ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

↑ Grab this Headline Animator

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

domingo, 31 de diciembre de 2017

LA IGLESIA DOMESTICA

La familia es el espacio educativo donde la fe se transmite de padres a hijos. Pero, esa transmisión no es por obligación ni por cumplimiento, porque, de ser así, se transmitiría mal. La fe no se impone ni se imita, sino que se contagia, se experimenta y, como consecuencia, se vive. Bien, es verdad, que al principio los hijos la imitan, pues no están en edad de razonarla ni entenderla, pero, pronto, si la transmisión es auténtica, se hace vida y se vive, valga la redundancia.

Sin embargo, no por eso está asegurada la transmisión del mensaje y el contagio de la fe. El hombre es libre y puede optar a elegir lo que cree, quiere o le interesa. En muchas familias religiosas, comprometidas y piadosas se interrumpe el proceso de la fe. Es decir, no pasan de padres a hijos. Posiblemente hay muchas razones. Entre ellas los propios pecados de los miembros familiares. No somos perfectos y sí pecadores, y cometemos torpezas, errores, fracasos y pecados.

Por un lado, es una desgracia, pero por otro, una gran dicha, porque el Hijo de Dios ha venido a salvar precisamente a los pecadores. Por lo tanto, reconocernos pecadores, a pesar de nuestros fracasos y el no poder transmitir bien nuestra fe, o tener muy poca, es la clave para tener la oportunidad de ser salvados por el Señor. Demos gracias a Dios por su inmensa Misericordia, porque por ella somos salvados.

Sin embargo, en muchas familias si se produce esa transmisión de la fe y damos gracias a Dios por todo ello. La familia es la mejor escuela donde el valor del sacrificio, de la disciplina, de la privación, del respeto, de la fidelidad, de la solidaridad y, sobre todo, de la fraternidad giran y se hacen vida en sus miembros De ahí la gran importancia de la familia. Porque, familias sanas, pueblos sanos. 

Y no cabe duda que el amor es la mejor medicina donde encontramos todos esos valores. Porque en cualquier familia donde haya amor, hay verdad, justicia, paz y fraternidad. Y el amor, el único y verdadero amor sabemos donde podemos encontrarlo. Pidamos esa Gracia al Señor. Amén.

sábado, 30 de diciembre de 2017

ADHERIDOS AL SEÑOR

La profetiza Ana nos da un testimonio de perseverancia de unión con el Señor. Ayuno y oración son las claves para permanecer unidos a Él. Ayuno, que equivale a estar disponible, desapegado y atento a la escucha de la Voz del Espíritu de Dios. Atento y escuchante como José, hasta tomar la cruz de nuestro propio camino obedeciendo las insinuaciones del Espíritu.

No hay mayor sacrificio y ayuno que desapegarte de tus propias ideas y proyectos para seguir los que te marca el Espíritu de Dios. Ayunos y sacrificios de obediencia y seguimiento a la Voluntad de Dios. Un ayuno que no consiste en sacrificio, sino en el esfuerzo de cada día para dar respuesta a la Voz que te insinúa el Espíritu Santo. ¿Y no es eso precisamente el mayor sacrificio?

María y José nos dan ejemplo de eso sometiéndose a la Ley y cumpliendo todo lo prescrito por ella. María y José abandonan sus propios proyectos para seguir los que le marca el Ángel anunciador enviado por Dios. Todo camino si no va acompañado del Espíritu Santo está condenado a perderse y fracasar. Necesitamos la oración, brújula para orientarnos y no perdernos, y el ayuno de la renuncia, del esfuerzo diario a la escucha y atención a la Palabra que nos guía y nos conduce.

Claro, eso supone ingente sacrificio y duro esfuerzo. No se trata de un momento heroico, sino de la gota de cada día, que va horadando en nuestro corazón el camino por donde entra la Gracia del Señor y nos llena de su Amor. Ser perseverante nos exige fidelidad y constancia en la oración, porque sólo en intimidad con el Señor seremos capaces de descubrirlo y anunciarlo.

Pidamos, con paciencia y perseverancia, la Gracia del Señor, para ser capaces de transmitirla llenos de ella y derramarla por los caminos que nuestra vida transcurre según los impulsos y mandatos del Espíritu de Dios. Amén.

viernes, 29 de diciembre de 2017

PIDAMOS VER EL SEÑOR

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


También nosotros hemos recibido al Espíritu Santo. Insisto sobre ello porque creo que es algo que pasa desapercibido en nosotros. Al menos a mí me ha pasado durante mucho tiempo de mi vida, y es hace poco que empiezo a darme cuenta de la gran importancia y repercusión que tiene el tomar conciencia de ello. 

No hemos recibido un espíritu santo cualquiera. Es el mismo que recibió Jesús, el Señor, en el Jordán cuando fue bautizado por Juan Bautista. El mismo Espíritu Santo que le acompaño al desierto. Sí, nosotros también hemos recibido ese Espíritu Santo el día de nuestro Bautismo, y está con nosotros, y dispuesto a respondernos a todas nuestras peticiones. Peticiones que nos ayuden a encontrar y descubrir el verdadero camino que nos lleva a Jesús. La cuestión es creerlo y pedirle.

Espíritu Santo, danos esa luz que necesitamos, como hiciste con el anciano Simeón, y alúmbranos el camino para encontrarnos con Jesús. No el Jesús que nosotros nos imaginamos y queremos, sino el Jesús verdadero, que se ha hecho Hombre para, como dice el Papa Francisco, no hacer su voluntad, sino la Voluntad del Padre.

Pidamos, pues, que, como Simeón, veamos al Señor y le permitamos que mueva nuestro corazón a su antojo, porque el Señor siempre lo hará para buscar nuestro bien y llevarnos hacia la Casa del Padre. Pidamos, también, a la Virgen, Madre de Dios, que nos presente a su Hijo en el templo de nuestro corazón y que, como el anciano Simeón, seamos capaces, por la acción del Espíritu Santo, descubrirle y seguirle.

Por último, pidamos la Gracia del Espíritu Santo, para que, iluminado y fortalecido por su acción, seamos capaces de perseverar y soportar todas las adversidades que el camino nos presenta y perseverar pacientemente esperanzado y confiado a su Palabra y presencia. Amén.

jueves, 28 de diciembre de 2017

SE TRATA DE CONFIAR MÁS QUE HACER

A veces dejamos todo a nuestra capacidad de reacción y a nuestro poder de solucionar los problemas que se nos plantean. Y a veces nos damos cuenta que nada podemos hacer. Siempre podemos hacer algo, al menos rezar. Rezar siempre, porque aunque sintamos que podemos salir con nuestras propias fuerzas, no perdamos nunca la humildad de ponernos en Manos del que lo puede todo.

Y ese es nuestro problema, confiar en nosotros o en otros que, como nosotros, poco pueden solucionar. Es verdad que necesitamos actuar y poner todo lo que podamos de nuestra parte, pero siempre la última palabra la tiene el Señor. Sobre todo si se la pedimos. Recordemos que Él nos ha pedido que insistamos, que pidamos y que llamemos. Y si nos lo dice es porque quiere que lo hagamos, porque cuando lo hacemos es que confiamos en Él.

