Señor Jesús, Tú nos enseñas que la corrección entre hermanos no nace del juicio, sino del amor que no quiere perder a nadie.
Dame la humildad para acercarme a quien me ha ofendido con mansedumbre, buscando reconciliación y no venganza.
Dame también la humildad para escuchar cuando soy yo quien necesita ser corregido.
Ayúdame a construir comunidad, no división. Que sepa perdonar antes de acusar y buscar la unidad antes que tener la razón.
Que en mi familia, en mi comunidad, en cada encuentro fraterno, tu presencia sea real y transformadora.
Amén.
