ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

lunes, 30 de septiembre de 2019

LAUDES DEL LUNES DE LA SEGUNDA SEMANA


Resultado de imagen de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia


H I M N O

Experiencia de Dios fue vuestra ciencia,
su Espíritu veraz os dio a beberla
en la revelación, que es su presencia
en velos de palabra siempre nueva.

Abristeis el camino para hallarla
a todo el que de Dios hambre tenía,
palabra del Señor que, al contemplarla,
enciende nuestras luces que iluminan.

Saber de Dios en vida convertido
es la virtud del justo, que, a su tiempo,
si Dios le dio la luz, fue lo debido
que fuera su verdad, su pensamiento.

En nuestro corazón de criaturas,
no se encendió la luz para esconderla,
que poco puede andar quien anda a oscuras
por sendas de verdad sin poder verla.

Demos gracias a Dios humildemente
y al Hijo, su Verdad que a todos guía,
dejemos que su Luz, faro esplendente,
nos guíe por el mar de nuestra vida. Amén.

domingo, 29 de septiembre de 2019

¿DE DÓNDE TE HA LLEGADO LA HERECIA DE TU VIDA?

Resultado de imagen de Lc 16,19-31
A la hora de empezar esta reflexión me acuerdo de la parábola del Padre Misericordioso o también llamada del hijo pródigo. Porque, esa herencia que el hijo ha malgastado y dilapidado de forma irrespetuosa e irresponsable puede estar pasando también contigo. ¿De dónde te viene a ti esa herencia que tienes? ¿O es que la vida que tienes y los días que has vivido te los mereces y te los has dado tú? ¿O es que todo lo que tienes hasta ahora es obra de tu trabajo y tu esfuerzo? ¿Es eso lo que crees?

Debamos de darnos cuenta que todo lo que tenemos es por obra y Gracia de Dios. Y se nos ha dado para compartirlo y ponerlo en y para beneficio de los que sufren y lo pasan mal. Se nos pide no ser indiferentes, porque la indiferencia es un pecado. Se nos pide amar y el amor se concreta en esa disponibilidad y actitud de compartir tus riquezas, que, además del dinero están también contenida en tu tiempo, tus cualidades, tu paciencia, tus capacidades, tu compañía y tu amor.

Danos, Señor, la fortaleza, la voluntad y la disponibilidad de poner todo lo recibido al servicio de los que lo necesitan, y hacerlo de forma gratuita, tal y como lo hemos recibido. Porque, sera, según hayas gastado tu tiempo y todo tus bienes, tendrás lo que corresponde a esa actitud de amor y generosidad con los demás. Y esa actitud, Señor es lo que te pedimos hoy.

Convierte nuestros corazones ambiciosos, placenteros y endurecidos por el egoísmo en unos corazones suaves, compasivos, misericordiosos y generosos para que no se cierre a las necesidades de los demás sino que se compadezcan y se abran a compartir y estar disponibles y atentos a sus necesidades. Nos sentimos atrapados por todo lo que nos rodea y por vivir en una actitud consumista que nos ciega y nos aleja de esa actitud de estar atentos, y no indiferentes, a darnos y compartir con todos aquellos que lo necesitan. Amén.

sábado, 28 de septiembre de 2019

DANOS, SEÑOR, FORTALEZA PARA SOPORTAR NUESTRA CRUZ

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Igual que el Señor, yo, su discípulo por mi compromiso de bautismo, tendré que padecer una muerte, como Él, de cruz. Porque, el discípulo no es mayor que el maestro, nos dice el Señor - Lc 6, 40 - y, si Él nos ha anunciado que será condenado y padecerá una muerte de cruz, nosotros tendremos que tener muy claro que nuestro camino tendrá como destino la cruz. Es decir, nuestro camino de seguimiento al Señor es un camino de cruz. Está, pues, claro que seguir a Jesús nos exige cargar con nuestra cruz, la que se ajusta a nuestra medida y a nuestra capacidad.

Jesús no vino para darnos una vida cómoda y sin problemas, nos dijo un día que había venido a traer la guerra, no la paz, entre nosotros - Mt 10, 34 - sino para, entregándola por amor, luchar por la verdad, la justicia, la dignidad y la paz entre los hombres. La felicidad y el gozo que buscamos tiene un precio, pero no un precio en dinero como se hace aquí en este mundo, sino un precio valorado en la cantidad de amor que estás dispuesto a gastar de tu vida en aliviar a los que sufren y en anunciar que Jesús es la verdadera Vida, el Camino y la Verdad.

Eso, Señor, lo quiero tener claro para transmitirlo, y eso es lo que te pido en primer lugar con todas mis fuerzas. Pero, también, Señor, te pido que me des la fortaleza para, no sólo transmitirlo de palabra sino incluyendo el testimonio de mi vida. Es lo que más deseo ahora en este momento, y lo que siento dentro de mi corazón. Por eso, creo estar dispuesto a cambiar todo lo que tengo y a darlo todo si tú enciendes mi corazón. Y no hablo de cosas extraordinarias, sino lo ordinario de mi vida diaria, esforzándome en sobrenaturalizar todo lo pequeño y natural de mi vida, y en naturalizar todas lo que acontece a diario en mi vida sabiendo que vienen de Ti y son para tu Gloria.

En ese esfuerzo sencillo y humilde de cada día aceptando mi pequeñez y mi pobreza, y sabiendo que todo viene de Ti, mi Señor, te doy gracias por todo y abro mi pobre corazón a tu Gracia para en y con ella se vaya transformando a tu estilo y según tu Voluntad. Amén.

viernes, 27 de septiembre de 2019

¿QUÉ SE PIENSA DE JESÚS?

Resultado de imagen de Lc 9,18-22
HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 


Es bueno detenerse y observar que se piensa de Jesús a tu derredor. ¿Qué dicen los que están a tu lado y con los que te relaciones cada día sobre la Persona de Jesús? La respuesta no es muy alentadora, pues igual que les pasó a los apóstoles también nos ocurre hoy a nosotros. Unos ni se pronuncian o, quizás no le conocen, y ni siquiera han oído hablar nada o mucho de Él; a otros no les convence y lo toman como cuento o leyenda; otros les simpatizan y creen, pero se lo fabrican a su estilo y manera. Y otros se acercan, le oyen, tratan de escucharle y vivir su Palabra y van creyendo en Él.

