ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

jueves, 17 de agosto de 2017

SIEMPRE ANCLADO EN TI, SEÑOR, PARA PODER PERDONAR


No te atrevas a intentar perdonas sin la ayuda del Espíritu Santo. Entre otras cosas porque somos débiles y nuestra naturaleza está tocada. No vemos más allá del trueque y la compensación. Te perdono, si tú me perdonas. Te perdono porque tú me das luego lo otro, o, porque me interesa, pues consigo de ti ciertos beneficios. Te aguanto y soporto porque de ti obtengo muchos beneficios. Y así podíamos dar muchas razones por las que en muchos momentos y circunstancias perdonamos.

Y no quiero significar que esto sea del todo malo, pero, verdad es, que tampoco es del todo bueno. No cabe duda que las carencias y necesidades nos ayudan y preparan para soportar y tener paciencia. Pues, nuestras limitaciones nos descubren muchas veces la presencia y el poder de Dios. Pero, será malo si en ellas ponemos todas nuestras esperanzas. Porque la vida, la verdadera Vida está solamente en Dios.

Y, condición ineludible e indispensable para alcanzar la Misericordia de Dios es el perdón. Un perdón misericordioso, tal y como Él nos lo regala y da a cada uno de nosotros. Ese darnos cuenta de cómo nos perdona el Señor, nos puede ayudar a esforzarnos también nosotros en perdonar. Pero, tal como hemos dicho al principio, por nuestra cuenta, sino descansados y apoyados en el Espíritu Santo. Enviado por el Padre para asistirnos y auxiliarnos en nuestras carencias y debilidades.

Tampoco perdamos nunca de vista que Dios está con nosotros. Y si está, como lo estuvo con su pueblo guiando a Moisés, y luego Josué, también estará con cada uno de nosotros. Y si está es para fortalecernos y guiarnos por el camino del perdón y la misericordia. En Él podemos transformar nuestro endurecido corazón y perdonar todas las ofensas recibidas. Tengamos en cuenta su presencia, y pidamos, convencidos y confiados, que el Señor nos escucha y nos atiende. Y, con total seguridad, nos dará todo el valor y fuerza necesaria para saber perdonar y hacerlo con verdadero amor.

Eso sí, pidamos también toda la paciencia necesaria para esperar y saber soportar los tiempos que el Señor dispone para nuestro camino como pruebas de nuestro amor. Amén.

miércoles, 16 de agosto de 2017

EN MEDIOS DE NOSOTROS

Es algo que muchas veces, sin darnos cuenta, pasa desapercibido. Por la Gracia de Dios es algo que tengo siempre presente. Jesús está en medio de nosotros, el lo ha dicho: «Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Es Palabra de Dios. Él está en medio de nosotros y la oración, dicho por Él. tiene mucho valor, porque de convenirnos para nuestra salvación, el Señor nos lo dará. Esa es la clave y la cuestión. Nosotros no sabemos pedir ni distinguir, en muchos casos, lo bueno de lo malo. O al menos que esto, que parece aparentemente bueno, a la larga puede ser malo. ¿Cuántas veces algo bueno, más tarde se convierte en la perdición y fatalidad de la familia?

Nuestro Señor mira por nuestra salvación final, la que importa y es para siempre, eterna. Y muchas cosas que pedimos no nos sirve para eso. Ahí puede estar nuestro error y negatividad en pensar que el Señor no nos escucha ni nos atiende, porque entendemos que no nos da lo que le pedimos. Puede servirnos como ayuda las tantas cosas que nuestros padres nos negaron, porque no era el momento ni nos convenía. Sólo pensando en nuestro bien.

Por eso, seamos consciente de la presencia del Señor entre nosotros y aprovechemos su Palabra, que siempre tiene cumplimiento y pidamos lo importante. No cosas para este mundo, caduco y que desaparecen. Ni tampoco cosas que nos pierdan y nos hagan más indiferentes, cómodos y hedonistas, sino cosas que nos ayuden a amar más y mejor, y a ser solidarios y comprometidos con el trabajo para un mundo mejor. 

Cosas que nos ayuden a cargar esa, nuestra cruz, que tendremos que llevar hasta el fin de nuestra vida. Porque, nuestra vida, la tendremos que compartir con Jesús. Pidámoselo al Señor. amén.

martes, 15 de agosto de 2017

¡MADRE, ESPÉRAME EN EL CIELO!

Tener una Madre en el Cielo es una garantía, porque ella va a interceder para que sus hijos, entre los que yo espero encontrarme, vayan al Cielo también. Porque, una Madre quiere a todos sus hijos, y les espera en el Cielo, el mejor lugar para un hijo. Por eso, confiado en su intercesión, Madre, te digo que quiero ir al Cielo donde tú estás, y confío que me esperes acompañándome a entrar y permanecer al lado de tu Hijo.

Ella, la Madre de Dios, fue subida al Cielo directamente. Hoy, día quince de agosto, celebramos la Asunción de la Virgen al Cielo. Es lógico y de sentido común que María, la Madre de Dios, fuera llevada, sin pasar por la sepultura, directamente al Cielo. Y así ha sido declarado como dogma de Fe. Por supuesto que su Hijo pasó por la muerte, como pago del rescate de todos nosotros, que necesitamos ser redimidos para el perdón de nuestros pecados.

Nuestro Señor Jesús se ofreció voluntario a ese rescate, que saldó con su Muerte y Resurrección, para Gloria de Dios Padre. Y, por esa misma Pasión, Muerte y Resurrección, su Madre, limpia de toda impureza y pecado, corredentora con su Hijo, por y para Gloria de Dios, fue subida al Cielo. Gran regocijo para todos sus hijos que no podemos sino estar contentos, alegres y llenos de esperanza por tener a una Madre esperándonos en los cielos.

Por eso, Madre, desde este rincón de oración, y sabiendo de tu generosidad, te pido que intercedas por todos nosotros, para que, firmes en la Palabra de Dios, perseveremos en el seguimiento de tu Hijo, nuestro Señor, viviendo y cumpliendo en sus mandatos abiertos a la acción del Espíritu Santo.

Madre, haznos llegar tus consejos, tu obediencia, tu silencio, tu perseverancia, tu sencillez y tu humildad. Madre, confiada y abandonada a la Palabra de Dios, fuiste firme y obediente y llena de esperanza hasta el momento de la Cruz. Intercede para que, también nosotros, recibamos la fuerza y fortaleza para llegar hasta el último momento de nuestra cruz siendo fieles a tu Hijo, el Señor. Amén.

lunes, 14 de agosto de 2017

RECTITUD DE INTENCIÓN Y VOLUNTAD PARA CUMPLIRLA

Nuestras palabras no siempre van en sintonía con nuestras obras. Decimos esto, pero cumplimos lo otro. Experimentamos que nos cuesta y que no nos es fácil ajustar la palabra y la vida. Eso, por experiencias compartidas, lo hemos experimentado todos. Incluso, aquellos que cumplen y se ajustan a lo que dicen, porque han experimentado lo que cuesta, duele y exige.

El Evangelio de hoy es un ejemplo. A pesar de la íntima confesión de Jesús, aunque presenta rasgos trágicos y duros, debe de llenarnos más de alegría y esperanza, que de desesperación y tristeza. Sí, puede dejarnos algo perplejos, desorientados, confusos, pues cuesta creer que el Señor tenga que pasar por ese camino de Cruz y Muerte. Más, siendo condenado a una muerte ignominiosa, donde la cruz era la condena excluyente y propia de los forajidos y miserables.

