Señor, en este momento de soledad, vengo a Ti con el corazón abierto. Tú conoces mi silencio, mis noches largas y los espacios vacíos que a veces me pesan.
Ayúdame a sentir que no estoy solo, que Tu presencia me acompaña aun cuando no la percibo. Dame la fuerza para no encerrarme en la tristeza, sino para abrir mi corazón a quienes me rodean.
Enséñame a ver esta soledad como un espacio donde puedo encontrarme contigo más profundamente. Sana las heridas que la causan, pon en mi camino personas que me acompañen con amor sincero.
Dame paciencia conmigo mismo, y la sabiduría para pedir ayuda cuando la necesite. Que tu paz llene los silencios y que tu amor sea el compañero fiel de cada uno de mis días.
Amén.
