jueves, 31 de diciembre de 2015

NO PUEDO LIBERARME DE MIS DUDAS




Soy consciente que nunca podré liberarme de mis dudas. Dicho de otra manera, dudar es algo muy natural, porque mi humanidad está herida por el pecado, y entre sus consecuencias está la duda. No tendríamos necesidad de la fe si estuviésemos delante de Dios. O dicho de otro modo, si no hubiésemos pecado gozaríamos de la presencia de Dios en el paraíso.

La fe es, por lo tanto, indispensable y necesaria. Pero no podemos sosternela por nosotros mismos. Necesitamos la Gracia de Dios, y la asistencia y dirección del Espíritu Santo. No somos lo suficientemente fuertes para sostenernos por nosotros mismos. Somos débiles y esclavos de nuestras propias pasiones y apetencias, a las que el pecado nos somete. Y no podemos liberarnos sino por la Gracia de Dios.

Necesitamos, pues, la fe, don de Dios, y mucha oración y ayuno. Oración y ayuno que nos prepara, nos capacita para la renuncia de todo aquello que viene a tentarnos para confundirnos y alejarnos de nuestro destino y meta natural. Estamos llamados a la Vida. Una Vida plena de gozo y felicidad eterna, y perderla sería nuestro mayor fracaso.

Para eso. Dios, se ha hecho Hombre, y tomando nuestra propia naturaleza, sin dejar la Divina, se ha acercado a nosotros para señalarnos el camino de salvación. Él es el modelo y referencia que alumbra nuestros pasos y que nos guía hacia la Vida Eterna.

Oremos confiados en la esperanza de ser oídos por nuestro Padre, y atendidos en nuestras súplicas para, por su Gracia, poder vencer todas las dificultades y obstáculos que se nos irán presentando en el camino de nuestra vida hacia Él. La oración nos fortalece e inunda todos los lugares de nuestro corazón que puedan estar contaminados por las cosas de este mundo. Y nos lo limpia de toda inmundicia y pecado. En Ti, Señor, confiamos. Amén.

FELIZ AÑO 2016


miércoles, 30 de diciembre de 2015

FORTALEZA Y SABIDURÍA PARA PERMANECER VIGILANTE



No es cosa fácil permanecer vigilante y atento en oración y ayuno. Porque el mundo tienta mucho y distrae con sus innumerables ofertas de comodidad, de bienestar y placeres. Es fácil caer en tentación. Pienso que Jesús nos previene cuando lo incluye en la oración que el mismo nos recomienda en el Padre nuestro. "...y no nos dejes caer en tentación"

Por eso, se necesita fortaleza para permanecer en perseverante y constante oración y ayuno. Y mucha sabiduría para saber esquivar y rechazar las tentaciones que nos vienen del mundo. Rodearse de buenos ambientes, que favorezcan nuestras buenas intenciones, es una buena medida, surten buenos efectos y nos ayudan a estar centrados y activos en relación con el Señor.

Desde esta perspectiva se hace necesaria la comunidad o el grupo. Desvinculado de un grupo o actividad el peligro aumenta. Somos seres en relación y nos necesitamos los unos a los otros. En ese sentido es bueno estar en contacto, compartir y relacionarnos para mejorar y sentirnos arropados y animados. Esa es la finalidad primordial de este humilde rincón de oración, y de nuestro compartir en FaceBook. La fe, nuestra fe,  se fortalece al compartirla.

Y cuando nos encontramos con el Señor, como es el caso de Ana, nuestra fe sale proclamada y compartida con todos aquellos que, no sólo comparten, sino que caminan a nuestro lado en nuestra vida. Porque cuando alabamos al Señor, con nuestras alabanzas les hablamos a los demás de Él.

Te damos gracias, Señor, por todo esto que nos, en el Espíritu Santo, descubre y nos lo hace llegar a nuestro corazón. Te pedimos que nos llenes de fortaleza, sabiduría y Gracia para poder también, además de vivirlo, compartirlo y anunciarlo a los demás. Amén.


martes, 29 de diciembre de 2015

TE PEDIMOS SABIDURÍA, SEÑOR, PARA SEGUIR TUS PASOS CON FIRMEZA.



Tenemos mucha ventaja porque sabemos muchas cosas del Señor. Conocemos a muchos que, sólo por la acción del Espíritu Santo, han podido conocer y revelar la identidad de Aquel Niño Dios. Tal es el caso de Simeón, del que nos habla hoy el Evangelio. El Espíritu Santo también nos lo ha revelado a nosotros a través de esas personas como Simeón, porque, por su acción, la del Espíritu, hemos podido conocerlo en nuestro tiempo.

Sabemos que no podía ser de otra manera que por una intervención Divina. Simeón no podía saber que el Niño que tenía en sus brazos era el Mesías que él esperaba. ¿Cómo conocerlo? Está más que claro que, tanto en la esperanza de verlo, como el descubrirlo, fue inspirado por la Gracia del Espíritu Santo.