Pero, con una fuerza desbordante de saberlo triunfante y Resucitado. Porque, les confiesa que al tercer día Resucitará. Y eso puede con todo. Eso enciende el fuego de la esperanza que, como volcán en erupción, derrama y exulta alegría y esperanza. Al menos, nosotros ahora, que lo sabemos por el testimonio de la Iglesia, que nos transmite su Palabra y su Vida. 

Y esa fue la fuerza que les llenó de fortaleza y esperanza en entregarse, por la acción del Espíritu Santo, a proclamar la Palabra que habían recibido del Señor. Y la fuerza que les impulsó a dar ejemplo y testimonio de la Palabra heredada que, a través de nuestra Madre, la Santa Iglesia, nos llega y alecciona a cumplir con nuestros compromisos sociales y cívicos, tal y como nuestro Señor Jesús nos enseña en el Evangelio de hoy.

Tratemos de imitarle llenos de esperanza y alegría, sabiendo que el final será la Resurrección. Porque esa es la promesa que hemos recibido. Resucitaremos con y por Él, para Gloria de Dios Padre. Lejos de entristecernos, pidamos luz, valor y voluntad para cumplir con nuestros compromisos y tener nuestro corazón centrado en el Señor. Porque, Él es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. Amén.

domingo, 13 de agosto de 2017

SOSTENERNOS EN LA FE

La fe es imprescindible para seguir la ruta de nuestra vida. Sin fe no se puede avanzar. No hay horizonte y meta a donde ir. La fe te da esperanza de encontrar ese puerto abrigado y protegido, donde puedes hallar ese descanso y paz buscada que te colme de felicidad. Pero, ¿en quién apoyar y descansar nuestra fe?

No  puedes descansar en alguien que su palabra no sea eterna ni fiable. Tendrá que ser en alguien que tenga poder por encima de esos vientos huracanados y tormentas que amenazan tu vida y tu camino. Y ese no puede ser otro que el Señor. Ese Señor Jesús, que camina sobre las aguas y amaina los vientos y tempestades sobre los que tiene poder y a quien obedecen.

Por eso, confiados en su Bondad y Misericordia, le pedimos que nos levante en las numerosas caídas que, a lo largo de nuestro camino, las tempestades interiores de nuestras dudas, de nuestros egoísmos, de nuestros vicios y pecados, nos hundan en la profundidad de los mares que nos amenazan. Le pedimos que, asidos a su Mano salvadora, nos salve de caer en las garras de las olas del pecado y quedemos sometidos al poder del mal y de la perdición.

Necesitamos una barca segura que pueda sortear las amenazantes olas, que tratan de hundirnos y de engullirnos. Necesitamos la asistencia del Espíritu Santo, que nos acompaña para auxiliarnos, aconsejarnos y protegernos de las embestidas de vientos huracanados y terremotos que zozobran nuestras vidas y amenazan hundirnos.

Danos, Señor esa fortaleza y luz para saber permanecer dentro de la Iglesia, la barca que Tú has construido en la roca de tus apóstoles para que, unidos a ellos y guiados por el Espíritu Santo, podamos vencer todos los obstáculos que las tempestades de este mundo nos presentan, y llegar firmes y salvos a la tierra prometida donde Tú, nuestro Señor, nos esperas. Amén.

sábado, 12 de agosto de 2017

YO TAMBIÉN TENGO UN HIJO ENFERMO

Yo, Señor, también tengo un hijo enfermo. Y no sé qué hacer, ni tampoco a quien llevárselo. Tus sacerdotes y discípulos no encuentran la manera de curarlo. Quizás su cura necesita otro tipo de oraciones, o sea un camino que haya que recorrer y soportar. No lo sé, Señor, y por eso recurro a Ti como ese padre del Evangelio de hoy.

Nosotros no somos mejores que nuestros hijos. No podemos darle ejemplos porque hemos cometidos los mismos pecados que ellos. O, dicho de otro modo, quizás se los hemos transmitidos. Posiblemente, estemos pagando las consecuencias. Sin embargo, Señor, te pedimos por ellos. También por nosotros. Todos, padres e hijos necesitamos tu Gracia para enmendar nuestras vidas y limpiar nuestros corazones de todo vicio y pecado.

Quizás, nosotros, ya mayores, hemos experimentados estas tentaciones e inclinaciones propias de la juventud, y, aunque nos confesamos pecadores, hemos superado humildemente esas etapas difíciles de nuestras vidas por la Gracia del Espíritu. No por ello estamos exentos de caer en ellas, pero nos sentimos más fuertes y seguros por la asistencia del Espíritu Santo y nuestro abandono en sus Manos.

Quizás ellos se sientan más atrevidos, más seguros de sí mismo, más autosuficientes, menos necesitados de ayuda. Más osados y soberbios. Más, Señor, ciegos y obstinados. Ábreles sus mentes y llénalos de luz, porque, posiblemente, estén cogidos por el Maligno que les confunden, les presenta el vicio, el deseo y les somete. Les llenas de razones humanas que son espejismos de felicidad y mentiras, y que, ya sin fuerzas y débilmente esclavizados, les presenta la realidad y el vacío donde han caído.

¡Señor, sálvalos e ilumínalos, para que se den cuenta de la trampa en la que están cayendo y libéralos de ese mundo que trata de esclavizarlos; de esa carne que les debilita y somete, y de ese demonio que les engaña con las cosas caducas que les satisfacen, pero que están vacías y huecas. ¡Señor, escucha nuestra desesperada petición y apártalos de esa ocasión de pecados! Amén.

viernes, 11 de agosto de 2017

SIN SUFRIMIENTO NO HAY AMOR



HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS


Nadie que no haya sufrido antes, puede afirmar que haya amado después. Porque, amar comporta darse, sacrificarse y renunciarse, y si no existen estas actitudes es señal de que el amor es egoísta. O lo que es decir, no hay amor, sino búsqueda de satisfacción y puro egoísmo. Luego, para amar hay que sufrir, y lo refleja y expresa bien este conocido refrán: "Hay amores que matan".

Pero, es que si eres capaz de encontrar algún amor que no mata, estás ante un amor defectuoso, impuro, egoísta  e irreal. Es decir, un amor falso, engañoso, que no es amor. Por lo tanto, el amor exige primero comprometerse por amor, valga la redundancia. Porque el sacrificio por sí mismo no tiene valor, porque lo haría por algún interés, pues el hombre no ha sido creado para sufrir, y su tendencia natural es huir del sacrificio y el dolor. Nadie lo hará, salvo interés económico o de otra índole.

Si, Jesús no ha venido a este mundo para sufrir, sino para amar. Y por amor, sufre. Primero, ama, y luego, sufre para expresar y dar cumplimiento a ese amor. Nos parecemos, porque los padres hacen lo mismos por sus hijos. Hemos sido creados a su imagen y semejanza. Pero, estamos tocados por el pecado y fallamos. Por eso le necesitamos. Sólo en, por y con Él podemos tomar nuestra cruz y, siguiéndole, soportar todo el dolor y sufrimiento que nos toque en nuestro camino.

Por nuestra propia experiencia, sabemos que este mundo está lleno de dolor. Y, queramos o no, sufriremos. Unos más y otros menos. Sintamos agradecidos aquellos que estamos en situaciones privilegiadas, pero comprometidos para ayudar a los que no están. El mundo sería mejor si todos los que estamos bien nos comprometemos a ayudar a los que no están tan bien. Muchos problemas quedarían inmediatamente resueltos. Porque, lo que Dios quiere, y nos lo ha transmitido por boca de su Hijo, que los hombres se amen y vivan en verdad y justicia. Por supuesto, Señor, ¡todo iría mejor!

Porque, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? Pidamos esa gracia para que con nuestro esfuerzo y compromiso de amor, podamos, a pesar de sufrir y dolernos, ayudar a los más desfavorecidos. Amén.

jueves, 10 de agosto de 2017

¿QUE SIGNIFICA MORIR?

