Fuente de su Magisterio y Sabiduría, para, empapados de su conocimiento y sabiduría, sepamos discernir a cada instante esos brotes verdes que, como nos indican que llega el verano, también nos manifiestan que se acerca el Reino de Dios. Estemos, pues, atentos a su Palabra y no dejemos pasar ni un día en saborearla, reflexionarla y compartirla en la medida de nuestras fuerzas y posibilidades.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en nosotros la llama de tu Amor, y así, de esta manera, nuestros corazones serán creados de nuevo y podamos, en tu Espíritu, renovar la tierra. Amén.

jueves, 24 de noviembre de 2016

LA HORA DE LA VERDAD

Nadie ignora que tendrá su hora final. Todos lo sabemos, pero no reaccionamos. Algo así como si no nos diésemos cuenta o estuviésemos hipnotizados. O que no tenemos capacidad para comprenderlo, pues de tener eso en cuenta, quizás no pudiéramos vivir. El resultado es que vemos morir a los demás, pero no pensamos en nuestra propia muerte, y menos nos preparamos para ese mágico momento.

Sí, porque la muerte es un momento mágico, donde terminan las calamidades de este mundo y empieza el verdadero gozo pleno y eterno junto al Padre. Claro, pero para eso tenemos que hacer los deberes. Es decir, la Voluntad de Dios, que no es otra sino la de amarnos todos como Él nos ama. Así de sencillo, pero tan complicado y difícil que sin Él no podremos realizarlo ni vivirlo.

Todo se complica y se tiñe de desesperanza cuando observamos como el mundo se viste de terror, sangre y muerte. Cada día vivimos tensamente la aparición de nuevas tragedias, de terrorismo y de ensangrentadas guerras y muertes. En este contexto, Señor, nos llena de esperanza tu Palabra y nos da paz y sosiego. Confiamos en Ti, Señor, y te pedimos paz, sabiduría y fortaleza para soportar todas esas pruebas que nos amenazan con confundirnos, con hacernos caer y perder tu camino.

El mundo se nos viene encima y nos aplasta. Sin embargo, el hombre, empecinado y esclavizado, continua erre que erre rechazando tu Plan de salvación. Sí, Señor, nos lo has dicho muchas veces y le has abierto los ojos a muchos ciegos. No sólo de vista solar, sino de vista espiritual, porque esa es la más necesitada y más importante. Pues la de los sentido se acaba y sólo permanece la espiritual, la Luz que nos viene de Ti y la que Tú, Señor, nos dará en esa hora final de nuestra vida.

Eso te pedimos, Señor, que veamos esa Luz que viene de Ti y que, esperanzados y alegres, te recibamos, a pesar de la destrucción de este mundo opaco y esclavizado, que nos quiere sepultar. En Ti, Señor, ponemos todas nuestras esperanzas. Amén.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

EL CAMINO EXIGE FIRMEZA Y PERSEVERANCIA

No será fácil. Todo se vuelve contra nosotros. Seguir a Jesús no es del agrado de todos y les molesta. Porque defender la verdad molesta. Molesta a todos que se sienten cómodos y bien. Nadie quiere perder su estado de privilegio ni su situación acomodada y segura. Todos buscamos, vamos también a incluirnos, una vida fácil, segura y cómoda.

Y salir de esa situación se hace difícil e incómoda. Y, claro, cuando nos lo descubren y nos señalan, tal y como hizo Juan el Bautista, nos incómoda oírlo y más arrepentirnos y ponernos en camino. Porque ponernos en camino es salir de nuestras comodidades y seguridades y luchar por la verdad y el bien. Porque salir de nuestra propia tierra es buscar el bien, la justicia y la verdad. O dicho de otra forma, es hacer de este mundo un Reino de paz, justicia y amor, tal y como Dios quiere. 

Y eso choca contra el egoísmo de aquellos que quieren quedarse en su propia casa y de no ceder nada de lo que tienen en bien de los demás. Eso enfrenta a los hombres y origina persecuciones, luchas y muerte. Por eso, Señor, te pedimos paz, sabiduría y fortaleza para perseverar en el camino de la verdad y de la vida. Queremos seguirte a pesar de lo que nos espera, porque confiamos en tu protección y en tu amor. Tú nos lo has dicho. No nos coge por sorpresa. Estamos avisados.

Pero se nos ha quedado tus últimas Palabras en este Evangelio de hoy: "Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas". Y en eso nos apoyamos, porque confiamos en Ti. Porque Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna, y porque Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida.  Danos, Señor, esa capacidad de lucha para sostenernos firmes en perseverar a pesar de los peligros que nos acechan. Amén.

martes, 22 de noviembre de 2016

SÓLO EN EL SEÑOR NUESTRO CORAZÓN SERÁ GENEROSO

Será absurdo pretender ser generoso por mis propios méritos. Nuestro corazón está contaminado por el virus del egoísmo. Es un corazón humano contagiado por el pecado y sometido a la debilidad humana. No podemos desprendernos de nosotros mismos sin el concurso de Dios. Necesitamos de su Gracia para amar como Él nos ama. Y no hay otro camino. Sería absurdo intentarlo sin contar con Él.

Por eso, Señor, te pedimos esa Gracia de transformar nuestro corazón endurecido por un corazón suave, tierno, humilde, comprensivo y bueno. Un corazón lleno de bondad y generosidad. Pero eso no se hará sin nuestro concurso. Esa es la razón de habernos creados libre. Necesitamos tu Gracia para convertirnos y para, con nuestro humilde esfuerzo, dejarnos transformar por tu Amor.

