ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

sábado, 31 de diciembre de 2016

ESTE MUNDO NO NOS COLMA DE GOZO

La vida pasa rápido y todo lo vivido, aún en gozo y alegría, se borra, se olvida y no deja huella. La vida se nos escapa y nos desesperamos y agarramos a ella angustiosamente y ansiosamente. Empezamos a darnos cuenta de nuestra locura y equivocación. Esta vida pierde todo su sentido con la muerte, porque ese no es su destino.

La vida fue creada para ser eterna. Viene de Dios y Dios es eterno y nos ha creado para vivir junto a Él. Nos lo revela su Hijo, nuestro Señor Jesús. Así de sencillo, no hay otra explicación que se le pueda dar y que le dé sentido. Lo sencillo necesita la sencillez para entenderse. Por eso necesitamos ser humildes y, como niños, creer en lo que se nos dice.

Además, está escrito e impreso en nuestro corazón. El Señor ha dejado su huella dentro de nosotros y no podemos obviarlo a pesar de nuestra indiferencia y necedad. La vida en este mundo se hace camino, para perdiéndola ganarla para la verdadera Vida Eterna. Esa de la que Jesús, el Hijo de Dios, nos habla y nos promete como enviado por su Padre.

Por eso se ha hecho Palabra y ha acampado entre los hombres, para darnos a conocer el Camino, la Verdad y la Vida. Sí, Señor, hoy te pedimos que nos renueves por dentro, que transformes nuestro corazón viejo, duro y encallecido, en un corazón renovado, nuevo, joven, lleno de tu Gracia y disponible a darse hasta el extremo de entregar su vida por amor.

Sí, Señor, danos esa sabiduría que nos llene de luz y de verdad, y que destruya la mentira del pecado que contamina y debilita nuestro maltrecho corazón. Sí, Señor, te esperamos y abrimos nuestros corazones a tu Gracia y, por ella y con ella, permanecemos fieles a tu Palabra. Amén.

viernes, 30 de diciembre de 2016

LA FAMILIA, CÉLULA DE LA SOCIEDAD

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


Muchas veces he llegado a pensar, ¿qué sería de nosotros sin familia? El hombre es un ser en relación. No ha sido creado para vivir solo. La experiencia de vivir sólo en una isla nos vuelve loco. Necesitamos la relación y el tú es imprescindible para descubrir el yo. Aparte, hay muchos más valores que sólo se pueden aprender en la familia. El sacrificio, la solidaridad, la paciencia, el soportarnos, el auxilio en la enfermedad. Eso no se puede aprender fuera de la familia.

Y el afecto, cariño y comprensión que va, como una planta cultivada, naciendo con el riego del agua del amor de cada día. La escucha y el silencio sólo se aprende en familia. La obediencia y muchas más cosas que ahora, serenamente y tranquilos, podemos reflexionar y descubrir. Somos lo que somos gran parte a nuestra familia. Y muchas cosas las hemos descubierto en familia, buenas y malas. Pero todas positivas, porque las buenas, para mejorarlas y hacerlas más frecuentes, y las malas, para evitarlas y tratar de borrarlas de nuestras vidas.

La familia es el camino que nos señalo Dios enviando a su Hijo, nuestro Señor Jesús, para vivir en una familia. Bajo la tutela de José y María. Unos padres que son modelos para todos los padres y todas las familias. La Sagrada Familia es el modelo a mirar, seguir e imitar. Pidamos al Espíritu Santo que, como guió a José a escapar de la amenaza de Herodes, nos guíe también a nosotros a superar todas las dificultades que el mundo, nuestro mundo, intenta poner a la familia para destruirla y desunirla.

Pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine para defender la vida dentro de la familia, la unidad y los valores donde se construye y apoya la convivencia, la verdad, la justicia, el amor y la paz. Pidamos que sepamos comprender el significado del verdadero amor.

jueves, 29 de diciembre de 2016

¡COMO SIMEÓN, PERMITENOS, SEÑOR, VER LA LUZ!

Enciende nuestro corazón, Señor, y permítenos ver la Luz. Esa Luz que nos ilumina y nos, como Simeón, permite morir en paz y esperanzados en tu Gloria. Posiblemente nos falta paciencia y fe. Porque la fe se demuestra en la paciencia y esperanza. Porque la fe se experimenta en la oscuridad y en la desesperación. Podemos mirar a Abrahán, a Job y muchos otros como han perseverado. Y es en Jesús donde se cumple todo y la fe se aproxima para en la Resurrección quitarnos la venda de los ojos.

Ayer lo veíamos al leer que Pedro y Juan entraban al sepulcro ya vacío. Juan entró, vio y creyó. Y nosotros por su testimonio también creemos. Esa es nuestra fe y nuestra esperanza. La vida en este mundo no tiene sentido si no se fundamente en Jesús. Él es nuestra única esperanza. Y no porque no nos queda más remedio, sino porque dentro de nosotros experimentamos esas ansias de felicidad que Él no promete y nos viene a regalar.

No hay paz ni sosiego sin Jesús. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Su Palabra colma todos nuestros anhelos y esperanzas. Demos gracias a Dios por todos estos testimonios, signos y señales que nos hablan de su presencia entre nosotros; que nos hablan de su Amor y Misericordia, y nos invitan, porque somos libres, a entrar en el banquete pleno de gozo y felicidad eterna.

Pidamos al Señor, como Simeón, que nos llene de paciencia y esperanza y nos ilumine para saber esperar y creer en la presencia del Redentor, que ha dado la vida por cada uno de nosotros y nos abre sus brazos y las puertas celestiales donde viviremos eternamente. Amén.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

LIMPIOS POR EL PERDÓN

No cabe ninguna duda que aquellos niños inocentes, día que se celebra hoy, están todos en el cielo. Fueron víctima de la codicia y ambición de un rey, Herodes, que temía por su reino. Un rey que no supo interpretar el Reino que traía Jesús, el Señor. Un rey que, quizás, nos representa a todos nosotros, pecadores que ambicionamos las riquezas de este mundo y matamos por ellas.

Eso explica las muertes y esclavitud de muchos niños que en la actualidad, hoy mismo, sufren la ambición de los mayores. Alepo (Siria), bombardeada es un ejemplo, que por su actualidad puede representar lo que queremos significar. No estamos nosotros limpios como esos niños que murieron por la persecución al Niño Jesús, pero nos sostiene la esperanza de la Misericordia de Dios. En Él confiamos y a Él nos abandonamos.

Danos, Señor, la fuerza, sabiduría y voluntad de no quedarnos pasivos y de saber migrar. Migrar desde nuestras comodidades a darnos en servicio a los demás; migrar de nuestro estar instalado a ofrecernos en disponibilidad por construir un mundo mejor. Salir de nuestro letargo y caminar hacia la perfección. Y eso nos descubre la necesidad de hacer el viaje contigo Señor. Como lo hizo María y José.

Nos reconocemos pecadores, imperfectos y culpables, pero esperamos tu Perdón y tu Misericordia. En ella estamos confiados y en ella caminamos seguros y esperanzados. Aprovechamos para mirar también para muchos niños que hoy sufren explotación, torturas, malos tratos y abandono. Y son víctimas de las guerras. Para muchos niños tratados como objetos y despojados de sus derechos, sobre todo a la vida. Son condenados a muerte, como fueron aquellos primeros mártires inocentes por Herodes, pero que estos son por sus mismos padres.

Y te pedimos, Señor, para que recibamos luz y fuerza para gritar y defenderlos. Danos capacidad de lucha y de entusiasmo para no desfallecer y proclamar que la vida es un regalo que Tú, Señor nuestro, nos regala y sólo a Ti te pertenece. Amén.

martes, 27 de diciembre de 2016

EXPECTANTE E INCRÉDULOS

Quizás no sea la palabra correcta que mejor define esos momentos expectantes de espera, de desconcierto y confusión. Supongo que la expectación sería fuerte. Son momentos tensos y de espera confusa. Es de sentido común que nuestra humanidad pecadora se sienta débil y asaltada por las dudas. No entendía casi nada y aquellos acontecimientos no esperados les dejaban desesperanzados y confusos.

Los de Emaús iban descorazonados, derrotados. Habían pasado los tres días y no sabían mucho o nada. Al parecer unas mujeres decían que el sepulcro estaba vacío. Pero, ¿qué atrevimiento y credibilidad tienen esas mujeres para decir tal cosa? ¿Acaso sus palabras tienen crédito? 

Supongo que muchos de nosotros nos podemos identificar con ellos, y sobre todo con los de Emaús. Nos cuesta creer en la Resurrección. Pero ocurre que Jesús si se ha empeñado en que nosotros le creamos. Esa es la oferta y promesa de salvación: Creer en Él (Jn 11, 25). Y para eso nos ha creado libres, y sin presión ni condiciones. Eres libres de creer como de no hacerlo. Desde esas perspectivas, tú eres el protagonista y de ti depende tu propia salvación.

