ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

sábado, 21 de octubre de 2017

FORTALECIDO POR TU PALABRA

Qué sería de mí si no tuviese conciencia de tu presencia amorosa y de tu poder infinito. ¿Cómo me atrevería a retar a los poderes del mal que proliferan en este mundo por el que camino hacia Ti? Tú, Señor, eres mi fortaleza, y, como Pablo creo y digo: "Todo lo puedo en Aquel que me da fuerza" - Filipenses 4, 13, y - y que me defiende y da la cara por mí, pues me ha salvado entregando su Vida.

Sin Ti, Señor, no me atrevería a dar un paso y los poderes de este mundo me engullerían. Pero, contigo y en Ti encuentro la fortaleza y la tenacidad para seguir hacia delante y, también, dar la cara por Ti como lo han hecho otros muchos de mis hermanos en la fe. Eso te pido, Señor, que me llenes de tu Fortaleza y Sabiduría para sostenerme firme en las tribulaciones y sacrificios, y sabios en las palabras que salgan de mi boca en tu defensa y proclamación.

Apoyado, descansado y fortalecido en y por tu Palabra, camino esperanzado y con alegría. Y, en la comunidad, con el apoyo de los hermanos y, sobre todo, la Fuerza y Fortaleza del Espíritu Santo, recibido en el día de nuestro Bautismo, nos pertrechamos de la energía necesaria para rechazar el mal y abogar por llevarte dentro de nuestro corazón y defenderte hasta el punto de dar nuestra vida.

Sabemos de nuestros temores, de nuestros miedos, de nuestras debilidades, pero confiamos, Señor, en tu Palabra y esperamos, puestos y abandonados en tus Manos, llenarnos de tu Fortaleza y asistidos por el Espíritu Santo salir victorioso en cada momento de lucha en nuestro camino hacia Ti. 

También, en esos momentos de lucha, nos agarramos a tu Madre, la Virgen, que nos alumbra con su vida y su obediencia firme y confiada a seguir hasta el último momento de nuestras vidas abrazando la Cruz que ella abrazó a tus pies, Señor. Danos la fortaleza de no desfallecer y llena nuestra vida de esperanza y de fe. Amén.

viernes, 20 de octubre de 2017

AJUSTA MI VIDA Y MIS PALABRAS, SEÑOR

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


No es fácil ser coherente y ajustar tu vida y tu palabra. A veces nos vemos imposibilitados de vivir según como pensamos y, quizás sin querer, damos mal ejemplo. Posiblemente no sepamos qué decir o cómo decirlo y callamos incumpliendo nuestra palabra. Resulta difícil llevar bien enlazadas la palabra y la vida.

Pero, lo verdaderamente importante es no desajustar la verdad entre ellas. Es decir, que lo que digas sea bien intencionado y con la actitud y el esfuerzo de ir bien ajustada la una a la otra. Vida y palabra deben estar muy identificadas y exigirse la una a la otra para marcar el ritmo y mismo paso. Porque, desajustadas darán mal imagen y desajustaran la vida de otros.

Podemos ser responsable de muchas desviaciones de otras vidas si vivimos de forma ligera y sin el compromiso y el esfuerzo de ajustar nuestras vidas a nuestras palabras. La hipocresía, que se produce cuando la palabra toma otro camino diferente a los actos de nuestra vida, es venenosa y hace mucho daño. Las apariencias nos engañan y nos presionan. Queremos quedar bien y, ante nuestras limitaciones y pecados, aparentamos. Es decir, mentimos.

Debemos cuidarnos de esa clase de levadura. Es de muy mala calidad y todo lo que contagia y fermenta lo estropea. Procuremos, a pesar de las dificultades, ser sinceros y mostrarnos como somos. Porque, todo se sabrá, y tus pecados y los míos también. Luego, de nada me sirve presentarme aquí como un gran creyente y luego ser un crápula y humilde pecador. Y eso es lo que soy, al menos yo. Un pobre y miserable pecador que, sólo por la Gracia de Dios, trata ahora de encauzar su vida y morir al hombre viejo que tantas cosas mal y malas ha hecho.

No temamos a los de aquí abajo, que sólo pueden matar nuestro cuerpo, que al final resucitará en el Señor. Temamos en vivir en la hipocresía y ser, por el Juez Divino, el único que puede cerrarnos las puertas de la eternidad plena y gozosa, condenándonos a la muerte eterna. Danos, Señor, ese santo temor que nos dé fuerza para vivir en la verdad y el amor. Amén.

jueves, 19 de octubre de 2017

NO ES ALGO LEJANO A MÍ

Cuando leemos y reflexionamos este pasaje del Evangelio podemos caer en la tentación de creer que no va con nosotros. Nosotros, nos decimos, somos buenos, escuchamos a los enviados y les hacemos caso. Sin embargo, el mundo no parece decir lo mismo. No es que seamos nosotros responsables de todo lo que pueda suceder en el mundo, pero, no por eso, podemos quedarnos tan tranquilos.

Es posible que no hayamos matado a ningún profeta, ni tampoco a ningún enviados en nuestro tiempo, pero, ¿les hemos escuchado y aplicado sus consejos a nuestras vidas? ¿O les hemos dado la espalda sin hacerles caso? Eso es cuestión de reflexión y de mirarnos cada uno personalmente. Posiblemente no estemos a la altura que debemos estar y debamos escuchar y aplicarnos más en nuestras vidas.

Es una llamada de atención, y muy seria la que nos hace el Señor: « ¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso...

Es cuestión de leerlo con atención y abiertos a la Gracia del Señor. Porque, siempre hay tiempo para, por su Gracia, dejarnos convertir y transformarnos, cada día, un poco más. Eso es lo que pedimos, primero perdón por todos nuestros fallos y pecados, y, segundo, la Gracia de ser mejores cada día aplicando a nuestras vidas esa Palabra de Dios que nos hace hermanos y nos une en una convivencia más solidaria y justa.

Pidamos también perseverancia y paciencia, para soportar nuestras limitaciones y dificultades a fin de no desanimarnos ni desfallecer. Pidamos humildad y sabiduría para abrirnos a la Gracia de Dios y dejar que, empapado de ella, seamos transformados y convertidos. Amén.

miércoles, 18 de octubre de 2017

NO QUIERO, SEÑOR, SEGUIR MIS INTERESES

Yo, Señor, como Pablo, me duele hacer lo que no quiero y dejar de hacer lo que quiero -Rm 7, 19-21- y experimento que no es fácil lograrlo. Me descubro sometido a mi naturaleza humana de pecado y a mis propios egoísmos. Me cuesta despegarme de mis hábitos y apetencias, y se me hace cuesta arriba levantar esa loza de mi humanidad que me oprime y me esclaviza.

Ante esta situación, Señor, clamo a tu presencia y a tu poder. Necesito tu Gracia para someter a mis pasiones y liberarme para hacer lo que quiero, experimento y debo. Porque es el bien lo que siente y desea mi corazón, pero choca contra mis apetencias y egoísmos que le someten y esclavizan. Dame, Señor, esa Gracia que me libera de toda esclavitud para hacer el bien y vivir en la verdad y la justicia.

Necesito ser independiente. Independiente, no sólo de las cosas materiales, sino de toda influencia de poder, de prestigio o ambición. El Señor nos quiere libres para actuar libremente y no sujetos al que comer, vestir o dormir. Él se ocupará de esas cosas y nos dará lo que necesitamos en cada momento. Porque nos creamos muchas necesidades cuando priorizamos los bienes, la comodidad y nuestro bienestar antes que la misión que nos ha encargado el Señor.

Por eso, para actuar según el Evangelio necesitamos vivir de la Palabra. Y vivir de la Palabra es ponerla en el primer lugar de nuestra vida. Claro que hay que trabajar y ganar el sustento, ya lo decía también Pablo, pero hay que ser libre en ese aspecto para también ser libre en proclamar la Palabra según la Voluntad de Dios. Y eso exige seguirle, estar cerca de Él, escucharle y estar disponible para, comprometiéndonos, ir actuando según su Voluntad.

Pidamos al Espíritu Santo que nos dé la capacidad de discernir y de darnos cuenta de que el Señor cuenta con nosotros. Y lo que no hagamos nosotros se quedará sin hacer. Cada cosa y actuación tiene su momento y su hora, y si no se hace, ese momento y esa hora quedará vacía y sin tu respuesta.

martes, 17 de octubre de 2017

EL BIEN HACER Y OBRAR

Hay mucha gente que hacen buenas obras y que son exaltadas y recordadas. Incluso, nuestros parques y plazas representas estatuas y esculturas que le dedican recuerdos gloriosos. Son bienhechores de la sociedad, pero todo acaba ahí. Se han proclamados en filántropos reconocidos, y, como tal, la sociedad les ha elevado glorioso recuerdo en lugares públicos para que se conozcan y se les recuerde.

Digamos que han recibido su premio por su bien hacer y obrar. y,  en eso se queda todo. Sus buenas obras les han sido pagadas. ¿Nada más pueden esperar? Esa es la diferencia entre el bien obrar por tu cuenta y para tu ego personal, o, hacerlo para gloria de Dios. La diferencia es la fe.