Y el problema que se nos plantea hoy en el Evangelio es el de la escucha y la confianza. Y eso no está en nuestras manos. José, el bueno esposo de María, necesitó la insinuación del Ángel para entender tanto lo del nacimiento del Niño Dios, como lo de la huida a Egipto. Pero, también es verdad que él puso mucho de su parte. Estaba abierto y a la escucha de la voz de Dios, y, a la menos señal, obedecía confiando en el Señor. 

También nosotros escuchamos muchas veces la voz que nos señala el camino. Al menos sabemos por donde no debemos ir. Distinguimos lo que está bien de lo que no lo está. Pero, ¿hacemos caso a esa voz de nuestra conciencia que nos habla y nos indica el camino? ¿Escuchamos la Palabra de Dios en el Evangelio y tratamos de obedecerla? ¿De hacerla vida en mi vida?

Tratemos de hacer lo que podamos, pero, pongamos más esfuerzo en escuchar la voz de Dios y de esforzarnos en seguirla. Y, para eso, necesitamos pedírselo e insistir como Él nos sugiere. No nos cansemos y continuemos siempre pidiéndole que nos dé esa sabiduría divina que nos ilumine para seguir el camino que Él nos señala y dejar el que nos lleva a la perdición. Amén.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

NO TRATES DE COMPRENDERLO, SIMPLEMENTE RAZONA

Nos hacemos un lío, y todo porque, detrás, subyace la idea de no querer aceptarlo. ¿Por qué? Simplemente porque no cabe en nuestra cabeza y porque, el aceptarlo, nos obliga a morir a nuestras propias ideas y a nuestros propios proyectos. Y nuestra naturaleza humana, sometida a nuestras pasiones, apegos, hábitos, inclinaciones carnales, avaricias, soberbia y egoísmos, se resiste a despojarse de donde tú crees que está tu felicidad. 

Pronto te darás cuenta que el mundo no te ofrece lo que tú deseas. Porque, lo que tú quieres es ser feliz eternamente. Y eso no lo encuentras en el mundo. Luego, ¿por qué te dejas engañar? Es verdad que el camino no es un paseo de rosas y tiene grandes dificultades. Jesús nos lo ha dicho claramente. No te engaña, pero de la misma manera te dice que ese es el verdadero camino para alcanzar lo que tú buscas.

Muchos, que le han creído, han seguido sus indicaciones, y han alcanzado su propósito. Porque, en Él podemos lograrlo. La razón nos lo dice claramente. Quizás no podemos comprenderlo, porque estamos sujetos al tiempo y al espacio. Los planes de Dios no entran en nuestra cabeza, pero el Señor siempre nos ha dicho la verdad y siempre ha cumplido su Palabra.

Su vida es un camino de cruz. Él la recorrió primero y nos ha dejado claro que quien quiera seguirlo tendrá que cargar con su cruz también. Pero, es verdad que también nos ha dicho que no temamos. Fueron las primeras palabras que el Ángel Gabriel dijo a María, "no temas, pues has hallado Gracia delante de Dios". También nosotros. Somos sus hijos y se ha hecho carne como nosotros para salvarnos integralmente, es decir, cuerpo y alma.

Tengamos confianza y sigamos los dictados de nuestra razón, según la Palabra de Dios. Todo lo que nos dice el Señor es bueno y para el bien de todos los hombres. Es puro sentido común. No nos dejemos traicionar por nuestra mente limitada que no cree sino lo que ve. Tengamos fe y esperanza, pues el Señor no nos engaña. Él ha Resucitado. Amén.

martes, 26 de diciembre de 2017

LA RECETA ESTÁ EN PERSEVERAR

No es una manía, ni un consejo ni una fórmula, es la única y verdadera receta que hay: "Perseverar". Nos lo acaba de decir Jesús en el Evangelio:  ... Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará».
Ahí está el elixir que nos dará la Vida Eterna a la derecha del Padre y junto a Jesús. Perseverar es la solución, pero, como ya podemos entender y vislumbrar, no será nada fácil. Los peligros, las tentaciones, nuestra propia naturaleza caída y pecadora, nuestra debilidad y fragilidad, nuestras inclinaciones al mal, a la pereza, a la comodidad, al confort, al bienestar, a la individualidad, al egoísmo...etc., tratarán de aguarnos el camino y sucumbir a la perseverancia.

El camino se hace duro, pero, precisamente, esa dureza nos empujará a permanecer injertado en el Espíritu Santo y agarrarnos fuertemente a Él. Solos seremos fácilmente vencibles, pero en el Espíritu Santo es otra cosa. Él ha venido, ascendido Jesús al Cielo, para llevar acabo esa labor y fortalecernos, auxiliarnos, poner las palabras en nuestra boca y sostenernos en la fe y la esperanza.

Él nos irá revelando todo lo que no hemos entendido y lo que nos falta por entender. Él es nuestro escudo, nuestra sabiduría, nuestra roca y fortaleza. En Él poco tenemos que temer. Lo hemos recibido en el momento de nuestro Bautismo, y desde ese día, no nos ha dejado ni un momento. Abrámosles la puerta de nuestro corazón y caminemos siempre junto a Él.

"Ven Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles, enciende en ellos la llama de tu Amor. Envía tu Espíritu y serán creados. Oh Dios, que has iluminados los corazones de tus hijos con la Luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de tu consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén."

lunes, 25 de diciembre de 2017

DIOS HA NACIDO PARA DARNOS LA VIDA ETERNA


Himno
Hermanos, Dios ha nacido
sobre un pesebre. Aleluya.
Hermanos, cantad conmigo:
"Gloria a Dios en las alturas."

Desde su cielo ha traído
mil alas hasta su cuna.
Hermanos, cantad conmigo:
"Gloria a Dios en las alturas."

Hoy mueren todos los odios
y renacen las ternuras.
Hermanos, cantad conmigo:
"Gloria a Dios en las alturas."

El corazón más perdido
ya sabe que alguien le busca.
Hermanos, cantad conmigo:
"Gloria a Dios en las alturas."

El cielo ya no está solo
la tierra ya no está a oscuras.
Hermanos, cantad conmigo:
"Gloria a Dios en las alturas." Amén.
                                                                                                                          Laudes
Natividad del Señor, solemnidad

FELIZ NAVIDAD

domingo, 24 de diciembre de 2017

LA BUENA NOTICIA


Himno

Ya muy cercano, Emmanuel,
hoy te presiente Israel,
que en triste exilio vive ahora
y redención de ti implora.

Ven ya, del cielo resplandor,
Sabiduría del Señor,
pues con tu luz, que el mundo ansía,
nos llegará nueva alegría.

Llegando estás, Dios y Señor,
del Sinaí legislador,
que la ley santa promulgaste
y tu poder allí mostraste.

Ven, Vara santa de Jesé,
contigo el pueblo a lo que fue
volver espera, pues aún gime
bajo el cruel yugo que lo oprime.

