martes, 23 de mayo de 2017

NUNCA SE HA IDO

Ha subido a la derecha del Padre, pero su Espíritu permanece con nosotros. Convenía que se fuera al Padre, pero en su lugar ha venido el Paráclito, el Espíritu de Dios, que nos asiste y nos acompaña en nuestra aventura de vivir en su Palabra y dar testimonio.

Pidamos su presencia y creamos en Él. Recibiremos la fuerza que nos dará luz, sabiduría y todo lo que necesitemos para, siguiendo nuestro camino, vivir en la Palabra del Señor. Demos testimonio corespondiendo a su Amor e imitándole con los hombres. Respondamos a las injurias y burlas de los hombres, como Él respondió y, necesitados de su Gracia, para tal misión, pidámosla con verdadera confianza y fe.

Pues como un Padre que sabe lo que sus hijos necesitan, nos la dará. Ya nos lo ha dicho y recordado: Pedid y se os dará... -Mt 7,7-. Aumenta nuestra fe, Señor, y fortalece nuestra voluntad para que, como hijos agradecidos, sepamos responder y vivir en tu Palabra y Voluntad. Amén.

Gracias, Señor, porque permaneces entre nosotros y nos recuerda y has dicho que estarás con nosotros durante todo nuestro camino. Y que regresarás para llevarnos contigo. Danos la paciencia y la paz para saber soportar todas las inclemencias del tiempo y esperarte con alegría y esperanza, valga la redundancia. 

Creemos en Ti, Señor, y, a pesar de nuestra tristeza, consecuencia de nuestra ignorancia y necedad, danos la sabiduría de confiar y aguardar con expectante escucha y esperanza tu regreso, para abandonados a tu Amor confiarnos a tu Misericordia. Amén.

lunes, 22 de mayo de 2017

NO ESTAMOS SOLOS

Por activa y por pasiva, tal y como solemos expresarnos en nuestro lenguaje coloquial, El Señor nos ha reiterado bastantes veces que no nos va a dejar solos. Se aproxima su Ascensión, pero, simplemente, para dejar paso al Paráclito, que nos va acompañar el resto de nuestro camino hasta llegar al Padre.

Jesús, el Señor, sabe de nuestras limitaciones y debilidades, y del peligro que significaría dejarnos solos y a merced del Príncipe de este mundo. Quedaríamos atrapado en sus garras y seríamos presa fácil para él. Necesitamos la presencia del Consolador, del Defensor, del Paráclito que nos acompaña y nos dirige por senderos tranquilos y sosegados y lejos de las amenazas de peligros y tentaciones.

Es verdad que no nos será fácil, pues tendremos pruebas difíciles que nos harán padecer y sufrir. Ya nos lo advirtió el Señor cuando nos descubre que el discípulo no es más que el Maestro, pero nos anima a que injertados en Él saldremos vencedores. Y hoy nos anuncia la llegada y el envío del Paráclito que nos va a acompañar y a fortalecer en esos momentos de durezas y obstáculos.

Necesitamos estar atentos y abiertos a su acción. Y le pedimos que nos dé la sabiduría y la voluntad de ser fieles a su Palabra; le pedimos que nos aumente nuestra fe; le pedimos que nos transforme nuestro corazón endurecido y calloso por el egoísmo y la soberbia, en un corazón generoso, compasivo, abierto, escuchante y misericordioso para con todos los hombres. 

Le pedimos que seamos capaces de dejarnos invadir por el Paráclito que el Padre nos envía, para que también nosotros seamos capaces de llevarlo, como si de otros paráclitos se tratara, a otras personas que lo necesitan para, en Él, descubrir el Camino, la Verdad y la Vida que les pueda conducir a la Casa del Padre. Amén.

domingo, 21 de mayo de 2017

AMAR ES LA ÚNICA SOLUCIÓN


El amos es el problema. Tanto para ser feliz como para condenarme. Porque sin amor no se es feliz y la vida carece de sentido y la pierdes para siempre. Y, sólo con el amor encontrarás la felicidad y la vida eterna. Y esto no lo dice nadie, porque nadie tiene autoridad para decirlo. Lo dice el único que puede decirlo, el Señor Jesús. El hijo de Dios Vivo.

Su mandato es el amor, y sólo con el amor podemos guardar sus mandamientos y recibir al que el Padre, en su nombre, enviará para que permanezca con nosotros y nos enseñe el camino. Por lo tanto, no nos confundamos. Sabemos que nosotros no podemos cumplir los mandamientos, pero si podemos con la ayuda del Señor. Y para eso es enviado el Espíritu de la Verdad, para que nos la enseñe y nos fortalezca y dé la sabiduría necesaria para entenderla.

Te pedimos, Señor, que nos enseñes a amar y nos des la voluntad, la sabiduría y la fuerza necesaria para poder hacerlo. Amar a los enemigos, que nos lo ponen difícil y fuera de nuestro alcance, pero que sólo en Ti, Señor, podremos superarnos y hacerlo. Amar como Tú nos amas.

No nos resulta fácil, ni de entender ni de saber cómo hacerlo, pero debemos creer en Ti, Señor, porque Tú puedes hacerlo. Y nos lo has prometido: y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros.

Señor, eso te pedimos con todas nuestras fuerzas y nos abrimos a la acción del Espíritu Santo, para que en Él podamos recorrer el camino y cumplir con tus mandatos. Amén.

sábado, 20 de mayo de 2017

ORAR PARA VENCER

La oración es el arma que nos ayuda y permite vencer las seducciones y tentaciones que el mundo nos ofrece. Y también que nos preserva de los peligros que tratan de someternos a las pasiones y vanidades de este mundo. La oración tiene un sentido que de no descubrirlo, corremos el riesgo de quedarnos en la mediocridad. Porque, sin oración nos quedamos anclados y encadenados a este mundo.

Por eso, Señor, conscientes de nuestras debilidades y pecados nos ponemos en tus Manos y te pedimos la Gracia de estar siempre unidos a Ti por medio de la oración. Oración que nos une íntimamente y nos refuerza y utiliza en la Eucaristía y el Amor. Lo pedimos en tu Nombre, Señor, y confiamos en tu promesa y Palabra.

Sabemos de los peligros y sufrimientos que nos aguardan. Muchos hermanos nuestros en la fe padecen persecuciones de todo tipo, y muchos pierden sus vidas al sostenerse firmes en la fe. Otros sufren esclavitudes, malos tratos y padecen hambre y sufrimientos de todo tipo. Los hay que son expoliados de sus derechos y arrastrados a renunciar a su fe, incluso pagando con sus vidas. Y otros, corriendo mejor suerte, también sufrimos y queremos compartir todo lo que podamos para ayudarles, y de manera especial con nuestra oración y recuerdo diario.

Danos a todos, Señor, especialmente a los que más lo necesitan, la fortaleza de sostenernos en la fe y seguir perseverando con fidelidad, paciencia y unidad a tu lado. Amén.

viernes, 19 de mayo de 2017

QUEREMOS SER TUS AMIGOS, MANDA SEÑOR.


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA



Me consideras, Señor, como un amigo, no como un siervo. Por eso me das a conocer todo lo que has oído al Padre, y me has elegido para ser tu amigo, discípulo y seguirte. Y yo lo quiero hacer. Quiero guardar tus mandatos y cumplirlo a lo largo del recorrido de mi vida. Quiero dar frutos, esos frutos que Tú esperas de mí. También, Señor, quiero amar como Tú me has enseñado y me demuestras, y me sigues demostrando cada día al aceptarme y perdonarme.

Sabemos que un grano de trigo si no muere no da fruto. Y, entonces,  queda el sólo, pero si es capaz de morir se transformará y dará muchos frutos. Ese ejemplo es lo que significa para nosotros morir. Es darse y generar frutos de amor que, a su vez, se transformen en otros frutos de amor. Es el amarse los unos a los otros como el Señor nos ha demostrado, y lo hace cada día, esperándonos con los brazos abierto y perdonando todos nuestros pecados.

