lunes, 29 de febrero de 2016

TÚ LO HAS DICHO, SEÑOR: SEREMOS RECHAZADO COMO TE HA OCURRIDO A TI



Esa es la profecía y es Palabra de Dios. Ningún profeta es bien recibido en su tierra y así le ha ocurrido a Él y ocurrirá con nosotros. Y lo experimentamos en nuestra propia casa, pueblo, ciudad y conocidos. No somos valorados ni tenidos en cuenta.

Son los desconocidos, los forasteros y los de otros lugares los que escuchan nuestras humildes palabras y los que le dan valor. Sucedió con la viuda de Sarepta y Naamán el sirio, paganos, pues no pertenecían al pueblo de Israel. Y, no sólo no escuchan, sino que se llenan de ira y amenazan incluso con la muerte.

Y eso lo sentimos dentro de nuestro propio corazón. Es el sometimiento al mal del pecado original con el que nacemos, pero que podemos purificar con el agua y el Espíritu en el Bautismo. Y que podemos, en la asistencia del Espíritu Santo, mantener alejado de nosotros. Pidamos esa Gracia confiados y esperanzados en la Misericordia de nuestro Padre Dios, para que transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne abierto a la acción del Espíritu Santo.

En esta esperanza, Señor, ponemos todo nuestros pecados en tus Manos para que, llenos de tu Gracia y de tu Misericordia, queden purificados y limpios de toda mala intención, renovando así nuestros corazones de hombres viejos en hombres nuevos según tu Voluntad. Abiertos a tu Gracia y a la acción de tu Espíritu.

En esa confianza y esperanza permanecemos atentos, perseverantes y sin desfallecer, agarrados a tu Espíritu y constantes en la oración y sacramentos, a pesar de nuestras oscuridades, dudas y tribulaciones, sabiendo que Tú estás con nosotros y tienes Palabra de Vida Eterna. Así de esta forma, Señor, esperamos tu regreso. Amén.

domingo, 28 de febrero de 2016

ES TIEMPO DE CONVERSIÓN




Si no os convertís

Terrible amenaza: «Si no os convertís, todos pereceréis». 
Esta higuera lleva tres años sin dar frutos, pues bien ¡vamo a arrancarla!
Afortunadamente, la higuera tiene un defensor: vamos a abonarla
 y labrar la tierra para darle una nueva oportunidad.
Es hora de preguntarse, en el corazón de la Cuaresma, si de
verdad hemo decidido dejarnos convertir.

Dios, Tú que eres paciente y lento para enfadarte,
conoces mis resistencias. Si  «muero», no será,
será porque he cerrado las puetas a la fuente
de la Vida que emana de Ti. Abóname en
abundancia con tu Gracia para que 
puedavivir y dar fruto.

tercer domingo de Cuaresma
28 de febrero de 2016
Parroquia de San Gines Obispo - Arrecife

sábado, 27 de febrero de 2016

BUSCAR SÓLO, SEÑOR, ES ERRAR EL CAMINO



La tentación del hijo menor de la parábola del Padre amoroso, o del hijo pródigo, es una tentación muy común. Sentirnos suficientes y dueños de buscar nuestra propia felicidad, es la experiencia de casi todos los hombres. 

Queremos ser felices, pero creemos y queremos buscar esa felicidad por nosotros mismos. Estamos convencidos que somos nosotros quienes sabemos y debemos hacerlo .y, rechazando la oferta y proposición que nos hace nuestro Padre del Cielo, emprendemos el camino nosotros solos.

Es nuestro camino, porque nadie nos lo ha trazado ni enseñado. Y lo hacemos según hemos pensado y convenido. Buscando siempre nuestro interés de ser feliz. Pero, ocurre que las cosas no salen tal y como habíamos creído, y, al final, la experiencia nos descubre nuestros propios errores. El mundo va mal porque camina solo según sus criterios e intereses. Y es víctima de su egoísmo.

Sin el Espíritu de Dios nunca encontraremos el único y verdadero camino de felicidad eterna. Y es el Hijo, Jesús, el enviado, quien se nos ofrece de guía para enseñarnos y conducirnos a la meta deseada, la Casa del Padre.

Pidamos la Gracia de, en Manos del Espíritu Santo, dejarnos llevar y guiar a la Casa del Padre, lugar de gozo y plenitud Eterna. Amén.

viernes, 26 de febrero de 2016

PEDIMOS, SEÑOR, SER BUENOS ADMINISTRADORES

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS



Se nos ha puesto en nuestras manos el administrar tu Viña, Señor. La Viña del Mensaje de salvación que Tú nos has venido a traer y ofrecer. Porque otros la han rechazado, y a Ti te ha parecido bien, a través de tu Iglesia, fundada y apoyada en los apóstoles por Ti elegidos, con Pedro a la cabeza, derramarlas en todos los hombres que, dócilmente a tu Palabra, acepten, voluntariamente y libremente, seguirla y cumplirla.

Sin embargo, Señor, descubrimos nuestras limitaciones y pecados. Somos humanos y débiles, y nuestro corazón, endurecido por la ambición y el poder, queda seducido al egoísmo de atesorar riquezas y bienes aquí en la tierra, y tentado a acecharte y apartarte de mi camino, incluso hasta con la muerte. Por eso, Señor, consciente de nuestros pecados, te pedimos nos transforme nuestro corazón egoísta, endurecido y perverso en un corazón de carne, sensible a tu amor y a tu misericordia.