A veces no entendemos la Palabra de Dios, y, por eso nos resulta extraña o contraria a lo que sentimos. Es verdad que morir a nadie le gusta, pero, también es verdad que, si no nos gusta morir es porque queremos vivir. Y de eso se trata. La vida no se consigue como nosotros pensamos, y menos en el mundo. Todo lo que aquí puedas conseguir no te valdrá para nada, porque al final perderás también la vida.

Eso es lo que nos dice la Palabra de Dios en el Evangelio de hoy: «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará». Es breve, pero muy profunda y muy clara.

Morir significa el esfuerzo constante en olvidarte de ti. Olvidarte de tus éxitos, de tu fama, de tus comodidades, de tus proyectos mundanos, de tu ocio, de tu descanso, de tu vida, para darte en servicio y dedicación a buscar el bien de los demás. ¿Es difícil? Yo diría que imposible. Nuestra naturaleza humana está herida y tentada a buscar todo eso que queremos olvidar y dejar, y se nos hace cuesta arriba. Por eso, solos, olvidate de la batalla. Está perdida.

Necesitamos al Señor, estar a su lado y donde Él está. ¿Dónde está Él, nos preguntamos? Pues en esos que tratamos de servir. Y para eso dejamos nuestro tiempo y todo lo que hemos dicho de dejar antes. Entonces la cosa tiene ya otro sentido y otra esperanza. Y, estando el Señor, nos resultará más fácil y llevadero. Posiblemente, caeremos muchas veces; posiblemente, seremos vencidos por el pecado, pero siempre tendremos la oportunidad de levantarnos y de seguir el camino detrás de Jesús. 

Con Él iremos perfeccionándonos y, por su Gracia, llegaremos a resistirnos y a vencer al pecado. Si, Señor, yo quiero también morir para dar frutos. Esos frutos que Tú esperas de mí.

miércoles, 9 de agosto de 2017

MANTENERTE PREPARADO Y ATENTO

Nos resulta fácil distraernos y olvidarnos de la llegada del Señor. Las tentaciones son muchas y nuestra naturaleza, tocada y herida por el pecado, no nos deja ver la realidad. Sólo vemos la materialidad que tenemos delante y las cosas que nos satisfacen materialmente, y a lo demás no le damos mayor importancia. Creemos en algo, pero eso no nos implica, dicen mucho, a cambiar o pensar diferente a lo que pensamos. Y nuestras alcuzas de aceite las llenamos a nuestro gusto y según nuestros intereses.

Desde esa realidad, nuestra espera tiene muchos pecados y muchos despiste. No estamos preparados para una repentina venida y nuestro aceite no es puro. Vivimos según nos parece y ordenamos nuestras vida mirando nuestras apetencias y afanes. Es el mundo quien nos dirige y nos somete. Y, claro, posiblemente, nos cogerán con nuestras alcuzas medias vacías.

Por eso, humildemente sumisos a tu Palabra, Señor, te pedimos que nos sostengas en tu Palabra, y nos aparte de las tentaciones de este mundo que nos esclavizan y nos pierden. Chocamos con muchos de nuestros amigos y familiares que no te aceptan y no cuidan de tener sus alcuzas llenas de tu Gracia para esperarte con garantías y seguridad de poder sostener la lámpara encendida cuando Tú, Señor, llegues. Danos la sabiduría de poder soportarlos en la palabra y poder transmitirle tu Palabra, la verdadera y la que salva.

Señor, ante tanta torpeza por nuestra parte, y tanta debilidad y fracasos, optamos por callarnos, para evitar que se alejen más de nosotros y perdamos el contacto de tenerlos cerca y aprovechar cualquier oportunidad que se nos brinde. Por eso, dejamos que Tú tomes la iniciativa y seas Tú quien nos indique el momento y la oportunidad de que se abran a tu Palabra.

  Es eso lo que te pedimos, y para eso, también queremos tener nuestras alcuzas llenas de aceite, para que, llegada la hora, podamos advertirles que hay que estar preparados para cuando Tú decidas venir y llamarnos.

martes, 8 de agosto de 2017

«¡SEÑOR, SÁLVAME!».

Ese grito, «¡Señor, sálvame!» lo debemos llevar grabado en nuestros corazones, porque somos humildes pecadores que, hundidos en el lodazal de nuestro propio camino y nuestra propia vida, necesitamos tender la Mano para asirnos a la del Señor, único salvador de nuestras vidas. 

Queramos o no, muchas veces nos encontraremos como Pedro, hundiéndonos en este pantanoso mundo en el que vivimos. Algunas veces por nuestros propios pecados, y otras por dejarnos llevar por las tentaciones y pasiones que el mundo nos brinda en bandeja. Y, también, en otras ocasiones, arrastrados por el ambiente y las influencias de otros que, con malas intenciones, nos inducen al mal y al pecado.

Y, sin dudarlo, debemos exclamar ese grito de auxilio: «¡Señor, sálvame!», confiados en su presencia y su acción. Porque, el Señor, ha venido para eso, para tendernos su Mano y sacarnos del peligro de las aguas que amenazan con ahogarnos. Y debemos insistir y ser persistentes, pues, el mismo nos lo ha dicho -Lc 11, 9-13-. Y si nos lo dice es porque está dispuesto a hacerlo. El Señor siempre cumple su Palabra.

Somos hombres de poca fe, dudamos, y a pesar de todo lo que el Señor ha hecho, también dudamos nosotros. Es ahí donde descubrimos nuestra condición pecadora, y donde experimentamos que sólo Jesús, el Señor, nos puede salvar. Pidamos esa salvación con confianza y seguridad.

No es cuestión de saber mucho; no es cuestión de conocer todo; no es cuestión de albergar muchos y grandes conocimientos, ni don de palabra. Simplemente, se trata de fiarnos y confiar en el Señor. Todos tenemos lo necesario para, puestos en sus Manos, alcanzar su Misericordia y la salvación. Esa salvación que consiste en, como experimentó Pedro en el Tabor, olvidarnos hasta de nosotros mismos cuando estamos en su presencia. Porque, Él, es la plenitud, el gozo, la alegría y la felicidad eterna. Amén.

lunes, 7 de agosto de 2017

TÚ, SEÑOR, ERES NUESTRO VERDADERO ALIMENTO

Nos puede faltar el alimento material, pero, por encima de eso, Tú, Señor, eres nuestro verdadero alimento. Porque, ese alimento no perece y da la Vida Eterna.  Sí, realmente sabemos que necesitamos tener la barriga llena, y que el pan material lo necesitamos. Cada día, y quizás más de una vez, te lo pedimos en la oración del Padre nuestro, pero, por encima de eso, el verdadero alimento eres Tú.

Porque, sin Ti, el otro alimento, el material, perece y nos deja en el más puro vacío. Es verdad que, sin el pan material no podemos subsistir, pero, a parte de ese, necesitamos urgentemente el Pan de la Vida de la Gracia, que eres Tú, Señor. Danos esa sabiduría y discernimiento de saber entenderlo y de también buscarlo con verdadero deseo y ganar. Y también compartirlo.

Gracias, Señor, por tu presencia y por tu ofrecimiento. Gracias por descubrirnos tu Divinidad y tu Poder. Señor de la Ley y los Profetas, testimoniado con la presencia de Moisés y Elías. Gracias, Señor, por tu manifestación y majestuosidad eterna. Señor, enviado por el Padre, el Mesías prometido en el Antiguo Testamento y encarnado y visible en el Nuevo. 

