Señor, abre mis ojos para ver a quien sufre a mi lado, y abre mi corazón para no quedarme indiferente.
Enséñame a compartir lo que tengo, aunque sea poco, y a dar mi tiempo a quien más lo necesita. Quita de mí el egoísmo y la comodidad que me hacen mirar hacia otro lado.
Dame manos generosas para ayudar, oídos atentos para escuchar y un corazón dispuesto a servir sin esperar nada a cambio.
Que sea instrumento de tu amor y tu justicia, para que ningún hermano se sienta solo en su dolor.
Hazme solidario, Señor, como Tú lo has sido siempre conmigo.
Amén.