Porque esa es la aspiración y la meta, amar como Tú nos ama. Y esa es también la imposibilidad de aspirar a algo inalcanzable por nuestras propias fuerzas. Necesitamos tu concurso, tu asistencia y tu amor. Por eso, está claro, nos ha enviado el Espíritu Santo, para que en, con y por Él podamos transformar ese nuestro corazón de piedra por un corazón capaz de amar y de darnos como es viuda pobre.

Te pedimos, unidos en oración, que nos transformes, Señor, nuestro insensible corazón en un corazón capaz de reaccionar a la más mínima sensibilidad de necesidad de nuestros hermanos. Danos también la sabiduría de saber qué y cómo actuar, y de emplear la astucia y la habilidad para que nuestra ayuda sea eficaz y útil. 

Todo, poniendo nuestro inútil esfuerzo, lo dejamos en tus Manos, Señor, y confiamos en que iremos, poco a poco y con paciencia, dando sentido a nuestras vidas, que no tienen otra razón sino la de cumplir tu Voluntad. Amén.

lunes, 21 de noviembre de 2016

DAR Y DÁNDOSE

Sería un error reducir todo al aspecto económico. No cabe duda que el dinero tiene mucho poder y abre muchas puertas, pero la caridad no es exclusiva de él. En muchas circunstancias y ocasiones el dinero no es la solución a los problemas. Sí, en cambio, el tiempo. Porque en muchas ocasiones una compañía es la respuesta que ayuda a otra persona a levantarse y a enderezar su vida. Y eso sólo se hace con tiempo y con presencia.

Por eso, el darse tiene mucha relevancia e importancia en la actitud solidaria y caritativa. Y eso, más que desarrollarlo es cuestión de pedirlo. Pidamos al Espíritu Santo un corazón desprendido, generoso, abierto a la solidaridad y a la comprensión. Un corazón capaz de compadecerse, de emocionarse, de capacidad de sufrimiento, sacrificio y renuncia. Y también pongamos en ello todo nuestro empeño y esfuerzo llenándonos de paciencia y esperanza.

Pidamos también que seamos capaces de reconocer las dificultades que viven en nuestro propio corazón. Un corazón humano con mucho de piedra, de endurecimiento y egoísmo. Un corazón esclavizado por el pecado y sometido a los caprichos, poder e intereses de este mundo. Un corazón pobre y humilde que necesita ser transformado y lleno de la Gracia de la caridad y el amor.

Hoy, un día después de la clausura del año jubilar de la Misericordia del Padre, que ayer se clausuraba por el Papa Francisco en Roma, pedimos al Padre que transforme nuestro pequeño, pobre y esclavo corazón en un corazón humilde, compasivo y, sobre todo, misericordioso como el Padre. Amén.

domingo, 20 de noviembre de 2016

UNA VIDA DE CRUZ

Cuando no plantamos ni cuidamos la siembra como es debido, la cosecha no es la esperada ni los frutos salen como deseamos. La vida es el resultado de nuestras obras. Si lo que hacemos lo hacemos sin pensarlo bien, sin prestarle atención y cuidados responsables, los resultados serán malos. Eso no tiene nada que ver con las propias dificultades que la misma vida nos presenta, porque la vida es un camino, queramos o no, de cruz, y termina, en este mundo, con la muerte.

Así son los conflictos y los líos. Plantamos mal y no damos los cuidados necesarios a las semillas y luego queremos recoger los mejores frutos. La cruz de nuestra vida va horadando nuestro corazón hasta pedirnos la propia vida. Sin embargo, la Cruz nos salva cuando entregamos la vida hasta la muerte por amor. Los buenos frutos nacen sólo del amor. Y el amor es entrega y servicio.

Dame, Señor, la fortaleza, la sabiduría y la paz, para cada instante de mi vida, y unido al Espíritu Santo, poder ir entregando, como lo hiciste Tú, mi vida. No es fácil en este mundo, donde en tu propia casa nacen los primeros obstáculos que luego se multiplican en la vida de la calle. La cruz nace de las risas, de las burlas, de los sufrimientos, de las incomprensiones y todos los obstáculos que los demás nos ponen por complejos, envidias o auto engaños. La cruz está dentro de tu propia vida, porque, al final, es la cruz la que te salva si eres capaz de abrazarla y de renunciar a tu vida dándola por el bien de otros.

El que pierda su vida la ganará, y quienes la ganen la perderán, Mt 16, 25. Y perderla es entregarla por hacer el bien, a pesar de no ser correspondido, reconocido, ni, incluso aceptado. Eso te pedimos desde este rincón, Señor, ser capaces de ir entregando mi vida por hacer que otros sean también capaces de enderezar las suyas, y la dirijan a Ti. Porque Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

sábado, 19 de noviembre de 2016

EMERGE NUESTRA SUFICIENCIA

Nuestra necedad es grande. Se me antoja pensar lo disparatado que sería que un cordero se pusiera a competir y a discutir con un lobo. ¿Cómo se nos ocurre pensar y razonar sobre la vida en la otra vida, valga la redundancia? Un mosquito que quiere discernir sobre las leyes del mundo. No sé qué ejemplos poner, porque el disparate es de muchos quilates.

Queremos entender y solucionar la vida, que se nos antoja un misterio y que sin el don de la fe no podemos creer en ella, con nuestra razón. No sabemos nada ni nuestra pobre razón puede alcanzar a entender tan altos misterios. Pero nos permitimos discernir y hasta vaticinar lo que puede ocurrir. No podemos filtrar por nuestra razón lo que se nos ocurra pensar sobre lo que pueda pasar en la otra vida.