Te pedimos humildemente, Señor, que nos des la sabiduría, fortaleza y paz de también a nosotros para conocer a tu Hijo Jesús, y, no para quedarnos quieto mirándole, sino para seguir sus pasos y esforzarnos en vivir su Palabra tratando de imitarle en su Amor. Te pedimos, Señor, que nos des el don de vivir su amor misericordioso con los demás hombres y mujeres de nuestro tiempo, sobre todo con los más necesitado de ello. Y hacerlo tal y como Tú, Señor, lo haces con cada uno de nosotros.

Somos conscientes de nuestras debilidades, de nuestras limitaciones, y de que no podemos lograrlo sin la mediación de tu Hijo Jesús. Por eso, alegres y agradecidos por su venida al mundo, nos felicitamos por su presentación en el Templo y por su preparación en la Sagrada Familia, para, más tarde, enseñarnos el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

lunes, 28 de diciembre de 2015

¿CÓMO ESCUCHAMOS LA VOZ DEL SEÑOR?




Posiblemente concluyamos en que a nosotros no nos habla el Señor. Me esfuerzo, pero no le oigo. Quizás suceda que cuando observamos que no nos hacen caso, dejamos de hablarle. Estamos cansados de tanto insistir y recibir risas e indiferencias que dejamos de hablar. ¿Puede pasarnos algo parecido con el Señor?

Posiblemente sea así, pero a la inversa. El Señor nunca se cansará de hablarnos, pero si nosotros de tratar de escucharle. Sí, nos confundimos al decir que le escuchamos, porque no lo hacemos. Nos escuchamos,  y también nos respondemos, nosotros mismos. Escuchar al Señor exige silencio, perseverancia, paciencia y constancia. 

No se trata de exigir, sino de estar atento a sus Señales y a su Palabra. Y eso exige oración, cercanía, alimento espiritual, diálogo diario y constante. Y mucha atención. Cada día hay una pregunta y una respuesta; cada relación implica una actitud y un saber estar; cada acción reviste una dosis de amor y de ternura; cada verdad exige desnudarse y mostrar la pureza del corazón.

El lenguaje del Espíritu está siempre activo, y cada instante es una oportunidad para avanzar por donde el Espíritu nos indica. Tal y como hizo José y María, y como también caminó Jesús después de que Juan Bautista preparó el Camino.

Pidamos al Señor esa constancia, esa escucha, esa disposición, esa ternura, esa acción, esa confianza, ese estar presto a actuar a pesar de nuestros miedos y tribulaciones, confiados en su Palabra y su Amor. Amén.

domingo, 27 de diciembre de 2015

GRACIAS, SEÑOR, POR LA FAMILIA





La familia es lo más grande que tenemos. ¿Dónde estaríamos si no vivimos en familia? Es la verdadera escuela donde aprendemos a respetar, a servir, a renunciar, a sacrificarnos y privarnos, y, sobre todo, a amar y amarnos. Sin la familia difícilmente aprenderíamos a ser personas.

Se nota cuando no hemos crecido en familia, o en una familia dispersa y desestructurada. Se nota nuestras carencias de servicio, de respeto, de entrega, de escucha, de disponibilidad...etc. Pero, sobre todo, de amor. La familia es el medio natural donde el hombre crece como persona en sabiduría, estatura y espiritualidad cristiana si tenemos a Dios por nuestro Padre.

Recemos por la familia. Recemos al Padre Dios para que las familias se mantengan unidas por el verdadero amor, y sean comunidades de paz y justicia misericordiosas. Y, sobre todo, para que vivan en torno a la fe en nuestro Señor Jesús, que nos une y nos conforta dándonos fortaleza para vivir en el amor de unos con otros.

Recemos y pidamos que las familias, unidas, perseveren en la fe a pesar de las tribulaciones y desafíos del mundo que las amenaza con destruirlas. Que, a ejemplo de María y José, guardemos todas nuestras dudas e interrogantes en nuestros corazones, confiados en la seguridad de que nuestro Padre Dios nos guiará por el buen camino que todos deseamos.

Gracias, Señor, por darnos una familia. Una familia que nos ayuda a vivir, nos da sentido y nos llena de esperanza posibilitándonos la oportunidad de aprender a sacrificarnos, a entregarnos, a renunciar y, sobre todo, a amar respondiendo a tu Amor. Amén.

sábado, 26 de diciembre de 2015

EL ESPÍRITU SANTO NOS ALUMBRARÁ EL CAMINO



No va a ser fácil el camino. Sabemos que la verdad exige esfuerzo y cambio de rumbo, porque nuestra naturaleza es débil y gusta de sus apetencias y egoísmos. Nuestro corazón está contaminado por el pecado, y nuestra primera conciencia de ello nos debe ayudar a darnos cuenta que no podemos mejorar ni un pelo de nuestra cabeza sin el concurso del Espíritu Santo.