Llenamos nuestras vidas de tradiciones y costumbres que, siendo buenas e importantes, no son fundamentales, y menos leyes. Lo fundamental es el amor, empezando por Dios y continuando por el prójimo. Lo demás tendrá su lugar y su sitio, pero sin carácter de valor ni de imprescindible. Lo exterior tiene su sitio y siendo bonito y bueno tenerlo limpio, lo verdaderamente importante es lo de dentro, lo que sale realmente del corazón. Esa es la lección que el Señor nos da en el Evangelio de hoy.

Pidamos es buena intención de ser limpio, puro y justo, y de que nuestra vida sea coherente con la sustancia verdaderamente importante, es decir, con el amor. No se trata de llenar la vida de normas y cumplimientos que tratan de esconder nuestro compromiso con la verdad y la justicia, y aparentar lo que realmente no estamos dispuesto a ser. 

Pidamos ser comprensivos y, sobre todo, misericordiosos como el Padre es Misericordioso con cada uno de nosotros. Pidamos sostener nuestro interior en la verdad y la justicia y que lo exterior sea reflejos de lo interior, sin oscuridades y ocultamientos. Pidamos vivir en la coherencia y dejarnos dirigir por la acción del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 16 de octubre de 2017

DOS CAMINO: CREES EN SU PALABRA, O EN LA TUYA

Hay muchas elucubraciones y divagaciones. Todo se reduce a estar seguros y a no apostar por algo que no lo tenemos claro. Pero, la fe nos exige riesgo y confianza. Condición indispensable es fiarnos de su Palabra. Él nos la da, y también nos la prueba, pero no a gusto del consumidor, porque no ha venido a hacer teatro ni a convencer a nadie. Ha venido, ayer nos lo decía, a invitarnos a un Banquete de gloria, de fiesta, de gozo y eternidad, y el vestido o etiqueta que tienes que llevar es la fe.

Se trata de creer en Él, de fiarnos de su Palabra y revestirnos de los Sacramentos que nos ha dejado en su santa Iglesia. Arrepentidos de nuestros pecados y apoyados en el alimento Eucarístico de su Cuerpo y su Sangre. Se trata de depositar toda nuestra confianza en su Promesa de salvación, y como los ninivitas, dejarnos llevar por su Palabra y disponer nuestros corazones a conversión.

Todo lo demás, que saltarán como piedras bien dispuestas en tu camino, son tentaciones, dudas y exigencias que te harán tribular debilitando tu fe y tu fortaleza. Es el pecado que nos exige una lucha constante para no ceder a sus elucubraciones ni seducciones. Necesitamos la oración y la fe puesta en la Promesa del Señor, que ha muerto, pero ha Resucitado al tercer día y, a los que creen en Él, también les resucitará para que asistan al Banquete de la eternidad festiva y gloriosa.

Sabemos que la lucha es combate diario; sabemos que no nos será fácil; sabemos que hay muchos obstáculos y dificultades, pero sabemos que la Promesa del Señor está ahí. Creemos en Él porque dentro de nuestros corazones está sembrada la semilla de la fe. Él la ha puesto ahí, y cultivada por su Gracia, florece y da frutos. Esos frutos que nos empujan al deseo infinito de ser eternos y felices, tal y como Él, Señor y dueño de todo lo creado y de nuestras vidas. Señor de la Vida y la muerte, nos ha prometido.

Gracias Señor por sostenernos en la fe. Te pedimos que nos des la perseverancia de cada día para que, a pesar de los tropiezos y obstáculos que la vida nos presenta, mantengamos siempre nuestra fidelidad y nuestra fe encendida  a tu Palabra. Amén.

domingo, 15 de octubre de 2017

COMPLICANDO MI VIDA

Estamos tan cegados por el pecado que no vemos sino por los ojos del mundo. Nos asombramos cuando, elevados un poco por encima de él, observamos la pequeñez y la basura que preferimos ante la grandeza y majestuosidad del Reino de Dios. No podemos comprender como optamos por la mediocridad, por unos vasos de alcohol y un poco de pasión carnal ante la grandeza de la verdadera felicidad del amor y de la plena eternidad. Verdaderamente no se comprende.

Y me incluyo yo en este tinglado, porque no soy mejor que nadie y también he besado este mundo y sus caducas ofertas, vacías y falsas. Todo, a parte de ser mediocre, es temporal y, por supuesto, caduco. Posiblemente estemos ciegos y atolondrados por nuestra débil naturaleza humana. Estamos heridos por el pecado, pero podemos levantarnos y reponernos. Para eso está el Espíritu Santo, que hemos recibido en el Bautismo.

Es verdad que hemos rechazado el Banquete del Señor. No le hacemos caso e incluso despreciamos a sus enviados y hasta los matamos. Muchos cristianos son perseguidos y aniquilados porque con sus vidas nos invitan al Banquete Eterno. Realmente, no estamos bien vestidos ni llevamos el traje del arrepentimiento y de la Vida de la Gracia. Indudablemente, seremos expulsados al las tinieblas y allí será el llanto y rechinar de dientes.

Pidamos luz y sabiduría para entender y aceptar esa invitación que nuestro Padre Dios nos hace para asistir al Banquete de Salvación. La Eucaristía es el manjar del Cuerpo y la Sangre del Señor, que nos alimenta espiritualmente y nos fortalece contra las amenzas y acechanzas del demonio y del pecado. Revistámonos del vestido de los Sacramentos para, bien presentados, seamos aceptados por el Amor del Padre, que nos quiere, nos invita y busca nuestra salvación. Amén.

sábado, 14 de octubre de 2017

EL ROSARIO, UN CAMINO DE SALVACIÓN

Hoy quiero reflexionar sobre el santo Rosario. No sé las razones, pero me ha venido como de repente y sin improvisarlo. Algo así, no es que sea, como venido del Espíritu. Y he querido dejarme llevar y reflexionar sobre él. Dejar que la luz sea la que me ilumine y guiarme por sus impulsos e insinuaciones. Bien, es verdad, que todas mis reflexiones tienen este denominador común. Me experimento como lanzado al precipicio y abandonado a la luz que el Espíritu me alumbra y me guía.

Y descubro que unas veces sale todo corrido, como movido y escrito por un impulso que me guía, y otras veces, camina más lentamente y de manera torpe. De cualquier manera, con el tiempo he ido descubriendo que es el Señor quien me empuja a escribir y son ustedes los que me lo revelan con sus entusiasmos, comentarios y me gustas. Un ejemplo podía ser esto de lo que escribo ahora, pues no estaba en el guión, ni siquiera cuando empezaba a escribir los primero renglones de arriba.

Dicho esto, salido como del fondo de mi corazón de forma repentina y libremente, retomo el tema del rosario, que era de lo que quería reflexionar. En mi casa, mi mujer lo reza todos los días, más yo sólo una vez a la semana , la hora de los viernes en el blog "Un Rincón para orar". Resulta extraño, pero es así. De todos modos, hoy quiero mirar sobre los misterios que componen el santo Rosario. Misterios de gloria, de gozo, de luz y de dolor.

Todos esos misterios son momentos vivenciales de la Vida del Señor, que nos descubren sus momentos de Gloria, de Gozo, de Dolor y de Luz. Y todos esos momentos nos ayudan y dan pauta para encarnarnos también nosotros en su Vida y Palabra. Cada misterio nos acerca a la vida de nuestro Señor Jesús y nos alumbra el camino que, también nosotros, debemos tomar. 

Un camino vivencial en nuestras vidas en el esfuerzo de, injertado en el Espíritu Santo, para dar cumplimiento a su Voluntad. Pidamos esa Gracia y Fortaleza para, como María, vivir y dar cumplimiento, vivo y real, a la Voluntad de la Palabra de Dios. Amén.

viernes, 13 de octubre de 2017

EL DEMONIO TAMBIÉN ESTA EN ESTE MUNDO


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.

No estamos solos, el peligro acecha a cada instante. Estamos asediados y amenazados por el demonio. El mayor peligro y la mayor amenaza es no creer en él. Posiblemente, esa sea su mayor victoria sobre muchos que le ignoran y le permiten trabajar cómodamente y a su estilo. Tiene muchas cartas a su favor y puede seducirnos sin que nos demos cuenta.

Su viña particular es el mundo y tiene a su disposición un sin fin de posibilidades con las que seducir, engañar y atraer. También nosotros, alejados de Dios, estamos en este mundo, y, en esos momentos estamos en sus manos. Y con la desventaja que nuestra naturaleza es humana, de este mundo Y está tocada, fatalmente herida y muy proclive a dejarse seducir. Nos atraen las cosas del mundo y nuestras pasiones, debilitadas en el pecado, son muy proclives a ser seducidas y engañadas.