Gracias, Señor, por manifestarte a tus apóstoles, Pedro, Santiago y Juan, y al testimonio de ellos, que nos transmiten tu manifestación Divina, porque la han visto con sus propios ojos y han oído la Voz del Padre presentándote como el Hijo amado y predilecto, enviado para ser escuchado e imitado en su estilo de vida. Gracias, Señor, por esa Transfiguración en el monte Tabor, y por todas las manifestaciones que, a lo largo de mi humilde vida, me has manifestado y lo sigues haciendo para animarme a seguirte y a imitarte.

Gracias, Señor, por la presencia del Espíritu Santo, que me fortalece, me llena de sabiduría y me ayuda a discernir la orientación de mi camino, a fin de que no me distraiga ni me desoriente. Gracias, Señor, por alumbrarme la Resurrección en tu transfiguración y llenarme de esperanza, porque ya sabemos que la muerte no tiene la última palabra. Amén.

domingo, 6 de agosto de 2017

TABORES NECESARIOS PARA EL CAMINO

El Tabor es un momento de Gracia, y de agradecimiento al Señor. Porque, en él nos revela su Divinidad, y también el plan de su Padre, la Ley con Moisés y, con Elías, los Profetas. Queda claro que es el enviado, el Mesías. Sobre todo al escuchar, Pedro, Santiago y Juan que, "Jesús es el Hijo, el amado, el predilecto. Escuchadlo". Es decir, nos invita a hacer su Voluntad, a imitarle y seguir sus consejos, practicándolos y llevándolos a nuestras vidas.

Realmente nos hacía falta Señor ante tantas tribulaciones, pruebas, y tempestades de este mundo. Necesitábamos una parada y quedarnos rendidos y prendados de tu Majestuosidad y Divinidad. Necesitábamos una inyección de ese calibre. Y el testimonio de Pedro, Santiago y Juan, en el Evangelio de Mateo, nos lo trasmite. Gracias, Señor, por tanta hermosura y maravilla y por tanta prueba de amor. Gracias, Señor, por ese empuje que nos anima y nos abre la esperanza de saber que nos espera y quien nos espera.

Gracias, Señor, por ese adelanto de lo que va a suceder al final de los tiempos y de tu triunfo ante la muerte que te esperaba. Gracias, Señor, por descubrirnos, mostrándonos tu Divinidad, el camino a seguir, e invitarnos a bajar de la nube, donde perdemos la noción del tiempo y del espacio, extasiados y maravillados mirándote. Gracias, Señor, porque, acompañados por Ti, que significa que no estamos solos, al camino de nuestra vida; a la lucha de cada día; a nuestros problemas de hoy y de mañana; a nuestras batallas contra las tentaciones, las dudas, las ambiciones, los egoísmos, las envidas y soberbias y muchas cosas más, que nacen de nuestros maltrechos corazones. 

Y te pedimos, que, como el resplandor tan blanco de tu Rostro, Señor, limpies nuestros corazones de toda mala intención y llénalo de pureza, de bondad, de justicia, de humildad, de mansedumbre y amor. 

sábado, 5 de agosto de 2017

NECESITADOS DE TI, SEÑOR

En muchas ocasiones pensamos la forma de organizar nuestra vida sin concurso de nadie. Somos nosotros los que iniciamos y dirigimos nuestro propio camino, nuestra vida y la forma de limpiarla y enfocarla. Y, de alguna forma, nos experimentamos independiente y auto suficiente. Capaces de proyectar nuestras ideas y pensamientos. 

He oído, algunas veces, a personas hablar sobre sus planes y proyectos para adecuar su vida mejor y más limpia. Y yo mismo, también, lo he hecho muchas veces. Sin embargo, dificilmente podemos, por nosotros mismos, vencer al pecado. Diría, no ya difícil, sino imposible. Podríamos soportar un tiempo, pero, a la larga, seríamos vencidos.

Necesitamos la Gracia de Dios para salir victorioso. Porque, sólo nada podemos. Nacemos heridos por el pecado original y sólo lo podemos borrar por el Bautismo, que, precisamente, proclamaba Juan, anticipándose y preparándonos para la venida del Señor, autor del verdadero y único Bautismo nacido del Espíritu. En ´Él y por su Gracia somos limpios de todo pecado y fortalecidos para la lucha de cada día con el poder del príncipe de este mundo.

Las tentaciones, que son muchas, nos asedian y seducen. Caen sobre nuestra naturaleza humana, debilitada y herida por el pecado, y sujeta a la tentación y seducción del mal. Sin la fuerza y el poder del Espíritu Santo poco podemos hacer. De ahí la necesidad de permanecer unidos a Él con la oración y los sacramentos. Sobre todos la Penitencia y la Eucaristía, donde recibiremos el alimento espiritual que nos dará la fuerza y la sabiduría para perseverar y sostenernos. La unidad y la oración hará que nuestro camino se vea fortalecido y firme.

Danos, Señor, la fortaleza y la sabiduría de, unidos y acompañados también por tu Madre, también nuestra querida Madre, la Virgen, permanecer a tu lado. Amén.

viernes, 4 de agosto de 2017

A PESAR DE, SEGUIRÉ HABLANDO DE TI


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


Esa es la experiencia, no sólo de mi vida, sino la de todos. Incluso, la de Ti, mi Señor Jesús. Nos es bastante difícil proclamar en nuestros círculos más íntimos. Lo he probado en mis propias carnes, y lo he visto y oído de otros compañeros. Nuestros hijos, no sólo no siguen nuestros pasos, sino que no nos hacen caso alguno. Y, al respecto, nada podemos hacer. Sólo una cosa, seguir hablando de Ti y esforzándonos en ser más parecidos a Ti cada día.

Ese es nuestro camino y nuestra lucha. Experimentamos que en otros lugares ajenos a los nuestros, nuestra humilde palabra es mejor acogida y aceptada. Se cumple así lo que Tú, Señor, dijiste: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Algunas razones deben existir para que eso sea así, y se me ocurre pensar que la razón está en la convivencia. Y es que cuando se convive, emerge lo bueno, pero, también lo malo. Y, los cercanos, destacan lo malo más que lo bueno. Quizás, porque se encuentran con derecho de exigir, a pesar de haber recibido tanto.

Ocurre como contigo, Señor. Todo lo hemos recibido de Ti y, sin embargo, nos parece que te hacemos un favor acogiéndote y aceptándote. Inconscientemente, nos creemos merecedores o en el derecho de que se nos conceda aquella que creemos necesitar. Pero, ¿qué derecho tenemos?

Igual pasa con nuestros padres y familia. Nos creemos con derecho a que nos den y nos permitan muchas cosas, y si no es así, nos revelamos. Ese es el origen de muchos pleitos familiares. Igual nos ocurre con Dios. No aceptamos tan fácilmente la palabra de un familiar que la de un forastero. Al que damos crédito de forma más fácil y amable.

Pidamos que, a pesar de las dificultades, seamos perseverantes y mantengamos, pacientemente, nuestra lucha diaria, tanto con los cercanos como alejados, desde la Palabra y el testimonio. Y, a pesar de que la cosecha sea invisible o muy poco fructífera, confiemos que el Sembrador y Recolector es el Señor.

jueves, 3 de agosto de 2017

¿QUÉ OCURRE QUE TU FE NO TE MUEVE?

Si saliésemos a la calle a preguntar por la fe, creo, sin temor a equivocarme, que muchas personas dirían que creen. Muchos, dirán que creen en Dios, pero, no en los curas; otros, que creen, pero que eso de las misas, los curas y preceptos no les convencen. Estarán también lo que creen y se esfuerzan en practicar y seguir los mandatos del Señor siguiendo la escucha de su Palabra, y otros dirán, simplemente, que no creen.