Él ha sido enviado con la misión de ayudarnos a soportar todos los sacrificios y renuncias que tengamos que realizar en nuestro camino. Él nos asistirá en los momentos de nuestra defensa. Él nos dará la fortaleza para encajar y aceptar todas las privaciones y luchas que nos amenacen con separarnos del camino del Señor. Esteban, el primer protomártir, nos da ejemplo, y nos descubre que realmente con el Espíritu de Dios podemos vencer esos obstáculos que nos impiden esperar limpios y perseverantes la llegada del Señor.

Por eso, tengamos confianza y fe en las Palabras de Jesús. Nos advierte de las amenazas que el seguirle nos puede presentar, pero nos alienta, nos da esperanza y nos promete la asistencia del Espíritu. En Él, con Él y por Él seremos fortaleza infranqueable y seguros vencedores. Demos gracias al Señor que ha venido al mundo para dar testimonio de la Palabra de su Padre y ofrecernos la salvación eterna.

Gracias, Señor, por tu nacimiento. Gracias, Señor, por tu incondicional Amor. Gracias, Señor, porque cada Navidad revives esa promesa de salvación y nos renuevas ese amor misericordioso que nos acoge y nos llama al arrepentimiento y al perdón.

Ahora te pedimos, Señor, que, como Esteban, figura y testimonio de mártir, nos revista de tu Gracia y Fortaleza, para no desfallecer y perseverar hasta que tu decidas venir de nuevo. Amén. 

viernes, 25 de diciembre de 2015

PRERARA, TÚ, MI SEÑOR, LA CUNA DE MI CORAZÓN PARA ACOGERTE.

FELIZ NAVIDAD


A pesar de mis esfuerzos, Señor, el mundo me separa de Ti. Sus burbujeantes espumas de luces y candilejas serpentean en mi mente, y sus dulces y perfumados olores me esconden que Tú naces en la más sencilla y pura indigencia, fuera de las comodidades y tentadoras ofertas que el mundo ofrece.

Y me debato en esa lucha entre abrir la puerta de mi corazón y acogerte, o dejarla entre abierta y marcharme a festejarte entre el mundo que mira para Ti, pero también pone su mirada en las ofertas y tentaciones del mundo. 

Se me olvida quien eres, y cómo has querido venir a este mundo. Se me olvida que te abajas humildemente desnudándote de tu condición Divina para igualarte a los hombres menos en el pecado. Se me olvida que vienes a amar sin exigir, sino perdonando misericordiosamente. Se me olvida que eres un Dios todo amor misericordioso. Se me olvida que, por encima de todo, me amas y has pensado en mí como en tu Madre, María, nuestra Señora, o como tu primo Juan Bautista, elegido para se tu precursor y anunciador de tu llegada.

Me olvido, Dios mío, de tu presencia entre nosotros, y pierdo la perpectiva de mi amor. Que no debo encerrar en mi corazón, sino derramarlo, regalado por Ti de forma abundante, en cascadas torrenciales en los demás, de forma gratuita y sin condiciones, tal y como Tú me lo has entregado y me lo entregas a cada instante de mi vida. Danos, Señor, la Gracia de saber gustarlo y gozar de tu consuelo, para verterlo en los demás con generosidad y verdadero amor.

Prepara, Tú, mi Señor, la cuna de mi corazón para acogerte y llevarte como Tú quieres al corazón de los hombres por los que te entregas y das tu vida. Transforma mi vida y haz que esta celebración no sea una fiesta más en mi vida, sino un instante más de amor que, en tu Nombre, Dios mío, puedo derramar, por tu Gracia, en los demás. Amén.

jueves, 24 de diciembre de 2015

OREMOS CON ZACARÍAS



CÁNTICO DE ZACARÍAS

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham. 
Para concedernos que libres de temor,
arrancados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días. 
Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados. 
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas,
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
Por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LO QUE NOS ENSEÑA JUAN BAUTISTA



Juan es un libro abierto, que nos va dejando numerosas enseñanzas en su camino de preparar el camino, valga la redundancia, del Señor. Nos enseña la humildad. Él mismos se quita del medio cuando llega la hora de Jesús, de quién él anunciaba y preparaba el camino.

No se vanagloria de nada. Se sabe instrumento del Señor para anunciar y preparar su venida, y cumplida esa misión, hace mutis sin escándalos ni ruidos. Silenciosamente acepta su situación sabiendo que ha llegado el que tenía que llegar.

Juan Bautista no enseña también a cumplir con nuestra misión, sin esperar recompensa ninguna, ni halagos que nos puedan seducir. Cuando hacemos lo que debemos, hemos cumplido con lo que debíamos y nada merecemos. Todo nos ha sido regalado, hasta la salvación. Así que más premios podemos esperar, sino el permanecer al lado del Señor. La Transfiguración nos explica y nos descubres esta verdad. En la presencia del Señor todas nuestras ansías y esperanzas plenas están colmadas.