Nuestra mente es limitada y no puede abarcar ni comprender la Omnipotencia de Dios. Es un disparate atrevernos a pensar y deducir qué y cómo será la otra vida. Será un error grave el hacerlo tal y como ocurrió con los saduceos. La otra vida es un regalo de Dios. Igual que ésta, y nada podemos objetar ni saber al respecto, porque nosotros somos sus criaturas, pobres y humildes. Por lo tanto, no podemos imaginar cómo será.

Eso sí, aprovechemos este humilde rincón y la oportunidad de, unidos, pedirle al Señor que nos sostenga unidos y perseverantes en obediencia  a nuestra Iglesia con el Papa a la cabeza. Porque eso es lo que ha querido Jesús y lo que nos ha dejado dicho, Mt 16, 18-19. Pidámosle que no sigamos a nuestra limitada y pobre razón, que nos engaña y manipula. ç

Seamos fieles y dóciles a la Palabra de Dios, y, como María, la Madre del Señor, guardemos todas estas cosas en nuestro corazón, meditándolas y tratándolas de vivirlas en el Espíritu Santo. Amén.

viernes, 18 de noviembre de 2016

SÓLO TÚ, SEÑOR, DAS SENTIDO A LA VIDA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS

La vida tiene un sentido, porque de no ser así sería un absurdo. Nacer para morir no encaja bien. Y, más para todos aquellos que sufren los disparates y sin sentidos de otros. Llámese Alepo, Siria, Venezuela, Cuba y otros. También los que vienen disminuidos o con enfermedades que te postran irremediablemente. ¿Qué es entonces la vida? ¿Vale la pena? ¿Tiene sentido?

La respuesta es un absurdo. No tiene ningún sentido nacer para sufrir y morir. Vivir sin esperanza es el sin sentido y la sin razón. No encuentro palabras para expresar lo absurdo que es no levantar la mirada y tener el encuentro con el Señor. Puedes creer en un Dios abstracto, que tú mismo te hace a tu gusto, pero el Dios que da sentido a tu vida ha sido revelado por Jesús, el Mesías e hijo de Dios.

Tu razón necesita fiarse, es decir, hacer un esfuerzo de fe, porque el mundo, bajo el poder del príncipe de este mundo, la puede controlar y tenerte prisionero de ella. Pero tu conciencia descubre que dentro de ti reina el amor de Dios. Un amor que clama eternidad. De nada vale gozar si eso se acaba. El impulso inmediato es buscar ese gozo de nuevo. Y mientras lo buscas sufres. Luego, el gozo eterno es el secreto de la felicidad.

Y de eso nos habla Jesús y nos lo propone. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Él es la mejor oración y la enseñanza que nos alumbra el camino a seguir. Él es el templo que habita dentro de nosotros y nos sacia de sed que salta hasta la Vida Eterna. No hay otra fuente de eternidad sino Jesús, el Hijo de Dios, que nos lo descubre y demuestra con su Resurrección.

Pidamos al Padre que nuestros ojos queden libres y nuestro corazón abierto y convertido a la verdadera vida. La Vida que nos colma de esa alegría que nace y experimentamos en el Amor. Amén.

jueves, 17 de noviembre de 2016

¡SEÑOR, TEN PIEDAD DE MÍ!

En muchos momentos de nuestra vida y en diversas situaciones, pensamos que somos mejores que otros. La parábola del fariseo y publicano está representada en muchas circunstancias de nuestra vida. Pensamos que las Palabras de Jesús, el Señor, no son para nosotros sino para los otros. Los que posiblemente son malos y pecadores, pero nosotros, aunque nos llamamos pecadores no nos lo creemos.

Cuando decimos que el Señor viene para salvar a los pecadores, nos estamos refiriendo a eso, a lo verdaderos pecadores. Y entre esos estamos también tú y también yo. Y cuando alguien quiere acercarse al Señor, aunque equivocadamente y sin estar preparado, ¿ qué pensamos que haría Jesús? ¿Le manda a que vuelva otro día debidamente preparado? Supongo que la respuesta todos la sabemos.

Jesús se acerca, y quizás llora con esa persona, como lo hizo por Jerusalén. Llora por sus pecados y por su obstinación de no arrepentirse y no abrirse a su perdón. Pero, Jesús se acerca y trata de consolarle y de moverle a que se arrepienta y se convierta. No puede ser de otra manera, porque ha venido para eso. Así lo ha hecho con todos, con los leprosos, incluso con aquellos que no volvieron ni a dar las gracias; con el centurión y hasta con el buen ladrón.

Jesús se hace comida para todos, y se parte para todos. Incluso para aquellos que consideramos nosotros que estar más preparados. No cabe ninguna duda que haciendo esta reflexión y mirándome bien, me siento más fariseo que publicano, más dentro de Jerusalén que afuera, más necesitado de perdón que limpio, y sobre todo más deseoso de abajarme y humillarme, porque quizás, creyéndome más preparado, lo estoy menos que aquellos que, bajo sus ignorancia y esclavitudes, descubren y experimentan el deseo de acercarse al Señor.

Por eso, Señor, sintiéndome pobre, pecador, avergonzado, pequeño y miserable, te pido perdón y te ruego que transformes este corazón, todavía de piedra, en un corazón tierno, fuerte, suave y misericordioso como el Tuyo. Amén.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

DAME SABIDURÍA, SEÑOR, PARA DESCUBRIR LO QUE ME HAS DADO

Señor, me has tenido siempre en tu pensamiento, y me has dado la mochila que necesito para responder a lo que Tú quieres de mí. Una mochila con las minas que Tú has querido darme. Ahora, tengo yo que negociar con ellas y temo perderlas o no alcanzar todo el fruto que Tú esperas. Pero, yo, Señor, no quiero enterrarlas, porque Tú no me las has dado para eso. 