Sería lógico pensar que no eres muy listo cuando pasas desapercibido por delante de lo que quieres, deseas y persigues con ansiedad e intensidad toda tu vida. Porque, no podrás negar que buscas la felicidad. Pero una felicidad eterna. Y es eso precisamente lo que te ofrece Jesús. Nadie te lo ha ofrecido antes, ni ahora ni mañana. ¡¡Ni nunca!! Sólo Jesús, el Hijo de Dios Vivo es capaz, por la Misericordia de Dios, de proponerte tal proyecto de salvación. Lo tomas o lo dejas.

No podemos dejar pasar esta oportunidad y, unidos todos, pedirle al Señor que nos aumente la fe. Que nos ilumine nuestra alma para que se encienda nuestro corazón y, como Pedro y Juan, creamos en Él. Porque queremos seguirte, Señor, y proclamar que Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

lunes, 26 de diciembre de 2016

NECESITAMOS LA FUERZA DEL ESPÍRITU

No podremos nosotros solos. Hoy nos lo dice el Evangelio: Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.

No hay duda, ninguna duda, porque nos lo dice el Señor. Y lo que dice el Señor se cumple. Si es posible que nosotros dudemos en algún momento, porque no comprendemos el Poder del Espíritu de Dios. Dudó Pedro al caminar sobre las aguas; dudó Zacarías porque no entendía como era posible que su mujer Isabel diera a luz un niño, y también dudaron otros muchos. Dudamos nosotros también, pero, a pesar de esa duda que no podemos evitar, sabemos, confiamos y nos abandonamos en la Palabra del Señor. Y todo lo que Él dice tiene verdadero cumplimiento.

Pidamos que la Gracia de experimentarnos fortalecidos, iluminados por el Espíritu Santo, nos dé la voluntad y la sabiduría de, cómo Esteban, seguir el camino con valentía y confianza. Que sintamos el impulso como el impulso irresistible nos anima a continuar firmes y adelante, y que nuestras dudas humanas, como pecadores que somos, desaparezcan y nos afirmen en la fe.

Aprovechamos, Señor, este espacio de oración y reflexión, para, unidos a todos los que por aquí pasan y se detienen a reflexionar unos segundos, unamos nuestras manos espiritualmente y pidamos sostenernos en la fe y defenderla hasta el último aliento de nuestra vida. Amén.

domingo, 25 de diciembre de 2016

HOY HACEMOS FIESTA

No podemos quedarnos quietos, impávidos ni perplejos. Es día, momento, noche de alegría, de gozo y de salvación. Los ángeles cantan y dan la bienvenida al Niño Dios que ha nacido tomando naturaleza humana para, acrcándonse a nosotros, ofrecernos la salvación. No es una noche cualquiera, sino la Noche en la que Jesús, el Hijo de Dios, vino al mundo para salvarnos.

Por lo tanto es noche de alegría y de gozo. Un gozo de sabernos salvados para la eternidad. Sin embargo, es necesario tomar conciencia de que tenemos que poner algo de nuestra parte. Es necesario colaborar con la Gracia de Dios, porque nos ha creado libres. Libres para elegir ser salvado o para rechazar esa salvación. Por eso, debemos estar atento y vigilante a la Palabra de Dios.

Todos entendemos que el buen trabajo merece su salario y recompensa. Y nos gusta merecernos la paga. Y eso nos exige hacer las cosas bien. Es justo y de sentido común que, aunque la Gloria se nos ha dado gratis, no la merecemos. Porque sus consecuencias son infinitas y nosotros no podemos pagar esa infinitud. Es, por lo tanto, pura Gracia de Dios.

Pero, entendemos que tenemos que responder a esa gratuidad con nuestro esfuerzo y trabajo. Y hacer las cosas bien hechas y según la Voluntad de Dios, que sabe lo que es bueno y lo que nos gusta y debemos hacer. Por eso le decimos que se haga su Voluntad, y no la nuestra. Por eso, queremos acercarnos, como niños, al portal para pedirle esa limpieza y pureza de niño que nos dé la voluntad de hacer las cosas como el Espíritu de Dios nos va indicando.

Por eso, hoy queremos alegrarnos y cantar la Gloria de darnos cuenta del nacimiento del Niño Dios, y de descubrir su cercanía y ayuda para que imitándole podamos cumplir con los mandatos de su Voluntad. Amén.

FELIZ NAVIDAD.

sábado, 24 de diciembre de 2016

EL NIÑO DIOS NACE CADA DÍA

A veces me preocupa estar preocupado, valga la redundancia. Y con esto quiero significar y descubrir que el estar preocupado en hacer y responder a la Voluntad de Dios no es mal síntoma, salvo que eso te lleve a la desesperación y angustia. Dios es brisa suave y gozosa, que colma y llena de paz. Y lo que no sea eso, incluso, a pesar de estar inquieto hasta llegar a Él, no es camino ni permanecer en el Señor. Ya lo dijo san Agustín:  "Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti".

Expreso ese sentimiento, que hace minutos se me ha colado en mi corazón, porque a veces y con mucha frecuencia podemos experimentarnos satisfechos con dar una limosna, rezar un rosario, asistir a la misa del gallo o cumplir con los preceptos que sugiere la santa Madre Iglesia.

El Niño Dios no podrá nacer en un pesebre cómodo, instalado, acondicionado y acomodado a gustos personales. El Niño Dios no podrá nacer en un corazón descomprometido, de aparente solidaridad y mirando más al mundo y sus intereses que a los problemas de los pobres, excluidos y marginados.

El Niño Dios sólo nacerá en aquellos pesebres preocupados por calentar a todos los que padecen frío; en aquellos que tratan de satisfacer y saciar a los que padecen hambre, material y espiritual; en todos aquellos que buscan aliviar el sufrimiento de los que sufren, y, sobre todo, en aquellos comprometidos en amar a su estilo y compromiso.

Por eso, tal y como empezaba esta reflexión, es bueno estar preocupado, inquieto y comprometido con la realidad que nos rodea y, sobre todo, en estar disponible para servir a los demás, porque haciéndolo nace el Señor dentro de nuestros corazones. Preocupados, pero en paz, sabiendo que en el Señor estamos seguros y salvados. Pues, Él tomó naturaleza humana y se hizo Hombre para salvar a todos los hombres.

Pidamos que esa Gracia permanezca encendida cada día de nuestra vida. Y, hoy, celebremos ese hermoso acontecimiento con la esperanza y la alegría que el Señor nace cada noche si le abrimos nuestro corazón. Amén.

FELIZ NAVIDAD

viernes, 23 de diciembre de 2016

EL ESPÍRITU DE JUAN

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


La figura de Juan el Bautista nos sirve de referencia y de modelo para prepararnos y disponer nuestro corazón a la venida del Señor. A su nacimiento en nosotros. No se trata de que el Señor vuelve a nacer, pues ya nació, sino de asumir su mensaje de salvación como lo asumió Juan.

Juan nos enseñas las virtudes que necesitamos para recibir con provecho la venida de Jesús. Una vida austera que nos recuerda en cada momento las dificultades y la lucha por el equilibrio y la sobriedad ante las cómodas y placenteras ofertas que este mundo nos sugiere y ofrece. Porque si sobriedad y austeridad poco se puede conseguir.

La vida firme y perseverante exige un equilibrio. Un equilibrio que no se puede sostener en la comodidad y placeres de este mundo. Porque nos acomodan, nos instalan y nos alejan de la caridad y el sacrificio. Un sacrificio que se hace presente en los que lo pasan mal y carecen de medios. No podemos olvidarnos de los excluidos y marginados. Porque Jesús nace por y para ellos. Jesús nace y se hace Hombre para redimir y salvar a los que lo necesitan. Y son los pobres los que lo piden a grito.

Juan testimonia humildad y renuncia, y nos llama a la penitencia y a la conversión. Juan nos invita a ser humildes y a no gloriarnos de nuestro trabajo. Hacemos lo que debemos hacer y todo es y será para Gloria del Señor. Él, el que ha de venir, del que yo no soy digno de desatarle el cordón de sus sandalias, diría Juan el Bautista.

Pidamos esa Gracia, para que seamos fuertes y firmes en la voluntad de, siendo humildes, ser instrumentos guiados por el Espíritu Santo, para dar testimonio con nuestra palabra y nuestra vida del Mensaje del Señor. Amén.

jueves, 22 de diciembre de 2016

MADRE DE DIOS AL SERVICIO DE SU PRIMA ISABEL

No cabe un honor más grande que ser la Madre de Dios. Y más en el contexto del aquel pueblo que esperaba al Mesías, al libertador. Un pueblo para que ser elegida la Madre del Mesías representaba lo más grande. Pero no apareció el Mesías que todos esperaban. Al parecer, el Señor quiso manifestarse de otra forma y en otras circunstancias.

Y ese Mesías esperado por todos no fue bien recibido, porque ellos, el pueblo, esperaban otro. Un Mesías imaginado por ellos. Un Mesías fuerte, poderoso y enérgico, capaz de expulsar a los invasores romanos de su pueblo. La sorpresa fue mayúscula, y sólo, una joven sencilla, pobre y humilde fue capaz de aceptar esa misión. Misión que más tarde fue también, no sin antes sufrir sus propias tribulaciones, aceptada por José, varón justo desposado con María.