Danos, Señor, la sabiduría de comprender y saber que somos y de dónde venimos. Danos la sabiduría de comprender que de nada nos vale tener y poseer, porque sin Ti nuestra vida se acaba, es caduca y quedará eternizada en el dolor y arrepentimiento. ¡No!, Señor, no permitas que, vendados nuestros ojos, perezcamos en el fuego eterno del sufrimiento y dolor de no vivir en tu presencia. Ayúdanos a superar estos momentos de nuestra vida de egoísmos, de ambición y poder que, por experiencia, son efímeros y no sirven para nada.

Enciende nuestra inteligencia e ilumínanos para comprender que estamos llamados a permanecer en Ti, y que sin Ti, nada seremos. Y es que nosotros lo sentimos así, Señor, pero el aguijón de nuestra carne nos arrastra y nos inclina a desobedecerte y no corresponder a esos frutos que Tú, dueño de la Viña, nos pide. Por eso, te pedimos incesantemente que tu Gracia nos embriague de tu Amor y Misericordia. Amén.

jueves, 25 de febrero de 2016

LA NECESIDAD DEL ESPÍRITU EN LA LUCHA DE CADA DÍA



Nuestra meta es la santidad: "Ser vosotros perfecto como vuestro Padre del Cielo es perfecto"(Mt 5, 48); pero nuestra naturaleza humana es débil y está sometida a muchas ofertas y tentaciones de este mundo que la seducen y la hacen tambalearse.

Sin la asistencia del Espíritu de Dios estaríamos vencidos sin ninguna posibilidad de éxito. Cada día es una batalla de una larga guerra que tenemos que librar y que terminará con la muerte, puerta de nuestro triunfo y perdición. Por eso necesitamos perseverar en la oración y estar abiertos a la acción del Espíritu Santo, par por su Gracia, ser fortalecidos y revestido de la fuerza del Espíritu Santo, y salir victorioso del combate de cada día y de la guerra final.

El pode y las riquezas son tentaciones que nos seducen y nos atraen. La buena vida, el bienestar y los placeres son dulces irresistibles para nuestra naturaleza egoísta herida por el pecado. Y, por nosotros mismos no podemos superar. Necesitamos la asistencia del Espíritu, para en Él, encontrar la sabiduría, las fuerzas y el poder de dominarnos y decir no.

Y eso es lo que hoy, Señor, te queremos pedir: No dejarnos vencer por las tentaciones que el mundo nos pone delante, y estar a la escucha atenta de tu Palabra y en constante relación contigo. Porque sólo así tendremos la garantía del éxito sobre el pecado.

Danos, Señor, la Gracia de tu fortaleza, para no desfallecer ni sucumbir a las tentaciones del pecado de este mundo. Un mundo que nos promete felicidad, alegría, diversión y bienestar sin preocupaciones bajo las apariencias de lo fácil y apetecible, pero que esconde vaciedad y perdición. 

Aprendamos a no mal gastar nuestro tiempo y nuestra vida, sino a compartirla sirviendo a aquellos que lo necesitan y carecen de esas posibilidades. Danos, Señor, esa sabiduría y valor.

miércoles, 24 de febrero de 2016

TRANSFORMAME EN UN SERVIDOR DE LOS DEMÁS, SEÑOR



Supongo que esa debería ocupar una de los primeros lugares de nuestras peticiones. Aparte de pedir sabiduría para saber discernir y aplicar la justicia, la verdad y los derechos de los demás, sobre todo de los más indefensos, pedir también la actitud servicial de disponibilidad para buscar siempre el bien de los demás. Y experimento que eso es don que el Señor nos da transformando nuestro corazón.

Conozco a una persona que envidio. La envidio porque ella vive para servir. Su día a día no es otro que el que el Señor le pone delante, y ella es lo que le pide. Desprograma su día cuando le surgen necesidades de otras personas. Claro que tiene defectos y fallos. Indudablemente no es perfecta, pero se aproxima mucho a esto que Jesús nos dice hoy en el Evangelio.

En esa experiencia, experimento que no puedo aproximarme, a pesar de mis esfuerzos, a la disponibilidad y fortaleza de esa persona. Descubro entonces que es la Gracia de Dios quien te da las fuerzas para que puedas transformarte. Y eso le pido cada día: Transforma mi corazón Señor, en un corazón humilde, servicial y entregado a servir por el bien de los demás.

Y en esa confianza me abandono en sus brazos misericordiosos, confiado en que me irá modelando para darme la fortaleza de cumplir su Voluntad. También, Señor, dame la sabiduría y la perseverancia de vivir estas reflexiones que, por tu Gracia e iluminado con tu Espíritu escribo y derramo buscando el bien y la cercanía a tu Palabra de todos aquellos que se dignen a leerlas y reflexionarlas.

Por todo ello, gracias Señor. Aquí estoy y, a pesar de mis defectos y fallos, continúo a la espera de que tu Palabra inunde mi alma y me permita vivir según tu Voluntad.


martes, 23 de febrero de 2016

PEDIMOS, SEÑOR, PARA QUE DIGAMOS LO QUE HAGAMOS



Todo consiste en hacer aquello que proponemos a los demás. Porque si lo proponemos por bueno, también nosotros tenemos que hacerlo. No se trata de cargar en los demás lo que nosotros no vivimos ni hacemos. Por eso, Señor, nuestra petición de hoy es para que seamos auténticos y nos esforcemos, al menos, en hacer aquello que proclamamos.