Sé, Señor, que esperas recoger frutos y vendrás a pedirme cuenta. Yo quiero pedirte que me ayudes a encontrar formas para que puedan dar frutos. Espabílame, Señor, y fortalece mi voluntad y agudiza mi ingenio para que pueda negociar con esas minas que Tú has dejado en mi haber. Yo quiero multiplicarlas, pero temo fracasar o no hacerlo como Tú quieres y esperas que haga.

Dame la sabiduría para descubrir mis cualidades, porque seguro que Tú, como has hechos con todos tus hijos, has dejado en mi humilde persona la mochila bien cargada con lo que tengo y puedo negociar. Y yo quiero entregártelo bien negociado y multiplicado. Me preocupa que no lo haga bien, pero confío en tu infinita misericordia. Sé que Tú más que los frutos miras el esfuerzo sincero, auténtico  y entregado. Tú, Señor, sabes leer lo que hay dentro de mi corazón.

Transfórmalo, Señor, conviértelo en un corazón bondadoso, generoso, abierto a compartir y a darse. Un corazón capaz de compartir todo lo que lleva, recibido de tu Mano generosa, en su mochila. Dame la sabiduría para descubrir lo que Tú me has dado.

En esa esperanza y confianza espero, Señor, tu regreso. No quiero estar pendiente de tu venida porque me basta con tu Palabra. Sólo quiero preocuparme por negociar y dar todo lo que pueda para que cuando Tú vengas a recoger los frutos de lo que me has dado, yo pueda ofrecértelos con todo mi corazón, esfuerzo y gratitud. Amén.

martes, 15 de noviembre de 2016

PERSEVERANCIA E INSISTENCIA

La perseverancia descansa sobre la paciencia y esta sobre la paz. Sin paz no hay sosiego ni paciencia para perseverar. Cada día es buena oración iniciar el día pidiendo paz, sabiduría y fortaleza. Porque la sabiduría nos enseña a ser fuertes y tener paz. Iniciemos esta humilde reflexión con esa petición de paz, sabiduría y fortaleza.

Queremos, Señor, pedirte paz, mucha paz para ser capaz de poner todos nuestros pensamientos en orden y dirigidos a Ti. Queremos, como Zaqueo, dirigir nuestros pasos a Ti y ponernos en medio de tu camino para llamarte la atención y, como Zaqueo, hoy, y Bartimeo, mañana, pedirte que veamos el verdadero camino que Tú nos marcas y nos invita a recorrer.

Queremos Señor, también pedirte por todas aquellas personas que tienen relación con cada uno de nosotros. Desde nuestros familiares a nuestros amigos y con los que, por un medio u otro, compartimos nuestra fe. Danos a nosotros la sabiduría de decir lo que el Espíritu nos indica y a los que nos escuchan entendernos. Pero, danos también la fortaleza y capacidad de ser coherente con aquellos que compartimos y decimos. Que nuestra oración y proclamación viva en la vida y salga de la vida.

Darnos, Señor, la oportunidad de subirnos al árbol de nuestra vida para buscar tu Mirada y ser dócil a ella. Danos la fortaleza de fortaleza para, venciendo todos los obstáculos y respetos humanos, responder a tu invitación y abrirte nuestro corazón. Y lo que es más importante, ser generoso y compartir todo lo que de Ti hemos recibido para mitigar y aliviar el sufrimiento y las carencias de nuestros hermanos.

Y haz, Señor, que nuestro seguimiento no sea fruto de un día, sino el camino perseverante de seguirte cada instante de nuestra vida. El verdadero camino, porque Tú, Señor, eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

lunes, 14 de noviembre de 2016

¡¡¡QUIERO VER, SEÑOR!!!


Himno
Mis ojos, mis pobres ojos
que acaban de despertar
los hiciste para ver,
no sólo para llorar.

Haz que sepa adivinar
entre las sombras la luz,
que nunca me ciegue el mal
ni olvide que existes tú.

Que, cuando llegue el dolor,
que yo sé que llegará,
no se me enturbie el amor,
ni se me nuble la paz.

Sostén ahora mi fe,
pues, cuando llegue a tu hogar,
con mis ojos te veré
y mi llanto cesará. Amén.

domingo, 13 de noviembre de 2016

NO ES CUESTIÓN DE TOMARSELO INDIFERENTE

Nadie va al cielo obligado, ni tampoco al infierno. Uno u otro viaje tienes que elegirlo y donde te encuentres al final de esta vida será por tu propia elección. Estamos todos avisados. El Señor nos ha ido diciendo lo que va a ocurrir y hoy nos habla claramente, como siempre, sobre lo que va a pasar antes del final. 

«Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida». Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y ... Lc 21, 5-19.

Todo saldrá a la luz y todo se sabrá. Será emocionante ver todo lo que se ha querido ocultar. También nuestros propios pensamientos, defectos y pecados. De nada vale ocultarlos y, ahora, simplemente con verdadero arrepentimiento y confesión podemos borrarlos para siempre. Pero, más emocionante será vernos a un lado u otro del Señor, porque ese destino, elegido por nosotros, será para siempre. Y si no estamos con el Señor será terrible para nosotros.

