ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

domingo, 30 de septiembre de 2018

CUIDADO CON CERRARTE EN TU COMUNIDAD

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La comunidad es un espacio estupendo donde puedes encontrar la posibilidad de amar. Un amor que, en muchas ocasiones, te exige soportar, ser paciente, darte, servir, entregarte, ofrecer tus cualidades y talentos y muchas cosas más. Eso no es fácil sino todo lo contrario. Se hace duro y difícil y, muchas veces, casi insoportable. Pero, no cabe ninguna que es un camino donde tiene la posibilidad de convertirte en verdadero amor para los demás.

Pero, hay otros espacios - también comunidades en cierta medida - que te exigen eso, renunciar a ti mismo y darte al otro. La familia, por ejemplo, comunidad domestica y donde se cuece todo el amor que, más adelante, podrás derramar en los demás. Pero, también, tus propias circunstancias, donde la providencia te ha situado. El trabajo, el ambiente, tu entorno, la parroquia y los caminos por donde el Espíritu Santo te conduce y saca lo mejor de ti mismo.

Por tanto, dejemos actuar al Espíritu Santo y no interrumpamos su labor. Dejemos que los demás actúen, y si lo hacen en nombre del Señor, mejor que mejor. No somos nosotros los mejores y no forcemos a nadie. Es verdad que hay que animar, pero el mejor ánimo es vivir y dar con tu vida y obra tu testimonio. Los demás, voluntariamente, se contagiaran.

Pero, siempre recuerda que el que verdaderamente debe contagiar es el Señor. Él es el Camino, la Verdad y la Vida y a Él es al que debemos seguir y en su Nombre actuar. Dejemos que el Espíritu Santo guíe con su poder el camino de cada uno y le conduzca siempre a actuar en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 29 de septiembre de 2018

DESCÚBRENOS, SEÑOR, TU ROSTRO


A veces me pregunto que diferencia hay entre los que creen y los que no creen. ¿Por qué ocurre eso? Y la respuesta no puede ser otra que el regalo de la fe. Pero, ¿qué ocurre entonces, a unos se les da y a otros no? Eso, mejor preguntárselo al Señor como le sucedió a los trabajadores de la Viña -Mt 20, 1-18-.
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Lo que sí puedo decir es que la fe hay que buscarla y acudir a la Fuente que la da, que es el Señor. Y, sobre todo, buscarla y pedirla. La fe exige inquietud de búsqueda y disponibilidad para abrirte a ella. La fe exige dar ese paso que necesitamos y ponernos dócilmente en Manos del Señor en actitud humilde y dispuestos a cumplir su Voluntad. 

Es, tal y como hizo Natanael, rendirnos a la evidencia de su Gloria y Poder, pero, sobre todo, a su Amor y Misericordia. Entonces se nos irá abriendo la mente y veremos, como el Señor nos ha prometido, cosas mayores. Pidamos esa Gracia al Señor con confianza, persistencia y constancia, llenos de paciencia y de perseverancia. No dejemos nunca de buscarle sabiendo que Él nos invita a pedir, a llamar, a tocar con insistencia - Mt 7, 7-8 -.

Permanezcamos en su silencio, porque el Señor siempre permanece en silencio junto a nosotros esperando nuestra elección y respuesta. No se interpone en nuestro discernimiento ni nos impide nuestra elección. Nos deja libre y, en silencio, espera y desea que sepamos escoger el buen camino. Pidámosle sabiduría, fortaleza y mucha paz para poder discernir a la luz del Espíritu Santo y encontrarle para, humildemente, abrirnos a ese don de la fe que nos regala. Amén.

viernes, 28 de septiembre de 2018

UNA RESPUESTA DIFÍCIL

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HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


No es fácil responderle a Jesús. Y digo que no es fácil porque la respuesta conlleva compromiso y seriedad, pues lo otro sería mentira o apariencia. Jesús fue y sigue siendo perseguido, y también lo serán todos aquellos que le sigan. Por lo tanto, decir que Jesús es el Señor, el Hijo de Dios, va a suponer dos cosas: a) qué tú estás dispuesto a seguirle; b) que sufrirás lo mismo que Él.

Porque, confesar que es el Hijo de Dios y quedarte al margen es de idiota. O crees o no crees, y si dices que crees debes ser consecuente y no tibio, porque quedarás en medio y, porque no eres ni caliente ni frío serás vomitado - Ap 3, 16 -.

Otra cosa será las dificultades que encontrarás en ese sincero esfuerzo por seguirle y los sufrimientos que te vendrán encima. Claro, no somos lo bastante fuertes para soportarlos y necesitamos la Gracia y la fortaleza del Espíritu Santo para soportarlos y superarlos. El camino que Él recorrió es un camino de Cruz, y ese es el mismo camino que se nos presenta a nosotros. No parece agradable ni apetecible escogerlo y cuesta responder y decidirte. 

Y, más todavía, hacerlo camino y vida. Pero, la fe nos hace fuerte y nos da vida. Muchos que le han respondido y seguido, y que nos han precedido han pasado por este calvario y lo han superado en el Señor. Él no nos abandona y nos da la fortaleza para seguir adelante y superar las dificultades que se nos van presentando en nuestro camino. El Espíritu Santo nos hace fuertes y nos provee de todo lo que necesitamos para responder y sostenernos en la fe. Sí, será difícil, pero la esperanza de la Resurrección y la Vida Eterna en plenitud nos sostiene firmes. Pidamos con fe esa Gracia. Amén.

jueves, 27 de septiembre de 2018

ACTITUD DE BÚSQUEDA

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Siempre me ha parecido que la actitud es algo muy importante y decisivo. Respecto a la fe, la actitud de búsqueda es fundamental. Sin actitud no podrás encontrar ni descubrir nada. Se necesita una activa y ardiente actitud de búsqueda para encontrar a Jesús Eso supone estar ansioso y con deseos de conocerle, de saber que nos dice y que quiere de nosotros.

Es lógico y de sentido común que hay que darlo a conocer, pero sólo escuchará aquel que está inquieto y busca esa felicidad y que experimenta que en el mundo no la encuentra. Ese abrirá los oídos y tendrá la mirada pendiente y activa por encontrarle. Lamento con tristeza la apatía de este mundo en el que vivo. No detecto hambre ni deseos de conocer a Jesús. En mi experiencia en cursillos de cristiandad me vaciaba por despertar ese deseo que no encontraba y que resultaba como predicar en el desierto.