Y María, agraciada y elegida para ese tan alto y preciado honor, corre apresurada a visitar a su prima Isabel. Ésta, al advertir su presencia, le manifiesta su maternidad Divina y María derrama ese canto del Magnificat que vale la pena meditar pausadamente y tranquilamente. Pero, la humildad de María es tan grande que permanece unos tres meses al servicio de su prima Isabel.

¿No parece lógico, según nuestra manera de pensar, qué sirviera Isabel a María? ¿No parece de sentido común, según nuestra mentalidad, que María fuese tratada como una reina, ya que era la elegida para ser la Madre de Dios? María, adelantándose a lo que más tarde haría también su Hijo, hizo de servidora por amor. Porque el Hijo que traía en sus entrañas venía a servir y no a ser servido.

Enseñanos, María, Madre de Dios, a tener nuestra total disponibilidad en servir y también en dejarnos que nos sirvan, porque a veces ese es el problema. Nuestra soberbia no nos deja, no ya sólo servir, sino ser servido. Ser dócil a la Voluntad de Dios es estar disponible tanto para servir como para ser servido. 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

DORMIDOS A LA VERDADERA VIDA



Posiblemente muchos de nosotros tengamos los ojos bien cerrados. Y quizás nos sentimos a gusto y bien instalados, y, por consiguiente, permanecemos ciegos. Peor aún, con los ojos cerrados e ignorando la pura realidad que se manifiesta delante de nosotros. Pasan los acontecimientos delante de nuestros ojos y no reaccionamos, ni vemos, ni oímos ni despertamos.

El Mesías nace, está entre nosotros, pero no le vemos ni, lo que es peor, queremos verle. Pidamos desde este humilde rincón, simbolizado en el pesebre, que despertemos a la fe. Y que, como Bartimeo, Mc 10, 51-52, veamos la Gloria del Señor y demos saltos de gozo y de alegría porque el Mesías, el enviado, está entre nosotros.

Pero, también, preparémonos para esta venida del Señor. No podemos permanecer con los brazos cruzados ni pasivos, sino vigilantes y disponibles. Como María abierta a la acción del Espíritu Santo a acoger la Gracia del Señor que nace en nuestro corazón. Y se hace presente en nuestro servicio, en nuestra entrega, en nuestro esfuerzo por estar disponible y en la generosidad de nuestro amor.

Porque el Señor nace cada instante que tú y yo amamos como él nos ama. Pues no esperemos que nazca de nuevo, pues ya ha nacido. Una sola vez, pero, ahora, se hace presente siempre que tú y yo proclamemos el amor que Él nos enseñó con su vida y obras y lo hagamos presente, vivo y real entre los hombres. Entonces, en cualquier parte del mundo nace el Señor.

Y nacerá de nuevo cuando venga en su segunda venida prometida. El Señor cumplirá su Palabra, porque siempre la ha cumplido, la cumple en cada instante, y la cumplirá al final de los tiempos. Amén.

martes, 20 de diciembre de 2016

EXPECTANTES A TU VENIDA, SEÑOR

Hay dos manera de esperar, con los brazos cruzados y caminando hacia el encuentro. Con los brazos cruzados no parece ser buena actitud, pues esperar no significar pasividad sino todo lo contrario, actividad de estar preparado y con la casa recogida para recibir al que viene. Y eso supone trabajo, camino y estar expectante a esa llegada.

Por lo tanto, la segunda actitud parece la buena. Poque caminar significa estar activo y en movimiento y vigilates a la venida. Este tiempo que ahora volvemos a vivir nos recuerda esa actitud, la de estar vigilantes y expectante, no sólo ahora, sino en todo instante de nuestra vida. Porque esperar significa también estar en actitud paciente y escuchante. 

Y es esta actitud, la de permanecer en camino, es la que queremos pedir y suplicar al Espíritu Santo. Y hacerlo mirando a María y a José, los padres de Jesús. Ellos supieron estar atentos y vigilantes y cambiar el camino de sus vidas para tomar el que Dios les indicaba. Hoy, de manera especial, miramos a la Virgen, y destacamos sus virtudes de humildad, de sencillez, de generosidad, de estar abierta a entregar su vida y sus proyectos, para tomar los que Dios le entrega.

Y pedimos al Señor que nos de la Gracia y fortaleza de actuar como Ella, y de estar preparados pacientemente para que, cuando el Señor disponga, estar abierto a acogerlo y acoger libremente sus mandatos y vivirlos según la acción del Espíritu Santo.. Amén.

lunes, 19 de diciembre de 2016

¡ÁBRENOS LOS OJOS, SEÑOR!

Dios nos habla continuamente, pero necesita nuestra escucha y nuestra colaboración. Nos ha creado libres y se ata las manos ante nuestras decisiones. De tal forma que, necesita de nuestra disponibilidad para actuar en nosotros. Dependerá, pues, de nosotros que le dejemos o no. Es decir, que le aceptemos o no.

A lo largo de la historia, el Señor, ha ido revelando su Plan de salvación a los hombres, y sólo lo recibirán aquellos que sean capaces de mantener los ojos bien abiertos y el corazón dispuesto y entregado a su Palabra. Pidamos esa Gracia para que el Espíritu actúe, entregada nuestra libertad voluntariamente, en nosotros y nos ilumine para saber recorrer esos caminos que nos llevan al Señor.

Pidamos esa Gracia, para estar atentos, vigilantes y dóciles a dejarnos tomar por la acción del Espíritu Santo y abrirnos a su Luz, que nos ilumina y nos dirige por los caminos que nos llevan al Señor. Pidamos la Gracia de vivir expectantes a las señales que Dios quiere enviarnos y esforcémonos en responder a esos signos y señales que nos hablan de su presencia entre nosotros confiados, como María y José, a su Palabra. Amén.

domingo, 18 de diciembre de 2016

QUIERO RESPONDER COMO JOSÉ Y MARÍA

Yo sé, Señor, que esperas algo de mí, porque me has creado para algo. Posiblemente sea pequeña cosa, pero por insignificante que sea yo quiero responderte, Señor. Porque a Ti, Señor, no te importa la grandeza o pequeñez de las obras, sino la intensidad y el amor con la que se hagan. Y tanto valen las grandes como las pequeñas delante de Ti, Señor.

Yo quiero, como José y María, responder a lo que Tú me has encargado, y me cuesta mucho descubrirlo. Se me va la vida y, quizás no lo haya descubierto. Igual puede ser esto que, las reflexiones, que en la última etapa de mi vida estoy haciendo. Te pido perdón por tanto tiempo y horas perdidas; por tantos fracasos; por tanta debilidad. Sé de tu gran Misericordia y eso me anima a confiar en tu perdón.

Pero quiero levantarme y poner todo lo que de Ti he recibido a tu servicio. También sé que poner los talentos recibidos a tu servicio es entregarlo a los hombres. Porque servir a los hombres es servirte a Ti. Así lo hizo tu Madre María, y tu Padre adoptivo José. Dejaron sus planes y proyectos para hacer de los tuyos su vida y su misión.

Yo soy poquita cosa, Señor, pero quiero servirte y cumplir con lo poquito que me has encargado, que para mí supone mucho esfuerzo y trabajo. Dirige mi pluma, mis dedos y mis labios para que todo lo que hagan lo hagan en tu nombre y para tu gloria. Y dirige también mi obrar y mi ser, para que mis obras vayan de acuerdo con mis palabras. 

Dame, Señor, esa Gracia de ver, de experimentar, de servir, de ser fuerte y valiente y de capacidad de renuncia, para, venciendo todos mis apegos, mis apetencias y debilidades me entregue a poner todos los talentos, muchos o pocos, recibidos al servicio de los demás. Amén.

sábado, 17 de diciembre de 2016

ESPERANDO Y CAMINANDO

Nuestra espera no es una espera pasiva, quieta e instalada. No, nuestra espera es una espera dinámica, activa y caminante. Porque queremos nacer contigo cada día a una vida nueva que empieza y se construye desde Ti y para tu Gloria. Una espera que se mueve y crece en amor.

Una espera ardiente y comprometida en edificar un mundo mejor. Un mundo que despierta a mi lado y que mueve mi vida. Un mundo que palpita, vive y muere con sus luchas y pecados. Un mundo que será mejor en la medida que mi espera transmita verdad, justicia y amor.

Por eso, Señor, quiero esperarte preparando un corazón para que puedas encontrarte acogido, confortable y a gusto. Y eso lo hago no llenándolo de regalos, fiestas y banquetes, sino de sonrisas, servicio y obras buenas en beneficio de todos aquellos que lo necesitan.

De ahí que, cada día, tenemos la esperanza y la oportunidad de vivir una alternativa nueva. Una alternativa a nacer en el amor y a vivificar con nuestro ser y obrar esa porción de mundo que nos toca vivir desde nuestra humilde situación. Sin perder de vista, como Juan el Bautista, que es la Gracia de Dios la que hace el milagro de convertirnos y de transformar nuestro humilde y miserable corazón.

Te damos gracias Señor por darnos estas oportunidades, y te pedimos que nos des la sabiduría de saber aprovecharlas y ponerlas, por tu amor, en función de todos aquellos, preferentemente, pobres y excluidos, que la necesitan. Amén.

viernes, 16 de diciembre de 2016

AHORA, TIEMPO DE CREER

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS

El tiempo camina, quizás sin prisas, pero también sin pausa. Nunca se vuelve atrás, ni se para a pensar. Siempre está en movimiento y cada instante pasa y no vuelve. Por lo tanto, lo que piensas ahora ya no vuelve y, sin embargo, queda registrado en la historia de tu vida. Por eso, conviene pensar bien y dejar la huella de tu pensamiento con tus buenas obras.

Juan fue la luz para aquellos que se correspondieron con su tiempo. Nosotros ahora no lo tenemos, pero está la Iglesia, la voz que clama en nuestro mundo, en nuestro pueblo, en nuestra ciudad... Quizás sea aquel sacerdote o aquella persona. De ahí la importancia de dar buen testimonio. Y eso nos llama a la conversión. Una conversión constante en y por la Gracia de Dios. 

Una conversión constante que nos da la Vida de la Gracia por los sacramentos y nos fortalece por la acción del Espíritu Santo. Es tiempo de creer en el Señor. El Señor Jesús que se hace presente en su Iglesia y nos fortalece con sus Obras y Palabras. Y nos revela el Rostro y el Amor del Padre. Nuestro Padre Dios que se complace en su Hijo Predilecto y da testimonio de Él.

Pidamos al Espíritu de Dios que nuestra mente y nuestro corazón se abran a su acción y veamos, cada día, más claro, más convencidos y más fortalecidos. Que nuestra fe sea una fe más coherente, más firme y más sólida, apoyada en su Palabra. Pidamos esa Gracia para que nuestros ojos vean y se abran a la Verdad. Amén.

jueves, 15 de diciembre de 2016

CAMINO DE DESIERTO

Escuchar a Jesús exige sinceridad; escuchar a Jesús exige limpieza; escuchar a Jesús exige buenas intenciones; escuchar a Jesús exige sentido común; escuchar a Jesús exige justicia; escuchar a Jesús exige verdad; escuchar a Jesús exige compromiso; escuchar a Jesús exige humildad; escuchar a Jesús exige amor. Y posiblemente tú añadirás algunas más.

Escuchar a Jesús complica la vida y nos la pone difícil. Pero, es de sentido común que las cosas importantes y buenas exijan grandes esfuerzos. Hasta ahí nos cabe todo en la cabeza. Y también nos cabe que la vida tenga presente la verdad, la justicia y el amor. Conceptos que están revestidos de lo mismo, aunque tienen perspectivas diferentes y matices complementarios.

Porque quien busca la verdad es justo y vive en la justicia. Y quien ama, vive en la verdad y es justo. Todos se interactúan y se complementan. Esto lo entendemos, lo queremos, nos gusta y hasta lo buscamos. Todos pensamos y deseamos una convivencia en esos parámetros y consideradas virtudes. Luego, podemos preguntarnos, ¿qué nos ocurre que lo estropeamos? Y la explicación la encontramos en el pecado: la soberbia y el egoísmo. Todos arrancan de ahí.

Y ante el mensaje de Juan, Herodes lo acepta y hasta le agrada, pero su egoísmo le ata y esclaviza y no le deja abrir sus ojos. Y también a ti y a mí nos puede estar ocurriendo algo parecido. Tu suficiencia y la mía nos contaminan y llenan de impurezas nuestro camino. Nos contagiamos de soberbia e incredulidad, y nuestros ojos permanecen cerrados. Y es que no podemos ver si no nos lo dejamos abrir por la acción del Espíritu. Nos es imposible, porque ahí sí que no nos entra, en nuestra ensoberbecida cabeza, el Misterio de la Trinidad. 

Nuestro mayor regalo es la Fe. Ese es nuestro gran Tesoro, y no lo alcanzamos mirando al mundo, porque no se encuentra en el mundo. Sólo dejando nacer al Niño Dios dentro de nosotros, y empequeñeciéndonos como Él, seremos capaces de abrir nuestros ojos y ver. Pidamos esa Gracia en esta Navidad. Amén.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

QUIERO PREPARARTE MI PESEBRE, SEÑOR

Esa es nuestra alternativa. Y no es fácil, porque el mundo en que vivimos nos lo pone difícil. Hay mucho ruido, muchas luces, muchas celebraciones y fiestas, muchos regalos, muchos banquetes, comidas, panderetas y cantos, pero, ¿Tú, Señor, dónde estás? Porque lo que sé de Ti es que naces en el silencio de la noche, en la oscuridad que Tú mismo alumbras. Naces pobre, en un humilde pesebre abandonado y en las afueras de la ciudad. Podría hablar que con los excluidos, rodeados de pastores, la última escala social.

Sólo los ángeles celestiales te cantan alabanzas y anuncias a los pastores que has nacido. Y escuchan el anuncio de tu nacimiento, y corren a verte y adorarte. ¿Seremos nosotros capaces de revestirnos de pastores y, humildemente, ir a adorarte? ¿Dónde estás, Señor? Porque quiero prepararte mi pesebre y arreglarlo de tal forma que te sientas acogido, cómodo y calentito. Quiero, Señor, que dentro de mí se haga la luz, la luz que Tú traes al mundo y, alejado de los ruidos y algarabías festivas, hacer silencio dentro de mí para que Tú, Señor, acampes tranquilo y me llenes de tu paz.

Líbrame de tanta alegría falsa, apoyada en cosas, fiestas y regalos. Líbrame de tanta risa obligada, forzada y engañosa. Líbrame de tanta rutina y alegría contagiosa, irreflexiva y vacía. Líbrame, Señor, de aparentar pesebre y construir palacios, de hablar de pobreza y vestirme de rey. Líbrame, Señor, porque naces y no te veo; porque naces y no te preparo mi corazón; porque naces y no te abro la puerta de mi vanidosa y ostentosa posada. 

Líbrame Señor de tantas tentaciones y pecados. Líbrame Señor de mis esclavitudes y miserias para poder celebrar contigo y con lo que quieran una Navidad de luces, de silencio, de amor y de compasión con los que sufren y padecen. Amén.

martes, 13 de diciembre de 2016

EL REINO DE DIOS PASA POR LOS POBRES

No es para los ricos, los soberbios, los orgullosos, los sabios... ¡No!, el Reino de Dios no pasa por ellos, porque ellos tampoco lo desean. Están satisfechos con las cosas de este mundo. Y encima se creen sabios, inteligentes y suficientes. ¿Es qué ignoran que las cosas de aquí abajo son caducas? ¿Es qué se les esconde que este mundo tiene sus días contados? ¿Es qué descubrir eso es de inteligentes y sabios?

Jesús, el Señor, nos lo ha dicho muchas veces. Su Reino no es de este mundo, y eso significa que este mundo terminará, porque el único Reino Eterno es el suyo. Por lo tanto, pensar y creer que este mundo es nuestra solución y felicidad es perder, además de ser poco inteligente, el tiempo de manera inútil y tonta. Es lógico pensar que son los pobres, los marginados y excluidos, los pequeños y miserables, los que estén más comprometidos y dispuestos a realizar sus compromisos y buenas obras.

Porque son ellos los más expectantes y deseosos de ser liberados y salvados. Porque son ellos los más dispuestos a escuchar y creer. Porque son ellos los que más necesitan la salvación, y se fían de la Palabra del Señor y se esfuerzan en cumplirla. Así, es de sentido común suponer que serán ellos los primeros en el Reino de Dios, porque han creído en su Palabra.

Pidamos al Señor que tengamos abiertos los ojos de nuestra fe y que sepamos vivir de acuerdo con los que decimos. No pensemos que estamos, por estar en la Iglesia, salvados, sino que seremos acogidos por la Misericordia de Dios si nuestra vida va de acuerdo con el esfuerzo de vivir y obrar con lo que decimos y proclamamos. Porque esa es la palabra eficaz que deja mudo y sin palabras a aquellos que no creen. Ya lo dijo el Señor, Jn 10, 37-38.

No nos va a resultar fácil. Que nadie se lleve a engaño. Pero que sepamos que no estamos solos y que con la asistencia del Espíritu Santo podemos, a pesar de decir no, terminar cumpliendo lo que realmente sabemos que debemos y tenemos que cumplir. Con tu Gracia, Señor, podemos hacerlo. Amén. 

lunes, 12 de diciembre de 2016

TÚ, SEÑOR, TIENES PALABRA DE VIDA ETERNA

Tú, Señor, eres el Camino, la Verdad y la Vida. Tu Palabra es transmitida con Autoridad. Una Autoridad que te viene dada desde lo alto, y que da Vida Eterna. Por eso, Señor, te pedimos fuerza, sabiduría y humildad para ser capaces de doblegarnos y abajarnos y recibir, abiertos a tu Palabra todas tus enseñanzas.

Limpia nuestros corazones de toda las alimañas del desierto de nuestra vida y hazlos fértil a la siembra de tu Palabra regada por la Gracia de tu Espíritu. Te pedimos paciencia y perseverancia. Paciencia, para, como tu Madre, María, saber esperar y confiar en tu Palabra, y mantenernos firmes y fieles a tus enseñanzas y mandatos. Y perseverancia, para no desfallecer y, a pesar de las tormentas, las tempestades de arenas que nos cierren nuestros ojos, mantengamos abiertos los ojos de nuestro corazón y sostengámonos erguidos y firmes en tu presencia.

El camino de nuestras vidas se hace desierto, y el horizonte se desdibuja. Y, al acercarse, desaparece llevándose nuestras esperanzas. Ciegos y sin horizontes tratan de confundirnos y seducirnos con los espejismos que el mismo desierto nos presenta y buscan que sucumbamos y nos sometamos a sus caprichos y vicios. Una felicidad engañosa, aparente que, como espejismos, desaparece.

No, Señor, no queremos alejarnos de Ti, a pesar de las dificultades y las tempestades del desierto. Queremos permanecer en tu Palabra y ser dócil a ella. Danos esa fortaleza y firmeza para sostenernos en ella y permanecer abiertos a tus enseñanzas. Vigoriza y fortalece a tu Iglesia con el Papa a la cabeza y darle la luz para que ilumine el camino de todos, y perseverando junto a María, vayamos unidos y fortalecidos en la fe. Amén.

domingo, 11 de diciembre de 2016

SÁCAME, SEÑOR, DE ESTE DESIERTO MUNDANO

El mundo nos somete y se nos hace difícil escapar de sus garras. Sus ofertas y tentaciones nos pueden y nos someten. Y todas sus trampas son una amenaza constante que tenemos, cada día, que sortear y que nos ponen a prueba. Y, como un río, sus olas nos atrapan y empujan. Vamos contra corriente y nuestra resistencia se ve imposibilitada de resistir, valga la redundancia.

Nuestra esperanza está en Ti, Señor. Sácanos de este desierto de nuestra vida. Abre nuestros oídos tapados por los ruidos y tentaciones de este mundo. Dale luz a nuestro ojos para que vean la verdadera luz de tu Gracia y Verdad que, tapada por las olas de este mundo, nos impiden verte. Fortalece, Señor, nuestra voluntad y danos la firmeza de ser fieles a tu Palabra a pesar de las dificultades y la oposición de muchos hombres.

Danos la fortaleza de Juan el Bautista y la firme voluntad de seguirte y salvar esas oleadas de entusiasmos falsos y caducos que los hombres de este mundo nos presentan. Haznos saber contemplarte en el dolor y sufrimiento, y también en la austeridad y abnegación. Enséñanos a aprender de tu Madre. Ella que supo ver en el dolor, en la pobreza y en la miseria la Gracia de tu Verdad. La manifestación de tu Gloria, el Hijo de Dios Vivo.

Ella que supo darse cuenta y descubrir el Reino de Dios en ese Niño que le fue confiado y encarnado en su propio vientre. Ella, Fuente de Gracia y de Humildad. Que sepamos, como María, bendita entre todas las mujeres, a vencer la ingente arena y las gigantes olas que los hombres de este mundo nos ponen en nuestro camino para advertir que la hierba crece, que el desierto florece y que la Vida vuelve a nacer nueva porque, Tú, Señor, naces y vives entre nosotros. Amén.

sábado, 10 de diciembre de 2016

NECESITO DE TI, SEÑOR

Cada día nace de nuevo, porque cada día trae sus afanes y esperanzas. Y necesito renovarlas, apoyarlas y descansar en Ti, Señor. Porque su peso me doblan mis rodillas y me hace desfallecer. Necesito de Ti, Señor, y quiero prepararte cada día un lugar cómodo y espacioso donde Tú puedas estar a gusto y sentirte a bien conmigo. Un lugar grande, el más importante, dentro de mi corazón, para que seas Tú quien reine en él y mis días contemplen tu despertar y tu Gloria.

Dame, Señor, la Gracia de ver a los demás, tal y como Tú los ves, para poder así contemplar y ver la bondad de cada uno como Tú lo haces y los ves. Dame la sabiduría de abajarme, de humillarme y ver con esperanza todos mis errores y pecados; toda mi vida de fracasos y suficiencias, y, también, mis logros. Que ellos sirvan, no para engreirme, sino para darte Gloria y Alabanza, y glorificar tu Nombre.

Aviva mi fe y abre mis ojos, para que mi corazón vea claro tu presencia y tu venida. Que mi corazón se haga tu morada, y así como hiciste con tu Madre, María, Madre y Señora nuestra, morando en su seno y llenándola de Gracia, has también con nosotros, tus humildes siervos, morando en nuestro corazón y llenándonos de tu Gracia. Amén.

viernes, 9 de diciembre de 2016

GRACIAS, SEÑOR, POR TU SALVACIÓN

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


Dios nos viene a salvar, y, pensemos lo que pensemos, estamos salvados si somos capaces de abrir los brazos al abrazo, valga la redundancia, que nos da nuestro Padre Dios. No es cuestión de lamentos ni tampoco de protestas o discusiones, sino de levantar el corazón a Dios y ponernos en sus Manos.

Nuestro camino es camino de esperanza, pero también se puede convertir en lo contrario, camino de desesperanza. Y, para eso, necesitamos caminar bien asesorado y rodeado. La Iglesia, nuestra madre, nos asiste y nos acompaña, y en y con ella podemos caminar seguros. Dichosos aquellos que no siguen los consejos de los impíos y se dejan aconsejar por los consejos de Dios y por su compañía a lo largo de la travesía.

Necesitamos estar pendientes y avispados para no perdernos en el camino. A pesar de la esperanza que experimentamos con la promesa del nacimiento del Mesías, permanecemos expectante ante las diversas cuestiones que delatan la debilidad de nuestra fe. Danos, Señor, la fortaleza y la sabiduría para saber interpretar los signos de los tiempos y descubrir tu presencia en este mundo. Un mundo que nos sirve para encontrar el camino que nos conduce a Ti.

Te pedimos, Señor, que sepamos encontrar los medios que Tú pones a nuestro alcance con el fin de utilizarlos para prepararnos y descubrir tu presencia entre nosotros. Presencia que, agarrados e injertados en ella, hallaremos el camino que nos lleva a tu Casa, donde estamos invitados, po tu amor y misericordia, a pasar nuestra vida eterna en gozo y plenitud. Amén.

jueves, 8 de diciembre de 2016

MARÍA NOS ENSEÑA Y NOS ACOGE

María es Madre. Madre de Misericordia y de gracia. Nos acoge, pero también nos enseña y nos cuestiona para que, siguiéndola, encontremos a su Hijo, Gracia de su seno, fruto bendito, que el Espíritu Santo concibió por mandato del Padre Dios.

María, Madre buena, queremos caminar a tu lado y contigo llegar a Jesús, tu Hijo y Salvador de todos los hombres. Tú, elegida como fuente de Gracia para que dieras tu seno como morada del Salvador, eres la puerta por donde entra nuestra liberación y salvación al mundo. Madre Inmaculada, que das tu vientre Inmaculado para morada del Señor, alúmbranos también a nosotros el camino que conduce a tu Hijo.

María, engalanada de sencillez, humilde y pequeña, nos muestra las actitudes que al Padre le gusta y nos exige. Porque sin humildad no podemos encontrar el camino que conduce a Jesús. Enséñanos a ser humildes y sencillos; enséñanos a revestirnos de la acción del Espíritu Santo abriéndonos a su Gracia, para que toda nuestra tierra se haga fecunda y, abonada por el Espíritu, dé los frutos que el Padre espera de nosotros.

Hoy, en este hermoso día de la Inmaculada, Madre, queremos que intercedas por nosotros y que nos señales el camino, también recorrido por ti, que nos lleve al encuentro con tu Hijo Jesús, Señor nuestro. Y que nos ayude a pedirle fortaleza y perseverancia para, cómo Tú, Madre nuestra, permaneciste hasta los últimos momentos de su Vida, aquí en la tierra, también nosotros permanezcamos sin desfallecer hasta los últimos momentos de nuestro camino terrenal.

Madre de Gracia y de Misericordia, enséñanos a ser pacientes y confiados, y a no desesperar. Enséñanos a mantenernos erguidos, firmes y esperanzados, porque su Palabra tiene siempre cumplimiento y, creyéndole, le esperamos en su segunda venida para nuestra, por su Misericordia, liberación. Amén.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

SÓLO EN TÍ, SEÑOR, DESCANSAREMOS

No hay otra posibilidad por mucho que nos lo propongamos. No podremos descansar en nuestros egoísmos, vanidades y anhelos sino solamente en el Señor. Las referencias que tomamos del mundo no nos llenan ni nos satisfacen plenamente. La vida nos arrastra y cuando creemos haber encontrado la solución o la cima de nuestra paz y descanso, caemos en nuestra propia trampa. 

Nuestra vanidad, orgullo, soberbia y egoísmo nos destruye y nos abate. La paz sólo está en el Señor. Él es nuestro descanso, y así nos lo promete en el Evangelio de hoy: "Venid a Mí los que estáis cansados y agobiados, y Yo os aliviaré" Y eso queremos y te pedimos hoy, Señor, la sabiduría y la fortaleza para no desfallecer y descansar de todos nuestros fracasos y pecados en Ti. Porque Tú nos salvas y nos liberas de todas nuestras debilidades y frustraciones.

Danos la perseverancia para saber esperar y sostenernos en espera paciente hasta que Tú, Señor, decidas venir para salvarnos. Porque está vida, Señor, sin Ti se hace rutina y absurda. No valdría la pena ni vivir ciento de años, pues nos cansaríamos de lo mismo y no entenderíamos la misma vida que va evolucionando y avanzando. Quedaríamos marginados y desubicados de nuestra misma realidad, porque el tiempo y la ciencia nos superarían y quedaríamos fuera de lugar.

No tenemos otro destino sino descansar en Ti, Señor e igual que de Ti hemos salido, a Ti regresaremos. Y eso esperamos y en esa esperanza apoyamos nuestra vida, que, entonces, cobra todo su sentido y realidad. Eso, llenos de esperanza y confianza te pedimos, Señor. Amén.

martes, 6 de diciembre de 2016

¿TENDRÉ QUE PERDERME PARA VERME ENTRE LAS OVEJAS PERDIDAS?

En la mayoría de las veces no nos vemos perdidos sino cuando nos perdemos. Por experiencia lo sabemos y porque se repite cada día. En estos días estoy oyendo el drama de una joven que se dice que sabe lo que hace y está hundida y sometida a la droga. Le digo y repito que tiene que dejar ese ambiente para que sus esfuerzos se vean recompensado. Pero no hace caso y sigue en las mismas circunstancias. De esa forma volverá a perderse una y otra vez. No encuentra el abrazo del Padre por mucho que el Señor los mantenga abiertos, porque, se aleja de redil.

No podemos escapar del lobo si vivimos entre lobos. La razón del Espíritu Santo es porque, Padre Dios sabe de nuestras debilidades y nos lo envía para que nos asista, nos defienda, nos fortalezca y nos guíe. ¿Cómo es que no nos agarramos a Él? De no hacerlo seremos presa del Lobo maligno que nos persigue y está al acecho. El Señor nos lo advierte con frecuencia.

Y por eso, hoy nos habla del Buen Pastor. Nos dice que El está dispuesto a buscarnos, a dar la vida por cada uno de nosotros y a abrazarnos. Quiere salvarnos y nos ha creado para que seamos felices en el redil del Cielo junto a Él. ¡¡Qué Padre tan bueno!! ¡¡Qué hermosas Navidades si descubrimos y experimentamos que estamos salvados de todo peligro por el Señor!!

Pidamos esa Gracia, la de experimentar y descubrir que somos ovejas perdidas, pero rescatadas y salvadas por el Buen Pastor, el abrazo misericordioso del Padre Dios. Que estas Navidades sean la Navidad de darnos cuenta que, no son lo más importante las comidas, los regalos y las fiestas, que también debemos, como parte del verdadero gozo y alegría, festejar. 

Pero, lo más importante es que Dios se encarna en el seno de María, y naciendo como Niño, se hace Hombre como nosotros, menos en el pecado, para rescatarnos y salvarnos. Amén.

lunes, 5 de diciembre de 2016

AYÚDAME, SEÑOR, A DESCUBRIR MIS PARÁLISIS

No sólo existen parálisis corporales, sino, y son peores, parálisis espirituales. Peores porque se esconden en las apariencias y en las mentiras. Y porque también se nos hace difícil descubrirlas. Por eso, Señor, ayúdanos a reconocernos también paralítico y a pedirte que nos cure ese tipo de parálisis. La parálisis de nuestros pecados que nos apartan de Ti.

Y ese tipo de enfermedad es más grave y terrible, porque nos pierde para la vida Eterna. Podemos perder el cuerpo, pero por tu Misericordia y Gracia, Señor, volvemos, en la resurrección, a recuperarlo. Pero si lo que perdemos es el alma, esa ya no la volveremos a recuperar y la perderemos para siempre. Debemos tener mucho cuidado con aquellos que, no sólo matan el cuerpo, pero que también pueden matar el alma.

Creemos en Ti, Señor, y creemos que nos puedes perdonar los pecados. Es más, es lo que te pedimos que pongas como prioridad en nuestros corazones. Así como los ciegos, Evangelio del viernes, Mt 9, 27-31, persiguieron a Jesús hasta lograr que los curara de su ceguera. También nosotros, Señor, queremos insistir y seguirte, como aquel paralitico, sin regatear esfuerzos para pedirte que nos cure de nuestras parálisis de pecados.

No queremos pararnos ni desfallecer, e insistir como Tú nos has dicho en otro momento. Danos, Señor, la fuerza perseverante de sostenernos fieles y firmes a tu Palabra y fortalece nuestra fe para que se sostenga sin titubeos ni vacilamientos. Ayúdanos a descubrir nuestras enfermedades espirituales, nuestra pobreza de espíritu y a curarnos de esa parálisis que nos enferma el alma y nuestra esperanza y nos debilita nuestra fe.

Aumenta, Señor, nuestra confianza, nuestra esperanza y, sobre todo, nuestra fe, para que como aquel paralitico, tomemos nuestra camilla de la fe y te sigamos sin titubeos ni desfallecimientos. Amén.

domingo, 4 de diciembre de 2016

HORA DE CONVERSIÓN: PALABRA Y VIDA

La conversión no es reconocer al Señor como nuestro Mesías y Salvador. Eso es un paso, para la verdadera conversión exige un cambio de vida que nos lleva a vivir lo que creemos. Es lo que descubrimos en el Evangelio de hoy cuando Juan el Bautista reprocha a los fariseos y saduceos cuando se acercan para ser bautizados: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, fruto digno de conversión, y no creáis que basta con decir en vuestro interior: ‘Tenemos por padre a Abraham’; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham. Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga».

Pidamos que no seamos nosotros paja en el granero, sino trigo recogido del fruto, y que nuestra conversión no se pare ni se detenga por las inclemencias de aquellos que rechazan la Palabra de Dios. Pidamos ser parte de la cosecha recogida por el Señor y que estemos nosotros ahí contenidos por haber respondido a su Palabra con nuestro esfuerzo de conversión de cada día.

Pidamos ser perseverantes y capaces de permanecer fieles al Señor, a pesar de nuestras debilidades y caídas ante las tentaciones de este mundo. Que este tiempo de adviento sea un tiempo propicio para la reflexión y preparación, que nos refuerce más para hacerle cada día un lugar más confortable, espacioso y dócil a la llamada del Espíritu que nos interpela y nos convierte. 

Que nos dejemos intervenir por la acción del Espíritu para cumplir fielmente nuestro compromiso de Bautismo. Amén.

sábado, 3 de diciembre de 2016

ID Y PROCLAMAD QUE EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA

No podemos callarnos ni quedarnos pasivamente cruzados de brazo. Necesitamos salir de nuestra propia tierra y sembrar la semilla del Evangelio que llevamos, a su vez, sembrada dentro de nosotros mismos. Pero, no sólo sembrar, sino también cuidar y pastorear gratuitamente, injertado en el Espíritu Santo, y llevándola a la vida.

Porque no se trata de decir: "Señor, Señor... sino de hacer la Voluntad del Padre. Y esa no es otra sino la voluntad del amor. Pidamos, pues, la fortaleza, la paz y sabiduría de proclamar, de palabra y vida, la Palabra del Señor. Pidamos que nuestros actos respondan a nuestras palabras y que no nos sean indiferentes todos aquellos que sufren y lo pasan mal.

Pidamos que nuestra palabra sea una palabra de salvación, no sólo para el cuerpo enfermo, sino también ,fundamentalmente, para el alma. Y que todo eso lo hagamos de forma gratuita y desinteresada. Sólo por amor, tal y como lo hemos recibido, nuestras obras tendrán su justo valor. Pues, no siendo así, el precio recibido ajusturá ya su recompensa.

Abramos nuestros corazones a la acción del Espíritu Santo, y dispongamos nuestra entrega y disponibilidad a dejarnos moldear por su Palabra y su Gracia, para que de la misma forma seamos también nosotros capaces de transmitir, gratuitamente, todo lo recibido. Amén.

viernes, 2 de diciembre de 2016

ESPERANZADOS EN LA LUZ



HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS

Hay días que nos quedamos extasiados cuando contemplamos la luz del sol y el contraste a lo lejo, en el horizonte, coincidiendo con la puesta de sol y su combinación y reflejos con las nubes. Todos hemos visto esas estampas preciosas, bien directamente o en postales, películas y pintura. Y experimentamos una sensación hermosa y placentera.

¡¡Cómo será la Luz de la Verdad!! Supongo que inigualable y algo muy diferente a la que conocemos. Tanto es así que no podemos ni siquiera imaginárnosla. Una Luz que no sólo ilumina nuestra vida, sino que nos hace eternamente felices y plenos de gozo. No nos cabe en la cabeza ni tampoco en el corazón. Sólo el desearla nos llena de alegría, de esperanza y de gozo.

Te pedimos, Señor, que como esos dos ciegos del Evangelio de hoy, nos des la fe para seguir tus pasos y suplicarte constantemente sin desmayo que nos abras los ojos de nuestro corazón para ver esa Luz Infinita que nos alumbra, no una sola parte de nuestra vida, sino toda nuestra vida. Es decir, para toda la Eternidad.

Ahora es tiempo de esperarte y buscarte, Señor. Sé y sabemos que siempre es tiempo de búsqueda, de oración, de limosna y de actitud de conversión. Pero, hoy, Señor, queremos adaptarnos a este tiempo litúrgico que vivimos y prepararnos para recibirte y descubrirte como Niño en el pesebre. Es tiempo de oración, de espera y de alegría porque llega el Mesías, el Salvador que nos abre los ojos para ver la Luz, la verdadera Luz que nos alumbra el camino de salvación.

Danos, Señor, esa fe que necesitamos para mantener despiertos nuestro ojos interiores y espabilada nuestra mente en actitud de espera y vigilancia y descubrir tu venida, tu nacimiento y encarnación desde el vientre de María y por obra del Espíritu Santo. Amén.

jueves, 1 de diciembre de 2016

¡SEÑOR, SOY ROCA DÉBIL!

Tú sabes, Señor, que quiero seguirte, y que quiero construir mi casa apoyado en Ti. Pero también sabes de mis debilidades, de mis miedos y mis ignorancias. Dame la sabiduría de discernir siempre lo bueno, el bien y la verdad, que es la roca que me salva y que me sostiene en Ti. Por eso, Señor, mi fortaleza consiste en estar todo el día pegado a Ti. Porque de una u otra manera me paso las veinticuatro horas del día hablando y pensando contigo y en Ti.

Y es qué no puedo hacerlo de otra forma, ni tampoco sabría. Si me faltas Tú no sabría, a estas alturas, a dónde ir. Sin embargo, Señor, sé que te fallo y que muchas veces puedo quedarme en Señor, Señor... y mantener mis brazos cruzados. Y, quizás, abuso de tu Misericordia. Reconozco como aquel pobre publicano que no soy digno de levantar mi cabeza y mirarte. Me de fuerza y esperanza el saber y conocer tu Misericordia Infinita, esa que tu Hijo, nuestro Señor Jesús, nos ha hablado de Ti.

Padre nuestro, nos ponemos en tus Manos y te pedimos fervorosamente que nos fortalezcas, nos infundas valor y conocimiento para luchar contra las tempestades del odio, de la venganza, de la soberbia, de la vanidad, del egoísmo y de la suficiencia. Te pedimos el equilibrio y dominio de nosotros mismos para saber y poder dominar nuestras pasiones y tentaciones. Haznos, Señor, como roca fuerte y poderosa que no se mueve ante los embates de vientos y huracanes u olas del mar.

Por eso, confiado en tu Palabra te suplico que al iniciarse cada día me des esa fortaleza, paz y sabiduría para saber enfrentarme al mundo con verdadero amor y ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno, para ver a tus hijos como los ves Tú mismo y poder llegar a descubrir la bondad de cada uno. Amén.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

QUIERO, SEÑOR, SER PESCADOR DE TU BARCA

No quiero pescar para otros, ni empeñarme en pescar yo sólo. Quiero pescar en tu Nombre y contigo, Señor. Porque sólo con tu Gracia podrá hacerlo para y sólo tu Gloria. Aparta de mí todas mis suficiencias y tentaciones de creerme yo el evangelizador. Aparta de mí todas mis vanidades e intenciones de querer imponer mis ideas y criterios. Aparta de mí todo aquello que no sea y coincida con tu Voluntad. Porque sólo Tú, Señor, eres quien evangeliza para Gloria de Dios Padre.

Dame la humildad de Andrés y Juan, así como también la de Santiago y Juan. Ellos perseveraron a tu lado y superaron miedos, tentaciones y sufrimientos. Dieron sus vidas por transmitir la Verdad, el Camino y la Vida que eres Tú, Señor. Dieron sus vidas por imitar tus pasos, no sólo de palabra sino también entregando sus vidas. Danos la fortaleza para que también nosotros, humildes e inútiles siervos podamos dar todo lo que de Ti, gratuitamente, hemos recibido para bien y conversión de los demás.

Danos la sabiduría de saber estar y ponernos disponible a la acción del Espíritu Santo. Abrirnos a su acción y dejarnos moldear por sus siete dones: Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios. Y, auxiliado y fortalecidos por ellos, derramar sus frutos: Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Longanimidad, Bondad, Benignidad, Mansedumbre, Fidelidad, Modestia, Continencia y Castidad.

Ayúdanos a estar dispuestos a la renuncia de todo aquello que pueda perturbar nuestra unión e intimidad contigo. Hacer que Tú, nuestro Señor, seas el centro de nuestras vidas y todos nuestros actos giren en torno a tu Palabra y Voluntad. Enséñanos a discernir nuestras decisiones y a saber tomarlas con naturalidad, con humildad, con sencillez y para bien de todos los que nos rodean. Y, sobre todo, a llevar a nuestras vidas tu Palabra y tus Obras de amor, porque esos testimonios son el anzuelo para que los hombres despierten en su corazón la llama del amor que llevan dentro y entren en tu barca. Moldéanos, Señor, y haznos también a nosotros pescadores de hombres. Amén.

martes, 29 de noviembre de 2016

SABIDURÍA MANIFESTADA EN LA VIDA

Las cosas cuando son sencillas se producen de forma natural y sin estruendo ni alharacas. La sencillez brota de la humildad y la humildad está siempre abierta a la verdad. Es por eso que la sabiduría, la verdadera sabiduría que se proclama, no sólo con la palabra sino también con la vida, está alejada de los sabios y entendidos que creen saberlo todo y no tener de quien aprender.

La humildad nos une y nos anima a aprender los uno de los otros. No sólo de los sabios y doctores, sino también de aquellos que humildemente vivencia su fe en las circunstancias más humildes y sencillas. Porque la verdad reluce y brilla, no cuando se proclama, sino cuando se vive. De ahí nace la verdadera y única autoridad. La autoridad de Jesús, el Señor, que hace lo que dice, y dice lo que hace.

Por eso, Señor, Tú tienes Palabra de Vida Eterna y a Ti recurrimos todos los que, humildes y pequeños, nos reconocemos hijos del Padre que Tú nos revelas y nos descubres. Abrimos nuestros humildes corazones para que nos lo llenes de sabiduría y Gracia en el Espíritu Santo. No para satisfacción y vanidad nuestra, sino para darla y compartirla gratuitamente, tal y como la hemos recibido, con los demás. Porque no somos mejores que los otros, ni tampoco peores. Somos sencillamente tus hijos.

Danos, pues, Señor, la sabiduría de sabernos hermanos y en servicio los unos de los otros. Danos la fortaleza de poder vencer nuestra soberbia, nuestro engreimiento de creernos superiores a otros y de reconocernos iguales. Con más o menos talentos, pero recibidos para compartirlos en servicio y caridad.

Te damos gracias, Señor, porque te alegras y llenas de gozo en el Espíritu Santo por la Voluntad del Padre de revelar sus misterios a los pobres, pequeños y humildes. Ahí queremos estar también nosotros, en ese grupo de tus elegidos. Danos esa fortaleza y sabiduría para perseverar y reconocernos simplemente pequeños y humildes siervos del Padre. Amén.

lunes, 28 de noviembre de 2016

AVIVAR LA FE

Podemos pensar que esa persona se ha curado o que esto se ha solucionado por casualidad, porque cuando nos cerramos a la fe nada sucede por obra de Dios. Podemos ver hasta a un resucitado, pero, como en la parábola del rico epulón, Lc 16, 31, sino oyen a Moisés y los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.

La fe necesita una tierra humilde, capaz de estar dispuesta a morir para dar frutos. Una tierra sembrada con el agua de amor, transparente, sin dobleces e hipocresías y dispuesta a abrir los ojos a la verdad. Supongo que aquel centurión, que amaba a su siervo, estaba lleno de esa clase de tierra, y sólo bastaba un paso para abrirse a la fe. ¿Cómo queremos ver si no tomamos las gafas que necesitamos?

La fe necesita un cuidado, una preparación y también un tiempo de espera. No nace la semilla enseguida, y menos aún, da frutos. Necesita tiempo y cuidados. La fe necesita amor, porque cuando se ama se aviva, pues me atrevería a decir que la fe nace del amor. Porque cuando se ama te comprometes, por amor, por los demás. Tal es el caso del que nos habla hoy el Evangelio. El centurión se comprometió por amor en sanar a su siervo, y, claro, llega al encuentro con Jesús, el único Médico que sana el cuerpo y el alma.

Por eso, pidamos al Señor que aumente nuestra fe, porque también aumentará nuestro amor por los demás. Pidamos al Señor que aumente nuestra entrega, nuestra disponibilidad al servicio, nuestros deseos y acciones solidarias y, en definitiva, que aumente nuestro amor, porque eso es lo que realmente es amar.

Y no tengamos prisa, porque para el Señor no hay prisas. Puede ocurrir que esas prisas sea la prueba de tu amor y fe en el Señor. Él lo puede todo y es dueño del tiempo y del espacio. Y toda una vida, un instante para Él. Como buen Padre, que nos ha creado por amor, también nos dará aquello que necesitamos para que también nosotros avivemos el amor. Amor que es fuente de felicidad y eternidad. Precisamente lo que todo hombre busca. Amén.

domingo, 27 de noviembre de 2016

TIEMPO DE ESPERA Y PREPARACIÓN

Estamos en espera, Señor, de tu próxima venida. Es tu Palabra la que nos ha revelado esa promesa y tu Palabra es Palabra de Vida Eterna. Pero no es una espera pasiva ni indiferente, sino una espera activa, vigilante y en constante preparación. ¿Y qué significa prepararnos? 

Prepararnos, entiendo humildemente, que es estar abiertos al amor y a dejarnos amar. Prepararnos es estar en íntima relación con el Señor de tal manera que sea Él quien dirija mi vida. Prepararnos es perseverar en un diálogo abierto con el Señor que filtre todos los actos de mi vida por su Voluntad. Prepararnos es dejarnos modelar por su Voluntad. 

Y eso exige tener al Señor dentro de nuestro corazón en todo momento. Pero esa preparación como espera, Señor, descubrimos que sin Ti, nos es imposible sostener y realizar. Por eso, en este nuevo tiempo de adviento que hoy empieza, te pedimos paz, sabiduría y fortaleza para poder guardarnos de todas aquellas tentaciones que nos impiden cumplir tu Voluntad.

Hay momentos que la espera se nos hace larga, y también nos cuesta mantenernos en actitud vigilante. El camino se empina en muchas circunstancia de la vida y se nos hace difícil subirlo. Danos, Señor, la sabiduría y perseverancia para saber esperar y mantenernos fieles a tu Palabra. Danos, Señor, la paz y fortaleza para sostenernos firmes y fieles a tu Palabra y perseverar en la espera de tu segunda venida.

En tus Manos, Señor, nos abandonamos y expectantes y alegres aguardamos tu segunda venida esperanzados de, por tu Misericordia Infinita, estar entre tus elegidos y a tu derecha. Amén.

sábado, 26 de noviembre de 2016

LA VIDA DE LA TIERRA, HERMOSA Y TENTADORA

La vida es hermosa porque ha nacido de tus Manos, Señor. Y Tú no puedes hacer nada malo. Todo lo creado está puesto para disfrute del hombre. Pero nosotros, débiles pecadores, lo estropeamos todo rechazándote y alejándonos de Tí, Señor. Danos esa sabiduría, paz y fortaleza que, como tu Madre, María, sepamos discernir y guardar en nuestro corazón todos nuestros interrogantes para, rumiados y reflexionados, encontrar caminos que nos ayuden a perseverar y seguirte con firmeza adheridos a tu Palabra.

La vida nos llena de tentaciones y de placeres que tratan de seducirnos y someter nuestra voluntad a sus caprichos. Incluso, nos parece de bobo no aprovecharlos y disfrutarlos. Es lo que muchos hacen y nos invita también a nosotros a imitarles. El Maligno se vale de ellos para seducirnos y engañarnos. Los utiliza como sebo y tentación para someternos y alejarnos de Ti, Señor.

Pero esa no es nuestra intención. Tú la sabes y la conoces profundamente porque puedes leerla en lo más profundo de nuestros corazones. Nosostros queremos sosternernos en tu Palabra, Señor. Y te pedimos que nos llenes de fortaleza y fortifiques nuestra voluntad para, en el Espíritu Santo superar las embestidas del Maligno, y caminar firmemente hacia Ti.

Somos conscientes de experimentarnos rodeados de tentaciones que nos seducen y nos atraen, pero sabemos que ese no es el camino que lleva a Ti. Y nos cuesta superarlo. Nos asusta la puerta estrecha y nos atrae la ancha, que es espaciosa y cómoda. La estrecha, la que Tú nos señala se nos hace dura y difícil de atravesar. 

Pero queremos seguirte y obedecerte y, contigo, Señor, confiamos poder vencer y salir victoriosos. Y es eso lo que hoy volvemos, como siempre, a pedirte. Insistimos como Tú nos has dicho y perseverando en ello nos abrimos esperanzados a tu Espíritu. En Tí confiamos, Señor.

viernes, 25 de noviembre de 2016

INDIFERENTE AL MOVIMIENTO DE LA VIDA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS

A veces parecemos indiferentes o inertes a apreciar los movimientos que se producen a nuestro derredor. Plantamos una semilla y pronto aparece un brote verde que nos indica que esa semilla ha pegado y tiene vida. También observamos que nacen nuevos brotes verdes en los árboles que nos indican que se acerca el verano. La vida cambia y se mueve. Y eso nos indica que es movida por Alguien.

Igual, siendo fieles a la Palabra de Dios, descubrimos que el Reino de Dios se acerca y cada día que pasa es un día más cerca de nosotros. Las cosas de este mundo pasarán, pero la Palabra de Dios nunca pasará. Despertar a esta realidad y apreciar que la vida camina y el Reino se acerca es una Gracia que pedimos hoy, desde este humilde rincón de oración, al Señor.

Uniéndonos todos, enlazados espiritualmente desde cualquier lugar que estemos, enlacemos nuestras manos y, reunidos en el Señor, pidamos con todas las fuerzas de nuestro corazón que despertemos sensiblemente a ese hálito de vida que se respira en un brote nuevo y que nos indica que Dios mueve el mundo y se aproxima su hora y su segunda venida. 

Sepamos sostenernos en la esperanza de la Palabra de Dios, y bebamos, cada día, de la Fuente de su Magisterio y Sabiduría, para, empapados de su conocimiento y sabiduría, sepamos discernir a cada instante esos brotes verdes que, como nos indican que llega el verano, también nos manifiestan que se acerca el Reino de Dios. Estemos, pues, atentos a su Palabra y no dejemos pasar ni un día en saborearla, reflexionarla y compartirla en la medida de nuestras fuerzas y posibilidades.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en nosotros la llama de tu Amor, y así, de esta manera, nuestros corazones serán creados de nuevo y podamos, en tu Espíritu, renovar la tierra. Amén.

jueves, 24 de noviembre de 2016

LA HORA DE LA VERDAD

Nadie ignora que tendrá su hora final. Todos lo sabemos, pero no reaccionamos. Algo así como si no nos diésemos cuenta o estuviésemos hipnotizados. O que no tenemos capacidad para comprenderlo, pues de tener eso en cuenta, quizás no pudiéramos vivir. El resultado es que vemos morir a los demás, pero no pensamos en nuestra propia muerte, y menos nos preparamos para ese mágico momento.

Sí, porque la muerte es un momento mágico, donde terminan las calamidades de este mundo y empieza el verdadero gozo pleno y eterno junto al Padre. Claro, pero para eso tenemos que hacer los deberes. Es decir, la Voluntad de Dios, que no es otra sino la de amarnos todos como Él nos ama. Así de sencillo, pero tan complicado y difícil que sin Él no podremos realizarlo ni vivirlo.

Todo se complica y se tiñe de desesperanza cuando observamos como el mundo se viste de terror, sangre y muerte. Cada día vivimos tensamente la aparición de nuevas tragedias, de terrorismo y de ensangrentadas guerras y muertes. En este contexto, Señor, nos llena de esperanza tu Palabra y nos da paz y sosiego. Confiamos en Ti, Señor, y te pedimos paz, sabiduría y fortaleza para soportar todas esas pruebas que nos amenazan con confundirnos, con hacernos caer y perder tu camino.

El mundo se nos viene encima y nos aplasta. Sin embargo, el hombre, empecinado y esclavizado, continua erre que erre rechazando tu Plan de salvación. Sí, Señor, nos lo has dicho muchas veces y le has abierto los ojos a muchos ciegos. No sólo de vista solar, sino de vista espiritual, porque esa es la más necesitada y más importante. Pues la de los sentido se acaba y sólo permanece la espiritual, la Luz que nos viene de Ti y la que Tú, Señor, nos dará en esa hora final de nuestra vida.

Eso te pedimos, Señor, que veamos esa Luz que viene de Ti y que, esperanzados y alegres, te recibamos, a pesar de la destrucción de este mundo opaco y esclavizado, que nos quiere sepultar. En Ti, Señor, ponemos todas nuestras esperanzas. Amén.