Ven, Llave de David, que al fin
el cielo abriste al hombre ruin
que hoy puede andar libre su vía,
con la esperanza del gran día.

Aurora tú eres que, al nacer,
nos trae nuevo amanecer,
y, con tu luz, viva esperanza
el corazón del hombre alcanza.

Rey de la gloria, tu poder
al enemigo ha de vencer,
y, al ayudar nuestra flaqueza,
se manifiesta tu grandeza. Amén.

IV Domingo de Adviento, solemnidad
                                                                                                           
FELIZ NAVIDAD

sábado, 23 de diciembre de 2017

TÚ TAMBIÉN HAS SIDO ELEGIDO

Nuestro nacimiento es también un misterio. Independientemente de que podías haber nacido en otro lugar, en otra familia, continente o de otra raza, la realidad eres quien eres y estás aquí. Y ahora eres quien escribe esta sencilla y humilde reflexión. Has nacido en una familia concreta, con unos hermanos concretos y tu vida tiene un recorrido que en este momento se hace presente en el ahora.

Y en ese recorrido has formado tu propia familia, con tu mujer y los hijos que te ha dado. Esa es tu realidad. Realidad que ha sido seguida por Dios y que te ha elegido para una misión concreta. Está presente en tu vida y espera de ti que cumplas con su Plan. Un Plan que te toca descubrir en el esfuerzo de ir caminando en su presencia y experimentando en la escucha atenta y vigilante a su Palabra.

En el momento de tu Bautismo has sido configurado como sacerdote, profeta y rey por la Gracia de Dios y enviado a proclamarle por todos los lugares por donde recorre tu vida. Sí, realmente tenemos una misión que cumplir como Juan. Será grande o pequeña, pero una misión para la que Dios me ha dotado de lo necesario. Una misión que tengo que descubrir y que darle vida en el camino de mi vida. Una misión cuyo fondo de base está apoyado en el servicio y el amor. 

Pero, una misión que debemos preparar desde nuestra propia conversión y arrepentimiento, y que se transmite en la medida que tu vida se asienta en la verdad, en la justicia, en la fraternidad y en el descubrimiento del rostro del Señor Jesús en cada unos de los hombres que sienten necesidad y que en su pobreza aceptan ser ayudados y asistidos.

Y una misión que pasa por reconocernos pecadores y por la humildad de aceptar ese perdón en y por la Misericordia del Señor. Para eso, sintiéndonos pobres y necesitados, te pedimos, Señor, que nos des la suficiente humildad y el necesario dolor de contrición para que, presentándote todos nuestros pecados, podamos quedar limpios de toda impureza que nos desvíe de tu camino. Amén.

viernes, 22 de diciembre de 2017

UNA RESPUESTA AGRADECIDA


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


María se llena de gozo y exulta de alegría. Posiblemente, no se le esconde los riesgos y dificultades que se le vendrán encima. Sabe que José no lo entenderá y que su entorno familiar tampoco entenderán nada. No es lógico que la gente reaccione así. Y es que no es inteligible a la razón humana. Dios es inalcanzable para el hombre, pero para Él no hay nada imposible.

Pero, a pesar de todas las dificultades e incoherencias que le plantea su humanidad, ella dice "Sí" y canta alborozada esa hermosa alabanza del Magnificat. También nosotros hemos recibido un compromiso nacido el día de nuestro Bautismo. Desde ese día hemos quedado configurado como sacerdotes, profetas y reyes, y comprometidos a seguir a Jesús y proclamarle por todas partes.

También nosotros sabemos de los riesgos de esa misión. El Señor nos lo ha dicho en alguna ocasión. Tendrá que padecer, ser ridiculizado, abofeteado, escarnecido y, por último, crucificado. Una pasión completa. Siendo Dios ha decidido voluntariamente tomar la naturaleza humana para, siendo como nosotros, entregarse a una muerte de cruz para redimirnos. Tanto lo uno como lo otro se hace difícil entenderlo. No cabe en nuestras cabezas. Y eso debe de bastarnos para comprender lo pequeño que somos y lo necesitados que estamos de humildad.

Es lógico y de sentido común que a sus seguidores les ocurra algo parecido. El sufrimiento está garantizado. El mundo va por otro lado y crucificará a todo aquel que levante la voz en defensa de la verdad, de los más humildes y pobres. El amor lleva implícito sufrimiento, porque quien ama padece. Y, a pesar de todo eso, María se reafirma y canta la alabanza del Magnificat.

También nosotros te pedimos eso hoy, Señor. Danos la valentía, la fortaleza y la serenidad para ser pacientes y soportar todas las dificultades que traten separarnos de Ti. Toda adversidad que intente alejarnos de tu Amor  y que levante muros para que te perdamos de vista. Danos la alegría y la sabiduría de asumir, como María, nuestra misión y cantar llenos de gozo tus alabanzas. Amén.

jueves, 21 de diciembre de 2017

¡SALTO YO DE ALEGRÍA COMO JUAN?

No se puede explicar, sino por la acción del Espíritu Santo, que, desde el vientre de su madre Isabel, Juan saltará de gozo y alegría al sentir la presencia del Mesías en el vientre de María. Sin intermediar aviso ni palabra, Isabel, llena de Espíritu Santo, conoció que el vientre de María era morada del Hijo de Dios. ¿No es esto un milagro? ¿Es qué queremos ver lo que a nosotros se nos antoja y queremos? ¿No fue Zacarías silenciado de su lengua por exigir pruebas y desconfianza a lo que el Ángel Gabriel le anunciaba? También nosotros seremos olvidados y marginados por no creer y confiar en lo que el Señor nos dice.

Por eso, Señor, te pedimos que nos aumente nuestra fe, y, como tu Madre María, danos la fortaleza, la sabiduría y la voluntad de dejarnos invadir por tu Gracia y ser dócil a tu Palabra. Danos también la valentía de salir corriendo y contagiar todo lo que palpita a nuestro derredor y llenarlo de tu Gracia, como sucedió con María e Isabel.

Líbranos, Señor, de tantas tentaciones y de todo aquello que nos aleja del verdadero amor que significa darse y amar el bien y la verdad para ser justo con los demás. Danos, Señor, la agilidad que tuvo María, tu Madre, para salir corriendo al servicio de todo aquel que lo necesita, sin miramientos de ninguna clase y sin amedrentarse por los riesgos e incertidumbre que el propio camino le presentaba.

Así, Señor, quiero yo saltar también de alegría. Saltar de gozo y alegría como Juan en el camino de mi vida en este momento. Contagiar y proclamar que Tú naces cada día en el corazón de todo aquel que se abre a tu Palabra y que, escuchándola, se esfuerza en hacerla vida en su vida. Pero, consciente de que sin Ti nada puedo hacer, pero que contigo sólo basta, te pido que no dejes de pasar por mi pobre corazón y, allí, prepararte un humilde pesebre para que yo también pueda nacer en Ti y vivir a tu estilo amando como Tú me amas. 