Y continúa cada vez peor. El mundo está instalado en el consumo, la vida cómoda, individual, a pesar de una apariencia asociativa y de grupos y respira al ritmo que el mundo le marca. Son muchos los que no quiere oír nada respecto a Dios y otros muchos se hacen un Dios a su medida. En ese contexto la Iglesia sigue su camino con dificultades y también con oscuridad dentro de sí misma. No entiendo que es lo que sucede, pues la personalidad de Jesús es impresionante y llena total de esperanza.

A veces experimento que vivo en un mundo de necios que, creyéndose muy inteligentes y capacitados para triunfar en este mundo, pierden el más grande tesoro tal es la Vida Eterna. Y peor todavía cuando lo que buscan es realmente eso, pero erran y erran sometidos y esclavizados por el mundo. Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida que todos buscan, pero que sólo algunos encuentran. 

Él nos dijo que buscásemos, que pidiéramos y que insistiéramos, porque sólo los que buscan, perseveran, llaman, piden encuentran. Sigamos con insistencia ese mandato de Jesús y abrirnos a su Palabra y encontrar esa felicidad eterna que realmente buscamos. Amén.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

NECESIDAD DE REFLEXIONAR A LA LUZ DEL ESPÍRITU SANTO

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No es nada fácil perseverar. Es mucho ya sostenerse en una constante disciplina y diaria oración con el Señor. La presión del mundo te ahoga y te intranquiliza. Los compromisos, los espectáculos, las fiestas, la familia, el consumo, la imagen, los amigos, el ocio, los viajes, el deporte, las aficiones, tu propio afan y egoísmo y un largo etcétera que termina por rompernos la paz y someternos a su ritmo.

Experimento que buscar momentos de oración cuesta, y más cuando lo haces como se fuese algo impuesto. No es lo mismo, al menos me pasa a mí, ir a orar que ir a ver un partido de fútbol u otra cosa. Reflexionar cuesta y estar con Dios también. Pero, cuesta desde nuestra humanidad pecadora y humana, nuestra humanidad pecadora y limitada que no entiende ni llega a experimentar esa grandeza y maravilla que significa estar con Dios. 

Porque, Dios no puede ser estrés, ni aburrimiento, ni agobio sino todo lo contrario. Dios tiene que ser ese momento deseado, esperado y ansioso de paz, de gozo y felicidad. Y, como no lo experimento así deduzco que todavía no he llegado a conectar verdaderamente con Él. Claro, nunca lo lograré sin Él. Será Él quien decida manifestarse y darme esa Gracia de gozar  y ser feliz contemplándole cuando quiera. A mí sólo me toca esperar y continuar perseverando lo mejor que pueda.

Por eso, Señor, hoy te pido esa Gracia y ruego también a mis hermanos en la fe que visitan este espacio que recen mucho para que Tú, Señor, me concedas y nos concedas a todos esa paz que dinama de Ti. Una paz que necesitamos, para luego llevarla y transmitirla a los demás. Porque lo que no se tiene no se puede transmitir.

martes, 25 de septiembre de 2018

VÍNCULOS FAMILIARES


Resultado de imagen de Lc 8,19-21 por Fano
Nacemos y no nos piden permiso para hacerlo. Venimos a este mundo por obra y gracia de Dios y lo hacemos en una familia. Porque, se necesita un hombre y una mujer que, unidos por el amor, prolongan ese compromiso amoroso en el fruto de los hijos. Y, de esa manera, tú y yo nacemos en una determinada familia.

No se nos ha pedido permiso ni se ha contado para nada con nosotros. No podemos elegir nada, ni la familia, ni los hermanos, ni la ciudad, el pueblo, el país...etc. Sin embargo, eso sí, podemos elegir amarlos y cumplir en y con ellos la Voluntad de Dios. ¿Y cuál es la Voluntad de Dios? Primero, escuchar su Palabra para conocer que nos dice y quiere que hagamos. Y segundo, una vez conocida esa Palabra tratar de vivirla entre todos los que me rodean.

Fácil de saber lo que hay que hacer, pero muy difícil hacerlo. Necesitamos estar muy unidos al Señor y al Espíritu Santo, para que fortalecidos en sus frutos y dones tener la voluntad necesaria para ir sobreponiéndonos a todas aquellas dificultas que nacen en el camino, ya sean de los propios obstáculos que la vida nos pone, o de las dificultades de nuestro propio ser, la envidia, la pereza, la gula, la ambición, la desgana, la soberbia...etc.

La pregunta nace ahí, esta en la punta de nuestra lengua: ¿Me acerco yo lo suficiente para estar familiarizado con la Palabra de Dios? ¿Dedico y busco un tiempo suficiente para escucharla y para tenerla presente en mi vida? ¿Y trato de ponerla en práctica y vivirla asistido y auxiliado por el Espíritu Santo? Danos Señor fortaleza y voluntad para responder a estas preguntas y cumplir tu Voluntad. Amén.

lunes, 24 de septiembre de 2018

VIVIR EN LA VERDAD

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La verdad rechaza la mentira y la desnuda ante la oscuridad en la que vive y en la que trata de confundir y hacer el mal. La luz ilumina con su claridad y transparencia los acontecimientos que la vida presenta cada día, pero siempre tiene la amenaza de la mentira que vive en la apariencia y busca la oscuridad para confundir y sembrar semillas de muerte.

En este camino, Señor, abro mi corazón y suplico la Luz de tu Gracia para pedirte con todas mis fuerzas que me des la luz y sabiduría para preservarme de la mentira y de sus efectos y la fortaleza que me sostenga firme en la Verdad que viene de Ti, mi Señor.

Busco y quiero, Señor, ser luz de tu Luz y vivir según los mandatos que dicta tu Palabra, pero me doy cuenta que necesito la asistencia y el auxilio del Espíritu Santo y eso imploro con toda humildad y fuerza. Amén.

domingo, 23 de septiembre de 2018

NECESITO QUE ME ILUMINES, SEÑOR

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Sé que mi inteligencia no alcanza a entender lo que me dices, Señor. El ser humano no puede negarse a sí mismo, y su naturaleza, por su propio pecado, está limitada para entender que la felicidad se esconde en la renuncia de sí mismo. No puedes ir contra ti mismo y necesitas que la Gracia del Señor te ilumines para que puedas ver y entender.

