ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

lunes, 31 de julio de 2017

GANAR EL REINO DE LOS CIELOS

¿De qué me vale ganar este mundo si pierdo el verdadero y eterno. Estas palabras están escrita en la Sagrada Escritura -Mc 8, 35-36-,  pero también dentro de tu corazón. Y es que todos los hombres buscan esa felicidad eterna. Porque, la felicidad que conseguimos en este mundo, a parte de no llenarnos de una manera plena, es una felicidad pasajera y efímera. El hombre busca un gozo y felicidad pleno y eterno.

Y, dentro de su corazón, está escrito esa Ley que le anuncia y le descubre el Reino de los Cielos. Jesús lo descubre, en parábolas, en el Evangelio de hoy: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».

Colma todas nuestras aspiraciones, y eso se descubre en la simbología metafórica con la llegada de las aves del cielo a anidar en sus ramas. Porque, quien se establece y anida es porque está feliz. Y, porque en las alturas está nuestro destino, altura de miras, que buscan la santidad como meta de santificación y semejanza con el Primogénito, enviado por el Padre Dios, nuestro Señor Jesucristo.

Mirar hacia abajo significa resignación, sometimiento y esclavitud. Levantar la mirada significa dignidad, acogida y reconocimiento de gozo y alegría por descubrir la alta dignidad de ser hijo de Dios. Y esa es nuestra meta, que, pasando por la Cruz, y compartiéndola con el Señor, aspirramos a la más alta dignidad de la naturaleza humana, la de ser hijo adoptivo de Dios y coheredero de su Gloria -Rm 8, 14-17- por los méritos de nuestro Señor Jesucristo. 

Danos, Padre, la Gracia de alcanzar la meta para la que hemos sido creados, renunciando, para ello, a todo aquello que se interponga en nuestro camino apartándome del Reino de los Cielos. Amén.

domingo, 30 de julio de 2017

BÚSQUEDA EQUIVOCADA

Vamos por mal camino, y cuando hemos tomado esa dirección, enseguida lo notamos. Además, muchos cercanos a nosotros y que nos quieren de verdad, nos lo advierte y descubre. Todos sabemos que robar es malo, y todavía más malo cuando se hace por envidia o por superar a otro. ¿Y matar? ¿Alguien ignora qué matar es malo? Nadie puede ni tiene derecho a quitarle la vida a otra persona, y menos apoderarse de sus bienes, e incluso su mujer.

No digamos nada del aborto. Y todas las madres y padres lo saben. Abortar es privar a un ser humano, en este caso su hijo, del derecho de vivir. ¿Quién no entiende que le debe respeto a sus padres y debe cuidarlos cuando ellos sean mayores y no puedan valerse por sí mismo? ¿Alguien lo ignora? ¿Y hace falta que alguien nos lo diga? Esa Ley del amor, de la verdad, de la justicia, de la belleza y del bien está implícita y grabada a fuego en tu corazón. Y es ahí donde tienes que buscarla, porque ella es el gran Tesoro escondido dentro de ti.

Porque, vividos esos mandatos, la vida se hace bella, hermosa, verdad y justicia. Y la paz reina entre todos los hombres. Porque, caminando a través de ese Reino, esperaremos con gozo y alegría el final de este camino mundano para encontrarnos con el verdadero Paraíso donde la Paz, la Justicia y el Amor se hacen Eternos y plenos.

Pidamos, pues, al Señor, que descubramos este verdadero Tesoro, que se esconde dentro de nosotros mismos y, guardado como un Tesoro en nuestro corazón, lo saquemos al mundo para que su Luz brille y de resplandor a todos los hombres, alumbrándoles el verdadero camino hacia la verdadera felicidad y plenitud de los tiempos y de la eternidad. Amén.

sábado, 29 de julio de 2017

LLAMADOS A VIVIR ETERNAMENTE




Gracias, Señor por darnos sentido a la vida y llenarla de esperanza.
Gracias, Señor, porque Tú eres la Resurrección tal y como dijiste a Marta.
Gracias, Señor, por ser la Luz que alumbras nuestro camino y llenas de esperanza y alegría nuestra vida.
Gracias, Señor, por tanta dicha, aunque tu camino esté lleno de espinar y dolores, 
que nos purifican y nos sostienen en la dirección correcta.

Gracias, Señor, porque nos amas, misterio indescifrable e incomprensible, y nos regala la Vida Eterna.
Gracias, Señor, porque el camino a tu lado se nos hace más suave y ligero.
Desde este humilde rincón de oración, quiero elevar mi pequeña voz para gritar, 
lleno de paz y alegría, como Marta que Tú eres el Hijo de Dios, 
el Mesías enviado que tenía que venir
al mundo para salvarnos.
Amén.

viernes, 28 de julio de 2017

UN CORAZÓN ENDURECIDO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA



Mi corazón, Señor, no es el apropiado para acoger tu Palabra. Está endurecido por el mundo en el que vive, y su tierra está contaminada por las seducciones que le rodean. Sufre muchas tentaciones que le debilitan y le alejan de dar buenos frutos. Es un corazón de piedra, que no deja que sus raíces se hundan en la tierra. Y necesito al buen Sembrador que hunda mis semillas en tierra buena para que den frutos.

Tú, Señor, eres quien puedes cambiar mi corazón. Y convertirlo de piedra en un corazón de carne, suave y misericordioso e inundado de amor. Sácame, Señor, de esas indecisiones que me separan de Ti; despójame de todas esas tentaciones e inclinaciones terrenales que debilitan mis raíces y, apartándome, impiden que dé buenos frutos. Dame, pues, Señor, un corazón bueno, bien abonado y lleno de amor, para que, por tu el agua de tu Gracia, sea fértil y dé buenos frutos.

Ayúdanos, Señor, a regar cada día nuestros corazones de tu Palabra, pero, también, a entenderla y a obedecer. Ayúdanos a llevarla a nuestras vidas y a cultivarlas con la Gracia de los Sacramentos. Ayúndanos a permanecer y perseverar en la Iglesia, para que nuestras raíces no se debiliten y se sostengas fuertes y fortalecidas a la buena tierra para dar buenos frutos.

Se nos hace imposible conseguirlo sin Ti, Señor. Necesitamos el riego de tu Gracia y de tu Palabra, y que nos abras nuestras mentes, para que podamos escucharte con nuestros oídos y verte con nuestros ojos. Pero, sobre todo, hacer que la semilla de tu Palabra crezca y dé frutos en nuestros corazones. Amén.

jueves, 27 de julio de 2017

LA OPORTUNIDAD DE HABLAR CON DIOS

No es algo corriente ni pequeño. Se trata de hablar con Dios. ¡Dios mío, hemos perdido la capacidad de asombro y del amor primero! Nos acostumbramos a orar, que consiste en hablar con Dios, y nos parece algo tan común y frecuente que, igual no le damos mucha importancia. De esa manera, posiblemente, nuestra oración no tendrá toda la atención y escucha que necesita. Y, posiblemente, nuestros oídos no oirán, ni nuestros ojos verán.

