ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

viernes, 31 de marzo de 2017

JESÚS, PERSEGUIDO Y AMENAZADO



HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


Jesús se siente amenazado y trata de no llamar la atención. Los judíos no parecen estar muy de acuerdo con sus palabras y le persiguen para matarle. En ese contexto, Jesús sube a Jerusalén después de hacerlo sus discípulos. Pero, una vez allí, no puede callarse y continúa su misión evangelizadora enseñando y manifestando la Voluntad del Padre.

Esto crea confusión, y también sucede hoy y ahora. Muchos no están de acuerdo con lo que dice Jesús, ni tampoco le dan autoridad, pues saben su procedencia. El Mesías que ha de venir no se sabe de donde es. De cualquier manera quedan algo confundidos al ver que Jesús predica y nadie le detiene. Llegan a pensar que quizás las autoridades le han reconocido como el Cristo.

Pero Jesús, sabiendo lo que ocurre y su confusión, grita diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que me envió el que es veraz; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de Él y Él es el que me ha enviado». 

Y eso es lo que te rogamos hoy, Señor. Queremos que nos des la sabiduría necesaria para darnos cuenta que Tú eres el Hijo de Dios Vivo. El Mesías enviado por el Padre para salvar a los hombres del pecado. Danos, Señor, la capacidad de entenderlo y de seguirte, porque Tú tienes Palabra de Vida Eterna y en Ti se cumple todas las profecías de Isaías.

jueves, 30 de marzo de 2017

SALMO 142, 1-11: LAMETANCIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA

Ant: En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.
El hombre no se justifica por cumplir la ley, sino por creer en Cristo Jesús (Ga 2,16)
Señor, escucha mi oración;
tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú, que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
Mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti.
Indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

miércoles, 29 de marzo de 2017

¡¡¡SALVAME SEÑOR!!!


Una oración que se puede expresar con dos palabras: "¡Sálvame, Señor! Porque todo lo demás sobra; porque en esa expresión está contenida toda mi fe y porque me fío y tengo plena confianza en tu Palabra, Señor. Toda mi petición, Señor, se concentra en pedirte luz, voluntad y la Gracia de hacer siempre el bien, porque será a esos a los que Tú escogeras y pondrás a tu derecha, y los que hayan hecho mal para una resurrección de juicio.

Dame, Señor, la Gracia de oír tu Palabra, ponerla en práctica y entenderla. Tú, Señor eres el Rostro de Dios y su Palabra. Y no haces tu Voluntad sino la Voluntad del Padre. Danos también a nosotros esa Gracia de hacer la Voluntad del Padre.

Queremos, Señor, escuchar tu Palabra y, creyéndola, ponerla en práctica. Pero sabemos que sin Ti no podemos ni escucharla ni entenderla. Danos esa sabiduría de dejarla entrar en nuestro corazón y hacerla vida de tu Vida.  Tú eres Señor, el Hijo de Dios Vivo, hecho Hombre y enviado por el Padre a este mundo para salvar a todos los hombres que crean en quien te ha enviado. Tú eres Señor del sábado y de todo lo creado, y en tus Manos descansa nuestra salvación.

El mundo te rechaza porque no aceptas que eres Hijo de Dios y menos que eres el Padre mismo. Hoy nos dices que Tú y el Padre tienen la misma naturaleza divina, aun siendo Personas distintas. Es el Misterio de la Santísima Trinidad, y yo, Señor, lo creo rendido y postrado a tus pies. Porque, Tú tienes Palabra de Vida Eterna. Quiero como un niño respecto a sus padres aquí en la tierra, rendirme en tus brazos, Señor, y seguir tu Palabra y tus mandatos.

Creemos en Ti, Señor, y entendemos y sabemos gozosamente que estamos salvados. Rumiar eso es una dicha y hermoso gozo de felicidad. No porque lo imaginamos, sino porque Tú lo has dicho: En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. Y eso te pedimos insistentemente confiados en tu Misericordioso Amor. Amén.

martes, 28 de marzo de 2017

LA ESPERA TIENE SU PREMIO

El Evangelio de hoy dice que aquel pirático llevaba treinta y ocho años de invalidez y, ¡por fín! encontró al único Señor que lo podía acompañar y llevarlo a la curación total, integra. Porque, no sólo importa la parálisis del cuerpo, sino, quizás más importante, la del alma. Ambas son necesarias, y ambas nos las salva nuestro Señor Jesús.

¿No nos vemos retratados? Posiblemente, nosotros llevamos bastante tiempo, si no más que aquel paralítico, esperando nuestra salvación. Pero, igual no aguardamos en el lugar adecuado por donde pasa Jesús. Igual nos cansamos, nos aburrimos, nos desesperanzamos y abandonamos. No permanecemos en la esperanza de que el Señor vendrá a curarnos.

Nuestras parálisis pueden inmovilizarnos y dejarnos postrados sin darnos la posibilidad de movernos, de hacer el bien y de proclamar el Evangelio. Quizás permanecemos paralizados cómodamente esperando que una mano amiga nos ayude a saltar al agua. ¿Acaso no tienes tú tus propias muletas para saltar? ¿Acaso no se te ha dado lo necesario para despertar y moverte? Puede ocurrir que, en muchos casos, la voz del Señor te indiques que te levantes y que tomes tu camilla y andes. Y que abras tus ojos a la realidad y creas en el Señor. Y no vuelvas a pecar. Son esas las últimas Palabras que pronuncia Jesús cuando se encuentra de nuevo con aquel paralítico.

¡Oh, Señor!, danos la valentía y la fortaleza para emprender el camino poniendo todo nuestro empeño y nuestras fuerzas en responder a todos los bienes recibidos. Danos la sabiduría de impulsarnos y saltar al agua de nuestra vida esforzándonos en darnos y derramar en mis hermanos en la fe todo el bien del que he sido dotado. Dame la fortaleza de desatar todas mis parálisis para ponerlas en función y bien del hombre.

Y, aquí, Señor, sigo esperando. Pero no lo quiero hacer con los brazos cruzados, sino tratando de trabajar y esforzarme en hacer tu Voluntad. Y, eso sí, con los brazos abierto esperando tu venida, para que me envuelvas de tu Gracia y me indiques que me levante y te siga. Amén.

lunes, 27 de marzo de 2017

YO SÉ DÓNDE ESTÁS, SEÑOR


No tengo excusas ni justificación. Aquel ciego sí las tenías, pues él no sabía quien eras, Señor. Después de darle la vista creyó que era un profeta, pero nada más. Sin embargo, fue dichoso, pues Jesús mismo se le presentó y le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es». Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante Él.

Quizás nos ocurre como aquellos otros, que creemos que vemos y estamos ciegos. Y nuestra ceguera permanece. Y perdemos tu rastro Señor y tomamos otros caminos. Ábrenos los ojos, Señor, para oler tu perfume de amor y encontrar tu camino. Tu Palabra nos lo revela y nos dice que nos esperas en el Sagrario. Nuestra santa Madre Iglesia, continuadora de tu Misión, nos señala tu Camino y nos descubre tu Amor y tu sacrificio generoso para el rescate por nuestros pecados. Y nos indica dónde te encuentras, transformado, bajo las especies de pan y vino, para ser nuestro alimento espiritual con el que podamos vencer al mundo y sus tentaciones.