El Amor de Dios es tan inmenso que nos sobrepasa. No podremos entenderlo nunca y sólo por su Voluntad y su Gracia podremos entenderlo cuando Él lo quiera. Pero, mientras podemos hacer algo muy importante, y es fiarnos de su Palabra y cumplir con sus mandatos. Tenemos con nosotros en nuestro camino al Espíritu Santo que nos irá asistiendo e iluminando en la medida que también nosotros nos vamos abriendo a la Palabra de Dios.

Hay, sin embargo, señales que nos van indicando el camino y que nos dan gozo y felicidad. Y es que cuando experimentamos el darnos y ayudar a quienes lo necesitan, sentimos gozo y paz. Experimentamos que hemos hecho lo que debíamos hacer y queríamos hacer y nos sentimos bien, a gusto, gozosos y en paz. En lo más profundo de nuestro corazón hay compasión, y, aunque también existe el pecado: envidia, soberbia, odio... tenemos siempre un deseo de amar en clave ágape, es decir, en clave de renuncia, de entrega, de olvido de nosotros mismos, de servicio...

Es cuando empezamos a comprender lo que nos dice y manda Jesús. Ser primero equivale a buscar los últimos puestos en los que nos entregamos a servir por verdadero amor - ágape -, y eso es lo que entendemos, Señor, que tenemos que pedirte y suplicarte. Enséñanos a amar, a servir, a darnos y a olvidarnos de nosotros para entregarnos a los demás, incluso a los enemigos. Amén.

sábado, 22 de septiembre de 2018

EL RIEGO DE CADA DÍA

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Es importante que la semilla de tu corazón caiga en tierra buena. Una tierra bien abonada y regada que permita hundir profundamente tus raíces y dar buenos frutos. Una tierra que hay que cuidar y mantener bien protegida de todas las plagas que la amenazan con contaminarla y secarla.

La tierra de nuestro corazón necesita estar bien fijada y firme para protegerse de los vientos y corrientes que tratan de llevarsela y de dejar nuestro corazón lleno de abrojos, cizaña y otras malas hierbas que, ahogándo la semilla plantada le impide dar buenos frutos. Se hace necesario perseverar y sostenerse firme alimentado en y por la Gracia del Señor.

Y eso consiste en permanecer unido al Señor en la oración y, sobre todo, en la Eucaristía. Pero, hay más en dar buenos frutos causados y producidos por causa del verdadero amor. Un amor no sólo de fraternidad, sino un amor en clave de ágape. Porque, si no somos capaces de dar esos frutos, nuestros cuidados y riegos caen en saco roto.

Necesitamos permanecer injertados en el Señor y acompañados y asistidos por el Espíritu Santo. sólo así podemos dar esos verdaderos frutos de amor. Señor, sostén siempre mi semilla en tierra buena, para que dé buenos frutos y manténla preservada de todo peligro que pueda secarla y ahogarla. La pongo en tus Manos par queTú, el Buen Sembrador, la riegue con la Vida de la Gracia y la hagas fructificar con los mejores frutos que has preparado de mi cosecha. En tus Manos, Señor, me pongo. Amén.

jueves, 20 de septiembre de 2018

LAUDES DEL JUEVES

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Himno

Éstos que van vestidos
de blancas vestiduras,
¿quiénes son, y de dónde han venido?

Todos éstos que ciñen llameantes laureles
han venido del fondo de la tribulación.
Todos éstos lavaron sus vestidos de boda
en los ríos de sangre del Cordero de Dios.

Éstos que van vestidos
de blancas vestiduras,
¿quiénes son, y de dónde han venido?

Son las gentes con hambre que jamás tendrán hambre,
los sedientos que nunca sentirán ya la sed.
Los abreva el Cordero con el agua de vida;
los asume en su muerte; resucitan con él.

Éstos que van vestidos
de blancas vestiduras,
¿quiénes son, y de dónde han venido?

Han venido del llanto para ser consolados;
han salido del fuego y han buscado el frescor.
El Señor les enjuga con sus manos las lágrimas,
con sus manos les guarda contra el fuego del sol.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
 
Por los siglos. Amén.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

TAMBIÉN YO BUSCO JUSTIFICARME

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No puedo mirar para otro lado ni tampoco tratar de justificarme. Me confieso que muchas veces en mi vida busco también el justificarme y dar razones para encubrir mi omisión, mi pereza, mi falta de compromiso, mi comodidad, mi insolidaridad...etc. Es pura demagogia que la mentira esconde para desdibujar y soterrar la verdad.

Y no hay nada que objetar sino reconocer nuestros pecados. Eso es lo que realmente nos pide el Señor, que le entreguemos nuestros pecados para Él limpiarnos y borrarlos para siempre. Se trata pues de jugar y bailar haciendo alegoría a lo que nos dice el Evangelio de hoy miércoles. Se trata de responder y confiar en la Palabra del Señor. Se trata de abrirnos a la Verdad y dejar nuestras mentiras y falsas justificaciones.

Se trata de reconocer nuestras debilidades y de llenarnos de verdadera humildad para suplicar al Señor que nos dé la fortaleza y la voluntad necesaria para responder a su Palabra con nuestra vida y obras. Se trata de confiar en Él y seguir sus mandatos, sus enseñanzas y responder en cada instante de nuestra vida con nuestro esfuerzo y, sobre todo, siendo humildes. Porque sólo los humildes pueden encontrarse con el Señor, escuchar su Palabra y vivirla.

Dejemos que la Palabra del Señor nos llene de su Gracia y transforme nuestros corazones convirtiéndonos y aumentándonos la fe que nos dé la fuerza y la voluntad para seguirle. Dejemos que la Palabra nos entre y toque nuestros corazones para que también nosotros sepamos responder a su escucha con verdadera humildad y obediencia. Amén.

martes, 18 de septiembre de 2018

UNA COMPASIÓN QUE SE ACTIVA

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Jesús responde a su compasión. Se conmueve y actúa devolviendo la vida a aquel muchacho. Ha venido a eso, a cambiarnos la vida de este mundo por la Vida con mayúscula, la Vida Eterna. Es esa la verdadera Vida que nos viene a ofrecer, la Vida junto a su Padre para siempre. Y, en esta ocasión, compadecido de aquella pobre viuda ante la muerte de su único hijo, le devuelve la vida terrenal de este mundo. Una vida transitoria, porque más tarde tendrá que pasar por la muerte como todos y cada uno de nosotros.