Y eso es lo que hoy queremos pedirle al Padre en tu Nombre, Señor. Queremos pedirle que nos transforme nuestro corazón y que nos haga cada día más generoso, más dado y entregado a servir a los hombres y a amarlos como Tú nos ama. Queremos ser mejores y, para ello, queremos guardar tus mandamientos y vivirlos desde la libertad, el amor y la alegría. Porque vivir de acuerdo con nuestros deseos más profundo de amar es vivir en la alegría y el gozo.

Por eso, hoy Señor, queremos pedirte que aumentes nuestra fe y nos fortalezca en la paciencia de saberte cerca de nosotros y amándonos constantemente. Queremos pedirte que nos fortalezca nuestra voluntad para poner en tus Manos toda la capacidad y el talento del que seamos capaces para no desfallecer y siempre estar a tu lado y esforzándonos en amarte. Amén.

jueves, 18 de mayo de 2017

ESE ES MI OBJETIVO

Ese es mi objetivo, Señor, seguirte permaneciendo en tu Amor e imitarte en tu estilo de vida. Ese es mi objetivo, aunque confieso, en muchos momentos de mi vida, me he apartado mucho de él. Y, también, cuando trato de estar a tu lado no doy la talla y me quedo muy por debajo de lo que Tú deseas de mí.

Sin embargo, Señor, he aprendido una cosa. He aprendido a confiar y a creer en tu Palabra. Palabra que me revela ese Amor Infinito con el que me amas. Pues, Jesús, tu amadísimo Hijo, el Predilecto, me lo ha revelado en su Amor: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor».

Y esa confesión levanta mi ánimo y fortalece mi espíritu para la lucha de cada día y el esfuerzo de vivir en tu Palabra y Voluntad. Eso hace que, un día sí y otro también, me esfuerce en permanecer en Ti, Señor. A pesar de reconocerme pecador y poca cosa. Sé que no soy merecedor de tu Perdón y de tu Amor, pero Tú me lo revelas y me lo confiesas. Y yo lo creo, Señor.

Te pido, Dios mío, que me infundas la luz necesaria para no desviarme del camino, y la fortaleza que necesito para sostenerme firme en tu presencia, a pesar de mis fallos, mis desvaríos, mis pecados, mis fracasos y mi soberbia. 

Dame la Gracia, Señor, de superar todas esas dificultades y tener la voluntad y fuerza de asumirlas y superarlas según Tú quieres y como Tú quieres. En Ti confío, Señor, y a tu Corazón me encomiendo abandonado a tu Infinito Amor. Amén.

miércoles, 17 de mayo de 2017

INJERTADO EN TÍ, SEÑOR

Muchas veces me ocurre y pienso que mis frutos dependen de mí. Incluso, llego a pensar que soy culpable de que no se den o sean malos. Claro es que mi esfuerzo y colaboración tendrán gran importancia, pero, de nada valen mis esfuerzos si no cuento con el Señor. Porque, sólo injertado en Él daré buenos frutos.

Nuestra vida no tiene ningún sentido sin el Señor. Sin Él sería una vida como la de cualquier animal. Animal racional que se busca la vida, pero que, tendrá que morir en el mundo de su propia selva. Sin Jesús el horizonte de nuestra trascendencia se difumina y desaparece. Y sin trascendencia la vida se hace rutinaria y finita. Saber que vivimos para morir no es una buena noticia.

La buena noticia es que nacemos para vivir, y vivir en abundancia. Es decir, eternamente. Ese es nuestro destino y nuestra meta. Y saberlo es muy importante y necesario. Necesitamos saber que nacemos para vivir eternamente. Porque, sólo sabiéndolo podemos encontrar el barco y comprar el billete que nos dé la oportunidad de embarcarnos en ese camino.

Y hoy nos dice Jesús que necesitamos permanecer en Él para dar frutos. Y eso es lo que hoy queremos pedirte, Señor. Esa capacidad y voluntad para permanecer en tu Palabra y en tu Voluntad. No queremos que sean palabras que se las lleva el viento, ni tampoco actos rutinarios que siempre terminan en lo mismo. Queremos, Señor, vivir tu Palabra y hacerla vida en nuestra vida.

Señor, no dejes que los días pasen por nuestras vidas de forma rutinaria y acomodada. Infunde en nosotros ese espíritu de lucha, de fe, de fortaleza para esforzarnos en vivir lo que Tú quieres que vivamos. Aumenta nuestra fe y transforma nuestro corazón. Tomamos tu Palabra y pedimos, no cosas para nosotros, sino que nos des la fuerza, la sabiduría, el espíritu para vivir con y en tu estilo. Amén.

martes, 16 de mayo de 2017

LA PAZ NOS DA TRANQUILIDAD PARA CONTINUAR EL CAMINO

Sin paz no hay luz ni claridad; sin paz será imposible ver la luz que nos alumbra el camino. La paz nos es muy necesaria para sosegarnos y tener tranquilidad para continuar la marcha hacia la vida eterna. Jesús siempre nos habla de la paz y en sus repetidas apariciones a los apóstoles le anunciaba la paz. Porque sin Paz tampoco hay Amor.

Diríamos que una característica fundamental de los cristianos es la paz, porque sin paz no hay tampoco alegría, y menos esperanza. Descubrimos que la esperanza y la alegría nacen de la paz. Y es la paz la que nos da fuerza y nos capacita para soportar el dolor y sufrir con paciencia las inclemencias del pecado, del que brota la soberbia, la envidia, el odio, la venganza y las guerras que dan muerte.

Jesús deja este mundo desde el dolor y sufrimiento en la Cruz, pero transmitiéndonos la Paz. Una Paz de saberse en Manos del Padre; una paz que le llena de gozo y esperanza; una paz que sostiene la Vida Eterna y nos llena, a pesar del dolor, de esperanza y alegría en la Resurrección. Una Paz que sólo el Señor nos puede dar. Una Paz que no es como la que nos da este mundo, sino una Paz que da Vida Eterna.

Porque, sólo en Paz podemos ser alegres y felices, y sólo quienes vivimos en Paz, en esa Paz que nos da el Señor, seremos capaces de permanecer en la alegría pese al dolor y sufrimiento. No hablamos de utopías ni idealismo, sino de realidades. Realidades que están personificada en los mártires, de los que la Iglesia está llena. Hombres que han superado el dolor y el sufrimiento con alegría y paz por entregar sus vidas por la defensa de su fidelidad y amor al Señor.

Pidamos esa Gracia de vivir en Paz. En esa Paz que el Señor nos ofrece y nos da cada día para que, sostenida en ella, podamos aceptar y asumir todos los avatares, peligros y dificultades que se nos presenta en el camino. Y, pidamos, que lo hagamos con verdadera alegría y paciencia, porque eso serán signos de que vivimos y estamos en la Paz del Señor. Amén.

lunes, 15 de mayo de 2017

LLÉNAME, SEÑOR, DE TU ESPÍRITU SANTO

Sólo no puedo, Señor, porque mi naturaleza está sometida y herida por el pecado. Es disparatado y absurdo pretender llegar a Ti con mis propias fuerzas. Necesito la Gracia del Espíritu para poder, abierto a su acción, enfrentarme a la lucha de cada día contra las seducciones de este mundo. Llena, Señor, mi pobre corazón del Espíritu Santo, que el Padre envía en tu Nombre, para que mi alma y todo mi ser guarden tus mandatos y los cumplan.

Porque, la prueba de mi amor no será que yo lo diga y lo manifieste, sino que me esfuerce cada día en cumplirlo. Y eso sólo lo podré hacer contigo y en, con y por el Espíritu Santo. Dame, Señor, la sabiduría de entender y de saber discernir lo bueno de lo malo. Y también la voluntad y fortaleza para poder vivirlo y llevarlo al día a día de mi vida.