Quiero acudir a ti como ese funcionario real, con la esperanza de que cures mis enfermedades. Enfermedades del alma, de la duda, de la ceguera, del olvido, del pecado y de la muerte. Quiero creer en Ti, Señor, porque sólo Tú eres mi esperanza y mi salvación. Por eso, unidos todos, queremos pedirte que enciendas en nosotros la llama de tu Amor, y nos prendas de fe. Esa fe en Ti que sólo Tú nos puedes dar.

Porque nosotros, Señor, estamos muertos por el pecado y heridos por nuestras limitaciones humanas, que levantan una muralla delante de nuestros ojos, no sólo físicos, sino también del corazón, que nos impide verte. Derrumba, Señor, esos obstáculos y danos tu salvación como al hijo de aquel funcionario real. No sólo temporal, sino esa salvación que Tú realmente quiere para cada uno de nosotros: "La Vida Eterna". Amén.

domingo, 26 de marzo de 2017

DANOS LA LUZ PARA VERTE, SEÑOR.

Los milagros, superando las leyes naturales, están puestos para que despertemos y quedemos sorprendidos por tu Poder, Señor. Los milagros son ocasiones donde, Tú, Señor, en nombre del Padre, manifiesta su Gloria, pero también su Amor a todos los hombres. 

Eso te pedimos hoy, Señor, que hagas el milagro de que nuestros ojos vean más allá de lo que alcanzas sus poder físico. Que vean la Luz de tu Bondad y tu Misericordia. Y tu Divinidad, Señor, Hijo de Dios Vivo. El Mesías enviado a salvarnos y rescatarnos del pecado.

Quiero responder a esa pregunta que le hiciste al ciego: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es». Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante Él. 

Tú sabes Señor que hay dentro de mi pobre y humilde corazón. Sabes lo que palpita dentro de él y aunque quisiera no puedo engañarte. Tú sabes que yo quiero creer y en eso pongo todos mis esfuerzos. Tú sabes que trato de, con mi poca luz, compartir la fe que tengo y alumbrar a otros que quizás no sienten el deseo de conocerte. Pero, también sabes de mis noches oscuras, de mis confusiones o debilidades, de mis cegueras y mis vacilaciones. Y, sobre todo, de mis pecados.

Tú, mi Señor, lo sabes todo, y, postrado ante Ti quiero pedirte que fortalezca mi fe y la aumentes para que mi servicio sea más y más hasta gastar mi último aliento en hacer tu Voluntad. Danos, Señor, la sabiduría y la fe para ser luz y palabra que te transmita con la vida y las obras. Amén.

sábado, 25 de marzo de 2017

MARÍA, EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO

Tú, Madre, ha sido elegida por Dios desde el primer momento de tu nacimiento. Fuistes adornada con la Gracia de Dios para ser la Madre de su Hijo. Pero, también, Él, en el momento de su Muerte en la Cruz te ofreció como Madre de todos los hombres. Y, a Ti, Madre, recurrimos para pedirte que intercedas por nosotros.

Queremos responderle a tu Hijo como tú lo has hecho, con ese sí responsable y dispuesto a hacer su Voluntad del Padre. Y, para eso, pedimos tus consejos y tu asesoramiento y compañía, a fin de que nos instruyas en las virtudes de la humildad, de la sencillez, de la obediencia y, sobre todo, de la fe. Queremos unirnos a ti para que nos enseñes a pedir la fe. Esa fe que tú supiste sostener siempre firme a pesar de las dificultades y tropiezos que te salieron al paso.

Madre, a ti nos unimos y agarramos para que nos ayudes a sostenernos y a caminar hacia el encuentro con tu Hijo. Tú lo acompañaste, junto a tu esposo José, durante su infancia, y conocistes muchos de sus secretos e intenciones. Fuiste su educadora y su, con José, protectores de su vida y formación. Sabes de que forma pedirle consejos y su Gracia, para que seamos también fortalecidos para el camino.

Ayúdanos a decir contigo: «He aquí el esclavo del Señor; hágase en mí según tu palabra», para, mirándonos en ti podamos esforzarnos en seguir, tomados de tu Mano, el mismo camino perseverante y obediente que tú, Madre, has recorrido. Amén.

viernes, 24 de marzo de 2017

SOLO SIENDO PEQUEÑO SEREMOS SALVADOS


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


La experiencia nos va diciendo que son los pequeños los que alcanza la salvación. Los grandes y poderosos se hunden y terminan ahogados por las olas descontroladas de las ambiciones de este mundo absurdo que los hombres vamos fabricando y destruyendo.Y por pequeño entendemos aquellos que saben compartir, poner su confianza en Dios y saber que todo está en sus Manos. 

Esa es la verdadera medida de nuestra altura, la de la humildad y el servicio. Porque, siendo así todo lo demás pierde valor y se utiliza fraternalmente para bien de todos. Y eso, sólo se puede hacer cuando somos consciente de lo que realmente somos, valga la redundancia. Es decir, lo primero es el Amor a Dios, y lo segundo, muy unido y superpuesto, el amor al prójimo. Porque amar a Dios se confunde con el amor al prójimo. Ambos se descubren mutuamente, pues si amas al prójimo está amando a Dios, y viceversa.

Experimentamos que nos es imposible amar con ese Amor con el que nos ama Dios. Nos es imposible, porque nuestro corazón está contaminado, herido de egoísmo e imposible de controlarse. Necesitamos, luego, volvernos a Dios y rogarle porque nuestro corazón se transforme, por su Gracia, en un corazón capaz de amar como nos Ama Él. 

Por eso, Él es lo primero, y quienes no lo descubramos estamos equivocados y perdidos. Es necesario redescubrir nuestro amor a Dios sobre todas las cosas, porque a partir de ahí todo lo demás irá cambiando en nosotros. Un amor que nos transforma y nos va perfeccionando. Un amor que nos lleva a crucificarnos también nosotros por los demás como Él lo hizo por nosotros. Un amor que sin Él no seremos capaces de lograrlo.

Y cuando queremos amar así estamos en el buen camino. Porque eso nos acerca al Reino de Dios. Son las palabras que Jesús responde a aquel maestro: «No estás lejos del Reino de Dios» Tampoco nosotros si nos empeñamos en, agarrados e injertados en Él, pedirle sin desfallecer que nos enseñe a amar.

jueves, 23 de marzo de 2017

LA AMENAZA DEL DIABLO

No es broma, aunque mucha gente se lo toma a broma, o, simplemente, no cree en el diablo. Y eso, a parte de ser un gran peligro, porque le deja espacio de maniobra, es un grave error. Jesús empieza su misión por el desierto, y allí se enfrenta al diablo. Es como una declaración de intenciones antes de empezar su obra evangelizadora. Es como una prueba de fuego de resistencia al poder del Maligno. Y también como una lección didáctica para que tomemos nota y nos preparemos nosotros también.