La cuestión es encontrar tu ubicación y descubrir en que situación de las descritas anteriormente te encuentras. O quizás otras que no hayamos dicho. De cualquier manera te invitamos a dar una respuesta sincera sobre lo que tú piensas de Jesús. Yo también doy la mía y puedo decir que está sumergida en estas reflexiones de cada día en las que trato de esforzarme en seguir a Jesús y vivir en su Palabra.

Para mí, coincidiendo con Pedro, es el Mesías, el Hijo de Dios Vivo, el Cristo de Dios, tal y como dice Pedro. Sin embargo, tengo que confesar que me siento inquieto y preocupado, porque no sé si esa fe que comparto es una fe madura o está todavía en proceso. O, quizás, se ha quedado infantilizada y acomodada y ha dejado de crecer. Por eso, Señor, no quiero quedarme parado en mi fe. Quiero seguir avanzando y llegar al compromiso de dar todo lo que, de tu Manos generosa he recibido, hasta el extremo de entregar mi vida por se coherente con mi fe en tu Persona, el Hijo de Dios.

Porque, Tú lo has dado todo hasta el extremo de entregar tu Vida por la mía. Y lo has hecho sin condiciones y sin pedirme nada a cambio. Sin embargo,  sabías y sabes que con eso me has salvado y me has dado la felicidad. Yo, Señor, quiero corresponderte en esa medida, aunque sé que nunca podré alcanzar tu Gracia y tus regalos ni merecer nada, pero quiero ponerme en tus Manos y seguir tu camino hasta el extremo también de entregar mi vida. Dame, Señor, la luz para entenderlo y la fortaleza para llevarlo a cabo siguiendo y viviendo en tus mandatos. Amén-

jueves, 26 de septiembre de 2019

DAME FORTALEZA, SEÑOR, PARA CUMPLIR CON TU PROYECTO DE SALVACIÓN

Resultado de imagen de Lc 9,7-9
No son mis ideas ni mis proyectos los que me gustaría realizar y cumplir, sino que son los tuyos, Señor, los que, verdaderamente son los importantes y los que, para mi propio interés, los que debo cumplir. Esos proyectos que Tú quieres que viva y cumpla porque son los que me dan la Salvación que Tú me regalas y me propones a través de esos mandatos.

Dame, Señor, la Fortaleza, la Voluntad y la Sabiduría de andar por tus caminos y no por los míos. Dame, Señor, la Luz que me ilumine y encienda mi corazón para comprender, entender y vivir tu plan de salvación. Ese Plan de Vida que has pensado desde la eternidad para mí. Es eso, Señor, lo que entiendo que tengo que hacer, y para lo que necesito tu ayuda y fortalece tu Gracia a través de la oración y los sacramentos.

Pero, por mucho que me empeñe y me esfuerce necesito la Fuerza y el Poder del Espíritu Santo. Ese Espíritu Santo que recibía en la hora de mi bautismo y que, por mi condición humana de pecador, quizás lo haya ignorado durante mucho tiempo de mi vida. Ahora, Señor, quizás desdes una fe más adulta quiero pedirte que me des la sabiduría de vivir mi vida de forma más coherente desde y con esa fe que, por la Gracia del Espíritu Santo va madurando en tu presencia en el acontecer de cada día de mi vida.

Cambia mi corazón, Señor, y el rumbo de mi vida según y atendiendo a tus planes y proyectos, tal y como hiciste con Abraham y otros muchos. Dame las fuerzas y la fe para aceptar y cumplir tus mandatos y tus propuestas y enséñame el camino que has elegido para mi humilde persona, o aclárame si voy por el camino correcto según tus Planes. Amén.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

SEÑOR, QUIERO RECORRER EL CAMINO DE MI VIDA JUNTO A TI


Resultado de imagen de Lc 9,1-6



H I M N O

Buenos días, Señor, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón, apenas nace el día:
Tú eres la luz y el sol de mi jornada.

Buenos días, Señor, contigo quiero
andar por la vereda:
Tú, mi camino, mi verdad, mi vida;
Tú, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, Señor, a ti te busco,
levanto a ti las manos
y el corazón, al despertar la aurora:
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

Buenos días, Señor resucitado, 
que traes la alegría 
al corazón que va por tus caminos
¡vencedor de tu muerte y de la mía!

Gloria al Padre de todos, gloria al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos te alabe nuestro canto. Amén.

Laudes del miércoles.

martes, 24 de septiembre de 2019

HERMANO SIGNIFICA HERMANO

Resultado de imagen de Lc 8,19-21
Cuando hablamos de hermano no queremos decir sino lo que realmente queremos significar y decir: hermano, que no es otra cosa sino la de corresponder de la misma forma que se correspondería con un hermano al que estás vinculado por la sangre. Es poner al otro - hermano por el Espíritu y en la fe -  en el mismo lugar que a tu hermano de sangre.

Y eso no es nada fácil. Supongo que, simultáneamente, al mismo tiempo que lo escribo y lo lees te arrugas y tu corazón te dicta que es imposible. Sí, no sólo no es fácil, sino que es imposible desde el punto de vista humano. Nuestro corazón está muy contaminado y muy endurecido para considerar de esta forma y amar con y a ese estilo. Amar en esa dimensión no entra en nuestro corazón humano sin la ayuda del Espíritu Santo. No sólo se hace difícil entre tus propios hermanos de sangre, cuanto más con los que incluso no conoces o son tus enemigos.

Pero, no hay alternativa. Ese es el mandato de Quien te ha Amado así y a ese estilo. Y no sólo te ha Amado, sino que continúa amándote. Y no sólo te lo ha dicho, sino que sigue diciéndotelo ahora, en este mismo momento. Y no sólo con su Palabra, sino también con su Vida. Antes, ahora y siempre. Por tanto, hay sólo un camino. Y ese camino es Él, pues también te lo ha dicho: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

Crees en Él y te pones en sus Manos o te alejas y te pones en manos de tu propio egoísmo. Tú decides, porque tu Padre, nuestro Padre Dios, te ha dado capacidad para decidir. Ni que decir que la misión es imposible para cada uno de nosotros, pero, la cuestión es saber y confiar que es posible para nuestro Padre Dios. Si Él nos lo dice y nos lo manda es que es posible, cogidos de su Mano, tal y como otros han hecho. Porque, al final no eres tú quien actúa, sino Cristo en ti. Ya lo dijo Pablo en una ocasión - Ga 2, 20 -. Pidamos al fe de fiarnos del Señor y la fortaleza de ponernos en sus Manos.

lunes, 23 de septiembre de 2019

LA OSCURIDAD PRESENTE EN MI VIDA

Resultado de imagen de Lc 8,16-18
No se te ocurrirá esconder una lámpara debajo de la mesa, porque no iluminará la casa, su lugar es encima. No tendrá sentido ocultar la luz, porque eso dejaría todo en sombra y oscuridad. La luz está para alumbrar y permitirnos descubrir y poder ver las cosas. Pero, esa luz que nos permite ver y que ilumina las ciudades no es suficiente para iluminar nuestras vidas, los corazones de nuestras vidas.