Señor, llénanos de tu presencia y haz que la sintamos en nuestros corazones. Creemos en tu Palabra, Señor y esperamos confiados que tu presencia nos llene cuando Tú lo decidas. A nosotros no toca esperar, pero no con los brazos cruzados, sino esforzándonos cada día en guardar tus mandatos y llevándolos a nuestra vida, con humildad, paciencia y esperanza.

Y abiertos a la acción del Espíritu Santo, que nos asiste y nos acompaña, para infundirnos la sabiduría de discernir el bien del mal y así vivir en tu Voluntad, cumpliendo tus mandatos y proclamando tu Palabra con humildad por todos los lugares que nos lleva nuestro camino. 

Gracias, Señor, porque alegres y esperanzado caminamos junto a Ti seguros y en paz, porque sabemos que Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

domingo, 14 de mayo de 2017

EN TI PONGO TODA MI CONFIANZA

Estoy tranquilo, Señor, a pesar de las turbulentas aguas que corren por los ríos de este desesperado y loco mundo. Estoy tranquilo, Señor, a pesar de la oscuridad que envuelve a este mundo y de su desesperada búsqueda de paz y felicidad. Una paz y felicidad que fundamenta en el poder, la riqueza, el bienestar y el placer de unos sobre los otros. Porque este mundo no es el bueno, sino el medio para llegar al Bueno, bueno con B mayúscula, que prepara el Señor para cada uno de los que creen en Él.

Este mundo es caduco, y todo lo que tiene fin no es bueno del todo, porque la verdadera felicidad no puede terminar, es eterna. Pues, si termina, se acaba. Y cuando se acaba, ¿qué hacemos? ¿Sufrimos? Ese dios no me convence. Un dios que muera deja de ser dios. A ese dios no me entrego ni sirvo, porque, también un día morirá. Mi Dios tiene que ser Eterno, porque lo bueno y gozoso lo es si es eterno. Esa condición es imprescindible, y nos señala y demuestra que hemos sido creados para la Vida. Vida Eterna. Si no esto no tiene sentido.

Por eso, Jesús, que hoy nos dice que es Dios, y que Dios es Jesús, nos revela que sólo Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Él es el único y verdadero Dios que salva, porque es Eterno. Y, sí, a ese Dios quiero servir, quiero seguir y ante Él me postro con todo mi corazón y ser, y me humillo como esclavo. 

Te pido, Señor, que me des esa sabiduría y voluntad para seguirte con total fidelidad y entrega y derramar todo mi amor desde Ti a los hombres, por los que Tú has entregado tu Vida. Te pido, Señor, que alumbres mi vida para que pueda dar testimonio de tu Amor sirviendo a los hombres como Tú has hecho con cada uno de nosotros. Amén.

sábado, 13 de mayo de 2017

VUELVO, SEÑOR, A PEDIRTE QUE AUMENTES NUESTRA FE

Creer que me das poder para hacer tus mismas obras me pone los pelos de punta. Me impresiona esas tus Palabras, porque, yo, Señor, me las creo. O, al menos quiero creerlas, aunque me fe sea incipiente, débil e indecisa, hasta el punto que dudo, como Pedro en las aguas, y me hundo. Tendré que gritarte, Señor, ¡salvame!

Aumente mi fe, Señor, pero, sobre todo dale firmeza, solidez, fortaleza y seguridad para afianzarla, para saber que viene de Ti, Señor de todo lo visible e invicible. Pero, sobre todo, danos sabiduría para saber utilizarla en beneficio de los hombres. De forma especial en los más necesitados y excluidos. Y no sólo materialmente, sino fundamentalmente espiritual.

Perdona, Señor, mi osadía y atrevimiento, e ilumina mi vida para que, apoyado en tu Amor, sepa responde a toda la autoridad que Tú has puesto en mi humilde persona. Una autoridad que empieza en la humildad y en el servicio para el bien de la humanidad. En especial a las personas más cerca y necesitadas. Señor, tómame en tus brazos y haz de mi vida y en mi vida la obra que Tú has pensado para mí. Dame la fuerza y la sabiduría de, como tu Madre María, ser obediente y fuerte para sostenerme en tu Palabra, oración y alimento. Amén.

viernes, 12 de mayo de 2017

UN CAMINO INFECTADO



HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


No podemos distraernos y alejarnos del Señor, porque eso equivaldría a quedarnos desorientados y hacer posible que se dé la posibilidad de perdernos. El mundo tiene mucho poder y juega con ventaja. Nos tiene a merced, porque nuestra naturaleza caída y debilitada por el pecado, queda sometida a su poder y seducción. Enfrentarnos solos es una locura y una temeridad, pues nuestras posibilidades de superar las dificultades que nos salen al paso son escasas o nulas.

El Señor nos lo advierte y nos anima. Nos recuerda que ha ido a prepararnos un lugar donde estaremos felizmente junto a su Padre. El Señor quiere que, dónde esté Él esté también nosotros, y nos promete de venir a buscarnos para llevarnos junto al Padre. ¿No es esto una maravilla y una esperanza? Estamos llamados a la vida y la muerte en este mundo, que tiene que llegar porque es caduco y se hace viejo, no es sino el pasaporte para, de la Mano del Señor, llegar al otro.

Hoy, Señor, queremos darte las gracias por esta promesa de esperanza y de vida. Hoy, queremos darte las gracias por darnos esperanza y confesarnos que has ido a prepararnos un lugar, y que promete regresar a buscarnos. Creemos en tu Palabra y, a pesar de nuestras debilidades y pecados, nos agarramos a Ti, rogándote que nos llenes de fortaleza y sabiduría para no despegarnos de tu presencia y caminar de tu Mano.

Los peligros son muchos y el mundo, dirigido por el Maligno, nos acecha y seduce. Rogamos al Espíritu Santo que nos llene de paciencia y fortalezca nuestra responsabilidad y voluntad para, en Él, vencer las dificultades y peligros que nos salen al paso. Amén.

jueves, 11 de mayo de 2017

MAESTRO Y DISCÍPULO

Posiblemente te sorprendas cuando ves a alguien, al que consideras más que tú, servirte desinteresadamente y de la forma más humilde posible. Lavar los pies era lo último que se podía esperar, reservado a los más bajo, esclavos y personas muy humildes, en el sentido literal de la palabra. En aquella época y sigue considerándose hoy. No es por tanto de extrañar que Pedro se opusiera en principio a ser lavado por Jesús.

Con este gesto, Jesús nos da a entender, no sólo con palabras, sino también con hechos, lo que quiere de nosotros. Y ese es el camino. No hay otro. Lo sabemos y lo decimos por activa y pasiva. Y, también, experimentamos lo difícil que es llevarlo a la vida. Son esos momentos cuando experimentamos lo débiles  y frágiles que somos, y que, sólo en el Señor, podemos emerger y sostenernos en el amor.

Esa es nuestra oración constante. No podemos con el amor. Nos supera y nuestra naturaleza caída se derrumba ante el mal recibido por otra persona. Las ofensas recibidas nos pueden y nos resulta imposible perdonarlas. ¿Qué hacer entonces? Simplemente confiar. Confiar y esperar en la Gracia del Espíritu Santo que nos asiste, auxilia y acompaña. Perseverar y abrirnos a su acción con paciencia y esperanza. 

Es el ejemplo que ayer, en su audiencia, nos ponía el Papa Francisco. La Virgen María es un testimonio y ejemplo de fidelidad, de obediencia, de sosternerse en la adversidad y en confiar en la acción de Dios. Y, también nosotros, en ella, debemos buscar fuerza y ánimo para, confiados en el Espíritu Santo, continuar el camino esperanzados y confiados.