De cualquier forma, digas lo que digas, y pienses lo que pienses, dentro de ti experimentas gozo y satisfacción cuando haces bien. Y eso es simplemente cuando has ayudado o alegrado la vida a alguien procurándole solucionarles algunas necesidades o resolviiéndoles algunos problemas. Es decir, dicho de otra forma, amándole. Problemas, que no son sólo materiales, sino también espirituales. Problemas que no sólo dificultan los caminos de la vida, sino que impiden ver la salvación eterna.

Sin embargo, tu fe no se mueve. Dices y reconoces, pero las tentaciones, ambiciones, afanes y riquezas del mundo te absoben y te distraen, y hasta te hacen olvidarte de la última hora de tu vida. Luego, al final será el rechinar de dientes. Pidamos al Señor que despertemos y tomemos conciencia de lo que se avecina en nuestra propia vida. Tu propia vida. No podrás evitar que llegue tu última hora y, en esos momentos, lo que importa es la cantidad de amor que has gastado y cómo lo has gastado.

Por eso Señor, te pedimos con fuerza y confianza que fortalezcas nuestra vida interior y que nos llenes de la sabiduría que sabe apreciar y discernir lo verdaderamente importante, y lo bueno de lo malo. Danos esa templanza y serenidad para saber gasta todo el amor del que somos capaces en buenos actos de amor por los demás y en correpondencia a todo el Amor que Tú, Señor, nos das.

En y con esa actitud, Señor, te pedimos que despiertes nuestra mente e ilumines nuestro corazón para, en el esfuerzo de parecernos a Ti, seamos cada día más amor y menos egoístas. Y así, lleguemos a tu presencia donde podamos presentarte todas nuestras buenas obras de amor. Amén.

miércoles, 2 de agosto de 2017

¿A QUÉ ASPIRAMOS NOSOTROS?

Si preguntaramos a los hombres sobre como desearían que fuese el mundo, seguramente la respuesta general sería: un mundo donde reine la justicia, la verdad, la paz y el amor. Porque eso lo tienen todos los hombres grabados en el corazón. Es la huella de Dios sellada en el corazón del hombre, y es lo que el hombre aspira y quiere.

Por eso, Dios, envío a su único Hijo, nuestro Señor Jesús, para que, pareciéndonos a Él, encontráramos su Reino. Un Reino de justicia, de amor y de paz. Jesús, nuestro Señor, es, pues, nuestra referencia y nuestro modelo. En Él encontramos todas nuestras aspiraciones y anhelos, y culminamos todas nuestras esperanzas. Él es la perla fina por la que vendemos todo lo que tenemos, porque nos llena plenamente de la felicidad, belleza y paz que buscamos. Él es el tesoro escondido, por el que, encontrado, vendemos todo para comprar ese campo donde el tesoro se halla.

Te pedimos, Señor, que nos des la luz necesaria para saber discernir cómo y en dónde estás Tú entre las cosas de este mundo. Saber elegir y apartar lo que nos esconde tu presencia y vender todo aquello que nos separa y aleja de Ti. Danos, Señor, la sabiduría de discernimiento, para que, encontrados contigo, sepamos diferenciarte de lo material y caduco de este mundo.

Danos, Señor, la fortaleza y la voluntad de saber abstenernos de los placeres y comodidades, que nos conducen a amarnos a nosotros mismos egoístamente y despreciar a los demás. Voluntad y fortaleza para renunciar, a pesar de ser atraídos por nuestras debilidades e inclinaciones humanas. 

Danos la constancia y perseverancia de ser paciente, fieles y confiados a tu Palabra, y, aún sintiéndonos tentados y con dudas por nuestras limitaciones e ignorancias, sostenernos firmes y fieles a Ti. Amén.

martes, 1 de agosto de 2017

Salmo 23: Entrada solemne de Dios en su templo







Ant: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá monte del 
Señor.


Las puertas del cielo se abren ante Cristo que, como hombre, sube al cielo (S. Ireneo)


Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
Él la fundó sobre los mares,
Él la afianzó sobre los ríos.

- ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

- El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

- Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

- ¿Quién es ese Rey de la gloria?
- El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

- ¿Quién es ese Rey de la gloria?
- El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


Laudes
Salterio: martes de la primera semana


lunes, 31 de julio de 2017

GANAR EL REINO DE LOS CIELOS

¿De qué me vale ganar este mundo si pierdo el verdadero y eterno. Estas palabras están escrita en la Sagrada Escritura -Mc 8, 35-36-,  pero también dentro de tu corazón. Y es que todos los hombres buscan esa felicidad eterna. Porque, la felicidad que conseguimos en este mundo, a parte de no llenarnos de una manera plena, es una felicidad pasajera y efímera. El hombre busca un gozo y felicidad pleno y eterno.

Y, dentro de su corazón, está escrito esa Ley que le anuncia y le descubre el Reino de los Cielos. Jesús lo descubre, en parábolas, en el Evangelio de hoy: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».

Colma todas nuestras aspiraciones, y eso se descubre en la simbología metafórica con la llegada de las aves del cielo a anidar en sus ramas. Porque, quien se establece y anida es porque está feliz. Y, porque en las alturas está nuestro destino, altura de miras, que buscan la santidad como meta de santificación y semejanza con el Primogénito, enviado por el Padre Dios, nuestro Señor Jesucristo.

Mirar hacia abajo significa resignación, sometimiento y esclavitud. Levantar la mirada significa dignidad, acogida y reconocimiento de gozo y alegría por descubrir la alta dignidad de ser hijo de Dios. Y esa es nuestra meta, que, pasando por la Cruz, y compartiéndola con el Señor, aspirramos a la más alta dignidad de la naturaleza humana, la de ser hijo adoptivo de Dios y coheredero de su Gloria -Rm 8, 14-17- por los méritos de nuestro Señor Jesucristo. 

Danos, Padre, la Gracia de alcanzar la meta para la que hemos sido creados, renunciando, para ello, a todo aquello que se interponga en nuestro camino apartándome del Reino de los Cielos. Amén.

domingo, 30 de julio de 2017

BÚSQUEDA EQUIVOCADA

Vamos por mal camino, y cuando hemos tomado esa dirección, enseguida lo notamos. Además, muchos cercanos a nosotros y que nos quieren de verdad, nos lo advierte y descubre. Todos sabemos que robar es malo, y todavía más malo cuando se hace por envidia o por superar a otro. ¿Y matar? ¿Alguien ignora qué matar es malo? Nadie puede ni tiene derecho a quitarle la vida a otra persona, y menos apoderarse de sus bienes, e incluso su mujer.

No digamos nada del aborto. Y todas las madres y padres lo saben. Abortar es privar a un ser humano, en este caso su hijo, del derecho de vivir. ¿Quién no entiende que le debe respeto a sus padres y debe cuidarlos cuando ellos sean mayores y no puedan valerse por sí mismo? ¿Alguien lo ignora? ¿Y hace falta que alguien nos lo diga? Esa Ley del amor, de la verdad, de la justicia, de la belleza y del bien está implícita y grabada a fuego en tu corazón. Y es ahí donde tienes que buscarla, porque ella es el gran Tesoro escondido dentro de ti.

Porque, vividos esos mandatos, la vida se hace bella, hermosa, verdad y justicia. Y la paz reina entre todos los hombres. Porque, caminando a través de ese Reino, esperaremos con gozo y alegría el final de este camino mundano para encontrarnos con el verdadero Paraíso donde la Paz, la Justicia y el Amor se hacen Eternos y plenos.