Evangelizar es comunicar vida, vida que tratamos de vivir según la Palabra de Dios, y que proclamamos desde nuestra vivencia personal y comunitaria. Sabemos de nuestros fallos, de nuestras imperfecciones y de que a nosotros nos toca sembrar, y será Dios quien cultive y haga crecer los frutos. Porque la obra es de Él, y nosotros sus instrumentos.

Danos, Señor, la constancia de continuar sembrando a pesar de nuestras tempestades, vientos huracanados y terrenos secos, confiando en tu Palabra y en tu Gracia. Danos la fortaleza de no dar cargas que nosotros no estemos dispuestos a soportar, ni de aparentar lo que no somos. Ni de buscar los primeros puestos o lugares privilegiados para ser visto y aclamados.

Te pedimos, Señor, que no seamos vanidosos, ni queramos consideraciones de maestros, pues todo reside en Ti, y sólo Tú eres Maestro, Doctor y Señor. Y danos la capacidad para servir, porque siendo humildes servidores seremos ensalsados, y no, que queriendo ensalsarnos, seremos humillados. Amén.

lunes, 22 de febrero de 2016

NO VAMOS SOLOS



Cuando caminamos con esperanza es porque vamos confiados en la promesa de la Palabra de Dios. Les dijo a los apóstoles que convenía que se fuera para que viniese el Paráclito, el Espíritu Santo, que les iría revelando todo lo que no habían comprendido y lo que les faltaba por comprender.

Desde entonces, la Iglesia ha ido caminado en la seguridad de verse guiada e iluminad por la acción del Espíritu Santo. Es posible que se hayan cometido muchos errores, pues la Iglesia la formamos todos, y los hombres que la integran son libres y sujetos al pecado, pero, a pesar de ello, la Iglesia encuentra el camino para sostenerse y mantenerse fiel a Jesús. El Espíritu Santo la ilumina, fortalece y sostiene en la verdad y en la justicia.

Y la Iglesia sigue y continúa proclamando su Palabra, y sirviendo a los hombres a través de sus servicios de Cáritas y pastorales de la salud, penitenciaria...etc. La Iglesia está al servicio de hombre y al frente de ella está el sucesor directo de Pedro, el Papa, hoy Francisco, que, en el Espíritu Santo, la guía por el camino de la verdad y la justicia. Sólo observar y analizar todo lo que hace la Iglesia en favor del hombre y la humanidad, a pesar de sus fallos y pecados, nos descubre su misión divina.

Es verdad que hay muchos fracasos, y es evidente que eso puede ocurrir, porque la Iglesia está formada por hombres. Hombres pecadores que tienen fallos, pero está santificada por su fundador, nuestro Señor Jesús. Él sí es santo, y en Él nos apoyamos, somos guiados, porque sólo en Él seremos salvados y, por su Misericordia, limpiados de todo pecado.

Pidamos al Espíritu Santo que nos de fortaleza, sabiduría y perseverancia, para continuar fieles a su acción, y en la obediencia al santo Padre, el Papa Francisco, asistido por el Espíritu de Dios, sigamos alumbrando al mundo

domingo, 21 de febrero de 2016

EN LA GLORIA DEL SEÑOR



Jesús nos revela su Gloria en el Tabor. Allí, en la presencia de Pedro, Santiago y Juan manifiesta su Gloria momentos antes de su gloriosa Pasión y Muerte en Jerusalén. Nos previene lo que va a suceder para que no decaiga nuestra esperanza y nuestra fe. Sí, tenemos que volver a bajar y seguir el camino, y un camino de dolor y sufrimientos, pero detrás viene la Gloria de la Resurrección, y la esperanza de la Vida Eterna en plenitud.

UNA BLANCURA RESPLANDECIENTE

Después del desierto de la tentación, el monte, lugar donde Dios se revela. Luz en el medio de nuestra Cuaresma. No se trata, por ello, de instalarse en esta beatitud: con Moisés y Elías, Jesús habla ya de su marcha que tendrá lugar en Jerusalén. Los apóstoles escapan de esta realidad inmersos en el sueño.
Con todo, deberán vivirla. Pero, el Mal no tendrá la última palabra, porque, en la nube, la voz del Padre reitera, como en el bautismo: "Este es mi hijo..."

Te lo ruego, Señor, mantenme despierto durante
esta Cuaresma. Si he cerrado la puerta, es para
escucharte, no para dormir.
Velemos y recemos contigo, Jesús, 
para recibir lo que nos llena, como lo que
 nos trastorna y nos asusta.


2º domingo de Cuaresma
21 de febrero de 2016
Parroquia San Ginés Obispo de Arrecife

sábado, 20 de febrero de 2016

¿DÓNDE VAMOS SIN TI, SEÑOR?



Tenemos dos opciones a la hora de plantearnos la fe. Vivirla a media, entre la liturgia y cumplimientos por un lado, y el mundo por otro. O, sin excluir vivir en el mundo, porque es donde tenemos que dar el testimonio de amor, vivirla como Dios manda, amando a los hombres desde la fuerza de la Gracia del Espíritu Santo y por amor a Dios.