Pidamos esa Gracia y confiemos que el Padre, por los méritos de su Hijo y en su Nombre, nos la dé, para que perseveremos obedientemente confiados en su Palabra y unidos en la Iglesia con el Papa Francisco a la cabeza. Amén.

miércoles, 10 de mayo de 2017

EL GOZO DE LA CONCIENCIA

A nadie se le esconde que cuando su conciencia está de acuerdo con lo que, al menos él, cree es la verdad, su gozo es manifiesto y la paz inunda su ser. Sin embargo, esa experiencia nos lleva a otra reflexión: ¿Dónde está la verdad? Porque, podemos caer en un relativismo peligroso, y considerar verdad lo que a nosotros nos parezca y de acuerdo con nuestra lógica y sentido común.

Es un peligro porque, quieras o no, siempre te verás influido por tu propio egoísmo y tenderás a auto engañarte. Por eso la gran importancia de buscar la verdad. Y la verdad sólo está en una parte, en nuestro Señor Jesús, el Hijo enviado por el Padre, que dice lo que el Padre le ha mandado decir. Es ahí donde tenemos que poner nuestra mirada y nuestra referencia, porque lo que dice el Hijo es lo que el Padre le ha mandado decir.

Jesús es el Hijo del Padre, y ha venido enviado por Él. Y sólo dice lo que el Padre le ha mandado decir. De forma que quien le oye y cree en Él, está haciéndolo también en el Padre. Él es el único Camino, Verdad y Vida que conduce al Padre. Y eso queremos pedirle hoy, que nos lleve al Padre.

Danos, Señor, la sabiduría y fortaleza de seguirte y de vivir en tu Palabra, para que a la hora de nuestro juicio, nuestra vida vaya de acorde con tu Palabra y, por tu Gracia y Misericordia, podamos alcanzar la Vida Eterna que el Padre, por los méritos de su Hijo Jesús, nos ha prometido. Amén.

martes, 9 de mayo de 2017

BUSCANDO INTERROGANTES

El hombre no cesa de preguntarse respecto a los interrogantes y misterios que le asaltan. Están sellados a fuego dentro de su corazón, y no puede evitarlo. Busca respuestas que le respondan a sus preguntas. ¿Cómo vencer la muerte? ¿Cómo alcanzar la eternidad? ¿Y la felicidad?

A lo largo de su camino tropieza con muchas dificultades y permanece en la oscuridad por mucha luz que pueda hacer. El hombre no da más de lo que puede, y su medida está encerrada en el espacio y el tiempo. No alcanza más allá. Nunca podrá entender a Dios, pues siendo criatura de Él está bajo sus dominios y su dependencia. Sin embargo, es un misterio como nos ama Dios y, por amor, quiere salvarnos.

Pero, hay una condición, la humildad. Necesitamos imperativamente ser humilde. Sin ella no puedes alcanzar la fe. Necesitas la humildad para abrir tu corazón al regalo de la fe que Dios te da para que puedas creerle y salvarte. No hay otro camino, ni otra condición. Siendo humilde abrirás tu humilde, valga la redundancia, corazón, para llenarlo de la fe que necesitas para creer. Ten por seguro que entregándote a la humildad, la fe llenará tu vida.

Pero, la fe es un don que exige cambio de actitud, cumplimiento de un deber, observancia de la doctrina religiosa, obligación de conciencia... La fe te pone en camino y te relaciona con Jesús, que te lleva al Padre. Sin fe no hay conversión. Pero con ella, el Camino se hace Luz, Verdad y Vida.

Pidamos esa Gracia, la fe que nos lleva a seguir al Señor y a relacionarnos con Él. Pero, pidamos, sobre todo, ser humilde. Porque la humildad es la puerta que nos abre el corazón a la fe. Esa fe que, siendo humildes, debemos insistir en pedir al Padre en nombre de Jesús. Amén.

lunes, 8 de mayo de 2017

QUIERO SER DE TU REDIL, SEÑOR

Señor, quiero ser tu oveja, una de tus muchas ovejas. Con esto quiero decirte, Tú lo sabes, quiero que seas mi Señor, mi Dueño y mi Guía. Sé que tus cuidados son amorosos y llenos de ternura y verdadero amor. Y sé que quieres llevarme a la Casa de tu Padre, donde mi felicidad será plena y eterna junto a Ti.

Pero, Señor, tengo miedo. Tengo miedo porque este mundo es una selva muy peligrosa. Hay peligros por todas partes y fuertes, casi irresistibles, tentaciones que incitan al pecado y a la desobediencia. Y, mi naturaleza, herida por el pecado, es débil y fácil de ser vencida. Para más gravedad, el demonio está al acecho y nos vigila como lobos con piel de cordero. Es muy inteligente y, disfrazado, incluso de verdad, trata de seducirnos y engañarnos. Incluso dentro de nuestro mismo redil.

Señor, sé que Tú no te descuidas, pero me das libertad y me pruebas. No será el discípulo más que el Maestro, nos dices - Mt 10, 24 - y tendré que enfrentarme a esas pruebas con las que puedo verificar y demostrarte mi apuesta y decisión por ti. Es la cruz, esa mi cruz de la que tanto nos has hablado y nos has invitado a cargar con ella - Lc 9, 23 -. Porque de ninguna otra forma puedo desmostrarte mi amor, sino amando y aceptando voluntariamente los sacrificios y adversidades que la misma vida me pone en mi camino.

Pero, para eso necesito tu alimento, Cuerpo y Sangre, unido a la oración constante y diaria que me fortalezca y me vigorice para encontrar fortaleza y vencer todos los obstáculos que se vayan interponiendo en el camino de mi vida hacia Ti. Por eso, Señor, insisto, quiero ser de tu rebaño y dejarme pastorear por Ti, porque contigo, Buen Pastor, estaré seguro y libre de todo peligro y alcanzaré ese Redil que llena mi vida de Vida abundante y eterna. Amén.

domingo, 7 de mayo de 2017

LUZ, SEÑOR, PARA ENCONTRARTE

Todo en esta vida se reduce a encontrarte, Señor. Saber que puerta tengo que abrir para seguirte es descubrir el Tesoro que todos buscamos en este camino de nuestra vida. El problema es obviar que hay muchas puertas en este mundo. Puertas que seducen y que son muy atractivas aparentemente a los ojos del mundo, en el que también estamos nosotros. Y hay que vencerlo.

Por lo tanto, buscar la verdadera Puerta, que eres Tú, Señor, no es tan fácil, porque nuestra humanidad está herida, tocada y ciega, y el demonio acecha para desviarnos, confundirnos y equivocarnos de puerta. Necesitamos luz y acompañamiento. Ya, desde el día de nuestro Bautismo, recibimos al Espíritu Santo, que nos acompaña y nos guía. Y en Él queremos apoyarnos para, con su asistencia y consejos, encontrarte, Señor, y seguirte sin pérdida ni equivocación.

Eso te pedimos en este humilde espacio de oración. Luz y buen discernimiento en el Espíritu Santo, para caminar seguro y escuchar sólo tu Voz. Saber distinguirla de todas esas voces que tratan de confundirnos y de ofrecernos pastos, aparentemente verdes y apetitosos, pero que pronto son destruidos por las llamas del vacío y el sin sentido. Pastos verdes por afuera, pero huecos y podridos por dentro. Pastos que destruyen y aniquila nuestra esperanza y nuestra vida.

¡Señor!, queremos oír solamente tu voz y a ella obedecer rápidamente. Queremos seguirte sólo a Ti, porque Tú eres el Pastor verdadero de nuestra vida y el que entra por la verdadera puerta de nuestro particular redil de nuestro corazón, y el que nos da la  Vida, verdadera Vida en abundancia.

Te pedimos que nos fortalezca y nos dé sabiduría para saber escucharte y también seguirte. Porque contigo, Señor, estamos seguros y confiados, pues Tú, Señor, eres nuestra verdadera Puerta y Pastor. Amén.

sábado, 6 de mayo de 2017

ORACIÓN Y OBRA

No tendría sentido tener una vida de oración y otra de obras. Es decir, rezar y no obrar; o, no rezar y obrar. Ambas actitudes están cojas. Porque la vida sin oración se contamina, y la oración sin vida queda hueca y vacía.

