Señor Jesús, tú que ves más allá de las apariencias, te doy gracias porque me hablas con claridad.
Sé interpretar las nubes y el viento, pero tantas veces no sé leer lo que haces hoy en mi vida y en el mundo.
Abre mis ojos para reconocer el tiempo de tu gracia y no dejar pasar tu visita por distracción o por dureza de corazón.
Líbrame de la hipocresía de ver lo que me conviene y callar lo que me incomoda. Dame un corazón sincero que juzgue con rectitud lo que es justo, sin esperar a que otros me lo impongan.
Enséñame a reconciliarme a tiempo. Si hay alguien con quien tengo una deuda, una ofensa o una herida abierta, dame la humildad de dar el primer paso hoy, mientras todavía voy de camino. No permitas que el orgullo o la demora me encadenen.
Que no deje para mañana lo que tú me pides hoy: pedir perdón, perdonar, enmendar, volver a ti.
Gracias, Señor, porque tu misericordia me da tiempo. Ayúdame a aprovecharlo.
Amén.