Por eso, pidamos ahora la sabiduría y la fortaleza de caminar por los caminos, valga la redundancia, que el Señor nos propone, aceptando todas las pruebas y obstáculo que tratan de impedirnoslo. Seamos paciente y tengamos fe en su Palabra y su Amor Misericordioso. 

sábado, 12 de noviembre de 2016

LA MEJOR ORACIÓN ES PERSEVERAR

Nuestro Padre Dios sabe todas nuestras necesidades, y también nuestros problemas y obstáculos. ¿Cómo no los va a saber si venimos de Él? Él nos ha creado y sabe quienes somos y como somos. Poco podemos mejorar y, menos, sorprenderle en nuestras oraciones. Sin embargo, una cosa le gustara, nuestra insistencia y perseverancia.

Entre otras cosas porque esa perseverancia descubre nuestra fe y nuestra confianza. Sin fe no se puede sostener la oración, y, menos aún insistir. Aquella mujer sostuvo su fe en la insistencia y perseveró hasta que aquel juez terminara atendiéndola. Para nosotros será incluso más fácil, porque Jesús, el Hijo de Dios, nos lo dice y nos invita a perseverar con insistencia y perseverancia en la confianza y seguridad que nuestro Padre nos responderá. Y es que un Padre siempre responde, ¡cuánto más nos responderá nuestro Padre Dios¡ 

Pidamos al Padre, en la confianza y fe en su Palabra, que nos de la sabiduría, la fortaleza y la paz para, sin dejar de permanecer unidos y perseverantes en la oración, sostenernos en su Palabra y confiar en la acción del Espíritu Santo, que nos ha sido enviado para asistirnos y darnos la fortaleza. Amén.

viernes, 11 de noviembre de 2016

EL MOMENTO FINAL

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS

Siempre hemos oídos decir que el que ríe el último ríe mejor. No cabe duda que es así, porque de nada vale pasarlo bien primero para luego sufrir eternamente. Eso es lo que nos viene a decir el Evangelio de hoy. Y no nos lo dice para asustarnos, sino todo lo contrario, nos lo dice para que estemos alerta y preparados.

Y eso es lo que hoy te queremos pedir, Señor, la fuerza y la sabiduría de prepararnos para ese momento final de nuestra vida y para ese tiempo en el que Tú Gloria se manifieste. Todo lo demás no vale para mucho, sino es para ganar tu Misericordia. Son ganancias efímeras y caducas, y eso les quita todo su valor. La prueba es que todos deseamos amar y ser amados. La prueba es que el verdadero amor que nos llena no nace del placer sino de la entrega y el darse en servicio por el otro. Ese es el amor que nunca muere.

Pero si entendemos por amor el recibir placer y gusto nos descubrimos como egoístas. Y eso todos lo rechazamos, aunque todos caemos en él. Porque somos pecadores y débiles. Por eso te pedimos, Señor, fortaleza y sabiduría para permanecer firmes, preparados y dispuestos a tu venida.  Y estar desapegados para no quedar atados a las cosas de este mundo sino disponibles a tu llamada y a tu venida.

Queremos y te pedimos, Señor, que nos des un corazón apasionado por buscarte y por amar al mundo tal y como Tú lo has amado, dándote, por amor, para salvarlo. Queremos, Señor, estar entre los elegidos cuando Tú decidas tu segunda venida. Queremos esperarte fortalecidos en tu Espíritu, y te pedimos esa Gracia para sostenernos firmes y vigilantes a tu venida. Amén.

jueves, 10 de noviembre de 2016

ESPERANDO TU SEGUNDA VENIDA

Cada día es un día más que pasa, pero, quizás sea también un día menos que falta para tu regreso, Señor. No sabemos si estaremos presente en ese momento, pero si sabemos, y esperamos confiados en tu Palabra que vendrás a buscarnos para llevarnos a esa mansión que nos has prometido. Y nos despertarás si estamos dormidos para, resucitados en Ti, emprender ese viaje celestial a esa morada de plenitud y felicidad eterna que nos tienes preparada. Gracias, Señor por tanta Gloria y tanta Misericordia.

Por eso, te pido fuerza, sabiduría y voluntad para no desistir ni un ápice en sostenerme preparado cada día que pasa de mi vida. Preparado en esforzarme en vivir la presencia de tu Reino entre nosotros. Porque Tú vives en cada uno de nosotros en la medida que te abrimos nuestros corazones y nos esforzamos en hacer de este mundo, un mundo de justicia, de amor y de paz.

Tú, Señor, estás entre nosotros. Te haces presente y te das en sacrificio en cada Eucaristía que es celebrada por tu amor. La noche de la última cena, antes de tu Pasión, nos lo dijiste: "Hagan esto en memoria mía", y cada día ese memorial de tu sacrifico es celebrado y alimenta nuestras almas. Así queremos estar hasta que Tú decidas regresar. No sabemos el día ni la hora, y como nos dices hoy: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: ‘Vedlo aquí o allá’, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros». 

Te esperamos, Señor. Y queremos hacerlo como Tú nos has dicho, tratando de amarnos y trabajando por hacer de este mundo, un mundo de justicia, de verdad, de amor y de paz entre todos los hombres. Sabemos de nuestras debilidades y flaquezas, pero confiamos que el Espíritu Santo nos asista y nos de todo lo necesario para sostenernos en tu confianza, en tu amor y esperanzados en tu venida. Amén.,

miércoles, 9 de noviembre de 2016

LUGAR DE ENCUENTRO Y ORACIÓN

No cabe duda que el templo es lugar de encuentro y oración. Lugar de encuentro con los hermanos en la fe, pero principalmente con el Señor. Es Jesús el verdadero protagonista. Es el Señor que se ofrece en sacrificio por y para la purificación de nuestros pecados y por nuestra salvación. Y es un lugar sagrado que debemos respetar y guardar respeto y silencio. Porque no estamos solos, y porque vamos a encontrarnos con Jesús, el Mesías, el salvador y redentor del mundo.