Es, pues, necesario que nuestra oración tenga eco, y ese eco se derrame en frutos que alivien y beneficien al hombre. La oración, si no tiene en el horizonte el bien del hombre deja de ser verdadera oración para convertirse en idolatría y apariencia.

Adorar significa postrarse a los pies de alguien para seguir sus enseñanzas, su doctrina y mandatos. Adorar a Dios significa ponerse a sus pies y entregarse a su estilo de vida y a sus enseñanzas e indicaciones. Luego, relacionarse con Él es abrirse a sus enseñanzas e ir aprendiéndolas y practícándolas en el camino de tu propia vida.

Para eso está y se ha quedado el Espíritu Santo. No se ha quedado de forma pasiva, sino que actúa constantemente en nosotros con nuestro permiso libre. Ahí entramos cada uno de nosotros para ponernos a su disposición y dejarnos guiar por su Sabiduría.

Y eso es lo que te pedimos hoy, Señor. Abrirnos a tu Corazón y a tu Gracia. Y te suplicamos que transformes nuestras vidas según tu Voluntad y no la nuestra. Amén.

viernes, 5 de mayo de 2017

ANUNCIANDO AL SEÑOR

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


Toda oportunidad es buena para anunciarte. Porque cuando estamos mostrándonos atento, servicial, oyente y dispuesto a la ayuda, estamos amando. Porque amar es buscar el bien de todos los hombres. Un bien que se esconde en la justicia, en el respeto, en la verdad y la igualdad. Un bien que se concreta en el amor, que significa todo lo dicho anteriormente.

Cada instante de nuestra vida es bueno para relacionar y enlazar a los hombres con Dios. Y lo haces cuando tu vida respira comunión con Dios; lo haces cuando tu relación con los demás está fundamentada y apoyada en Dios. Tus palabras y tus obras le anuncian y le transparentan. Porque, Dios está en tu vida y en la de los demás. Sólo tenemos que estar atentos y disponibles para dejarnos guiar por el Espíritu Santo.

Esa es tu predicación, coherencia de vida y de palabra. Y también de pensamiento. Cuando se presenta descoordinación entre unos y otras, todo parece debilitarse y no transmitir. Y es eso lo que, precisamente, Señor, te venimos a pedir hoy. Coherencia entre nuestras palabras y nuestras vidas.

Que sepamos dar verdadero testimonio de tu Palabra con nuestra palabra y vida. Porque, Tú eres el Pan de Vida que nos da verdadera Vida Eterna. Amén.

jueves, 4 de mayo de 2017

EXIGIENDO PRUEBAS

Queremos que sus explicaciones y pruebas nos convenzan y nos saquen de toda duda. Queremos vivir tranquilos y estar seguros de nuestra salvación, pero desconfiamos de la Palabra del Señor. Pruebas no nos faltan, pero no damos el brazo a torcer. Queremos y exigimos más y más. Y cuánto más nos den, más seguiremos exigiendo. Cuando no los de aquí, lo harán los de allá.

Ante todo esto, Jesús nos dice: «Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; éste es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».

El mundo no responde a nuestros interrogantes. Aquí sabemos que no nos quedaremos y que la muerte nos espera. Nuestra esperanza, pues, está en Manos del Señor, que nos dice que Él es el Pan de la vida y quien coma de ese Pan vivirá eternamente. Más esperanza no se puede dar. Ahora hace falte fiarse, tener fe y confiar en su Palabra.

Pidamos esa Gracia, porque razones y pruebas hay. Las Escrituras lo dicen: Está escrito en los profetas: serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. Y tratemos de esforzarnos en escuchar al Padre y de estar, siguiendo los pasos de su Hijo, cerca de Él. Esa es la ruta y el camino. Jesús, el Hijo, el enviado nos lo dice muy bien: En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida.

Pidamos al Señor que nos fortalezca y nos dé la Gracia de la Fe. Esa fe que nos mantenga siempre en perseverante camino hacia la Casa del Padre. Amén.

miércoles, 3 de mayo de 2017

¡ABREME LOS OJOS, SEÑOR, PARA QUE VEA!

Posiblemente, eso no lo pensó el hermano mayor del hijo pródigo. Él llevaba mucho tiempo junto a su padre, pero no estaba en el corazón de su padre. El estar junto a una persona no significa que conozcamos bien a esa persona. Incluso, ni que sepamos quien es esa persona. Tampoco, el hermano menor llegó a conocer a su padre y a, arrastrado por la ambición y placeres de este mundo, se alejó del padre.

Igual sucedió con los discípulos de camino a Emaús, y de tantos otros. Estamos, quizás, junto al Señor, pero no le vemos, y menos le conocemos. Unos porque están bastante lejos e imbuidos por las cosas de este mundo; otros, porque, estando dentro, no experimentan la cercanía con el Padre, que les ama y les salva. La cuestión es preguntarnos nosotros mismos, ¿dónde estamos y qué experiencia tenemos?

Porque sólo hay una respuesta y una consecuencia. Estar y ver al Señor es vivir en el esfuerzo de amar y de esforzarnos en salvar a los demás. Salvarlos en la medida de, con tu palabra y con tu vida, proclamar el Evangelio y dar a conocer el mensaje de salvación que Jesús, el Hijo de Dios, viene a presentarnos. Y eso se ve y se nota, y en esa misma medida se propaga.

Por eso, Señor, empiezo mi humilde reflexión suplicándote que abras mis ojos y llenes de luz mi corazón para que pueda verte y experimentar tu Amor. Porque Tú, Señor, eres el Rostro del Padre, y quien te ve a Ti ve también al Padre. Y a Ti, Señor, te recibo cada día, e incluso te llevo a alguna persona enferma para que también te reciba. Ábreme mis ojos y dame toda la luz que necesito para experimentar dentro de mi pobre corazón tu presencia, tus caricias, tu amor y misericordia.

Me fío y me abandono confiado en tu Palabra, Señor, y te lo pido con todas mis fuerzas: «todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

martes, 2 de mayo de 2017

EL PAN DE VIDA

Señor, este mundo es un mundo caduco. Un mundo de hambre y sed material que no satisface plenamente y que nos mantiene siempre ansiosos e infelices. Un mundo de espejismos, que no liberan sino someten y esclavizan. Un mundo de engaños y mentiras que seducen y traicionan y lleva al hombre a la perdición.

No está la vida en este mundo, pues todo lo que hay en él la amenaza de muerte. El trabajo es un medio digno de, con el sudor de su frente, ganarse el pan material de cada día. Un pan que se necesita para vivir, pero que sólo es el medio para alcanzar el Pan verdadero. El Pan espiritual que trasciende y nos da la Vida Eterna. 

Hay un gran peligro, y es quedarnos sólo con el valor de lo material. Porque lo material tiene sus días contados. El hombre necesita una aspiración superior que trascienda y le dé esperanza. Ese es Jesús, que nos dice: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed».

Pidamos ese Pan esforzándonos en permanecer y perseverar al lado de Jesús. En Él encontraremos el alimento y la fortaleza para continuar siempre por el buen camino y no desfallecer. Permanezcamos en la Iglesia, nuestra Madre, para que junto a ella vivamos en la esperanza junto a los hermanos que nos acompañan y en los que nos apoyamos.

Pidamos que la Gracia de la Fe nos inunde y nos mueva a creer y fiarnos de la Palabra de Dios. Y que esa fe sea consecuente y nos lleve a la vivencia del amor y de la misericordia. Amén.

lunes, 1 de mayo de 2017

LA CLAVE DE LA FE ES PEDIRLA

No podrás comprender el Misterio de Dios, entre otras razones porque tu inteligencia y razón no alcanzan para eso. ¿Qué te has creído? Ahí se esconde tu soberbia significada en el diluvio, Babel, el hombre rico y muchas escenas más. Las escrituras te van revelando que Dios se resiste a los soberbios y se da a los humildes. María es el primer eslabón de esa cadena que queda llena de Gracia por su humildad.