No es que quiera preocupar ni preocuparme mucho por ello. Soy humano y pecador, y muchas veces, lo confieso, me he culpado de hacer de mis oraciones una rutina diaria. Se me va el santo al cielo y la hago de forma mecánica. Trato de enmendarme, pero experimento que vuelvo a caer. Sin embargo, sigo poniendo toda la atención de la que soy capaz y siendo perseverante. Porque es el Señor quien me dará la Gracia de despertar mi atención y mi conciencia, y el gozo de estar en su presencia.

Por eso, nunca mejor ocasión para suplicarle, pedirle y rogarle que me llene el corazón de su Gracia y me haga sentir el gozo, la alegría y la paz de que mi oración sea cada día más gozosa, atenta y llena de paz. Porque, siendo así, también será más plena y sabia, ya que tendrá la sabiduría que viene de Dios y la que nos hará ver el camino de la verdad y del amor.

Por todo ello, Señor, te pedimos que nos abras nuestros oídos y nuestros ojos, y que estemos atentos a tu Palabra, para, si no entender, si perseverar y confiar en que el Espíritu Santo nos guiará, revelándonos todo lo que necesitamos, para seguir tu Camino y cumplir con tus Mandatos y tu Voluntad. Amén.

miércoles, 26 de julio de 2017

¿QUÉ TIPO DE TIERRA ERES?

Un labrador prepara su tierra. Sería impensable que no la cuidara y la mimara hasta exigir de ella frutos. De la misma forma, Dios no puede habernos creados para dejarnos estériles y sin dar frutos. Ya, en el pueblo de Israel si señalaba como una maldición ser estéril. Dios nos ha creado y ha sembrado en nuestros corazones la semilla de su Palabra.

Y hoy nos habla en parábola explicándonoslo, para que despertemos y tratemos de acoger, en nuestra tierra particular, esa semilla plantada. Él es ese Sembrador que ha sembrado esa semilla y nosotros seremos esa tierra que la acoge, la fertiliza y la hace dar frutos, por medio de su Gracia. 

Necesitamos abrirnos a su Palabra y dejar que nos fecunde y nos, muriendo, haga fructificar y dar buenos y hermosos frutos. Pero, para eso, necesitamos estar atentos, escuchantes, abrir nuestros oídos y disponibles a su siembra. Y eso es lo que te pedimos hoy, Señor. Danos esa capacidad de acoger tu Palabra, y también de discernirla y de aplicarla a nuestra tierra para que dé frutos.

Sin tu Gracia nada podemos hacer, ni ningún frutos podemos dar. Necesitamos la oración y la atenta y paciente escucha, pero acompañada de tu Gracia, Señor. Porque, sin Ti nada podemos hacer. Siempre repetimos las mismas palabras. Y es que no sabemos decir otra cosa. Insistimos confiados en tus Palabras, que nos has animado a ser constante e insistentes. No dejaremos de pedírtelo.

Danos la fortaleza, la sabiduría, la capacidad, la voluntad, la paciencia, la esperanza y la constancia de no desfallecer y sostenernos en tu Palabra. A pesar de no entenderla en muchas ocasiones; a pesar de no poder llevarla a nuestras viciadas y débiles vidas; a pesar de descubrirnos pobres labradores, indignos de ser campos y tierras donde Tú, Señor, has dejado tu semilla. Perdónanos, Señor, y riega nuestras pobres y estériles tierras, para que, por tu Gracia, puedan dar los frutos que Tú Misericordiosamente, esperas de cada uno de nosotros. Amén.

martes, 25 de julio de 2017

ABIERTOS A LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU

Esa es nuestra misión, estar abierto a la acción del Espíritu Santo. Es la tarea más difícil, porque seguir sus impulsos y mandatos no es nada fácil. Porque, nos va a exigir y a dirigir hacia muchas cosas que no nos gustan o que nos presentan dificultad. Y es que todos sabemos que, cuando se trata por nuestra cuenta, nos abandonamos en muchos momentos y dejamos de hacer muchas cosas, que luego, nos arrepentimos y nos confesamos. ¡Cuántos pecados de y por omisión!

Los apóstoles siguieron sus órdenes confiados a su Poder y Amor. Es el Espíritu quien acompañó a Jesús al desierto; fue el Espíritu quien concibió en María al Hijo de Dios; fue el Espíritu quien señaló a Jesús como el enviado y predilecto del Padre, presentándolo ante el pueblo de Israel. Y es el Espíritu quien guia a la Iglesia durante su travesía hasta la segunda venida del Señor.

Por lo tanto, Señor, te pedimos que seamos fieles a sus mandatos, y capaces de abrirnos a su acción, a pesar de no entender muchas cosas, ni confiar en nuestras propias posibilidades. Así como los apóstoles fueron fieles a sus impulsos desde el Espíritu Santo, danos también a nosotros la fortaleza de seguirlos también. Iluminanos para que pongamos en nuestro corazón, como centro y norte de nuestra vida, la Voz del Espíritu Santo, y que nuestros pasos sean siempre dirigidos por Él.

Hoy, festividad de Santiago Apóstol, patrón de España, te pedimos fortaleza, ánimo, confianza y voluntad para seguir su camino. No tanto el camino peregrino de Santiago, sino el camino que recorrió su vida dándola por Ti. Poniéndote siempre en el primer lugar de su vida y dándole fiel cumplimiento, incluso a riesgo de su propia vida. 

Señor, llenanos de tu Poder y Fortaleza para que, como Santiago, seamos capaces de entregar nuestra vida, por encima de todo aquello que quiera separarnos de Ti. Amén.

lunes, 24 de julio de 2017

¿Y NOSOTROS, NO LE INTERPELAMOS TAMBIÉN?

¿Cuántas veces nos hemos resistido a la llamada de Dios?  ¿Cuántas veces le ponemos condiciones a sus planes y proyectos sobre nosotros? Tratamos de atarle las manos e imponerles nuestros planes e ideas. Y estas siempre de forma que nos sean favorables. ¿No es eso exigirle pruebas y prodigios como aquellos escribas y fariseos? Por lo tanto, no miremos de forma despreciativa y acusadora a aquellos escribas y fariseos, sino que tratemos de mirarnos profundamente nosotros mismos.

Y eso es lo que tratamos de pedirte hoy, Señor. Danos la capacidad de saber mirarnos a nosotros mismos, y de la capacidad de discernimiento, para darnos cuenta de nuestros pecados y de nuestros rechazos. De descubrirnos lo lejos que estamos de cumplir con tu Voluntad, y de reconocernos que buscamos cumplir la nuestra y no la Tuya. Perdona, Señor, nuestras mentiras e hipocresías.