Pidamos al Señor que nos dé la Gracia de también nosotros resistir a los ataques del diablo y que sepamos en todo momento resistirnos y luchar contra sus poderes y engaños. Porque, sus pretensiones son dividirnos y enfrentarnos para sembrar las separaciones, las luchas y guerras que nos alejen y siembren la muerte. Y, si miramos a nuestro derredor observamos que sucede todo eso. Incluso hasta dentro de la Iglesia, y hasta de nuestras parroquias.

Necesitamos estar unidos y en oración constante. Oración en nuestras vidas y a cada instante. Oración desde que empezamos el día hasta que termina. Oración con nuestro sentir y obrar, sobre todo en los momentos más débiles y arriesgado del día. Oración en la enfermedad, en los problemas y en todas las circunstancias de nuestras vidas.

Pidamos, estando unidos, que la fuerza del Espíritu Santo nos proteja y nos ilumine y nos llene de sabiduría para resistir las embestidas del demonio. Pero, también nosotros, pongamos todo nuestro esfuerzo en colaborar y poner en juego todas nuestras fuerzas y cualidades para, en colaboración con el Espíritu de Dios, contrarrestar todas las tentaciones e influencias del Maligno y vencerlas.

Me ha impresionado mucho esas últimas palabras del Señor: El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Yo, Señor, quiero estar contigo y recoger contigo, para no ir contra Ti ni tampoco desparramar. Amén.

miércoles, 22 de marzo de 2017

EL ROSTRO DE DIOS

Gracias, Señor Jesús, porque con tu presencia nos revela y nos enseñas el verdadero Rostro de Dios. Un Rostro Misericordioso y compasivo. Un Dios que quiere que sus hijos vivan en el amor por encima de toda ley y cumplimientos. Y es eso, precisamente, lo que Tú, Señor Jesús, vienes a enseñarnos y revelarnos.

Vienes a cumplir la Ley y a no abolir nada, pero vienes a mostrarnos el Amor del Padre. Y nos lo descubres en esa hermosa parábola del Padre amoroso o hijo pródigo - Lc 15, 11-32 - donde reflejas cuánto nos quiere el Padre Dios.

Danos la sabiduría de entender que la ley y los cumplimientos están al servicio y en función del amor. Es el hombre lo más importante, hasta el punto que has entregado tu Hijo para que con su muerte redima a todos los hombres pagando sus rescates. Señor, que sepamos también nosotros entender eso y valorar al hombre por encima de todo. Toda la ley en función del bien del hombre y la mujer.

Desde esta perspectiva todas las indicaciones de Dios, por pequeñas e insignificante que nos parezcan, tienen su gran importancia. Dios no puede indicarnos cosas sin sentido ni para que nosotros decidamos su cumplimiento o no. Por eso, Señor, te pedimos que nos des la sabiduría, fortaleza y voluntad de aplicarnos con total entrega a cumplir, desde el amor, todas las señales que el Espíritu Santo nos va transmitiendo e impulsando a realizar.

Te damos también las gracias, Señor, por mostrarnos tu amor misericordioso a través de tu Hijo, nuestro Señor Jesús, que nos ha revelado tu Rostro y tu Amor. Ese conocimiento de Ti, Dios mío, nos anima y nos llena de esperanza para, fiel a nuestro Señor Jesús, tu Hijo verdadero, sigamos en el Espíritu Santo, sus enseñanzas con total confianza y fe. Amén.

martes, 21 de marzo de 2017

EL PERDÓN ESTÁ EN LA ORACIÓN DE CADA DÍA

El perdón está cada día en nuestros labios. Cualquiera que se aprecie de creyente rezará el Padre nuestro cada día, y recordará la necesidad de perdonar tal y como el Padre nos perdona a cada uno de nosotros. No hay vuelta de hoja, ni interpretaciones que encierren otro significado. Si tú quieres recibir perdón, tendrás también que perdonar.

Ahora, ¿nos resulta difícil? ¡Claro!, ¿quién lo niega? Diría, ¡no difícil, sino dificilísimo! Y eso descubre y hace comprensible a todas luces la necesidad de relacionarnos con el Padre y pedirle, cada día, incesantemente que nos dé la fuerza del perdón. ¡Bien sabía Jesús la necesidad de perdonar! Y, al menor ruego de sus discípulos que les enseñara a orar, nos deja esta hermosa oración, el Padre nuestro, donde nos da un estilo de vida y una clara necesidad de perdonar, tal y como el Padre nos perdona.

Por eso, cada día rezamos, sin desfallecer, la oración del Padre nuestro. Y lo hacemos varias veces y a cada instante que nos relacionamos con el Señor. Es necesario pedirle sabiduría, voluntad y fuerza para saber sobreponernos y compadecernos. Necesitamos discernir mucho sobre la exigencia del perdón. Porque nuestra forma de pensar es diferente y egoísta. Nosotros entendemos el perdón, pero lo entendemos de otra manera. Nuestro pecado no nos lo deja ver de otra manera.

Perdonamos, sí, pero hasta cierto límite. Donde más nos acercamos al Señor es en el amor de los padres con sus hijos. Ahí nos aproximamos y nuestra compasión se alarga y se hace paciente, pero también se agota y se rinde. Sólo, experimentando la Misericordia con la que Dios nos trata y nos perdona, olvidando nuestras ofensas, seremos, auxiliados por su Gracia, capaces de también perdonar.

Por eso, de nuevo y unidos a todos decimos: Padre, perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Amén.

lunes, 20 de marzo de 2017

HIZO LO QUE EL ÁNGEL DEL SEÑOR LE HABÍA MANDADO

Vienen a mi mente aquellas palabras de María en la boda de Caná cuando le dice a los criados que hagan lo que Jesús les diga. También José, su padre adoptivo, hizo lo que el ángel de su Padre Dios le había dicho. Su obediencia y su fe fueron puesta a prueba y su respuesta fue firme y confiada. Es de suponer que José dio ejemplo a su Hijo Jesús siendo niño.

No cabe ninguna duda que la familia de Nazaret es familia ejemplar, donde José y María dieron protección y educación al Niño Jesús. Todo fue tan natural como cualquier familia, pues el Hijo, encarnado, a pesar de su condición divina, fue despojado de su rango pasando por uno de tantos -Filipenses 2, 7 - menos en el pecado. 

Jesús recibió los mejores testimonios de fe, justicia y verdad. Su familia había sido elegida por Dios y la respuesta de José y María habían sido tal y como Dios esperaba. Ahora, si estas referencias de José y María no nos sirven a nosotros para reflexionar y mirarnos en ellos, poco estamos aprovechando de la figura sagrada de José y de María. Padre y Madre que nos alumbran y señalan nuestro rol y nos dan testimonio de fe. Una fe firme e inquebrantable ante las dificultades y obstáculos que nos salen al paso.