Jesús nos viene a liberar de este mundo, y los que en Él creemos y permanecemos, no pertenecemos a este mundo. Estamos llamados a otro, al que Jesús nos propone. Por eso debemos estar y permanecer en Él, Él es el Arquitecto que construye nuestra casa y nos sostiene firme y seguros -Salmo 126-. En Él seremos fuertes para vencer y rechazar todas esas tentaciones malas que, presentándose como buenas, nos quiere desviar de la presencia de Dios.

Pidamos esa fuerza al Espíritu y pongámonos en sus Manos. Tengamos confianza que el Señor es nuestro Pastor y, en Él, nada nos falta -salmo 22-. Por eso, es bueno orar cada día y frecuentar, si no se puede diario, la Eucaristía. Porque el Señor, ya lo hemos reflexionado estos días atrás, es lo primero. Él es nuestra Roca y Fortaleza y desde Él y con Él, todo lo demás nos vendrá dado por añadidura.

Así nuestras obras serán buenas, abundantes y nuestro amor dará frutos. Así nuestra fortaleza será grande y levantara un muro que nos separará de las influencias del mal. Pero, precisamente por eso, no debemos desfallecer ni decaer. Nuestra oración y trato con el Señor todos los días. Amén.

jueves, 12 de octubre de 2017

DESDE MARÍA LLEGAR A SU HIJO

María, la joven sencilla, humilde, sincera, obediente es elegida porque todo su ser lo pone en Manos del Señor y se entrega a la Misión que el Ángel Gabriel le anuncia. María es dichosa, no ya por todas sus virtudes, sino por su "Sí" a la Voluntad de Dios. Ella es la primera que escucha y acepta la Palabra de Dios, poniendo su vida en peligro y anteponiendo al Señor a todo lo demás.

Ella nos enseña que Dios es lo primero, y luego todo lo demás, que se nos dará por añadidura. Porque, obedeciendo a Dios no hay peligro verdadero. Podemos atravesar un camino de sufrimiento y dolor, pero saldremos vencedores como su Hijo, nuestro Señor, en su Pasión. 

No tratemos de ser importantes en obras y hazañas heroicas; no tratemos de ser los primeros ni mejores por nuestras obras, porque Dios no nos pide obras, las hace Él. Sólo quiere nuestra libertad y disponibilidad, y que nos pongamos en sus Manos. Todo lo demás nos vendrá por añadidura de su Gracia. Eso es la lección que nos ha dejado María, que siendo humilde y sencilla es la Reina más admirada hoy de todos los pueblos. Precisamente hoy se celebra en toda España a nuestra Madre María, bajo la advocación de la festividad de nuestra Señora del Pilar.

Siempre tendremos en nuestra Madre, María, un ejemplo de iniciarnos en la oración. Porque, orar es obedecer en la escucha atenta a la Palabra de Dios. Quien ora está disponible y en actitud de corregir los pasos de su vida y encaminarlos según la Voluntad de Dios. Es decir, está abierto a la obediencia. 

María es obediente y se abre a la Voluntad de Dios. Eso la hace dichosa y bienaventurada y, por eso, es elegida la Madre de Dios. Pidamos esa virtud de la obediencia, confiados a la Palabra de Dios. Dios, nuestro Padre, que no nos pedirá nada malo, sino al contrario, todo lo bueno que necesitamos para entrar en su Casa y pasar la eternidad junto a Él en gozo y felicidad eterna. Amén.

miércoles, 11 de octubre de 2017

SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR

Hablar con mi Padre Dios me exige perdonar. Es algo que se produce en el mismo momento que contacto con Él, porque, Él es la misma Misericordia. Y no cabe ni puedo pedirle misericordia cuando yo no estoy dispuesto a darle a los que me ofenden. Es algo consustancial con la misma oración filial con el Padre. 

El recibir su perdón misericordioso me descubre y exige darlo yo también a los que me han ofendido. Está implícito ahí, y no puedo recibir el perdón si yo no estoy dispuesto a darlo. No hace falta descubrirlo, porque se revela simultáneamente al perdón recibido. Viene adjunto, diríamos en término coloquial, a la misericordia recibida.

Tú experimentas que, en la medida que tú perdones serás perdonado. Son Palabras del mismo Jesús que nos da pauta y camino en la parábola del siervo sin entrañas -Mt 18, 21-35- donde nos descubre la necesidad de perdonar y en la medida que debemos hacerlo. No podemos imaginar a un padre que no perdone a todos sus hijos, ni tampoco a unos hijos que, perdonados por su padre, no se perdonen entre ellos. No cabe entenderlo de otra forma, ni tampoco excluirlo, porque al hacerlo nuestra propia conciencia nos excluye también a nosotros.

El perdón es la máxima expresión del amor, porque quien perdona, ama. El perdón te regala la oportunidad de corregirte, de enmendarte y de levantar tus fracasos para convertirlos en éxitos regados por la Gracia de Dios. Y, supuesto el perdón, todo lo demás toma color y se llena de Gracia, porque, perdonando estamos amando y santificando al Señor. Estamos haciendo presente su Reino y cumpliendo su Voluntad y abiertos a recibir toda su Gracia y alimento que necesitamos para permanecer en Él.

Danos, Señor, esa sabiduría, paciencia, fortaleza y paz, para poder perdonar de la misma forma que Tú nos perdona a cada uno de nosotros. Reconocemos que, solos no podemos, pero contigo todo es posible. En eso confiamos y en Ti, Señor descansamos. Amén.

martes, 10 de octubre de 2017

MARÍA HA SABIDO ESCOGER

Muchas circunstancias y privilegios de nuestras vidas está en haber sabido escoger. Muchos gozan de una situación privilegiada por saber escoger y poner todos los recursos para estar allí, donde pensaba que era el mejor lugar. Cuando vemos a alguien bien situado, salvo por un golpe de suerte, suponemos que se ha esmerado y preocupado por organizar su tiempo para poder llegar allí con suficiente ventaja para elegir. Y, claro, ahora goza de una situación privilegiada.

Todo cuesta esfuerzo, sobre todo el gozar de una buena situación. Y eso vale para todos los órdenes de nuestra vida. Las cosas no aparecen de la nada, y cuando son heredadas, también hay que saber sostenerlas y cuidarlas. Y eso, como lo otro, cuestan esfuerzos y trabamos, y, sobre todo, saber elegir.

Es el caso de hoy. Marta se preocupó por tener todo a punto y bien dispuesto. No es que eso no se haya de hacer, es necesario y tiene su importancia . Pero, llegado ciertos momentos, hay que saber elegir lo más valioso y que va a incidir después en todo. Incluso en el trabajo de organizar y tener todo bien dispuesto. María, al contrario que Marta, dejó todo a un lado y se dispuso a escuchar al Señor. Lo tenía delante y no siempre se gozaba de tener a la Palabra Viva en tu presencia.

Desde esa simple apreciación valoremos ahora nosotros el privilegio de tener esa Palabra y al Señor, real y presente, en la Eucaristía. ¿Nos hemos dado cuenta que lo podemos visitar y estar con Él, igual que estuvo María, la hermana de Marta, con Él? Así es, exactamente igual. Hoy tenemos más ventaja porque conocemos al Señor y lo que nos ha dicho y prometido. Está presente, bajo las especies de pan y vino, con nosotros a cada momento. Está en los sagrarios de todas las iglesias. Es una oportunidad única.

Pidamos simplemente eso, despertar y saber elegir al Señor. Claro, nuestras obligaciones están ahí y debemos atenderlas. Es condición indispensable, pero, junto al Señor las atenderemos mejor. Lo importante es buscar espacios para estar con Él y, aparte de escucharle, atender a su Palabra, hablarle y contarle nuestros problemas, nuestras dudas y nuestros deseos de seguirle. Él nos fortalecerá y nos abrirá nuestra mente para que veamos. Tengamos confianza. Amén.

lunes, 9 de octubre de 2017

EL AMOR RESPONSABILIZA

Solemos confundir el amor con protección. En las familias suele ocurrir mucho. Se protege a los hijos y se termina perjudicándoles. Amar consiste en dar lo que se necesita para salir de un problema, de una situación desesperada o de unas circunstancias que te impiden progresar, desarrollarte o crecer progresivamente. Amar es ayudarte a salir de ese apuro o tragedia que te ha tocado vivir y de la que tú solo no puedes salir. Pero nada de protegerte y darte la solución a tus problemas.

El amor responsabiliza a aquel que lo recibes. Así nos ama Dios, nuestro Padre. Es un amor comprometido que nos demanda respuesta y esfuerzo por nuestra parte a hacer un tanto lo mismo. Un amor que nos exige también a nosotros amar de la misma manera que somos amados. Lo descubrimos en el Amor de Dios. Él nos ama, pero nos da lo que necesitamos para merecer ese amor y rebotarlo hacia los demás.

El amor es un compromiso que no se apoya en la belleza, ni en la pasión, ni en el interés, ni en el gusto, ni en los sentimiento, caprichos, bienestar, riqueza y muchas cosas más. El amor está apoyado en el bien y en el interés de buscar la verdad, la justicia y la paz. El amor desea tu felicidad, y esa felicidad no es sino procurar que tú te sientas bien, en pleno gozo y en paz. Y eso no se encuentra en el poder, ni en las fuerzas, ni en las riquezas.