Mi vida y tu vida necesitan otra clase de luz, una Luz que está por encima de nosotros y que alumbra el camino hacia el gozo y la felicidad Eterna. Porque, esa Luz es la que todos, muchos quizás sin saberlo, buscamos. Y es eso lo que te pedimos hoy, Señor, llenar nuestros corazones de esa Luz sobrenatural que nos viene de Ti y que nos orienta y dirige hacia Ti.

Porque, Tú eres la Luz que das brillo, esplendor y gozo a nuestras vidas y abre nuestros ojos y enciendes nuestros corazones para buscarte y amarte. Por todo ello, Señor, abrimos nuestros corazones para dejar que tu Luz nos invada y nos llene de tu Amor. Amén.

domingo, 22 de septiembre de 2019

MI CORAZÓN ES DÉBIL Y ESTÁ LLENO DE APETENCIAS

Resultado de imagen de Lc 16,1-13
El problema es que mi corazón es humano, débil y lleno de apetencias. Es un corazón fácil de vencer y de seducir por pasiones y apetencias que viven en su hepicentro. Su conversión pasa por desalojar todo lo que de humano es contrario al amor y sustituirlo por verdadero amor. Ese amor que se da, se olvida de sí mismo hasta el sacrificio por el otro. Ese amor que sorprendentemente, y para sorpresa de uno mismo, esconde el verdadero gozo y felicidad que todo ser humano busca.

Se trata de ir cambiando mis egoísmos por generosidades; se trata del trueque del desamor por el amor; se trata de ir muriendo a mis apetencias y satisfacciones para cambiarlas por la verdad y la justicia frente a los otros. Se trata de no mirar sólo por mí sino mirar para lo que le pasa al otro. Sobre todo al que sufre de manera injusta o es oprimido por otros. Se trata de no guardar para mí, sino compartir con los otros.

Comprendido esto se hace necesario buscar ayuda en quien te puede ayudar. Nadie te podrá ayudar en convertir tu corazón de piedra y egoísta en un corazón suave y amoroso que Jesús. Porque, para convertir hay primero que ser, porque, quien no tienes no puede dar. Se trata primero de ser para, luego, hacer. Y sólo Jesús, el Señor, puede transformar mi corazón egoísta en un corazón amoroso y dado a darse en amor por los demás. 

Es eso, Señor, y no otra cosa la que te pido hoy. Transformas mi corazón de piedra, endurecido por el egoísmo de tener, de poseer, de poder y de satisfacción, en un corazón dado, abierto a comprender y a ayudar y dispuesto a despojarse de todo aquello con lo que pueda aliviar tu dolor y llenarte de amor. Amén.

sábado, 21 de septiembre de 2019

NO BASTA CON LA PIEDAD NI CON LAS TRADICIONES

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Puedes ser muy piadoso y avenido a las tradiciones, pero, eso no es suficiente para demostrar tu fe y vivir en el amor. Son tus obras las que descubren tu vida y transparentan tu fe. De modo que, una fe sin obras queda desvelada como apariencia y falsa. El nexo que te relaciona con los demás y descubre tu relación con Xto. Jesús es la Misericordia. Si en tus relaciones con los demás no hace presencia esa misericordia transmitida y regalada desde la acción del Espíritu Santo, estás perdiendo el tiempo con tus actos de piedad. Más te vale emplear el tiempo en otra cosa.

La consecuencia de la fe es la misericordia. Dios te ama y te salva porque es Infinitamente Misericordioso, y quiere que tú también lo seas. Una fe que se descubre verdadera tiene que estar escondida en la misericordia, y si no es así, mi fe es inmadura, infantil y está estancada en la primera comunión. 

Esta humilde reflexión quiero aprovecharla, Señor, para reconocerme, como Mateo, pecador y para pedirte que nos liberes del pecado por tu Infinita Misericordia. Te damos gracias, Señor, porque sabemos, ya que Tú nos lo has dicho, que has venido a liberarnos del pecado y, por tanto, a salvarnos de la esclavitud y la condenación de este mundo. Pero, ¿dónde están los pecadores? 

Queremos señalarnos, Señor, como pecadores y te pedimos y esperamos que Tú nos perdones nuestros pecados y restablezca nuestra dignidad de hijos de Dios que habíamos perdido por el pecado. Gracias, Dios mío, por tanta dicha y esperanza de, primero, reconocernos enfermos y, por tanto, pecadores. Y, segundo, experimentar la esperanza de que por tu Infinita Misericordia seremos salvados.

No nos cansaremos de darte las gracias, ni tampoco, de pedirte, cada día, tu salvación y misericordia. Porque, Señor, cada día es una batalla de esa guerra que es nuestra vida y que nos lleva a Ti. Y, Tú, Señor, eres nuestra esperanza y nuestra salvación. Mañana, Señor, volveré a pedirte tu Misericordia y a darte las gracias, porque sé que estarás ahí y que nunca me fallas. Espero, Señor, con tu Gracia, tampoco yo estar ausente y fallarte. Amén.

viernes, 20 de septiembre de 2019

LLENA MI CORAZÓN DE TU GRACIA, SEÑOR.

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HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 



Sé que es la única solución, porque, por mis propias fuerzas me es imposible, dejar mi vida en tus Manos, Señor. Te necesito, Señor, para que llenes mi angustiado y pobre corazón de tu Gracia, para que lleno abundantemente de ella se derrame hacia afuera y entre también en los demás iluminándolos y aliviando mi vida con tu Amor e Infinita Misericordia.