La fe no entra por méritos, ni tampoco por esfuerzos. No podemos alcanzarla ni tampoco merecerla. La fe es pura Gracia de Dios, y como tal hay que suplicarla, pedirla  y esperar postrado ante la Infinita Misericordia de Dios. El creyente nunca puede desanimarse. Siempre estará suplicante, expectante, esperando y paciente. Sabe, humildemente, que no la merece y que todo es regalo y Gracia de Dios. Por lo tanto, no debe ni puede desesperarse, pues no tiene ninguna razón para ello.

Necedad e ignorancia, aquellos que exigen y hasta se rebelan contra el Amor de Dios. Ciegos y necios aquellos que le rechazan y le piden cuentas, y le exigen pruebas y milagros o hechos extraordinarios que les hagan ver y comprender. La fe es pura Gracia de Dios y, como tal, hay que rogarla, pedirla, suplicarla y esperarla pacientemente. Sin desfallecer, sin desanimarse y sin impacientarse.

Eso no significa que nos suceda y nos debilite. Ese es nuestro pecado. Pero, sepamos también que nuestro Padre Dios es Misericordioso y nos perdona y nos acoge. ¿Por qué lo decimos? Porque nos lo ha revelado y comunicado Jesús, el Hijo. Sí, ese que de Él ha recibido la Sabiduría para decirlo, aunque se haya presentado como el Hijo de José, el carpintero, y María, la sencilla y humilde. 

Realmente necesitamos creer en su Palabra e insistir para que, por su Gracia y méritos, Él si la alcanza y por Él la recibimos, nos revista de la Fe y podamos, abiertos nuestros ojos, comprender y entender el Amor de Dios que nos salva por los méritos de su Hijo. Amén.

domingo, 30 de abril de 2017

TODOS LOS DÍAS SON EMAÚS

Cada día la lucha se hace necesaria. Cada camino es una tentación hacia Emaús. Nos cansamos del cansancio, valga la redundancia, de la incertidumbre de no saber qué hacer o de no poder vencer la apatía y la comodidad. Nos cansamos de descubrirnos pecadores, y un día y otro seguir fallando y desilusionando. ¡No podemos!, gritamos y experimentamos el deseo de retirarnos a casa, al mundo del mundo, y volver con los nuestros, con los de Emaús.

Esa sensación pervive en nuestro corazón humano y herido por el pecado. Y, sin darnos cuenta, el diablo la alimenta exigiéndonos perfección a sabiendas que no podemos alcanzarla. Estamos cansados, Señor, y queremos descansar en tus brazos de Padre Misericordioso. Dejémonos de preguntarnos y exigirnos y, simplemente, lloremos con los que sufren y lo pasan mal. Y acudamos a nuestro Padre. En Él encontraremos el descanso que buscamos, pero también la Misericordia que necesitamos.

Volvemos, Señor, a Ti. Volvemos sabiendo de nuestra inmerecida misericordia y dándote gracias por tu Amor. No merecemos perdón, pero Tú nos perdonas. Está a la vista la Cruz de tu Hijo, que ha aceptado voluntariamente para redimir nuestros pecados. No podemos volvernos atrás y despreciar esa salvación por amor y misericordia que Tú nos has regalado en tu Hijo. Danos la fuerza y la paciencia de saber esperar y de calentar nuestros corazones para, encendidos, regresar a la comunidad. Realmente la necesitamos.

Señor, me detengo ante Ti y me postro a tus pies, y espero. Confío en tu Amor y pongo todas mis esperanzas que, como a los de Emaús, me enciendas mi corazón y actives mi vida llenándola de gozo y alegría y entregándola en la Cruz. Amén.

sábado, 29 de abril de 2017

MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN

Estoy necesitado de humildad, una humildad que me llene de esa mansedumbre, que inunda mi alma de descanso y paz. De una humildad de saberme pequeño, pobre y pecador. De una humildad que me saca de vivir en la oscuridad abriéndome a tu Luz y Verdad. De esa humildad de verme poca cosa, sencillo e inútil, y que sólo tu Gracia, Señor, hace maravillas en mí según tu Voluntad.

No es fácil conseguirlo, porque mi vanidad y soberbia pesan como una losa en mí. Necesito tu Gracia, Señor. Hay mucha gente sencilla, aparentemente sin importancia ninguna, pero que son ejemplos vivos de tu Gracia, Señor. Ilumina mi vida y dame esa sabiduría de los pobres y sencillos para llegar a Ti. Porque, Tú te resistes a los soberbios y te das a los humildes.

Porque la sabiduría no se encuentra en este mundo, ni tampoco en los sabios y hombres que a él pertenecen. Sólo está en Ti, y a los que Tú quieras dársela. Gracias, Señor, por tan grade regalo, y abre mi corazón humildemente para que, entregado a Ti, pueda ser ejemplo de servicio y amor a los demás.

Aquí estoy Señor, dispuesto a ser receptivo con tu Gracia y tu Voluntad. Dispón, Señor, mi alma y llévala y dirígela según tu Voluntad. Anula mi libertad y sométela a tu Voluntad, para que viva según tu Palabra y de acuerdo con tu Amor. De cualquier forma, te ruego me des la paciencia de saber esperar y aceptar mis debilidades y fracasos, para estar disponible cuando Tú dispongas.

Dame, Señor, la fortaleza necesaria para continuar en el camino, aunque vaya tropezando más de la cuenta, y mis pasos se debiliten y desfallezcan. Y, siempre, sepa recurrir a Ti para hallar el descanso y la paz. Amén.

viernes, 28 de abril de 2017

EN TI, SEÑOR, SOSTENGO MI VIDA



HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


No puedo apoyarme en nada, ni en nadie de este mundo. Porque todo lo de aquí abajo es caduco y no me llena plenamente. Lo que perece está llamado a morir, y la muerte es la tragedia del hombre. Sólo en Ti, Señor, puedo apoyarme y sostenerme, porque Tú das la Vida y sostiene nuestra esperanza.

¡Claro que te busco para hacerte mi Rey!, pero un Rey como Tú quieres que te haga. Un Rey de Amor, de servicio y entrega a los demás. Un Rey que ha venido a entregarse y dar su propia Vida para salvarnos a todos. Un Rey generoso, humilde y dispuesto a morir por liberarnos del pecado. Ese es el reinado que Tú, Señor, has querido implantar entre los hombres de este mundo. Un reinado de amor, de justicia y de paz.

Aumenta, Señor, nuestra fe y nuestra capacidad de asombro. Que no nos acostumbremos a tenerte a nuestro lado y no advertir tu Divina presencia; que no nos acostumbremos a tu presencia de forma rutinaria y a no experimentar tu amor y tu generosidad. Señor, que no nos suceda que tu Palabra ya no nos mueva el corazón ni nos llene de gozo y alegría. Mantén nuestro amor primero siempre fresco, activo, emocionado, ingenuo y renovado. Como si de un niño se tratara.

Llénanos de esperanza y de renovadas motivaciones que nos satisfagan plenamente y nos muevan a buscarte y estar ansiosos de permanecer en Ti. Haz que siempre mi alma esté hambrienta y sedienta de tu Palabra y de tu Amor, para que nunca deje de buscarte y de seguirte. 

Que nunca nos cansemos de alimentarnos de tu Palabra y de participar en tu banquete santo reconfortados con el alimento espiritual de tu Cuerpo y tu Sangre. Amén.

jueves, 27 de abril de 2017

¡SOSTÉN MI MIRADA HACIA LO ALTO, SEÑOR!

Mi humanidad me hace bajar mi cabeza a las cosas del mundo. Estoy atado a ellas por mis pecados. Mis inclinaciones son terrenales, llenas de soberbia, egoísmos, pasiones y envidias. Me cuesta mucho levantar la mirada y purificarla. Como la serpiente me siento arrastrado a las cosas de este mundo. ¡Y sólo Tú, Señor, puedes liberarme!