Pidamos al Señor, agarrándonos a José y María, sus padres, la Gracia de, como ellos, saber dar respuesta a lo que Dios nos pide en cada momento de nuestra vida. Una respuesta justa, discernida en verdad y revestida de amor misericordioso. Una respuesta coherente y responsable desde la Voluntad de Dios Padre, que nos guía y nos acompaña y nos fortalece para que podamos responderle. Una respuesta nacida libremente de nuestra propia libertad y voluntad, porque es donde se esconde nuestra verdadera y única dicha, gozo y felicidad eterna.

Padre nuestro, perdonanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Porque esa es tu Voluntad y porque así nos amas Tú. Y, porque sólo siendo como Tú, por la Gracia de tu Espíritu, seremos también nosotros eternamente felices. Amén.

domingo, 19 de marzo de 2017

EN ESPÍRITU Y EN VERDAD

Adoramos al Señor en Espíritu y Verdad. No se trata de exaltar los templos y las imagenes. Son lugares e imagenes muy respetable, pero no por sí mismos, sino por lo que representa. Y como lugares necesarios para reunirnos en silencio y adorar al Señor. Pero un Señor que: 

Le dice la mujer: «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar». Jesús le dice: «Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad». 

Y eso significa lo que todos entendemos y debemos saber y tener claro. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad. Y eso no se puede desconectar de hacer la Voluntad de Dios y reducirlo a toqueteo de imágenes y cumplimientos de normas. 

Tenemos que pedir luz para descubrir que lo importante no es estar simplemente en la Casa, y vivir en obediencia y cumplimientos de todas sus normas, sino "amar". El amor es lo que nos da pertenencia a la Casa y a la filiación divina. La parábola del hijo pródigo o Padre amoroso nos lo retrata muy bien en el hermanos mayor. En la misma Casa que el Padre, pero muy lejos de su Espíritu y Verdad, porque se limita a cumplir y obedecer, pero no experimenta el amor. Así, rechaza la venida del hermano menor.

Quizás, el caso de aquella samaritana, lejos del Señor, se encontró con la posibilidad de tenerlo tan cerca por el Amor de Jesús. Es la lección didáctica con testimonio incluido que el Señor nos transmite en este hermoso encuentro. Es el encuentro de aquel hijo menor, experimentando su fracaso lejos de la Casa del Padre, y la acogida del Padre. ¿Y nosotros? Nos limitamos a cumplir y practicar y no a amar? Pidamos esa luz y Gracia para actuar amando y no sólo cumpliendo. Amén.

sábado, 18 de marzo de 2017

LLENA MI CORAZÓN, SEÑOR, DE VERDADERO AMOR

Nuestro camino es un camino de petición. Señor, pedirte sin descanso, sin desfallecer y confiado en tu respuesta. Pues, ya sabemos, por tu Hijo Jesús, nuestro Señor, cuanto nos amas. Y queremos pedirte que nos revistas nuestros corazones de ese amor que Tú eres y que nos das.

Revístenos, Señor, de un amor puro, entregado, disponible; de un amor dispuesto a darse y a acoger. Un amor paciente y confiado. Un amor como el que Tú, Señor, nos das y nos has testimoniado y enseñado. Un amor sobre humano, que no sea d este mundo. Porque el de este mundo es un amor impuro, contaminado, caduco; un amor que se vende, exige recompensa y no se da gratuito. Es un amor que se paga y no perdona. 

El amor que exima de todas las culpas y que cura todas nuestras enfermedades. Un amor, Señor, como el Tuyo, que nos acerque al hermano en actitud de misericordia y de servicio. Por eso, Señor, somos conscientes que estamos muy lejos de amar así, como Tú nos amas. Nos quedamos prendados al descubrir y observar tu acogida tal cual se pinta en el cuadro de Rembrandt. En el que se ve cómo el hijo que regresa, desvalido y hambriento, es abrazado por un anciano, con dos manos diferentes: una de padre que le abraza fuerte; la otra de madre, afectuosa y dulce, le acaricia. Dios es padre y madre...

Eso nos conforta y nos llena de esperanza. Eso nos anima a confesarnos, en el Sacramento de la Penitencia, también como malos hijos, que hemos pecado y que acudimos a Ti con la esperanza de sentir y experimentar tu abrazo, tu acogida y tu amor. Y, por tu Gracia y Amor, participar en la fiesta del banquete Eucarístico que nos alimenta y nos sostiene y nos devuelve al camino de la vida. Verdadera Vida Eterna en la Casa del Padre. Amén.

viernes, 17 de marzo de 2017

LA VIDA SE NOS HA REGALADO, PERO SE NOS PEDIRÁ CUENTA



HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


La vida se nos ha regalado, y con ella una mochila con talentos y cualidades. Pero, no nos ha sido dada para emplearla como cada uno quiera, ni sólo en provecho propio. Se nos ha dado para compartirla y para buscar el bien para todos. El mundo, esa hermosa viña donde moramos todos, no es un regalo personal para uno, ni tampoco para dos. Es la hermosa Viña que todos debemos trabajar para todos.

Por eso, la verdadera agua, cristalina y pura, con la que debemos atenderla es el Amor. Es el Amor el agua que hará que sea fértil y que dé hermosos frutos. Es el agua amorosa la que logrará que los frutos se repartan de manera equitativa y en bien de todos. Es la caridad la que conseguirá que todos los hombres, movidos por su afán de buscar la felicidad, migren y encuentren espacios donde cultivar sus vidas con esa maravilla de agua que es el Amor.

De tal forma que todos los lugares se conviertan en verdaderos oasis de paz, justicia y amor y nadie tenga que huir de su propia tierra por razones de hambre, de persecuciones, de violencias y muertes. Pidamos revestirnos de esa agua amorosa, y llenos de ella cultivemos nuestra propia viña, porque añadiendo unas a otras formarán la gran Viña que hemos recibido de nuestro Padre Dios para bien y disfrute de todos los hombres.

Unamos a los sentimientos del Papa Francisco y, junto a él, hagamos oración por un mundo fraterno y en paz, donde los deseos no sea interesados ni motivados por intereses personales y egoístas. Y pasemos de la oración a nuestra vida personal. Porque, allá, dónde tengamos nuestra propia viña, nuestro particular terruño, tú y yo podemos también actuar con fraternidad, con generosidad y con deseos de trabajar por el bien del mundo y de todos, precisamente, de aquellos que más cerca tenemos.

Señor, que nuestra propia viña sea trabajada y cultivada pensando en devolverte todos nuestros frutos. Porque todo lo hemos recibido de Ti, y a Ti queremos devolvertelos cuando Tú los reclames. Devolvertelos tal y como Tú nos has enseñado a cultivarlos. Amén.

jueves, 16 de marzo de 2017

UNA VIDA: UNA OPORTUNIDAD DE SALVACIÓN

Puede sonar a manía, o a impertinencia, pero merece y vale la pena repetirlo hasta la saciedad. Nos ha sido regalada una vida para vivirla, pero no vivirla de cualquier manera. Sabemos que estamos inclinados a gastarla pensando en nosotros, es decir, fe forma egoísta. Y que nos cuesta mucho ir contra esa corriente, pero es el camino que nos interesa aunque sea más duro, angosto y difícil de recorrer.