Pidamos, pues, al Señor, que descubramos este verdadero Tesoro, que se esconde dentro de nosotros mismos y, guardado como un Tesoro en nuestro corazón, lo saquemos al mundo para que su Luz brille y de resplandor a todos los hombres, alumbrándoles el verdadero camino hacia la verdadera felicidad y plenitud de los tiempos y de la eternidad. Amén.

sábado, 29 de julio de 2017

LLAMADOS A VIVIR ETERNAMENTE




Gracias, Señor por darnos sentido a la vida y llenarla de esperanza.
Gracias, Señor, porque Tú eres la Resurrección tal y como dijiste a Marta.
Gracias, Señor, por ser la Luz que alumbras nuestro camino y llenas de esperanza y alegría nuestra vida.
Gracias, Señor, por tanta dicha, aunque tu camino esté lleno de espinar y dolores, 
que nos purifican y nos sostienen en la dirección correcta.

Gracias, Señor, porque nos amas, misterio indescifrable e incomprensible, y nos regala la Vida Eterna.
Gracias, Señor, porque el camino a tu lado se nos hace más suave y ligero.
Desde este humilde rincón de oración, quiero elevar mi pequeña voz para gritar, 
lleno de paz y alegría, como Marta que Tú eres el Hijo de Dios, 
el Mesías enviado que tenía que venir
al mundo para salvarnos.
Amén.

viernes, 28 de julio de 2017

UN CORAZÓN ENDURECIDO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA



Mi corazón, Señor, no es el apropiado para acoger tu Palabra. Está endurecido por el mundo en el que vive, y su tierra está contaminada por las seducciones que le rodean. Sufre muchas tentaciones que le debilitan y le alejan de dar buenos frutos. Es un corazón de piedra, que no deja que sus raíces se hundan en la tierra. Y necesito al buen Sembrador que hunda mis semillas en tierra buena para que den frutos.

Tú, Señor, eres quien puedes cambiar mi corazón. Y convertirlo de piedra en un corazón de carne, suave y misericordioso e inundado de amor. Sácame, Señor, de esas indecisiones que me separan de Ti; despójame de todas esas tentaciones e inclinaciones terrenales que debilitan mis raíces y, apartándome, impiden que dé buenos frutos. Dame, pues, Señor, un corazón bueno, bien abonado y lleno de amor, para que, por tu el agua de tu Gracia, sea fértil y dé buenos frutos.

Ayúdanos, Señor, a regar cada día nuestros corazones de tu Palabra, pero, también, a entenderla y a obedecer. Ayúdanos a llevarla a nuestras vidas y a cultivarlas con la Gracia de los Sacramentos. Ayúndanos a permanecer y perseverar en la Iglesia, para que nuestras raíces no se debiliten y se sostengas fuertes y fortalecidas a la buena tierra para dar buenos frutos.

Se nos hace imposible conseguirlo sin Ti, Señor. Necesitamos el riego de tu Gracia y de tu Palabra, y que nos abras nuestras mentes, para que podamos escucharte con nuestros oídos y verte con nuestros ojos. Pero, sobre todo, hacer que la semilla de tu Palabra crezca y dé frutos en nuestros corazones. Amén.

jueves, 27 de julio de 2017

LA OPORTUNIDAD DE HABLAR CON DIOS

No es algo corriente ni pequeño. Se trata de hablar con Dios. ¡Dios mío, hemos perdido la capacidad de asombro y del amor primero! Nos acostumbramos a orar, que consiste en hablar con Dios, y nos parece algo tan común y frecuente que, igual no le damos mucha importancia. De esa manera, posiblemente, nuestra oración no tendrá toda la atención y escucha que necesita. Y, posiblemente, nuestros oídos no oirán, ni nuestros ojos verán.

No es que quiera preocupar ni preocuparme mucho por ello. Soy humano y pecador, y muchas veces, lo confieso, me he culpado de hacer de mis oraciones una rutina diaria. Se me va el santo al cielo y la hago de forma mecánica. Trato de enmendarme, pero experimento que vuelvo a caer. Sin embargo, sigo poniendo toda la atención de la que soy capaz y siendo perseverante. Porque es el Señor quien me dará la Gracia de despertar mi atención y mi conciencia, y el gozo de estar en su presencia.

Por eso, nunca mejor ocasión para suplicarle, pedirle y rogarle que me llene el corazón de su Gracia y me haga sentir el gozo, la alegría y la paz de que mi oración sea cada día más gozosa, atenta y llena de paz. Porque, siendo así, también será más plena y sabia, ya que tendrá la sabiduría que viene de Dios y la que nos hará ver el camino de la verdad y del amor.

Por todo ello, Señor, te pedimos que nos abras nuestros oídos y nuestros ojos, y que estemos atentos a tu Palabra, para, si no entender, si perseverar y confiar en que el Espíritu Santo nos guiará, revelándonos todo lo que necesitamos, para seguir tu Camino y cumplir con tus Mandatos y tu Voluntad. Amén.

miércoles, 26 de julio de 2017

¿QUÉ TIPO DE TIERRA ERES?

Un labrador prepara su tierra. Sería impensable que no la cuidara y la mimara hasta exigir de ella frutos. De la misma forma, Dios no puede habernos creados para dejarnos estériles y sin dar frutos. Ya, en el pueblo de Israel si señalaba como una maldición ser estéril. Dios nos ha creado y ha sembrado en nuestros corazones la semilla de su Palabra.

Y hoy nos habla en parábola explicándonoslo, para que despertemos y tratemos de acoger, en nuestra tierra particular, esa semilla plantada. Él es ese Sembrador que ha sembrado esa semilla y nosotros seremos esa tierra que la acoge, la fertiliza y la hace dar frutos, por medio de su Gracia. 

Necesitamos abrirnos a su Palabra y dejar que nos fecunde y nos, muriendo, haga fructificar y dar buenos y hermosos frutos. Pero, para eso, necesitamos estar atentos, escuchantes, abrir nuestros oídos y disponibles a su siembra. Y eso es lo que te pedimos hoy, Señor. Danos esa capacidad de acoger tu Palabra, y también de discernirla y de aplicarla a nuestra tierra para que dé frutos.

Sin tu Gracia nada podemos hacer, ni ningún frutos podemos dar. Necesitamos la oración y la atenta y paciente escucha, pero acompañada de tu Gracia, Señor. Porque, sin Ti nada podemos hacer. Siempre repetimos las mismas palabras. Y es que no sabemos decir otra cosa. Insistimos confiados en tus Palabras, que nos has animado a ser constante e insistentes. No dejaremos de pedírtelo.

Danos la fortaleza, la sabiduría, la capacidad, la voluntad, la paciencia, la esperanza y la constancia de no desfallecer y sostenernos en tu Palabra. A pesar de no entenderla en muchas ocasiones; a pesar de no poder llevarla a nuestras viciadas y débiles vidas; a pesar de descubrirnos pobres labradores, indignos de ser campos y tierras donde Tú, Señor, has dejado tu semilla. Perdónanos, Señor, y riega nuestras pobres y estériles tierras, para que, por tu Gracia, puedan dar los frutos que Tú Misericordiosamente, esperas de cada uno de nosotros. Amén.

martes, 25 de julio de 2017

ABIERTOS A LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU

Esa es nuestra misión, estar abierto a la acción del Espíritu Santo. Es la tarea más difícil, porque seguir sus impulsos y mandatos no es nada fácil. Porque, nos va a exigir y a dirigir hacia muchas cosas que no nos gustan o que nos presentan dificultad. Y es que todos sabemos que, cuando se trata por nuestra cuenta, nos abandonamos en muchos momentos y dejamos de hacer muchas cosas, que luego, nos arrepentimos y nos confesamos. ¡Cuántos pecados de y por omisión!