Pidamos al Señor la Gracia de ser humildes y de cumplir con nuestra misión de hijos de Dios. No para sentirnos superiores ni vanagloriarnos, sino para, humildemente, esforzarnos en cumplir su Palabra y vivir en su Verdad. No olvidemos nuestra pobreza y nuestra naturaleza caída. Somos pobres y limitados, y sin a Gracia del Señor nada conseguiremos. Sin Él seremos siempre esclavos de nosotros mismos. En Él podemos liberarnos.

Navidad significa eso, la esperanza de sentirnos liberados por el Amor y la Misericordia del Padre que se hace Hombre para, tomando nuestra naturaleza humana, menos en el pecado, acercarse a nosotros para darnos la alegre y esperanzada noticia de ser salvados. Amén.

martes, 22 de diciembre de 2015

MAGNÍFICAT



Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el todo poderoso ha hecho obras grandes por mí,
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
Por los siglos de los siglos. Amén.


El secreto de María es la humillación. Ella misma dice que Dios ha mirado su humillación considerándose como una esclava. Cuántas veces no hemos sido capaces de humillarnos. Todo lo contrario, muy poco nos cuesta ensalzarnos y levantar la cabeza orgullosa. Nuestra soberbia y arrogancia nos hace suficiente e impide que el Amor de Dios llegue a nosotros.

María es la humilde que se abaja y se hace esclava, y canta las alabanzas al Señor. María está limpia de pecado por la Gracia de Dios que ha hecho en ella maravillas. Nosotros se lo impedimos al Señor cerrándole nuestro corazón soberbio y orgulloso. Y es que sólo el que se humilla, será ensalzado, y, al contrario, quien se gloría y ensalza, será humillado.

Y se repite cuando se nos dice: Los últimos serán los primeros. Y los primeros, los últimos.

lunes, 21 de diciembre de 2015

DANOS, SEÑOR, LA FE DE MARÍA



Todo está profetizado, y todo se cumple en Jesús. Su nacimiento había sido anunciado por el profeta Isaías, y, llegado el momento, se cumplió. (Is 7,14b-15): Mirad : la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (que significa «Dios-con-nosotros»). Comerá requesón con miel, hasta que aprenda a rechazar el mal y a escoger el bien.

Hay pruebas de la Divinidad de Jesús que son admirables y dan fe de su autenticidad y verdad. Pero, sin darnos cuenta, nos cegamos y sólo pensamos por nuestra razón y lo que ella alcanza. Nos limitamos y nos dejamos esclavizar por nuestro orgullo y soberbia. Y, sin darnos cuenta, nos perdemos. Porque esa ceguera no nos permitirá tampoco ver nuestra perdida.

Por eso, Señor, queremos pedirte de nuevo que aumentes nuestra fe, para que no desfallezcamos ni abandonemos de seguir tus pasos. A pesar de nuestros tropiezos y de que las cosas se tuerzan en nuestra vida. Nuestra fe nos lleva a Ti y nos da esperanza. Porque sin esperanza no se puede vivir. ¿A qué aspiramos si Tú, Señor, desapareces de nuestra vida? Tu presencia nos alienta y nos da esperanza.

Danos Señor la fe de tu Madre María, y, como ella, guardemos conscientemente todas estas cosas buenas dentro de nuestro corazón sin pestañear ni protestar. Tú tienes Palabra de Vida Eterna, y en Ti confiamos, Señor, y te seguimos a donde quieras que vayas.

Hay momentos en la vida que los problemas se amontonan, y nos hacen zozobrar la barca. Danos, Señor, la fortaleza de soportar las tempestades erguidos sin irnos al fondo. En ti confiamos, Señor, y con tu Madre María, queremos pedirte que nos llenes de tu Gracia y nos aumentes la fe. Amén.

domingo, 20 de diciembre de 2015

H I M N O




Ya muy cercano, Emmanuel,
hoy te presiente Israel, 
que en triste exilio vive ahora
y redención de ti implora.

Ven ya, del cielo resplandor,
Sabiduría del Señor,
pues con tu luz, que el mundo ansía,
nos llegará nueva alegría.

Llegando estás, Dios y Señor,
del Sinaí legislador,
que la ley santa promulgaste
y tu poder allí mostraste.

Ven, Vara santa de Jesé,
contigo el pueblo a lo que fue
volver espera, pues aún gime
bajo el cruel yugo que lo oprime.

Ven, Llave de David, que al fin
el cielo abriste al hombre ruín
que hoy puede andar libre su vía,
con la esperanza del gran día.

Aurora tú eres que, al nacer,
nos trae nuevo amanecer,
y, con tu luz, vive esperanza
el corazón del hombre alcanza.

Rey de la gloria, tu poder
al enemigo ha de vencer,
y, al ayudar nuestra flaqueza,
se manifiesta tu grandeza. Amén.

20 de diciembre de 2015, 
domingo IV de Adviento.
 Feria privilegiada. Ciclo C.
Oración de la mañana (laudes) 

sábado, 19 de diciembre de 2015

¡FORTALECE Y AUMENTA NUESTRA FE, SEÑOR!