Y, reconociendo que eres un Padre Misericordioso, volvemos la mirada hacia Ti y te pedimos que nos des la fortaleza y la voluntad de, arrepentidos, saber aceptarnos pecadores. Y abiertos y disponibles a tu Palabra esforzarnos, cada día, en la lucha de vencernos y renunciar a nosotros para vivir en el amor por tu Amor. Por eso, Padre, confiados a tu Palabra, te damos gracias por tu Redención, que nos salva y nos hace hijos de tu Padre Dios.

Gracias, Señor, por tanta Gracia y por el regalo de la vida. Gracia, Señor, por darnos la oportunidad de, perdonándonos, salvarnos y regalarnos la dicha de la Vida Eterna. Sí, Padre, es un misterio tanto Amor, que no entendemos. Porque, indudablemente, no nos lo merecemos. Y, porque, encima, no estamos a la altura de corresponderte en el cumplimiento de tus mandatos. 

domingo, 23 de julio de 2017

UN MUNDO SALVAJE LLENO DE PELIGROS

Estamos acostumbrados a ver documentales del mundo libre animal. Un mundo salvaje donde cada día la lucha por la subsistencia es una batalla a vida o muerte. Y donde cada día nacen, subsisten y mueren muchos animales. Unos devorados por otros. Es el equilibrio natural de la vida. Es la ley del más fuerte.

Y eso nos parece que sucede sólo en el mundo animal libre. Al que llamamos mundo salvaje. Pero, ¿acaso nuestro mundo es mejor? ¿Somos nosotros un mundo libre ordenado y respetado? ¿Se respetan los derechos de los más débiles? Si miramos las estadísticas, observamos que cada día mueren mucha gente en accidentes de tráfico, por ejemplo. Y sus consecuencias son distracciones, incumplimientos de las normas de tráfico o no tener el debido transporte en perfectas condiciones. Descuidos y más descuidos.

Pero, todo no se queda en eso. Hay también muchas muertes por enfrentamientos, robos, atentados, guerras, sexo, abortos...etc. ¿No es eso una selva? En la selva se mata para comer, pero aquí, en nuestro mundo se hace por envidia, por vanidad, por soberbia, por egoísmos, por ideologías y hasta por maldad. Al lado de la semilla buena crece también la cizaña. Y nada se puede hacer. Hay que esperar al final cuando los segadores enviados por el Señor corten la cizaña y la separen del trigo. Entonces todo se verá mejor.

Lo importante es tratar de mantenernos como trigo y no confundirnos, ni alinearnos con la cizaña. Lo importante es no convertirnos en cizaña, sino sostenernos firmemente en ser buena semilla que dé frutos buenos, aunque eso ocasione nuestra muerte a este mundo. Porque, entonces, dando nuestra vida la ganaremos para la eternidad.

Pidamos al Señor esa Gracia. La de ser buena semilla que persevere pacientemente en la lucha de cada día hasta la hora de los segadores enviados por el Señor. Entonces presentaremos nuestros buenos frutos para ser recogidos y para gozar de la Gloria Eterna. Amén.

sábado, 22 de julio de 2017

RENDIDOS A TU PALABRA

Tú, Señor, eres nuestra esperanza y nuestra vida. Sin Ti, Señor, ¿a dónde vamos? Sin Ti, la vida no es vida, porque Tú nos has enseñado a vivir en la verdad y el amor. Y, es ahí, en el amor donde se esconde esa felicidad y gozo que buscamos. Tú, Señor, no puedes morir, porque con tu muerte se acabaría mi vida y mis esperanzas.

En Ti, Señor, deposito toda mi confianza y espero, según tu Palabra, la Vida Eterna. Una vida que se me devolverá en la resurrección, tal y como Tú, mi Señor, has Resucitado. Y como, María Magdalena, a anunciado a los apóstoles. Ella fue la primera en experimentar y ver tu Resurrección, y la primera en anunciarla a los apóstoles. Y en ese anuncio descubrimos esa Verdad escondida dentro  y en lo más profundo de nuestros corazones.

Gracias, Señor, porque has ofrecido voluntariamente tu Vida, para que la mía también fuera salvada, eterna y dichosa. Gracias, Señor, porque has dejado tu huella en los labios de María Magdalena, para que anunciando tu Resurrección a los apóstoles, nos la dio a conocer a nosotros también. 

Danos, Señor, también a nosotros, la sabiduría y la fe de proclamarla con la misma convicción y entrega. Ayúdanos, Señor, a dejarnos de tantas ataduras que nos impiden verte y adorarte, y, sobre todo, anunciarte con nuestro testimonio de vida y de palabra. Aumenta nuestra fe y nuestra experiencia de tu presencia, y fortalece nuestra voluntad y convicción para, con nuestro testimonio, derramar el anuncio de tu Resurrección, roca y fundamento de nuestra fe. Amén.

viernes, 21 de julio de 2017

MIS SÁBADOS Y MIS LEYES

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


Nuestra mirada se queda con frecuencia en la superficie, y no se adentra en la profundidad del pensamiento y del significado de las palabras. Claro que el Señor aprovechó aquel sábado para despertar a los fariseos y desenmascararles la hipocresía de sus vidas. No se pueden poner leyes que vayan contra el sentido común y el bien del hombre. Es ilógico y antinatural.

Pero, llegado a ese punto, me pregunto: ¿Y mis sábados y mis leyes? Porque, quizás yo tengo muchos sábados en mi vida que antepongo, tanto al bien del hombre como a mi relación con Dios. Tengo muchas leyes que priorizan mi camino y dejan atrás la solidaridad, la comunidad y el amor, derramado de mi relación con Dios, hacia los hermanos.

¿Cuántos sábados y leyes tengo recopilados y en el centro de mi corazón que me impiden dejar entrar al Señor y hacerlo en centro de mi vida.? Porque cuando estoy poniendo mis intereses antes que la Voluntad de Dios, estoy haciendo de mi vida un sábado, y también una ley.

Por lo tanto, Señor, no me siento yo mejor que esos fariseos, que criticaron a tus discípulos y los señalaron como incumplidores de la ley del sábado. Y te pido que me saques de esa forma de pensar, y de ese egoísmo de poner todo mis intereses antes que los de los demás y, sobre todo, de tu Voluntad. Yo, Señor, quiero hacer tu Voluntad, y eso me ayuda a verme como soy, débil y frágil. Y eso me descubre a verme como un pecador, pobre e impotente de liberarme de mi pecado por mí sólo. Necesito tu ayuda y tu Gracia para vencer esas apetencias y apegos que me someten.