Por eso, Señor, te suplico, una vez más, que derrames tu Gracia abundantemente en mi corazón. Y, saciado de ella, sea mi corazón un manantial de tu Gracia, Señor, que salta y contagia a todo aquel que se acerque y quede impregnado de tu Amor y Vida Eterna. Porque, de no ser así y quedarse dentro de mí no sería verdadera Gracia tuya, sino puro egoísmo que se volvería contra mí mismo. Pues, Tú, Señor, eres Amor y la esencia del verdadero Amor es darse, hasta el punto de contagiar, a los demás.

Y es que el verdadero Amor es Aquel que convierte y se da hasta el extremo de dar la vida por el otro. Tal y como hizo nuestro Señor Jesús. De modo que, si tu Amor, Señor, no me cambia hasta el punto de darme a los demás, algo sucede dentro de mí que no estoy escuchando o asumiendo bien y estoy impidiendo entrar en mi corazón tu verdadera Gracia.

Insisto, Señor, tomándote por tu Palabra, y te suplico que por tu Amor Infinito derrames abundantemente tu Gracia en mi corazón y me protejas del Maligno que me acecha a cada instante de mi vida tentándome en mis puntos más frágiles y débiles. Confío en Ti, Señor, y en tus Manos me abandono. Amén.

jueves, 19 de septiembre de 2019

PALABRA DE VIDA Y ESPERANZA

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Sólo, Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna y de esperanza en este mundo en el que tengo que vivir hasta llegar a Ti. Porque, en este mundo en el que vivo nada sostiene mi vida ni la alimenta sino Tú. Todo lo de aquí abajo es perecedero y su tiempo caduca llamado a destruirse. Sólo tu Palabra es Eterna y llena plenamente de esperanza y gozo.

Tu Palabra, Señor, sintoniza con el amor que anida y vive en lo más profundo de mi corazón. Trasciende hasta el punto de experimentar que, en mí hay algo más que mi cuerpo, pues, lo experimento, valga la redundancia, como algo que forma parte de mí sin llegar a ser yo. Es decir, descubro que soy cuerpo y algo más, que llamo alma. Y eso me habla de Ti y de tu presencia.

Por eso, Señor, te doy gracias y te suplico perdón por todos mis pecados, pues, tu Palabra me alivia y tranquiliza mi alma contagiando también a mi cuerpo. Gracias, Señor, porque experimento que mi cuerpo tendrá proyección y continuidad en mi alma y, por tu Palabra, volverá a unirse a ella para, en tu presencia, continuar amándote y alabándote toda la eternidad.

Dame, Señor, la fortaleza y la perseverancia de descubrirte como mi liberador y salvador, y adorarte con toda clase de alabanzas y oraciones. Pero, sobre todo, la mayor alabanza será humillarme reconociéndote como mi Señor y obedecer tus mandatos viviendo según tus Mandamientos y amando como Tú, Señor, me amas. Y eso, reconciéndome pecador, soy conscientes que no podré hacerlo sin tu Auxilio, tu Asistencia y tu Gracia. Amén.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

¡HAZ, SEÑOR, QUE MI VIDA SEA COHERENTE CON MIS PALABRAS!

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Resulta complicado que las palabras vayan coherentemente casadas con la vida de cada persona. Ocurre que muchas veces las palabras lo contrario a los sentimientos que se desean en tu corazón. Sostener tu corazón en coherencia con tu palabra no es cosa nada fácil. Y consciente de ello, Señor, te pido fortaleza y sabiduría para sincronizarlas y que vayan coordinadas y al mismo ritmo y sintonía, de modo que lo que expresen y digan unas lo sienta y lo desee el otro. Porque, la coherencia se apoya en la correspondencia entre la palabra y la vida, pues de no ser así tu testimonio será negativo y dará mal ejemplo.

Por eso, Señor, estos momentos de oración son para rogarte que des sabiduría y fortaleza necesaria a mi vida para que permanezca coherentemente en la verdad y se corresponda con mis palabras. Despierta en mí la inquietud y la motivación por vivir mi vida en la más estricta coherencia y dame la voluntad para poner de mi parte todo lo necesario.

Enciende en mí, Señor, la llama de mi corazón para que mi lengua sea fiel a mis palabras y no critique otras actitudes ni las obras de otras personas. Hazme ver que no soy nadie para mirar a otros y menos emitir juicios. Sólo Tú, Señor, eres nuestro Juez. Inunda mi corazón, Señor, de verdadera humildad y misericordia para , en lugar de disparar mi lengua comprender y ponerme, misericordiosamente, en el lugar del otro. Amén.

martes, 17 de septiembre de 2019

TENGO, SEÑOR, QUE VOLVER A PEDIRTE QUE ME AUMENTES LA FE

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Si algo sé en esta vida es que un día llegará el momento de mi muerte. Y no me asusta pensar en ello, porque, es obvio, que tiene que venir. Lo lógico es que me prepare para ello. El sentido común me dice que si algo sabes que es seguro, procura que no te sorprenda. Por lo tanto, en lugar de tenerle miedo será más inteligente prepararte para que no te coja desprevenido y despistado.

Dando por sentado y acertado este pensamiento, lo verdaderamente importante es cuidar tu cuerpo. Eso lo hace mucha gente:  dietas, ejercicios, revisiones médicas...etc. Pero, no sólo el cuerpo, porque sabemos muy bien y de ciencia muy cierta que el cuerpo, a pesar de todos sus cuidados, muere y se destruye. Pero, el alma sigue su camino. Algo de nosotros perdura y eso también tenemos que cuidarlo. Quizás con mucha más intensidad y atención, porque, lo que no muere tendrá más importancia.

Lo extraño y sorprendente es que todos queremos perpetuarnos, no sólo que nos recuerden, sino que nuestra vida se prolongue eternamente. Claro, damos por sentado que en gozo y salud perfecta, pues de lo contrario sería indeseable. Y eso es lo que piensa la mayoría, que una vez muerto no sufrirán. Pero, de eso no dice nada la Sagrada Escritura. La Palabra de Dios nos advierte todo lo contrario. Según hayas vivido y gastado tu vida, ahora durante el tiempo de tu recorrido, así vivirás toda la eternidad. Esto quiere decir que, si has vivido para ti, y pensando en ti, perderás tu vida. Y si la has vivido pensando en los otros, sin importarte la tuya, la habrás ganado para toda la eternidad en plenitud de gozo y felicidad.