Posiblemente, el camino que muchos elegimos es el primero. Luce más y es más rentable. Da fama y provecho y satisfacciones mundanas. Pero no es el correcto seguimiento a Jesús, porque escondes tus talentos utilizándolos para tu sólo provecho e interés. Tu egoísmo te pone al descubierto e impide que tus obras lleguen al corazón de los hombres. Y el otro camino, el que tratas de recorrer injertado en Jesús, es camino de pasión, de renuncia, de sacrificios, de darse a cada paso y morir a tu egoísmo, que te amenaza con alejarte de la verdadera senda.

Es morir tú para entregarte al servicio de los demás, sin ninguna distinción, y de forma especial a los enemigos. Porque es ahí donde se descubre el verdadero amor. Cuando las exigencias se hacen duras y no se entienden; cuando parte de tu corazón te pide venganza y compensación, y tu otra parte te exige perdón, misericordia y amor. Porque es así como te ama Dios, y parecerte a Él, nuestra máxima aspiración, nos exige libremente amar como Él.

Nos experimentamos pobres, incapaces e impotentes de alcanzar ese estado de amor. Necesitamos a los demás para establecer vínculos de amor, pero, sobre todo, necesitamos la acción y asistencia del Espíritu de Dios. Y eso es lo que hoy te pedimos, Señor, desde este humilde espacio de oración:

Ven Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles;
enciende en ellos la llama de tu amor. Envía 
tu Espíritu, serán creados.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra.

Oh Dios, que has iluminado los corazones de
tus hijos con la Luz del Espíritu Santo:
haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre
el bien y gozar de tu consuelo. Por Jesucristo
Nuestro Señor. Amén.


viernes, 19 de febrero de 2016

NECESIDAD DE HUMILDAD

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS




Sabemos que no es fácil humillarse, y que, en la mayoría de las veces, se prefiere morir a transigir. La soberbia, la ira y todas las pasiones irrazonables te impulsan al desastre  y la tragedia antes que a transigir. Ese es el problema, que si no hay humildad, tampoco hay nada que hacer.

Y la humildad no se consigue con facilidad. Se necesita un Ideal superior para ser capaz de desaparecer y anularte, borrándote de la confrontación o siendo instrumento de pacificación para que la reconciliación se pueda llevar a cabo. Sólo en Manos del Espíritu Santo se puede llegar a ese estado de perdón y justicia que hace realidad la reconciliación y unidad.

Y, conscientes de que nosotros estamos incapacitados y lejos de lograr esa Gracia de humildad, tan necesaria, para alcanzar ese estado de paz, de serenidad, que nos llene de humildad y de perdón, abrimos nuestro corazón pidiendo al Señor que nos inunde de fortaleza, de humildad y de paz para ser instrumento de reconciliación con todos los hombres y establecer paz en todos los caminos y pueblos por donde pasamos.

Pidamos la sabiduría de tomar conciencia que toda siembre de paz y de amor, que sembremos, será un granito más de arena para que el mundo sea mejor cada día. Y en esa medida estaremos aportando al mundo más reconciliación con nuestro esfuerzo y trabajo.

jueves, 18 de febrero de 2016

ENSÉÑAME A PEDIR, SEÑOR



A la hora de pedir miramos para las cosas materiales. Hacemos inventario de lo que tenemos, y queremos tener más. Más seguridad económica, de salud; más bienes y comodidades y vivir sin sobresaltos ni nada que nos perturbe. Quizás se nos olvida un poco que los demás desean lo mismo que nosotros, y con el mismo derecho.

Sin embargo no nos percatamos de las necesidades espirituales y de la esclavitud de nuestros sentimientos y pasiones. Quizás no ahondamos en nuestros apegos a muchas cosas que nos roban tiempo y paz para reflexionar y tomar conciencia del mundo en que vivimos y al que nos dirigimos. Quizás se nos olvida de pedir más paciencia, más sabiduría, más bondad, más justicia, más de todo aquello que tiene que ver con el la vivencia de cada día según la Voluntad de Dios.

En ese sentido debemos esforzarnos y pedir para saber pedir, valga la redundancia, aquello que es necesario y nos sirve para alcanzar la Misericordia de Dios. Que la tenemos seguro porque Él nos la da gratuitamente, pero que la podemos perder si nos alejamos del verdadero camino y nos dejamos llevar por los peligros del mundo, demonio y la carne.

Pidamos, todos juntos, desde este humilde rincón de oración, la Gracia de saber pedir, y de buscar y llamar para que, en el Espíritu Santo, seamos capaces de encontrar el verdadero camino que nos haga crecer en Gracia delante de nuestro Padre Dios.

Y nada mejor que, al acabar de leer este sencilla y breve reflexión, tomarnos de las manos virtualmente y , cerrados los ojos, decir: Padre nuestro que estás en los cielos...

miércoles, 17 de febrero de 2016

EXIGIENDO LA FE



Nos contradecimos a menudo cuando nos empeñamos en dar respuestas a nuestra fe. O dicho de otro modo, exigimos que se nos demuestre nuestra fe. O mejor, queremos creer y pedimos pruebas para ello. Eso es lo que sucede con esta generación: Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación.

Y digo que nos contradecimos porque la fe exige fiarse, pues de lo contrario no sería fe. Si tú dices tener fe, estás diciendo que te fías, en este caso, de la Palabra del Señor. Otra cosa es que ese fiarse está apoyado en hechos y razones que prueban su veracidad. Jesús ha Resucitado, y eso lo creemos basado y apoyado en el testimonio de los apóstoles, a los que se apareció, y a otros muchos, entre ellos varias mujeres.