Esa es mi petición de hoy, Señor. Sólo quiero que me liberes de esa apatía, desidia y egoísmo de acaparar y de guardar y tener. Dame la libertad generosa de compartir. No sólo mi palabra, que ves que lo hago, sino también mi vida y mis bienes. Enséñame a hacerlo y a saber discernir cómo  y dónde, porque no sólo hay que dar, sino saber a quien se le da. Gracias, Señor, y espero tu respuesta. Amén.

jueves, 20 de julio de 2017

DESCUBRIRLO, PARA AMARLO Y SEGUIRLO

La mayoría, por no decir todos, exigimos la fe antes que entregar nuestra confianza. El sentido común nos dice que es al revés. Primero se entrega la confianza, y luego nacerá la fe. Porque, la fe supone el dar la confianza a una persona y seguirla confiando en ella. Es, pues, lógico, dejarnos guiar por ella, para luego, conociéndola, creerle y seguirle.

Dicho esto, tendremos primero que abandonarnos en el Señor y descargar en Él todos nuestros problemas, ambiciones y afanes, para, tomando su yugo, aprender de Él que es manso y humilde de corazón. Porque, será esa mansedumbre y humildad la que nos llenará de paz y serenidad.

Y lo experimentamos en los afanes de la vida. Sin darnos cuenta nos vemos arrastrados por muchas cosas que no sabemos ni para que las queremos. Y otras, en las que buscamos vivir mejor, experimentamos que nos  desestabilizan y nos someten a disciplina que nos deshumanizan. Y, siempre, todo acaba igual. Aunque tratamos de engañarnos, experimentamos que seguimos igual y que, cuanto más buscamos descansar, más nos fatigamos y nos estrésamos.

Pidamos luz y paciencia para ver donde está la calma y la paz. Sólo en el Señor podemos encontrar sentido y paz a nuestra vida. Todo lo demás está de paso, pero Él siempre estará. Es inmutable y Eterno, y nos ha prometido que su yugo es suave y su carga ligera. Es el final que todos deseamos, descansar en paz. Y sólo en Jesús, que nos busca y nos ha prometido volver para llevarnos con Él a la Casa del Padre, encontraremos esa paz que ansiamos y buscamos.

Pidamosla confiados y esperanzado en su Palabra. Él nunca ha dejado de cumplir lo que dice. Su Resurrección lo avala y su Palabra siempre tiene cumplimiento. Amén.

miércoles, 19 de julio de 2017

SENCILLOS Y HUMILDES

No es cosa fácil. Cuesta mucho sostenerse en la humildad y sencillez. Porque eso, aparentemente, desmerece y empequeñece, y a nadie le gusta quedar por debajo. Cuesta y, por experiencia se hace difícil mantenerse en la humildad. Quizás estés buscando cosas más heroicas o de mayor notoriedad, pero ser humilde está al alcance de todos, pero son pocos los que lo logras.

Esta será una buena oportunidad para pedírselo al Señor. Señor, convierte nuestro orgulloso corazón en un corazón noble, humilde, agradecido y sencillo, para que pueda dejar entrar tu Palabra y acogerla con alegría y entusiasmo. Tengamos la confianza que el Señor nos dará la fortaleza para vencernos y soportar con paciencia el mantenernos en la humildad.

Porque, ser humilde no es parecer un bobo, ni limitarse y echarse para atrás en todo. Ser humilde es y significa vivir en la verdad y reconocerse pecador y que de los demás también puede aprender. Ser humilde es tomar conciencia que todo lo que tienes, de bueno y de inteligente, lo has recibido de Dios. Y lo que no es tan bueno, puedes, con la ayuda del Espíritu Santo, mejorarlo y hacerlo bueno.

Ser humilde es abrir tu corazón a la Palabra de Dios, y confiar en Él. Tal y como los niños confían en sus padres y se fían de su palabra y de lo que les dicen. Eso te pedimos, Señor, danos un corazón de niño, confiado y abierto a tus enseñanzas y tus mandatos. Amén.

martes, 18 de julio de 2017

PENSANDO EN TU ENCUENTRO

Es posible que nuestra tendencia natural sea agarrarnos a la vida. Sin lugar a duda, somos humanos y esa es nuestra tendencia natural. Pero, la vida humana es una vida corta, destinada a corromperse y sufrir una transformación. Y, esa transformación, es lo verdaderamente importante. Es lo que cuenta y lo que importa. Nada ni nadie le puede superar. Morir para Resucitar. Es lo que Jesús nos ha revelado y nos ha venido a comunicar. Es la Buena Noticia de salvación.

Por tanto, todo lo que puedes aspirar aquí abajo, siendo importante desde nuestro punto de vista humano, no se puede comparar con el gran Tesoro de la Vida Eterna. Eso es lo que nos promete Jesús, y, no sólo eso, sino que nos lo ha demostrado resucitando a Lázaro, su íntimo amigo. También a la hija de Jairo y al hijo de la pobre viuda de Naím. Y a otros gravemente enfermos. 

Pero, lo más asombroso, su propia Resurrección. El fundamento de nuestra fe. Gracias, Señor, por darme la sabiduría de creer en tu Palabra y fiarme de Ti. Gracias, Señor, por ilusionarme y llenarme de esperanza con el momento de mi encuentro contigo, mi propia muerte. Gracias, Señor, por darle sentido a mi vida y hacerla más valiosa y gloriosa en la medida que se consume y se acerca al encuentro directo contigo. Gracias, Señor.

Pero, quiero pedirte que me des la fuerza y voluntad de no descansar ni pararme. De seguir amando más y mejor que lo habré podido hacer, y de abrir mi corazón a tu Misericordia. Porque, la necesito, Señor. Necesito que laves mis heridas y enmiendes mis fracasos, torpezas y pecados. Perdóname, Señor, por tanta basura e inmundicias que te he ofrecido. Perdóname, Señor, y inundame de humildad y de saberme pobre, pecador e indigno de recibir tu Misericordia y tu perdón. Pero, ¿a dónde y a quién voy a ir, Señor, si no es a Ti, que eres Infinitamente Misericordioso y perdonas todos mis pecados?

Tú, Señor, eres mi única esperanza y quien sostienes mi vida y le das sentido. Aléjame de la actitud de Corozaín y Betsaida, y abrir mi corazón a la escucha de tu Palabra y a la acción de dar frutos. En Ti, Señor, confío. Amén.

lunes, 17 de julio de 2017

DAME, SEÑOR, SABIDURÍA PARA ENTENDER


Cuesta entender. Y cuesta, porque nuestra razón razona, valga la redundancia, de manera y forma humana. No podemos entender que nos vayamos a enfrentar con nuestros padres, ni hermanos e hijos. ¿Cómo puede suceder eso? Incluso, pensamos que estamos dispuesto a tolerarles muchas cosas que nosotros no vemos de la misma forma. Son nuestros padres, hermanos, hijos...etc.

