Señor, en esta Cuaresma quiero mirarte más a Ti que a mí mismo, contemplar más tu bondad y misericordia que mis miserias. ¡Deseo que mi vida interior sea un diálogo de amor contigo!
¡Señor, Tú, que eres justo y clemente con quien te invoca, Tú, que conoces mi pecado y mi injusticia, pero también mis buenos deseos, escucha siempre mis oraciones y dame la gracia de volver a ti por una conversión y reconciliación sinceras!
Ayúdame a comportarme con sinceridad en el camino del amor, y a crecer contigo a través de todos los acontecimientos de mi vida. Me duele, Señor, ofenderte por mi dureza de corazón; concédeme una sincera conversión y suscita en mí el amor a ti y al prójimo. Amén.