Tampoco está en el tener y poseer. La felicidad es el resultado de saber dar y despojarte de todo aquello que, siendo bueno, ayuda a otros a sentirse bien y a disfrutar y a experimentarse personas. Ser feliz no consiste en tener abundancia, sino saber medir lo que realmente necesitas y compartir lo demás. Porque, en el dar y hacer el bien se esconde la única y verdadera felicidad, que colma plenamente tu vida y te llena de gozo y vida eterna.

Dichosos y bienaventurados aquellos que son capaces de partir sus vidas y darse en trocitos, cada día, para sanar las heridas de todos los que, como aquel hombre asaltado y paleado, sufren los malos tratos de otros.

domingo, 8 de octubre de 2017

CONSERVAR TU REINO

Hay un tesoro que, empezará a ser Tesoro cuando realmente lo descubra, porque, mientras permanezca como algo que me pertenece o no conozca de dónde me ha venido, seguirá siendo un tesoro con minúscula. Posiblemente, a aquellos empleados de la Viña les sucedió eso. No tomaron conciencia de que esa viña se les había regalado para trabajarlo y producir frutos. Y nació en ellos la tentación de apropiársela. Y mataron a los siervos enviados a recoger sus frutos y, también, al hijo.

Necesitamos darnos cuenta de quienes somos y de donde venimos. Necesitamos descubrir que somos empleados de la Viña del Señor. Él nos ha creado y nos ha puesto en este mundo y todos dependemos de Él. Luego, a Él tendremos que rendir culto y tributo, porque de Él hemos recibido todo lo que somos, desde la vida a todo lo que necesitamos para vivir.

Y nuestro trabajo, Señor, consiste en conservar tu Reino. Un Reino de justicia, de verdad y de paz. Un Reino de amor. Trabajar, pues, en el Reino es nuestra misión, pero trabajar según la Voluntad de Dios. Eso es lo que tenemos que hacer y lo que también queremos. Danos, Señor, la sabiduría, no de tanto saber y conocer, sino de querer siempre hacer tu Voluntad. 

Porque, queriendo, el Señor nos dará la fuerza, el impulso y la sabiduría para cultivar esos frutos de amor que Él espera de cada uno de nosotros. Sí, Señor, queremos, como tu Madre, completar ese rosario de nuestra vida en vivir tus misterios desde la actitud de imitar tu vida. Pero, no queremos quedarnos estancados en unas normas y rutinas de cumplimientos instalados, sino vivir intensamente el deseo de cumplir tu Voluntad y cultivar esa parte de Viña que has dejado a mi cargo.

Quiero, Señor, y para eso te pido tu Gracia, pues sin ella no podría hacer nada, producir en mi vida esos frutos de amor que Tú esperas de mí, y, cuando me llames a tu presencia, ofrecértelos humildemente con todo mi amor. Porque, sé y confío que, simplemente queriendo y poniendo mi empeño, Tú pondrás tu Amor para que mi tierra sea fértil y dé hermosos y buenos frutos. Amén.

sábado, 7 de octubre de 2017

APRENDER A MIRARNOS EN MARÍA



Una madre es siempre un espejo donde mirarnos. Seguro que todos tenemos mucho de nuestras madres. No sólo la herencia que corresponde a nuestra genética, sino también a todo lo que, a lo largo de sus vidas, nos han transmitido y testimoniado.

Pero, a parte de nuestras madres de la tierra, tenemos también todos, por la Gracia de Dios, una Madre en el Cielo. Una Madre digna de mirar y recordar, pero también de imitar. María es la Madre buena, sencilla, atenta, fuerte, humilde, entregada, comprensiva, alentadora..., pero, sobre todo, disponible. Es esa la virtud más importante, la que Dios le pidió cuando fue elegida para ser la Madre de su Hijo. 

Y, María, dijo "Sí". Pidámosle también nosotros al Espíritu que por intersección de María, también nosotros respondamos al Señor, porque también nos elige y nos llama a cada uno, "sí". Un "sí" de corazón, abierto y entregado a, poco a poco, ir respondiendo a lo que Él quiere de cada uno de nosotros. Un "sí" que ponga en Manos del Espíritu todo lo que hemos recibido del Señor, sin dejar nada para nuestra gloria personal y para nuestro disfrute particular.

Un "sí" que nos lleve a proclamar, como ella, ¡eh aquí el esclavo del Señor, hágase en mí según tu Palabra! Amén.

viernes, 6 de octubre de 2017

BUENA COSECHA



HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


A veces desesperamos porque nos parece que nuestra cosecha es mala. O, porque simplemente no aparecen ni se ven los frutos por ninguna parte. El desánimo y deseo de abandono hace presencia. Estamos empeñados que somos nosotros los que tenemos que cultivar esa cosecha y sacar esos frutos. Y, lo grave, es que nos equivocamos. 

De nosotros solos depende nuestra disponibilidad. Es decir, nuestra libertad. Ponerla en Manos de Dios es todo lo que tenemos que hacer. Pero, eso que puede parecernos fácil, no lo es. Estar disponibles es muy difícil, hasta el punto que necesitamos la Gracia de Dios para sostenernos en esa actitud. Sin embargo, diríamos que el primer paso en ese sentido tiene que ser nuestro. Dios ha salido primero a nuestro encuentro, pero necesita nuestro sí y disponibilidad. Sin él no puede salvarnos.

Ahora, tomando conciencia de esto, podemos valorar y admirar el gran mérito de nuestra Madre María. Ella abrió su corazón al Espíritu de Dios para que actuara. Se ofreció sin condiciones hasta el punto de declararse su esclava. Es una hermosa referencia para nosotros, sus hijos, que nos ayuda y nos alumbra la actitud a seguir:  "estar disponibles para dejar actuar al Espíritu en nosotros".

Y es eso lo que te pedimos ahora y en este momento, Señor. Mueve nuestros corazones para que seamos capaces de dar ese paso. Mueve nuestras voluntades para que, abriéndonos a Ti, podamos obtener buena cosecha y dar buenos frutos. Ponemos nuestras almas a tu disposición para que sea tu Espíritu quien nos dirija y nos mueva a la conversión.

Danos, Señor, la sabiduría de descubrir tu Palabra y tus obras, y, alumbrados por ellas, vivamos el hermoso reto de nuestra vida. Es decir, corresponder con nuestras vida a dar esa cosecha de buenos frutos que Tú esperas de cada uno de nosotros. Amén.

jueves, 5 de octubre de 2017

NECESITADOS DE PEDIR

Nuestro Padre Dios sabe de nuestras necesidades. Aunque nos ha dado la tierra en administración, sabe también que le necesitaremos para obtener de ella la cosecha que esperamos y necesitamos. También lo hemos experimentados con nuestros padres de la tierra. Ellos también nos han dejado mucho. Sólo con la vida, nuestra deuda es muy alta.

Por eso, es evidente que paremos un día para recordarles y darles gracias. Cuanto más a Dios del que hemos recibido, no sólo la vida, sino la herencia de todo lo que tenemos. Esta tierra de la que obtenemos todo el alimento necesario para la vida. No podía ser de otra forma, el hombre necesitaba un día para concentrar en él toda esa acción de gracia y ofrecérsela al Señor como agradecimiento por todo lo recibido.

Esa ha sido la tradición y el origen del día de acción de gracia. Pero, con los avances y la tecnología, el hombre se ha visto fuerte y capaz de explotar la tierra, y sacarle todo el provecho y fruto que necesita. Y su auto-suficiencia le ha llevado a olvidarse de Dios. Gran error y, todavía más grave, necedad, porque el hombre sin Dios está perdido y conducido al abismo.

No perdamos la presencia de Dios en nuestras vidas, y menos la necesidad de pedirle por todo aquello que necesitamos. Quizás, ahora, los países super-desarrollados donde hay abundancia de bienes materiales, pero necesidad de los espirituales. Donde hay más injusticias, odio, venganza, malos tratos, abusos, violaciones y muertes. Donde los países se enfrentan rompiendo la buena convivencia y la paz. ¿No son esas cosechas más importante que las propiamente materiales y alimenticias?

Escuchemos al Señor y pidamos tal y como Él nos invita y nos aconseja. Porque, así Él nos dice: todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

miércoles, 4 de octubre de 2017

ANTE LA OSCURIDAD NO QUIERO DESESPERAR

Hay un serio y grave peligro. Porque, ante la oscuridad nos desesperamos y nos resignamos a seguir en la mediocridad e instalarnos tal y como hemos quedado. Descubrimos que damos pasos, pero, ¿son esos pasos suficientes? ¿Significa eso que hemos llegado a la meta? ¿Se acabaron los esfuerzos de conversión? ¿Estamos ya en la cima del monte? Sin desesperar, pero esas preguntas necesitan respuestas.