Gracias, Señor, por tu visita acompañado de tu Madre. Porque, es ella con la que vas a todas partes y por la que te has hecho presente en este mundo. Y todo por amor y para darnos vida eterna. Amén.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

¿CUÁ ES NUESTRA MIRADA?

Cuando titulo esta reflexión, "cuál es nuestra mirada", quiero significar y descubrir el sentido de cómo miramos nosotros este acontecimiento de la anunciación. ¿Lo miramos como algo sucedido en la lejanía y con cierto sarcasmo que nos trae la duda? ¿O también como algo que se cuenta y se dice, pero que no se sabe si en realidad sucedió? ¿O con la indiferencia de que es un cuento más de los muchos que la historia narra? ¿O con cierta credibilidad, pero que no trasciende en mi vida, ni me mueve ni compromete a nada?

Es posible que algunas de esas miradas estén en tu corazón, u otras que solo las sabes tú, pero la única mirada que te permitirá dejar nacer al Niño Dios en tu corazón es la de contemplar a María en su dolor gozoso al ser anunciada como la elegida para prestar su vientre al nacimiento del Hijo de Dios. Y digo dolor porque ella antepone la Voluntad de Dios a su´dolor ante la incertidumbre de no saber la respuesta de José y la de su familia.

María sufre la incertidumbre de no ser comprendida, ni por José ni por su entorno familiar y social. María, dentro del gozo de compartir con su prima Isabel la alegría de ser la Madre de Dios, experimenta el riesgo y la amenaza de no saber qué va a ocurrir. Su vida está en peligro ante la posible y lógica repudia de José, pero, destaca un cosa, que nos sirve de ejemplo y testimonio para también nuestras adversidades, su fe en la Palabra y promesa de Dios.

El saludo del Ángel Gabriel: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin» 

Ese "No temas, María..." es guardado plenamente en su corazón y en él se abandona y confía. María se fía de Dios y, a pesar de todo lo que se le viene encima, manifiesta su Sí y acepta la Voluntad de Dios. ¿También es nuestra mirada de esa forma? Conscientes de nuestras debilidades y pecados, pidamos que estas navidades nuestra mirada sea como la de María, Y no tengamos miedo, porque también cada uno de nosotros tenemos nuestro propio ángel de la Guarda. Amén.

martes, 19 de diciembre de 2017

HÁGASE TU VOLUNTAD, SEÑOR

Nunca podré entender muchas cosas, ni saber el cómo y el por qué, pero sé, Señor, y eso me basta, que Tú eres mi Creador y Señor. Sé que Tú me quieres y deseas llevarme contigo para que sea feliz eternamente. Experimento en mi vida tu grandeza, Señor, y veo tu Mano Misericordiosa actuar en los acontecimientos de mi vida. Sé que me escuchas y actúas.

Posiblemente, no lo vea como a mí me gustaría, ni con la rapidez que deseo, pero yo sé que mis planes no son los Tuyos, ni tampoco puedo comprenderlos. Tú, Señor, eres el Creador de todo lo que el hombre puede ver, y también de todo aquello que se le esconde a su vista. Y tu Poder puede alterar las leyes naturales establecidas, pues has sido puestas por Ti para regir al mundo.

Gracias, Señor, porque lo que escribo me lo dicta tu Espíritu, pues sería incapaz de hacerlo por mí mismo. Sin tu permiso no podríamos pronunciar tu nombre. Gracias, Señor, porque mi boca y mis labios se mueven en alabanza hacia Ti, Creador del Cielo y la Tierra, y te proclaman como único Dios del Universo. Gracias, Señor, porque, asistido por el Espíritu Santo, acepto tu Voluntad, y confiado en ella me abandono en tus brazos.

Y en este momento de oración, a ejemplo de tu Madre, y por intercesión de ella, que nos acompaña y nos cuida, nos llene de fortaleza, paciencia y fe para, rendidos a tus pies, perseveremos en la obediencia a tu Voluntad. Te pedimos, Señor, que, a pesar de nuestras debilidades, nuestros pecados y fracasos, nos hagas fuerte para no rechazarte y aceptar el dolor o sufrimiento que nos quiere arrebatar de tu presencia.

Sabemos, aunque eso nos produzca dolor, que sólo en Ti está nuestra alegría y gozo eterno. Por eso, confiamos en Ti, Dios mío, y queremos dejarte nuestro corazón para que Tú lo modeles y lo llenes de fortaleza, sabiduría y paz según tu Voluntad. Amén.

lunes, 18 de diciembre de 2017

PIDAMOS LUZ PARA ENTENDER

Nos cuesta trabajo entender el sacrificio y la renuncia de José, y también de María, respecto a aceptar y realizar la Voluntad de Dios. Nos cuesta mucho, repito, entenderlo. Sólo basta mirarnos un poco e imaginar que el Señor nos indique una misión concreta que cambie todos nuestros planes mundanos y altere totalmente nuestro rumbo en la vida. ¿Lo aceptaríamos? ¿Cuántas disculpas, justificaciones y autoengaños tendríamos a punto en nuestros labios para presentar nuestro rechazo?

Ponernos en esa situación nos ayudaría algo a comprender la situación de José y María. Porque, ¿cuándo estamos seguro que nos habla el Señor? ¿Cómo distinguir la voz de Dios tratándose de tomar un camino opuesto al que habíamos decidido tomar? ¿Te ha ocurrido esto en tu vida? ¿Adviertes la voz del Espíritu Santo que te sugiere un camino?

A través del tiempo me he dado cuenta de alguna cosa, y también, de lo difícil que es advertirlo. En mi adultez, sólo en mi adultez, repito, me he dado cuenta que el Señor no me ha llamado por el camino del sacramento del orden. ¿Por qué?, porque siendo joven nunca me lo planteé, al menos seriamente. Y sí por el del matrimonio, porque siempre pensé en casarme y formar una familia. Además, lo confieso con total seguridad, tremendamente enamorado y comprometido. Y sigo estándolo. Porque, el amor no sabe de pasiones ni de apetencias, sino de compromiso en verdad y justicia. Así como nos quiere Dios.

Por eso, ruego a San José, esposo casto y obediente de nuestra Madre, María, que interceda por todos nosotros y nos ayude a comprender y advertir la Voz del Señor. Una Voz que nos puede llegar a través de un amigo; de un acontecimiento; de un ejemplo o testimonio, o de un ángel. O por donde el Espíritu Santo quiera tocarnos.

Ruego también a nuestra Madre que, unida a su esposo José, intercedan por todos nosotros, para que descubramos la llamada del Señor y sepamos llenarnos de paciencia, serenidad, confianza y fe para discernir y esperar los signos e indicaciones que el Espíritu de Dios nos quiera transmitir. Amén.

domingo, 17 de diciembre de 2017

¿Y CÓMO PROCLAMO YO?

Igual nos desesperamos, nos confundimos o nos desanimamos. No sabemos qué hacer ni cómo proclamar que Dios se hace Hombre para estar entre nosotros. No sabemos qué decir para gritar que es Navidad, no sólo ahora en estas fechas próximas, sino cualquier día. Y, ahora, Señor, queremos pedírtelo, enséñanos a darte a conocer y a proclamar que has venido al mundo a salvar a todos los hombres.

Porque, todos no somos Juan el Bautista, ni tenemos su misma fuerza y voluntad. Y porque el mundo ha cambiado mucho y ahora será difícil llamar la atención con tantas luces que encandilan y distraen al hombre. Y, sobre todo, porque ahora, el hombre apagada su sed de búsqueda, yace dormido en un mundo hedonista que proclama vivir la vida que son cuatro días. Y, el hombre, adormecido se deleita en tantas ofertas de placer que se le hace difícil escuchar la voz del que le grita y proclama que nace el Señor para liberarle de esa esclavitud y darle la vida.

Ilumina, Señor, nuestras vidas para que reflejándola demos testimonio de tu presencia. Danos la sabiduría que viene de Ti para que viviéndola en el mundo en el que estamos inmersos seamos voz, como la de Juan, que te proclame y anuncie. Llénanos de paz, sabiduría y fortaleza, para que iniciemos cada día con la ilusión y la alegría de gritar al mundo que Tú, Señor, estás entre nosotros y te has hecho Hombre para darnos la vida eterna en gozo y plenitud.

Haz, Señor, que nuestras vidas sean reflejos de la Tuya, para que todos aquellos que se acerquen a nosotros descubran tu presencia. Así, como Juan el Bautista, daremos testimonio de tu Palabra y proclamaremos al mundo que Tú estás entre nosotros y has venido a rescatarnos del pecado para darnos la salvación eterna. Por eso, Señor, queremos abrirte nuestro corazón y dejar que cada instante de cada día Tú nazcas en nosotros, porque cuando hacemos algo bueno por el hombre pobre y necesitado, estamos permitiendo que Tú, Señor, nazcas también en nuestros corazones. Amén.

sábado, 16 de diciembre de 2017

¿Y A QUIÉN ESPERO YO?

Una buena pregunta que nos podemos hacer es la siguiente: ¿A quién estoy esperando yo? Porque, dependiendo de su respuesta será también mi actitud de espera. Puedo preguntarme: ¿espero yo a un líder poderoso para que someta a todos sus enemigos? ¿O un líder que, entregado por amor, e incomprendido por los hombres de este mundo, sea sometido al sufrimiento de la Cruz?

Realmente, ¿a quién espero? Esa es la pregunta que en este tiempo de Adviento debo reflexionar, porque en actitud a esa reflexión preparé mi corazón con humildad o suficiencia; con docilidad o con prepotencia; con amor o con poder de venganza. 

¿Estoy esperando a un Mesías que castiga, que viene en pie de guerra a someter a todos aquellos que no le reconozcan, o, por el contrario, espero a un Mesías amoroso y misericordioso? En ese debate y reflexión debe andar la preparación de este tiempo de adviento. Realmente, ¿a quién estoy esperando?

Y las preguntas vienen a clarificarme donde estoy poniendo en acento dentro de mi corazón. ¿Lo pongo en el odio, venganza, o en el amor? Y esa es la petición, Señor que te pedimos hoy. Queremos que ablandes nuestros corazones y los suavices para que seamos capaces de amar, incluso a nuestros enemigos. Porque ese es tu mandato y lo que Tú viniste, Señor, a proclamarnos.

Por eso, te entregaste a una muerte de Cruz y sufriste tu Pasión, para que los hombres despertaran al amor, única medicina que salva. Ese es el ruego de hoy, Señor:  Danos un corazón misericordioso, esperanzado y dispuesto a amar. Porque, sabemos que sin Ti no podemos alcanzarlo. Necesitamos tu Gracia, para que revestidos de ella podamos, injertado en Ti, ser instrumento de perdón y misericordia. Amén.

viernes, 15 de diciembre de 2017

HAZME DÓCIL A TU PALABRA, SEÑOR


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


María fue obediente. Y no porque entendiera todo, sino porque confío en tu Palabra, Señor. Ella bailó, por significarlo de alguna manera coloquial que nos ayude a entender, al ritmo de tu Mensaje a través del Ángel Gabriel. Ella se dejó invadir por tu Palabra y por tu Amor y su corazón se abrió de par en par a tus mandatos.

También, Señor, yo quiero ser como mi Madre María, dócil a tu Palabra y bailar al ritmo que ella me marque y me toque. Porque, esa melodía es la que me da paz y gozo, y la vida eterna. Sí, Señor, sólo en Ti encuentro la paz que, buscándola en el mundo, no la encuentro. Experimento como, a lo largo de mi vida, me he ilusionado con muchas cosas, pero, de la misma forma que llega, desaparece. Y siempre están en agitada búsqueda sin llegar a ninguna parte.

Y, en esos menesteres se me va la vida. Dame, Señor, la paz y el sosiego que anticipan tu presencia y que me invaden de serenidad, de brisa suave y de gozo contenido pero eterno. Dame, Señor, esa sabiduría, que viene de arriba, de saberme en tu presencia, en tus cuidados, en tu beneplácito y bañado por tu Misericordia y tu Gracia. Dame, Señor, la conciencia de saberme mirado, mimado, bendecido y agraciado por tu bondad y por tu gratuito Amor.

Amor, Señor, que no merezco ni puedo pagar. Amor que soy indigno de merecer y que me llega por tu Infinita Misericordia, que nunca podré entender hasta que, estando en tu presencia, Tú, mi Señor, permitas que lo entienda. Por eso, Señor, sosténme firme, perseverante, dócil y fiel a tu música para que siempre esté dispuesto a bailar al ritmo de tu Misericordia y Amor. 

Dame la sabiduría divina de no hacerme preguntas ni escuchar todo lo que no venga de Ti, Señor. Quiero, a ejemplo de mi Madre María, seguirte ciegamente porque confío en Ti y porque sólo Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna. Amén.

jueves, 14 de diciembre de 2017

SEÑOR, DESATA MI CORAZÓN Y MI LENGUA

A veces creo que soy libre, pero cuando me observo muy cuidadosamente me experimento atado por el pecado del miedo y el respeto humano. Me asaltan las dudas y los miedos. Siento el miedo al ridículo y al respeto humano. Me doy cuenta que continúo atado de corazón y de lengua. ¿Por qué me ocurre esto, Señor? Quizás sea para que me dé cuenta de mis debilidades y de mi pequeñez.

Perdona, Señor, todos mis pecados. Perdona, Señor, mi suficiencia de creerme limpio. Perdona, Señor, mi atrevimiento y osadía. Perdona, Señor, mi falta de humildad y vergüenza. Y, gracias por desnudarme y descubrir mis necesidades. Gracias por advertir el nudo de mi lengua y la pobreza de mi corazón. Gracias por descubrir mis debilidades y pecados, y gracias por darme la oportunidad de decírtelo y tener esperanza de ser curado y perdonado.