Es posible que no podamos evitar unas palabras de saludo y de alegría al encontrarnos con otros hermanos en la fe, pero debemos tener presente que el templo es la Casa donde, reunidos, está Jesús con nosotros. Y respetar el silencio para los demás y para lograr un espacio de recogimiento y de escucha a nuestra oración con el Señor. No podemos convertir ese espacio y lugar en un lugar, valga la redundancia, de charla, de chismorreos o de saludos. Quizás nos ocurra lo mismo que vivió Jesús en su tiempo.

Pidamos al Señor que tengamos presente esa actitud de recogimiento y de silencio. Pidamos al Espíritu Santo que nos alerte de que no estamos solos y de que hay mucha gente que va a hablar y pedirle al Señor por sus problemas e inquietudes. Pidamos que nos comportemos con respeto hacia los demás y guardemos el debido silencio. El templo es un lugar de silencio y oración.

Tomemos conciencia de que somos templo del Espíritu Santo y que en cada uno de nosotros está el Espíritu de Dios. Somos pues templos y cuando nos reunimos diríamos que formamos el gran templo de unidad que somos todos. Todos formamos la Iglesia, que es la reunión de todos los templos humanos donde vive el Señor. Por eso debemos guardar respeto y dejar que en el silencio cada uno deje escapar y derramar su oración personal con el Señor, para luego participar también en la comunitaria.

Pidamos esa Gracia y que con nuestra actitud de respeto y silencio cada día nuestros templos sean verdaderos espacios de recogimiento y de oración. Amén.

martes, 8 de noviembre de 2016

¿MERECEDORES DE RECOMPENSA?

Se nos atraganta el corazón cuando nos encontramos con personas que se consideran merecedoras de halagos, honores y agradecimientos. Personas que, por su habilidad, riqueza o situación se creen en y con derechos a que le vayan poniendo alfombras y tirando flores a su paso por el mundo. Se creen superiores y merecedores de recompensas. Ignoran de dónde le vienen sus habilidades, riqueza o talentos. 

El problema es que todo lo valoran y a todo le ponen precio. Incluso al asalariado que ya está pagado con su trabajo. Ellos esperan siempre la recompensa a su caridad, misericordia o protección. Son los bienhechores de los pueblos o países. Muchos premios se reparten a lo largo del año donde se recompensa la labor de muchas horas de trabajo en bien de todos.

Pero la cuestión que hoy nos lleva a esta reflexión es que, independiente de que esos premios o recompensas sirvan de estímulos y acicates para ayudar y seguir impulsando el trabajo de los hombres y mujeres, lo importante es darnos cuenta que el trabajo bien hecho ya está premiado. Está premiado con nuestro salario, y es nuestro deber. No merecemos más ni propina de ninguna clase, porque simplemente has cumplido con lo que debías hacer.

Y eso es lo que nos revela el Evangelio de hoy. No esperes propina por todo el bien que hagas, porque lo has recibido gratuitamente y de la misma forma tienes y debes darlo. Nuestra recompensa está en el Cielo y será el Señor, nuestro Padre, quien nos dará lo que, por amor, Él ha establecido por revelación de su Hijo, el Señor Jesús. 

Por lo tanto, Padre bueno, te pedimos que conviertas nuestros corazones apegados y egoístas, que buscan y esperan recompensa, en corazones entregados, dados al servicio y sin ningún interés. Que podamos experimentar el gozo, la paz y la alegría de darnos gratuitamente sin esperar nada a cambio, porque sólo el estar en tu presencia será la dicha eterna que colmará todas nuestras ansias de felicidad. Amén.

lunes, 7 de noviembre de 2016

DEBILIDADES Y ESCÁNDALOS

Por nuestra condición pecadora somos débiles y frágiles, y, por supuesto, fallamos y damos mal testimonio y ejemplo. Sin darnos cuenta podemos escandalizar a otros. Pero, sobre todo, si somos conscientes nuestra responsabilidad es todavía mayor. Por eso necesitamos la oración y la asistencia del Espíritu Santo, para estar y permanecer vigilantes y fortalecidos por su Gracia. 

La lucha es constante y diaria. El mundo nos tienta cada instante y el demonio actúa con astucia para distraernos, seducirnos y hacernos ver que nuestro gozo y felicidad se encuentra en este mundo. Y para ello, lo inmediato es alejarnos del Señor. Logrado eso nos tiene a su merced y nos hará unos tristes hombres sin esperanza y sometidos a los placeres caducos del mundo.

Somos afortunados porque el Señor nos perdona y nos advierte de que también nosotros tenemos que perdonar las veces que sea necesario siempre y cuando se manifieste el deseo y arrepentimiento del pecado cometido. Por eso Jesús nos dice: «Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás».

