Señor Jesucristo, creo en ti. Creo que eres el Hijo de Dios, que viniste a este mundo por amor, que moriste y resucitaste para darme vida nueva.
Aumenta mi fe, Señor, sobre todo en los días de duda, cuando el camino se ve incierto y mi corazón se siente débil. Ayúdame a confiar en ti no solo cuando todo va bien, sino también en medio de la prueba y la incertidumbre.
Tú dijiste que basta la fe del tamaño de un grano de mostaza para mover montañas.
Dame esa fe pequeña pero verdadera, que no depende de lo que veo, sino de quién eres tú.
Que mi vida refleje mi confianza en ti: en mis palabras, en mis decisiones, en cómo trato a los demás.
Que otros vean en mí no perfección, sino un corazón que cree y que sigue caminando hacia ti, aun cuando tropiezo.
Jesús, en ti pongo mi confianza hoy y siempre. Amén.