Y esto se lo dice el Evangelio - Mt 16, 25 - y lo revela muy claramente. Y vuelvo con mi sorpresa, ¿es que la gente no entiende, o es que está hechizaba y sometida al Maligno? Porque, es posible y hasta normal que te venga dudas, pero es tan cierto que de algún sitio has salido y la Vida y Obras de Jesús te lo deja bastante claro. Y cuando te pones en sus Manos te ayudará, por la Gracia del Espíritu Santo, a fortalecerte para aumentar tu fe y superar todas las tentaciones y peligros. Es eso, Padre del Cielo, lo que hoy te pedimos. Aumenta nuestra fe y danos la fortaleza para vivirla consecuentemente. Amén.

lunes, 16 de septiembre de 2019

DE NUEVO, SEÑOR, UNA VEZ MÁS, AUMENTA MI FE

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Me siento inquieto y preocupado y también interpelado con este Evangelio de hoy, porque mi fe no es la que me gustaría que fuera. El centurión del Evangelio me señala y me siento triste y débil. Mi fe no llega a comprometerme lo que a mí me gustaría y me siento fracasado. Me siento muy lejos de experimentar esa fe que experimentó aquel centurión y me siento impotente y débil ante la respuesta de mi compromiso bautismal.

Porque, el día de mi bautismo, mis padres y padrinos pidieron a la Iglesia la fe, pero, ¿he sido yo, a través del recorrido de mi vida, fiel a ese compromiso? Supongo que no, aunque desde edad muy temprana me he sentido cerca de la Iglesia y he tratado de corresponder, sin ser muy consciente de ello, a mi compromiso de bautismo. Por supuesto que he recibido la fe, pero, ¿la he cultivado? ¿He crecido en ella y me he dejado mover en su confianza? La respuesta es que no lo sé, pero mi experiencia es siempre preocupante porque creo que debería ser cada día mayor que el anterior.

Y es eso lo que hoy vengo a pedirte, Señor. Aumenta mi fe y no dejes que el mundo, demonio y carne me alejen de Ti. Al menos quiero perseverar en no dejar de pedírtelo y tratar de permanecer a tu lado para sostener mi corazón atento, vigilante y abierto a tu Gracia cuando Tú, mi Señor, lo decidas. Porque, yo siempre creo que Tú estás ahí, me escuchas y me das todo lo que me conviene y necesito para fortalecerme y seguir mi camino hasta llegar a Ti.

Y desde este humilde rincón de oración, te vuelvo, Señor, a insistir y de nuevo, una vez más, la penúltima, suplicarte que aumentes cada día un poco más mi fe. Amén.

domingo, 15 de septiembre de 2019

¿Y TÚ, ESTÁS EN ACTITUD DE BÚSQUEDA?

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Dios ha dado el primer paso, pues Él te ha creado, pero te ha creado libre y ha dejado en ti la iniciativa para abrirte a su búsqueda. Es posible que si no tienes esa actitud o iniciativa no respondas ni te des cuenta de que Él te busca primero. En las parábolas de hoy Jesús nos explicas la necesidad de tener esa actitud. Nos habla del pastor que sale en busca de la oveja perdida y de la mujer que teniendo diez monedas, si le pierde una, no se esfuerza en hacer todo lo posible para buscarla.

Pero, quizás la parábola más significativa y profunda es la que nos muestra el amor del Padre y las actitudes de nosotros sus hijos. Porque, podemos estar encuadrados en ese perfil del hijo menor o del mayor. Serán esas actitudes las que tendremos que buscar en nosotros y reflexionar al respecto. Y para eso, Señor, te pedimos capacidad de discernimiento; sabiduría para encontrar soluciones y, sobre todo, humildad, como la del hijo menor para levantarnos y emprender el regreso a casa. O la paciencia, ternura y comprensión para apagar la ira y la envida en nuestros corazones y no ensoberbecernos como el hijo mayor.

Te pedimos, Señor, un corazón como el del Padre que Tú muy bien nos enseña y nos revela en esa parábola del hijo prodigo o Padre Misericordioso. Queremos sentir como Él y amar como Él. Y reconociendo nuestras limitaciones y pecados acudimos a Ti, Padre Bueno, para que nos conviertas nuestros corazones endurecidos por el pecado, pues con nuestras fuerzas no podremos lograrlo. Amén.

sábado, 14 de septiembre de 2019

CAMINANDO HACIA TI, SEÑOR

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Sin darme cuenta y, por tu Gracia, Señor, me he quedado sin camino, porque mi camino es tu Camino. Y doy gracias al Cielo por caer en la cuenta que no soy yo quien camina sino que eres Tú, Señor, quien me llevas y mi guias. Claro que mis torpezas y pecados te hacen dibujar en mi vida renglones torcidos, pero Tú, mi Señor, sabes siempre enderezarlos y llevarme al terreno del amor.

Sólo puedo optar a una cosa buena, y es creer en Ti, Señor y fiarme de tu Palabra. Porque, mis mal llamados méritos no tienen valor, pues todos me han venido de Ti y de forma gratuita, de modo que nada merezco. Soy digno hijo tuyo porque Tú así lo has querido y porque tu Hijo, enviado a dar su Vida de forma voluntaria, así lo ha aceptado, rescatándome de una condenación segura.

Desde este simple razonamiento mi vida sólo tiene el valor de tu Infinito Amor, Señor, que por mucho que me proponga y me afane nunca lo podré entender. Por todo ello, no puedo encontrar en mi corazón sino un gozoso deseo de gratitud, adoración y de alabanza a tu Nombre, Señor, pues en Ti, está mi salvación y todas mis esperanzas.

Reconozca la gratuidad de tu Amor, a pesar de que no lo entiendo. Nunca lo entenderé sino cuando Tú decidas, por tu Infinito Amor Misericordioso, revelarmelo. Y en esa esperanza dichosa vivo y camino esforzándome en refugiarme y esconderme en tu Palabra sin dejar de mirar tu Cruz gloriosa, donde te diste totalmente gratuito y sin condiciones para que yo y otros muchos podamos ser exculpados de nuestros pecados.