Sin embargo, experimentamos una contradicción. ¿No descubrimos que en la media que Dios ocupa el centro, meta y fin de nuestra vida, que la primera obligación, después de centrarnos en el Señor, es honrar a padre y madre? ¿No deducimos que, en la medida que amemos más al Señor, le corresponderemos más a ese amor si amamos más a nuestros padre. Y también a nuestros hijos, hermanos y familia en general. Y, la cima y máxima expresión de nuestro amor al Señor se fundamenta en el amor, no sólo a los nuestros, sino a nuestros enemigos.

Y si quieres responder y poner a Jesús en el centro de tu vida, tendrás que, simultáneamente, esforzarte en amar a todos los hombres. Sean del color y creencia que sea, e, incluso, tus enemigos. Porque, así te ama Dios y así quiere que tú también le ames. Y, como nos experimentamos pequeños, limitados, imperfecto, pobres y pecadores para poder amar con esa capacidad, te suplicamos, Señor, que nos des tu Gracia y nos fortalezcas en sabiduría y voluntad para poder amar de esa forma en la que Tú nos amas.

Esa es nuestra petición de hoy. No pedimos tesoros ni bienestar. Aceptamos la cruz que nos toca llevar. Cada cual sabe la que tiene, y no envidies la del otro por parecerte más suave, porque es la tuya la que Dios quiere que lleves y soportes.Eso sí, te pedimos fuerza, paciencia, luz y perseverancia para, aun no entendiéndola, soportarla y cargarla sobre mis débiles hombros. 

Y esperar confiado que tu Palabra se cumpla como siempre ha sucedido. Porque, Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna y has vencido a la muerte. Amén.

domingo, 16 de julio de 2017

REGANDO TU VIDA

Cuando cae agua nace la posibilidad de que la tierra dé frutos. Sin agua esa posibilidad es nula, pero con agua crece muchos enteros. No es seguro del todo, porque hay lugares que, a pesar de la lluvia, la tierra no germina ni da frutos. Hay una condición, que sea tierra buena.

Porque, teniendo agua en abundancia, tu tierra puede ser estéril y no dar frutos. Porque, puedes oír la Palabra, pero no entenderla ni esforzarte en hacerlo, y, pronto, el Maligno, te alejará y dejará estéril ante la Palabra. Son los pajarillos que se comen tus semillas. Puedes tener oportunidad de escuchar la Palabra, pero llenar tu corazón de cosas mundanas y no hacer lugar para las cosas de Dios. Y puedes conocer la Palabra y hasta estar dispuesto a vivirla y entusiasmarte con ella, pero la seducción del mundo y las riquezas terminaran por alejarte y desistir.

Son muchas las tentaciones y los peligros que pueden alejarnos de la Palabra y del camino que conduce al Señor. Y, sobre todo, a dar frutos que testimonien nuestro amor y nuestra fe. Por eso, Señor, te pedimos que nos riegues nuestras vidas con tu Gracia y nos mantengas siempre en el camino. Te pedimos, Señor, que abras nuestros corazones y dejemos que tu Palabra los fecunde y los haga fructificar y dar frutos. Te pedimos, Señor, que conviertas nuestro corazón en tierra buena, fértilmente abonada, para que sea frondosa y fértil a dar hermosos y buenos frutos.

Riega, Señor, nuestras vidas y conviértela en jardines que den hermosas flores, llenas de colorido que irradien paz y serenidad. En fructíferos árboles que desprendan hermosos frutos que alimenten el amor y la fraternidad entre los hombres y favorezcan la justicia y la paz. Y en tierra que persevere, que se mantenga abonada y abierta a la lluvia de la Gracia que, con y por los Sacramentos de tu santa Iglesia, nos sostengan siempre fuertes y decididos a seguir sembrando la tierra de nuestra vida con buenos frutos. Amén.

sábado, 15 de julio de 2017

ORACIÓN Y RUTINA

Cada día parece igual al otro. Sale el sol por el mismo lugar, y se vuelve a marchar por el de siempre. Y, aparentemente, ocurren las mismas cosas del día anterior. Es verdad que, de vez en cuando, hay algún suceso o noticia diferente que parece cambiar la rutina, pero la sustancia de cada día es muy parecida. Por lo menos, a título personal de cada uno.

Sin embargo, todo es diferente, porque Dios está en todo, y, por supuesto, contigo. Y Dios no se repite, pues dejaría de ser Dios. Dios es siempre Dios y su eternidad es infinitamente plena de gozo y felicidad. Y eso no puede aburrir ni hacerse rutinario. 

Sucede que tú y yo no lo vemos, ni lo comprendemos, ni apreciamos esas diferencias de cada día. Para empezar Dios no tiene espacio ni tiempo. Es eterno, y eso cambia toda nuestra forma de ver las cosas y de entenderlas. Cada día, si lo miramos desde la mirada de Dios, toda cambia y es diferente. Y en esa mirada descubrimos nuestra pequeñez y pobreza, y la necesidad de luchar para sostenernos en el Señor y desprender amor y misericordia.

Esa es nuestra petición de hoy. Sácanos Señor, de la rutina de quedarnos atrapados con y en las cosas de este mundo inmóvil. En movimiento, pero parado y caduco en el tiempo. Ábrenos los ojos y llénanos de abundante misericordia ante los acontecimientos de cada día para verlos con tus Ojos y tu Mirada. Eso, simplemente, le dará un matiz y un color amoroso y diferente, cargado de luz y de alegría, a cada día de nuestra existencia.

Eso queremos pedirte hoy Señor, que nos hagas ver las diferencias de cada día que se esconden en nuestros corazones y tratar de vivirlas. No desde la indiferencia, sino desde el amor y la misericordia. Llénanos de tu Espíritu y danos motivos ilusionantes para, aceptando tu camino de espinas, soportarlo con entrega, voluntariedad, alegría y gozo. Amén. 

viernes, 14 de julio de 2017

ESTAMOS EN OTRO MUNDO

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


No estamos en el mundo al que aspiramos. Este, si es verdad que en él vivimos, es el paso para llegar al otro. Sería una desilusión y una catástrofe pertenecer a este mundo, y más grave, quedarnos en él para siempre. Nuestro corazón nos dice que somos de otro mundo. De un mundo donde reina el amor y el perdón; de un mundo donde la fraternidad y la justicia dan origen a la paz.

Y no podemos conformarnos con este mundo lleno de lobos que originan enfrentamientos, luchas y guerras por el poder y el tener. La ambición está metida dentro de todos ellos. No hemos sido creados para el odio y la guerra, sino para el amor y la paz. Por eso, Señor, Padre Bueno, te pedimos que nos saques de este mundo perverso y contaminado por el odio y la ambición; por el desenfreno y el egoísmo; por el placer, la orgía y el sensualismo degenerado.

