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domingo, 19 de marzo de 2017

EN ESPÍRITU Y EN VERDAD

Adoramos al Señor en Espíritu y Verdad. No se trata de exaltar los templos y las imagenes. Son lugares e imagenes muy respetable, pero no por sí mismos, sino por lo que representa. Y como lugares necesarios para reunirnos en silencio y adorar al Señor. Pero un Señor que: 

Le dice la mujer: «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar». Jesús le dice: «Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad». 

Y eso significa lo que todos entendemos y debemos saber y tener claro. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad. Y eso no se puede desconectar de hacer la Voluntad de Dios y reducirlo a toqueteo de imágenes y cumplimientos de normas. 

Tenemos que pedir luz para descubrir que lo importante no es estar simplemente en la Casa, y vivir en obediencia y cumplimientos de todas sus normas, sino "amar". El amor es lo que nos da pertenencia a la Casa y a la filiación divina. La parábola del hijo pródigo o Padre amoroso nos lo retrata muy bien en el hermanos mayor. En la misma Casa que el Padre, pero muy lejos de su Espíritu y Verdad, porque se limita a cumplir y obedecer, pero no experimenta el amor. Así, rechaza la venida del hermano menor.

Quizás, el caso de aquella samaritana, lejos del Señor, se encontró con la posibilidad de tenerlo tan cerca por el Amor de Jesús. Es la lección didáctica con testimonio incluido que el Señor nos transmite en este hermoso encuentro. Es el encuentro de aquel hijo menor, experimentando su fracaso lejos de la Casa del Padre, y la acogida del Padre. ¿Y nosotros? Nos limitamos a cumplir y practicar y no a amar? Pidamos esa luz y Gracia para actuar amando y no sólo cumpliendo. Amén.

1 comentario:

  1. Tenemos que pedir luz para descubrir que lo importante no es estar simplemente en la Casa, y vivir en obediencia y cumplimientos de todas sus normas, sino "amar". Es verdad, gracias.

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Compartir es abrirte, hablar de lo que piensas y conoces. Si lo haces, te descubres, y animas al otro a hacer lo mismo. En ese diálogo salta el encuentro y el conocimiento mutuo, y así puede, con mucha caridad, nacer la confianza y el respeto por el otro. Es la mejor manera de vivir y de poner en practica la Voluntad de Dios.