Los apóstoles siguieron sus órdenes confiados a su Poder y Amor. Es el Espíritu quien acompañó a Jesús al desierto; fue el Espíritu quien concibió en María al Hijo de Dios; fue el Espíritu quien señaló a Jesús como el enviado y predilecto del Padre, presentándolo ante el pueblo de Israel. Y es el Espíritu quien guia a la Iglesia durante su travesía hasta la segunda venida del Señor.

Por lo tanto, Señor, te pedimos que seamos fieles a sus mandatos, y capaces de abrirnos a su acción, a pesar de no entender muchas cosas, ni confiar en nuestras propias posibilidades. Así como los apóstoles fueron fieles a sus impulsos desde el Espíritu Santo, danos también a nosotros la fortaleza de seguirlos también. Iluminanos para que pongamos en nuestro corazón, como centro y norte de nuestra vida, la Voz del Espíritu Santo, y que nuestros pasos sean siempre dirigidos por Él.

Hoy, festividad de Santiago Apóstol, patrón de España, te pedimos fortaleza, ánimo, confianza y voluntad para seguir su camino. No tanto el camino peregrino de Santiago, sino el camino que recorrió su vida dándola por Ti. Poniéndote siempre en el primer lugar de su vida y dándole fiel cumplimiento, incluso a riesgo de su propia vida. 

Señor, llenanos de tu Poder y Fortaleza para que, como Santiago, seamos capaces de entregar nuestra vida, por encima de todo aquello que quiera separarnos de Ti. Amén.

lunes, 24 de julio de 2017

¿Y NOSOTROS, NO LE INTERPELAMOS TAMBIÉN?

¿Cuántas veces nos hemos resistido a la llamada de Dios?  ¿Cuántas veces le ponemos condiciones a sus planes y proyectos sobre nosotros? Tratamos de atarle las manos e imponerles nuestros planes e ideas. Y estas siempre de forma que nos sean favorables. ¿No es eso exigirle pruebas y prodigios como aquellos escribas y fariseos? Por lo tanto, no miremos de forma despreciativa y acusadora a aquellos escribas y fariseos, sino que tratemos de mirarnos profundamente nosotros mismos.

Y eso es lo que tratamos de pedirte hoy, Señor. Danos la capacidad de saber mirarnos a nosotros mismos, y de la capacidad de discernimiento, para darnos cuenta de nuestros pecados y de nuestros rechazos. De descubrirnos lo lejos que estamos de cumplir con tu Voluntad, y de reconocernos que buscamos cumplir la nuestra y no la Tuya. Perdona, Señor, nuestras mentiras e hipocresías.

Y, reconociendo que eres un Padre Misericordioso, volvemos la mirada hacia Ti y te pedimos que nos des la fortaleza y la voluntad de, arrepentidos, saber aceptarnos pecadores. Y abiertos y disponibles a tu Palabra esforzarnos, cada día, en la lucha de vencernos y renunciar a nosotros para vivir en el amor por tu Amor. Por eso, Padre, confiados a tu Palabra, te damos gracias por tu Redención, que nos salva y nos hace hijos de tu Padre Dios.

Gracias, Señor, por tanta Gracia y por el regalo de la vida. Gracia, Señor, por darnos la oportunidad de, perdonándonos, salvarnos y regalarnos la dicha de la Vida Eterna. Sí, Padre, es un misterio tanto Amor, que no entendemos. Porque, indudablemente, no nos lo merecemos. Y, porque, encima, no estamos a la altura de corresponderte en el cumplimiento de tus mandatos. 

domingo, 23 de julio de 2017

UN MUNDO SALVAJE LLENO DE PELIGROS

Estamos acostumbrados a ver documentales del mundo libre animal. Un mundo salvaje donde cada día la lucha por la subsistencia es una batalla a vida o muerte. Y donde cada día nacen, subsisten y mueren muchos animales. Unos devorados por otros. Es el equilibrio natural de la vida. Es la ley del más fuerte.

Y eso nos parece que sucede sólo en el mundo animal libre. Al que llamamos mundo salvaje. Pero, ¿acaso nuestro mundo es mejor? ¿Somos nosotros un mundo libre ordenado y respetado? ¿Se respetan los derechos de los más débiles? Si miramos las estadísticas, observamos que cada día mueren mucha gente en accidentes de tráfico, por ejemplo. Y sus consecuencias son distracciones, incumplimientos de las normas de tráfico o no tener el debido transporte en perfectas condiciones. Descuidos y más descuidos.

Pero, todo no se queda en eso. Hay también muchas muertes por enfrentamientos, robos, atentados, guerras, sexo, abortos...etc. ¿No es eso una selva? En la selva se mata para comer, pero aquí, en nuestro mundo se hace por envidia, por vanidad, por soberbia, por egoísmos, por ideologías y hasta por maldad. Al lado de la semilla buena crece también la cizaña. Y nada se puede hacer. Hay que esperar al final cuando los segadores enviados por el Señor corten la cizaña y la separen del trigo. Entonces todo se verá mejor.

Lo importante es tratar de mantenernos como trigo y no confundirnos, ni alinearnos con la cizaña. Lo importante es no convertirnos en cizaña, sino sostenernos firmemente en ser buena semilla que dé frutos buenos, aunque eso ocasione nuestra muerte a este mundo. Porque, entonces, dando nuestra vida la ganaremos para la eternidad.

Pidamos al Señor esa Gracia. La de ser buena semilla que persevere pacientemente en la lucha de cada día hasta la hora de los segadores enviados por el Señor. Entonces presentaremos nuestros buenos frutos para ser recogidos y para gozar de la Gloria Eterna. Amén.

sábado, 22 de julio de 2017

RENDIDOS A TU PALABRA

Tú, Señor, eres nuestra esperanza y nuestra vida. Sin Ti, Señor, ¿a dónde vamos? Sin Ti, la vida no es vida, porque Tú nos has enseñado a vivir en la verdad y el amor. Y, es ahí, en el amor donde se esconde esa felicidad y gozo que buscamos. Tú, Señor, no puedes morir, porque con tu muerte se acabaría mi vida y mis esperanzas.

En Ti, Señor, deposito toda mi confianza y espero, según tu Palabra, la Vida Eterna. Una vida que se me devolverá en la resurrección, tal y como Tú, mi Señor, has Resucitado. Y como, María Magdalena, a anunciado a los apóstoles. Ella fue la primera en experimentar y ver tu Resurrección, y la primera en anunciarla a los apóstoles. Y en ese anuncio descubrimos esa Verdad escondida dentro  y en lo más profundo de nuestros corazones.

Gracias, Señor, porque has ofrecido voluntariamente tu Vida, para que la mía también fuera salvada, eterna y dichosa. Gracias, Señor, porque has dejado tu huella en los labios de María Magdalena, para que anunciando tu Resurrección a los apóstoles, nos la dio a conocer a nosotros también. 

Danos, Señor, también a nosotros, la sabiduría y la fe de proclamarla con la misma convicción y entrega. Ayúdanos, Señor, a dejarnos de tantas ataduras que nos impiden verte y adorarte, y, sobre todo, anunciarte con nuestro testimonio de vida y de palabra. Aumenta nuestra fe y nuestra experiencia de tu presencia, y fortalece nuestra voluntad y convicción para, con nuestro testimonio, derramar el anuncio de tu Resurrección, roca y fundamento de nuestra fe. Amén.

viernes, 21 de julio de 2017

MIS SÁBADOS Y MIS LEYES

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


Nuestra mirada se queda con frecuencia en la superficie, y no se adentra en la profundidad del pensamiento y del significado de las palabras. Claro que el Señor aprovechó aquel sábado para despertar a los fariseos y desenmascararles la hipocresía de sus vidas. No se pueden poner leyes que vayan contra el sentido común y el bien del hombre. Es ilógico y antinatural.