Perdona Señor mi cobardía, mis miedos, mis desconfianzas y mis dudas. No merezco tu perdón, y menos tu Misericordia amorosa sin condiciones. Porque mi fe se desvanece y cambia al ritmo de las circunstancia que me rodean. Es una fe condicionada a que las cosas me vayan mejor. Me doy cuenta de mi pecado y no soy mejor que Zacarías. Mi fe se resquebraja y es débil.

Por eso, Señor, aprovecho este momento que me brindas con tu Palabra, para en humilde oración pedirte que fortalezcas y aumentes mi fe. Afírmala como raíz que se adhiere fuertemente a la tierra húmeda y soporta los embates e inclemencias del tiempo. En cierta ocasión escuche a dos personas que hablaban sobre  un determinado alimento. El uno le decía al otro que ese alimento era muy completo, pero que le falta un aminoácido. Habló de las judías (alubias) como que le faltaban un aminoácido, pero que al ponerle arroz se completaba y los tenía todos.

Yo que escuchaba sentí en mi interior un impulso que me dijo: Falta uno, y el más importante, la fe. Porque con la fe están todos completos. Sí, sabemos que necesitamos comer, pero no sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios. Necesitamos, Señor, que nos des el don de la fe, y nos lo aumente cada día para perseverar y mantenernos firmes en ella.

Danos la perseverancia que necesitamos para soportar con paciencia las tribulaciones que el camino nos presenta. Que nuestro rumbo sea firme, nítido, decidido y constante, y que no se altere a pesar de que los pronósticos del tiempo no le sean favorable.

Mantennos siempre erguido, con la mirada levantada y puesta en Ti. No permitas que nos tambaleen, ni que nuestras dudas puedan hacernos zozobrar. Sostennos en pie, y con nuestros ojos levantados hacia Ti, para que, de la Mano, y guiados por el Espíritu Santo, podamos avanzar con paso firme y decidido, a la Casa que Tú, nuestro Señor, nos tienes preparada. Amén.

viernes, 18 de diciembre de 2015

EL PROYECTO DE JOSÉ

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS

Resultado de imagen de (Mt 1,18-24)
(Mt 1,18-24)



José ideó un plan, pues no quería perjudicar a María, trata de repudiarla en secreto. En estas intenciones recibió la visita del Ángel del Señor en sueño, que le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en Ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: «Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”».

Cuando José despertó, hizo lo que el Ángel le había dicho. Tomó a María por esposa y puso al niño poro nombre Jesús. Nos parece fácil tomar esa resolución que hizo José, y tan fácil que es lo que pensamos como lógico y que tenía que suceder. Pero, debemos suponer que a José no le ocurrió igual, y que tuvo que dudar y pasarlo mal.

Su decisión llevaba consigo sufrir las miradas y comentarios de su entorno más directo. Su decisión arrastraría las tribulaciones de sus propias dudas. Pero, sobre todo, ver frustrado sus proyectos y verse envuelto en otro, sin saber exactamente a qué atenerse o qué creer. No se puede tener más fe y confianza, porque la confianza y la fe, no se mide tanto en creer y confiar cómo dejarse llevar, aunque sea con dudas, porque nuestra humanidad siempre llevará la duda consigo.

Y, ahora Señor, queremos pedirte que nos des esa fe y confianza de, aun caminando en la duda, dejarnos llevar por tus indicaciones y caminos. Queremos, como José y María, ser esclavos tuyos, y, a pesar de nuestras debilidades y pecados, seguir la voz que nuestros pobres corazones oigan y escuchen en lo más profundo de sus profundidades.

Danos, Señor, esa sabiduría, esa capacidad de discernir el bien del mal, ese don de distinguir tu llamada y tus señales, y, sobre todo, esa fortaleza y voluntad para llevarlas a nuestras vidas según tu Voluntad. Amén.

jueves, 17 de diciembre de 2015

ERES UN DIOS QUE TE HACES HOMBRES





No eres un Dios común parecidos a otros dioses. Ni un Dios que anuncias una doctrina y esperas que tus discípulos la cumplan. No, no eres un Dios cualquiera, y no hay ningún Dios como Tú. Porque eres, primero, un Dios amor. Un Dios que nos ama y nos creas por amor. Y, luego, nos das lo necesario para que podamos cumplir y vivir en amor. Tal y como Tú nos has creado y quieres que vivamos.

Pero no te quedas en eso solamente, sino que te ofreces a acompañarnos y a recorrer con cada uno de nosotros el camino para regresar limpios a tu Casa. Has muerto para Resucitar y quedarte entre nosotros, y así, en el Espíritu Santo, asistirnos, fortalecernos e iluminarnos para vencer en la lucha que cada día tenemos con nuestras propias apetencias e inclinaciones que nos arrastran al mal.