Personas y testigos que dieron testimonio de esa verdad con sus obras y sus vidas, y que, a través de la Iglesia nos lo han transmitido a nosotros. En eso apoyamos y descansa nuestra fe. Creemos en la Palabra de Dios y en la Resurrección de nuestro Señor Jesús confiados en su Palabra. Y, desde este humilde rincón de oración, unimos nuestras manos y elevamos nuestros corazones para afirmar nuestra fe en Ti, Señor y dador de Vida Eterna.

¡Oh, Señor, Padre Bueno que nos quiere con locura de Amor, danos la sabiduría de los buenos hijos que se fían de tu Palabra, y la hacen vida en sus vidas según tu Voluntad! Danos la docilidad de ser obedientes a tus mandatos, y como el pueblo de Nínive, creer en tu Palabra y acatar tus mandatos. Amén.

martes, 16 de febrero de 2016

¡ENSÉÑANOS A ORAR, SEÑOR!



Cada día, desde este humilde rincón, tratamos de orar y hablar contigo, Señor. Decimos que orar es hablar contigo, y al intentar hablar estamos orando. Tú nos aconsejaste que no tratáramos de buscar palabras bonitas o rebuscar frases y construcciones gramaticales que, aparte de sonar bien, fuesen bellas y hermosas. Porque de lo que se trata es de amar.

Y el amor empieza cuando estamos dispuestos a perdonar. Porque sin perdón no se puede amar. El amor traspasa la barrera de la justicia y derrama misericordia. Que no evita el castigo ni el arrepentimiento, pero que ofrece la oportunidad de renacer y renovarte por dentro y volver a ser un hombre nuevo que sea tierno, bondadoso y justo. Y eso, dicho así de forma fácil y clara, no es realizable cuando nos empeñamos en vivirlo y realizarlo desde nosotros mismos.

Por eso, Señor, hoy, mejor que nunca, te suplicamos que nos enseñes a orar. Danos tu Gracia y Sabiduría para poder entender tus Palabras, y no dejarlas en eso, en un puro intelecto, sino en interiorizarlas y hacerlas vidas de mi vida. Cumplir tu Voluntad es lo verdaderamente importante, y eso no demanda ningún tipo de cursillo, conocimiento o preparación, sino el abrirnos a tu Gracia y dejarnos empapar por ella hasta el punto de ser capaces de vivirla.

Claro está, que todo eso, e impulsado por el Espíritu, nos hará esforzarnos en prepararnos, en formarnos y fortalecernos, pero siempre desde tu Gracia y la acción del Espíritu Santo. ¡Señor, enséñanos a orar! Esa enseñanza que sale de tu Corazón Misericordioso y que nos envuelve de santidad y de sabiduría generosa que derrama verdad, justicia y misericordia.

Señor, enséñanos a orar, porque sin Ti no encontraremos el camino del perdón y del amor. Amén.

lunes, 15 de febrero de 2016

LA ÚNICA RECETA ES AMAR MISERICORDIOSAMENTE



 Resultado de imagen de Misericordiosos como el Padre



No hay ambigüedades, ni confusiones o dudas. La receta es clara: Amar de forma misericordiosa. Para eso, la Iglesia nos habla y descubre las obras de misericordia. Y este año, el Papa Francisco nos ha invitado a vivir la Misericordia como Jesús, de parte del Padre, nos ha enseñado. Y el Espíritu Santo nos enseña cada día si nos abrimos a su acción.


Misericordiosos como el Padre

No hay que darle vuelta a la tortilla. Todo está claro, y Jesús nos lo ha, no sólo enseñado, sino demostrado viviéndolo en y con su Vida, hasta la última gota de su Sangre en una Muerte de Cruz. Su Resurrección lo demuestra y aclara todo.

domingo, 14 de febrero de 2016

CERREMOS LAS PUERTAS DE LA TENTACIÓN Y PONGÁMONOS EN MANOS DEL ESPÍRITU



El desierto está siempre presente en nuestra vida. La tentación acecha en cada momento, y se mantenemos las puertas abiertas de nuestros corazones, el peligro puede entrar a través de las tentaciones que el demonio nos ofrece. Mundo, demonio y carne son los peligros de nuestro particular desierto que en el devenir de nuestra vida tendremos que atravesar, sufrir y con el que luchar.

Es bueno y necesario mantener una constante guardia, no sólo en estos momentos del camino cuaresmal, sino durante todo el año. Quizás, el ejercitarnos con mayor cuidado ahora, nos ayude a estar preparado luego, en los momentos más distraídos y relajados, cuando y donde el demonio aprovecha para tentarnos.

Jesús, en el Evangelio de hoy, nos previene y nos enseña cómo podemos hacernos fuertes ante los peligros de las tentaciones. No vayamos solos al peligro, sino injertados y auxiliados por el Espíritu Santo, tal y como lo hizo Él. Mantengámonos en perseverantes oración, ayuno y desprendimiento, para que nuestro espíritu no quede debilitado por las comodidades y placeres egoístas que nos ofrece el mundo.