Un mundo gobernado por el príncipe del mal, y que pone toda su seducción para engañarnos y perdernos. Un mundo cómodo, instalado, placentero y lleno de ofertas y atracciones que nos tienta a dejarnos llevar y a abandonarnos en sus manos. Un mundo que nos conduce al precipicio y que llegado a él sólo nos queda el vacío y el sin sentido. Es decir, la muerte.

Danos, Señor, la fuerza y la voluntad de oponernos a todas estas tentaciones y de conducirnos por tu Palabra. Ayúdanos a encontrar caminos y respuestas que nos alejen de esos ambientes mal intencionados e instalados en el ocio y la diversión como centro de sus vidas, y a buscar la disponibilidad, la entrega y el espacio para derramar amor y servicio a los demás, tal y como Tú haces con nosotros.

Porque, Señor, es en el amor entregado y servido donde se encuentra el verdadero gozo y la felicidad que el hombre, ciego y sometido por el Maligno, busca en otro lugar. Sálvanos, Señor y aléjanos del peligro. Amén.

jueves, 13 de julio de 2017

COMO OVEJAS ENTRE LOBOS

No se entiende la Buena Noticia. No se entiende, porque de entenderse sería abrazada por todos los hombres, pues, es de sentido común, todos buscan y quieren la salvación. Salvación que no es sino vivir en pleno gozo y plenitud de felicidad eternamente. ¿Qué levante la mano quien no quiere eso? Sin lugar a dudas que todos lo queremos y trabajamos por y para eso.

Entonces, ¿qué ocurre para que eso no se produzca? Está claro que el problema se esconde en el mismo hombre. Al ser creado libre, se cree capaz de encontrar esa felicidad por sí mismo. Lo tenemos, de forma maravillosa, descrito por nuestro Señor Jesús en la parábola del hijo pródigo, o mejor, del Padre amoroso. Nos desnuda y retrata, el Señor, en ese hijo menor que no está contento en la casa del padre y quiere buscar y encontrar su propia felicidad por sí mismo.

de la misma forma, también hay muchos hombres que no acogen ni aceptan esa Palabra de Dios que nos descubre y nos enseña el camino de Salvación. Hoy, Señor, en nuestro "Rincón de oración", queremos unir nuestras manos y pedirte todos a una que nos des la sabiduría de fiarnos de tu Palabra. De confiar en lo que Tú nos dices y nos manda. Y de abrir nuestros corazones para acoger con esperanza y perseverancia todo el camino que Tú nos trazas y nos señalas.

Sí, Padre, sabemos que somos torpes, débiles y pecadores. Sabemos que nuestras vidas no son ejemplos para convencer o dar testimonio a otros, pero confiamos en Ti. Porque, Tú nos conoces, y si has puesto esta Noticia de Salvación en nuestra humildes y pobres manos, es porque, contigo, podemos hacerlo. Porque, Tú, Señor, eres todo poderoso y lo puedes todo. Y con la fuerza del Espíritu Santo podemos, primero convertirnos, para luego dar testimonio y convertir a otros. 

Sí, Padre, te pedimos esa sabiduría, esa perseverancia, esa fortaleza y paciencia, para llevar ese Mensaje de Salvación a todos los hombres que abran y acojan en sus corazones tu Palabra. Amén.

martes, 11 de julio de 2017

EL MUNDO TIRA MUCHO


No es nada fácil renunciar a las suculentas ofertas con las que el mundo nos tienta. Nuestra condición humana, herida por el pecado está sometida y esclavizada a las pasiones y apetencias de este mundo. Sentimos hambre y sed, y nos cuesta mucho librarnos de la carne para vivir centrados en lo espiritual. No sólo de pan vive el hombre, nos dijo Jesús cuando fue tentado en el desierto.

El mundo tira mucho, y sin la ayuda del Espíritu Santo nos es imposible luchar y vencer sus seducciones. Es por eso, Señor, por lo que abrimos nuestros corazones a tu Palabra suplicando tu Gracia, para fortalecidos e iluminados podamos someter y vencer las tentaciones de este mundo. Danos la sabiduría de ponerte en el centro de nuestras vidas y de experimentar ya el ciento por uno de tu Amor. De tal forma, que nos sintamos ya satisfechos al experimentarnos llenos de tu Gracia y en tu presencia eternamente. 

Señor, nos sentimos débiles y pecadores, y tememos que el poder del Maligno nos venza. Danos la fortaleza de salir airoso y triunfante frente a sus amenazas. Señor, despiértanos y llámanos. Sácanos de nuestro mundo seductor, para que no nos inventemos mas historias que justifiquen nuestras actitudes pasivas e instaladas. Que abramos nuestras almas a las necesidades que otros tienen y que necesitan aliento y esperanzas.

Danos la voluntad y sabiduría de saber acudir en ayuda a otros seres humanos que nos necesitan casi tanto como nosotros a ellos. Porque son ellos los que nos dan la oportunidad de corresponder a ese Amor, Señor, que Tú nos das. Y nos posibilitan poder hablar de Ti y mostrarle el Amor que Tú les tienes con nuestros ejemplos y testimonios.

Danos, Señor, la oportunidad de ser capaces de mostrarles ese Padre Bueno que Tú eres, compasivo y lleno de bondad, que les espera para llenarles de beso y felicidad. Amén.

lunes, 10 de julio de 2017

TÚ, SEÑOR, ERES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

Despierta y aviva, Señor, nuestros corazones para saber encontrar el verdadero camino de la verdadera, valga la redundancia, Vida Eterna. No es, este mundo, el lugar idóneo y verdadero donde encontramos la Paz y la Vida Eterna. Tú nos lo has dicho: Mi Reino no es de este muno... - Jn 18, 36 -, y, a y de ese Reino queremos ser y pertenecer también nosotros.

Por eso, Señor, salimos a buscarte, confiados y seguros de tu Amor y de tu Poder. Tú, Señor, eres Fuente de Agua Viva. Agua de Gracia que nos da y lleva a la Vida Eterna. Sí, Señor, queremos, como ese magistrado postrado ante Ti, postrarnos nosotros también, y buscarte y pedirte que nos lleves a la Vida Eterna. Esa Vida Eterna que Tú has venido a ofrecerno y regalarnos. Es la misión para la que has venido a este mundo, para salvarnos.

Queremos también ir detrás de Ti, para, como esa mujer, tocar tu manto, confiados en que, de tocarlo, seremos salvados para la Vida Eterna. Por eso, Señor, te pedimos insistentemente que aumentes nuestra fe y nos llenes de sabiduría. Sabiduría de darnos cuenta y de tomar conciencia que Tú eres el Salvador que nos das la Vida verdadera y auténtica. Una Vida que no muere ya jamás y que vive en gozo y plenitud junto al Padre para toda la Eternidad.