Qué más puedo decirte, Dios mío, sino darte repetidamente e insistentemente las gracias por tanto amor gratuito sin esperar nada a cambio, sino buscando mi felicidad y mi gloria eterna. Me asombra tanta gratuidad y tanto Amor hasta el punto que no llego a comprenderte. Claro, mi corazón es humano y el Tuyo Inifinitamente sobrenatural, por expresarlo de alguna manera. La distancia es infinita y nunca podré llegar a comprenderte, pero, tampoco, nunca durante mi camino en este mundo dejaré de vivir en y con la esperanza de encontrarme contigo. Amén.

viernes, 13 de septiembre de 2019

MOTAS Y VIGAS

Resultado de imagen de Lc 6,39-42 por Fano
HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 



Dame, Señor, la fortaleza y la voluntad de mirarme a mí mismo y descubrirme pecador y necesitado de tu Infinita Misericordia. Gracias, Señor, por reconocerme pecador y no merecedor de tu Misericordia y de todo lo que de Ti, Dios mío, he recibido. Muéveme a que, antes de mirar para otro descubrir las vigas que impiden ver a mis ojos y le ocultan la verdad. Sobre todo, las motas en los ojos de los otros.

Dame, Señor, la sabiduría de superar y vencer esa inclinación a mirar las vigas de los otros cuando están, primero, dentro de mí. Dame la sabiduría de limpiar primero las vigas de mis ojos para ver las motas en la de los otros y poder ayudarles. Y sostenerme en esa actitud me exige lucha diaria para no dejar que la oscuridad ciegue mi vista. El mundo, demonio y carne son una constante amenaza y con sus tentaciones nos tapan nuestros ojos y nos somete a permanecer en la oscuridad. 

Nuestra propia experiencia en el camino nos descubren que nuestras propias fuerzas no son suficientes para la lucha ni para vencer esas tentaciones ni limpiar las vigas que ocultan nuestros ojos de la luz. Necesito, Señor, tu Gracia y tu Misericordia para encontrar la sabiduría y la fortaleza con las que limpiar la vigas que impiden a mis ojos ver la verdad y perseverar en la humildad.

Dame, Señor, la necesaria humildad para dejar que tu Gracia purifique y limpie mis ojos de todo aquello que les impida ver y por la acción de tu Espíritu pueda, una vez limpio, servir y ayudar a limpiar las motas de mis hermanos. Amén.

jueves, 12 de septiembre de 2019

DESDE LA HUMILDAD DE MI POBRE PERSONA

Resultado de imagen de Lc 6,27-38 por Fano
Hoy, Señor, quiero, primero, darte las gracias por la vida que me has dado. Segundo, por darme cuenta de la necesidad de darte las gracias y descubrir todo lo que se ha recibido. Gracias por este don de, si no bien, si, al menos, entendible de poder escribir mis humildes oraciones y reflexiones. Y, sobre todo, gracias por sentir esa necesidad de hacerlo y de decírtelo.

Gracias por sentir la inquietud de buscarte desde edad muy temprana. Gracias por confiar en tu Poder y tu Palabra. Gracias por amarme, no sólo de Palabra, sino con obras, sobre todo desde la entrega generosa de tu Vida. Gracias por hablarme tan claro, como el Evangelio de hoy. Gracias, porque, aunque mi vida está tan lejos de cumplir con lo que Tú me dices y me has demostrado con tus obras, yo creo en tu Palabra y, a pesar de mis pecados, debilidades y fracasos confío en Ti y me entrego en tus brazos para que seas Tú quien me transforme ese corazón mío endurecido e individualizado en un corazón como el Tuyo.

Gracias, Señor, Gracias, porque, aunque todo mi ser no puede entenderte ni comprenderte, Tú eres la razón de mi vida y sin Ti no sabría entender este mundo absurdo que te da la espalda. Gracias, Señor, en tus Manos me abandono. Amén.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

UN CAMINO QUE NO APETECE

Resultado de imagen de Lc 6,20-26 por Fano
No es fácil aceptar un camino en principio escabroso y abrupto. Si así nos lo presentan hay que pensarlo con detenimiento para aceptarlo. Ante las Palabras de Jesús en este Evangelio de hoy se nos presenta una situación como la señalada al comienzo de esta reflexión. ¿Cómo escoger este camino lleno de tropiezos y peligros? Primero, no es apetecible; segundo, ¿podré recorrerlo? 

No estamos ante una opción fácil de decidir o escoger. Nuestra naturaleza está inclinada a no sufrir y a desear pasarlo bien. ¿Conoces a alguien que desea pasarlo mal? Eso no tiene sentido y no corresponde a las inclinaciones de nuestra propia naturaleza. Sin embargo, llamados a amar estamos dispuestos a sufrir y padecer los peligros y necesidades que se nos presente por amor. Eso si lo sentimos en lo más profundo de nuestros corazones. Y eso nos descubre que hemos sido creados por y para amar.

Por eso, Jesús nos presenta hoy dos caminos y nos da el nombre de bienaventurados, que significa dichosos y felices, a aquellos que se adentran por este camino estrecho y lleno de difícultades. De antemano sabemos que nos cuesta mucho y que, no sólo nos cuesta sino que, por nuestras fuerzas, no podemos superarlo ni recorrerlo. Necesitamos hacerlo yendo de la Mano del Señor y fuertemente agarrados a Él. Necesitamos reflexionar y alumbrarnos con su Palabra y, sobre todo, con su Cuerpo y Sangre, la Eucaristía, para, fortalecidos en Él, superar todas las tentaciones que nos irán saliendo al paso.

Con, por y en Él tendremos fuerza para llorar con los que lloran; sufrir con los que sufren; padecer con los que padecen; tener sed de verdad y justicia; soportar odio, afrentas e insultos por Jesús. Y en Él seremos bienaventurados, porque, precisamente en Él se esconde ese Tesoro que apetecemos y que muchos, cegados por el mundo, demonio y carne, se adentran en el mundo y sus placeres equivocando el verdadero y único camino de salvación. Pidamos al Señor esa sabiduría, fortaleza y luz para saber escoger nuestro verdadero y único camino tomados de su Mano, y tratemos de permanecer y sostenernos junto a Él. Amén.

martes, 10 de septiembre de 2019

MARTES, XXXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO




Resultado de imagen de Lc 6,12-19


H I M N O

Señor, el día empieza. Como siempre,
postrados a tus pies, la luz del día
queremos esperar.
Eres la fuerza
que tenemos los débiles, nosotros.

Padre nuestro,
que en los cielos estás, haz a los hombres
iguales: que ninguno se avergüence
de los demás; que todos al que gime
den consuelo; que todos, al que sufre
del hambre la tortura, le regalen 
en rica mesa de manteles blancos
con blanco pan y generoso vino;
que no luchen jamás; que nunca emerjan,
entre las áureas mieses de la historia,
sangrientas amapolas, las batallas. 