Te has rebajado tomando nuestra naturaleza humana, y despojándote de tu condición Divina, no haciendo uso de ella, para, igualados a nosotros, padecer, sufrir y con tu muerte rescatarnos del pecado y resucitar contigo para vivir junto al Padre eternamente.

Para ello, has entrado en la historia humana teniendo unos antepasados tan normales como los de todos. No has queridos privilegios, y siendo pobre nos has enseñado el camino a seguir para, recorriéndolo contigo, lo encontremos también nosotros. Te damos gracias Señor por tu venida, por tu cercanía y tu sencillez, y por todo lo que nos das cada día. Eres un Dios vivo y cercano. Sigues y continúas con nosotros, y tu acción se experimenta cada día cuando abrimos nuestro corazón, nos paramos y escuchamos en silencio.

Sí, Señor, experimentamos que Tú estás ahí, aunque muchos no quieran oírte ni creer en Ti. Cada día naces dentro de nosotros si somos capaces de prepararte una cuna en nuestro corazón, y como niños inocentes dejarnos acariciar por el Amor y la Misericordia de tu Redención. Amén.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

HAS, SEÑOR, QUE MIS OJOS TE VEAN



Abre mis ojos, Señor, para que pueda verte como mi Señor y Creador. Padre Eterno que me das la vida y me perpetúas eternamente en plenitud de felicidad y gozo por tu Amor Misericordioso, que jamas podré entender hasta que Tú, Señor y Padre mío, me permitas comprender.

Por eso, Padre, sintiéndome pobre, pequeño y humilde ante tu grandeza y poder, y confundido por la Inmensidad de tu Amor y Misericordia, postrado a tus pies, te suplico que me des la fuerza de perseverar en la fe y seguirte con firmeza y voluntad.

Sé que no es fácil, y que habrá que vencer muchos contratiempos y dificultades. Nuestro cuerpo es una cárcel que nos somete y esclaviza, y la lucha es constante. Nuestra humanidad nos tienta a cada momento, y cada instante de nuestra vida es una lucha constante. Sin Ti, Señor, estamos perdidos y a merced del poder del demonio. Necesitamos tu Gracia para salir victorioso de esta constante lucha.

Ilumina nuestro corazón para que podamos verte, Señor, y seguir tus pasos. Juan Bautista nos señaló tu presencia, y nos mandó a preguntarte si Tú eres el que habías de venir. Y con tu venida el Reino de Dios se ha establecido entre nosotros. Porque contigo, Señor, la vida florece y recobra su sentido. Todo vuelve a nacer y a ser nuevo.

Transforma nuestro corazón viejo, sometido y esclavizado al pecado, en un corazón nuevo, lleno de vida y de esperanza de una vida en plenitud y eterna. Una vida donde florece el amor y la verdad, y donde la paz reina entre los hombres. Esperamos, Señor, que llegue ese momento donde Tú establecerás definitivamente tu Reino. Y, hasta entonces, danos la Gracia de saber esperarte. Amén.

martes, 15 de diciembre de 2015

NOS RECONOCEMOS DÉBILES Y PECADORES



Sabemos de nuestra condición pecadora. Nuestra naturaleza humana es capaz de mentir, empujada por la soberbia, antes que reconocer la verdad de nuestra espiritualidad y dependencia de Dios. Nos sometemos a nuestra materia fingiendo ser feliz, cuando el grito interior de nuestra alma es alcanzar la felicidad eterna que está en nuestro Creador.

Y, cuando nuestra fe es débil, mentimos ante el mandato de hacer algo concreto, que exige un esfuerzo de nuestra voluntad contra nuestra comodidad y pereza. Y mentimos porque no tenemos razones ni valor para decirle a nuestro padre que no. Quizás, aunque escondido, una esperanza de su amor misericordioso en el que confiamos ser perdonados.

Por eso, Padre del Cielo, te pedimos que nos des la fortaleza de, aun reconociéndonos débiles y pecadores, tengamos la fuerza de serte fiel e imponer nuestra voluntad a todas aquellas inclinaciones que nos invitan a quedarnos en la comodidad, en la pereza, en la desobediencia y el egoísmo. Y a ser sinceros y expresarnos siempre en verdad, a pesar de nuestras tentaciones e inclinaciones de desobediencia.

Porque en la verdad siempre podremos ser ayudados, reconfortados y animados a vivir en la esperanza de, en el Espíritu Santo, encontrar la fortaleza de superar nuestras desidias, debilidades y egoísmos. Te pedimos, Padre, que, a pesar de nuestros fracasos y frecuentes fallos, no nos desanimemos ni abandonemos la lucha del esfuerzo por irnos perfeccionando cada día.

Y en esa esperanza, confiamos que nos asista con tu Gracia para ir venciéndonos en nuestras infidelidades y ser dócil a tu Palabra y a tu Amor. Amén.

lunes, 14 de diciembre de 2015

DANOS SEÑOR LA ASTUCIA DE DEFENDER TU MENSAJE



Ocurre que muchas veces no podemos dialogar con aquellos que se cierran al Mensaje de Jesús e impiden de forma irrisoria la continuidad del mismo. Son los sumos sacerdotes y ancianos de nuestro tiempo, que dándoselas de sabios, no responden a las verdaderas preguntas que la misma vida les plantea.