Pero, llegado a ese punto, me pregunto: ¿Y mis sábados y mis leyes? Porque, quizás yo tengo muchos sábados en mi vida que antepongo, tanto al bien del hombre como a mi relación con Dios. Tengo muchas leyes que priorizan mi camino y dejan atrás la solidaridad, la comunidad y el amor, derramado de mi relación con Dios, hacia los hermanos.

¿Cuántos sábados y leyes tengo recopilados y en el centro de mi corazón que me impiden dejar entrar al Señor y hacerlo en centro de mi vida.? Porque cuando estoy poniendo mis intereses antes que la Voluntad de Dios, estoy haciendo de mi vida un sábado, y también una ley.

Por lo tanto, Señor, no me siento yo mejor que esos fariseos, que criticaron a tus discípulos y los señalaron como incumplidores de la ley del sábado. Y te pido que me saques de esa forma de pensar, y de ese egoísmo de poner todo mis intereses antes que los de los demás y, sobre todo, de tu Voluntad. Yo, Señor, quiero hacer tu Voluntad, y eso me ayuda a verme como soy, débil y frágil. Y eso me descubre a verme como un pecador, pobre e impotente de liberarme de mi pecado por mí sólo. Necesito tu ayuda y tu Gracia para vencer esas apetencias y apegos que me someten.

Esa es mi petición de hoy, Señor. Sólo quiero que me liberes de esa apatía, desidia y egoísmo de acaparar y de guardar y tener. Dame la libertad generosa de compartir. No sólo mi palabra, que ves que lo hago, sino también mi vida y mis bienes. Enséñame a hacerlo y a saber discernir cómo  y dónde, porque no sólo hay que dar, sino saber a quien se le da. Gracias, Señor, y espero tu respuesta. Amén.

jueves, 20 de julio de 2017

DESCUBRIRLO, PARA AMARLO Y SEGUIRLO

La mayoría, por no decir todos, exigimos la fe antes que entregar nuestra confianza. El sentido común nos dice que es al revés. Primero se entrega la confianza, y luego nacerá la fe. Porque, la fe supone el dar la confianza a una persona y seguirla confiando en ella. Es, pues, lógico, dejarnos guiar por ella, para luego, conociéndola, creerle y seguirle.

Dicho esto, tendremos primero que abandonarnos en el Señor y descargar en Él todos nuestros problemas, ambiciones y afanes, para, tomando su yugo, aprender de Él que es manso y humilde de corazón. Porque, será esa mansedumbre y humildad la que nos llenará de paz y serenidad.

Y lo experimentamos en los afanes de la vida. Sin darnos cuenta nos vemos arrastrados por muchas cosas que no sabemos ni para que las queremos. Y otras, en las que buscamos vivir mejor, experimentamos que nos  desestabilizan y nos someten a disciplina que nos deshumanizan. Y, siempre, todo acaba igual. Aunque tratamos de engañarnos, experimentamos que seguimos igual y que, cuanto más buscamos descansar, más nos fatigamos y nos estrésamos.

Pidamos luz y paciencia para ver donde está la calma y la paz. Sólo en el Señor podemos encontrar sentido y paz a nuestra vida. Todo lo demás está de paso, pero Él siempre estará. Es inmutable y Eterno, y nos ha prometido que su yugo es suave y su carga ligera. Es el final que todos deseamos, descansar en paz. Y sólo en Jesús, que nos busca y nos ha prometido volver para llevarnos con Él a la Casa del Padre, encontraremos esa paz que ansiamos y buscamos.

Pidamosla confiados y esperanzado en su Palabra. Él nunca ha dejado de cumplir lo que dice. Su Resurrección lo avala y su Palabra siempre tiene cumplimiento. Amén.

miércoles, 19 de julio de 2017

SENCILLOS Y HUMILDES

No es cosa fácil. Cuesta mucho sostenerse en la humildad y sencillez. Porque eso, aparentemente, desmerece y empequeñece, y a nadie le gusta quedar por debajo. Cuesta y, por experiencia se hace difícil mantenerse en la humildad. Quizás estés buscando cosas más heroicas o de mayor notoriedad, pero ser humilde está al alcance de todos, pero son pocos los que lo logras.

Esta será una buena oportunidad para pedírselo al Señor. Señor, convierte nuestro orgulloso corazón en un corazón noble, humilde, agradecido y sencillo, para que pueda dejar entrar tu Palabra y acogerla con alegría y entusiasmo. Tengamos la confianza que el Señor nos dará la fortaleza para vencernos y soportar con paciencia el mantenernos en la humildad.

Porque, ser humilde no es parecer un bobo, ni limitarse y echarse para atrás en todo. Ser humilde es y significa vivir en la verdad y reconocerse pecador y que de los demás también puede aprender. Ser humilde es tomar conciencia que todo lo que tienes, de bueno y de inteligente, lo has recibido de Dios. Y lo que no es tan bueno, puedes, con la ayuda del Espíritu Santo, mejorarlo y hacerlo bueno.

Ser humilde es abrir tu corazón a la Palabra de Dios, y confiar en Él. Tal y como los niños confían en sus padres y se fían de su palabra y de lo que les dicen. Eso te pedimos, Señor, danos un corazón de niño, confiado y abierto a tus enseñanzas y tus mandatos. Amén.

martes, 18 de julio de 2017

PENSANDO EN TU ENCUENTRO

Es posible que nuestra tendencia natural sea agarrarnos a la vida. Sin lugar a duda, somos humanos y esa es nuestra tendencia natural. Pero, la vida humana es una vida corta, destinada a corromperse y sufrir una transformación. Y, esa transformación, es lo verdaderamente importante. Es lo que cuenta y lo que importa. Nada ni nadie le puede superar. Morir para Resucitar. Es lo que Jesús nos ha revelado y nos ha venido a comunicar. Es la Buena Noticia de salvación.

Por tanto, todo lo que puedes aspirar aquí abajo, siendo importante desde nuestro punto de vista humano, no se puede comparar con el gran Tesoro de la Vida Eterna. Eso es lo que nos promete Jesús, y, no sólo eso, sino que nos lo ha demostrado resucitando a Lázaro, su íntimo amigo. También a la hija de Jairo y al hijo de la pobre viuda de Naím. Y a otros gravemente enfermos. 

Pero, lo más asombroso, su propia Resurrección. El fundamento de nuestra fe. Gracias, Señor, por darme la sabiduría de creer en tu Palabra y fiarme de Ti. Gracias, Señor, por ilusionarme y llenarme de esperanza con el momento de mi encuentro contigo, mi propia muerte. Gracias, Señor, por darle sentido a mi vida y hacerla más valiosa y gloriosa en la medida que se consume y se acerca al encuentro directo contigo. Gracias, Señor.

Pero, quiero pedirte que me des la fuerza y voluntad de no descansar ni pararme. De seguir amando más y mejor que lo habré podido hacer, y de abrir mi corazón a tu Misericordia. Porque, la necesito, Señor. Necesito que laves mis heridas y enmiendes mis fracasos, torpezas y pecados. Perdóname, Señor, por tanta basura e inmundicias que te he ofrecido. Perdóname, Señor, y inundame de humildad y de saberme pobre, pecador e indigno de recibir tu Misericordia y tu perdón. Pero, ¿a dónde y a quién voy a ir, Señor, si no es a Ti, que eres Infinitamente Misericordioso y perdonas todos mis pecados?

Tú, Señor, eres mi única esperanza y quien sostienes mi vida y le das sentido. Aléjame de la actitud de Corozaín y Betsaida, y abrir mi corazón a la escucha de tu Palabra y a la acción de dar frutos. En Ti, Señor, confío. Amén.