Luz, Señor, que ilumine las campiñas
y las ciudades; que a los hombres todos,
en sus destellos mágicos, envuelva
luz inmortal; Señor, luz de los cielos,
fuente de amor y causa de la vida.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Amén.

lunes, 9 de septiembre de 2019

LA LEY NO ESTÁ PARA PERMITIR EL MAL

Resultado de imagen de Lc 6,6-11
Creo que está claro que la ley no puede permitir que se haga el mal contra la persona humana. Cuando hablamos de derechos queremos expresar que el bien está por encima del mal y que el hombre y la mujer no pueden estar sometidos al imperio de la ley, y menos a una ley que mira para la economía como algo más valioso que la persona humana. 

Todo está medido por el valor dinero y, por supuesto, poder. De modo que una persona que sea improductiva por enfermedad o por vejez es tomada como una carga y como un desecho. Y si no es así, porque la búsqueda de establecer la ley de la eutanasia. Una ley que se esconde en la mentira de evitar el dolor y el sufrimiento cuando lo que debe buscar es aliviarlo. Sobre todo con los adelantos y medios que hoy en día hay. Son leyes que esconde mentiras que van contra la vida del hombre.

Hoy, el Evangelio plantea ese problema que el hombre trata de ocultar y esconder. La ley nunca puede estar para perjudicar al hombre ni para hacerle ningún mal. Él es la criatura por excelencia que Dios ha creado y a la que quiera salvar del pecado. La prueba es que ha enviado a su Hijo para, entregándose a una muerte de Cruz, darnos la oportunidad de salvarnos. Y eso, un hijo agradecido debe reconocerlo y darle gracias. Una Gracia que nunca podremos pagar, porque su Amor es Infinito y nuestros actos y obras finitas. 

Por lo tanto, demos gracias a nuestro Padre Dios por tanta Gracia y tanto Amor Misericordioso. Demos gracias porque ha venido a enseñarnos como debemos actuar y cual debe ser nuestra actitud ante los demás. Es decir, buscar siempre el bien por encima de todo lo demás, incluso la economía. Tratemos de despertar y de abrirnos a la acción del Espíritu Santo pidiéndole que nos transforme nuestros corazones en unos corazones como el de Jesús capaces de hacer el bien por encima de la ley. Amén.

domingo, 8 de septiembre de 2019

SOY CONSCIENTE DE QUE TE NECESITO, SEÑOR

Resultado de imagen de Lc 14,25-33
El Evangelio de hoy me destartala y me deja fuera de combate. Soy consciente, Señor, de que necesito de Ti. Mi pobre naturaleza, pecadora y sometida al pecado, me arrastra, me vence e impide que, aunque quiero seguirte plenamente, acercarme a Ti. Experimento que mis fuerzas me flaquean y me siento vencido por mis apetencias y egoísmos.

Entonces, Señor, soy conciente que sin Ti no soy nada. Eso es lo que quiero decirte hoy. Quiero aprovechar la ocasión para decirte que te necesito para que me des las fuerzas y poder seguirte plenamente con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todo mi ser. Quiero pedirte que cambies mi corazón egoísta y apegado a los placeres y satisfacciones de este mundo que me impide seguirte de forma plena como a mí me gustaría.

Ahora entiendo a Pablo en la Epístola a los - Romanos 7, 14-20 - cuando habla sobre el poder del pecado que nos obliga a hacer lo que no nos gustaría hacer. Por eso experimentamos arrepentimiento y dolor de corazón. 

Confío, Señor, que por tu Infinita Misericordia hagas que mi corazón, fortalecido en tu Espíritu, se haga fuerte y pueda vencer los obstáculos que se me presenta en el camino de mi vida. Soy consciente, Señor, de mi debilidad y de que sin Ti nada puedo hacer y estaré vencido y a merced del demonio, del mundo y de la carne. Por eso, consciente de mi pobreza y pequeñez te imploro, Señor mío, que me des la sabiduría y la fortaleza necesaria para hacer, no mi voluntad, sino la tuya.

Y apoyado y confiado en tus Palabras de pedir y se les dará, buscad y hallaréis, llamar y se les abrirá - Mt 7, 7 - insisto en suplicártelo en la esperanza de que transformarás mi pobre corazón. Amén.

sábado, 7 de septiembre de 2019

SEÑOR, DA SENTIDO A MI VIDA

Resultado de imagen de Lc 6,1-5
Hay muchos momentos de mi vida que me veo sometido a leyes, tradiciones y costumbres. Incluso, la mentira se disfraza de verdad haciéndose normal. Pero, no por eso deja de ser mentira a pesar de hacerse costumbre. Nunca el hombre puede quedar sometido a la ley y estar a su expensa salvo cuando se persigue algo malo que va contra el bien y la verdad.

Todo queda sometido al bien del hombre, incluso la ley. Así lo ha revelado nuestro Señor sometiendo todo al bien del hombre. Tal era la ley del sábado, que sometía al hombre, a ciertas actuaciones que iban contra su propio bien. Y esa no es la propuesta de nuestro Padre Dios, que, precisamente, busca el bien de sus hijos. Así nos lo enseña Jesús y así nos lo revela.

Y yo, Señor, ante estas posibles trampas y confusiones quiero ponerme en tus Manos y dejar que ocupes todo mi corazón. Tú eres mi ley, mi camino, mi verdad y mi vida, y en, con y por Ti quiero andar mi camino en este mundo siguiendo tus enseñanzas y esforzándome en cumplir tus mandatos. Porque, Tú buscas mi bien y el de todos los hombres y sólo Tú tienes Palabra de Vida Eterna.

Por eso, Señor, quiero pedirte que me des la capacidad, la fortaleza y voluntad de despojarme de toda ley y obstáculos que me impiden seguirte y actuar como Tú me enseñas y me mandas. Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida, y a Ti sólo quiero seguir. Dame, Señor, la sabiduría y la fortaleza de caminar al ritmo de tus pasos y seguir tus huellas a través de las dificultades que me presentan los caminos de este mundo. Amén.

viernes, 6 de septiembre de 2019

LIMPIA MI VIDA DE TODO AQUELLO VIEJO PARA REJUVENECERLA CON LO NUEVO

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HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 


De vez en cuando necesitamos limpiar nuestras casas y tirar todo aquello que, si en un momento nos fue de utilidad, ahora ya no nos sirve. De la misma forma, nuestros corazones se han ido llenando de muchas cosas que, quizás, ahora ya no nos son de utilidad y ocupan espacio que impiden entrar a otras nuevas y de actualidad. Hay muchas leyes viejas que ya, no sólo no sirven, sino que estorban y son injusta.