Ayúdame, Señor, a crecer y madurar. Ayúdame a, como Juan, ser capaz de hacer de cada día de mi vida una lucha llena de esperanza, con alegría y gozo. A pesar de las dificultades, del cansancio y de los fracasos. Ayer te ofrecías, Señor, como apoyo y descanso para todos los que nos sintiéramos cansados y agobiados. Y hoy descubro mi cansancio y agotamiento en muchos momentos de mi vida. Y a Ti acudo cansado y agobiado para que endereces mi vida y pongas en su sitio todo lo maltrecho de mi camino.

Señor, mi vida va avanzada, por lo que te pido que, lo que le queda, sea camino de triunfo, de verdadera lucha junto a Ti y de verdaderas victorias agarrado a la cruz que Tú quieres que comparta contigo. Hay momentos de tentación, de querer ya jubilarme, de gritar que aquí se acaba mi camino y eso me duele, porque Tú lo quieres todo, hasta la última gota de sangre. Y así ha de ser, porque la cruz, mi cruz tendrá que terminar, igual que Tú, Señor, con mi muerte.

Dame, Señor, la Gracia y la Fuerza de tu Amor, para que, firmes y guiados por el Espíritu Santo, sepa en todo momento sostener con firmeza y Voluntad la esperanza de vivir vigilante y alerta contra toda amenaza de pecado. Amén.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

LA ORACIÓN, DESCANSO DE MIS FATIGAS

No puede ser de otra forma, la oración tiene que ser un gozo, descanso, paz y felicidad. Y si no es así significa que no la hacemos bien y no logramos contactar con el Señor. Fijémonos en Santa Teresa cuando llega al extremo de decir: "...muero porque no muero...". Porque, estar con Dios es lo máximo, lo inimaginable, lo único que da la eterna felicidad que buscamos desesperadamente.

Pero, esto no debe desanimarnos, porque, sabedores de nuestra impotencia y limitaciones, nos ayuda a perseverar e insistir. Más cuando nos lo dice y nos lo sugiere nuestro Señor al aconsejarnos que insistamos y perseveremos. Sabe de nuestra torpeza, de nuestras dificultades y debilidades. 

Es posible que nos cansemos y el hecho de orar nos resulte pesado. Es posible que nos cueste y nos exija esfuerzo silenciar nuestras vidas y contactar con el Señor. En un mundo de mucho ruido, aislarse no resulta fácil. Hay muchas luces que nos deslumbran. Y más ahora con una navidad de luces, fiestas y regalos desencarnadas del verdadero significado navideño. Se celebran cosas que muere y que terminan, cuando la realidad es que debemos celebrar la Vida y la Salvación Eterna.

En medio de todo esto, que nos deslumbra, nos fatiga y nos cansa, Jesús debe ser nuestro apoyo y nuestro descanso. En Él abandonamos todos nuestros fracasos, nuestros desvelos, nuestras fatigas, nuestros miedos y temores, nuestras preocupaciones, nuestros desvelos...etc. En Él buscamos el descanso y la paz, porque detrás de todo lo que supone esfuerzo y aparenta ser yugo, se esconde el gozo y la paz.

Es verdad, la vida se nos pone cuesta arriba muchas veces. En estos momento me acuerdo de varias personas que sufren, pero que no confían en el Señor. Hay una condición necesaria, confiar en el Señor. Eso no significa que nos quedemos quietos, sino que aceptando y esforzándonos desde la mansedumbre, desde la suavidad, la confianza y la fe, confiemos en el Señor. Él, porque es Dios y nos lo ha dicho, se preocupa por nosotros. Aumenta, Señor, nuestra fe. Amén.

martes, 12 de diciembre de 2017

TU AMISTAD ES LA QUE SALVA

Un amigo es verdadero cuando su amistad sirve para que tú mejores como persona. Si ocurre lo contrario, o todo queda en pasar algún buen rato, la amistad no es tal, sino que se esconde en una falsa apariencia de circunstancias e intereses.

Sucede que en muchos momentos la auténtica amistad exige esfuerzos y compromisos que desnudan tu corazón y exigen sacrificios. Enfrentarse con la verdad no siempre es fácil y cuesta esfuerzos de despojos y desprendimientos, que al mismo tiempo te exigen liberarte de tus propios prejuicios e ideas. Sólo en la medida que camines en esa línea de liberación, tu alma va quedando limpia y liberada para abrirse a la verdadera amistad, que tiene su reflejo, en Jesús, el Buen Pastor.

Él es el único que ofrece una amistad verdadera hasta el extremo de entregar la suya para salvarte. Su amistad es un compromiso de amor e, independiente de lo que tú hagas, Él siempre sostiene los brazos abiertos y en actitud misericordiosa. Por eso, Señor, desde este humilde rincón de oración, te pido que me tomes todo entero. Todo mi ser; toda mi mente; toda mi alma, para que, abandonado en tus Manos pueda abrazarte amistosamente abrazando con verdadera amistad a todos los hombres.

Enséñame, Señor, a ser verdadero amigo tuyo siendo verdadero amigo de los demás. Dame la paciencia, la sabiduría, la fortaleza y la paz necesaria para amar dándome a los demás. Porque, en eso consiste el amor que Tú quieres que viva, y eso es lo que yo quiero vivir para llegar verdaderamente a Ti. Y en el esfuerzo experimento que sin tu Gracia no podré lograrlo. Por eso, Señor, quiero tu amistad, porque es esa la única y verdadera amistad que salva.

No desespero, Señor, porque sería mala señal. Confío en Ti y te pido por una persona que necesita una señal de esperanza y de consuelo. Está algo desesperada y sus errores, que acepta y confiesa, los está pagando. Pero, haz Señor que no se excedan con ella y que tu justicia y misericordia Señor la alivien y le den paz. Te lo pedimos, Señor. Amén.

lunes, 11 de diciembre de 2017

LA PARÁLISIS DE MIS PECADOS

Estoy delante de Ti, Señor, y te presento mis parálisis. Son muchas las que me impiden caminar hacia Ti. Sé que tengo tu perdón, pues a eso has venido a encontrarte conmigo, pero, igual que aquellos hombres, no paso del asombro y de la indiferencia. Perdonas mis pecados y me mandas a caminar, y no sé si realmente tomo conciencia de perdón, me arrepiento y camino hacia Ti.

Me pregunto si sigo tendido en mi cama con mis parálisis sin responderte y aceptar tu perdón. Y no encuentro respuesta que me descubra la curación de mis parálisis. Sigo tumbado, Señor, en la camilla de mi parálisis porque mi corazón está cerrado a tus Palabras. Necesito abrir mis ojos y mis oídos y aceptar tu invitación de perdón. Con eso basta. Todo lo demás se curara por añadidura.

Es lo verdaderamente importante aceptar tu Misericordia, porque es ella la que nos da la salvación. La curación de mi parálisis no tiene mayor relevancia, porque ella volverá de nuevo. Somos limitados, pecadores y nuestra naturaleza tiene camino de pecado. Metemos y sacamos la pata una y otra vez. Lo que realmente nos salva es tu Misericordia, Señor. Hazno entender eso, porque es eso lo que nos salvará.

