jueves, 4 de febrero de 2016

DESPOJADOS DE TODO EQUIPAJE



No nos hace falta nada, Señor, sino tu Espíritu, que nos iluminará y nos dará la sabiduría para proclamar el Mensaje de salvación que Tú nos envía a anunciar. Nos envía desprovisto de todo. Simplemente unas sandalias, un batón para apoyarnos en el camino, y una túnica para el abrigo. Nada más.

Eso no entra en nuestros cálculos humanos. Nuestras mochilas son mucho más pesadas, más llenas de seguridades y de artilugios, que luego en muchas ocasiones no utilizamos. Cargamos de alimentos, de vestidos, de cosas que nos hagan el camino más cómodo y confortable. Luego, la pesada carga nos resulta molesta y costosa de moverla. Optamos por quedarnos y no caminar más.

Y eso nos sucede cuando, en nuestra vida, Jesús, quizás sin saberlo, ocupa un lugar importante, pero no el primero, y su Palabra no es Palabra de Vida Eterna, porque antes anteponemos nuestra comodidad, nuestros gustos, nuestros intereses, nuestras prioridades...etc. Nuestra manera de pensar, que le da más importancia al mundo que a Ti, Señor; que confía más en las seguridades del mundo, que e Ti, Señor. Y que desconfía de tu Poder y de tu Palabra.

Porque ir según Tú, mi Señor, me has enviado, es ir desnudo, sin ninguna protección, desprovisto de toda atadura humana que me retenga en este mundo, y confiado en tu Palabra. Tú tienes Palabra de Vida Eterna y todo en Ti y por Ti se cumplirá. Y si así has considerados que debemos ir, así iremos.

Pero ocurre que nos enrollamos demasiados con nuevos métodos, estrategias y tácticas. Nos decimos que los que no creen en Ti se organizan y preparan, y por eso tienen éxito. Es decir, damos crédito a lo que hace el mundo que a tu Palabra. Perdónanos Señor. Y Tú, Señor, nos envía sin más, porque tu Espíritu va con nosotros. Ayúdanos Señor a entenderte, a escucharte y a confiar en Ti. Y a salir a los caminos de nuestra vida, tal y como Tú nos has mandado. 

Desde nuestras comunidades, desde nuestras parroquias, desde nuestros grupos y asociaciones. En torno a tu Espíritu y guiados y dirigidos por Él.  En Él encontraremos la Luz, la sabiduría, la Palabra para dirigir nuestra evangelización en torno a Ti, en el esfuerzo de vivirla nosotros también en Ti.