Cierra la puerta

""Cierra la puerta y reza a tu Padre que está en lo secreto".
Este consejo de Jesús, dado a los que rezan y ayunan con ostentación,
ya no es actual. Pero entonces, ¿que puertas debemos cerrar durante
esta Cuaresma? ¿Ocupaciones que nos dejan sin tiempo?
¿Obsesiones, preocupaciones y emociones turbias?
A cada cual su respuesta para que Dios pueda manifestarse.

Jesús, nuestro Señor, en este inicio de Cuaresma, te encomiendo
mi resolución de cerrar la puerta que me impide estar a la escucha
atenta de tu Palabra. Te encomiendo mi deseo de dejar, día
tras día, que te encarnes en mí. Contigo, con confianza, 
retomo esta oración que Tú nos ensenaste:

Padre nuestro que estás en el cielo...


del miércoles de ceniza, 10 de febrero de 2016
Parroquia de San Ginés de Arrecife - Lanzarote.



La vida, tarde o temprano nos pone a prueba. Porque es en la prueba donde podemos manifestar nuestra firme voluntad de creer en Jesús y renunciar a todo aquello que nos propone para rechazarlo. La renuncia constituye nuestro propio desierto, y casi todos los días renunciamos a dejarnos conducir por el mundo y seguir, abandonados en los brazos del Espíritu, los pasos de Jesús. Y eso exige desierto, que combatimos con oración, ayuno y desprendimiento.


Guiados por el Espíritu

"Él fue guiado por el Espíritu en el desierto". Por aquel entonces,
según decían, el desierto era el lugar donde se desencadenaban las fuerzas
de las tinieblas. El demonio espera que Jesús tenga hambre para
aparecérsele. Jesús, que no está encarnado "en broma"
también va a sufrir la tentación.
Por el contrario, si nos dejamos guiar por el Espíritu, el desierto se
convierte en un espacio de purificación y permite el encuentro
con Dios.

Espíritu Santo,
guíame en el desierto de la Cuaresma para que crezca dentro de mí
 la gracia de no ejercer mis ansias de poder y para que, tras Jesús,
sienta ganas de cumplir la voluntad del Padre y no la mía.

Del primer domingo de Cuaresma, 14 de febrero de 2016
Parroquia de San Ginés de Arrecife - Lanzarote

sábado, 13 de febrero de 2016

TÚ, SEÑOR, ERES MI MÉDICO



Resulta extraño que el Señor elija lo peor a los ojos de la sociedad. Jesús se vale de los más enfermos de pecados, de los malvados, de los que no se creen justos. Precisamente, para confundir a los fuertes, ha escogido a los débiles a los ojos del mundo. De esa forma, su poder y misión divina queda probada.

No es fácil elegir y encontrar a un buen médico. Para muchos está prohibido por el alto precio que hay que pagar, o, también, por la imposibilidad de conocerlo. Por eso, lo primero es informarse bien, y, luego tomar el camino para buscarlo. Se hace necesario también elegir al médico que sea capaz de curarlo todo. No solamente las enfermedades del cuerpo, sino también las del alma. Y, repito, no es fácil encontrarlo, aunque no se esconde. Y es más, es Él quién nos busca primero, y nos invita, como sucedió con Leví y otros.

Tampoco es cuestión de dinero, porque se ofrece gratuitamente, pero, aun así, cuesta mucho llegar a Él. Necesitamos mucha humildad. Ese es el primer pago que aparece en nuestra factura. Humildad de sabernos y reconocernos enfermos, y luego, fe y esperanza de que Él, Jesús, nos pueda curar. Quién cree en Mí tendrá vida eterna.

Sencillo, pero muy difícil. Porque se trata de humillarnos y reconocernos pecadores. Y, por su Gracia, humillarnos también ante los demás por amor a Jesús. Pues Él se ha abajado y humillado en una Muerte de Cruz por amor a cada uno de nosotros. ¿Cómo no lo vamos a hacer nosotros?

Por eso, te pedimos Señor la Gracia de, cómo Leví y otros, responder a tu llamada, por tu Amor y Misericordia. Queremos poner a tus pies todas nuestras miserias, nuestras pobrezas y nuestros pecados, para que en tus Manos, Tú los purifiques, y, limpios, sean luz para los demás. Amén.

viernes, 12 de febrero de 2016

EL CAMINO SE HACE CUESTA ARRIBA Y ES DURO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS





Nos cuesta vencernos. Se nos hace difícil y pasado negarnos y darnos en servicio y entrega a los demás, pero es el único camino que nos sirve para llegar a la Fuente Eterna del gozo y del amor. Antes que nosotros, lo ha recorrido el Señor, y ahora, si queremos seguirle, lo hemos de recorrer nosotros, y compartir con Él su Muerte y Resurrección.

Conscientes de nuestras limitaciones y pobreza, te pedimos, Señor, que nos des fortaleza y sabiduría para alcanzar la meta y finalidad de nuestro camino. Queremos seguirte, pero no a través de cumplimientos y prácticas vacías y huecas que sólo dejan hipocresía y doble vida, sino con y en la vivencia del esfuerzo diario en parecernos, cada día, más a Ti.

Parecernos a Ti en tu estilo de vida, en tus actitudes, para, injertado en Ti, vivir según tu Voluntad. Y es eso lo que queremos pedirte desde estas humildes páginas. Te suplicamos, Señor, para que por tu Amor y Misericordia podamos, por tu Gracia, recibir la sabiduría y la fuerzas para recorrer el camino y compartir tu Muerte y Resurrección.