La Misericordia de Dios es Infinita y esa es nuestra salvación. Dios nos perdona todas las veces que sea necesario, pero nos pide el arrepentimiento de nuestros pecados. Y esa es nuestra petición que hoy te presentamos, Señor. Una petición de agradecimiento por tu inmensa Misericordia que nos da vida y esperanza. También te pedimos que nos des la virtud y la fortaleza de ser misericordiosos con nuestros hermanos y  sepamos perdonarles, siempre y cuando ellos nos ayuden con sus arrepentimientos y buenas intenciones. Amén.

domingo, 6 de noviembre de 2016

NACIDOS PARA VIVIR

No se entiende ser creado para cuatro días. Porque, primero somos criaturas creadas por amor; segundo, semejantes al Creador. Y tercero cuando se ama, se ama para siempre. Y ese amor nos da la Vida Eterna. No se entendería, pues, nacer para morir. Incluso lo disparatado que resulta morir antes de ver la luz del sol. Y me refiero a aquellos, seres humanos vivos, que mueren dentro del seno de sus propias madres.

No se entiende tanto amor por la vida para luego quitarla un poco más tarde. Nuestra razón nos habla y nos dice otra cosa, porque admitir eso sería admitir lo absurdo y disparatado. El sentido común nos descubre que la vida ha sido creada para la eternidad. Sin embargo, lo que ocurre es que tiene primero que recorrer un camino no exento de sacrificio y renuncias que le preparan para alcanzar esa vida eterna. Un camino donde el amor es la clave. Un amor que exige morir a las coOracisas engañosas y falsas de este mundo, para darse en servicio, por amor, a todos los hombres.

Dependerá de nosotros que esa vida futura sea vida plena de gozo y felicidad. Es una decisión que nos toca decidir a cada uno de nosotros. Somos libres y en base a esa libertad elegiremos un camino u otro. Se trata de poner nuestra voluntad al servicio del amor y de, en ese esfuerzo, ganarnos la Vida Eterna. La decisión es, pues tuya o mía. Cada cual decidirá. 

Para eso hemos sido creados libre y podemos poner nuestra voluntad en esto o en lo otro. Se trata de elegir este u otro camino. Y de esto se trata, de avivar nuestra astucia y pedirle al Señor que nos abra los ojos, destupa los oídos y prenda nuestro corazón de verdadero amor para fortalecida nuestra voluntad ponerla al servicio de su Palabra y Voluntad.

Sí, Señor, creemos en la Resurrección y que tu Hijo Jesús nos prepara una mansión para que a su vuelta nos conduzca a vivir en ella. No sabemos cómo será ni lo que encontraremos, pero, eso sí, será lo mejor que podamos encontrar y la plena felicidad eterna. Porque Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna. Amén.

sábado, 5 de noviembre de 2016

BUSCANDOTE EN LO SENCILLO DE CADA INSTANTE DE MI VIDA

A veces recorremos mal el camino o no encontramos la vereda correcta por donde debemos ir. Pensamos que encontrarnos con Dios tiene que ser en cosas grandes, notorias o que llamen la atención. No le damos importancia a lo cotidiano de cada instante y momento de nuestra vida. Y es ahí donde está verdaderamente el Señor. En la brisa suave y ligera que nace cada día en nuestro corazón.

Las cosas pequeñas son las que descubren nuestra identidad y las intenciones que viven en nuestro corazón. Los detalles más, aparentemente, insignificante marcan nuestro camino y descubren nuestra verdad. Quien se toma en serio lo pequeño, también se tomará, quizás con más razón, lo grande. De la misma forma, quien es fiel en lo pequeño lo será también en lo grande.

Esforzarnos en las cosas que parecen no tener importancia. Hacer todos nuestros actos con el más delicado y cariñoso interés. Tratar de hacerlo lo mejor que podamos y ofrecer lo mejor de nosotros para el bien de los demás, es vivir en el esfuerzo de hacer la Voluntad de Dios. Porque, Él es nuestro publico y siempre está presente en nuestra vida. Para nosotros siempre está la plaza llena, porque la llena el Señor.

Todos nuestros actos, incluso los hechos en la oscuridad del mundo o de la luz, deben de ser dedicados al Señor, porque para Él es la Gloria y Alabanzas. Porque Él lo ve todo y está presente, y tomar conciencia de eso es creer en Él. Pidamos esa fe, la fe de sabernos siempre en la presencia del Señor y vivir en su Voluntad. La voluntad de buscarle siempre anteponiéndole a todas las cosas, riqueza, ambiciones, fama, honores, títulos...etc.

Hagamos el compromiso de esmerarnos en el hacer de cada día, desde levantarnos y asearnos y estar presentes y al servicio de todos los que nos rodean diariamente. Podemos ser la luz que, todos los días, les alumbre, les recuerde y les proclame que Dios está presente y junto a nosotros. Y todos nuestros actos van dedicados a Él. Amén.

viernes, 4 de noviembre de 2016

CUESTIÓN DE DECISIÓN

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS

No podemos quedarnos callados y en silencio mientras los problemas del mundo siguen ahí. Hay que actuar como lo hizo aquel administrador injusto para buscar salidas a su situación de desempleo. ¿Y nosotros, qué salidas buscamos para establecer el Reino de Dios en este mundo? Esa es la cuestión y la decisión que tenemos que tomar. No la de actuar injustamente, como podemos deducir, sino la de actuar justamente en buscar soluciones a las injusticias y miserias que el mismo hombre provoca con sus actuaciones egoístas.

A eso se refiere Jesús: «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz».  No podemos quedarnos con los brazos cruzados, sino armarnos de astucia y valor para, en el Espíritu Santo, trabajar por implantar el Reino de Dios en este mundo.

Y no podemos justificarnos, porque hemos recibido lo necesario para, poniéndolo al servicio de los demás, transformar el mundo en un lugar donde el hombre pueda vivir en verdad, en justicia y en paz. Cada cual ha de descubrir que es lo que Dios le ha dado gratuitamente, para también ponerlo gratuitamente al servicio y para el bien de los demás. Esa será nuestra búsqueda y nuestra astucia, mirar y descubrir las cualidades que tengo para emplearlas en el bien de todos los hombres, y, por supuesto, del mundo.

