ULTIMAS REFLEXIONES

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

viernes, 29 de julio de 2016

LA VIDA, NUESTRA MAYOR PREOCUPACIÓN



Nos gustaría creer en la Resurrección y en todas las que hizo Jesús, sobre todo en su propia Resurrección. Nos gustaría creer, pero muchos hombres se resisten porque eso les obligaría a cambiar de vida y  no hacer su voluntad sino la Voluntad de Dios. Ese es el problema, que no han descubierto el verdadero y único Tesoro que es Jesús, el Mesías enviado, y creen encontrarlo en el mundo.

O, dicho de otra forma, no creen que Jesús les resucite y prefieren vivir las posibilidades que les da este mundo, aunque sean pocas y caducas. Se vuelven ciegos y venden su Tesoro de Vida Eterna por un plato de lentejas que se volverá ácido y se estropeará. Así de cruda es la realidad.

No aceptan la puerta estrecha que les propone el camino de la Verdad y de la Vida Eterna, y se sienten encantados con la puerta ancha de la mentira, el placer y las tentaciones de éxito, fama, poder y riqueza que este mundo aparente y engañoso les ofrece. Y por muchos milagros que Jesús haga delante de ellos no los verán ni los aceptaran.

Sin lugar a duda, la Vida es nuestro mayor don y valor. A ella nos agarramos hasta la última gota de nuestras fuerzas. ¡¡Queremos vivir!! Esa es nuestra meta y todos nuestros esfuerzos van dirigidos a alcanzar la vida. Vida Eterna si fuera posible, pero que, resignados, no creemos que podamos lograr. Esa es nuestra duda y tribulación. Quizás nos falte fe. Todo lo contrario que Marte y María. Ellas se lamentaban de que Jesús no estuviese allí en ese momento.

Marta creyó en todo momento en Jesús, y, por supuesto, Jesús no le falló. Porque el Señor no se cansa de querernos y de perdonarnos. Podemos cansarnos nosotros, pero nunca Él. Pidámosle que nos dé fuerza y sabiduría para nunca fallarle nosotros y, como Marta y María, tengamos claro que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, y nos resucitará cuando regrese para llevarnos con Él al gozo Eterno junto a su Padre. Amén.

jueves, 28 de julio de 2016

TÚ, SEÑOR, ERES MI TESORO



Descubrir el verdadero Tesoro de la Vida es descubrir la presencia del Señor, real y presente en la Eucaristía. Allí, cada día donde se celebre una Eucaristía, Tú, Señor, te haces presente en tu Espíritu, bajo las especies de pan y vino, para convertirte en alimento espiritual de todos aquellos que creen y confían en Ti. 

Tú, Señor, eres nuestro gran Tesoro. Ese Tesoro que descubierto no dejaremos de cuidar, hacer brillar y adorar durante toda nuestra vida. Tú, mi Señor, eres la maravilla que busco y que te pido me ayudes a encontrarte de tal manera que sin Ti no pueda pasar ni un instante. Tú, Señor, ere el Tesoro que, escondido en mi corazón, reluces y brillas a cada instante para que te descubra.

Abre mis ojos, Señor, y enciende en llamas mi corazón para que fundido y acrisolado en Ti, convierta el oro de mi corazón en amor incandescente para tu servicio en los demás. No dejes que el tesoro que Tú me has dado, Tu Hijo, entregando a una muerte de Cruz por mis pecados, se pierda y se mal gaste en el río de mi vida sin conocerlo profundamente.

Tan profundamente, Señor, que sea lo primero, lo principal, el estandarte que rige y guía mi vida y todos mis actos. Y que toda ella descanse en estar pendiente de Ti en todo momento, ya sea en la vida ordinaria, como en el trabajo o la vida social. Tú, Señor, eres mi Tesoro, y yo quiero santificarlo, adorarlo, y darle gracias cada momento de mi vida. Y no perderlo jamás. Amén

miércoles, 27 de julio de 2016

BUSCANDO MI TESORO




La vida se compone de etapas e ideales. Según la edad mi vida va buscando ideales, ideales cuya sustancia y denominador común es la felicidad. Y una felicidad que no se gaste sino que se transforme y persista según mi vida va creciendo. O dicho de otra forma, buscamos un futuro que prometa y lleno de felicidad. Esa es la ventura que todos buscamos.

Pero, pronto experimentamos que lo que el mundo nos ofrece se gasta con el tiempo. Y más pronto que tarde. Nos cansamos de buscar y no encontramos. Claro, es lógico, porque en el mundo no está esa felicidad o Tesoro que buscamos. El verdadero Tesoro eres Tú, Señor.

Dame la inquietud y la sabiduría de no parar de buscarte. No en el mundo, sino desde el mundo, porque es en el paso por este mundo donde, en el amor, puedo encontrarte. Porque en el esfuerzo de amar, Tú, mi Señor, te me vas revelando; porque cuando me esfuerzo y me preocupo por lo que le ocurre al otro, Tú, mi Señor, te haces presente; porque cuando intento y trato de amar como quiero que me amen a mí, Tú, mi Señor, te me descubres.

Ayúdame, mi Señor, a ser cada dí un poquito más parecido a Ti, es decir, más perfecto; ayúdame, Señor, a exigirme perdonar a los que me ofenden y me complican la vida, para que yo también sea perdonado en y por tu Misericordia. Ayúdame, Señor, a acumular tesoros y riquezas que tenga valor en el cielo, como son los frutos del amor. Ayúdame, Señor, a no juzgar, para que tampoco sea juzgado, sino, por tu Misericordia sea perdonado.

Dame, mi Señor, la capacidad y el don de tratar a los demás igual que deseo y quiero que me traten a mí y que mi vida consista y se esfuerce en hacer tu Voluntad. Porque de nada me vale decir Señor, Señor, sino cumplir la Voluntad de mi Padre. Por todo ello, mi Señor, enciende en mí el deseo y la inquietud de buscar ese Tesoro, y de poner todo lo demás en función de buscarlo y encontrarlo para llevarlo en mi corazón. Amén.