Con esa esperanza y ese gozo emprendemos el camino sabiéndonos asistidos por el Espíritu de Dios, y aliviados y confortados en los obstáculos y sacrificios que el propio camino nos exigirá antes de padecer y compartir nuestra humilde y sencilla muerte con la del Señor. En eso estriba nuestra esperanza y nuestro gozo, y, complacidos en tu Amor y Misericordia, Señor, te damos gracias por todo. Amén.

jueves, 11 de febrero de 2016

IMPRESCINDIBLE LA ORACIÓN PARA RECORRER ESTE CAMINO DE CRUZ



No se puede entender este camino de cruz sin la constante presencia del Señor. Se hace diariamente, a cada instante, necesaria la relación con el Señor, porque sin Él nuestras fuerzas flaquearán debido a nuestra propia debilidad humana y por las tentaciones del mundo que nos seducen.

Necesitamos injertarnos en Ti, Señor, y por medio de la oración, del ayuno, penitencia y limosna sostener nuestra cruz de cada día para afirmarnos en tu seguimiento, que consiste en vivir tus sufrimientos, tu Muerte y tu Resurrección. A nosotros nos toca también vivirlo. Serán nuestros sufrimientos, nuestras muertes y, también, la esperanza de nuestras resurrecciones.

Pero no unas vivencias según nuestras actitudes, sino según tus actitudes, Señor. Seguirte esforzándome cada día en aceptar mi cruz por Ti, no por resignación o cobardía. Vivir según Tú has vivido voluntariamente aceptando los sufrimientos, tu Muerte para, victoriosamente, Resucitar venciendo al pecado y a la misma muerte, efecto del pecado.

Luego, vale la pena recorrer ese camino de sufrimiento y de muerte, para Resucitar en Ti, Señor. Y eso te pedimos en este momento, en el que empezamos, hoy el segundo día, este camino cuaresmal. Te pedimos que nos des la fuerza, la sabiduría, el valor y la perseverancia de ejercitarnos en la oración, la limosna, el ayuno y la penitencia. No sólo como para un determinado período de nuestra vida, sino para todo el recorrido de la misma.

Infunde en nosotros, Señor, tu Camino, tu Verdad y tu Vida, para que también nosotros seamos, esforzándonos, parte de tu Camino, de tu Verdad y de tu Vida. Amén.

miércoles, 10 de febrero de 2016

DESDE LO MÁS PROFUNDO DE TU CORAZÓN



Allí, donde nadie puede oírte ni verte, tú habla con Dios. No busques escenarios, ni montículos destacados y situados de forma estratégica para ser visto y que aplaudan tu aparenta santidad u oraciones. No trates de aparentar lo que, quizás, luego resulta no ser. Porque todo está oculto en lo más profundo de tu corazón, pero saldrá a la luz y quedarás retratado.

Todo lo ve tu Padre que está en el Cielo, y el conoce los secretos de tu corazón. Luego, no trates de ser visto, porque quien interesa te ve, y sabe de tus intenciones y deseos. Trata, pues, de mostrarte tal cual eres y esforzarte en mejorar y crecer en perfección delante de tu Padre. Lo demás, con sus aplausos y halagos no conseguirán ni hacer crecer un simple pelo de tu cabeza. Sólo el Señor basta y es el verdadero público de nuestro ser y obrar.

Por todo eso, Señor, te pedimos que nos des la suficiente humildad para orar desde lo más profundo de nuestro corazón, sin miramientos ni búsqueda de aplausos ni lucimientos. En el silencio y la oscuridad de nuestra humildad y pobreza, sabiendo que todo es tuyo y que nuestro mérito consiste en dejarnos iluminar por tu Espíritu. Tú, mi Señor, eres mi fuerza, mi luz, mi vida, mi poder, mi voluntad, y por tu Amor y Misericordia puedo hablarte, dirigirme a Ti y suplicarte perdón.

Sé también que es fácil decirlo, pero no tan fácil llevarlo a cabo. Nuestra avaricia, ambición y egoísmo personal nos empuja a dejarnos llevar por el éxito de este mundo. Nos gustan los aplausos y que seamos considerados buenas y piadosas personas, pero luego, nuestra vida no va muy acorde con nuestros deseos y nuestras obras. Porque cuando estamos en la verdad, no buscamos lucimientos, ni fama, ni prestigio, ni siquiera público, porque Tú, Señor eres nuestro público.

Y sólo en Ti descansamos, encontramos paz, verdad y gozo, sin búsquedas de ningún éxito ni recompensa, porque Tú, Señor eres nuestra única, gran y eterna recompensa. Sólo Tú bastas.

martes, 9 de febrero de 2016

EL ESPÍRITU DE LA LEY



No basta con simplemente la ley, porque de ser así no sería tan difícil cumplir. Hay mucha gente muy buena cumplidora, pero por eso, no muy buena gente. Porque cumplir es una cosa buena, y que está muy bien, pero no es suficiente. El amor va mucho más allá del mero cumplimiento.

El amor exige perdonar y mucha paciencia con todo aquellos que, aún cumpliendo con nuestro deber, debemos permanecer a su lado y hacerles compañia. No somos mero cumplidores con el deber de atender a nuestros padres, sino, somos sus hijos. Les debemos todo aquí en la tierra, y ellos han cumplido con su deber de padres, dándonos todo su amor y su vida. ¿No debemos corresponderles nosotros ahora que ellos no se pueden valer o cuidar por sí mismos?