Es esa la vida importante, la Vida tras pasar por la muerte en este mundo. Es esa la razón del rescate de Jesús por el que va a pagar con su Vida para entregarnos la oportunidad de salvar la nuestra para siempre. Para eso ha bajado del Cielo y aprovecha esos momentos para demostrarnos que es el Hijo de Dios y tiene poder para resucitarnos. Más tarde, al final de su Vida por este mundo, será Resucitado por el Padre para mostrarnos que,también nosotros si confiamos y creemos en su Palabra, resucitaremos también.

Por eso, leer el Evangelio nos rescata y nos anima para seguir caminando por este mundo hasta llegar al final de nuestra hora. Caminando, que significa ir actuando según la Palabra de cada día en cada instante de nuestro camino. De Palabra y obra, y aprendiendo y experimentando que no es fácil, que cada día nos encontramos con muchos tropiezos, dificultades y egoísmos que nos ponen difícil nuestro empeño y nos empinan la cuesta que tenemos que subir.

Por todo ello, pedimos fuerza, sabiduría, paciencia, fe y paz para, llenos de esperanza continuar, a pesar de nuestros errores y pecados, caminando hacia la Casa del Padre. Amén.

lunes, 17 de septiembre de 2018

JESÚS ESTÁ PRESENTE A PESAR DE LA DISTANCIA

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La lejanía no tiene mayor importancia ni es obstáculo para que Jesús actúe. Su Poder está por encima de todo y a Él obedece todo lo creado. Se supone, ante las palabras del aquel centurión, que tenía claro ante quien estaba. Confiaba ciegamente en la autoridad de Jesús y en su Poder para sanar a su siervo desde donde quiere que estuviese.

No se considera digno de ir en su presencia. Es pagano y su humildad le hace experimentarse indigno de recibir su visita y su acción. También nosotros repetimos esas palabras hoy en cada Eucaristía, porque no somos dignos de tanta misericordia del Señor. Sin embargo, esa es la diferencia, el centurión, a través del contenido y acción de sus palabras y hechos, manifiesta una confianza y una fe ciega y firme en el Poder de Jesús: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace».

¿Cómo tener esa fe, Señor? Me doy cuenta que, a pesar de que quiero no depende de mí. Necesito tu Gracia y, aunque como el centurión no soy digno de que me atiendas, de que me escuches, de que me cures y de que me des la fe, yo, Señor, a pesar de todo eso te la pido. Porque no tengo otra oportunidad sino aprovechar la vida que me has regalado para insistir y acogerme a tu Misericordia.

Y una vez más, desde este humilde rincón de oración, unidos a todos los que pasan por aquí y se unen en súplicas y peticiones, insistimos en rogarte, Señor, que nos aumentes nuestra fe y nos des la sabiduría, paz y fortaleza para vivir tu Palabra con fe y obras que la respalden. Amén.

domingo, 16 de septiembre de 2018

LA CRUZ, GLORIA O DOLOR

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A la hora de hablar de Jesús se observa gran entusiasmo por los que reciben el anuncio. Todos buscamos la esperanza de una vida mejor y, ¡qué alegría y esperanza la Resurrección! Sin embargo, cuando aparece la cruz el entusiasmo empieza a desvanecerse. La primera impresión y deseo simultaneo es encontrar quien te solucione tus problemas. Esos problemas de difícil solución y que tú ni nadie puede solucionar. Esos problemas que te dan inseguridad y que te llenan de miedo y temor. Jesús es la solución.

La cruz lo para todo y te hace experimentar tomar el camino de regreso como aquellos discípulos de Emaús. ¿Cómo puede padecer Jesús hasta morir en la Cruz? No lo entendemos porque pensamos en un Dios todopoderoso que nos salva y nos soluciona todos nuestros problemas y dificultades. Así también lo habían entendido sus discípulos. Sin embargo, es el dolor y el miedo lo que nos hace responder con humildad y obediencia. Es en esos momentos cuando realmente nos acordamos de Dios.

Y no podemos perder de vista que nuestro camino y destino es un destino, valga la redundancia, de Cruz. Igual que el Señor nosotros también debemos y tenemos que cargar, si queremos seguirle, con nuestra cruz de cada día. Una cruz de dolor, de solidaridad, de sufrimiento con los que sufren, de llorar con los que lloran, de constante oración y de aceptar la Voluntad de Dios. Un camino que terminará con compartir nuestra muerte en y con el Señor.

Y sabemos y conocemos nuestra pequeñez y nuestra pobreza. Necesitamos la asistencia del Espíritu Santo. Ese Espíritu Santo que ya recibimos en nuestro Bautizo y que asistió a Pedro para iluminarle y confesar que Jesús es el Mesías enviado por el Padre. Por eso, Señor, te pedimos paz, sabiduría y fortaleza para saber confesarte claramente en cada instante de nuestra vida sabiendo que realmente Tú eres el Hijo de Dios Vivo. Amén.

sábado, 15 de septiembre de 2018

VIRGEN DEL DOLOR

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Himno (laudes del día)

La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

Y, ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.

Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!
Llore yo con ansias tantas
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
 
a su eterna gloria. Amén.


viernes, 14 de septiembre de 2018

TODO DOLOR EN JESÚS TIENE SENTIDO

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HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


Jesús ha dado sentido al dolor y sufrimiento. Sin Él nada tendría sentido. ¿Para qué sufrir dolores y sacrificios? Eso no tendría ningún sentido. Sería tomado como una maldición y un fracaso. Sin embargo, su padecimiento y muerte en la Cruz cambia el sentido de todo. ¿Por qué?, porque a través del dolor, del sufrimiento y de tu crucifixión compartes con el Señor su muerte y te completas con Él, aportando tu vida, su sacrificio redentor.

Luego, tu vida toma sentido con la Muerte de nuestro Señor Jesús. En la Cruz queda elevada a redención y uniéndola a su Muerte también tú salvas, por los méritos de nuestro Señor, tu vida. Ahora todo tiene sentido, las etapas de rosas y las de ampollas y dolor. La Cruz es signo de Salvación tras la Muerte de nuestro Señor Jesucristo. ¡Alabado y glorificado sea!

Desde ese momento tu vida cobra significado y todas tus preocupaciones, sacrificios, ayunos y dolores por hacer un mundo mejor, por construir un mundo de justicia, amor y paz tienen todo el sentido pleno que llena tu vida. En Él cargamos también nuestra cruz con paciencia, con esperanza, con fortaleza y alegría. En Él encontramos sentido a todas nuestras renuncias, sacrificios, dolores, incomprensiones, oscuridades, torturas, insultos y contrariedades recibidas incluso por nuestros enemigos. En Él descubrimos que somos capaces de soportar hasta la cruz de los enemigos.

Por eso, Señor, te pedimos que nos ayude a mirarte y así como aquellos que al mirar la serpiente levantada por Moisés en el desierto quedaban curados, también nosotros, al mirarte, quedemos limpios y fortalecidos ante todo aquellos que nos impide seguir tus pasos y aceptar nuestra cruz. Amén.

jueves, 13 de septiembre de 2018

CAMINANDO EN TU PRESENCIA, SEÑOR.

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No te atrevas a ir solo, te perderás y serás presa de Satanás. Está al acecho y sabe de tus debilidades y tu naturaleza humana. Conoces tus razonamientos y también tu suficiencia, y eso te puede perder. Abajate y hazte humilde y busca tu propio rincón para reflexionar sereno, tranquilo y confiado. El Señor te escucha, está presto a tus palabras y no nos abandonará nunca frente al peligro de nuestra lógica y nuestros pensamientos.

Es verdad, nos cuesta dar, y, sobre todo, cuando lo que hemos logrado nos ha llevado mucho sudor, trabajo y tiempo. ¿Cómo se lo vamos a entregar a otros? ¿Y, además, mis enemigos? No nos cabe en la cabeza y nunca lo entenderemos por nosotros mismos. Sólo la Gracia de Dios nos lo dará a entender. ¿Acaso todo lo que has recibido, trabajado son méritos tuyos? ¿Acaso tu has recibido la vida, los talentos, la fuerza, la capacidad para alcanzar con tu esfuerzo eso a lo que tanto estás apegado? ¿Y acaso todo eso te va a dar la vida eterna que tú anhelas y deseas?

Todo eso es transitorio y según ha ido llegando a tus manos también se irá. ¿Qué quedará? Simplemente, tu amor y tu generosidad con los que lo necesitan. Es eso lo que te dará vida, vida eterna y gozo en plenitud. Y si el Señor nos lo propone es porque en Él podemos hacerlo. Por eso se ha quedado entre nosotros. Todos los días puedes encontrarlo, relacionarte y pedirle fuerzas para irte desprendiendo de todo lo que crees que te dará la felicidad y la vida, y quedarte con lo que Él te dice y te propone.

En Él y por su Gracia podemos lograrlo. Podemos empezar a pedirle que nos cambie nuestro corazón e ilumine nuestra razón, para ir cambiando de idea, para ir convirtiendo nuestro corazón en un corazón más humilde, más consciente del sufrimiento de los demás y más generoso para compartir con los que necesitan de nosotros. Tanto lo material como lo espiritual. No nos cansemos de pedirlo, aunque nos parezca que no cambiamos. Tengamos esperanza, confianza y el milagro se irá haciendo cada día en cada uno de nosotros. Amén.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

RIQUEZA Y CUALIDADES

Resultado de imagen de Lc 6,20-26
Todos hemos recibido riquezas y cualidades, es decir, dones y talentos con los que obtenemos beneficios y podemos generar riquezas. Riquezas, que no siempre deben contemplarse en sentido económico o crematístico, sino también en sentido espiritual o inmaterial. Hay quienes su sola presencia da alegría, ánimo, entusiasmo y otros que consuelan y generan confianza.

Pero, no todos las ponemos encima de la mesa y las compartimos. Esa es la cuestión, que tus riquezas y cualidades no debes guardarlas para ti, sino que debes compartirlas y ponerlas en función de los que las necesiten y puedan sentirse mejor y crecer con ellas. Sobre todo, crecer en la buena dirección, es decir, hacia la Luz verdadera, la que alumbra de verdad toda nuestra vida.

Es eso lo que queremos hoy descubrir y suplicar al Señor. Quizás estamos algo dormido y muchas cosas que podemos y sabemos hacer muy bien las dejamos en el tintero de nuestra vida y no las derramamos en beneficio de los que las necesitan y pueden servirse para encender y dar un poco de luz a sus vidas. 

No dejes, Señor, que mi vida se consuma en mí mismo, sino que sea capaz de compartir todo lo que he recibido gratuitamente, dones y cualidades, poniéndolo en servicio de todos aquellos que lo necesiten. Llena mi corazón, Señor, de humildad, y hazme descubrir mi pobreza, mi verdadera pobreza, que no está en las riquezas materiales que pueda tener, sino en la capacidad de mi corazón que tiene para amar. Porque, Señor, en el amor está mi gozo y mi felicidad, y sólo amando como Tú me enseñas puedo ser feliz y alcanzar esa Luz a la que quiero encaminar mi vida y mis pasos. Amén.

martes, 11 de septiembre de 2018

DE LAUDES DEL MARTES

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Primer Salmo
Salmo 84: Nuestra salvación está cerca
Ant: Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.
Dios bendijo a nuestra tierra cuando le envió el Salvador (Orígenes)

Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira.

Restáuranos, Dios Salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad?

¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia,
y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.»

La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;

La fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo;
el Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant: Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.

lunes, 10 de septiembre de 2018

AFERRADOS A LA LEY

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Quizás no nos demos cuenta, pero seguimos aferrados a la ley. O dicho de otro modo, damos más importancia a la ley que a hacer el bien en un momento determinado. Hay muchos ejemplos en nuestra vida que nos aclaran este criterio. 

Estamos en una cola y dentro de una hora se cierra. Aparentemente tenemos tiempo para ser atendido en las horas establecidas, pero, de repente el funcionario o funcionaria se atasca en un problema o cualquier otra circunstancia, y cuando llegamos se han pasado unos minutos de la hora. Preguntamos, ¿debe atendernos?

Y, si por casualidad llegamos desde lejos algunos minutos tarde, detrás de esa persona a la que está atendiendo pasado algunos minutos, por motivos de tráfico o algún otro problema, nos deberían escuchar y atender. Más cuando comunicamos que vivimos lejos y que hemos pedido permiso en el trabajo para solucionar ese problema. 

De eso se trata, de que la ley está al servicio del hombre y debemos de ser compasivos y generosos en algunos momentos con los demás. Sabemos de las dificultades, sabemos de lo que nos cuesta, pero también sabemos que amar es servir y, al menos por unos minutos debemos de se comprensivos y atender. Porque, también nos gustaría que nos atendieran a nosotros.

Jesús nos enseña que la Ley está para servir al hombre y no para ser estrictamente cumplida sometiendo al hombre a ella. Esa es la cuestión, no está el sábado primero que el hombre, ni el descanso para hacer sufrir al hombre. Primero, aliviar su dolor, por encima de la ley, y luego dejar que descanse, pues el dolor le priva de descanso.

Pidamos al Señor que sepamos discernir cuando debemos comprender y someter la ley al servicio del hombre, pues está legislada para servir y beneficiar al bien del hombre. O dicho de otra forma, una ley que no esté dirigida a amar al hombre deja de ser ley y se convierte en imposición y dictadura. Por la Gracia de Dios y asistidos en el Espíritu Santo, pidamos luz para encontrar la verdad y la justicia en el amor a los demás. Amén.

domingo, 9 de septiembre de 2018

DESCUBRIR LA NECESIDAD DE QUE ABRAS MIS OJOS Y OÍDOS

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Hay momentos que crees haber llegado y ya piensas en descansar. Hay momentos que crees estar en la otra orilla y te parece que ya has llegado a donde querías llegar. Y hay momentos que te parece que nada más puedes aprender o nada nuevo te van a enseñar. Posiblemente, llegado ese momento debes pensar que tus oídos y tus ojos siguen bastante cerrados, porque, a la otra orilla nunca llegaremos mientras nuestro corazón siga latiendo y el Señor no nos llame al descanso eterno en su presencia.

Tendremos que seguir caminando y esforzándonos en perseverar con nuestros ojos y oídos bien abiertos. No tanto los ojos y oídos físicos, sí los de nuestro corazón y nuestro espíritu. Porque, al Señor no lo oímos ni lo vemos con nuestros ojos y oídos corporales, sino con los ojos y oídos del espíritu y de nuestro corazón silencioso y despojado de todo lo que nos impide ver y oír. Sobre todo ese ruido del mundo que nos distrae, nos confunde y nos oscurece el camino haciéndonos ver una ruta aparente correcta pero en el fondo equivocada.

Y eso sólo lo conseguiremos en constante oración, que no significa cantidad en espacio y tiempo, sino en atención y escucha silenciosa persistente y perseverante de forma constante y diaria. Significa tomar conciencia que mi vida es de Dios. Significa que cada día debo caminar en su presencia y discernir mis actos y trabajos según su Voluntad y su Palabra. De ahí la necesidad de reflexionarla y conocerla. Pero, especialmente significa que Dios me quiere y me ama, y por eso, desea recibir tu libertad y deseo de que tus oídos y ojos se abran a su Luz y le veas y le conozca, y que por su Infinita Misericordia, te quiere dar esa felicidad eterna que tu tanto deseas y buscas.

No dejes de pedírsela y, mejor, pidámosla todos juntos y unidos de la mano tomando esa hermosa oración que Él nos enseñó: "danos hoy, Señor, nuestro Pan de cada día". Ese Pan Eucarístico que nos da la Vida Eterna y nos alimenta en nuestro camino para estar atentos y abiertos a tu Palabra. Amén.

sábado, 8 de septiembre de 2018

ESTÁ Y CAMINA ENTRE NOSOTROS

Resultado de imagen de Mt 1,1-16.18-23
Nuestro Dios no es un Dios lejano, externo, que está afuera y actúa desde arriba, ni tampoco nos indica y señala el camino estando Él lejos. ¡Nada de eso! Tampoco es un Dios que nos da leyes, códigos o decálogo para que los cumplamos sin más. ¡No!, la grandeza de nuestro Dios es que se abaja, se hace pequeño, hombre como nosotros y vive entre nosotros, para, desde nosotros y con nosotros, proponernos el Amor de su Padre Dios y su Infinita Misericordia.

Él es el Dios con nosotros - Emmanuel - nacido de mujer con naturaleza humana. Es un Dios con historia y genealogía humana, como nosotros. Es un Dios que vinculado a la naturaleza humana y nacido de Madre humana camina con y junto a nosotros. Por eso, Señor, elevamos nuestros ojos hacia Ti y queremos agarrarnos de tu Mano para no perdernos e ir por el Camino, la Verdad y la Vida que Tú nos señalas y nos propones libremente.

Queremos seguir tus pasos acompañados de tu Madre, también nuestra Madre, y de todo el pueblo que, unidos y reunidos en Ti, confían en tu Palabra, tratan de escucharla y de hacerla vida en sus vidas. Unidos y compartiendo, porque ese compartir y unidad nos fortalece y nos hace más fuerte en el Espíritu Santo contra las tentaciones y obstáculos que la vida nos presenta.

Gracias, Señor, por ser un Dios hecho Hombre. Un Dios cercano, amigo, compañero, de carne y hueso como nosotros. Un Dios que sufre, que tiene sed y hambre, un Dios que camina, que se cansa, que necesita descanso, pero que se apoya en la oración con su Padre, se fortalece en la enseñanza hablando de lo que el Espíritu de su Padre le comunica y se esmera en darse en servicio hacia los demás.  Un Dios encarnado en Naturaleza humana como la nuestra y que entre nosotros nos habla del amor de su Padre y nos propone su Camino, Verdad y Vida.

viernes, 7 de septiembre de 2018

TIEMPO DE GRACIA

Resultado de imagen de Lc 5,33-39
HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


El dolor permanece y vive entre nosotros. Si nos paran y nos preguntan: ¿Sabes que llegarán tiempos donde sufrirás? Todos responderíamos afirmativamente: Sí, lo sabemos. Es lo único cierto, el dolor y la muerte. Sin embargo, vivimos con esperanza y alegría. Al menos eso intentamos y pasamos muchos momentos de nuestra vida alegres y esperanzados. Y es que todos sabemos que Jesús está presente entre nosotros. Él padeció y fue muerto y sepultado, pero también sabemos que ha Resucitado. Y eso nos llena de gozo y alegría, a pesar de nuestros dolores y sufrimientos.

Por eso, vivimos en el tiempo de la Gracia, porque Jesús está con nosotros y Él nos ofrece el Vino de la Nueva Alianza, que nos salva y nos libera de la muerte dándonos la Vida Eterna plena de gozo y felicidad. No volvamos la mirada hacia atrás, porque Jesús lo transforma todo y lo convierte todo en esperanza de salvación. A Él toda nuestra atención y gloria.

Te pedimos, Señor, que nos transformes nuestros corazones y nos llenes de alegría y de esperanza, para, a pesar de que lleguen nuestros momentos de pasión y dolor, sepamos descubrirte entre nosotros y llenarnos de ese Vino nuevo que Tú nos das a beber para renovar nuestras esperanzas y nuestro gozo en una Vida Eterna nueva y plena de felicidad. Amén.

jueves, 6 de septiembre de 2018

¿SABES TU CAMINO?

Resultado de imagen de Lc 5,1-11
Muchos de nosotros sabemos el camino que nos espera. Hemos visto como nuestros abuelos y padres se hacían viejos y como les llegaba la hora de su muerte. También lo hemos observado en amigos y compañeros de nuestra edad. Todos sabemos ya que nos espera al final de nuestra vida. ¿Y todo esa experiencia no te dice nada? ¿Te resigna simplemente a que llega la tuya sin más? ¿Acaso te conformas con la vida de estos años que te han tocado? ¿No quieres más?

Supongo que tu respuesta dirá que quieres vivir eternamente, pero que eso no es posible. Siento decirte con gran alegría que te equivocas. Alguien nos ha prometido la Vida Eterna, y no sólo lo ha dicho sino que lo ha cumplido con su propia Vida. Ha Resucitado y nos promete que nosotros también resucitaremos. De eso es lo que quiero que te des cuenta, que nuestra barca está llena de vida, pero vida Eterna. Y Él nos la llena de esa Gracia que nos da la gloria y el gozo de vivir plenamente para la eternidad.

Simplemente, sólo tienes que pedírselo y confiar en Él. Ha venido a decírnoslo, pero vive entre nosotros y nos acompaña para llevarnos, en su segunda venida, a ese lugar prometido donde la Vida sera para siempre. Él, como ocurrió con Simón, te hará pescador de hombres. No tengas miedo, Él sabe lo que tú puedes y cómo has de hacerlo. Solamente tienes que seguirle. Amén.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

MÉTODOS Y ESTRATEGIAS

Resultado de imagen de Lc 4,38-44
Nuestras vidas eclesiales están llenas de proyectos, de planes pastorales y de estrategias que buscan como tener éxito en las proclamaciones del Evangelio. Al menos, si no es así, lo parece. Todo está en función de que guste y atraiga. Posiblemente, pienso que estemos algo equivocado. Y digo algo, porque pienso que alguna forma hay que hacer para organizarnos y presentarnos, pero quizás nos pasamos de rosca y miramos mucho las presentaciones y métodos descuidando lo verdaderamente importante, la vida y el amor cargado de buenas intenciones.

Es la vida, en mi modesta opinión, la que debemos cargar de todo el amor de nuestro Padre Dios abriéndonos a la acción del Espíritu Santo y poniéndola, en su acontecer de cada día, como el plan y la estrategia principal de nuestro proyecto de amor. Porque, ese debe ser nuestro único y verdadero proyecto, amar, amar y amar. 

Y, pronto descubrimos, como hacía Jesús, que necesitamos relacionarnos con el Padre y estar en continua intimidad con Él. Es decir, espacios de silencio y oración para, desde la acción del Espíritu Santo proclamar la Palabra con nuestra vida y obras. No tanto con sermones y sí con obras y testimonio. Y, es verdad, ahí fallamos todos, y yo primero y más que nadie. Y eso nos descubre la necesidad de la humildad. Nuestras propias carencias nos ayudan a descubrir lo que nos hace falta, mucha paciencia, humildad y sobre todo, confianza y fe en el Señor. Todo llegará a su tiempo.

Por eso, en este pequeño espacio de intento humilde de oración, pidamos al Padre que transforme nuestro corazón atiborrado de tentaciones, seducciones, apetencias y cosas de este mundo que nos impide ser transparentes, mostrar nuestras buenas intenciones y proclama la Palabra desde la vida y nuestras buenas obras. Amén.

martes, 4 de septiembre de 2018

¿CUÁL ES NUESTRO PROBLEMA?

Resultado de imagen de Lc 4,31-37
A nosotros ahora no parece que nos admire la Palabra de Dios. Hemos perdido esa espontaneidad y esa admiración. Quizás, la hemos oído tantas veces que hasta nos suena muy repetida y cansina. Hemos terminado por hacerla rutinaria e incluso en las Eucaristía podemos pensar, ¡vaya, otra ves el hijo pródigo! ¿Nos puede estar pasando algo de eso?

Sin embargo, es el mismo Jesús quien nos habla. El mismo Jesús que les habló a aquellos judíos, a los fariseos y a los escribas de su tiempo. ¿Qué nos está pasando? Esa es la pregunta que nos hacemos hoy. ¿Acaso estoy muerto? ¿O no produce ningún efecto la Palabra en mi corazón? ¿No me llega? ¿O hay otras razones?

¿Dónde está mi fe? ¿La he perdido o está dormida? Ante tantos interrogantes, lo primero que creo debemos hacer es estar tranquilos y serenos. Dios no nos ha abandonado y sabe de nuestros problemas y frialdad. No perdamos la paz y, serenos y confiados, tengamos paciencia, no dejemos de caminar a su lado y perseveremos en paz. El Espíritu Santo nos irá fortaleciendo y dándonos luz para que podamos ir entendiendo y sintiendo esa Palabra de Jesús dentro de nosotros.