Porque, podemos quedarnos en la mitad del camino, y, creyendo que caminamos permanecemos parados e instalados cómodamente. O resignados y pasivos. Adaptados a una serie de normas, de practicas, de reflexiones escritas y algunas cosillas más. Como pueden intuir me estoy retratando. Y es que es mejor hacerlo, porque sólo a partir de nuestro propio retrato podemos iniciar el camino. No importa cuantas veces tengamos que hacerlo, lo que verdaderamente importa es hacerlo.

Es hora de levantar la mirada y no volverla atrás. Es hora de dejar todo lo que nos puede entretener y desviar y poner en el centro de nuestra vida al Señor. Está claro: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios». Son Palabras del mismo Jesús.

Pero, no nos confundamos, porque el demonio utiliza esta debilidad nuestra para ponernos la misión imposible y proponernos una misión más cómoda y fácil. Quiere que nos instalemos en la mediocridad y seamos cristianos de normas y preceptos, sin mucho compromiso. No, tampoco, desesperemos. Tengamos confianza. Primero desnudemos nuestras cartas y veamos nuestros vestidos. Posiblemente no llevemos el vestido apropiado al banquete, pero pidámosle al Señor que sea Él quien nos vista del vestido de su Gracia.

Tengamos confianza, porque el Señor quiere salvarnos y, por y para eso, nos invita al banquete. Pero, preparemos el vestido apropiad. Nosotros pongamos nuestra disponibilidad. Al estilo de María, ofreciendo nuestra actitud de esclavo o esclava, y dispuesto a dejarnos cambiar para la misión que el Señor tiene pensado en nosotros. ¡Hermanos, llegará ese momento! 

El Señor cambiará nuestros corazones y nos hará, en el buen sentido de la palabra, sus predilectas marionetas, siempre en pie y dispuestas a continuar el camino. Es decir, nos dará un corazón nuevo, creado para amar que nos hará felices y gozosos para toda la vida. Amén.

martes, 3 de octubre de 2017

SIN MAS DILACIÓN, PIDAMOS LUZ

No perdamos más tiempo y pidamos luz al Señor para que nos alumbre el camino a seguir. No es cuestión de protestarle, porque no sabemos lo que decimos. Nuestros pensamientos están muy lejos de los de Él, pero, no sólo se trata de eso, sino de que no entendemos nada.

Nosotros pensamos en un mundo de luchas, de enfrentamientos, de vencedores y vencidos, y de responder con el poder a todos aquellos que piensan distinto o se interponen en nuestro camino. Y la sorpresa es ver la forma con la que responde Jesús. Nos quedamos perplejos y sorprendidos. No entendemos lo que nos dice Jesús. ¿Cómo es que no respondemos a ese rechazo de no acogernos? Estamos muy lejos de Él a pesar de estar tan cerca físicamente.

Y hoy seguimos todavía igual. Queremos sacarle productividad a todo y encontrar respuesta para todo. No entendemos el Amor de Dios, ni lo entenderemos nunca hasta que Él nos lo quiera revelar. Eso es lo que te pedimos hoy, Señor. Descúbrenos tu Amor y háznoslos comprender, para también amar nosotros. Porque todo viene de Ti, Señor, y sólo Tú nos lo puedes dar. 

Sin más dilación, Señor, te pedimos la capacidad de amar. No sabemos cómo, pero confiamos en Ti. Contigo nos atrevemos a vivir en el amor y a superar todas las dificultades y tentaciones. Nos atrevemos a acompañarte a Jerusalén y permanecer a tu lado. Danos, Señor, esa fortaleza y valentía para perseverar y agarrarnos a Ti para no desfallecer.

Por eso, Señor, insistimos sin desmayo suplicándote que nos ilumines y nos des la sabiduría, no la de este mundo, sino la que  nos sostiene siempre a tu lado. Amén.

lunes, 2 de octubre de 2017

SERVIR O SER SERVIDO

El afán de ser el primero es con la finalidad de ser servido. Claro, quieres ser el mejor, el más fuerte, el primero en los honores y el centro de todos. Quieres que todos te aprecien, te consideren y te sirvan. Porque, de no ser así, por qué querer ser el primero. Una vez más descubrimos que los criterios de Dios no son los nuestros. Estamos en las antípodas con respecto al pensamiento de Dios.

Jesús, el Hijo de Dios, no vino a ser servido, sino a servir. Inició su camino muy humildemente y no destacó por su poder, ni riqueza, ni honores ni reconocimientos. Todo lo contrario, destacó por servicio y amor. Vino a eso, a liberar a los hombres de sus esclavitudes, de esos hilos que los atan y de los que dependen peligrosamente y les someten a los intereses del mal.

Por eso, Jesús, nos habla de ser humildes, es decir, pequeños y considerarse menos que los demás. Porque, todo lo que tenemos, que nos descubre nuestra superioridad sobre los demás, nos ha sido regalado. Por lo tanto, no tenemos por qué creernos superiores, sino todo lo contrario, servidores. Porque, si nos ha sido dado, ha sido para servirles. Esa debe ser nuestra misión. Cuanto más has recibido, más y mejor debe ser tu servicio.

La humildad es la virtud más grande, porque por ella empieza nuestra salvación, ya que sin la humildad no podremos abajarnos y situarnos en el último lugar. Está claro, Señor, esa es nuestra petición de hoy, dos de octubre. Danos la capacidad y la sabiduría de ser humildes. Humildes para poder servir y ser capaces de ponernos en los últimos lugares y hacernos pequeños. Porque, sólo el pequeño está en disponibilidad de ser obediente y servir.

María, tu Madre, Señor, es un ejemplo de obediencia y fidelidad, pero antes se hizo tu esclava, siendo humilde y aceptando tu Voluntad.  Unidos a ella le pedimos su intersección para que nuestro corazón sea cada día más humilde. Amén.

domingo, 1 de octubre de 2017

TAMBIÉN YO TE HE ENGAÑADO MUCHAS VECES, SEÑOR

Me indentifíco con uno de esos hijos, Señor. Muchas veces te he engañado y no he obedecido tus mandatos. Quizás haya sentido pereza en algunos casos;  en otros no me he sentido con ganas ni deseos de realizarlos, y algunos los he hecho con más desganas que ganas. He de decir también que muchos los he hecho con buena intención y con gran deseo de hacerlos.

Sin embargo, tanto unos como otros, los hago porque sé que Tú no mandas nada malo, y que el hacerlo será siempre bueno para mi salvación. Claro que me cuesta, pero, ¿qué no cuesta en esta vida? ¿Acaso los estudios, el trabajo, la formación, no cuesta? Sabemos que detrás del bienestar y de lo bueno se esconde el trabajo, el esfuerzo y sacrificio. Será bueno reconocer que todo lo que Tú nos mandas, Señor, son cosas buenas para nosotros. Porque, Tú nos quieres y estás interesado más que nadie en salvarnos.

Por eso, Señor, te pedimos que infundas en nuestros corazones una fuerza de voluntad que nos ayude a vencernos y a cumplir con tus mandatos. Incluso cuando no lo veamos, no lo entendamos o nos cueste vencer nuestra pereza y nuestros apegos. Danos esa sabiduría de saber elegir lo bueno de lo malo, y de que, aunque nos seduzca otras cosas de este mundo, sepamos obedecerte y responder a tu Palabra y Mandato.

También te pido, Señor, que si te respondo precipitadamente de forma negativa, me des la paciencia y la sabiduría de darme cuenta y de experimentar ese dolor de arrepentimiento para reconocer mi equivocación. Y la fuerza de poder levantarme y vencer toda mi pereza, soberbia y vanidad, para, apoyado en tu Gracia obedecer y volver a tus mandatos.

Confiado, Señor, en esa petición y lleno de esperanza en tu Palabra, me abandono en tus brazos, Señor, y trata de perseverar y permanecer siempre a tu lado. Aun en los momentos más débiles y difíciles de mi vida, porque sólo siendo fiel a tu Palabra la vida tiene verdadero sentido.

sábado, 30 de septiembre de 2017

¡CÓMO CONECERTE, SEÑOR!

Sé, Señor, que todo depende de Ti. Por mucho que me afane en conocerte, nunca llegaré a saber nada de Ti. Tú eres inconmensurable, infinito e inaccesible. ¡Cómo conocerte Señor! Necesito tu Gracia para que la Luz ilumine mi pobre corazón. Todo está en tus Manos, Señor, y de Ti depende que en mi pobre y limitado corazón entre algo de luz que pueda iluminarme el camino hacia Ti.

Tú, Señor, me has dejado la oración. El vehículo que me pone en relación contigo y me abre las puertas para, estando atento y receptivo, recibir tu Gracia. Con ella puedo ver las cosas de otra forma y  entenderla mejor. Tú, Señor, puedes abrir mi mente y darle toda la luz que necesita para entender tu Palabra. Y, no sólo entenderla, sino vivirla. Vivirla imitándote y cumpliéndola.

Gracias, Señor, por quedarte con nosotros para irnos enseñando y revelando tu Palabra. Tú nos prometiste al Paráclito, para que terminara de revelarnos todo aquello que no hemos entendido y lo que, en el camino, nos falta por conocer y entender. Él nos asiste y nos auxilia. Y, también, nos fortalece para poder encarnar la Palabra escuchada en el camino de mi vida.

