Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

sábado, 21 de febrero de 2026

MIRARTE, SEÑOR

Señor, en esta Cuaresma quiero mirarte más a Ti que a mí mismo, contemplar más tu bondad y misericordia que mis miserias. ¡Deseo que mi vida interior sea un diálogo de amor contigo! 

¡Señor, Tú, que eres justo y clemente con quien te invoca, Tú, que conoces mi pecado y mi injusticia, pero también mis buenos deseos, escucha siempre mis oraciones y dame la gracia de volver a ti por una conversión y reconciliación sinceras! 

Ayúdame a comportarme con sinceridad en el camino del amor, y a crecer contigo a través de todos los acontecimientos de mi vida. Me duele, Señor, ofenderte por mi dureza de corazón; concédeme una sincera conversión y suscita en mí el amor a ti y al prójimo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

viernes, 20 de febrero de 2026

CREO Y ESPERO

Dios Padre Bueno, guíame, acompáñame en mi caminar hacia la felicidad plena contigo. No dejes, Señor, que me detenga en el camino emprendido. Enséñame a seguir esperando aunque no vea resultados; a seguir trabajando con paciencia a pesar de los fracasos.

En el camino de la conversión he de ir desprendiéndome de todo lo que me pesa y me hace fatigoso el caminar. Pero creo, Señor, que Tú conoces mis anhelos y no dejarás mi vida infecunda.

Creo y espero porque amo y necesito ser amado. Y yo sé Señor, que Tú me amas. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

jueves, 19 de febrero de 2026

MIÉRCOLES DE CENIZA

Señor: Como Tu pueblo elegido que empleaba la ceniza como señal de arrepentimiento, dolor y penitencia, concédenos recibirla hoy que inicia la Cuaresma, no por costumbre o por superstición, sino para expresar nuestro deseo de conversión, nuestro compromiso para apartarnos del pecado, reconciliarnos contigo, y crecer en fe, esperanza y amor, a través de los caminos que propone la Iglesia: oración, para dialogar diario contigo, nuestro Amigo, caridad, para estar atentos a los otros y ayudarlos en su necesidad, y ayuno y abstinencia para aprender a dominarnos y a privarnos de bienes para compartirlos con los demás.

Señor Jesús: que en nuestro camino cuaresmal Tu Palabra sea nuestra luz, y la Eucaristía el alimento que fortalezca nuestro corazón para acompañarte hasta la cruz y llegar a la Pascua a celebrar contigo que derrotaste la muerte con Tu Resurrección. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

miércoles, 18 de febrero de 2026

SOLO MURIENDO CONTIGO

Señor, ayúdanos a ver en las penas y los conflictos de cada día oportunidades para crecer como personas y asemejarnos más a ti.

Danos fuerza para vivir en medio de ellos con paciencia, pero con coraje, firmemente confiados en tu ayuda; porque solo muriendo contigo resucitaremos contigo. Amén.

(Madre Teresa de Calcuta)

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

martes, 17 de febrero de 2026

ESPIRITU SANTO, ILUMÍNAME

Es bueno dejar entrar al Espíritu Santo en toda nuestra vida. No para que nos ayude a descubrir qué debemos hacer o decir, sino también para que nos haga ver cuál es la mejor manera de hacerlo o de decirlo, cuál es el estilo y la modalidad que más nos conviene imprimirle a nuestros actos. Podemos pedirlo con las palabras del Cardenal Verdier:

“Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, inspírame siempre lo que deba pensar; lo que deba decir, y cómo tenga que decirlo; lo que deba callar; lo que deba escribir; lo que deba hacer, y cómo tenga que hacerlo. Para obtener tu gloria, el bien de los demás y mi propia santificación. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

lunes, 16 de febrero de 2026

CON SIMPLES PALABRAS

Señor, hoy no vengo con pensamientos profundos, ni palabras bellas, ni con un poema o una canción.

Vengo a pedirte, simplemente, que vengas y te quedes a mi lado, que actúes a pesar de mí.

Sé que me hace falta Tu presencia, sé que necesito de Tu Amistad y todo lo que en ella me regalas: paz, sabiduría, esperanza, fuerza, voluntad, amor.

Por eso, simplemente te traigo esto: mi debilidad para darte el lugar que quiero que tengas en mi vida y mis ganas de que estés aquí y ahora conmigo.

Tú sabes lo que tengo en mi corazón mejor que yo. Hazlo tuyo, tómalo, transfórmalo.  Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

domingo, 15 de febrero de 2026

DE LA MANO DE MARIA

¡María, Madre mía, permíteme que ponga en tu regazo las confidencias y los secretos de mi pobre alma! ¡No dejes que mi oración sea monótona y mecánica, sino que se convierta en una verdadera intimidad con tu Hijo! ¡Enséñame a contemplar, en el silencio de la oración, esos secretos del Padre que sólo un alma sencilla es capaz de acoger con humildad y entrega! ¡Y dame confianza, Madre, para afrontar los desafíos de mi vida! 

¡Por eso, en las dificultades, ayúdame, María! 

¡En los desaciertos, ilumíname, María! 

¡En mis dudas y penas, confórtame, María! ¡En mis soledades, acompáñame, María! ¡En mis enfermedades, fortaléceme, María! ¡Cuando me desprecien, anímame, María! ¡En las tentaciones, defiéndeme, María! 

¡En las horas difíciles! ¡Consuélame, María! ¡Con tu corazón maternal: ámame; y con tu inmenso poder: protégeme! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina