ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

viernes, 30 de noviembre de 2018

LA LLAMADA

Resultado de imagen de Mt 4,18-22
HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 


Todos somos llamados, unos para una cosa y otros para otra, pero todos tenemos una misión. Por eso hemos venido a este mundo de la Mano de Dios. Quizás tu misión sea ésta o la otra, pero todos tendrán la suficiente capacidad para realizarla porque para eso han sido llamados. Jesús nos llama a cada uno por su nombre, nos conoces y sabe de nuestras capacidades y posibilidades. Y no nos deja solos. Él siempre está con cada uno de nosotros.

Sucede también que la misión de algunos consiste en ser carga para otros. Y es tan importante una como otra, porque tan difícil es dejarse ayudar como el ayudar. ¿Cuántas personas se deprimen o se entristece porque se ven dependientes e inútiles? En esos momentos te has convertido en un caramelo para quienes creen en el servicio y amor y, a través de ti y por ti tienen la posibilidad de amar en Xto. Jesús.

No escondemos que la tarea es dura y fuerte, pero la fuerza y fortaleza que recibes del Espíritu Santo es superior. Y, si tus talentos son los adecuados para esa función salen a la luz y te ves capacitado/a para realizar la tarea. Jesús nos llama para evangelizar, pero también para otras tareas que indirectamente también evangelizan. Lo verdaderamente importante es estar atentos, escuchar su llamada y responder.

Pidamos al Señor esa gracia de escucharle y saberle responder. Pidamos que no nos separemos del Espíritu Santo, que nos auxilia y nos fortalece con sus dones. Pidamos estar siempre al lado del Señor por medio de la oración y los sacramentos. Pidamos tener paciencia y ser perseverantes y creamos que el Señor nos dará todo eso que pedimos, pues se trata para nuestro bien y para nuestra salvación, que es, precisamente, lo que Él quiere. Amén. 

jueves, 29 de noviembre de 2018

LA HORA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA

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No todo da igual en la vida. No puedes ir por la vida según tus convicciones y pensamientos. No puedes caminar atendiendo a tu forma de ver, de sentir, de ambicionar y de construir tus propios proyectos. Y no puedes porque al final todo lo que trates y construyas perecerá. Este mundo se acaba. Se acaba para ti en la hora de tu muerte y se acaba para todos en la hora final de este mundo.

Está escrito en nuestros corazones. Todos intuimos y, por sentido común, sabemos que lo que empieza acaba. Y todos pensamos en lo más profundo de nuestro corazón que el mundo tendrá su hora en algún momento de la historia. Pero, ¿qué sucederá entonces? ¿Dónde estaré yo? Posiblemente, habrás muerto, pero eso no significa que haya llegado el final de tu vida. Sí, la de este mundo, pero empezará otra, y esa otra sera eterna y su nuevo camino tendrá mucho que ver con lo que hayas hecho antes. De como hayas vivido tu vida primera.

Jesús nos descubre y nos advierte de los momentos finales en el Evangelio de hoy - Lc 21, 20-28 - y no nos lo dice para meternos miedo sino para darnos ánimo y esperanza, pues sus últimas palabras son esperanzadoras y animosas, valga la redundancia. Por lo tanto, pidamos ahora con humildad y unidos en oración con otros hermanos la humildad y sabiduría necesaria para darnos cuenta de esta realidad de nuestra vida. Para elevar nuestra mirada al cielo y abrir nuestro corazón a la acción de Espíritu Santo, poniéndonos en sus Manos para que dirija nuestra vida y nos lleve por el camino correcto al encuentro con el Señor.

Llega la hora del trigo y la cizaña y conviene que sepamos diferenciar, en nuestras vidas, los buenos frutos de los malos y que sepamos cultivar los buenos y desechar los malos. Por eso, te pedimos Señor la Gracia y la Sabiduría de vivir en tu Palabra y con coherencia con nuestra vida. Amén.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

TÚ Y YO TAMBIÉN TENDREMOS NUESTRAS PRUEBAS

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Nuestras apariencias, tarde o temprano, serán descubiertas. Nadie escapa a la mirada de Dios y todos tendremos la hora de nuestra verdad. Por mucho que busquemos escapar o aparentar la medida de nuestra fe llegará el momento de la verdad donde será puesta y prueba y descubierto su compromiso. Toda mentira emergerá y será descubierta, por tanto, en vano serán tus esfuerzos y también los míos para esconder todas nuestras mentiras y trapos sucios.

Mejor, postrados ante el Señor, confesar nuestros pecados y miserias abiertos a la Misericordia de Dios. Porque, ¿quién no ha pasado miedo o ha sufrido en ciertos momentos de su vida? ¿Y quién no ha sentido deseos de abandonar y de rendirse a las seducciones de este mundo? ¿Y quién no ha deseado en muchos momentos de su vida dejar la batalla y subirse al carro del sistema económico y de poder de este mundo? ¿Y no has querido, en algún momento de tu vida, dejar al Dios de la Misericordia y del Amor por el dios dinero?

Posiblemente nos identífiquemos con algunas de estas actitudes, pero lo importante es confesar que, a pesar de todas estas miserias, ese Dios revelado por Jesús, nuestro Señor, nos quiere, nos abraza, nos espera y nos perdona. Y nos promete que no nos dejará solos y, al final, si perseveramos soportando en Él todos los avatares que la vida nos presenta, encontraremos ese lugar de paz y felicidad eterna a la que aspiramos como hijos suyos.

Por tanto, serenos, confiados y agarrados a sus promesas de salvación, tengamos siempre a flor del corazón la Buena Noticia que sus Palabras nos ofrecen y nos llenan de esperanza. Te damos gracias, Señor, porque esas Palabras nos dan vida, fortaleza y esperanza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». Amén.

martes, 27 de noviembre de 2018

TODO, EN ESTE MUNDO, TIENE SU FIN

Resultado de imagen de Lc 21,5-11
No descarto ese impulso que todos tenemos de progresar. Es más, creo que es una obligación avanzar y progresar, pero siempre desde una visión contenida y sabiendo que todo aquí abajo tiene su fin. Al final no quedará piedra sobre piedra y todo desaparecerá. Eso nos debe ayudar a pensar que el fin no está en las cosas de este mundo ni ellas deben ser lo primero.

Lo importante es adorar a Dios en Espíritu y Verdad, y eso significa que Él debe ser el primero en nuestro corazón y el fin de nuestro camino. Todo lo demás no cuenta. Sin embargo, hay muchos sabios que ponen sus pensamientos en las cosas de este mundo como si en ellas les fuese la vida. Y otros que creyéndose los salvadores se proclamarán como ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato».

Nosotros, Señor, creemos en tu Palabra, porque sólo Tú tienes Palabra de Vida Eterna. Y, llenos de esperanza e inundados de paz esperamos tu segunda venida para que hagas la paz en este mundo y nos lleve contigo, según tu Palabra, a esa mansión que nos preparas de Vida Etenra.

Por eso, desde este humilde rincón, te pedimos paz, sabiduría y fortaleza para no dejarnos embaucar por ningún falso profeta ni por los acontecimientos que sucedan en este mundo. Danos la firmeza de sabernos sostener en tu Palabra y perseverar firmes en tu obediencia junto a los hermanos y unidos en la Iglesia bajo el manto de tu Madre, nuestra Señora, que nos ampara y protege. Amén.

lunes, 26 de noviembre de 2018

TODO EMPIEZA POR LO PEQUEÑO


Resultado de imagen de Lc 21,1-4
En muchos momentos lo pequeño pasa desapercibido. Todos queremos contemplar lo grande y hacer grandes cosas, sin embargo no nos damos cuenta que todo empieza por lo pequeño. Incluso, cuando hacemos algo grande y estamos en los inicios no apreciamos lo importante que es empezar bien y plantear la estructura de lo que va a ser una gran obra.

Todo lo grande se compone de pequeñas cosas que se van uniendo y conformando para formar algo grande. La historia está formada por pequeños acontecimientos que van tejiendo el hilo y los hechos de una gran obra. Y dar lo pequeño cuesta mucho trabajo, porque no se le da la debida importancia ni el debido valor. Lo que había dejado aquella viuda pobre no había llamado la atención. Incluso se valoraba poco y no tenía ninguna importancia.

Sin embargo, lo que dejaban otros, grandes cantidades, sonaba mejor y se le daba gran importancia. Otra ves el mundo valora la apariencia y lo que en realidad no tiene gran valor. Porque, dar de lo que te sobra no significa mucho ni supone ningún sacrificio. Simplemente tienes un poco menos, pero te sobra suficiente para vivir. Pero, dar de lo que tienes y necesitas es algo más duro y costoso, porque te exige sacrificio y privación. Duele dar de lo que necesitas y eso significa compartir.

Y fue eso lo que hizo aquella viuda pobre, y lo que también nosotros pedimos hoy al Señor. Sabiduría, voluntad y fortaleza para realmente darnos y dar de lo que tenemos y nos hace falta. Se trata realmente de compartir y de despojarnos de lo nuestro, de lo que necesitamos para vivir y compartir con los que carecen y no tienen para vivir. Y todo hecho desde la verdad y la justicia.

Pidamos, eso, sabiduría para saber compartir y darnos y fortaleza para despojarnos de nuestros egoísmos y ambiciones y de nuestro afán de riquezas, de poder y comodidades. Danos, Señor, la luz de saber elegir cuando realmente debemos de dar y darnos y de hacerlo con generosidad y verdadero amor. Amén.

domingo, 25 de noviembre de 2018

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO


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Himno

Oh Jesucristo, Redentor de todos,
que, antes de que la luz resplandeciera,
naciste de tu Padre soberano
con gloria semejante a la paterna.

Tú que eres luz y resplandor del Padre
y perpetua esperanza de los hombres,
escucha las palabras que tus siervos
elevan hasta ti de todo el orbe.

La tierra, el mar, el cielo y cuanto existe
bajo la muchedumbre de sus astros
rinden tributo con un canto nuevo
a quien la nueva salvación nos trajo.

Y nosotros, los hombres, los que fuimos
lavados con tu sangre sacratísima,
 
celebramos también, con nuestros cantos
y nuestras alabanzas, tu venida.

Gloria sea al divino Jesucristo,
que nació de tan puro y casto seno,
y gloria igual al Padre y al Espíritu
por infinitos e infinitos tiempos. Amén.

sábado, 24 de noviembre de 2018

CREO EN LA RESURRECCIÓN

Resultado de imagen de Lc 20,27-40Todos queremos alcanzar la vida eterna. En lo más profundo de nuestros corazones está escrito. Es algo que anida en la propia esencia de nuestro ser. ¿Quién no quiere vivir eternamente, es decir, resucitar? Ser feliz y eterno es una aspiración de todo ser humano. Lo observamos cada día en cuanto salimos a la calle. Carreras y atasco por alcanzar lo que piensas que te va a dar el bienestar y la felicidad.

Sin embargo, la eternidad es otra cosa. A pesar de cuidarnos mucho nuestra salud, experimentamos que no depende de nosotros, aunque ponemos todo lo de nuestra parte por colaborar con nuestro cuerpo para mantenernos saludables. Sin embargo, aunque aspiramos al gozo eterno, no terminamos por creérnoslo del todo. Tenemos muchas dudas y las seducciones de este mundo no nos ayudan nada.

Sólo nos queda un camino, confiar y creer. Muchas cosas no entenderás, pero eso tiene sentido, porque creer en un Dios que tú puedes entenderlo no nos vale. Pues, ser un Dios al que podemos abarcar y hasta discutirle sus proyectos lo dejaría en mal lugar. Dejaría de ser Dios y se convertiría, a pesar de sus poderes, en uno más. Un Dios es Dios, valga la redundancia, porque es Omnipotente y Todopoderoso, y porque es Él quien rige el mundo y domina el Universo creado por Él.

Ese es el Dios que nos vale. Un Dios inteligible para nuestra capacidad intelectual. Un Dios misterio y que puede hacer todo lo que quiera y como quiera. Y que está escrito en nuestro corazón, pues aspiramos a esa gloria eterna, porque Él lo ha puesto y lo ha sellado con su Palabra. Por eso, lo más sensato e inteligente es ponernos en Manos del Espíritu Santo, que desde nuestro bautismo está deseando auxiliarnos, dirigirnos e iluminarnos para que vayamos entendiendo todo lo que necesitamos para seguir a Jesús.

Y es eso lo que pedimos en estos momentos. Espíritu Santo, danos la luz necesaria para encontrarnos con el Señor y para dejarnos encontrar con Él y abrirnos a su Palabra y a su Voluntad. Amén.

viernes, 23 de noviembre de 2018

DENTRO DE MI CORAZÓN TE HAGO UN RINCÓN, SEÑOR.

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HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 

En el templo me reuno con mis hermanos. Se supone que todos los que vamos al templo debemos ir con esa intención. O, al menos, con esa conciencia de que si tenemos un mismo Padre, somos hermanos. Y eso debe animarnos a saludarnos, a tratarnos como personas y a respetarnos con todos nuestros derechos como se deriva del hecho de ser persona. Pero, ¿sucede eso así?

Posiblemente, no hacemos del templo casa de verdadera oración, porque cuando vamos al templo por libre y no tomamos conciencia de quien nos convoca y nos une, nuestra oración quizás no sube al Padre. Se da, incluso la oportunidad de vernos en la calle y ni siquiera saludarnos. ¿Qué clase de hermanos somos? ¿Cómo es posible que tengamos el mismo Padre y vayamos, incluso sentados uno al lado del otro, y no nos saludemos en otro lugar? ¿Qué clase de hermanos somos?

Todo eso debemos irlo cambiando, porque si el templo es casa de oración, es lugar para hacernos más fraternos y vivir en la Voluntad de Dios. ¿No te parece? De otra forma, nuestros encuentros con Dios en el templo no llegan a ser verdaderos encuentros, pues si excluimos a los hermanos también excluimos a Dios. En eso basamos nuestra oración de petición hoy. Quiero hacerte un lugar dentro de mi corazón, un rincón especial y el más importante, para que desde ahí Tú dirijas mi vida según tu Voluntad.

Te lo pido todos los días varias veces cada vez que rezo el Padrenuestro, pero, confieso, que muchas veces no soy consciente. Hazme, Señor, consciente de ello y, sobre todo, que ese perdón y hacer tu Voluntad sea real y práctico cada instante de mi vida en mi vida. 

Esa es mi petición hoy, que uno a todos mis hermanos que visiten este humilde rincón y lean esta humilde reflexión. Y que, a pesar de estar lejos en la distancia, si en lo virtual nos unamos en la oración de cada día y espiritualmente nos ayudemos a ser más consciente de esa necesidad fraterna de unos para con otros. Amén.

jueves, 22 de noviembre de 2018

SANTA CECILIA, VIRGEN Y MÁRTIR (Laudes)

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Himno

Nos apremia el amor, vírgenes santas;
vosotras, que seguisteis su camino,
guiadnos por las sendas de las almas
que hicieron de su amar amor divino.

Esperasteis en vela a vuestro Esposo
en la noche fugaz de vuestra vida,
cuando llamó a la puerta, vuestro gozo
fue contemplar su gloria sin medida.

Vuestra fe y vuestro amor fue fuego ardiente
que mantuvo la llama en la tardanza,
vuestra antorcha encendida fielmente
ha colmado de luz vuestra esperanza.

Pues gozáis ya las nupcias que el Cordero
con la Iglesia de Dios ha celebrado,
no dejéis que se apague nuestro fuego
en la pereza y sueño del pecado.
 

Demos gracias a Dios y, humildemente,
pidamos al Señor que su llamada
nos encuentre en vigilia permanente,
despiertos en la fe y en veste blanca. Amén.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

UN MUNDO EN COMPETENCIA

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Todo gira a nuestro derredor en relación a la economía. Una economía que establece competitividad y lucha, y se lleva el gato al agua el más fuerte o el que gana más. El poder está en el que tiene más dinero. Y el dios es don dinero. Por lo tanto, utilizamos todo nuestro esfuerzo en ganar dinero y ser más fuerte que el de al lado. Así, la competencia es excluyente y va dejando a los más débiles en el camino. Se produce una fábrica de marginados y pobres que se van quedando sometidos o sin nada.

Vales lo que tienes, y si no tienes nada vales poco. Estás, pues, llamado a ser un pobre a merced del rico y poderoso. Pero, lo peor es que tanto el rico como el pobre trabajan esforzadamente para sí sin percibir el drama del otro. Creamos un mundo de marginación e indiferencia. Los talentos o cualidades - minas- que nos han dejado las hemos robado para nuestro provecho propio. ¿Qué hemos hecho?

Se nos pedirá cuenta y tendremos que dar los resultados. Quizás sean muchos frutos, pero no importa tanto la cantidad sino la cualidad. ¿Cómo los hemos conseguido? Entenderemos que si no los hemos empeñado según la Voluntad de Dios, y que los hemos utilizado en provecho propio, mal asunto. Se nos habían dejado  en administración para ponerlos al servicio de los más necesitados.

Eso fue lo que hizo Jesús a su paso por este mundo. Se puso al lado de los excluidos, de los marginados, de los despreciados, de los enfermos y, desde ahí, transmitió al mundo un mensaje de solidaridad, de fraternidad y de verdad, justicia e igualdad y, sobre todo, amor. Un mensaje donde la dignidad de la persona es lo primero por ser, precisamente, hija de Dios. Y todo lo demás en función de ella.

No prima la economía ni el dinero antes que la persona. Por el hecho de ser persona todo tiene que estar supeditado a su bien, es decir, la salud, la educación, la vivienda, el trabajo...etc. Para, como le corresponde, tener una vida digna y justa. Pidamos que seamos capaces, con nuestros talentos y cualidades,  ir construyendo un nuevo orden en nuestros pueblos para que lo primero sea la persona humana según la Voluntad de Dios. Amén. 

martes, 20 de noviembre de 2018

ZAQUEO ERES TÚ Y TAMBIÉN YO

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Quisiera, Señor, responder a tu llamada como Zaqueo, pero necesito su valentía y su voluntad. Experimento comodidad, miedo y respeto humano y me cuesta abajarme del árbol de este mundo en donde estoy subido. Sí, quiero, pero no basta sólo con eso. Necesito tu Gracia porque sin ella nada puedo.

Es verdad que me has creado libre y esa libertad me compromete y me hace responsable de mis actos. Y eso significa que soy dueño de responder o no, lo que significa que mis actos son consecuencia de mi esfuerzo y voluntad. Pero, no me es fácil porque el mundo me seduce y mi voluntad es débil y frágil. Quiero pedirte en estos momentos la fortalece de tu Espíritu para vencer en mis tentaciones de pecados.

Necesito un espacio donde me pueda liberar de tanta seducción y donde encuentre fuerza y voluntad para la lucha de cada día. Necesito un ambiente donde la Vida de la Gracia sea el objetivo común y donde el calor de los hermanos me ayuden a perseverar y a contrarrestar esos olores de comodidad, de pereza y de temor a todo lo que sea compartir, darme y seguirte. Y eso este mundo no lo ofrece. Sé que hay hermanos que tratan de luchar como yo, pero necesitamos encontrarnos, arroparnos y fortalecernos.

Porque, Tú, Señor, estás donde dos o más se reúnen en tu nombre. Danos la energía y la sabiduría de irte conociendo y viendo claro el camino como a tantos, que te han buscado, les has iluminado. Quiero seguirte y responderte como lo hizo Zaqueo, pero también buscarte como te ha buscado él. Subirme al árbol de mi vida para verte y oírte tu invitación y, sin dudarlo, abajarme e invitarte a mi casa. Es corazón mío herido por el pecado.

Sáname, Señor, y darme la fortaleza para seguir tus pasos dejando todo aquello que entorpece mis pasos y dificulta mi camino. Ayúdame a desembarcar del barco donde voy adormecido por el tintineo de las olas mundanas y las comodidades de mis seguridades y bienestar. Despiértame de la insensibilidad de no sentir el sufrimiento de mis hermanos, de los que naufragan en la vida y no tienen donde aliviar sus heridas y sufrimientos. 

Yo, Señor, quiero contribuir a aliviarlos y a compartir mi vida con ellos. Dame la luz para encontrar ese camino y la fortaleza para poder cumplirlo dándome como Tú te has dado a cada uno de nosotros. Amén.

lunes, 19 de noviembre de 2018

REALMENTE TE SIENTES POBRE, INDIGENTE, CIEGO?

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Posiblemente nos cueste experimentarnos pobres criaturas. Y más todavía indigentes y ciegos. Seguramente nadie se definiría así. Todo lo contrario. Nos consideramos buenas personas, capaces de sentirnos orgullosas, medianamente inteligentes y hasta merecedoras de nuestro esfuerzos y logros. Y es verdad que algo de eso tendremos, pero, ¿de dónde lo hemos recibido? ¿No lo hemos recibido gratis?

Sin irnos más lejos recordemos que hace unos cuanto años eramos unas criaturas indefensa en manos de nuestros padres. Y de ellos hemos recibido la vida y el desarrollo de nuestro cuerpo. Pero, ¿y la inteligencia? ¿La hemos creado nosotros? ¿De dónde nos viene? ¿Por qué otros no la tienen y yo sí? ¿Quién me la ha dado? Recordemos que se nos han dado a uno tres talentos - Mt 25, 14-30 - a otro dos y a otro uno. Parece que a todos se nos ha dado algo, pero no igual para todos. ¿Querra significar Jesús que todo lo debemos poner en función de todos?

Porque, si a ti se te ha dado más es para que compartas y ayudes a que ha recibido menos. Todos debemos tener los suficiente para vivir dignamente y tener los mismos derechos. Porque, todo nos viene del mismo Padre. ¿Acaso la herencia del Padre no se reparte por igual entre todos los hijos? Y si acaso, los más indefensos, reciben mayor herencia para quedar más protegidos.

Para ver necesitamos primero vernos nosotros mismos y reconocernos necesitados de luz y claridad. Por eso, Señor, te pedimos, como Bartimeo, que veamos, que seamos capaces de comprender la necesidad que tenemos de Ti y que imploremos tu Misericordia y Compasión. Danos la sabiduría, Señor, de saber quienes somos y experimentarnos pecadores, pobres e indefensos, y necesitados de ver. De ver todo lo que hemos recibido de tus Manos generosas y misericordiosas y de saber ponerlas y compartirlas en función de los más pequeños y necesitados.

Danos la sabiduría, Señor, de saber aplicar esa sabiduría en nuestra vida y con respecto a nuestros hermanos. A saber dar en justicia y verdad a los que lo necesitan y no nos engañan ni se aprovechan de la picaresca de la apariencia y la mentira. Danos, Señor, luz para saber impartir verdad y justicia según tu Voluntad. Amén.

domingo, 18 de noviembre de 2018

PENULTIMO DOMINGO DEL AÑO LITURGICO

Resultado de imagen de Luades del XXXIII domingo del tiempo ordinario

Himno

Es domingo; una luz nueva
resucita la mañana
con su mirada inocente,
llena de gozo y de gracia.

Es domingo; la alegría
del mensaje de la Pascua
es la noticia que llega
siempre y que nunca se gasta.

Es domingo; la pureza
no solo la tierra baña
que ha penetrado en la vida
por las ventanas del alma.

Es domingo; la presencia
de Cristo llena la casa:
la Iglesia, misterio y fiesta,
por él y en él convocada.

Es domingo; «este es el día
que hizo el Señor», es la Pascua,
día de la creación
nueva y siempre renovada.

Es domingo; de su hoguera
brilla toda la semana
y vence oscuras tinieblas
en jornadas de esperanza.

Es domingo; un canto nuevo
toda la tierra le canta
al Padre, al Hijo, al Espíritu,
único Dios que nos salva. Amén.


LAUDES del XXXIII domingo del tiempo ordinario

sábado, 17 de noviembre de 2018

PEDIR ES NECESARIO

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No podemos pasar esta vida sin pedir. Lo necesitamos imperiosamente y de forma vital. Imprescindible, diría yo, pues nuestro camino es lucha diaria por avanzar desde la imperfección a la perfección. Y eso no podemos lograrlo sin el auxilio del Espíritu Santo. Somos seres imperfectos y, por nosotros mismos, no podemos perfeccionarnos. Se hace necesario el auxilio de la Perfección - el Espíritu Santo -  para alcanzar la perfección.

Ese es el camino hacia la santidad, ser perfectos como mi Padre Celestial es Perfecto - Mt 5, 48 - nos dice el Señor. Y ese debe ser nuestro objetivo y camino. De ahí la necesidad de nuestra insistencia y lo vital y fundamental que es para nuestro camino y vida. Y lo importante que esté apoyada en nuestra fe. Una fe que se deja ver en los gestos y actuaciones de nuestro camino.

Pedirle al Padre en justicia y verdad lo que verdaderamente necesitamos, tanto para la vida como para alcanzar esa santidad querida y perseguida como objetivo principal y primero de nuestro camino y como consecuencia de nuestra fe. Y, en esa lucha y camino de cada día no desfallecer, a pesar de que no veamos respuestas ni resultados, porque el Señor sabe el cómo y cuándo, la hora y el momento que nos conviene.

Una cosa es segura, el Señor nos escucha y nos responderá siempre. A nosotros nos toca aguardar con verdadera paciencia y, sobre todo, fe. Aprovechamos este momento del rincón de oración para pedirle, eso, fe y mucha paciencia y confianza. Sabemos, Padre, que eres bueno, que nos quiere y nos escucha, y que nos darás todo aquello que nos viene bien para nos desviarnos del verdadero camino que nos lleva a tu Casa.

Danos, Señor, la fuerza, la voluntad, la sabiduría, la perseverancia y la constancia de no desfallecer, e insistir con fe y confianza en pedirte lo que verdaderamente necesitamos, para alcanzar el Perdón y la Misericordia y permanecer a tu lado en gozo y plenitud hasta la Eternidad. Amén.

viernes, 16 de noviembre de 2018

¿SABEMOS REALMENTE QUÉ BUSCAMOS?



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HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


Pararnos y preguntarnos ¿a dónde vamos? es algo que necesitamos urgentemente. Sobre todo los que no lo hacen, porque, sucede que caminamos y no sabemos a dónde realmente vamos. El camino, a pesar de que parece largo y no se ve el horizonte, engaña y está más cerca de lo que creemos. Para muchos puede estar a la vuelta de la esquina, y para otro un poco más lejos. Pero, tanto para uno como para otros llega sin darnos cuenta. Y cuando llega ya no hay tiempo ni remedio.

Eso nos exige estar preparado, porque el final todos lo conocemos, pero no sabemos la hora, el momento ni tampoco el resultado. Resultado que estará en consonancia con lo que has hecho de tu vida respecto al tiempo. ¿Dónde lo has gastado? ¿Cómo lo has empleado y de qué forma? En base a eso tendrás tu respuesta. Porque, te puede ocurrir que lo has tomado para ti, para satisfacer tus caprichos, tus apegos, tus satisfacciones y diversiones, pensando solamente en ti. Y, claro, has tenido ya el cielo, por decirlo de alguna manera que has elegido y querido.

La advertencia de hoy de la Palabra de Dios es escalofriante. Y no quiere asustarnos sino advertirnos, porque estaría mal cogernos por sorpresa sin avisarnos. Nos advierte con toda buena intención de lo que nos puede pasar. Somos libres y podemos gastar nuestra vida como queramos, pero también somos responsables y tendremos que asumir el camino que hemos elegido. 

Por eso, consciente de lo que nos cuesta enderezarnos y vivirlo en la Voluntad de Dios, unidos en oración, elevamos al Padre nuestras súplicas para pedirle que nos ilumine, nos dé sabiduría y fortaleza para gastar nuestro tiempo en servir y ayudar al necesitado. Es un camino duro, preocupante y de servicio. Sobre todo de renuncia, pero seguro de que cuando llegue el momento final seremos gratamente sorprendidos y acogidos en la Gloria de Dios Padre. Eso te pedimos, Señor, confiados en tu Amor y Misericordia. Amén.

jueves, 15 de noviembre de 2018

DENTRO DE MI CORAZÓN

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El hombre no puede escapar a la incertidumbre de su destino. Sabe con certeza que le llegará la hora de su muerte y, mirar para otro lado es echar más angustia a su destino vital. La vida, nuestra vida mundana, tiene un tiempo y, como todo tiempo, se acaba y se agota. La pregunta que brota desde lo más profundo de nuestros corazones es: ¿Vale la pena tanta ambición, poder, riquezas o bienes para luego perder el alma, la vida eterna en gozo y plenitud?

Esa es la cuestión, medir bien nuestros pasos y reflexionar sobre el verdadero Tesoro, aquel que da la felicidad, no para un poco de tiempo, sino para siempre, la eternidad. Por lo tanto, no andemos preocupados por las cosas de este mundo ni tampoco por el momento final. El Reino de Dios está presente en nosotros mismos y, desde ese momento, podemos empezar a saborearlo con el gusto de sabernos asistidos por el Espíritu Santo y la Misericordia del Padre Dios.

Es verdad que el camino no es fácil ni cómodo, pero ese es el precio de lo que nos espera y a lo que aspiramos. Seguir a Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, y en Él está el Reino de Dios, que se nos hace presente cada día. Estemos vigilante cada día en la presencia de Dios, que nos ve y sabe todo lo concerniente a nosotros, exteriormente e interiormente. Sabe y ve lo que hacemos y también lo que pensamos. Por lo tanto, tranquilos y confiados en su Manos.

Vigilantes de vivir en su Voluntad cada instante de nuestras vidas y no preocuparnos por su llegada, porque será repentina y clara: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: ‘Vedlo aquí o allá’, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros». «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: ‘Vedlo aquí, vedlo allá’. No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

SIMPLEMENTE GRACIAS, SEÑOR

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Pasamos por la vida de forma indiferente sin darnos cuenta de tantas cosas que nos suceden y que tenemos que agradecer. Pocas veces o nunca nos hemos sentido necesitados de dar gracias por la vida, la familia, la sociedad en la que vivimos, los amigos, los hijos, el trabajo, la salud y muchas cosas más. Dar gracias porque, a aunque todo no sea tan perfecto o hayan dificultades y desgracias, tenemos siempre su Palabra de salvación. Gracias Señor.

Gracias porque, a pesar del deterioro de la vida y la certeza de la muerte, tenemos la esperanza de la Resurrección que Tú, Señor, nos has prometido. Gracias, Señor, por ese compromiso de amor que Tú sostienes con paciencia y fidelidad. Gracias, Señor, por la fe, por la voluntad, por la paciencia, por el deseo de seguirte y de servirte en los hermanos. Gracias Señor.

Pero, también aprovechamos para pedirte, Señor. que nos des la humildad de sabernos agradecidos y privilegiados por tu Amor y por tus deseos de salvación para todos. Gracias Señor, no sólo por la salud del cuerpo sino también por la salud del alma. Porque, ella es la importante, la que nos lleva a Ti y la que debemos mantener limpia de todo pecado. Y la que sólo tú nos salva.

Danos, Señor, la sabiduría de ser agradecidos y de darnos cuenta de tu Amor y de que todo lo que tenemos nos viene de tu Gracia y Misericordia. Danos, Señor, la inteligencia para comprender que no merecemos nada y que todo lo recibido es pura Gracia tuya. Perdona, Señor, todos nuestros pecados y nuestras ingratitudes de siervos inútiles que somos. 

Sin saber lo que decir, quiero, Señor, permanecer en silencio ( voluntariamente guardar dos minutos en silencio) delante de Ti como un pobre gesto de postrarme ante tus pies y darte gracias por todo. Amén.

martes, 13 de noviembre de 2018

TODO LO QUE HACEMOS ES NUESTRA RESPONSABILIDAD

Resultado de imagen de Lc 17,7-10 por Fano
No hacemos nada sino lo que realmente tenemos que hacer. Somos siervos inútiles, a pesar de nuestra arrogancia y suficiencia. Todo es pura Gracia de Dios, porque de Él somos y a Él vamos. Pero, la arrogancia del hombre, pura criatura de Dios, es grande hasta el punto de revelarse y rechazar el Amor de Dios. Somos tan necios que pensamos que merecemos por nuestras obras, cuando la realidad es que todo lo que tenemos es puro regalo y don de Dios.

Sobran las palabras y las explicaciones, así que postrados con verdadera humildad damos gracias a nuestro Padre Dios por todo lo que somos y hemos recibido. Le damos gracias por la vida, por la capacidad de trabajar, por el trabajo y todo lo que recibimos de la naturaleza para nuestra vida. Le damos gracias por la solidaridad entre los hombres, por el aire que respiramos, por las plantas, los árboles y la inteligencia que nos ha dado para administrar y utilizar todo los recursos de la naturaleza para nuestro bien.

También te pedimos por la sabiduría de sabernos tus siervos y estar agradecidos por todo lo recibido. Y por sostenernos en tu presencia y gratitud. Te pedimos nos des la humildad de sabernos siervos y no merecer nada sino lo que Tú a bien nos quieres dar. Gracias, Señor, porque sabemos que nos quiere y nos das todo lo que necesitamos para subsistir y peregrinar hacia Ti. Porque, por los méritos de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, hemos sido rescatados para tu Gloria, Dios Padre, de forma gratuita y sin ningún merecimiento.

Y te pedimos ahora, Señor, aprovechando este rincón de oración, que nos des la fuerza, la fortaleza y la sabiduría de ser agradecidos y de no esperar, creyéndonos con derechos, nada por merecimientos, sino por pura Gracia de tu bondad y misericordia infinita. Y de aceptar y recoger todo lo que Tú, Señor, nos das, porque eso es lo mejor para nuestro bien y felicidad. Gracias Señor. Amén.

lunes, 12 de noviembre de 2018

NECESIDAD DE PERDONAR

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Hay de aquel que escandalice...
Sé que tengo que perdonar, y también sé lo difícil que se hace el perdón. Lo sé por propia experiencia, tanto por cuanto me ha tocado a mí darlo como cuando necesito recibirlo por mis ofensas y pecados. Perdonar es el problema de cada día y la causa de muchas separaciones y enfrentamientos. Por motivos de perdón están los juzgados llenos y los pleitos en todas las esquinas. Indudablemente, la paz es cosa tuya y mía, porque en la medida que perdonemos el mundo será mejor y habrá más paz.

Ahora, ¿te ves tú capaz de perdonar graves ofensas? Empecemos por reflexionar sobre las ofensas que hemos hecho primero nosotros. ¿Nos parecen graves? ¿Y pedimos perdón? ¿Nos gustaría que nos perdonasen? ¿Creemos merecer ese perdón? Sabemos por la Revelación, Jesús, el Señor, nos lo ha revelado en el Evangelio, su Palabra, que la Misericordia de nuestro Padre Dios es Infinita, y que si nos arrepentimos estamos perdonados.

Indudablemente, no por nuestros méritos, sino por los méritos que Él, nuestro Señor Jesús, ha pagado, con su Pasión y Muerte, por el rescate y perdón de todos nuestros pecados. Por tanto, sin merecerlo estamos perdonados. ¿No debemos hacer nosotros un esfuerzo para perdonar también a quienes nos han ofendido? Porque, ese perdón que nuestro Padre Dios nos da será en la medida que nosotros también perdonemos a quienes nos han ofendido. Por lo tanto, vale la pena intentarlo.

Ahora, la diferencia está en que quieras intentarlo tú por tus propias fuerzas o intentarlo agarrado y asistido por la Gracia de Dios. La diferencia está en que te atrevas a intentarlo auxiliado por el Espíritu Santo, porque, con Él podrás supera tu soberbia y tu suficiencia y alcanzar perdonar y ser perdonado. Pidamos esa Gracia, porque el perdón es una Gracia de Dios. Una Gracia que se apoya en nuestra, don del Señor, pero en la que también nosotros tenemos algo de participación por la responsabilidad de nuestra libertad. 

Ser libre implica y exige respuestas responsables. Y, si creemos en la Palabra del Señor y nos agarramos a ella, todo lo demás serán añadidura que podemos ir superando con paciencia y perseverancia. Porque, el Señor es el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

domingo, 11 de noviembre de 2018

EL PELIGRO DE LAS APARIENCIAS

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Es posible que para muchas personas, tal es el caso de los escribas a los que se refiere Jesús en el Evangelio de hoy,  la apariencia sea uno de los mayores peligros, pues gozas de buena fama y te crees bueno y hasta santo de manera falsa y engañosa. Porque, si para los hombres puedes aparentar y parecer no siendo auténtico, para Dios no.

Así sucedió con aquella viuda pobre. Jesús vio su donación y, aunque fue muy poca, dos reales, ante sus ojos fue grandiosa. Más grande que la de todos aquellos escribas que echaban grandes cantidades y que hasta procuraban que sonaran para ser advertidos de sus donativos. No es la cantidad lo que importa al Señor, pues Él no necesita nada, es la intención y la actitud de darte y no sólo de dar.

Porque, puedes dar de lo que te sobra y eso no implica ni significa compartir, sino dar, pero cuando no tienes o no te sobra, lo que das de lo que tienes y necesitas lo estás compartiendo. Y eso se esconde a los ojos de los hombres, pero no a los de Dios. Por eso, procuremos no escondernos en nuestras apariencias, sino en darnos realmente, despojándonos de nuestros bienes que no nos van a dar la felicidad sino que son medios que, compartiéndolos, si nos dan el gozo y la paz que andamos buscando.

Porque, se recibe más dando que recibiendo, porque el dar significa morir a tu propia ambición y vanidad y eso no es otra cosa sino amar. Así nos quiere Dios y así ha enviado a su Hijo, nuestro Señor, para enseñarnos a amar en verdad y justicia. Pidamos ese don del desprendimiento y la capacidad y voluntad para despojarnos de todo aquello que nos retiene, nos somete y no nos deja actuar en libertad.

Haznos, Señor, libres para poder amar sin cortapisas, sin coacciones y encadenamientos, sino libres y disponibles para servir por amor tal y como Tú nos has enseñado. Amén.

sábado, 10 de noviembre de 2018

HAZNOS, SEÑOR, FIELES A TU PALABRA

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No escondemos el poder y la fuerza que tiene el dinero. Nos somete a una fuerte renuncia, sobre todo si nos viene fácil o por herencia. Entendemos las palabras del Señor cuando afirma que es más difícil que entre un rico - Mt 19, 23 - que un camello pase por el ojo de una aguja. Y es que ejerce gran atracción el poder del dinero, hasta el punto que nos confunde y hasta nos hace creer que da la felicidad.

¿Pero, estamos ciegos? ¿No vemos que el dinero es caduco y que no puede, con su poder aparente, ni hacer caer - Lc 21, -17-19- un pelo de nuestro cabello? Esta fuerte atracción del dinero nos puede hacer pensar lo débil que somos y que sin la ayuda del Espíritu Santo estaremos perdidos y a merced del diablo. Por eso, la imperiosa necesidad de permanecer unidos al Señor y en constante oración con Él.

Abiertos a la acción del Espíritu Santo y a la escucha de la Palabra de Dios. Pidiéndole sabiduría para entenderla y permaneciendo a la escucha, leyéndola y meditándola cada día. Porque, de esa forma iremos conociendo el verdadero Camino, la Verdad y la verdadera Vida.

Haznos, Señor, fieles a tu Palabra y danos la fortaleza, la ilusión y el deseo gozoso de buscarte cada día y vivirlo en tu presencia. Cada día un nuevo comenzar abiertos a la acción del Espíritu Santo y en constante renuncia, apoyados en el Espíritu Santo, a las tentaciones del dinero y de las seducciones de este mundo. Porque, en, con y por Él, podemos vencer y aspirar a ser santos y cumplir con humildad y sencillez todos nuestros compromisos de cada día siendo fieles a nuestro compromiso de bautizo.

Por eso, conscientes de nuestra pobreza y pecados, pedimos y suplicamos tu presencia, Espíritu Santo, para que fortalecidos y auxiliados en Ti, ser capaces de responder en fidelidad a tu Voluntad, Señor. Danos, Señor, insistimos, esa sabiduría y voluntad de ser fieles a nuestro pequeños compromisos de cada día. Y allí donde realizamos nuestra vida, familia, trabajo, ocio, amigos... seamos fieles a nuestros compromisos y tareas siempre de acuerdo con tu Voluntad, Señor, y en el esfuerzo de reflejarte. Amén.

viernes, 9 de noviembre de 2018

LAUDES( La dedicación de la Basílica de Letrán, fiesta Común de la dedicación de una iglesia)

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


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San Juan de Letrán

Himno

Piedra angular y fundamento es Cristo
del templo espiritual que al Padre alaba,
en comunión de amor con el Espíritu
viviente, en lo más íntimo del alma.

Piedras vivas son todos los cristianos,
ciudad, reino de Dios edificándose,
entre sonoros cánticos de júbilo,
al Rey del universo, templo santo.

El cosmos de alegría se estremece
en latido vital de nueva savia,
al pregustar el gozo y la alegría
de un cielo y una tierra renovados.

Cantad, hijos de Dios, adelantados
del Cristo total, humanidad salvada,
en la que Dios en todos será todo,
comunión viva en plenitud colmada.

Demos gracias al Padre, que nos llama
a ser sus hijos en el Hijo amado,
abramos nuestro espíritu al Espíritu,
adoremos a Dios que a todos salva. Amén.

jueves, 8 de noviembre de 2018

TENLO POR SEGURO, JESÚS TE BUSCA

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No hay otra forma de entenderlo y nuestro sentido común lo descubre así. Dios, tu Padre, te busca, y lo hace en su Hijo Jesús, el Mesías enviado a rescatarte del pecado. Tú puedes desoír su voz, sus pasos y hasta esconderte, pero Él seguirá buscándote hasta el final de tus días y tu libertad.

Y te busca porque quiere salvarte; quiere encontrarte para alejarte del peligro y trampas que este mundo te tiende. Quiere rescatarte del engaño de este mundo y llevarte a la Mansión de su Padre. Por eso te busca y se acerca a ti. No busca a los que no están en peligro, sino a los que, incluso creyendo que no lo están, están, valga la redundancia, en riesgo máximo de perderse para siempre.

Por eso, las circunstancias exigen un acercamiento y una búsqueda incesante. Y, también una fiesta si el resultado es de encuentro y vuelta a casa. El triunfo y la victoria termina siempre con fiesta. No se celebra la pérdida sino la victoria. Y encontrar a la oveja perdida exige festividad y alegría.

Hoy, Señor, conscientes de nuestras debilidades, de nuestras malas inclinaciones, de nuestras dificultades, propias de nuestra naturaleza, te pedimos que no dejes de buscarnos, de alumbrarnos el camino, de reclamarnos y de asirnos con tu Mano al sendero de la verdad y de la vida. Queremos, Señor, ser de tu redil y permanecer en Él, porque es allí donde encontramos el verdadero y único Camino, Verdad y Vida.

Por eso, Señor, queremos agarrarnos a tu Palabra, a tus sacramentos y a tu Iglesia, para que no perdamos nunca el camino que nos conduce hacia Ti. En ella encontramos los signos, el camino, la fortaleza de los sacramentos y la orientación de la Palabra. Gracias, Señor. Amén.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

HAY QUE MORIR PARA SEGUIR

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El árbol no crece si la semilla, primero, no muere. Tendrá que morir la semilla para luego nacer el árbol, crecer, fortalecerse y dar frutos. Observamos que primero está la muerte y luego los frutos. De la misma manera, seguir a Jesús exige, primero, renuncias con todo lo que lleva de sacrificio, servicio, disponibilidad, acogida, aceptación...etc., y todo de forma gratuita y por amor.

Y esa renuncia exige que Jesús esté siempre en primer lugar y sea siempre tu primer objetivo. Seguir a Jesús te exigirá ir, cada día, muriendo a tus proyectos, a tus ambiciones, a tus propias ideas y a tomar, cargarla en tus espaldas - cruz - con paciencia, aceptación y obediencia confiando en su Palabra, en su Misericordia y en su Amor. 

Y esa es nuestra mejor oración. Porque, orar no sólo consiste en hablar con Dios, sino también en ir haciendo vida su Palabra con gestos de amor, que se esconden precisamente en el servicio, en la acogida, en la disponibilidad, en el esfuerzo por imitarle sabiéndote pobre, pecador, pequeño y necesitado de su asistencia y auxilio. Sí, Señor, somos consciente de lo difícil que es cargar con nuestra cruz de cada día. Una cruz que nos exige renuncias y sacrificios hasta olvidarnos de nosotros mismos, y sólo nos atrevemos a tratar de seguir adelante porque creemos en tu Palabra y en tu auxilio.

Y confiados en tu Amor y presencia, Señor, te pedimos que nos acompañes y nos des la fuerza, fortaleza, sabiduría y la paz necesaria para, con alegría, ilusión, paciencia y gozo seguir tus pasos dispuestos a ir dejando todo aquello que se interponga en nuestro camino y seguirte. Esa es nuestra intención, nuestro deseo y nuestro objetivo. En tus Manos, Señor, lo ponemos y al Espíritu Santo nos encomendamos, para que fortalecidos en Él podamos seguir tus pasos Dios nuestro. Amén.

martes, 6 de noviembre de 2018

¿SABEMOS DÓNDE REALMENTE ESTÁ NUESTRO TESORO?

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Presumimos de inteligentes, pero no lo somos. Es más, somos torpes y necios, pues cambiamos felicidad plena y eterna por unos cuantos años de vida mediocre y pobre. Y así y todo somos capaces de vender esa invitación plena por una vida más de infelicidad que felicidad. Posiblemente estés pensando que eso no es así, pero, sí sabes una cosa segura, y es que, caso de vivir unos cuantos años, te haces viejo y acabas con la muerte.

Luego, lo mejor y más sabio es preguntarse, ¿dónde vamos? ¿Se acaba todo? Realmente eso no tiene mucho sentido. Después de tanto trabajo y sufrimientos debe haber un premio o castigo. Debe hacerse justicia y poner todas las cosas en su lugar. Eso está escrito dentro de nosotros, pero también ese deseo trascendente de vida eterna.

Pero, lo más importante es la Revelación que nos trae nuestro Señor Jesucristo y que nos prueba su veracidad con su Resurrección. Puedes decir lo que quieras, pero esa es la realidad que nos espera. Estamos invitado al banquete de Vida Eterna y tú te empeñas en rechazar. Es posible que nadie te convenza, pero, al menos, los que creamos y aceptemos la invitación vamos a rezar por ti y por los que la rechazan.

Padre, danos la sabiduría de discernir y comprender que nada de lo que hay en este mundo nos hará feliz. Todo lo de aquí abajo se acaba y se consume y sólo quedarán aquellas buenas obras que hagas con verdadero amor y gratuitas. Y son esas buenas obras las que te darán la entrada a la invitación de ese eterno banquete donde reinará la plena felicidad eterna junto a la mesa del Padre. Pidamos que el Espíritu Santo nos ilumine y nos oriente para aceptar esa invitación. Amén.
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