Gracias, Señor, porque ese Amor Tuyo cambia toda mi vida y la llena de luz y entendimiento para comprenderte. Ahora sé y comprendo que Tú entregaste voluntariamente tu Vida al Padre para ofrecerte, con tu Muerte de Cruz, la salvación a todos los hombres. Gracias Padre, porque llenas mi vida de esperanza y de alegría. 

Te pido, Señor, que me des la sabiduría de abrir todo mi corazón a tus Enseñanzas y Palabras, para con paciencia y perseverancia soportemos las incomprensiones, las adversidades y las tentaciones, y tengamos siempre presente que, Tú, Señor, estás siempre con nosotros. Amén.

viernes, 29 de septiembre de 2017

ESTAR RECEPTIVO


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


Hay algo que, sin darnos cuenta, es muy importante. Y es la capacidad de estar receptivos, porque, sólo estando en esa actitud podemos ser capaces de recibir la llamada o llamadas que nos acontence en este mundo en el que vivimos. Sucedió así con Natanael, pero, nos preguntamos, ¿por qué sucedió? 

Posiblemente, porque estaba receptivo y abierto a la verdad y al amor. Y cuando estamos en esa actitud somos capaces de descubrir la llamada que nos viene de Dios. Si, por el contrario, permanecemos cerrados, cargado de suficiencia y soberbia, rechazaremos todo lo que no nos guste o no esté de acuerdo con nuestra forma de pensar. Sólo admitimos nuestra verdad y esa es la que aceptamos y nos gustaría imponer. Descubrimos nuestro egoísmo y nuestra forma única de pensamiento. Pobre y dictatorial.

Y nos cerramos a la verdad, que está delante de nosotros. Así, Natanael, creyendo incluso que de Nazaret no podía salir nada bueno, se abrió a la Palabra de Jesús. También nosotros somos invitados a acercarnos al Señor y descubierto por su Palabra. Sólo tendremos que abrirnos a su Gracia para descubrirle y darnos cuenta que Él es el verdadero Señor de la Vida y la muerte.

Pidamos esa Gracia, la de estar receptivo a su Palabra y a sus insinuaciones. Nos está llamando de muchas maneras y en cualquier momento. Cuando menos lo esperamos, porque Él es el primero que nos buscca y nos invita a la salvación. Descubramos nuestras equivocaciones apoyadas en una suficiencia limitada, caduca y sin sentido, y edificada sobre arena, que a la menor tempestad queda destruida.

Y construyamos nuestra vida sobre Roca firme, el Señor, que nos da esperanza y fortaleza para superar las adversidades y vivir en la esperanza de una Vida nueva, gozosa y Eterna junto al Padre del Cielo. Amén.

jueves, 28 de septiembre de 2017

CURIOSIDAD INTERESADA

Yo quiero buscarte Señor porque quiero conocerte. Mi curiosidad no se queda en la superficie, sino que tu Palabra me seduce y ardo en deseos de conocerte y cumplir tu Palabra. Vivirla con toda la fuerza de la que sea capaz mi corazón. Sin embargo, Señor, no me es nada fácil. Diría imposible. Necesito tu cercanía y tu Gracia.

Quiero, pero tropiezo con mis apetencias, con mis sensualidad, con mi naturaleza humana herida, y me derrumbo. Cada día experimento una lucha, un combate cuerpo a cuerpo. Mis sentidos tratan de seducirme con las cosas del mundo, y nada de lo que me rodea me favorece. Mi corazón quiere, pero mis sentidos y mi cuerpo se niegan. En este dilema, Señor, te suplico que me des la sabiduría y la fortaleza para derribar el muro que me impide saltar y superar todas las barreras que me impiden cumplir tu Palabra.

Yo sé, Señor, que cuento con tu ayuda y con tu Gracia. Me has creado por amor y te has comprometido para salvarme. Tu Amor es un Amor comprometido e independiente de lo que yo elija y haga, Tú estarás siempre pendiente de salvarme. No dejes, Señor, que el mundo me seduzca y me aparte de Ti, porque sería muy infeliz. Yo lo intuyo y lo sé. Y experimento mi debilidad y mi pecado.

Dame, Señor, la voluntad para tener paciencia y no desesperar; dame, Señor, la confianza de no precipitarme ni, tampoco, impacientarme. Haz, Señor, que pierda el miedo al dolor, al sacrificio y a la renuncia de todo aquello que me aparta de Ti, incluso lo que me tiene atado y apegado. Porque yo, Señor, quiero conocerte y ser de los tuyos. Porque yo, Señor, no te busco por simple curiosidad, sino porque tu Palabra me da vida y creo en tu salvación.

Sí, Señor, Tú me sostienes y me impulsas al camino de cada día. Hay momentos que el camino de mi vida se me hace duro, difícil, monótono, rutinario, aburrido, pero son esos momentos los que me ayudan a encontrarte y a experimentar la curiosidad de buscarte, de descargar en Ti toda esa carga que me derriba. Por eso, Señor, te pido paciencia, mucha paciencia. Y sentado a tus pies, Señor, espero confiando en tu presencia y en tu Palabra. Amén.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

YO TAMBIÉN QUIERSO SER ENVIADO, SEÑOR

No quiero quedarme al margen. Quiero seguirte, y seguirte es alistarme en tu lista, valga la redundancia, para ser también enviado. El problema, Señor, es que no sé qué o cómo hacerlo. Quizás no tenga palabras para expresarme; o quizás no tenga tampoco conocimientos o sabiduría para proclamarte. O, experimente miedo a exponerme delante de otros o confesar mi fe. O muchas más cosas que no descubro, pero que me retienen y me frenan.

Pero, ¡yo quiero, Señor! En muchos otros casos puede ser mi soberbia, mi genio pronto o mi ímpetu incontrolado que me desespera y estropea todo. Son tantas dificultades que termino por borrarme yo mismo de la lista, y me quedo pasivo u olvidado. Cuando leo este Evangelio me quedo algo desilusionado y triste, porque yo quiero contribuir a proclamar tu Evangelio.

Dame, Señor, la sabiduría, no la de este mundo, sino la Tuya, mi Señor. Esa sabiduría de comprender que desde mi lugar, donde Tú me has puesto, puedo proclamar tu Evangelio. Incluso, sin decir palabras, sino con mi paciencia, con mi actitud de disponibilidad con y para aquel que, quizás, me necesite. Con mi entrega a servir, en la medida de mis posibilidades al necesitado. Con mi obediencia y responsabilidad en mis tareas de cada día y tu buen ejemplo de solidaridad apoyada en la verdad y la justicia.

¿Te parece poco? Tu luz alumbrará esa parcela de mundo donde te ha tocado vivir y por donde la vida te lleve. Serás luz con piernas, que se mueve y alumbra el camino por donde desparrama tus servicios, tus atenciones, tus disponibilidades, tus paciencias y esfuerzos en imitar al Señor. Y eso lo harás injertado en el Espíritu Santo. Nunca solo, sino asistido por la fuerza y la acción del Espíritu de Dios.

Por lo tanto, manos a la obra y, unidos todos, pidamos al Señor que nos ilumine, nos llene de sabiduría y de fortaleza para ser luz y testimonio en el camino de nuestras vidas. Amén. 

martes, 26 de septiembre de 2017

YO TAMBIÉN QUIERO SER TU HERMANO, SEÑOR

Yo también quiero emparentarme contigo, Señor. Quiero ser tu hermano y tu amigo, y estoy dispuesto, como tu Madre María, también, por tu Voluntad, ofrecida como Madre mía, a escuchar tu Palabra y poner todo lo de mi parte para cumplirla.

En primer lugar, te pido esa sabiduría de discernir el buen camino para llegar a vivir en tu Palabra. Una sabiduría venida de arriba. No la de este mundo, que pone su acento en los placeres, comodidades, éxito y vivir en el deleite del gozo sensual. 

Una sabiduría que me ilumine y que me empuje a acercarme a Ti para escuchar tu Palabra. Y no quedarme en la simple escucha, sino entendiéndola hacer el esfuerzo de vivirla. Porque, solos aquellos que la escuchan y la cumplen serán llamados hermanos tuyos. Es esa sabiduría y voluntad la que quiero hoy pedirte a través de esta página del "Rincón de Oración".

Quiero pedirte mucha fuerza para poner todo lo de mi parte en cumplir tus mandatos. Sobre todo, aquellos que son adversos y presentan bastante dificultad para mí. Es ahí, Señor, donde está el obstáculo y cuando se pone difícil hacer tu Voluntad. Dame, Señor, la fortaleza para vencer el tedio, la pereza y la debilidad humana que me arrastra y adormece todo mi cuerpo y mi mente. 