Ante los misterios de nuestra fe entonan una irrisoria risita que no justifica nada, y que les sirve como evasión o tapadera de respuesta que corta el diálogo. Porque encontrar la verdad exige un serio compromiso de no rechazar aquello que no se comprende ni se entiende. Puedes ser inadmisible para ti creer que Jesús, el Hijo de Dios, haya nacido de María de la forma anunciada por el Ángel Gabriel. Pero para Dios nada hay imposible.

Precisamente, un Dios, que llegásemos a entender y comprender, dejaría de ser Dios. Porque ya no tendría autoridad sobre nosotros, pues al comprenderlo estaríamos en el mismo nivel. Pero aceptar estas cosas les desnuda y les deja como aquellos sumos sacerdotes y ancianos del tiempo de Jesús.

Hoy, Padre del Cielo, te pedimos que nos aumentes nuestra fe, y nos la reafirmes por la Gracia del Bautismo y la Confirmación en nuestro espíritu, para que seamos fieles a tu Palabra y dóciles a tu Autoridad. Danos la sabiduría de confiar siempre en Ti, hasta el último momento de nuestra vida, abandonándonos como fieles hijos, a tu Misericordia Infinita. Amén.

sábado, 12 de diciembre de 2015

ABRE MI MENTE, SEÑOR, Y ENSEÑAME EL CAMINO





No sólo no es fácil vivir en la Palabra de Dios, sino que nos será imposible si prescindimos de Él. Toda nuestra vida, logros y éxitos, vienen de su Gracia. Él la transforma, y nuestros errores y fracasos humanos los diviniza para transformarlos en Gracia Divina que nos perfecciona y salva.

Nunca podríamos encontrar nuestro camino sin la Gracia del Señor. Por eso, aprovechando este humilde rincón de oración, le pedimos y suplicamos que nos revista de su Gracia. Pidámosle también que n os dé fortaleza y voluntad para soportar todas las adversidades y sacrificios que nos pongan el camino difícil. Como Él, también nosotros tendremos que padecer los sufrimientos de nuestra propia cruz.

Se hace necesario, porque sólo así podremos morir a nosotros mismos y amar a nuestros enemigos. Sin cruz no hay opción para amar. El amor se descubre en la Cruz, porque sin ella no se hace visible y se esconde confundiéndose con el egoísmo. Cuando el amor va sobre ruedas no necesita esfuerzo. El problema empieza cuando nos exige compromiso, entrega, esfuerzo, paciencia, renuncias, es decir, cuando nos pide amar.

Amar, diríamos, es soportar mi cruz, pero también la cruz de los que comparten la vida conmigo, no sólo dentro sino también fuera. Esas circunstancias nos abre la posibilidad y oportunidad de vivir el verdadero amor. Y eso es lo que hoy, consciente de la dificultad que representa, queremos pedirte, Señor, que llenes nuestros corazones de tu Gracia, y enciendas en nosotros la llama de tu Amor. Amén.

viernes, 11 de diciembre de 2015

NO PERMITAS, SEÑOR, QUE EL MUNDO ME ALEJE DE TI


HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR,08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS





Posiblemente, el mundo no nos favorece. Su ajetreo, sus ofertas, sus luces de fiestas y toda la maraña que se me mueve en nuestro entorno no nos ayudan a percibir que Jesús, el Niño Dios, celebra su nacimiento y nos recuerda que ha nacido en Belén con la misión de revelarnos el amor de su Padre Dios y su oferta de salvación.

No nos damos cuenta de ese gran ofrecimiento, y como los niños en la plaza no respondemos a lo que se nos revela. ¡Dios mío!, y Dios se hace hombre para estar más cerca de nosotros, y mirándonos a la cara poder hablarnos directamente y demostrarnos su amor y su promesa de salvación. Y ante tales pruebas de amor seguimos indiferentes rechazando su propuesta.

No encontramos nada bien y le criticamos si se hace buenas obras, o si perdonas nuestros pecados, atribuyéndole el poder de Dios. Y si atiende, escucha y comparte mantel con los publicanos y pecadores, le tachan de comilón o bebedor. No encontramos nada bien. Y esto no sucedió solamente en tiempos de Jesús, y está sucediendo también en estos momentos. No sólo en el mundo, sino también en la Iglesia.

Danos, Señor, un corazón contrito y humilde capaz de abrirnos a tu Amor y Misericordia. No permitas que el mundo nos aleje de Ti, y, a pesar de estar en él, danos la fortaleza y paciencia de saber estar sin perderte de vista. Porque Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida.