Ilumina nuestro espíritu para despertar del letargo de este mundo, que nos esclaviza y aprisiona., y nos lleva a la perdición. Un mundo caduco y que no responde a nuestras esperanzas de vida eterna, pero que nos tienta y sabe de nuestras debilidades y apetencias.

Por eso, Señor, danos la fortaleza y la voluntad de no mirarle, sino de seguir tras tus pasos y buscarte, porque sólo Tú eres la Fuente de Agua Viva que salta hasta la Vida Eterna. Amén.

domingo, 9 de julio de 2017

SEÑOR, QUIERO SER MANSO Y HUMILDE

El Señor nos ha dicho que pidamos, y, también, que insistamos. Quizás, lo que más debemos insistir es en pedirle que nos dé un corazón manso y humilde. Porque un corazón así es imprescindible para poder abrir la puerta del Cielo. Posiblemente, y no digo que no se pidan, gastemos nuestras plegarias de petición en nuestras necesidades, enfermedades y problemas que necesitamos. Estamos en este mundo y necesitamos muchas cosas, pero lo principal es ser manso y humilde.

Miremos a nuestra Madre, la Virgen, ella lo primero que descubre lo canta exultante en su Magnificat: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava... Y por eso es la elegida y ha alcanzado Gracia delante del Señor. Ella está llena de Gracia, porque es mansa y humilde.

Sí, Señor, Tú has querido revelar estas cosas recibidas de tu Padre a la gente sencilla y humilde. Danos esa condición y ese corazón humilde y sencillo que nos ayude a recibir la luz de tu Palabra. Despójanos de esa soberbia y arrogancia de creernos mejores y más sabios que los demás. Porque, la sabiduría no está en el saber y conocer, sino en abrirnos a la única y verdadera Luz que nos salva.

¿De qué te vale ganar, saber y conseguir el mundo, si pierdes lo más y único grande, la Vida Eterna? Al final tu saber de nada te sirve, porque has perdido la Vida Eterna. Esa debe ser nuestra meta y nuestra constante e insistente petición de cada día: "Danos, Señor, un corazón manso y humilde como el de tu Madre, María". Un corazón que nos abra a la Palabra del Señor, que nos alienta, que nos indica el camino, que nos anima a ser de los últimos, de los que se quedan para servir y hacer el bien para los demás.

En esa esperanza y actitud, te pedimos, Señor, que nos transforme nuestros corazones soberbios y vanidosos en corazones manos y humildes, que encuentren en Ti ese descanso que, erróneamente, buscan en las cosas del mundo. Amén.

sábado, 8 de julio de 2017

EL TIEMPO NECESITA RENOVARSE


No se para, y, aunque lentamente sigue siempre su camino, sin prisas, pero sin pausas, el tiempo. No sólo, nos hace viejo, sino que nos amenaza con hacer viejo todo lo que nos rodea. Permanecer en lo viejo es quedarnos en el pasado y en lo antiguo. Es resistirnos a renovarnos y a continuar envueltos en paños viejos, que quedan obsoletos e inservibles.

Tratar de remendarlos con paños nuevos, corremos el peligro de que, lo nuevo, tire y rompa lo viejo. De la misma forma, guardar vino nuevo en odres viejos tendría la misma reacción. Lo nuevo pertenece a lo nuevo, y lo viejo queda para servirnos de referencia sobre aquellos errores que debemos evitar. La solución es renovarnos y transformarnos en paños nuevos y odres nuevos.

Posiblemente, nuestra manera de relacionarnos con Dios se va quedando anticuada. En la medida que le conocemos mejor, nuestra relación se actualiza y se renueva. Ese renovarse nos va dando pautas para descubrirlo con otra mirada y otro amor. Porque el amor crece y no tiene fin. Es profundo, hasta el punto que llega a plenitud. Es un misterio ir descubriendo cuán grande y profundo es el Amor con el que nuestro Padre Dios nos ama.

Tendremos que conservar lo antiguo, pero siempre estar en la actitud de abrirnos a lo nuevo. Porque, nuestra fe camina, crece y nos abre nuevos caminos. Quedarnos instalados en lo antiguo corre el peligro de anquilosarnos y de hasta perdernos. Lo nuevo no se puede remendar con lo viejo. Necesita, lo nuevo, savia nueva para generar vida nueva.

Danos, Señor, esa savia de la Gracia para aumentar nuestra fe, y que nuestra sabiduría penetre hasta lo más profundo de nuestros corazones para revestirnos de Ti. Despierta, Señor, la alegría y el gozo de sabernos en tu presencia cada instante de nuestra vida, y de vivirlos dándonos y entregándonos, por amor, a los demás. Amén.

viernes, 7 de julio de 2017

TAMBIÉN A MÍ ME DICES, SIGUEME

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


La invitación no es sólo para Mateo. Dios quiere salvarnos a todos, y a todos nos invita a ese banquete de Salvación. Por lo tanto, tú y yo también somos de la partida, y estamos invitados. Ahora, tendremos que dar nuestra respuesta, porque Jesús está esperándonos. Y nos esperará hasta el final de nuestro camino en este mundo. Por lo tanto, nunca es tarde mientras andes por este mundo. Pero, conviene decidirse ahora. Cuando digo ahora, digo ya. En este momento. No lo dejes para dentro de un rato o unos días. La respuesta es inmediata, porque es ahora el momento de salvación.

Quizás, dentro de un rato no exista las mismas condiciones, o no puedas dar tu respuesta. Todo cambia en cuestión de instantes y segundos. Dios te llama ahora, y es ahora cuando espera tu respuesta. No dejes pasar la ocasión. Piensa que, Mateo, el Evangelio en el que Dios nos habla hoy, que pudo decir que no, y quedarse plácidamente sentado en su puesto de recaudador. Posiblemente, hoy no le hubiese conocido nadie, ni hubiese recibido la Gracia del Señor.

Porque, junto a tu respuesta va unida la Gracia del Señor. Jesús sabe de nuestras debilidades y pecados. Él no ha venido a salvar a los buenos, sino a los pecadores. Pecadores que lo reconocen y necesitan perdón. Sólo quiere que le entregues tus pecados, para, Él, transformarlos y limpiarlos. Entonces experimentarás la fuerza de sentirte fuerte y capaz de vencer esas inclinaciones, que te encadenan y someten al mal.