Es ahí cuando soy vulnerable y cuando mi debilidad se pone de manifiesto, y cuando tu Voluntad me pesa y se me hace una carga muy dura para llevarla. Entonces, recuerdo tus Palabras, y me apoyo en Ti, y experimento que mi carga empieza a hacerse suave y ligera, y puedo con ella. Gracias, Señor, por tu presencia y por tu ayuda. No podría dar un paso si Tú no estuvieses conmigo.

Por eso, Señor, te pido que me des la capacidad y la fortaleza de poder llevar a cabo en mi vida el cumplimiento de tu Palabra, desde el amor a los hermanos. Porque, sé que así seré también hermano tuyo. Amén.

lunes, 25 de septiembre de 2017

QUIERO SER LUZ PERMANENTE

Quiero ser vasija de barro, modelada por Ti,
para dar luz que alumbre según tu Palabra.
Señor, escucho que Tú nos hablas mucho de la perseverancia, y, pienso, que si lo dices y lo pides es que debe ser muy importante. Yo también lo creo así. Sin perseverancia poco se consigue. Yo trato de ser perseverante. Por un lado, porque así lo siento y lo creo. Y te doy gracias por darme esa virtud, y por otro, quizás la más importante, porque Tú lo dices.

Perseverar es insistir, seguir adelante, tener constancia, a pesar de que la fe empiece a debilitarse y a no ver claro esa insistencia. Perseverar esconde fe y obediencia. Perseverar busca creer y encontrar razones que respalden esa continuidad, a veces ciega, por seguir tu Camino, Señor.

Yo, Señor, quiero ser perseverante. Eso te pido hoy. Quiero citarme contigo todos los días, pero no sólo por la oración y el diálogo contigo, como lo estoy haciendo ahora a través de este blog y esta entrada, sino en un cara a cara contigo en la Eucaristía. Donde te puedo ver con los ojos de mi fe y de mi alma, y tocarte con mi lengua, labios y corazón al comerte como alimento espiritual. No quiero perderme ni un día sin poder recibirte, y me fastidia perdermelo, incluso cuando lo gasto en preparar tu Palabra para nuestra comunidad.

Por eso, Señor, consciente de que eres Tú mi Luz y mi salvación, yo te pido que alumbres mi vida y mis palabras, porque, aunque mi debilidad humana me tienta, no las quiero para mi gloria, pues mi vida aquí tengo que dejarla para reunirme contigo en el mundo, que Tú nos tienes preparado. Así que, necio de mí si así lo pretendo. Sólo busco, incluso contra mis propias inclinaciones humanas, tu Gloria.

Tú, mejor que nadie, sabes leer mi corazón y conocer lo que busca. Pero, yo quiero experimentarlo así y verlo claro si Tú me lo permites. Quiero ser luz para Ti, y buscar tu Luz para otros. Quiero evitar, que por no poner todo lo que está de mi parte, alguien se quede en la oscuridad y no vea la Luz que eres Tú. Por eso, Señor, te pido la sabiduría, no la del mundo, sino la que viene de Ti. Dame, Señor, esa sabiduría que alumbra y da luz para que otros te descubran. Amén.

domingo, 24 de septiembre de 2017

NO HACE FALTA CURRICULUM

Hay trabajo para todos, y no hay día ni hora, se premia la disponibilidad y la entrega de hacer bien el trabajo. Un trabajo que lo puedes hacer desde tu propio ambiente, desde tu casa, desde tu tiempo de ocio, desde tu propio trabajo. Pero, también desde y en tu parroquia, en tu comunidad y, sobre todo, con la ayuda del Espíritu Santo. Porque sin Él estamos perdidos.

Todos son bienvenidos y también bien pagados. Tanto los llegados a una hora como los últimos. El premio es gozo eterno y eso se gana no con el tiempo, sino con el corazón. Un corazón convertido, entregado, suave, bueno y misericordioso. Un corazón forjado en la Gracia del Espíritu Santo y trabajado con el esfuerzo de cada día en la Viña del Señor.

¡Señor, danos esa fuerza para perseverar y para estar atentos a tu llamada! No queremos permanecer ociosos y pasivos, ni tampoco pensar en nosotros mismos. Queremos estar disponibles para servir en la Viña de tu Reino. Queremos contribuir a hacer un mundo mejor desde nuestro esfuerzo personal, con nuestro testimonio de cada día, con nuestro bien obrar y empeño por hacer las cosas lo mejor que podemos y sabemos. ¡Señor, necesitamos tu Gracia, para que nuestro trabajo, asistido por la Gracia del Espíritu Santo, ayude a mejorar la vida de los que lo necesitan.

Hoy, te pedimos, Señor, que nos infunda ese don del trabajo y del servicio. De forma gratuita y por amor. Queremos transmitir tu mensaje de amor con nuestra honestidad, con nuestra disponibilidad, con nuestra actitud generosa y entregada a ayudar y servir. Somos consciente que es fácil decirlo, pero muy difícil realizarlo. Estar atento y disponible no es cosa fácil. Se necesita desprendimiento y renuncia a nuestros propios egoísmos, apetencias y apegos.

Por eso, Señor, también consciente de que contigo podemos lograrlo, aprovechamos este rincón de oración para pedírtelo. Danos, Señor, la Gracia de ser buenos trabajadores en tu Viña. Amén.

sábado, 23 de septiembre de 2017

¡TRANSFORMAME, SEÑOR, EN BUENA SEMILLA!

Soy semilla lanzada a boleo sobre la tierra. Y, también soy consciente que puedo caer en tierra buena, pero también en tierra mala. Puede, incluso, quedarse sobre la orilla del campo y ser alimento de pajarillos del campo. Hoy te pido, Señor, que hundas mi pobre vida en tierra buena. En esa tierra donde pueda echar raíces profundas hasta el punto de, bien abonada y alimentada por el agua de la Vida de la Gracia, ser fértil y dar buenos y hermosos frutos.

Soy consciente, Señor, de mi pobreza y de mi vulnerabilidad. Soy tierra seca, de poca profundidad; terreno pedregoso, lleno de zarzas y sin posibilidad de dar buenos frutos. Por eso, mi súplica de hoy va dirigida precisamente a eso, a pedirte que conviertas mi tierra mala en tierra buena y fértil. Necesito esa tierra buena de la Vida de la Gracia, que sólo Tú, Señor, puedes darme.

Riega mi humilde tierra con tu Gracia, Señor, y fertilizada. No permitas que, distraído por las apetencias y pasiones que me inclinan a este mundo sea arrastrado a mala tierra, y mis pobres raíces se queden al borde de los caminos y sean devoradas por los pajarillos del campo; o en terreno pedregoso que, siendo poco profundos, me ahoguen y sequen por falta de humedad. No permitas, Señor, que mis frutos queden en la mediocridad de una vida instalada, tibia y sin esfuerzo quedándose en la esterilidad.

Dame la paciencia y la perseverancia  de soportar mis debilidades y levantarme desde mi fragilidad herida y tocada por el pecado. Fortaléceme en la esperanza y afirma mi débil fe, Señor. Apóyala sobre roca, esa roca de tu Palabra, y revísteme de tu Gracia para que ilumine mi pobre vida y la asista con la sabiduría del discernimiento, diferenciando lo bueno y lo malo; lo hermoso y lo mediocre.

Yo, Señor, quiero ser semilla buena y, hundida mis raíces en ella, dar hermosos y buenos frutos para tu Gloria. Pero, no basta sólo con mi voluntad. Necesito tu Gracia, Señor, porque sin Ti nada soy. Tú, Señor, eres mi Creador y mi Hacedor, y sólo en Ti podré vencer mis miedos, mis debilidades, y mis pecados. Dame, pues, Señor, la Gracia de ser semilla plantada en tierra buena, para que mis frutos sean también buenos. Amén.

viernes, 22 de septiembre de 2017

EL VIVIR DE CADA DÍA


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS.


La vida se compone de segundos, horas y días. Y la suma de muchos días dan como resultado el tiempo que tu vida tiene para merecer, por la Misericordia de Dios, la vida eterna. Porque, Dios la ha dejado en tus manos. No podemos perder de vista que no la merecemos, pero eso no debe tampoco hacernos olvidar que se nos ha dado libertad para elegir recibirla o rechazarla.

Y de eso se trata cada día. Porque, cada día tenemos esa nueva oportunidad de irnosla ganando. Y sin hacer heroísmo ni grandes cosas, sino simplemente tratando de vivir como Dios manda. Es decir, de forma humilde y viviendo desde el amor de Dios y llevándolo a Él como primero en nuestra vida. Vida que orientamos desde Él como Primero, y después todo lo demás.

Y eso no es fácil, porque nosotros estamos manchados por el pecado, y sometidos a las debilidades humanas, que nos superan y nos someten haciéndonos caer en la tentación y desobedeciendo los mandatos del Señor. Esta esclavitud nos hace caer y cometer muchos errores y pecados. Nos tienta a poner en el primero de los lugares de nuestros objetivos a nosotros mismos, nuestros egoísmos, y nos enfrenta a nuestros hermanos.

