Señor Jesús, que nos invitas: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les aliviaré»
Como Teresa, venimos hoy con nuestro cansancio, con nuestras dudas, miedos y tareas sin terminar.
Danos el descanso que solo Tú das. Enséñanos tu yugo llevadero y tu carga ligera.
Haznos mansos y humildes de corazón como Tú, para caminar sin prisas y sin máscaras, confiando en que «nada te turbe, nada te espante» y solo Dios basta.
Por intercesión de Santa Teresa, concédenos amistad profunda contigo, amor generoso a tu Iglesia y alegría en el servicio a los hermanos. Amén.