La vida, nuestra vida, la convertiremos en oro si la empleamos desde y con amor. La vida será más hermosa y resplandeciente si la vivimos desde y por amor. La vida, nuestra propia vida, será gozosa y eterna si la vivimos injertados en el Espíritu Santo y siguiendo sus impulsos y dirección. Sólo de esa manera, nuestra vida, será gozosa y feliz.

Las apariencias engañan, y lo que la vida nos ofrece hoy son espejismos que, de la misma forma que aparecen, desaparecen. La vida de este mundo no tiene esperanza, puesto que es caduca, y todo lo que te ofrece está revestido de la caducidad y la muerte. El gozo que este mundo te ofrece es un gozo limitado, nunca pleno, y un gozo tenido de angustia, de remordimientos y desprecios. 

Un gozo apoyado en la indiferencia y en el olvido de los demás, para sólo pensar en ti y en tus intereses y apetencias. La vida, nuestra vida, vivida así nos conduce al mismo camino en el que terminó aquel rico epulón, que sólo pensó en eso, en darse fiestas, comilonas y buena vida. Una vida que vivida así cava tu propia tumba de sufrimientos eternos.

Pidamos al Padre que sepamos entender nuestra vida. Y, más que entender, también aprovechar todo momento de vida que se nos regala, para vivirla con amor en servicio y atención a los problemas de los demás. La oración es un regalo que todos tenemos en nuestras manos en abundancia y que podemos compartir con todos aquellos que sufren y lo pasan mal. Pidamos al Padre Dios que nos dé la sabiduría y fortaleza para ayudarnos unos a otros y vivir nuestra vidas tal y como el Padre quiere hasta que nos llegue el momento de reunirnos con Él. Amén.

miércoles, 15 de marzo de 2017

SE APROXIMA LA PASCUA

¿No es la declaración de lo que va a suceder a Jesús, su Pascua, una prueba más de su Divinidad? Nadie le da crédito ni tampoco lo entienden. No se pueden imaginar ese final trágico, pues Jesús pasa haciendo el bien y salvando a mucha gente. Su fama se extendía por toda Galilea y todos acudían a Él para que les curara. ¿Cómo es posible que supiese lo que le iba a suceder? ¿Y más de la manera que sucedió? ¿No es eso un milagro mayor aún?

Hoy queremos pedirte, Señor, que mi mente y corazón se abran a tu Verdad. Tú eres nuestra esperanza, y sin Ti, ¿qué sería la vida para nosotros? No podemos entender como hay gente que no cree en Ti. No podemos entender que mucha gente viva sin esperanza. Esperanza de una vida eterna. Y sin embargo eso ocurre. Por mucho que se le diga a la gente y se proclame una y mil veces, la gente sigue en el mismo lugar y no se mueven. ¿Cómo es posible que esperen pasivamente inmóviles dejando pasar el tiempo y sin ninguna reacción. ¿Acaso están ciegos?

Pues sí, no hay otra respuesta ni otra explicación. La gente está ciega y sometida. Dominada por las pasiones y apetencias de este mundo. Sin libertad ni voluntad para reaccionar. No entienden que el Señor nos libera y nos salva. Por eso se ha entregado a esta muerte de Cruz voluntariamente por amor. No podemos explicar esto de otra manera, porque no se entendería.

Y nunca dejaremos de pedirte, Señor, luz y sabiduría para entender tu Amor y Misericordia y seguir tus pasos con fidelidad y voluntad firme. Esa Gracia es la que te pedimos hoy, Señor. No permitas que las fuerzas del mal nos puedan y nos alejen de Ti. Nosotros queremos perseverar, pero la corriente de este mundo amenaza con alejarnos y apartarnos de Ti.

En Ti, una vez más, confiamos y nos abandonamos pacientemente en tus brazos con la seguridad de ser escuchado, atendido, fortalecidos e iluminado, para no desfallecer y continuar con gozo y alegría el ritmo de tus pasos. Amén.

martes, 14 de marzo de 2017

LA DEBILIDAD DE NUESTRA NATURALEZA

Somos débiles y propensos a las apariencias. Nos experimentamos inclinados a aparentar. Escondemos nuestras debilidades delante de los demás, y eso nos trae graves consecuencias. Muchas rupturas entre matrimonios son consecuencia de las apariencias, que, luego, en la convivencia, no se pueden esconder y salen a la luz. Mostrarse tal como se es es la mejor carta de presentación. Al menos no tiene engaños ni tampoco sorpresas futuras. Se sabe con quien se va.

En la vida de la Iglesia ocurre lo mismo. Ya ocurrió en la cátedra de Moisés, donde se sentaron escribas y fariseos y gustaron de aparentar y falsear su fe y santidad. Y ocurre ahora también. Muchos se esconden en sus propias apariencias para figurar y parecer lo que no son. Todo lo que hacen está recubierto de segundas intenciones que persiguen sus propios intereses y satisfacer sus egoísmos.

Tampoco nosotros estamos excluidos. Nuestra naturaleza es débil y propensa a caer en esas tentaciones. Necesitamos el camino cuaresmal para advertirnos de estos pecados y para prepararnos y no caer en estas tentaciones. Necesitamos prepararnos y revestirnos de la Gracia del Espíritu para sortear todas estas ofertas y tentaciones que nos amenazan.

Por eso, te pedimos, Señor, que nos des la sabiduría de ser auténticos y no aparentar. Mostrarnos tal y como somos y reflejar nuestra humanidad débil pero deseosa de mejorar y crecer asistido por la fuerza del Espíritu Santo. Queremos caminar y convertirnos a vivir una vida tal y como Tú, Señor, nos la presenta y señalas. Una vida escondida en la humildad, el servicio y el amor. Una vida donde, despojado de todo título, honores y alabanza, seamos humillados para en Ti, Señor, alcanzar el honor de ser enzalzado.

Y en esa actitud y esfuerzo nos abandonamos en tus Manos, Señor, para abrirnos a la acción del Espíritu Santo, que nos guia y nos dirige por las caminos de este mundo tentador y lleno de peligros. Danos, Señor, un corazón humilde y servicial. Amén.

lunes, 13 de marzo de 2017

PERDÓN Y MISERICORDIA

Lo justo es que lo que recibes, tú también desees que otro lo reciba. Es decir, amar como deseas ser amado. O lo que es lo mismo, desear que traten a los demás, tal y como tú quieres ser tratado. Eso ya nos lo había dicho Jesús. Viene desde la Ley y los profetas: "Amar al prójimo como a ti mismo".

Sin embargo, Jesús da un giro de tuerca y se pone Él como ejemplo: "Ámesen unos a otros como yo los he amado". Él es la referencia y el ejemplo a seguir. De modo que, ya no vale amar como a mí mismo, sino como nos ama Jesús. Esa es la perfección y el criterio. Así, cuando te presentas delante de Él adviertes que sí tú no estás dispuesto a perdonar las ofensas recibidas, tampoco el Padre te perdonará tus ofensas.

Eso lo recordamos todos los días en el Padre nuestro, pero quizás lo olvidamos con relativa frecuencia. Cuando el perdón se me atraganta, recuerda que Dios te está perdonando a ti, y que, en su presencia, te exigirá que tú también perdones. Luego, perdonar las ofensas recibidas de otro, es recibir el perdón de Dios. El premio no es proporcional, porque recibir el perdón por tus ofensas y pecados al Señor no tiene precio, ni tus méritos tienen valor para ello, pues son finitos, mientras lo recibido de Dios es Infinito. Su Amor es Infinito.

Dios mío, te pedimos que nos revistas de sabiduría para, si no entender, sí, al menos, perseverar con paciencia y fidelidad a tu Palabra. Y aumentar nuestra fe y esperanza a la gratuidad de tu Amor, que nos llena de tu Gracia, gozo y alegría eterna. Amén.

domingo, 12 de marzo de 2017

¡¡TRANSFIGURADO!!

No hay palabras para expresar lo que significa tu Transfiguración, Señor. Nos adelanta tu Resurrección y nos llenas de esperanza contemplarte Transfigurado en compañía de Moisés y Elías. Es para quedarse, como expresó Pedro, contemplandote sorprendido por tu figura. La Transfiguración explica muchas cosas de las que van a suceder poco después y tu entrega voluntaria a dar tu vida por redimir de sus pecados a todos los hombres.

Hoy, Señor, como ocurrió con Pedro, Santiago y Juan ayer, queremos pedirte que nos des sabiduría para entender el misterio de tu redencción. Nosotros sabemo lo ocurrido, pero, como ellos - Pedro, Santiago y Juan - que no entendieron nada, también nosotros no terminamos de creérnoslo ni de comprometernos. Y, como tal, no lo contamos, porque lo que no crees no puedes transmitirlo.

Hoy, en este "rincón de oración-reflexión", queremos reflexionar, valga la redundancia, sobre este hecho que Tú, Señor, nos has regalado, y pedirte que nos des la fe necesaria para creer y vivir en la esperanza de verte Transfigurado algún día con todo tu esplendor y divinidad. 

*Cuando la cara resplandece como el sol y la ropa, transformada en luz,
parece estar definitivamente a salvo de las manchas, podrías pensar
que, por fin, estás lanzado fuera del espacio y del tiempo.
Pero no es así: Moisés y Elías aparecen y, con ellos,
vuelve toda la memoria del Israel. Lo Nuevo
no se concibe sin lo Antiguo. La Gloria
no es una fuga fuera de la historia.

Eres Tú que quieres salvar Dios, Tú minúsculo, al que han conducido,
a pesar de todo, las generaciones anteriores y la evolución del 
universo. Te llama por tu apellido y, si le respondes, va a
justificar todo tu linaje. Ya que Tú también estás aquí
para aprovechar bien el tiempo (Ef.5, 16), para
cumplir con la gracia del Mesías, las 
expectativas de todos los que 
te han precedido.


*Textos: Fabrice Hadjadj-Tradución:Romain Gillain

sábado, 11 de marzo de 2017

CONTIGO, SEÑOR, MAYORÍA APLASTANTE

Quizás nuestro mayor pecado sea el de andar mucho camino de forma individual. No ya alejado de la comunidad, sino sin la presencia del Espíritu Santo. En la medida que avanzamos y nos experimentamos fuertes, confiamos en nuestras fuerzas y nos olvidamos del Señor. Y, claro, cuando más confiados estamos nos viene la caída y la debilidad.

Muy claro debemos tener que nuestro camino es un camino acompañado, comunitario. Un camino de ir de la Mano del Espíritu Santo y también de la comunidad. Caminar solo es una locura y una temeridad. Estamos hecho para amar y no hacerlo es una irresponsabilidad por nuestra parte. Porque nuestro corazón arde y está vivo en la medida que es capaz de amar. El amor lo sostiene en llama viva.

Y arde más en la medida que ama, sobre todo, a los que no nos simpatizan y a los enemigos. Esa es nuestra petición de hoy, Señor. Te pedimos un corazón grande para mar. Amar a los que se nos atragantan; amar a los que me incordian y hacen imposible mi vida; amar a los que me injurian e insultan. Amar en una palabra a todos mis enemigos.

Porque esa es tu consigna y es también tu testimonio. Abrazastes y aceptastes la Cruz perdonándonos a todos desde ella. También nosotros, siguiendo tu ejemplo, queremos hacer lo mismo, amparados e injertados en Ti. Amén.

viernes, 10 de marzo de 2017

EL PECADO ESTÁ EN LA INTENCIÓN

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


Un hombre bueno se nota enseguida. Su cara refleja sus intenciones y su verdad le descubre como un hombre con buenas intenciones. Una persona, hombre o mujer, inspiran confianza cuando sus actos van revestidos de buenas intenciones y reflejan verdad en todos sus movimientos e intenciones. Son personas buenas aquellas que sólo tienen una cara, una cara que presenta la justicia, el respeto, la verdad, el buen trato, la igualdad y se brinda para hacer siempre bien.

Cuando encontramos personas así decimos que son buenas personas. Y es que el pecado está en la intención. Hay, también, personas que respiran malas intenciones, y tratan de, revestidas de piel de cordero, esconder sus malas intenciones. Son personas que se esconden en la mentira, en la injusticia, en la venganza, en la ira, odio y ambición. Son personas que, aunque no maten físicamente, si matan moralmente y destrozan la vida de otras personas.

Personas que con su lengua y critican roban la fama y el honor de otras personas y destrozan familias y matrimonios. Y, aparentemente, tratan de revestirse del perfume de la bondad y la filantropía para parecer lo que realmente no son. Son a esas personas a las que el Señor dirige sus Palabras en el Evangelio de hoy: «Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo».

De eso se trata, de ser transparente y abiertos a la verdad con todos y dispuestos al perdón y a la fraternidad. Y eso es lo que hoy tratamos de pedirte, Señor. Siendo dócil a tu Palabra, pedirte, como Tú nos invitas a hacer, por todos aquellos y por nosotros mismos, para que sepamos despojarnos de todas las ataduras humanas que nos esclavizan y nos enfrentan y buscar la reconciliación. 

Cierra mis oídos a toda murmuración; guarda mi lengua de toda maledicencia, para que todos los que se acerquen a mí descubran tu presencia, Señor. Amén.

jueves, 9 de marzo de 2017

TU PALABRA, SEÑOR, ME DA CONFIANZA


¿Qué sería de mí sin tu Palabra, Señor? ¿Y qué sería de mí sin tu ofrecimiento e invitación a que te pida, Señor? No haría falta decir que estaría perdido. Porque sin Ti, Dios mío, nada soy y nada puedo hacer. Por eso, desde este humilde blog, me hago eco de tu ofrecimiento y voz de tus Palabras.