Si no somos capaces de hacerlo con ellos, ¿qué haremos con el Amor del Señor, al que le debemos todo? El amor que dedicamos a nuestros padres es la mejor ofrenda de amor que podemos dedicar a nuestro Padre Dios. Porque en ellos vemos representado a Dios y al amor que nuestro Padre Dios nos ha dado en y por mediación de ellos.

Pidamos al Señor que sepamos cumplir con ese verdadero amor. No quedándonos simplemente en las leyes y prácticas, sino viviendo el mismo espíritu de amor que nuestro Padre Dios tiene con cada uno de nosotros. Por eso, desde este rincón de oración, unidos y cogidos de las manos virtuales que nos enlaza, te pedimos, Señor, capacidad, sabiduría, fuerza, paciencia y perseverancia para servir con todas nuestras fuerzas a nuestros padres y honrarlos según tu Voluntad, y no con la nuestra, con las que ponemos los hombres para quitarnos todo el peso del amor que nos exige compartir y entregarnos a ellos.

Confiados en que, en Ti, Señor, podemos conseguirlo, porque Tú nos acompañas y estás con nosotros cada día, dándonos e imprimiéndonos ese tu mismo Espíritu con el que nos enseñas, te damos con renovadas esperanza las gracias.

lunes, 8 de febrero de 2016

NOSOTROS PARTICIPAMOS DE LA VIDA DE DIOS




Nosotros estamos más cerca del Señor. Tan cerca que participamos de su misma Vida. La Eucaristía es la medicina de la inmortalidad. San Ignacio de Antioquía, así, consideraba a la Eucaristía como «la medicina de la inmortalidad y el antídoto para prevenirnos de la muerte, de modo que produce lo que eternamente nosotros debemos vivir en Jesucristo.

No podemos desaprovechar esta oportunidad por la que Cristo se hace alimento para nosotros y presencia en nosotros mismos, haciéndonos participe de su misma Vida. En Él somos, no sólo curados, sino también transformados con un corazón semejante a Él. Pidamos no perder esa Gracia y, permaneciendo cercanos a Él, perseverar en su Espíritu.

Te damos gracias, Señor, por darnos tu Cuerpo espiritual como alimento para nuestra vida y salvarnos de la muerte y del pecado. Te damos gracias, Señor, porque eres Tú quien sale a nuestro encuentro, quien nos espera y quien nos salva, y quien te hace encontradizo con cada uno de nosotros. Danos esa fuerza que necesitamos para vencer las tentaciones de este mundo y permanecer en tu amor.

Danos la sabiduría de saber buscar todas las cosas que necesitamos en esta nuestra vida, no en el mundo, que nos engaña y nos pierde, sino en Ti, Padre Bueno que nos sana, nos das la plena felicidad y nos salva de la esclavitud de la muerte y del pecado.

Despierta en nosotros el interés, la admiración o el deseo de buscarte, porque sólo en Ti encontraremos la felicidad, la paz y la inmortalidad que queremos, deseamos y buscamos. Amén.

domingo, 7 de febrero de 2016

SÓLO EN Y CON EL SEÑOR DAREMOS FRUTOS



Podemos pasarnos toda la noche pescando y, fatigados y cansados hasta la extenuación, no lograremos ningún resultado. Nuestra red estará siempre vacía. Sin embargo, con Jesús se llenará cuando El decida que sea así. La pesca milagrosa es un milagro que deja claro el poder del Señor, y el de nuestras fuerzas.

Muchas veces en la vida, creemos que las cosas suceden por nosotros, y que sin nosotros no saldrían. Algunos nos erigimos como imprescindibles y necesarios para sacar adelante el trabajo, y nos equivocamos al creerlo así. Necesitamos, como Pedro, fijarnos de la Palabra de Jesús.

 Hoy, el milagro de la pesca milagrosa nos descubre como cuando el Señor lo cree oportuno y necesario, la pesca se produce. El asombro de Pedro fue el detonante que le empujó a seguir al Señor al pedírselo. Nuestro esfuerzo es humano, pero en el Señor se hace divino y poderoso. 

Señor, danos la luz de no desfallecer y esperar siempre en Ti. Nuestros esfuerzos so baldíos cuando los hacemos pensando en nosotros. Y también nos desanimamos cuando ponemos las esperanzas en nuestras fuerzas o en la de los compañeros. Muchos nos agradecen lo que hacemos, y yo me sorprendo porque sé que eres Tú, Señor, quien me mueves y me das la luz y la inspiración para proclamarte y derramar tu Palabra.

Danos, Señor, la sabiduría de entender tu poder y la asistencia del Espíritu de Dios, y de sabernos invitados a remar mar adentro, donde las olas y las tempestades pueden ser peligrosas e impedirnos pescar, pero, por tu Gracia, sabemos que estando contigo llegará el momento de echar las redes y, injertados en Ti, conseguir buena pesca.

Gracias, Señor, por contar con nosotros. A pesar de nuestra debilidad, nuestra ignorancia, nuestra torpeza y nuestra inutilidad. Confiamos en Ti, y esperamos que Tú, si cuenta con nosotros, harás que cada uno de nosotros llenemos nuestras redes de pescado. Amén.