Muchas no han servido nunca, pero han tenido un tiempo donde estaban vigentes y se permitía su actuación viéndola como normal. Las tradiciones y costumbres no siempre son válidas ni buenas y hay que tener la valentía de denunciarlas, renovarlas y actualizarlas. No se puede conservar lo viejo y mezclarlo con lo nuevo, porque, sabemos por experiencia, que lo viejo terminar tirando por lo nuevo hasta romperlo. Se hace necesario renovarse y moverse para no quedarse anclado en el pasado.

Y somos consciente que eso nos cuesta mucho. Estamos siempre con la mirada vuelta al pasado y sometidos a las tradiciones y a lo antiguo, hasta el punto que vemos que lo viejo no nos deja avanzar. Una serena mirada a nuestro derredor y observamos muchos ejemplos de esto que decimos. Por lo tanto, volvamos nuestra mirada hacia delante y llenemos nuestros corazones - odres - del buen vino, joven y nuevo, que alegra nuestra vida y le da una nueva perspectiva y esperanza.

Te pedimos, Señor, esa Gracia y esa fortaleza y sabiduría para saber discernir donde está la novedad de la Buena Noticia de Salvación que sólo Tú nos revelas y nos presenta ante todas las tradiciones y costumbres que, incorporadas por los hombres, nos confunden, nos contaminan y nos estancan en el pasado y en lo que nos impide crecer en verdad, justicia y amor. Amén.

jueves, 5 de septiembre de 2019

LAUDES - JUEVES XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO



Resultado de imagen de Jueves, XXII semana del Tiempo Ordinario, feria


H I M NO
Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales,
convocas a los pájaros a la primera aurora,
al pasto, los primeros animales.

De mañana te busco, hecho de luz concreta,
de espacio puro y tierra amanecida.
De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta
de los sonoros ríos de la vida.

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
tus manos son recientes en la rosa;
se espesa la abundancia del mundo a mediodía,
y estás de corazón en cada cosa.

No hay brisa, si no alientas; monte, si no estás dentro,
ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro:
tú, por la luz; el hombre, por la muerte.

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira, que es desdecirte
dejar tanta hermosura en tanta guerra!
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén

miércoles, 4 de septiembre de 2019

CUERPO Y ALMA

Resultado de imagen de Lc 4,38-44
No sólo cuenta mi cuerpo, Señor, sino también mi alma. Mejor, diría que mi alma es lo verdaderamente importante y lo que más interesa cuidar y salvar. Sin embargo, aparentemente vive como escondida en mi cuerpo que se hace más visible y más notorio por el dolor y el sufrimiento. No obstante, el cuerpo es corruptible y el alma eterna. Con esto está dicho todo. Por eso, Señor, te pido, por tu Gracia y Misericordia que permanezca eternamente junto a Ti.

Y ese querer, Señor, pasa por pedirte que me limpies de todo pecado que pueda condenar mi alma a estar separado de Ti, mi Señor. También, porque el dolor me hace sufrir, de toda enfermedad que me aleje de tu presencia y sostengas mi alma pura, alimentada, fortalecida en tu Espíritu para que cuando decidas llamarme tenga mi lámpara bien asistida por el necesario aceite - la fe - e  iluminada y encendida para aguardar tu llamada bien preparado y listo a acudir a tu requerimiento.

Soy consciente, Señor, de todas las dificultades que el mundo, demonio y carne me ponen en mi camino. Soy consciente de tantos peligros y de tantos fallos, errores y pecados por mi parte. Soy débil, Señor, y necesito ir bien acompañado. Envíame y dame a conocer  a aquel que me ayude y oriente en mi camino. Tengo miedo de ir solo, pues necesito a alguien que me ayude a sostenerme, a soportar y sortear las enormes piedras que me encuentro en el camino.

Espíritu Santo, oriéntame y señálame por dónde tengo que, y con quien, ir, para caminar fortalecido y bien apoyado frente a las tentaciones de este mundo, del demonio y de mi propia carne. El peligro es inminente y necesito tu cercanía y ayuda. Amén.

martes, 3 de septiembre de 2019

TÚ, SEÑOR, TIENES PALABRA DE VIDA ETERNA

Resultado de imagen de (Lc 4,31-37
Ante tu Palabra, Señor, respondo como Pedro, ¿a dónde podemos ir, Señor? Sólo Tú tienes Palabra de Vida Eterna - Jn 6, 68. - El mundo nos seduce, pero no me da ni la felicidad que busco ni tampoco la paz. Y todo lo que en él se mantiene es caduco. Sólo Tú, Señor llenas mi vida de plenitud gozosa y de felicidad eterna. Y sólo en Ti descansa mi esperanza de vida eterna.

Por eso, hoy, Señor, repito e insisto mi petición de auxilio y de fortaleza para superar todas estas tentaciones con las que el mundo, demonio y carne nos tientan y tratan de apartarnos de tu presencia y de tu Infinito Amor.  Danos, Señor, la sabiduría de perseverar y, a pesar de los peligros y tentaciones, soportar con entereza las pruebas que nos dan las oportunidades de descubrirnos y sostenernos en la fe en Ti, Señor.

Por eso, Dios mío, confiado en la Palabra de tu Hijo, nuestro Señor, ponemos en Ti toda nuestra confianza y esperanza abandonándonos en ella y esperanzados en su cumplimiento. Porque, tu Palabra, Señor, es garantía de Infinito Amor Misericordioso. Amén.

lunes, 2 de septiembre de 2019

QUIERO, SEÑOR, CREER EN TU PALABRA

Resultado de imagen de Lc 4,16-30 POR fANO
Salmo 41: Deseo del Señor y ansias de contemplar el templo
Ant: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
El que tenga sed, y quiera, que venga a beber el agua viva (Ap 22,17)
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;

tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan
noche y día.
mientras todo el día me repiten:
«¿Dónde está tu Dios?»

Recuerdo otros tiempos,
y desahogo mi alma conmigo:
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.

Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.

De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.

Diré a Dios: «Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
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