Sí, Dios mío, tengo mucho que pedirte y te tomo por tu Palabra. Quiero pedirte, en primer lugar, que esa pequeñita fe que has puesto en mí me la aumentes y que cada día sea mayor. Sea una fe más fiable, más madura, más dócil, más fuerte y más confiada. Y también más paciente y esperanzadora. Una fe que sea capaz de, incluso, en los momentos de silencio saber esperarte y aguardar pacientemente. Una fe como supo llevar y sostener tu Madre María.

Una fe que, su consecuencia sea darse y entregarse al servicio de los demás; una fe que sepa comprender, de la misma forma que Tú, mi Señor, me comprendes a mí. Una fe que desprenda servicio, escucha y atencíón a los que necesitan ser servidos, escuchado y atendidos. Una fe que se note y no quede sólo en la apariencia litúrgica y piadosa. Una fe como Tú, Señor, quieres.

Una fe cuyo resultado sea el amor. Una fe que se cuide de amar, y para ello se esfuerce en someter mis sentimientos a tu Voluntad, Señor, con la voluntad que Tú me has dado. Una fe que no se deje dominar ni influir por todas esas tentaciones que el mundo me ofrece. Una fe sostenida en la oración de cada día en mi y nuestra relación contigo, Señor.

Una fe que se alimenta en y de la Eucaristía, del banquete de tu Cuerpo y Sangre, que Tú nos has dejado para que, fortalecidos en ella seamos capaces de recorrer el camino injertados en el Espíritu Santo hasta alcanzar la Casa del Padre. Amén.

miércoles, 8 de marzo de 2017

TAMBIÉN NOSOTROS BUSCAMOS SEÑALES

¿Quién no ha tenido dudas? En el camino nos asaltan muchas dudas. Sobre todo, cuando las dificultades nos exigen superarnos, resistir, renunciar e ir contra corriente. Nos resulta más simple y fácil acomodarnos, dejarnos llevar por la corriente y evitar la lucha. Ocurre cuando nos callamos; cuando silenciamos nuestra lengua o disimulamos nuestra posición o pensamiento. Somos muchos los Jonás de nuestro tiempo que contravenimos las ordenes de Dios.

Porque como Jonás tratamos de evadirnos y no ir a Nínive. Y es más, incluso pedimos signos y pruebas que satisfagan nuestro rechazo. Porque nos conformamos un Dios a nuestra medida y según nuestros gustos e intereses. Eso de se enviados, de obedecer la Ley impresa en nuestro corazón, nos resulta fastidioso y humillante. Nuestra soberbia se despierta y se rebela.

Pidamos que nuestro corazón sea obediente y capaz de apaciguar nuestra soberbia; pidamos que nuestra mente se fíe y se goce en la Resurrección del Señor. Nuestro camino cuaresmal, empezado el miércoles de ceniza, y que nos conduce a la Pascua, termina con la manifestación más grande para un cristiano y creyente en Jesús, el Hijo de Dios, "la Resurrección", el fundamento de nuestra fe.

No hay otro signo mayor, porque eso es lo que fundamenta y le da valor y sustento a nuestra fe. Vamos hacia la Vida. Nuestra cuaresma es un camino de Vida. De Vida Eterna, y esa esperanza nos empuja, nos sostiene y nos vivífica. ¡Alabado y glorificado sea el Señor!

Te pedimos, Señor nuestro, que alimentes nuestra esperanza y nos llenes de fe y fortaleza para continuar, sin interrupción, nuestros camino cuaresmal hacia la Pascua. También nuestra pascua, porque, como Jesús, nuestro Señor, nosotros, cada uno de nosotros, tenemos que compartir nuestra muerte con el Señor, para, luego, Resucitar en, con y por Él.. Amén.

martes, 7 de marzo de 2017

LA ORACIÓN POR EXCELENCIA



El Padre nuestro es la oración que marca los pasos de nuestra vida y el estilo de la misma. Es una oración para vivirla según la pronunciamos. Es una oración que define los tiempos del diario vivir desde la mañana hasta la noche. Es una oración que divide los tiempos del latir de nuestros corazones y se hace presente y vida en cada instante que nos ponemos en relación con los demás.

Porque, es una oración que está entroncada con los otros, a los que llamamos hermanos, porque Dios se nos descubre y declara como Padre de todos. Es una oración que nos recuerda en cada momento de nuestras relaciones con los demás el perdón. La misericordia, porque por ella estamos salvados, pues no merecemos nada y nos salva nuestro Padre Dios, Infinitamente Misericordioso.

Por eso, porque las palabras se agotan y el corazón palmita, recemos el Padre nuestro en silencio y meditemos cada paso de cada día. Amén


Padre nuestro que estás en el Cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino,
hágase tu Voluntad
en la tierra como 
en el Cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,como 
también nosotros perdonamos
 a los que nos ofenden,no nos 
deje caer en  la tentación, y
líbranos del mal.
Amén.

lunes, 6 de marzo de 2017

SEÑOR, DECIDIRÁS SEGÚN MIS OBRAS

Señor, me has dado libertad para decidir, y voluntad para llevar esa decisión a la práctica. Sin embargo, mi naturaleza humana está debilitada por el pecado y soy muy susceptible de sucumbir a la tentación. Y el diablo tiene muchos recursos para, distraido, seducirme y hacerme pecar. Tú, Señor, hoy me has enseñado a resistir y sostenerme fiel al Padre. Has resistido las tentaciones del demonio en el desierto y nos has dado testimonio de como resistir.

Has sido llevado por el Espíritu Santo al desierto y en todo momento Él ha estado contigo. Y en Él, Tú, Señor, has rechazado las ofertas y tentaciones del diablo. Yo también quiero hacer lo mismo que Tu, Señor. Y, para ello, te pido la fuerza del Espíritu Santo con el fin de resistirme también a las sugerencia del diablo y ceñirme a las que Tú me has enseñado de parte de tu Padre.

Pero, sé que todo no te lo puedo dejar a Ti, porque me has dado libertad para decidir el camino a elegir por mi cuenta. Tengo que ser yo quien dé el paso adelante y tomar la vereda que conduce a la Verdad. Sí, necesito consultarte y pedirte luz, pero la decisión me toca a mí, porque para eso me has dado libertad. Y también voluntad. Voluntad para esforzarme en hacer lo que creo que está bien y debo hacer. A pesar de mis sentimientos contrarios o mi gusto partidarios de actuar de otra forma.

Esas cualidades que me has dado y has cargado en mi mochila son para usarlas y ponerlas en y para bien de todos mis hermanos. Sobre todo, los más pobres y necesitados. Aquellos a los que Tú, quizás, les haya dado menos y poca luz. Me dices hoy que comparta con ellos eso que me sobra y que me quede con lo sólo necesito para mí. Y me da cierta pereza y experimento algo de egoísmo. Busco seguridades, cuando Tú eres la única y verdadera seguridad.