Tú nos has dicho que nos quieres sacrificio, sino Misericordia -Mt 12, 1-8-. Es ese amor el que nos da la salvación, y esa falta de misericordia es la que paraliza toda mi alma y mi cura. Por lo tanto, Señor, con sólo tu perdón basta para tomar mi camilla, levantarme y caminar. Perdona mi falta de fe y mi incredulidad. Y dame la sensatez y la fe de creer en tu Palabra sin titubeos ni vacilación.

Sé, Señor, que tengo tu perdón, pero lo que no sé es si experimento dolor de contrición  por haber faltado a tu amor una y otra vez. Y eso te pido en estos momentos de preparación del Adviento, dolor de contrición para hacer una buena confesión. Conciencia de los pecados cometidos y arrepentimiento profundo para ,fortalecido en él, resistir con voluntad, paciencia y alegría todas esas tentaciones que amenazan con paralizar mi vida e impedirle caminar hacia Ti. Amén.

domingo, 10 de diciembre de 2017

¡SEÑOR, NECESITO TU GRACIA!

Me adentro en el adviento. Es el tiempo de preparación a tu venida, a tu Encarnación, a tomar la Naturaleza humana nacido del vientre de María. Y me pregunto, ¿estoy preparado Señor para recibirte? Porque con tu venida entre los hombres instauras el Reino de Dios cerca de ello. Y yo, Señor, ¿me doy cuenta?

Yo vivo en un mundo que me seduce. Hay muchas cosas bonitas y mi naturaleza está cargada de pasión, de ideales, de inclinaciones y satisfacciones, de orgullo, de sentimientos y dignidad. Pero, sobre todo, de amor. Necesito amar y sentirme amado. Soy un ser en relación y sin los demás no existo. El mundo soy yo y otros. De no ser así, mi mundo se acabaría. Por eso, el amor es tan importante para mí.

Pero, un amor que crece cuando da, cuando protege, cuando se experimenta capaz de llegar a dar la vida hasta el extremo de entregarla totalmente. Y ese amor está cerca. Es el que nace en cada uno de nuestros corazones cuando realmente te encuentras con Jesús. Ese Jesús del que haba Juan el Bautista a orillas del Jordán. Ese Jesús del que, sin nombrarlo, porque no le conoce, se atreve a decir: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo». Sin embargo, tú y yo podemos decir que sí le conocemos. Tenemos mucha más ventaja que Juan, que lo supo más tarde en la cárcel antes de morir.

Por eso, tenemos la obligación de decírselo a otros que quizás no se hayan dado cuenta. Tenemos que decirle al mundo que miren dentro de sus corazones. El Reino de Dios ha llegado y anda entre nosotros. Porque, cuando amamos hasta el extremo a nuestros hijos, estamos amando como Dios nos ama. Y ese amor salta hasta la eternidad. Hace falta sólo dejarse tocar por la Gracia de Dios para darnos cuenta. Estamos muy cerca.

Por eso te pedimos, Señor, que nos des tu Gracia para experimentar ese inmenso amor que duerme con nosotros. Por eso, Señor, necesitamos tu Gracia para despertar y descubrir que esa felicidad que buscamos está en nuestro corazón, pues Tú nos la has dejado al darnos el aliento de vida semejante al Tuyo. Gracias Dios mío. Amén.

sábado, 9 de diciembre de 2017

DESPIÉRTANOS, SEÑOR, Y AUMENTA NUESTRA FE

Tenemos intención de buscarte, Señor, y de abrirnos a la acción del Espíritu Santo. Sabemos de nuestros pecados y limitaciones, y de nuestra pobreza. Nos sentimos compasivos con todos aquellos que sufren y lo pasan mal, e incluso experimentan pocas o ninguna esperanza. Queremos hablarle de Ti y llenarles de esperanza. Pero, no sabemos cómo ni nos sentimos fuertes para darle eso que necesitan.

Nos compadece el dolor, pero, ¿cómo quitar ese dolor? Por eso, Señor, te pedimos que nos des paciencia y sabiduría para saber interpretar y discernir nuestros movimientos y nuestra aportación. Pero, sobre todo, Señor, aumenta nuestra fe. Fe en sabernos asistidos por el Espíritu Santo y capaces, por tanto, de hacer lo mismo que hicieron tus apóstoles. Tú espera que continuemos esa misión de anunciar que el Reino de los Cielos está cerca, y nosotros queremos hacerlo.

Sin embargo, sucede que nos confundimos, que nos despistamos o que no sabemos realmente qué tenemos que hacer. Quizás esperamos hacer grandes cosas y, posiblemente sean las pequeñas cosas de cada día las que nos están hablando sobre la responsabilidad de nuestra misión. No estamos solos y eso significa que podemos contagiar del mensaje del Reino  todo lo que pulula a nuestro alrededor.

Quizás sea esa nuestra misión, llenarnos de vida de Cristo para derramarla en todos aquellos con los que nos relacionamos. Pero, para eso, necesitamos estar muy cerca del Señor, y eso significa oración y Eucaristía. Permanecer en el Señor es contar con Él para todo, porque sin Él nada podemos hacer. Permanecer en el Señor es hablarle a Él de todo lo que nos ocurre; de nuestros problemas; de nuestros miedos y tentaciones; de nuestros deseos de dejarlo todo.

Permanecer en el Señor es insistir a pesar de nuestra pereza y rogarle que nos salve y nos dé la fortaleza necesaria para sobreponernos y superar todas las dificultades que tratan de alejarnos de Él. Sí, Padre, te pedimos que envíes obreros a tus mies. Amén.

viernes, 8 de diciembre de 2017

¿QUÉ TE PROPONES?

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


¿Tienes algún proyecto? ¿Sabes realmente a donde vas? ¿Crees que está muy lejos los últimos momentos de tu vida para plantearte por donde caminas? ¿Piensas que estos proyectos que puedes proponerte llenan plenamente tu vida? Porque tus proyectos son humanos. Nacen en este mundo y en él se quedan. Son proyectos caducos que nadie se lleva consigo.

A María, aquella joven sencilla le ocurrió algo parecido. Ella tenía su proyecto. Un proyecto humano con un joven José, sin embargo, Dios le propuso otro proyecto. Un proyecto divino, de alcance infinito y eterno. Y gracias a ella, que lo aceptó, ese proyecto también puede ser para nosotros. Pero debemos escuchar, como hizo Ella, la voz del Señor que nos habla y nos propone un camino divino por encima de todos nuestros pobres proyectos humanos.

Pidamos al Señor que nos de la Gracia de construir nuestra vida desde Él. El matrimonio, la vida de servicio, la profesión, el compromiso son actitudes que no deben servirnos como huidas ni como tapaderas para llenar nuestra vida, sino como desprendimientos generosos, gratuitos que se corresponde con el amor de Dios. Porque, construidos desde nuestra humanidad, son limitados y caducos.