Por eso, nuestras oraciones de hoy, Señor, van dirigidas a que nos des la Gracia de renunciar cada día a esas pequeñas pasiones y egoísmos que tratan de apartarnos de Ti y del servicio y amor a los demás. Son pequeñas cosas de cada día, pero que nos cuestas grandes esfuerzos y que también dan buenos y grandes testimonios. Danos, Señor, esa Gracia de doblegar nuestros instintos, nuestras pasiones, nuestros egoísmos, nuestras ambiciones, poderes, soberbias, suficiencias...etc.

Y, en la lucha de cada día, Señor, sostenemos con esperanza y paciencia nuestra confianza en Ti, para que, poco a poco, al nacer de cada día, nuestras actitudes se parezcan un poquito más a las Tuyas. Gracias Señor.

jueves, 21 de septiembre de 2017

NO ME MOVERÉ HASTA QUE NO RECONOZCA MIS PECADOS

Mientras no me considere pecador no buscaré donde limpiar mis pecados. O dicho de otra forma, mientras no reconozca que mi situación me lleva a la destrucción y perdición, no buscaré la salvación. Supongo que, no sólo Mateo, sino todos los demás reconocieron su situación de pecado, y, por supuesto, buscaron una solución de salir de esa situación.

Cualquiera ha podido experimentar que el desamor no genera paz ni sosiego. Es más, inocula remordimiento e intranquilidad.  Llena tu vida de inseguridad y de tristeza. Buscas reconciliarte y amar. Experimentas que el hombre necesita ser amado y amar. Porque es el amor lo que te mueve a darte, a servir, a dar sentido a tu vida y a mover todos tus resortes por vivir y amar.

Es el amor el que forma la familia y se proyecta en los hijos. Unos esposos necesitan proyectar su amor en sus hijos, porque en ellos mismos se agota. Necesitan amarse para amar y darse a los hijos, y a la familia y a los demás. El amor te levanta y te mueve a caminar. Por eso, mientras no estés en el camino del amor estarás impaciente y en actitud de búsqueda.

Esa situación nos descubre nuestras propias miserias, porque experimentamos que para amar necesitamos una fuerza especial y exterior que nos ayude a amar. Nuestra debilidad humana está sometida y esclavizada a las pasiones y sensualidades de este mundo, y, para liberarnos necesitamos la Gracia de Dios. Experimentado eso, seguimos al Señor y le pedimos que nos ayude a liberarnos de todo aquello que nos aprisiona y nos somete.

Te pedimos, Señor, que nos des un corazón humilde y misericordioso, para, reconociéndonos pecadores, pobres e indefensos, podamos, como Mateo, escuchar tu voz y seguir tus pasos, y compartir toda nuestros esfuerzos con una verdadera actitud misericordiosa con todos aquellos que caminan con nosotros en busca de la verdad, libertad y vida. Amén.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

SABIDURÍA DIVINA BAJADA DEL CIELO

Danos, Señor, una sabiduría, no de este mundo, sino la que viene de Ti, Señor. Porque, la sabiduría de este mundo es una sabiduría que busca el éxito, el placer, la comodidad y el propio interés. Yo quiero, Señor, una sabiduría que me abra los ojos y pueda ver mis malas inclinaciones y mis propios egoísmos. Una sabiduría que me ayude a renunciar de mis intereses egoístas y de la búsqueda de mi propia vanidad.

Danos, Señor, la sabiduría del único y verdadero amor. Aquel que busca, no tu propio bien, sino el bien de los demás. Un bien que les descubra la verdadera vida, no la vida de este mundo obsoleto y caduco. Porque, por mucho que, aparentemente, creas encontrar la felicidad, encontrarás ruina y muerte. Un mundo lleno de espejismos y mentiras sometidas al propio autoengaño que distorsiona la realidad para dar razones a tus engañosas razones.

Porque, la verdad es una sola y se descubre cuando se busca realmente el bien del otro. Un bien, a veces, apoyado en el sacrificio, en la renuncia, en la lucha por vencer nuestros egoísmos. Un bien que respira verdadero amor porque ansía el bien del otro. No, porque podemos confundirnos, llenarnos de caprichos y cosas de este mundo, sino un bien apoyada en el único y verdadero Camino, Verdad y Vida.

Pidamos y abramos nuestros corazones a esa Gracia de la Sabiduría de Dios. No confundida con esa sabiduría minúscula del mundo, de lo caduco, sino la Sabiduría del buen discernimiento y de la búsqueda de la verdad que nos viene de Dios. Eso te pedimos, Señor, en este miércoles, 20 de octubre, a las puertas de la entrada del otoño. Un otoño donde los árboles mudan sus hojas y se renuevan con las frescas lluvias que esperan recibir.

También nosotros, de la misma forma, queremos renovar nuestros corazones y llenarlos de esa Gracia nueva que revitaliza todo nuestro cuerpo y nos prepara para crecer y dar buenos frutos de humildad, esperanza y amor. Amén.

martes, 19 de septiembre de 2017

¡SEÑOR, YO QUIERO IR EN TU COMITIVA!

No quiero esperar a la hora de mi vida. Entre otras cosas, porque sé que tiene que llegar, y tendré, como ha pasado con mis padres, que morir. Igual ha pasado con ese joven, Señor, que al ver a su pobre madre, viuda te has compadecido y le has resucitado. Yo también quiero que me resucites, Señor, pero, no una resurrección para esta vida, sino una Resurrección eterna.

Por eso, Señor, quiero estar preparado ya desde ahora. Sin pérdida de tiempo, para no esperar a que Tú pases por delante de mí, porque puede ser que no coincidas con mi entierro. Yo quiero invitarte ya desde ahora. Invitarte a mi muerte para que Tú me la des para siempre. Sí, Señor, quiero ir contigo para no perderme y morir lejos de Ti.

Por eso, Señor, te pido ya, desde ahora mismo, que me des la fe necesaria para movilizar todo mi ser y servirte. Servirte en los hermanos, amando y haciendo por ellos lo que quiero hacer conmigo. Haciendo por ellos lo que Tú haces también conmigo. Hablarles de Ti y, por tu amor, testimoniarle como Tú les quieres y lo que has hecho para salvarlos, y lo que haces para que tengan Vida Eterna.

Dame, Señor, la fortaleza y la sabiduría para saber expresar y testimoniar, no sólo con palabras, sino, principalmente, con la vida y con mis pobres obras, que Tú vives y que has bajado a la tierra a pagar el rescate de nuestra salvación con tu Vida. Y nos esperas y acompañas para darnos fortaleza, paciencia y perseverancia para no desfallecer y permanecer siempre en Ti.

Señor, en la esperanza de perseverar pacientemente nos encomendamos a Ti, y depositamos toda nuestra confianza en tu Amor y Misericordia. Queremos, Señor, caminar junto a Ti y ser de tu comitiva, que es estar llamados al gozo y la felicidad de vivir eternamente junto a Ti. Amén.

lunes, 18 de septiembre de 2017

DAME, SEÑOR, UNA FE DE CENTURIÓN

Sí, yo quiero y aspiro a tener una fe como la de aquel centurión. Y para ello cuento contigo, Señor. Y digo que cuento contigo, Señor, porque yo sólo nunca podré. La fe es un don Tuyo, y para tenerla necesito pedírtela y esperar pacientemente que Tú, Señor, quieras dármela.

Porque, Tú eres justo, Señor, y lo que decidas y hagas estará bien. Por eso, pacientemente, me postro a tus pies, y como aquel centurión, manifiesto mi demérito para ser merecedor de ese don gratuito que Tú, Dios mío, me puedas dar. Pero, a pesar de que mis palabras brotan como empujadas por el Espíritu, quiero sentirlas en lo más profundo de mi ser y experimentarlas en mi corazón. 

Dame, Señor, esa confianza e inocencia de experimentar la pureza de la fe. Esa intención pura. bien intencionada y buena de creer en tu Poder y tu Amor. Sé que eso no está a mi alcance si no es por tu Amor y Misericordia. Sé, Señor, que todo depende de Ti y que todo está en tus Manos. Por eso, como ese centurión del Evangelio, yo también me siento indigno de que entres en mi, y que sólo una Palabra tuya bastará para transformarme y llenar mi humilde y pobre corazón de fe.

He reflexionado mucho sobre este Evangelio. Lo he leído muchas veces y también oído en homilías, pero, ¿realmente mi fe ha aumentado? No lo sé, Señor. Y eso me preocupa. Quizás haya aumentado y no lo note, por eso, mi petición va dirigida a que me la aumentes, que me hagas crecer en fe, Señor, hasta el punto de experimentar y sentirte cerca y dentro de mí.

A extrañarte si Tú no eres lo primero en mi vida. A experimentar desorientación, sin sentido, desconcierto si Tú faltas en mi vida. A sentirme sin rumbo, perdido y vacío si tu presencia se aleja de mí. Dame, Señor, la Gracia de saberte y descubrirte siempre cerca, a mi lado, sabiendo que con y en Ti nada tengo que temer, porque Tú me salvas de todos los peligros y me llevas contigo a la Vida Eterna. Gracias, Señor.