¡¡Señor, despierta dentro de mi corazón esa libertad y voluntad que me has dado para ponerla al servicio de los pobres y servirte a Ti en ellos!! Porque de eso, me lo recuerdas hoy, es de lo que me vas a hablar el día que vuelvas, tal y como lo has prometido, y a poner a todos en su lugar. Amén.

domingo, 5 de marzo de 2017

EL PODER DEL TENTADOR

Estamos atrapados si no nos preparamos. Nuestro corazón está herido, y el infarto amenaza a cada instante si no sabemos cuidarnos. Las ofertas para rompernos el corazón son varias. Fundamentalmente tres, que luego se desglosan en múltiples. Pero esas tres, conocidas, podemos trabajar para rechazarlas siempre y cuando vayamos protegido y unidos a la Gracia de Dios. En Él seremos invencible.

Pero hay que tener cuidado, pues el Maligno sabe lo que hace y tiene mucho poder para vencernos. Es mucho más inteligente que nosotros y sabe seducirnos. Sin embargo, con Jesús no pudo ni puede. Luchó con Él en el desierto y sucumbió a la fortaleza y poder de Jesús. Claro, no perdamos de vista que fue conducido al desierto por el Espíritu Santo y le acompaño todo el tiempo.

También nosotros podemos hacerlo acompañados por el Espíritu de Dios. Caminando con el Señor iremos bien seguros, hasta el extremo de gritar que Cristo y yo mayoría aplastante. Eso es lo que hoy queremos pedirte, Señor. Caminar por el desierto de nuestra vida unido a Ti. Sí, sabemos que para eso necesitamos estar contigo, pero también poner en juego todo nuestro esfuerzo y voluntad, que de Ti hemos recibido para la lucha. No podemos dormirnos ni despistarnos. Tenemos unos talentos que hay que poner en juego. Lo demás, a donde nosotros no podamos llegar, dependerá de la fuerza del Espíritu Santo, que nos auxilia y nos asiste.

Te pedimos, Señor, fuerza y  voluntad para no desfallecer y atravesar el desierto de nuestra vida apoyado y sostenido en tu amor. Saber rechazar las ofertas que el mundo nos propone; la ambición de poder que nuestros deseos y apetencias nos despiertan y, sobre todo, el culto a nuestras pasiones corporales que nos engañan y seducen con sus gozos y placeres caducos. Todo eso que, presentado como un oasis de felicidad, es puro espejismo que pronto se desvanece y se evapora.

Danos, Señor, la sabiduría de sabernos mantener fuertes y firmes, resistiendo los embates del camino de nuestro propio desierto, y, la valentía de, apoyados en la oración, la confianza en Ti, la Gracia divina y la fortaleza de Ti recibida, soportar y recorrer el desierto de nuestra vida hasta llegar a Ti. Amén.

sábado, 4 de marzo de 2017

VIVIR EN Y A TU ESTILO, SEÑOR

Eso me gustaría, Señor, vivir como Tú lo has hecho en tu paso por este mundo. Vivir de forma misericordiosa, perdonando y amando. Haciendo el bien por todas partes y a todos, preferiblemente a los pobres y necesitados. Y, por eso y para eso, necesito estar injertado en el Espíritu Santo, que ha venido tras tu ascensión para quiarme y asistirme en mi camino pascual hasta compartir mi muerte contigo, Señor. Abrirme a la acción del Espíritu y dejarme conducir por Él poniendo todo mi empeño y voluntad en seguirle y actuar según su impulso.

Me llamas, a pesar de mis pecados, y me tiendes tu Mano. No vienes a curar ni a salvar a los justos, sino a redimir y salvar a los pecadores. Porque, ¿ quién puede considerarse libre de pecado? Todos estamos manchados por el pecado original, y nuestra naturaleza es débil. Necesitamos la fuerza de tu Espíritu y tu Misericordia para encontrarnos con tu perdón. Nos experimentamos perdonados porque Tú nos llamas e invitas a seguirte, y pones en nuestras manos la ingente tarea de ser misericordiosos como el Padre.

Esa confianza y ese amor nos descubre tu gran Misericordia y tu Infinito Perdón. Y, abiertos a él, queremos darte las gracias, y pedirte que nos transformes, para, como Tú y a tu estilo, esforzarnos nosotros también en prácticarlo y vivirlo.

Hoy es un día de agradecimientos. Agradecimientos por esa luminosa misericordia que nos regala y pone a nuestro alcance, por tu Gracia, alcanzar el perdón y la salvación. Nos sabemos limitados y pecadores. Imposible para nosotros subir la pendiente de nuestra propia pasión pascual aislado de tu Espíritu. Te pedimos, Señor, que nos acompañes para, con tu Gracia, poder compartir nuestra humilde pasión con la Tuya y ofrecerte nuestro dolor y sacrificio.

En Ti, Señor, confiamos y nos abandonamos, y ponemos todas nuestras esperanza en tu Infinita Misericordia. Amén.

viernes, 3 de marzo de 2017

CAMINANDO HACIA MI PROPIA PASCUA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


El camino se hace duro, angosto, sin salida. No hay vuelta atrás, siempre adelante y cada vez, quiera o no, 
Señor, estaré más cerca de encontrarme contigo. Y me preocupa llegar y presentarme con las manos vacías. Y digo vacías no porque no tenga algo en ellas, sino porque no tenga lo que Tú esperas de mí. Has puesto en mi mochila, para mi camino, lo necesario para dar fruto y multiplicar esos talentos que Tú me has dado, y temo, como aquel siervo que lo enterró, que a mí me suceda igual.

Quiero, Dios mío, negociar con mis talentos, los recibidos, pero a veces me pierdo, me confundo, me abstengo, me da miedo, pereza, y no quiero salir de mi comodidad. Quiero correr el riesgo de equivocarme, pero no ser tachado de pasivo, de instalado y permanecer quieto. Quiero aventurarme a meterme en líos que me hagan salir de mí mismo y de darme con todo el amor que en esos momentos puedo dar. Pero, quiero hacerlo contigo, Señor. Sólo no, porque fracasaría.

Porque sé que Tú has vencido. Tu Pascua es Pascua de Resurrección y eso me da fuerza, esperanza y ánimo para seguir. Camino poniendo en el horizonte de mi vida la referencia de tu Pascua, Señor. Ella da sentido a todo lo que hago y la empuja a continuar la lucha. Esa lucha de cada día, de sacrificios, de diálogo, de incomprensiones, de silencios, de compartir, de escucha, de generosidad, de tantas contrariedades que hacen un constante camino de ayuno pascual.

Por todo ello, confiado en tu Misericordia, te pido, Señor, que me des la fuerza para sostenerme en tu presencia y mantenerme en relación contigo cada instante de mi vida. Transforma mi corazón de piedra en un corazón sensible, amoroso y disponible a servir y buscar el bien. Lléname de sabiduría y fortaleza para soportar y vencer todas las apetencias, apegos y vicios que mi naturaleza de pecado trata de sugerirme y arrastrarme inclinándome egoístamente a alejarme del amor y de Ti.

Abandonado en tus brazos, Señor, me experimento querido, perdonado y amado, y confiado que la fuerza del Espíritu me dirija por el camino de la salvación. Amén.