Dejemos que el Espíritu Santo nos dirija desde el proyecto divino, empapando nuestra humanidad y fortaleciendo nuestro espíritu, para que podamos superar todas las dificultades y obstáculos que nos salen al paso impidiéndonos llevar a cabo la Voluntad de Dios. En eso tenemos la referencia de María, nuestra Madre, que supo dejar todo, lo que de humanidad tenía su proyecto, para ponerlo en Manos de la Gracia de Dios.

Gracias, Madre, llena de Gracia porque el Señor está contigo. Tú eres bendita entre todas las mujeres, porque bendito es el Fruto de tu vientre, nuestro Señor Jesús. Amén.

jueves, 7 de diciembre de 2017

DÍAS DE TEMPESTADES

Hay muchos peligros en la vida. Peligros de tempestades, huracanes, inundaciones, terremotos...etc. En estos últimos tiempos, con esto de los cambios climáticos, parecen haber aumentado. Muchos no le dan importancia, alegando que eso ya ha pasado en otros tiempos, y otros se lo toman más en serio. De cualquier forma y debido a las comunicaciones, hoy estamos muy bien informados y nos enteramos de todo lo que está ocurriendo.

Todo eso nos obliga a guardarnos mejor y a edificar nuestras casas de forma más segura y solida. Sin embargo, incomprensiblemente, vemos muchas cosas que están construidas con materiales no muy fuertes y en lugares peligrosos donde la corriente puede llegar. De esta forma, quedamos expuestos a la deriva y a la fuerza de las corrientes de aguas. Debemos pertrecharnos mejor y construir sólidamente sobre roca firme.

Y eso significa no quedarnos en las prácticas y cumplimientos sin vivir en la Voluntad del Padre. Todo lo que hagamos deberá servirnos y fortalecernos para vivir en la Voluntad del Padre. Y vivir en la Voluntad del Padre es vivir al estilo del Sermón de la Montaña. Las bienaventuranzas nos hacen bienaventurados en la medida que vamos haciendo de nuestras vidas un rosario de bienaventuranzas y lo vamos escenificando en el esfuerzo de cada día.

Las obras de misericordia, corporales y espirituales, nos señalan el camino de perfección. Sí, no nos hace falta que nos lo recuerde. Son difíciles y cuestan mucho, y más cuando no ves resultados. Y nosotros, elegidos para ello, somos débiles y pecadores. No encajamos por ningún lado. Pero la Gracia de Dios hace el milagro y nos capacita y da fuerza para que vayamos superándonos y dando pasos de perfección. 

Por eso, este es un momento de gracia para pedir todos juntos esa fuerza y capacidad para ir dando pasitos de perfección es ese sentido. Démonos las manos virtualmente y recemos un Padrenuestro cuando lleguemos a este momento pidiendo por todos y para que seamos capaces de cumplir la Voluntad de Dios. Amén.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

LOS GESTOS DEL SEÑOR

Cualquier cosa bien intencionada y dirigida a un buen fin, sin ánimo de lucro, de vanidad, de egoísmo ni de aprovechamiento, es considerada por el Señor para multiplicarla en bien del hombre. Eran sólo siete panes y  unos pocos peces, pero esa generosidad de desprenderse de ellos para el bien de los demás, fue suficiente para multiplicarlos por infinito hasta que saciase a todos aquellos hombres y mujeres que se habían acercado a Él.

Y fueron todos saciados. No sólo los enfermos, sino también los acompañantes. Todos estaban necesitados del hambre espiritual que sólo sacia el Señor. Porque, todos somos enfermos. Quizás te sientas bien ahora, pero mañana puede ser tú el enfermo. Y no enfermos sólo físico, sino enfermo espiritual. Enfermo del alma. Por eso, pedimos al Señor que nos capacite para discernir sobre nuestras enfermedades, sobre todo las espirituales, más difícil de ver y de sentir.

Porque, las corporales las descubrimos más fácil. Nuestros cuerpos nos avisan y los médicos profesionales nos las curan. Y cuando no están al alcance de los médicos, tenemos al Señor para pedirle que nos alivie el dolor y nos fortalezca en la lucha con la enfermedad. Pero, estas enfermedades no son tan peligrosas, porque sólo pueden matar el cuerpo, pero nunca el alma. Sabemos, porque el Señor nos lo ha dicho, que resucitaremos, así que la muerte del cuerpo no tiene tanta importancia.

Lo que verdaderamente importa es el alma. Esa alma que, por nuestros pecados, podemos perderla para siempre. Y esa enfermedad que transmite el pecado es lo que queremos y te pedimos, Señor, que nos cure. Limpia nuestra alma del pecado de la avaricia, de la soberbia, de la suficiencia, del orgullo, de la pasión desenfrenada, del sexo, de la riqueza, poder y egoísmo. 

Danos ese alimento que nos da vida y nos sostiene fuerte ante las tentaciones de dejarnos invadir por las seducciones de este mundo caduco y lleno de peligros, aparentemente seductores, pero maliciosamente malos. Amén.

martes, 5 de diciembre de 2017

EL IDIOMA QUE NOS LLEVA A JESÚS ES LA HUMILDAD

No se puede hablar con Jesús en actitud arrogante, suficiente y pidiéndole explicaciones. Mírate y reconoce todo lo que se te ha dado, empezando por la vida. Y la gran oportunidad de aprovechar esa vida para alcanzar su Misericordia y la salvación eterna. No, no podrás hablar con Dios desde esa actitud soberbia y de sabio. Tus palabras no llegarán a Él, y aunque esperará a que te des cuenta, el tiempo corre y la vida se te puede ir en cualquier momento.

No desaproveches la oportunidad de aprender ese idioma que Jesús escucha muy atentamente. Son palabras de humildad y de reconocimiento. Palabras que te ayuda a verte tal y como eres, pequeño y necesitado de verdadero amor que transforma. Y ese único amor sólo lo encontrarás en Jesús. Él, a pesar de tu soberbia, de tu suficiencia, de tu incredulidad, de tu sabiduría, te espera pacientemente. Porque, su amor es tan grande, que esperará hasta el último momento de tu vida.

Por eso, Padre del Cielo, te damos gracias por la vida de este mundo y por la oportunidad de poder aprovecharlo para, siendo pequeños y humildes, recibir tu revelación a través de tu Hijo Jesús, hecho Hombre, que nos señala el Camino, la Verdad y la Vida.

Sabemos que en algunos o muchos momentos tendremos que sufrir y pasarlo mal. Muchas veces por nuestros propios pecados y desobediencias; por nuestras pasiones, egoísmos y placeres, que nos enfrentan y nos esclavizan cegando nuestros ojos a la realidad. Pero, también sabemos que podemos salir de ahí y aceptar nuestros pecados, reconociéndonos humildes y pequeños, y aceptando todo lo que de mal hemos hecho.

Vivir en esa esperanza de sabernos tus hijos y de que llegará un día que nos llevarás a Ti, nos mantiene vivos, fortalecidos y con alegría. Por eso, te damos la Gracia, Señor, por todo lo que nos has dado y te pedimos que nos des un corazón más humilde cada día, experimentándose pequeño y necesitado de tu Amor. Amén.