Eso es lo que mis labios ahora expresan: ¡Sostén mi mirada levantada, Señor, y no dejes que se recree en las cosas de este mundo! Porque todo lo de aquí abajo es caduco y efímero. Nada tiene valor y todo es perecedero. ¿Qué gozo y alegría voy a conseguir en las cosas de este mundo cuando son efímeras y caducas? Tener la mirada hacia este mundo es mi mayor error, Señor. Te ruego que me ayudes a levantarla y mirar hacia lo alto. Porque, sólo en lo alto está la Verdad y la alegría de vivir en paz eternamente.

Dame, Señor, la capacidad de experimentar lo espiritual y de encadenarme a las cosas de aquí abajo. Dame la sabiduría de mirar por encima de estas cosas terrenales que apega mi corazón y lo esclaviza. Dame la virtud de buscarte en las alturas y de escuchar la Voz del Padre que te envía a manifestar el único y verdadero Camino, Verdad y Vida.

Son muchos los caminos que se nos presentan en este mundo, pero son caminos que esconden la mentira y se nos presentan como espejismos seductores que, atrapados, nos enseñan sus garras y su maldad. Por eso necesitamos mantener la mirada erguida, firme, levantada y dispuesta, para asirnos, por la Gracia de Dios, de los peligros de este mundo caduco y engañoso.

Pidamos al Padre esa Gracia, para que siguiendo firmemente los pasos del Hijo, y escuchando su Palabra, seamos capaces, en el Espíritu Santo, alcanzar el único y verdadero Camino que nos conduce a la Casa del Padre. Amén.

miércoles, 26 de abril de 2017

¡SEÑOR, QUIERO SER SAL Y LUZ!


¿Qué será de mí, Señor, si no soy sal y luz que alumbre mi camino por este mundo? Esa es mi lucha y mi batalla, y también mis miedos y temores. Dame la paz de ser paciente y confiado en tu Palabra y perseverante en ella. Dame la sabiduría de saber derramar humildemente tu Evangelio y tu Palabra de salvación.

Despójame, Señor, de todas mis ataduras e inclinaciones al mal, y fortalece mi voluntad para hacer la Tuya. Ilumina mi vida y llénala de sentido, de alegría y de paz, para que también pueda ser luz, aunque pequeña, para otros. Y, también, Señor dame la capacidad de aceptar mis limitaciones y mis fracasos, y de saber que, todo me viene regalado de Ti, y como tal debo darlo yo a los demás.

Y en ese sentido y actitud seré, como Tú me indicas hoy, sal y luz para los que me rodean en mi camino hacia Ti. Dame esa paz y paciencia que necesito para aceptar todas las dificultades, y también fortaleza para vencer las seductoras tentaciones que este mundo ofrece a mi débil humanidad. Lléname, Señor de tu Espíritu para, fortalecido en Él, ser fuerte y vencer el mal que me asedia y me tienta.

Revísteme, Señor, de esa capacidad de ser coherente y de poner mi vida en proporción a mi fe, para que mis actos vayan de acuerdo con mis pensamientos y mi forma de vivir. Pero, también, a saber aceptar tu voluntad y las dificultades que surgen en mi propio camino ocasionadas por los otros. Darme cuenta que en muchos momentos obedecer y aceptar la voluntad de los que están junto a mí puede ser el detonante para lograr lo que creo debo hacer.

A veces, la obediencia, a pesar de que sea algo que nos parece equivocado, puede ser el camino para lograr lo que realmente pensamos y queremos hacer en el Espíritu Santo. Pidamos al Espíritu que nos dé esa sabiduría y esa Gracia para siempre dejarnos llevar por Él. Amén.

martes, 25 de abril de 2017

MISIONADOS A PROCLAMAR LA VIDA ETERNA

No es cuestión de apuntarse o no apuntarse; no es cuestión de poner condiciones y quedarse a medias aguas, es decir, ahora sí y ahora no. Hoy puedo y mañana no puedo. Es cuestión de entregarse a la misión con toda tu ilusión y esfuerzo en la medida de tus posibilidades, carismas y circunstancias. Porque, misión es también proclamar, con tu vida, tu esfuerzo y tu testimonio, en tu trabajo, tu familia, tus ambientes y amigos.

Es expresar con todo tu ser que Dios es tu meta y tu vocación. Es manifestar con tu vida que la gran vocación con Mayúscula de tu vida es el Amor. El amor entregado y sin condiciones, tal y como te lo ha entregado nuestro Señor Jesucristo enviado por el Padre. Porque se trata de darte, pero darte en toda la extensión de la palabra, darte plenamente.

No puedes dejar nada para ti. Claro, tendrás que descansar, reparar fuerzas y tonificar tus esfuerzos, pero entregado integramente y sin descanso. Ya vendrá y llegará el día que recibirás el ciento por uno definitivo, aunque, también ahora lo estás recibiendo. Pues recibirás en la medidas que des. Todo lo que te guardes para ti, quizás de forma egoísta, lo tendrás que devolver, porque lo que no sea dado, con y por amor, será exigido como recompensa ya disfrutada y, desgraciadamente, en una escala finita y de mala reproducción.

Porque nada es comparable con el gozo y la felicidad que, nuestro Señor, nos prepara a todos aquellos que son capaces, injertados en Él, dar todo lo recibido en aras de amor sin condiciones. Y eso te pedimos encarecidamente y postrados a tus pies. Danos, Señor, esa fortaleza y capacidad de no desfallecer, ni de tampoco guardarnos nada para nosotros. Incluso en esos momentos oscuros en los que no entendemos nada y todo parece ingrato, pérdida de tiempo y sin frutos.

Nos ponemos en tus Manos, Señor, y nos entregamos confiados en tu Gracia y obediente a tus mandatos. Sí, mi Señor, obedecemos y vamos por el mundo, en tu Nombre, a proclamar el Evangelio.

lunes, 24 de abril de 2017

NACER DEL ESPÍRITU

Es difícil encontrar la Luz cuando vives y te mueves en la oscuridad. Porque, dentro de la oscuridad nunca llegas a vislumbrar la Luz y te pierdes por el camino. Se necesita morir a esa oscuridad y volver a nacer desde el Espíritu Santo. En Él podemos nacer a una Vida Nueva liberados de las ataduras de las tinieblas y del pecado.

Pero eso exige un cambio en la ruta y una disponibilidad para la conversión y para el Bautismo. Sólo en él nacemos a una vida nueva y tendremos la fortaleza de morir a la vida vieja de la carne y el pecado. Pero no depende de nosotros, aunque tengamos parte en la tarea, pues somos libres, pero esa libertad tendremos que perderla voluntariamente y ponerla en Manos del Espíritu Santo, para que sea Él quien la oriente, la dirija y la haga fructificar.

Pidamos esa Gracia, para que nuestro compromiso Bautismal dé los frutos que de él se espera, Pero, para ello, pongámonos en Manos del Espíritu Santo, que hemos recibido en día de nuestro Bautismo y, asistidos por Él, perseveremos en el Camino, en la Verdad y en la Vida que marca nuestra ruta en el horizonte del nacimiento a una Vida Nueva.

Ven Espíritu Santo y llena los corazones de tus fieles y enciende en nosotros la llama del Amor. Envía, Señor, tu Espíritu, y nuestro corazones serán creados de nuevo, transformados de nuevo y nacidos a una Vida Nueva según tu Voluntad. Amén.

domingo, 23 de abril de 2017

EL SEÑOR NO ESCATIMA PRUEBAS

Jesús, no sólo da la Vida por cada uno de nosotros, sino que trata de convencernos presentándose, en sus discípulos, a cada uno de nosotros. Se reune con ellos y les presenta signos y huellas que dan testimonio de su Persona. La Resurrección es un hecho real y quiere que ellos lo vean con sus propios ojos y con sus propias manos.

Tomás, que no estaba en ese momento, se resiste. También te pasa a ti y a mí. Hay muchos momentos que nos resistimos, que vacilamos y nos dejamos embaucar por las dudas. Nos defendemos con nuestra razón y exigimos pruebas, milagros y hechos extraordinarios. Queremos que el Señor, como en un circo, nos deslumbre con su poder. Realmente somos indignos de merecer nada.

El Señor pasa por alto todo eso. Su Misericordia es Infinita y así lo propone al Padre. Su amor y su méritos satisfacen al Padre que nos perdona misericordiosamente. Sabe de nuestras debilidades y tentaciones y da poder a sus apóstoles, en el Espíritu Santo, para que nos perdonen nuestros pecados.

Te damos gracias, Señor, por esas pruebas de amor, y por tu Infinita Misericordia, que no merecemos. Nos postramos ante Ti y te pedimos que nos des la fe para ver, sólo apoyados en tu Palabra transmitida por tu Iglesia desde ese día de Pentecostés hasta hoy. Danos esa Gracia de perseverar si vacilar y de ser fuertes ante las tentaciones de este mundo que trata de apartarnos de Ti.

Y, de nuevo, Señor, aumenta nuestra fe sin la necesidad de estar buscando testimonios y pruebas que nos hablen de Ti. Creemos en tu Palabra y ella sola nos basta. Amén.

sábado, 22 de abril de 2017

INSISTO, SEÑOR: AUMENTA NUESTRA FE

Por muchas pruebas que tengamos no nos será fácil creer. Y es que nuestra humanidad está tocada y herida y vive en la oscuridad. Conozco a muchas personas que duermen en la intrascendencia y ceguera espiritual. Confiesan creer, y hasta tener alguna experiencia, pero su vida queda paralizada, inactiva y pasiva. No emprenden ningún camino. Viven indiferentes al testimonio y mensaje de Jesús.

Luego, ¿qué ocurre? Creo, como se cuenta en la parábola del rico epulón -Lc 16, 19-31- que ni apareciéndose un resucitado movería a muchos a cambiar. Ya ocurrió con Jesús. Ni creían en Él ni en sus Obras. En la primera lectura de hoy se trata lo que comenta ahora: En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, se sorprendieron y descubrieron que habían sido compañeros de Jesús. Pero, viendo junto a ellos al hombre que habían curado, no encontraban respuesta.
Les mandaron salir fuera del Sanedrín, y se pusieron a deliberar:
- « ¿Qué vamos a hacer con esta gente? Es evidente que han hecho un milagro: lo sabe todo Jerusalén, y... -Hech 4, 13-21-.

Poco ha cambiado respecto a hoy. Todo sigue igual. Se necesita una experiencia personal y profunda que toque nuestro corazón, y, así y todo, necesitamos la Gracia de Dios. Es verdad que, por nuestra parte, necesitamos dar un paso hacia adelante y esforzarnos en abrirnos y entregarnos para que el Espíritu Santo haga su trabajo, pero todo depende de la Gracia de Dios. Con ella daremos testimonio y proclamaremos, con nuestras vidas, la Buena Noticia de salvación. 

Y nuestro trabajo es ese. Estar atentos y aceptar nuestra mediocridad. Quizás sea esa su Voluntad respecto a muchos de nosotros. Ahí entra mucho en juego nuestra humildad y obediencia, que ha sido lo destacado en muchos de los que han llegado a tener una íntima relación con Él. Aceptar lo que Él quiere de cada uno de nosotros es aceptar su Voluntad. Y ese es nuestro camino, nuestra derecha y nuestra red.

Pidamos, confiados esa Gracia, ser abrazados pacientemente en la esperanza, que el Señor sabe lo que mejor nos va, y lo que verdaderamente necesitamos. Sea de una forma u otra; activo o paciente; iluminado o en la oscuridad; fuerte o débil, sostengámonos en el Señor y vivamos en su Palabra. Amén.

viernes, 21 de abril de 2017

¿DÓNDE ESTÁ MI PESCA, SEÑOR?

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


¿Dónde está mi derecha, Señor? ¿El lado bueno de mi vida donde puedo encontrarte y presentarte a los demás? Porque, quizás mis caminos son torcidos y erróneos. ¿Dónde está mi barca y mis redes para echarlas en tu nombre y sacarla llenas de peces? ¿Cuál es el lado bueno de mi vida y en dónde tengo que echar mis redes?

¿Donde estás, Señor? Miro hacia el horizonte y mi vista se pierde sin llegar a vislumbrarte. Y, como los apóstoles, pierdo mi tiempo dedicándolo a otros menesteres de menor importancia y trascendencia. ¿Dónde está mi orilla, Señor? Esa orilla a la que tengo que llegar como hizo Pedro, sin dudarlo y arrojándose al mar. Yo también quiero hacerlo.  

Quiero encontrar mi derecha, ese lugar donde mi vida debe echar sus redes y salvar a muchos peces de las aguas contaminadas de ese mar del mundo intoxicado y podrido. Quiero descubrir el lado derecho, correcto y misericordioso donde pueda echar mis humildes manos, para ayudar a nadar hacia donde, Tú, Señor, me esperas y me aguardas. Ese Mar Inmenso de tu Misericordioso Amor que nos limpia y nos inunda de paz y de gozo y nos llena plenamente.

Quiero llegar a esa orilla donde Tú, Señor estás. Dónde Tú, Dios mío, me aguardas y me esperas y llevarte mis pecados para compartirlo contigo. Y recibir de Ti, mi Señor, tu bendición y tu Pan. Aumenta, pues, Dios mío mi fe, para que yo también te descubra en la orilla de mi vida y sepa escuchar donde tengo que echar mis redes y recoger esos frutos que Tú esperas de mí. Amén.

jueves, 20 de abril de 2017

A PESAR DE QUE ARDÍAN SUS CORAZONES...

La fe es un don de Dios. Y eso es verdad porque, a pesar de que ardían sus corazones, también vacilaban y dudaban. La experiencia del verdadero encuentro lleva tiempo, salvo que el Señor quiera lo quiera de otra forma. Se les ha ido apareciendo. Primero a las mujeres, luego a los de Emaús, y ahora a los discípulos, y a pesar de que están saboreando esos encuentros y apariciones, se quedan perplejos, asombrados y temerosos.

No nos extrañemos que a nosotros nos ocurra eso mismo. De hecho nos ocurre, y nos pasa porque no depende de nosotros sino de Dios. La fe es un don de Dios, volvemos a repetir, pero eso no significa que esperemos con los brazos cruzados, sino, precisamente, todo lo contrario. Hay que buscarla; hay que pedirla; hay que ir a Galilea y profundizar en la Palabra, en las Obras y en la Asamblea. La fe se encuentra allí: 

Y es allí donde hay que pedirla. No estamos diciendo que hay que ir a Galilea física, sino que nuestra Galilea se encuentra en nuestra sed y hambre de buscar la Palabra originaria, tal y como la proclamó Jesús por aquella región de Galilea. Buscarla en las Obras con las que Jesús daba respuesta a su Palabra, su coherencia de Palabra y Vida, y en, con y por los hermanos, donde podemos hacer presente ese Amor del que Jesús nos habla.

Por eso, desde ahí la pedimos y desde ahí corremos, injertados en el Espíritu Santo, a buscarla, a encontrarla y a suplicarla. Esa fe que el mismo Jesús nos tiende abriéndonos sus Manos y enseñándonos sus llagas y dejándonos meter nuestros dedos en su costado. 

No busquemos donde no se encuentra ni donde no está. Busquémosle en su Palabra. Una Palabra que se hace vida y se transforma en las Obras de Misericordia: corporales y espirituales, porque ahí tendrás muchas oportunidades de abrazarle y de manifestarle tu fe y tu amor. Amén.

miércoles, 19 de abril de 2017

HIMNO






Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

"¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?"
"A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua."

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa. Amén. Aleluya.

Laudes (Miércoles.octava de Pascua)