ULTIMAS REFLEXIONES

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

sábado, 4 de julio de 2015

LOS SACRIFICIOS NACEN DE Y EN EL CORAZÓN



Cuando los compromisos que impones a tu vida nacen de tus propias relaciones y responsabilidades, descubres y experimentas que están desencarnados de tu vida, y viven en la superficialidad de tus propias apariencias. Son ellas las que mueven y motivan tus acciones y compromisos y, por supuesto, mueven tu vida quedando tus ayunos, tus sacrificios desencarnados, vacío y sin sentido.

Experimentas y descubres, si buscas la verdad y te sinceras contigo mismo, que cumples pero no amas. Te quedas en el simple cumplimiento y la norma, pero alejas el compromiso del amor. Porque sólo el amor es la única causa que justifica tu sacrificio. Sin amor todo se convierte en apariencia e interés.

El amor, el verdadero, nace de y en lo más profundo del corazón, donde también anidan malos sentimientos y malas tentaciones. El amor, el bueno, lucha para vencer al pecado, origen de los malos, y esa lucha origina ayunos y sacrificios, que injertados en el Corazón de Jesús, encuentran su profundo sentido y significado, nacido de esa correspondencia al Amor que Jesús nos revela recibido de su Padre.

Amas porque, primero, eres amado. Te das, porque primero, Jesús, se te ha dado, sin condiciones ni exigencias. Simplemente por amor. Y experimentas el gozo y la plenitud de corresponderle tal cual Él te ama.

La única vía es volcarte, aunque limitado y pobre, en el amor a los hombres como correspondencia al Amor de Dios. Y la más clara y segura forma de decirle que le amas y hacer su Voluntad. Amén.

viernes, 3 de julio de 2015

ES LA LUCHA DE CADA DÍA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS



Nunca podremos decir que ya no tendremos más dudas. El "ya no, todavía no es plena" nos acompañará toda nuestra vida. La fe puede aumentar y ser cada día más firme, porque en la medida que la pidamos y nos esforcemos en abrirnos a ella confiadamente, irá aumentando por la Gracia de Dios. 

Porque la fe es un don de Dios. Un don que nos lo da gratuitamente y que, supongo, nos lo acrecienta en la medida que tú y yo nos abrimos a su fe. Tomás, por la Gracia de Dios, tuvo la oportunidad de ver, pero también de responder. Podía seguir en sus treces, aunque sería difícil después de comprobar a su Maestro en Persona. Pero otros que han tenido esa oportunidad de ver las maravillas y obras que el Señor Jesús hizo delante de sus propios ojos, la rechazaron.

Y, quizás, no estamos muy lejos nosotros de esa actitud, porque tenemos muchos testigos y testimonios, y, sobre todo, la credibilidad y testimonio de la Iglesia que nos transmite a través de los apóstoles la Palabra de Jesús. Y tenemos nuestra propia razón, que nos descubre la necesidad de vivir eternamente y de alcanza la plena felicidad a la que nos sentimos llamados.

Sí, como Tomás, queremos pedirte hoy, Señor, que perdone nuestro atrevimiento y osadía y que nos des la sabiduría y la confianza de creer en tu Palabra hasta el punto de decirte como él: "Señor mío y Dios mío". Amén.

jueves, 2 de julio de 2015

EL TESORO ESTÁ DENTRO



Todos llevamos un tesoro, un tesoro que debemos, queramos o no, encontrar. Y lo buscamos, aunque muchos no somos conscientes de esa búsqueda. Lo podemo ver en las carreras que llevamos y a las que nos sometemos a cada instante de nuestra vida. Asomados a la ventana, contemplamos un mundo en activa ebullición. Enjambres de coches, de personas que suben y bajan, que van de un lado para otros sin parar hasta colapsar el tráfico y hacer hasta molestoso el transitar por las calles de la ciudad.

¿A dónde vamos? ¿Por qué corremos? ¿Qué buscamos? ¿Por qué tanta prisa y tanta desesperación? Sin saber bien el por qué nos encontramos metidos en ese torbellino espiral que nos exige dar y dar vueltas cada día sin parar. Y todo efecto tiene su causa. Posiblemente buscamos algo, pero no sabemos bien qué es. Sin embargo, la evidencia es esa y no la podemos negar.

Si nos paramos un momento y nos preguntamos, quizás podamos encontrar respuestas. Supongo que buscamos bienestar. Coincidimos con ese paralítico del Evangelio de hoy que buscaba remedio a su parálisis y que pensó en Jesús como solución. Había oído que Jesús tenía poder para curar. Nosotros también buscamos soluciones para nuestros males, pero, o no hemos oído nada, o no conocemos bien a ese Jesús que nos sigue hablando, o no nos interesa. Y quizás te habla en este momento a través de estas humildes palabras y de este pobre siervo.

Sí, buscamos bienestar, es decir, vivir con cierta calidad que nos dé felicidad. Pero también buscamos estar bien por dentro, es decir, en lo más profundo de nuestro corazón. No queremos vivir con remordimientos y, del mal que hemos hecho, ¿quién no ha roto un plato?, queremos arrepentirnos y buscar perdón. Tampoco, quizás, hayamos oído de Alguien que perdone, o, quizás, no le conocemos, o  bien, no nos interesa.

Puede ocurrirnos como a aquellos que llevaron el paralítico a Jesús y se sorprendieron cuando, Jesús, le perdonó primero sus pecados. Y ante el estupor de los presentes les invito a pensar sobre lo que era más difícil, perdonar los pecados que no se ve, o sanarle de la parálisis que está a la vista de todos. Sabemos lo que ocurrió (Mt 9, 1-8). Pero quizás no sepas lo que te ocurre a ti.

Sería bueno pedirle al Señor que nos alumbre y nos dé la sabiduría de entenderle y de darnos cuenta que estamos salvados del peligro del pecado si, como el paralítico, nos ponemos en sus brazos y buscamos vivir en su presencia. Pidamos esa Gracia en el Espíritu Santo. Amén.