Ven, Espíritu Santo. Ilumíname para que sepa decir
las mejores palabras, esas que puedan hacer bien a los demás.
Tómame, Espíritu Santo, para que a través de mis
gestos se exprese el amor de Jesús y los demás puedan crecer en la amistad que
les ofreces.
Dame flexibilidad y apertura, para que me adapte
con sencillez a las necesidades de los otros. Dame un oído atento, para
escuchar lo que tú me digas a través de ellos. Fecunda y reaviva los carismas
que derramaste en mi vida para cumplir mi misión en el mundo.
Guíame, Espíritu Santo. No dejes que confunda el
camino.
Enséñame a discernir, para que no me desgaste
cuidando la apariencia o buscando fama. No dejes que ponga mi apoyo en falsas
seguridades que me alejan de ti.
Toca mi interior, Espíritu Santo, para que viva de
ti, para que me deje llevar por ti donde quieras, como quieras, cuando quieras.
Para que mi camino me oriente siempre a ti, para que siempre esté contigo, para que sepa de verdad que sólo en ti está la fuente
de la vida.
Gracias, Espíritu Santo, porque puedo participar en
la construcción del Reino de Dios, y así puedo crecer en tu amor. Amén.”
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina