ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

martes, 31 de enero de 2012

AUMENTA MI CONFIANZA Y MI FE, SEÑOR

Aumenta mi Fe. para aumentar mi confianza

Sólo pararnos unos momentos, experimentamos que nuestra medida de fe es muy poca cosa. Dudamos de responder al SEÑOR si nuestra fe es puesta al filo de la navaja. Muchas vivencias nos manifiesta haber perdido la fe cuando las circunstancia les son adversa.

La confianza en el SEÑOR se debilita cuando observamos que la vida transcurre, no como a nosotros nos gustaría, sino como quiere el SEÑOR. Pero somos incapaces de escucharle, de entenderte y, menos aun, de confiar y dejarnos conducir. Oponemos resistencias a su planes y a sus proyectos. Incluso le discutimos y los rechazamos, porque pensamos que lo nuestros son mejores. Sólo, al pasar el tiempo, nos damos cuenta de lo ilusos e indigno que somos de su amor.

Pero, a pesar de todo eso, su amor no falla. Sigue ahí, esperándonos, soportándonos, y, con los brazos abiertos, aguardando el momento que nos demos cuenta de que siempre quiere y nos da lo que más nos conviene. Realmente nos falta fe y confianza en el SEÑOR.

Por todo ello, SEÑOR, te pido esa fe y confianza que tuvo esa mujer hemorroisa y ese hombre, Jairo, para ponerme en camino y buscarte, confiado y esperanzado de que TÚ tienes Palabra de vida eterna. Haz, DIO mío, que mi fe aumente, y mi confianza sea firme como una roca y, a pesar de las tempestades y fuerte vientos, se mantenga erguida, fuerte y firme como guía de mi vida.

lunes, 30 de enero de 2012

CUANTAS LIMITACIONES Y CARENCIAS, SEÑOR



Y gracias por todo ello, DIOS mío, porque en ellas siento la necesidad de TI, la ineludible necesidad de apoyarme en tu Sabiduría Infinita para poder descansar y sentir esperanza.

Gracias, SEÑOR, porque al experimentar mi propia impotencia siento que sólo no puedo andar, que necesito tu Iglesia, a mis hermanos, para, entre todos, encontrarte reunido y en medios de todos nosotros.

Gracias, SEÑOR, por crearme en actitud de comunidad, de necesitar la comunidad y vivir en comunidad. Sin familia no podría descubrirte ni amarte, porque en mi vivencia de amor derramada en la familia, te descubro y te experimento.

Gracias, SEÑOR, por tus Nupcias conmigo, porque me comprometes a amar como TÚ me amas, y a descubrir que romper el amor con los demás es rechazar tu compromiso nupcial conmigo. 

Gracias, SEÑOR, por hacerte presente en mi vida por el amor, y, en tu compañía, unidos a otros, en fraternidad, en familia, en solidaridad, en peregrinación, irte descubriendo, a pesar de mis apegos, carencias, defectos, orgullo, soberbia... pecados, experimentar que TÚ me amas, y por eso, yo también puedo amar.

Un fuerte abrazo, SEÑOR JESÚS,  y en ti, para todos mis hermanos.

domingo, 29 de enero de 2012

LA ORACIÓN NOS SALVA DE TODO PELIGRO

Señor, Eres mi roca y mi Fortaleza. Señor, confío en ti.

Porque al orar nos ponemos en relación con el SEÑOR, el SEÑOR que enseña y sana con autoridad, con una autoridad que sorprende y que no deja otra opción que obedecer. Todos, afirma el Evangelio, quedaban sorprendido por su autoridad y por el sometimiento de todo aquello que increpaba. El agua, el viento y los espíritus inmundos le obedecían sin rechistar.

Ante tales prodigios, la admiración y sorpresa de los presentes iba en aumento, y su fama se extendió por todos los lugares. Sin embargo, como a los apóstoles, a nosotros nos cuesta creer y confiar en ÉL. Antes las tempestades de nuestra vida perdemos la confianza y la fe en ÉL, es entonces cuando todo se nos viene abajo y nos despertamos desesperados y confusos.

JESÚS nos acompaña y nos manifiesta su poder. Su autoridad no tiene discusión, y su amor nos lo demuestra hasta el punto de morir por nosotros. Por lo tanto, pongamos todo lo de nuestra parte, pero sobre todo no perdamos la confianza y oremos mucho para que por su Gracia y Misericordia, el ESPÍRITU SANTO nos fortalezca, nos de firmeza y confianza, por encima de toda contrariedad, para seguir su rastro.

En los momentos de desánimo, de debilidad, mira SEÑOR la pobreza de tus hijos y danos la sabiduría, fortaleza y paz de, esperando y confiando en TI, podamos tener la confianza y la firmeza de seguirte con paso firme. Amén.

sábado, 28 de enero de 2012

AMAR ES SER PURO

En este escrito de Concepción Cabrera de Armida, encontramos un corazón ardiente,  un corazón apasionado por el amor de Jesús. Un corazón que gime y suplica a Jesús poseer y ser poseída por ese corazón divino… 

Hermanos… hijitos… procuremos amar con toda el alma a nuestro Dios… amémosle con locura… y porque el deseo de amarle es tan fuerte y abrazador… procuremos cultivar la pureza como ese vestido nupcial que embellece, perfuma y deleita el corazón de Dios… 

Porque un alma pura y humilde roba el corazón divino.  ¡Ánimo!! A buscar a Dios como el enamorado o enamorada busca al amor de su vida. Que nuestra vida sea una perseverante brusquedad de Dios… y un gastarnos amándolo y dejándonos amar por El a su gusto… ¡Bienvenidos al Corazón Divino!! 



AMAR ES SER PURO
Fuente: Ante el Altar              Autor: Concepción Cabrera de Armida.

“El alma pura es una bellísima rosa, y las tres Personas divinas bajan del cielo para aspirar su aroma”.

¡”Nada hay más hermoso que un alma pura! Si así lo comprendiéramos, no mancharíamos jamás su blancura”

“El alma pura esta desligada de la materia, libre de las cosas de la tierra y hasta olvidada de sí misma, porque la pureza y la humildad siempre andan juntas”.
 ¡Oh pusimos Jesús, mi Azucena ensangrentada, mi inmaculado Lirio del Sacramento!, dame un gran amor para amarte: que, amándote, no te podre ofender, no me podre ofender, no me podre manchar. Dame amor, Vida mía, que el amor tiene la naturaleza del fuego, que es el más pronto y operativo elemento, dame ese fuego consumidor que destruya en mi todas mis miserias, ese fuego invencible, vehemente, inflamador, que borre todo pecado de mi alma.

Yo quiero un amor tan puro, Jesús mío, que sea un ascua prendida en tu divino pecho con tu misma lumbre, con sus ardores sin igual, con su crisol que limpia cuanto alcanza, que derrite y consume hasta las imperfecciones. Ardo, mi Jesús, por arder dentro del horno de tu Corazón, fuente de oda pureza.

Pero ¿Qué me impide, Jesús, liquidarme en ese incendio? Me impido yo misma con todas mis miserias. Estoy sin virtudes, vencida a cada paso por las tentaciones, tibia y sin fervor, sin deseos vivos de agradarte, sin solicitud de servirte. Me veo a menudo lejos de tus brazos. Sin Ti, mi verdadera vida, y me desahogo en lágrimas.
Veo que mi existencia es corta para merecer el cielo, y la consumo sin pena en las cosas de la tierra.

¡Oh Jesús mío, bondad infinita, misericordia sin término, alma de mi alma! ¿Qué merezco sino que me abandone tu ternura? Dame lágrimas de sangre para que llore mis ingratitudes, y tu perdón también, Jesús, tu perdón y tu amor, para blanquearme.
¿Verdad que vas a olvidar mi pasado?, ¿verdad que me vas a dar hoy una chispa de ese celestial fuego?

¡Oh, sí, mi amor, mi Jesús!, mi Jesús, haz que de hoy en adelante me ocupe de Ti, y me olvide para siempre de mi.

¿Qué puedo querer fuera de tu posesión? ¿Qué me puede faltar si te das a mí? ¡Oh vida perdida, la que ha pasado sin amarte!
¡Abre señor, ese pecho, para beber de él, hasta saciarme, amor y pureza!
Ese es mi delirio ser pura a imitación de María, y amarte, amarte como Ella hasta morir de amor por Ti. 


Amén.

viernes, 27 de enero de 2012

¡HAZME TIERRA DE ABONO, SEÑOR!

Pero si al crecer no recibió el agua y el sol que necesitaba, la semilla d...

La semilla está plantada, habita dentro de mi corazón, inunda mi alma, pero me compete a mí despertarla. Esto me trae el recuerdo de tanto niños que habitan vivos en el seno de sus madres, pero no llegan a ver la luz del sol porque sus madres y padres se lo impiden. Víctimas del egoísmo de sus padres son condenados a morir por desamor. 

La semilla del amor ha sido interrumpida. ¿Y no estaremos también nosotros haciendo lo mismo con esa semilla del Reino que está plantada en nosotros? Porque cuando dejamos que la tierra de nuestra alma sea invadida por los virus que impiden todo crecimiento y llevan a la muerte a toda semilla allí plantada, estamos colaborando para que el Reino de DIOS no crezca en nosotros.

Nuestra tierra particular necesita el abono de nuestra oración generosa, intima, comunitaria y compartida, para que como gotas de agua riegue profundamente nuestra alma y la libre de todo mal, la fortalezca y la levante hacia el Cielo, su lugar y destino, y glorifique al SEÑOR.

Danos, SEÑOR, la fortaleza, la perseverancia, y la voluntad
de no ceder en orar, en estar a tu lado, en entablar
una amistad de hijo con su PADRE, y de confiar
en que, contigo nuestra tierra estará
bien abonada y segura de
dar los frutos que
TÚ esperas. Amén.

jueves, 26 de enero de 2012

EN EL SILENCIO SE ENCUENTRA DIOS

El Silencio ayuda a estar con Diosyenda
Sólo en el silencio del alma se encuentra la paz, incluso y a pesar de ruidos exteriores que amenazan distraerte. Tiene mucha razón nuestro Papa cuando nos habla de la necesidad de hacer silencio en nuestro interior, porque sin silencio, exterior e interior, no podremos hablar con DIOS.

Y nadie puede impedirnos hacer ese silencio, porque está en nosotros. Ni los ruidos, ni las tentaciones, ni los apegos, ni las prisas, ni nada que pretenda perturbarnos, porque el ESPÍRITU está en nosotros y ÉL se cuidará de que, si nos abrimos a ÉL, nada podrá apartarnos de permanecer en presencia de DIOS, y DIOS está en el silencio y en la brisa suave que nos inunda de paz y de encuentro con nuestra vocación hacia la santidad.

Por eso debemos cuidar mucho nuestro trabajo bloguero, cuidado de activarnos con tantas actividades que nos aparten de ese silencio interior que nos une con DIOS. Ahora, sobre las diez, hora canaria, medito esta reflexión, que me hago, delante de la televisión.Escucho unas habaneras y canciones de mi isla conejera por un grupo marinero muy bueno, pues bien, digo esto porque a pesar del ruido y de lo que está alrededor, me he sentido atraído a reflexionar y meditar.

Experimento una sensación gozosa de paz, de abandono que me invade y me serena, me tranquiliza. Y eso no puede ser otra cosa que la presencia de DIOS. Ante tantas cosas que hacer he sentido por dejar todo, como María, la hermana de Marta, y ponerme a los pies de JESÚS para, en silencio, oírle. Y bien que vale la pena hacerlo.

Sin embargo, no todos los ruidos son iguales. Mientras unos pueden servirte de ayuda a propiciar ese silencio necesario, otros pueden favorecer que, en lugar de silencio, se propicie intranquilidad y ruidos que confundan y distraigan. Acabo de apagar la televisión, pueden suponer por qué.

Por eso, busquemos ese espacio que necesitamos para dejar entrar silencio que nos transporte a la presencia del SEÑOR. Y, ahí, en serena paz entablar un diálogo de escucha y palabra con ÉL.

SEÑOR, cuando más cerca estoy de TI experimento
que me cuesta mucho mantenerme a tu estilo
y según tu quieres. Es entonces cuando
descubro que te necesito, que sin
TI no puedo amar ni perdonar,
y que estar a tu lado es
vital para mí. Amén. 

miércoles, 25 de enero de 2012

AUMENTA MI FE Y CONVERSIÓN, SEÑOR

EUCARISTÍA: COMPROMISO MARTIRIAL

No cabe duda que nuestra fe no puede ser probada sino en el riesgo y en el peligro. Sólo cuando nos sentimos amenazado de perder nuestros bienes, nuestra posición, nuestras comodidades, nuestro bienestar, nuestra salud, nuestros hijos, nuestra libertad...etc., y se nos exige renunciar a ella, incluso con amenaza de muerte, estamos en disposición de saber y medir que fe y confianza en JESÚS tenemos.

Por eso, el sacrificio de un martir es signo de santidad y de alcanzar la Gloria, porque no se puede dar más sino la vida por Aquel en quien se cree. En nuestra situación actual, y en un mundo contra corriente lleno de peligros, de tentaciones, de problemas... se nos hace difícil afirmar nuestra fe y confianza en el SEÑOR. Es también un martirio sistematico diario que puede equipararse al martirio corporal.

La Eucaristía es un compromiso diario martirial, y en ella, en pleno encuentro y cara a cara con JESÚS, afirmamos que queremos morir por ÉL y darnos, si es precido la vida, por ser un testimonio vivo de su Palabra y de su Vida. De ahí que la oración, hecho silencio interior como el Papa nos decía ayer, sea nuestra mejor arma para sacar fuerzas para la vida exterior.
Y es este lugar un encuentro para despojado de todo ruido y bullicio, pararnos unos minutos, recoger en el silencio de nuestro rincón interior la serenidad, la paciencia, la fe y confianza que nos de la mansedumbre y fortaleza para seguir viviendo en ÉL nuestro diario compromiso martirial renovado en cada Eucaristía diaria.

martes, 24 de enero de 2012

PADRE NUESTROS QUE ESTÁS...


Rezar es levantar el corazón a DIOS, decimos cuando nos piden una definición de oración, y siguiendo los impulsos del corazón le expresamos nuestro sentir y querer. Pero, ocurre que en muchas ocasiones no somos conscientes, ni de lo que decimos, ni de lo que hacemos, porque de serlo, nos daría mucha vergüenza e iríamos cambiando nuestro corazón.

Sentir vergüenza es bueno, es bueno cuando nuestro corazón se inquieta por no haber hecho lo debido, y por no estar a la altura de nuestra dignidad de hijos de DIOS. Sentir vergüenza es el primer paso de conversión, es sentirnos pecadores y empezar el camino de un sincero y verdadero arrepentimiento. Es, pues, el natural recorrido hacia el perdón y misericordia de nuestro PADRE DIOS. Lástima de aquellos que no sienten vergüenza, porque su conversión se hará muy difícil al tener su corazón indiferente y endurecido.

Todo esto nos lleva a tomar conciencia de nuestras limitaciones y pecados, y a la necesidad de pedir la Misericordia y el perdón del PADRE. Porque cuando decimos, "PADRE nuestro que está en el Cielo", decimos que todos los que están bajo su amor, todos los hombres del universo, somos hermanos y como tal debemos comportarnos. ¿Lo hacemos?

Porque cuando decimos, "santificado sea tu nombre", queremos expresar que realmente lo santificamos, no simplemente cumplir con un precepto y rito de asistir, no celebrar, la Santa Eucaristía. ¿Creemos que lo hacemos?

Porque cuando decimos, "venga a nosotros tu Reino", ¿qué Reino es el que queremos y hacemos presente? ¿El de JESÚS o el nuestro propio?

Porque cuando decimos, "hágase tu Voluntad así en el Cielo como en la tierra", ¿nos empeñamos en hacer la de ÉL o tiramos siempre para la nuestra?

Porque cuando decimos, "danos hoy nuestro pan de cada día", ¿qué pan pedimos, el que necesitamos, o el que nos parece más adecuado a nuestras apetencias y deseos egoístas?

Porque cuando decimos, "perdonas nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden", ¿perdonamos a nuestros enemigos?

Porque cuando decimos, "y no nos deje caer en la tentación, más líbranos del mal", ¿tratamos de apartarnos de todo aquello que nos perjudica y nos amenaza con apartarnos del SEÑOR?

Y, sin darnos cuenta, repetimos esta oración muchas veces durante nuestra vida, pero si no nos paramos a reflexionarla y meditarla, muy poco avanzaremos en ser tenidos en cuenta como verdaderos parientes de JESÚS. Ser sus amigos y hermanos nos acerca a darnos cuenta que, no sólo de pan vivimos, sino de toda Palabra que sale de la boca de DIOS, y la oración del Padre nuestro no es sólo para rezarla, es más, diría que rezarla es vivirla y hacerla vida en tu vida diaria.

Y eso no es sino amar, amar y amar, incluso a aquellos que te hacen la vida amarga y te crucifican en tu propia cruz. Porque aquel que da la vida por su prójimo la obtendrá para siempre junto al PADRE.

lunes, 23 de enero de 2012

VEN ESPÍRITU SANTO Y GUÍA MIS PASOS.


Estamos, por el hecho de ser personas libres, llamados a pensar, y a razonar. Un acto libre supone capacidad de poder elegir, y, por supuesto, responsabilidad en las consecuencias que se derivan de ese acto. Y nuestros deseos es hacer el bien, pues somos libres para eso.

Nadie quiere hacer algo malo, entre otras cosas porque no le gustaría que se lo hiciesen a él. Por lo tanto, la libertad cuando es verdadera busca el bien del otro como el suyo propio. Si no es así estamos ante libertinaje o egoísmos que nos atan y nos despojan de libertad. Pero, sabemos que estamos tocados, y nos cuesta hacer el bien, o dicho de otra forma, hacemos muchas veces lo que no queremos, y dejamos de hacer lo que nos gustaría hacer.

Por eso, andar solo y desprovisto de la asistencia del ESPÍRITU SANTO es renunciar a la luz que te puede alumbrar y fortalecer a encontrar la verdad y, discernir bondadosamente para elegir los lados buenos para bien de todos. Rechazarlo y darle la espalda es un pecado que nunca se perdonará, porque si no dejas que entre en ti y te sane, ¿cómo va a sanarte?

De tal modo, que nuestros raciocinios debe estar siempre acompañados por la acción del ESPÍRITU, y unidos a la constante y perseverante oración. Nada seremos sin la oración. Necesitamos espacios para meditar, orar y sacar nuestro compromiso diario de, al menos, ser mejor, en cada situación que se nos presenta a cada hora durante el día. Podríamos tomar conciencia que ÉL, el ESPÍRITU SANTO, está en cada instante con nosotros, y en cada momento podemos decirle:

Dame fuerzas ahora para tomar un desayuno alegre
sereno y en paz. Pon palabras en mi boca que
construyan paz y alegría, o al menos, 
consuelo. Quitame la pereza
de quedarme sentado
mientras otros
me sirven. Amén.

Cada momento lo puedo convertir en oración, porque después haré otra cosa y otra... Ahora estoy escribiendo esta reflexión, y te pido, ESPÍRITU SANTO, luz para escribir no lo que yo quiero, sino lo que quieres TÚ. Pero, más aun, que no se quede esto en palabras escritas, sino que se hagan vida en mi vida. Amén.

domingo, 22 de enero de 2012

¡SEÑOR, ILUMINA MI VIDA!

¿Qué quieres, SEÑOR de mí?

Hay muchos momentos en que nuestra vida se apaga. No sólo en los momentos de oscuridad y confusión cuando nos amenaza la enfermedad y nuestra vida se siente amenazada, sino en los momentos que sentimos flaqueza y nos experimentamos arrastrados por las apetencias a la que nuestra limitada y pobre humanidad está sometida.

Son, esos momentos, donde el SEÑOR, permitiendo que los padezcamos, nos tiende su Mano y nos llama a seguirle, a creer en ÉL, a cargar con nuestra cruz como ÉL nos enseñó al tomar la de todos y cargarla en sus propios hombros. 
Recitando a Santa Brígida en sus oración, "cargando con la Cruz", diríamos: "PADRE eterno, a través de las manos inmaculadas de María y del Sagrado Corazón de JESÚS, te ofrezco los sufrimientos en el camino de la Cruz, especialmente la santa herida en su hombro y su preciosísima sangre, como expiación de mi negación de la cruz y la de toda la humanidad, todas mis protestas contra tus planes divinos y todos los demás pecados de la lengua. Como protección contra este tipo de pecados, y para amar verdaderamente a la Cruz".
No hay otra salvación que aquella que ofrece la Cruz, ¡y qué paradoja!, ¡cuantos quieren quitarla de su vida! Y la Cruz se encuentra en el Camino que marca JESÚS, detrás de ÉL.

sábado, 21 de enero de 2012

HACEMOS SILENCIO, EXTERIOR E INTERIOR


Estamos en nuestro rincón, un lugar virtual donde muchos blogueros católicos han decidido unirse y juntarse para, en silencio levantar la mirada al corazón y abrirle la puerta de su corazón.

Lo primero es tomar conciencia de que estoy en la presencia del SEÑOR. "Donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estaré YO", nos dijo ÉL, y siempre cumple su Palabra.

Y puedes hablar con ÉL. Hago una petición (de la oración Lectio Divina) que puede servir para orientarnos: "Humildemente te pido, a ti, SEÑOR, que eres la luz verdadera y la fuente misma de toda luz que, meditando fielmente tu Palabra, viva siempre en tu claridad. 
Por JESUCRISTO, tu HIJO, nuestro SEÑOR.

En la serenidad que ofrece este rincón humilde y pobre, adoptamos, en actitud sencilla y necesitada, con serena paz, respiración relajada y disponibilidad total, la escucha interior en el silencio exterior, para leer el texto elegido para orar. Y leído con lectura honda, personas, circunstancias, actitudes, me pregunto:

¿Qué me dice a mí, personalmente? Meditamos...

Desde esta mi situación, ¿qué te digo ahora, SEÑOR? Dejamos escapar nuestra oración, que puedes hacerla pública (también en el apartado de oraciones y reflexiones, barra de la derecha) o guardarla en tu corazón.

Y, finalmente, ¡Quiero identificarme contigo, SEÑOR! ¿Que hacer? Contemplo y me comprometo.

Podemos terminar con una oración de Gracias. Ponemos una para orientarte. Tú puedes darle las gracias como mejor lo creas.
Gracias, SEÑOR, por tu presencia
y tu cercanía en este rato de oración;
y por la luz y la fuerza que me has dado.
Ayúdame a vivir según tu voluntad
y sirviendo siempre a mis hermanos.
Por JESUCRISTO, tu HIJO, nuestro SEÑOR.

Y, de regreso a la vida, salido del Rincón, podemos hacernos siempre estas dos preguntas:

¿Qué quieres, SEÑOR de mí?

¿Cómo puedo yo servir mejor a los demás?

viernes, 20 de enero de 2012

ME PIDE QUE PONGA AL SERVICIO DE TODOS LO QUE SE ME HA DADO

Tu rincón, tu lugar virtual, estarás donde tú estés. Sólo necesitas silencio, palabras y escuchar. Y aquí nos encontraremos todos los blogueros, junto al Papa, porque él nos reune en torno a JESÚS. Y, mira, tu oración será también nuestra oración, la de todos, porque aunque hables de ti, de los tuyos y de tus problemas, también hablarás de todos nosotros.

Uno descubre que hay cosas que se le dan mejor que otras. Muchas veces decimos: ¡Esto no me va!, o, ¡esto otro me va mejor! Experimentamos que tenemos unas cualidades, y que por medio de ellas hacemos unas cosas mejor que otras. Son los llamados "talentos", y que están puestos en nosotros para un servicio específico.

Descubrir esas cualidades es una tarea que nos marca y nos exige un esfuerzo. En la aventura de emprender y experimentar que hago mejor se esconde el secreto y misterio de descubrir mi vocación. Si no experimento ni me muevo, mi vocación puede quedar sepultada y muerta por la pasividad y la comodidad. Si, por el contrario, me pongo en camino y me aventuro a hacer cosas, ocurre que en la acción y el compromiso descubro para lo que sirvo, o en su defecto, lo que hago mejor.

Esa será mi vocación, y eso será lo que estoy obligado, de forma libre y voluntaria, a dar y ofrecer, también de forma desinteresada, a los demás. Pero, hay una cosa común a todos. Todos sabemos pedir, y más todavía, conocernos y, a través del conocimiento y la cercanía aprendemos a querernos, a sembrar semillas de afecto y simpatía. En una palabra a amarnos.

Pues bien, el amor nace con la amistad, y la amistad con el diálogo y la convivencia. Y todo eso se realiza con la palabra, y la palabra, hablada y articulada da forma a nuestras oración. Y, de esa manera, nos relacionamos con Aquel del que hemos recibido todo, y al que queremos poner todo a sus pies. Por lo tanto, queridos compañeros blogueros, aprendamos a orar. Y no hay mejor forma de hacerlo que haciéndolo. Caminante se hace camino al andar, dice el poeta.

Y orar, repetidamente lo hemos dicho, es hablar con DIOS. Pues habla.Aquí tienes un rincón humilde, sencillo, apartado, con una simple silla, pobre, vieja, pero suficiente para aguantar un rato, y para que no te instales y te puedas distraer o dormir. Sólo unos minutos, a diario si es posible, pero confiado, entregado, seguro que ÉL te escucha, y también te responde. No te cortes, habla a tu manera, de tus problemas, de tus inquietudes, de tus ganas de ver, de aprender, de saber, de hacer, de... Te dejo en tu rincón.

¡Ah!, y antes de irte, si te acuerdas y quieres, puedes dejar escrito lo que hayas hablado con el SEÑOR, si no todos tus secretos, si algo que puedas compartir con nosotros. Lo puedes hacer en el apartado de oraciones y reflexiones, una sugerencia de sor Maridel. Seguro que harás mucho bien. Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

jueves, 19 de enero de 2012

GRACIAS, SEÑOR, POR TU PRESENCIA


En esta mañana, al despertar, he tomado conciencia, DIOS mío, de tu presencia. Me he preguntado por qué yo creo, cada día más, en TI, y otras personas muy cercanas pasan de forma indiferente ante TI.

Me he preguntado, por qué, sin una profunda educación religiosa, ni un ambiente familiar religioso, yo, esa es la sensación, siempre te he sentido y mirado. Me pregunto, porqué muchos, por no decir casi todos, de mis amigos y compañeros no te descubren, no quieren oír hablar de TI, no se acercan a tu Palabra, a escucharte.

Por eso, hoy, SEÑOR, me he despertado con un inmenso deseo de darte las gracias por tantos regalos, pero sobre todo, por el maravilloso don de la fe, de creer y confiar en TI. Gracias, SEÑOR, por la vida, por la familia, por los amigos, por mis cualidades, por la capacidad de, con mis humildes palabras, poder decírtelo.

Por mi parroquia, por mis amigos y personas de mi comunidad, por los grupos, por los que me quieren, pero más por los que no me quieren, porque me dan la oportunidad de amar como a TI te gusta, desinteresadamente, gratuitamente...

Por este medio de Internet, donde muchos hermanos pueden también oírme y compartir mis oraciones y las de ellos. Gracias por esta comunidad bloguera, desde Donjoan hasta el último que se acaba de agregar, así no me olvido de nadie. Gracias, PADRE mío, por tanta Gracia, por tanta paciencia, por tanta espera, por tanta misericordia, por tanto amor.

Gracias, DIOS mío, por tu presencia cada día, cada hora, cada segundo. Gracias por tu HIJO JESÚS, por el ESPÍRITU SANTO, por tu compañía a pesar de mis rechazos de tus planes, mis manías, mis impertinencias, por mi indiferencia... Pero, gracias, SEÑOR, porque hacerme tu hijo y quererme con la locura de un PADRE que me cuida y me quiere hacer feliz para toda la eternidad.

miércoles, 18 de enero de 2012

CONFIAR EN LA ORACIÓN

Nuestra oración debe mantenernos en la fidelidad al Señor. Debemos confiar ...

Muchas veces nos cuesta ser positivos en nuestra vida, y nos cuesta porque no confiamos en lo que hacemos o debemos hacer. Orar, por ejemplo, sabemos que nos es necesario, muy necesario, pero, en muchos momentos, depende del estado en que nos encontremos, y dependiendo de ello lo harémos o no.

Igual que con la oración nos pasa con la Eucaristía. Muchas veces no sentimos ganas de vivir y celebrar la Eucaristía, y dejamos de ir. Sólo vamos cuando nos apetece. Es decir, que oramos y celebramos cuando estamos de buena gana, al menos es lo que solemos hacer.

Pues debemos tener en cuenta que la oración que hace JESÚS por cada uno de nosotros, sostiene nuestra propia debilidad. Esto es un consuelo para nosotros, pues significa que ante las pruebas de la vida no dependemos exclusivamente de la fuerza de nuestra propia oración.

Por un lado, a veces sufrimos pruebas tan grandes que lo último que nos apetece hacer en ese momento es rezar. Por otro, nuestros momentos de oración pueden llegar a ser tan distraídos que realmente poca fuerza podemos esperar de ellos. Perdemos la confianza en nuestra propia oración.

Pero saber que Cristo ha rezado por nosotros, para sostenernos en los momentos de debilidad, para que sepamos levantarnos después de habernos caído, es un gran consuelo. ¿Qué oración puede ser más eficaz que la del mismo Cristo?

 COMPARTE Y DEJANOS TU ORACIÓN.

Si no confías en tu propia oración, no te preocupes. Cristo ha rezado por ti. Catequesis del Papa del 11 de enero del 2011.

martes, 17 de enero de 2012

HAS CREADO EL MUNDO EN FUNCIÓN DEL HOMBRE, TU CRIATURA

"No se hizo el hombre para el sábado" (Mc 2, 23-28).

Todo lo creado lo ha puesto nuestro PADRE DIOS para que el hombre lo someta, lo utilice y lo disfrute para su bien y para el bien de todos. No son propiedad, los bienes del mundo, para unos cuantos o privilegiados, sino que están para el bienestar y provecho de todos los hombres sin condición ninguna.

De está forma, todo está concebido en función del hombre, y no el hombre para las cosas creadas. Así que toda ley está para servir al hombre, y no al revés, porque nuestro PADRE DIOS es SEÑOR también del sábado.

Hoy, a la luz de la Palabra de DIOS, pidamos al PADRE en el HIJO, y guiados por el ESPÍRITU SANTO, que pongamos todo lo recibido en función de los demás, así nuestros bienes de todo tipo, tanto materiales como espirituales. Esa es la inversión mayor que podemos hacer, y la que da siempre beneficios, beneficios que nunca se consumen, pues son eternos e inacabables.

Es bueno saber que a través de Blogueros-católicos, su Escuela, Nupcias, Mesa por la vida, mesa de evangelización, blogs...etc., comparten y se desviven en ayudarse unos a otros. Son los resultados de estar injertados todos en JESÚS, y tratar de ser uno como ÉL y el PADRE son uno. 

Y, de repente, se enciende una luz, uno así tenemos que ser en las nupcias, nupcias creyentes o no creyentes, porque el amor, todo el amor, venga de donde venga, procede de DIOS y, semejante a ÉL, el HIJO y el ESPÍRITU, debe ser una comunidad de amor. Recemos para que encontremos caminos de nueva evangelización que nos ayuden a avivar nuestra fe en la unidad del amor esponsal.

Gracias, SEÑOR, por todo lo recibido, por la vida, por la fe,
por la familia, por los blogueros, por los buenos, pero
también por los malos, porque ellos nos hacen
ser mejores para darles testimonio del
amor que tu tienes a todos.

Gracias por los que creen, y también por los que no creen.
Gracias por el trabajo y también por la escasez del
mismo, porque eso nos enseña a no ser egoísta
y compartir con los que no tienen. Gracias,
SEÑOR, porque a pesar de no hacer tu
Voluntad, TÚ estás ahí paciente
esperándonos y amándonos. Amén.

lunes, 16 de enero de 2012

ORACIÓN Y AYUNO

 Mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la...

La oración es el vehículo que nos pone en intimidad con el SEÑOR. Son nuestros impulsos que, saliendo del fondo de nuestro corazón, y movidos por el ESPÍRITU SANTO, nos pone en hilo directo con nuestro PADRE DIOS.

También, orar es la contemplación activa, hagamos lo que hagamos, de vivir cada momento del día en presencia del SEÑOR. Creo que cuando permanecemos injertados en ÉL estamos en constante oración, las veinticuatro horas del día, incluso durante el sueño.

Y es normal que estando en su presencia no necesitamos nada más, pues creo que ni nos acordaríamos. Pienso en el caso de Maria, como quedó anonadada a los pies de JESÚS escuchando sus Palabras. Pienso en Zaqueo, su conversión al estar junto a JESÚS. Pienso en la Transfiguración de Pedro, Juan y Santiago... JESÚS mismo nos invita a la meditación, a la oración y al ayuno, y ÉL mismo nos enseña con su ejemplo.

Y pienso también en los discípulos de JESÚS cuando estaban con ÉL. Estando con ÉL no hace falta ayunar, pues ÉL lo es todo. Sin embargo, en espera por su segunda venida, y ante los peligros que nos acechan hasta llegar a ÉL, se hace necesario orar y ayunar.

Porque la oración y el ayuno son vitales y muy necesarios para mantener nuestra integridad y perseverar en sus mandatos. Sabemos de la presencia del ESPÍRITU SANTO, pero también experimentamos la debilidad de la carne y de las tentaciones del Maligno. Y, para vencer en esta lucha, necesitamos la oración y el ayuno confiados en la acción del ESPÍRITU SANTO.

Pidamos, pues al SEÑOR que nos de paz, sabiduría y fortaleza para no desesperar y ser perseverantes en mantenernos unidos en la oración y el ayuno. Pronto vendrán los días de la Cuaresma donde necesitaremos, ¡siempre!, pero la Iglesia nos lo recuerda para que no se nos olvide, ejercitarnos en la oración, la limosna y el ayuno, porque necesitamos estar preparados para la segunda venida del Esposo.

domingo, 15 de enero de 2012

COMPARTIR ES ORAR



Compartir se hace difícil, y tan difícil que, de forma inconsciente todos huimos del compartir. Y, ya no digamos, de hacerlo con extraños o con personas que no tenemos confianza. Desde el pecado original hemos quedados tocado por el pudor y la vergüenza y, nuestra intimidad, se nos hace muy difícil de darla y compartirla, pues nos sentimos desnudos ante los demás.
 
Creo que, eso es lo que, por el momento experimento, hablar con Alguien que no veo y que, si no me esfuerzo, lo convierto en un monólogo de preguntas y respuestas hechas a mi medidas que no tocan muy de lleno mi vida, y que no me comprometen ante nadie aunque mi fe me diga que estoy delante de DIOS, no es tan difícil de hacer. Por eso, rezar nos es muy costoso y, a pesar de necesitar una dosis de voluntad y esfuerzo, no supone muchos cambios y compromisos a tomar, pues la Eucaristía es un compromiso martirial, y sin ese compromiso todo queda en un vacío sin sentido y apariencias, que huelen más a fariseismo que a creyente comprometido con su compromiso de Bautismo.                                              .
 
Sin embargo, el compartir con otras personas, ya sea en la comunidad, en tus grupos o cualquier otra modalidad, como es la Ultreya o Reunión de Grupo que propone Cursillos de Cristiandad, la cual yo conozco, presentan más dificultades, porque ahí si tienes a algunos delante y no podrás evitar oírlos, escucharlos (que cuesta mucho) y responderles. Y no va a ser lo que tú quieras sino lo que el ESPÍRITU, reunido entre ellos, te pueda suscitar o presentar para que tú te purifiques y te entregues. Es entonces cuando estás empezando a amar, no a amarte...
 
La oración se convierte en oración verdadera cuando interpela y empieza a cambiar tu vida. Porque tenemos mucho que cambiar, y para cambiar hay que saber escuchar, porque no es lo mismo oír que escuchar. Cuando se escucha se pasa por la conciencia lo que se ha oído y se conecta la mente y el corazón con los sentidos. sin embargo, oírlo no supone sino oírlo pero ahí queda, no entra en mi interior y no produce ningún efecto.

 Hay que discernir entre decir y transmitir, y, al parecer, nuestro querido Papa transmite mucho sobre lo que dice. No son palabras dichas al vuelo ni lanzadas al aire, sino palabras llenas de sentido, de serena reflexión que transmiten vida y actitudes. Y que se reciben, porque tampoco es lo mismo entender que recibir. Pues lo entendido cobra sentido cuando se vive, no cuando se ha recibido, pues de guardarlo no vale para nada.

 Uno puede entender todo lo dicho, pero no estar dispuesto a recibir. Eso explica que todo lo que dice nuestro querido Papa ha sido entendido, pues la Verdad no se puede negar ni refutar, pero sin embargo, no todo se está dispuesto a recibir, y, esa es la consecuencia, por lo que está el mundo mal.

 El ejemplo que nos puede servir para vernos y reflexionar, que es orar, es el del joven rico. Claro que entendió muy claramente lo que JESÚS le dijo, pero, bajando la cabeza, manifestó que no estaba, al menos por el momento, dispuesto a recibirlo. Porque no es lo mismo, tampoco, creer que amar. Podemos tener fe, pero nunca llegamoslo a creérnoslo del todo, y no damos el paso de tomar conciencia qué ÉL está entre nosotros.
 
 ¿Es qué no dijo, ÉL mismo, que dónde dos o más estén reunidos en mi Nombre, allí estaré YO en medio de ellos? ¿Y eso me lo creo? ¿Cómo voy pues, entonces, a amar si no estoy seguro de Aquel que me ama hasta el extremo de morir por mí? Si creo debo amar y si no amo al estilo de JESÚS mi fe no está, todavía, madura ni responde a mi creencia. Por eso digo que creo, pero mis obras dicen que no amo. Hay algo que no está ajustado a la realidad. Una cosa no supone la otra, ambas forman la totalidad del creyente. La uno demanda a la otra, y si no cohabitan juntas, una miente a la otra y hace imposible la convivencia.
 
Por eso, rehuir el compartir, el sacar fuera de mí mismo mis inquietudes y vivencias son las respuestas a mi deseo de amar y de entregarme en oración encarnada en la vida. Porque si no se vive, ¿cómo y qué se va a rezar? Es entonces cuando en la verdadera oración se produce un diálogo de ida y vuelta, y donde se escucha y se está dispuesto a recibir las señales, aunque duelan, como dice Madre Teresa de Calcuta, del camino nuevo a emprender y recorrer. Hay entonces mucho que comunicar y presentar en la oración de cada día. Es entonces cuando la vida se llena de gozo pleno y se siente la Gracia que nos inunda de paz. .
 
Orar no es fácil, e implica un camino difícil de conversión, por eso, decíamos que es un combate, pero que no hacemos solos sino en y con el ESPÍRITU que nos va a acompañar, asistir y a completar todo lo que nos falta para poder llegar a la verdadera comunicación con el PADRE. Sólo tenemos que empezar y confiar. Y dejarnos conducir, eso implica humildad y obediencia. Dos virtudes que se hacen necesarias.
 
Esta reflexión sobre la amistad, que debemos brindar y desear a nuestro querido Papa a su venida a nuestro país, nos puede servir para entrar en una dinámica de entregarnos, en el ESPÍRITU, a prepararnos para su venida y la de todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad.
 
Estos hermosos pensamientos y deseo de felicidad para todos aquellos que se aventuran en hacer de su vida la vivencia de esta utopía humana, pero no sobrenatural, que injertados en ESPÍRITU SANTO podemos alcanzar, sean la esperanza del camino que alumbre toda nuestra vida.


Dichosos los que nos sois violentos
porque habéis renunciado a la agresividad,
porque no deseáis ni hacéis mal a nadie.

Feliz el que no responde a la ofensa
con otra ofensa,
a la bofetada con otra bofetada.
Dichosos ellos porque la paz
será siempre su compañera.

Felices los que cuando os piden, dais;
los que sabéis animar, ayudar, acompañar,
los que sabéis alegrar
a quienes viven a vuestro lado.

Felices vosotros los que amáis a la familia
haciendo de vuestra casa un hogar feliz.
Dichosos los que amáis a los amigos,
si aprendéis a devolver bien por mal.

Dichosos vosotros si os profesáis amigos
de todas las personas y de todos los pueblos.
Dichosos vosotros porque la Paloma de DIOS
se acurruca serena en vuestro corazón,
porque sois HIJOS DEL FUEGO Y DEL AMOR.

sábado, 14 de enero de 2012

ORAR ES HACER TU VOLUNTAD.

Esta oración fue escrita 18 de enero del 2010, es decir, dentro de cinco días hará dos años. Fue publicada en "De dodim a agapé" y, más tarde, en blogueros con el Papa. Durante todo ese tiempo se ha mantenido como una de las más leída en las entradas populares, y, por este motivo la recuerdo ahora aquí.



¡SEÑOR!, ¿cómo puedo escucharte
sin desapegarme de mi voluntad?
Voy a tu encuentro,
pero llevo conmigo
mis pensamientos y proyectos.

No podré, de esa manera,
abrirme a TÚ Palabra,
y menos estar dispuesto
a esforzarme en hacer
lo que TÚ quieres que yo haga.

Hablar contigo supone poner en TUS MANOS
mis asuntos y problemas,
pero, también, recoger y hacer míos
tus proyectos, sufrimientos y deseos.

Y, eso sí lo sé, SEÑOR,
TÚ quieres mi bien, mi felicidad
porque me has
creado por amor
y has puesto todo lo que necesito
para mi disfrute y bienestar.

Y tu VOLUNTAD
es hacer que todos los hombres
sean hermanos, vivan en paz
y se amen como JESÚS, tu HIJO,
nos enseñó.

Y te reconozcan como PADRE y Creador,
y sean uno para Gloria y Alabanza TUYA.

Y, sin embargo, DIOS mío,
a mí alrededor veo mucho dolor,
mucho sufrimientos y miserias.
Si todo lo creado ha sido para nuestro bien,
no parece que haya suficiente para todos.

Y es, SEÑOR, que nosotros, tus hijos,
te fallamos y no escuchamos tus consejos
y tus intenciones.
Sólo nos importa nuestro "yo",
y nuestros "planes".

Y lo estropeamos todo. El mundo que TÚ
nos diste, lo hemos mal usado
y lo estamos convirtiendo
en un lugar inhabitable y dañino.

Y todo, SEÑOR, porque no salimos
de nuestro ego personal, no nos disponemos
a morir a nuestras cosas,
y a preocuparnos por las TUYAS.

Y cuando estemos en tu presencia
podemos sorprendernos con tu desconocimiento
para con nosotros,
pues no por el hecho de decir:
¡SEÑOR, SEÑOR!, seremos reconocidos
por tus hijos,
sino, simplemente, por hacer tu VOLUNTAD.

viernes, 13 de enero de 2012

BENDITA MISERICORDIA, PADRE MÍO

LA MISERICORDIA DE DIOS ES PARA TODOS. (Lucas 15:1-10)

Sí, así es Mauricio, desde el principio, antes de los tiempos, DIOS nos ha perdonado y nos perdona cada día nuestras soberbias, nuestras impurezas y pecados. Por eso nos ha dado la capacidad de poder discernir y elegir el perdón o mantenernos en nuestra soberbia y orgullo. Esa es la frontera del bien o del mal.

Y es muy penoso que muchas personas, no estando de acuerdo en criterios o formas de ver las cosas, es decir, teniendo puntos de vistas diferentes, pero buscando lo mismo, la verdad en JESÚS, se sientan en pecado por disputas, en ese diálogo que busca verdad, justicia y misericordia, porque sin ella no somos nada. Experimenté esa sensación al vivir esa experiencia desde la serenidad y la paz, aunque, aparentemente, reluzca tensión y enfado.

No se trata de buscar justificaciones y disculpas, sólo que, aun admitiendo cierta tensión y acaloramiento, la intención no es romper ni enfadarse con el hermano, sólo, con buena intención, buscar lo mejor para el grupo o comunidad. Pablo y Bernabé tuvieron que coger caminos divergentes para evangelizar, pero unidos en JESÚS y en el amor. A veces las características personales hacen que conjugar la misma labor juntos no sea lo mejor para el equipo, pero cada uno por separado puede hacer una labor favorable para la comunidad y para el Reino.

Por lo tanto, siempre estamos perdonados como enfatizaba nuestro gran y buen amigo Mauricio. Y no aceptar ese perdón es ya cosa que nos compete a cada uno de nosotros. JESÚS que sabe que eso es lo más valioso para el hombre y lo que más desea, aún ignorándolo, hizo la prueba a sabienda de que los presentes no iban a comprenderlo. Presentado el paralítico con la intención de ser sanado físicamente, JESÚS, con la autoridad que le viene de su PADRE DIOS, le ofrece el perdón de sus pecados. Y ya sabemos la reacción de todos los presentes.

No entienden ni dan valor a sus palabras; valoran más lo visible, lo material, la cura de la enfermedad que unos pecados que no aceptan ni quieren ver. No dan crédito a sus Palabras, ni lo aceptan con poder para perdonar. Si no es capaz de curar lo físico, ¿cómo va a sanar el alma, a liberarla del pecado? Sólo una cosa puede hacerles comprender la otra. Pero, a veces, las razón se ciega e incluso viendo, niega.

La Misericordia de JESÚS llega hasta el punto de verse obligado a sanar el cuerpo para que empiecen a valorar la salud, más importante, del alma. Pero quiere pasar inadvertido, no sea que lo busquen sólo para los intereses corporales olvidándose de lo verdadermante importante, la salud del alma. Por eso advierte que no digan nada a nadie.

Puede ocurrirnos también a nosotros, que actuando mal perdamos la confianza de ser perdonados. ¡Siempre, no perdamos esto de vista, siempre estamos perdonados! Aunque esto no implica ni nos exime del esfuerzo por mejorar y arrepentirnos. Cuesta abajarse y verse, como si de una película se tratara, poseído por la ira que desencadena el pecado, pero tranquiliza saber que la Misericordia del SEÑOR está siempre presta a perdonar. Más tarde vendrá el esfuerzo de corresponder a ese perdón.

Pidamos fuerza, sabiduría y paz para que siempre, aún en los momentos más desesperantes, encontrar la salida de la serenidad, de la esperanza y confiar, como Pedro, que el perdón de nuestro PADRE DIOS, sin rencor, olvidándose de todo y, borrón y cuenta nueva, está con los brazos abiertos para abrazarnos y llenarnos de besos. Recordar la figura de ese PADRE que espera a su hijo y lo dibuja en el horizonte (hijo prodigo) nos ayudará a entender de que manera nos quiere nuestro PADRE DIOS.

jueves, 12 de enero de 2012

¡SEÑOR, LIMPIA MI LEPRA!

(Mc. 1, 40-45). ¡Qué grande fe la de este pobre...

Sí, porque hoy es un día nuevo, un día de comienzo aunque no coincida con el primer día del año, pero si coincide con la apertura de nuestros corazones, si queremos, a emprender un camino nuevo que nos haga ir soltando, cada día, ese hombre viejo que llevamos en nuestra caída naturaleza humana y edificando ese Hombre Nuevo que quiere JESÚS implantar en nuestros corazones.

Por eso, nunca mejor la Palabra del Evangelio de hoy para decirle, ¡SEÑOR!, si quieres puedes limpiar mi corazón torcido, endurecido, calloso y apegado a las cosas de este mundo. Si quieres puedes limpiar mi pretendida soberbia, orgullo, suficiencia, grandeza y muchas cosas más que hasta yo mismo ignoro. Si quieres, mi SEÑOR, puedes sembrarme un corazón que se parezca, aunque poco a poco, al Tuyo, porque yo quiero ser Tuyo; porque yo siento que en TI está la felicidad que ansío y busco.

Sé, SEÑOR, que debo guardarme estas cosas porque muchos no lo van a creer. Pero me resisto a no hablar de TI, a proclamar a los cuatro vientos la dicha que me embarga. El milagro de olvidar y convertir toda la lepra que me ha dejado desvelado la noche, para despertar con la luz del día deslumbrado por tu Gracia. Nunca mejor dicho que al amanecer se hizo la LUZ que brilla y llena de paz.

Gracias, SEÑOR, por saberme perdonado, porque eso implica reconocerme pecador, y porque eso es lo que TÚ necesitas, es lo que no tienes y te falta, mis pecados. Tómalos SEÑOR, son Tuyos, porque sólo TÚ puedes convertirlos en buen vino. Y no dejes que se encallen ni se endurezcan, ni que me agrien, porque yo quiero estar contigo y seguirte.

Igual que el leproso de hoy, quiero yo cada día, gritarte y clamar tu Gracia, para que, poco a poco, mi lepra vaya curándose. Para eso, no quiero ir sólo, sino también con todos estos hermanos blogueros que me acompañan. Entre todos, hoy unos, mañana otros, nos iremos empujando y, sobre todo, amándonos, para, unidos a nuestro Papa, no perderte de vista y hacer tu Voluntad.

Un fuerte abrazo a todos en XTO.JESÚS.

miércoles, 11 de enero de 2012

VOLVER A EMPEZAR

ver aquí
Puede ser el título de una película, me suena así, pero esta humilde reflexión trata de iniciar un nuevo camino, un nuevo camino que tratará de ser cada mañana un nuevo comienzo, porque la vida empieza cada día al despertar. 

Un despertar que toma conciencia de gratitud por estar vivo, y por comenzar de nuevo a ser instrumento de paz, comunicarnos en verdad y fortalecernos en el camino. Pedir, no es otra cosa, paz, sabiduría y fortaleza a Aquel que la tiene infinitamente y que por su Misericordia nos ha prometido dárnosla en abundancia, porque nos quiere hasta el punto de entregar a su HIJO hasta una muerte de Cruz por cada uno de nosotros. Por ti y por mí.

No hay mayor prueba de amor, que sigue perpetuándose cada despertar a pesar de nuestras debilidades, fragilidad, limitaciones y... Somos poca cosa, pero ÉL siempre ha amado lo poco y pequeño, lo inservible y lo desechable, posiblemente para demostrar su poder a los poderosos y a los que piensan que su salvación depende de ellos.

Tengo muchas experiencias en ese sentido, pequeñas pero suficientes para experimentar su presencia. Quizás la más fuerte ha sido una arritmia de las llamadas muerte súbita que me dejó instalado en esa paz deseada y, al despertar, después de unos largos 15 o 20 minutos, supongo la angustia de Berta que estaba conmigo, sólo exclamé que dicha y que paz.

Desde aquel instante su presencia toma conciencia en mí cada día, y hoy ha sido uno de esos día que desde una situación de angustia y desánimo pasas con la noticia de Cristina Llano (Tari Hiatzi), a la que bautizaré como mi ángel salvador, al gozo y alegría de sentir la fuerza del ESPÍRITU que te inunda de paz, confianza y esperanza.

Pero, ocurrió algo previamente, había depuesto mi orgullo, mi infantilismo, mi soberbia y me había entregado a la acción de dejarme guiar por la acción del ESPÍRITU. Era ÉL quien me iba a dirigir porque yo sólo lo estropearía. Y había decidido, ya empezaba a sentir la paz interior, el camino, como perdedor, porque ÉL, JESÚS, fue un perdedor primero, para después ganar. Así nosotros debemos estar preparados para perder para después, cuando llegue nuestra cruz, ganar la paz y gozo de ser felices eternamente.

Y este sentir que experimento en estos momentos lo quiero compartir con todos los blogueros católicos y no católicos, creyentes o no creyentes, ateos, agnósticos, indiferentes a todo, o que pasan de todo...etc. A todos quiero decirles que JESÚS vive y está presente en cada momento. Sólo hay que decirle que sí y todo empezará a cambiar. Cuesta, no nos vamos a engañar, hay que morir, hay que aprender a ser perdedor, pero vale la pena.

El camino del creyente en CRISTO JESÚS es un camino de perdedor, un camino de cruz, porque para amar hay que estar dispuesto a perder, a no ser correspondido, a dejar que, aparentemente, el diablo parezca el vencedor, pero sólo aparentemente, porque nadie mejor que él (diablo) sabe que el amor lo tumba irremisiblemente.

Por eso, desde esta nueva aventura, en esta nueva andadura, y desde esta página, ahora blog "Un Rincón para orar", quiero animarles, apoyado en la oración abandonada en Manos del ESPÍRITU SANTO, y en camino activo junto al Papa Benedicto XVI y todos los blogueros que nos acompañan, a recorrer ese camino de cruz que JESÚS recorrió primero y que nos invita a recorrer con ÉL.

Vale la pena porque responde a lo que todos buscamos: "Ser felices eternamente", y porque lo experimentamos cuando verdadera mente amamos. Se siente el gozo ya. Lo haremos, al menos yo no sé hacerlo de otra forma, con las dos únicas armas que, pienso, JESÚS nos enseñó: La oración y el amor, ambos vividos personalmente con y en ÉL, y expresados en la vivencia de cada día, individualmente y en la comunidad. Al menos lo intentaremos, tal y como veníamos haciendo en la anterior etapa que ha dado paso a ésta, en la página "Un Rincón para orar".

Sólo me resta decirle, ánimo, confianza y fe en el ESPÍRITU SANTO, y adelante.

Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.