Por lo tanto, pidamos al Señor, no lo que nos gustaría hacer ni lo que nos dejaría en buen lugar, sino descubrir lo que ya el Señor nos ha dado y, dándolo gratuitamente, tal como lo hemos recibido, ofrecerlo para el bien de todos. 

Pidamos descubrir esos talentos o cualidades que nuestro Padre Dios ha puesto en cada uno de nosotros y, descubiertos, emplearlos astutamente para mejorar la convivencia y la vida de los pueblos y las personas. Amén.

jueves, 3 de noviembre de 2016

QUIERO SER, SEÑOR, DE LOS QUE SE EXPERIMENTAN SALVADOS POR TU AMOR

Quiero ser de los que experimentan la necesidad espiritual de ser curado y buscarte, Señor, para que me sanes y me salves. Te doy las gracias porque sé que me buscas y me tiendes tus manos para salvarme. Te doy las gracias porque me cargas sobre tus hombros y soportas el peso de mis pecados, perdonándome misericordiosamente. Gracias Señor.

Quiero sentir la alegría de sentirme buscado, importante para ti, hallado y salvado. Quiero sentir la alegría que ayer compartíamos a conocer tu promesa de que nos preparas una mansión en la Casa de tu Padre para llevarnos cuando regreses de nuevo a este mundo al final de los tiempos. ¡¡Señor, gracias por todo!!

Gracias porque me buscas y me salvas, y gracias porque, no sólo contentándote con eso me ofreces tu Casa, me preparas en ella una mansión y me invitar a vivir eternamente en plenitud de gozo y felicidad. Gracias, Señor. Me encuentro lleno de alegría y no pudiendo retener ese gozo en mi corazón lo proclamo a los cuatro viento por este medio de los blogs y redes que Tú has puesto en mis manos. Gracias Señor.

Gracias, Señor, por todo tu amor y, sabiéndome enfermo y necesitado de tu curación, te pido que me des la sabiduría, la fortaleza,  la paz y paciencia para saber, viviendo tu Palabra, proclamarla y extenderla por todos los lugares a donde puedo llegar. Porque bien merece una fiesta, una gran fiesta, como la de aquel que encuentra su oveja perdida, o la mujer que halla su dracma perdida. Y esa dicha de fiesta y celebración no se puede perder ni dejar de celebrar.

Por eso proclamamos la alegría de una persona que se convierta y se abra a la plenitud eterna que a todos los otros que permanecen ciegos, cerrados a la verdadera luz y sometidos a la oscuridad de este mundo.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

¡¡¡QUÉ IMPORTA MORIR A ESTE MUNDO, SI VOY A LA MEJOR MANSIÓN JAMAS PENSADA!!!

No debemos perder este pensamiento y esta promesa en nuestra mente. Son Palabras de Jesús y sus Palabras tiene verdadero cumplimiento. Ha vencido la muerte y ha Resucitado. Jesús vive y nos hace esta promesa: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Su Palabra se cumple siempre. Lo hizo con el buen ladrón, Lc 23, 40-43, y también lo hará con cada uno de nosotros. Esa es nuestra esperanza y nuestra alegría.

Pero Jesús sigue hablando y nos dice más: 
Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. ¿Se puede decir más? Nos lleva con Él y comparte su Gloria con nosotros. ¿No es eso una locura de amor? ¡Dios mío, dame la paciencia y la sabiduría de saber entender y esperar en tu Palabra!

¿Pero como esperar y qué hacer? También en esto, el Señor, nos da pistas y nos señala el camino: 
Y adonde yo voy sabéis el camino». Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.

¡¡¡Oh, Señor, danos la fortaleza, la sabiduría y la paz de poder seguirte sin titubeos ni vacilaciones!!! Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida y siguiéndote encontraremos, junto a Ti, esa mansión que nos preparas llena de amor y ternura para vivir en plenitud de gozo eternamente. Gracias, Dios mío. Amén.

martes, 1 de noviembre de 2016

DAME LA CAPACIDAD DE VIVIR EN LAS BIENAVENTURANZAS

Me has señalado el camino, Señor, al proclamar «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos».

Y terminas invitándome a la alegría y al regocijo, porque seremos recompensados en el Cielo. Esa es la actitud con la que tenemos que vivir y, sobre todo, amar. Hacerlo de forma gratuita y sin esperar nada a cambio. Hacerlo precisamente y especialmente a aquellos que, aunque quisieran, no podrían pagarme. Hacerlo porque es el Señor quien lo ha hecho y lo hace a cada instante de nuestra vida con nosotros. Hacerlo en correspondencia al Señor, porque Él siempre nos paga, y nos paga con creces.

Ya nos lo dijo en una ocasión, el ciento por uno, Mt 19, 29. Pero somos conscientes, Señor, de nuestras dificultades y apetencias; de nuestras debilidades y problemas que nos impiden seguir ese camino lleno de bienaventuranzas y bendiciones. 

Danos, Señor, la Gracia de ser pobres de espíritu; de ser mansos; de llorar, de tener hambre y sed de justicia. También de ser misericordioso y limpios de corazón. De trabajar por la paz y la justicia, a pesar de ser perseguidos, injuriados y digan con mentiras toda clase de mal contra nosotros por defenderte Señor. Danos esa fortaleza, valentía y capacidad, porque eso nos llenará de alegría y regocijo. Amén.