ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

viernes, 15 de diciembre de 2017

HAZME DÓCIL A TU PALABRA, SEÑOR


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


María fue obediente. Y no porque entendiera todo, sino porque confío en tu Palabra, Señor. Ella bailó, por significarlo de alguna manera coloquial que nos ayude a entender, al ritmo de tu Mensaje a través del Ángel Gabriel. Ella se dejó invadir por tu Palabra y por tu Amor y su corazón se abrió de par en par a tus mandatos.

También, Señor, yo quiero ser como mi Madre María, dócil a tu Palabra y bailar al ritmo que ella me marque y me toque. Porque, esa melodía es la que me da paz y gozo, y la vida eterna. Sí, Señor, sólo en Ti encuentro la paz que, buscándola en el mundo, no la encuentro. Experimento como, a lo largo de mi vida, me he ilusionado con muchas cosas, pero, de la misma forma que llega, desaparece. Y siempre están en agitada búsqueda sin llegar a ninguna parte.

Y, en esos menesteres se me va la vida. Dame, Señor, la paz y el sosiego que anticipan tu presencia y que me invaden de serenidad, de brisa suave y de gozo contenido pero eterno. Dame, Señor, esa sabiduría, que viene de arriba, de saberme en tu presencia, en tus cuidados, en tu beneplácito y bañado por tu Misericordia y tu Gracia. Dame, Señor, la conciencia de saberme mirado, mimado, bendecido y agraciado por tu bondad y por tu gratuito Amor.

Amor, Señor, que no merezco ni puedo pagar. Amor que soy indigno de merecer y que me llega por tu Infinita Misericordia, que nunca podré entender hasta que, estando en tu presencia, Tú, mi Señor, permitas que lo entienda. Por eso, Señor, sosténme firme, perseverante, dócil y fiel a tu música para que siempre esté dispuesto a bailar al ritmo de tu Misericordia y Amor. 

Dame la sabiduría divina de no hacerme preguntas ni escuchar todo lo que no venga de Ti, Señor. Quiero, a ejemplo de mi Madre María, seguirte ciegamente porque confío en Ti y porque sólo Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna. Amén.

jueves, 14 de diciembre de 2017

SEÑOR, DESATA MI CORAZÓN Y MI LENGUA

A veces creo que soy libre, pero cuando me observo muy cuidadosamente me experimento atado por el pecado del miedo y el respeto humano. Me asaltan las dudas y los miedos. Siento el miedo al ridículo y al respeto humano. Me doy cuenta que continúo atado de corazón y de lengua. ¿Por qué me ocurre esto, Señor? Quizás sea para que me dé cuenta de mis debilidades y de mi pequeñez.

Perdona, Señor, todos mis pecados. Perdona, Señor, mi suficiencia de creerme limpio. Perdona, Señor, mi atrevimiento y osadía. Perdona, Señor, mi falta de humildad y vergüenza. Y, gracias por desnudarme y descubrir mis necesidades. Gracias por advertir el nudo de mi lengua y la pobreza de mi corazón. Gracias por descubrir mis debilidades y pecados, y gracias por darme la oportunidad de decírtelo y tener esperanza de ser curado y perdonado.

Ayúdame, Señor, a crecer y madurar. Ayúdame a, como Juan, ser capaz de hacer de cada día de mi vida una lucha llena de esperanza, con alegría y gozo. A pesar de las dificultades, del cansancio y de los fracasos. Ayer te ofrecías, Señor, como apoyo y descanso para todos los que nos sintiéramos cansados y agobiados. Y hoy descubro mi cansancio y agotamiento en muchos momentos de mi vida. Y a Ti acudo cansado y agobiado para que endereces mi vida y pongas en su sitio todo lo maltrecho de mi camino.

Señor, mi vida va avanzada, por lo que te pido que, lo que le queda, sea camino de triunfo, de verdadera lucha junto a Ti y de verdaderas victorias agarrado a la cruz que Tú quieres que comparta contigo. Hay momentos de tentación, de querer ya jubilarme, de gritar que aquí se acaba mi camino y eso me duele, porque Tú lo quieres todo, hasta la última gota de sangre. Y así ha de ser, porque la cruz, mi cruz tendrá que terminar, igual que Tú, Señor, con mi muerte.

Dame, Señor, la Gracia y la Fuerza de tu Amor, para que, firmes y guiados por el Espíritu Santo, sepa en todo momento sostener con firmeza y Voluntad la esperanza de vivir vigilante y alerta contra toda amenaza de pecado. Amén.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

LA ORACIÓN, DESCANSO DE MIS FATIGAS

No puede ser de otra forma, la oración tiene que ser un gozo, descanso, paz y felicidad. Y si no es así significa que no la hacemos bien y no logramos contactar con el Señor. Fijémonos en Santa Teresa cuando llega al extremo de decir: "...muero porque no muero...". Porque, estar con Dios es lo máximo, lo inimaginable, lo único que da la eterna felicidad que buscamos desesperadamente.

Pero, esto no debe desanimarnos, porque, sabedores de nuestra impotencia y limitaciones, nos ayuda a perseverar e insistir. Más cuando nos lo dice y nos lo sugiere nuestro Señor al aconsejarnos que insistamos y perseveremos. Sabe de nuestra torpeza, de nuestras dificultades y debilidades. 

Es posible que nos cansemos y el hecho de orar nos resulte pesado. Es posible que nos cueste y nos exija esfuerzo silenciar nuestras vidas y contactar con el Señor. En un mundo de mucho ruido, aislarse no resulta fácil. Hay muchas luces que nos deslumbran. Y más ahora con una navidad de luces, fiestas y regalos desencarnadas del verdadero significado navideño. Se celebran cosas que muere y que terminan, cuando la realidad es que debemos celebrar la Vida y la Salvación Eterna.

En medio de todo esto, que nos deslumbra, nos fatiga y nos cansa, Jesús debe ser nuestro apoyo y nuestro descanso. En Él abandonamos todos nuestros fracasos, nuestros desvelos, nuestras fatigas, nuestros miedos y temores, nuestras preocupaciones, nuestros desvelos...etc. En Él buscamos el descanso y la paz, porque detrás de todo lo que supone esfuerzo y aparenta ser yugo, se esconde el gozo y la paz.

Es verdad, la vida se nos pone cuesta arriba muchas veces. En estos momento me acuerdo de varias personas que sufren, pero que no confían en el Señor. Hay una condición necesaria, confiar en el Señor. Eso no significa que nos quedemos quietos, sino que aceptando y esforzándonos desde la mansedumbre, desde la suavidad, la confianza y la fe, confiemos en el Señor. Él, porque es Dios y nos lo ha dicho, se preocupa por nosotros. Aumenta, Señor, nuestra fe. Amén.