Te pedimos, Señor, la sabiduría para encontrar caminos de verdad y justicia en este mundo convertido al paganismo y que hace de la celebración gloriosa de tu nacimiento unas fiestas paganas. Ilumínanos para saber ser luz entre tanta oscuridad y para que nos sintamos arropados con todos aquellos que queremos festejar la gran fiesta de tu Nacimiento. Amén.

jueves, 10 de diciembre de 2015

VACIADOS PARA LLENARNOS DE TI, SEÑOR



Para entrar hay que primero salir. Es ley natural. No se puede llenar una cosa llena sin antes vaciarla. Nuestro primer vaciado empieza con el Bautismo. En él nos limpiamos de todo aquello, que si aun no nos ha contaminado, si somos pequeños, si estamos heridos y tocados para caer en manos del mal en cuanto vayamos tomando conciencia de nuestra realidad.

Nuestra naturaleza nace herida, y tocados por el pecado original, estamos esclavizados a las fuerzas del mal. Necesitamos una urgente y frecuente limpieza para convertir nuestro corazón herido e impuro, en un corazón puro y limpio. Y empezamos con el Bautismo. El Bautismo nos hace hijos oficiales de Dios, y nos viste de la Gracia del Espíritu Santo, con el que podemos salir victoriosos en nuestra lucha de cada día contra el príncipe del mundo.

A eso nos llamaba Juan Bautista en su predicación en el desierto. Tendremos que hacer desierto en nuestra vida interior para, preparados, luchar con garantías contra las tentaciones del pecado. Y eso nos exige un corazón contrito, arrepentido y lleno de Gracia. Porque sin la fuerza del Espíritu nada podemos hacer. Necesitamos, pues, vaciarnos primero, para luego, limpio de toda inmundicia, abrirnos a la Gracia de Espíritu Santo.

Por eso, Señor, te pedimos esas fuerzas necesarias para poder vencer las tentaciones y comodidades que este mundo nos propone alejándonos de Ti. Aléjanos de la tentación de creer que solo con nuestras fuerzas podemos, y de creernos que estamos lo suficientemente preparados y protegidos para no caer. Danos siempre la prudencia de vigilar y desconfiar de nosotros mismos respecto a que nos creamos suficientes.

Y danos la sabiduría de vaciarnos de todas aquellas cosas superfluas y caducas que el mundo nos propone y nos seduce, para que revestido sólo de tu Gracia, Señor, perseveremos en Ti hasta que decidas volver. Amén.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

EL CAMINO DE MI VIDA NECESITA APOYO Y DESCANSO



Sin Ti, Señor, no podré llegar muy lejos. Ni siquiera llegaré a dar un paso, porque toda mi vida y tomo mi hacer descansa y se sostiene en Ti. Es posible que muchos no nos demos cuenta, pero, incluso rechazándote todo nuestro ser y obrar nos viene y depende de Ti. Otra cosa es que no nos demos cuenta.

Y es que, aun viendo, estamos ciegos. E incluso oyendo, estamos sordos. No sabemos a dónde vamos, y si lo supiésemos, seríamo muy tontos de seguir ese camino, porque no conduce a ningún lugar que no sea la perdición y la misma muerte.

Y eso lo comprobamos cuando después de ese día o noche tan feliz que nos lo prometíamos, pasado el éxtasis del momento, y llegada la calma y el sosiego, descubrimos lo disparatado de nuestra vida y el poco sentido común que hemos tenido. Por mucho que queramos disimular, experimentamos vacio y tristeza. Nos invade una sensación de arrepentimiento y de experimentar que no hemos actuado como, quizás nos gustaría haber actuado.

Es verdad, si somos sinceros, que nuestra soberbia y suficiencia no nos deja reflexionar, y menos de esa forma. Nos cuesta presentarnos equivocados y derrotados frente a nuestros amigos y conocidos. Quizás con alguien que no nos conozca a fondo, o que tengamos una relación fuerte de amistad, nos cuesta menos confesarnos y abrirnos. Pero, quieras o no, experimentas una sensación de insatisfacción y poco sentido. Sabemos que eso no nos lleva a ninguna parte y, además, tiene sus días contados.

¿Y en quién descansar? Ese es quizás el problema peor. Porque a nadie le importa nuestras sensaciones y sentimientos. Y menos como nos experimentamos en nuestro interior, en nuestro corazón. Y, quizás peor, lo más que pueden hacer es escucharnos, pero se sienten impotentes de poder ayudarnos y devolvernos la esperanza de encontrar respuestas y sentido a la conducta de nuestra vida. Sólo Jesús, el Señor, puede ser nuestra tabla de salvación, porque en Él encontramos apoyo, descanso y solución a nuestros problemas.

Danos, Señor, la Gracia de sabernos auxiliados por Ti, y ser nuestro apoyo y nuestro descanso. Danos la sabiduría de acudir confiados a tu vera y en Ti descansar y dar respuesta a todas nuestras preocupaciones e interrogantes. Gracias, Señor, por brindarte para ser mi descanso y mi apoyo. Amén.