Pidamos esa luz y esa capacidad de admiración y no perdamos nunca la fe. Porque, precisamente, esas son las pruebas que certifican y demuestran que tenemos fe. La fe se descubre cuando en la adversidad tú apuestas por el que crees perdido. El silencio de Dios está a nuestro lado paciente y espera de nosotros una respuesta que certificará que creemos en Él. Amén.

lunes, 3 de septiembre de 2018

SIEMPRE CHOCAMOS CON EL MISMO PROBLEMA

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Nos cuesta entender y comprender. Queremos pasar todo por nuestra razón y lo que no cabe lo dejamos afuera. Bebemos sólo el agua que cabe en nuestro estómago y la demás la dejamos correr y la perdemos. Somos cabezudos, tozudos y de cerviz dura. Indudablemente, no somos pobres, ni nos experimentamos cautivos ni ciegos, y claro, en esas actitudes se hace difícil escuchar y aceptar. Y mientras no seamos más humildes, sencillos, abiertos, pobres y abiertos a escuchar, aprender y, sobre todo a creer, difícilmente comprenderemos nada.

Jesús habla muy claro y nos lo ha dicho: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». Ahora sólo nos hace falta creer. Porque, primero hay que creer y luego, el Espíritu Santo nos irá preparando, asistiendo, auxiliando y enseñando el camino y la verdad.  Sus dones y frutos nos fortalecerán y nos prepararán para el camino. No nos quede duda, porque es así y hasta tiene sentido común.

Lo primero es mostrar tu compromiso y luego vendrá, por añadidura, todo lo demás. Aprovechemos este humilde momento de reflexión para, postrados ante el Señor, pedirle con insistencia y humildad que nos ilumine y nos dé un corazón pobre, humilde, necesitado de liberación y con la luz suficiente para ver el camino que nos conduce a Él. 

No podemos entender al Señor si no nos ponemos en sus Manos y nos dejamos alumbrar por su Palabra. Es posible que siempre tengamos dudas y oscuridades, pero esa es la fe que se nos pide, la confianza en su Palabra y en el creer que Él es el Señor, el Hijo de Dios Vivo que nos salva y nos redime con su muerte y Resurrección. Amén.

domingo, 2 de septiembre de 2018

COSTUMBRES Y TRADICIONES


Resultado de imagen de Mc 7,1-8.14-15.21-23
En muchas circunstancias nos cuesta distinguir la costumbre y la tradición. En el tiempo se van mezclando y llegan a identificarse aunque no es lo mismo. Es verdad que la costumbre está contenida en la tradición, pero no es lo mismo. Digamos que la tradición es la herencia que hemos recibidos de nuestros antepasados, su doctrina, sus ritos y también sus costumbres, que nosotros vamos empleando y, quizás, también deformando o evolucionando a otras formas que quizás pierde el núcleo de la pureza vital.

Porque, lo verdaderamente importante es la Ley de Dios, que está contenida, como diría Jesús, en sólo dos: Amar a Dios y al prójimo. Y de esta aplicación se derivan todos los demás. Porque, el amor a Dios te da la luz, la sabiduría y la fortaleza para amar al prójimo tal y como Dios lo ama y quiere que tú lo ames. Y ese amor te llevará a una convivencia justa, misericordiosa y fiel. Y en ello encuentras todas las costumbres que la tradición te ha ido transmitiendo.

No es importante lavarte las manos o tener el vaso limpio como el oro. Si es buena costumbre y necesario tener higiene y los enseres limpios. No es lo importante lo externo, las apariencias y el perfil, sino la verdad, la justicia y misericordia y la fidelidad. Y todo eso no nace de lo que exteriorices porque lo hayas heredado, sino de que en tú corazón lo aceptes, lo guardes y lo vivas. La fe no se hereda, sino se busca y se pide y te dispone a abrirte a la Gracia de Dios para recibirla.

Y eso vamos a pedir, la Gracia de saber discernir lo importante, lo que realmente agrada a Dios y lo que es bueno: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como Jesús nos ha enseñado a amarlo. A no pararnos en lo externo, en lo aparente y en las prácticas que, siendo necesario y bueno, no son lo fundamental. Pidamos tener un corazón justo, misericordioso y fiel para vivir en los mandatos del Señor, es decir, amar a Dios y al prójimo. Amén.

sábado, 1 de septiembre de 2018

TALENTOS

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Se me ocurre pensar y proponer, a modo de sugerencia, que conviene leer el Evangelio de cada día para, teniendo un conocimiento de la Palabra, reflexionar mejor sobre lo que nos pueda orientar esta humilde reflexión. Porque, de esa manera nos podemos enriquecer más todos con nuestros comentarios y aportaciones. 

¿Qué sé hacer, más o menos bien? ¿Qué experimento que mejora y mueve a otros a ser mejores? ¿Descubros que ahí pueden estar mis talentos? ¿Y cómo he llegado a descubrirlos? ¿Quizás ha sido con el compromiso y el riesgo de acometer esas responsabilidades a las que tanto temía? Estas y otras preguntas nos pueden ayudar a dar los primeros pasos para inducirnos a vernos y descubrir que talentos tenemos que, de nosotros, necesitan los demás.

Porque, seguro es que algo bueno e importante para otros hemos recibido. Y es de sentido común que quedarnos quietos, pasivos, acomodados, temerosos de fallar o equivocarnos no nos ayudará a descubrir si tenemos algo bueno que dar. Eso nos descubre que es necesario dar un paso hacia delante y negociar, tomando riesgos, con las cualidades que tenemos. Pronto descubrimos que unas cosas se nos dan mejor que otras, y eso nos va indicando cuales son nuestros talentos.

Entonces, nace nuestro compromiso y descubrimos que debemos comprometernos para ayuda y beneficiar a otros de nuestros talentos recibidos. Porque, se nos han dado para eso, para que los demás puedan beneficiarse en el buen uso de ellos y para regalarlos por amor. Tal y como los hemos recibido, gratuitamente. Está claro que se entiende que todo va dirigido en el bien, la justicia, la misericordia y el amor.oraci

Porque lo malo nadie lo quiere ni hasta se arrepiente de practicarlo. Su conciencia le delata y le remuerde. Sin embargo, no debemos ni podemos atrevernos a descubrirlos con nuestras propias fuerzas. ¡Sería un suicidio! Necesitamos la Gracia del Espíritu Santo, que nos asiste y acompaña, para, enfrentados con nosotros mismos y con las tentaciones y seducciones del mundo, demonio y carne - peligros que nos acechan a cada instante - con garantía de triunfo.

Por eso, Padre del Cielo, te pedimos que nos des la sabiduría de descubrir, cada día, esos talentos que nos has dado gratuitamente para no enterrarlos, sino para ponerlos a rendir al máximo en bien de todos aquellos hermanos que lo necesiten. Amén.
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