Experimentas el gozo y la alegría del arrepentimiento y el deseo de conversión, tal y como lo experimentó Mateo, hasta el punto de celebrarlo con una fiesta. Pidamos, sin miedo, esa fuerza y voluntad de emprender el camino de seguimiento tras el Señor. Él es el único y verdadero Camino, Verdad y Vida, y en Él encontraremos la sanación, no sólo del cuerpo, sino también del alma para la Vida Eterna. Amén.

jueves, 6 de julio de 2017

MIRAMOS MÁS POR NUESTRA SALUD CORPORAL

Es verdad que los hombres de hoy miran más por la salud corporal que la espiritual. Observas que los gimnasios y las salas terapéuticas están llenas. Observas que las avenidas, preparadas para caminar y correr, son frecuentadas por mucha gente, de todas las edades, que dedican horas de ejercicios diarios con el fin de conservar su salud. La salud es cosa muy importante.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con la salud espiritual. A lo más, algunos dedican tiempo a relajarse mentalmente y a hacer ejercicios que les libere de energías y les dé paz. Son menos, en proporción con los habitantes del mundo, que descubren los valores espirituales y los ponen en lugar privilegiado en sus vidas dedicándoles seria atención. Realmente, el alma es lo más importante y lo que realmente hay que salvar. Y eso no consiste en ejercicios, al menos físicos, sino en una actitud de hacer el bien.

Diríamos que hacer el bien es amar. Porque el amor es aquella intención que busca el bien del otro. Sea amigo o enemigo. Es ahí donde se esconde el secreto. Amar no es responder a aquel que te ama, sino darte y corresponder gratuitamente a aquellos que, amándote o no, son objetos de tu amor. Y eso sólo lo puedes comprender desde un encuentro con Jesús de Nazaret. El mismo que, al verse con aquel paralítico delante de sí mismo, su primera intención fue perdonarles sus pecados. Porque es así como se gana la verdadera y eterna salud, la Vida.

También nos cura, transitoriamente, nuestra salud corporal, y ante la sorpresa de aquellos hombres que esperaban la salud del paralítico, Jesús le cura también su parálisis. Pidamos al Señor que nos cure nuestras parálisis. La parálisis de la fe, de la incredulidad, de la ceguera, de la materialidad, de la carne y tantas otras que nos impide verle y seguirle.

miércoles, 5 de julio de 2017

PARA ELEGIR HAY MUCHA NECESIDAD DE ORAR

Resultado de imagen de (Mt 8,28-34) por Fano
Sin la oración nos perdemos, y perdemos, valga la redundancia, el horizonte de nuestra verdadera y única meta. La necesitamos como el agua, pues sin ella nuestra alma se muere, y nuestro cuerpo se pierde. Danos, Señor la sabiduría de buscarte y de abrirte nuestro corazón y de tenerte como el centro y norte de nuestro mundo. 

Danos, Señor, la sabiduría de entenderte y de seguirte, y nunca rechazarte. Danos, Señor, la sabiduría de saber utilizar nuestra libertad y elegir seguirte y vivir en tus mandatos. Danos, Señor, la fortaleza de luchar contra las fuerzas del mal y de anteponer los intereses económicos y de este mundo a tu Divinidad y Poder. Ayúdanos a descubrir tu Bondad y tus buenas acciones para bien del hombre, y, a pesar de nuestros errores y malas acciones, Tú, Señor, continúas dándonos buenas obras y sosteniéndonos la vida.

Gracias, Señor, por tu Misericordia, porque a pesar de tu Inmenso Poder, te empequeñeces delante del hombre y te muestras impotente, dejándole hacer su voluntad. Hasta el punto de rechazarte, ofenderte y negarte. Y, a pesar de todas esas afrentas, Tú continúas ahí, con los brazos abiertos esperando su conversión y arrepentimiento. No merecemos nada eso, y, sin embargo, Tú, Señor, permaneces  firmes y pendiente de cada uno de nosotros esperándonos.

Danos, Señor, la fe de creer en tu Palabra, y de mostrarlo con nuestros actos y nuestra vida. Tendemos a valorar más lo material, lo que es de este mundo y perece, y nos olvidamos de lo permanece y cuenta para la verdadera vida, el amor. Ponemos en el centro de nuestro camino al poder y bienes materiales, y desplazamos al hombre, relegándolo a simple mercancía u objeto.

Danos, Señor, la sabiduría de poner a la oración en el centro de nuestra vida. La oración que nos relaciona contigo y nos ayuda a cumplir tu Voluntad. Amén.

martes, 4 de julio de 2017

SIEMPRE HABRÁ ALGO DE OSCURIDAD

El Bautismo nos limpia, pero en el camino, volvemos a embadurnarnos de polvo y tierra. La travesía nunca nos dejará impolutos y siempre estaremos, hasta en el mejor de los casos, tentados y amenazados de mancharnos. Estamos heridos y sometidos a las leyes naturales. Sentimos sed y hambre. Y no sólo de alimentos, sino de pasiones, deseos impuros y egoísmos. En resumen, somos pecadores.

Y eso ya lo sabemos, pues el Señor nos lo repite muchas veces. Él no ha venido a salvar a los impolutos y buenos; a los sabios y poderosos; a los que nada necesitan. Él ha venido a salvar a los pobres, a los humildes, a los que se reconocen manchados, imperfectos, pecadores. Y, si nosotros, tú que lees estas sencillas letras, te reconoces pecador, estás en el buen camino, y eres de los que busca el Señor Jesús. 

Porque, Jesús, nuestro Señor, ha venido, enviado por su Padre, a buscar y salvar a los pecadores. Es decir, a ti y a mí, y a todos los que se incluyan dentro de ese espectro de pobreza y necesidad de quedar limpio y salvado. Por eso, el Señor ha dejado tablas de salvación. La Penitencia, para que cada vez que se levanta la tempestad, tú y yo, acudamos a la confesión y, humillados ante el Señor, recibamos la limpieza de todos nuestros errores, egoísmos y pecados. 

Es como llamarlo a Él y decirle: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Y, sabiendo que ya no iba a estar físicamente presente entre nosotros, se ha quedado Sacramentalmente, bajo las especies de Pan y Vino, para alimentarnos, para fortalecernos, para decirnos: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?».

Fiémonos de su Palabra; confiemos en su Palabra; perseveremos en su Palabra. Jesús es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. Y en, con y por Él ninguna tempestad podrá arrebatarnos ni alejarnos de su presencia. Porque Él nos llevará al verdadero paraíso que todos buscamos y anhelamos: La Gloria Eterna. Pidamos esa Gracia. Amén.

lunes, 3 de julio de 2017

ANTE LAS DUDAS, ORACIÓN

Mientras oramos significamos que tenemos fe y, sobre todo, esperanza. Significamos que somos mortales, seres humanos limitados, pequeños, llenos de imperfecciones y muy limitados de razón para entender la grandeza de nuestro Padre Dios. Estar en su presencia en la comunidad, en las celebraciones litúrgicas, en la actitud de vivir en el amor y en relación personal con Él en la oración es síntoma de que la fe vive dentro de nosotros. A pesar de nuestras dudas y tribulaciones.

Hagamos el esfuerzo de sostenernos ahí, confiando plenamente en la Misericordia de Dios. No somos perfectos, ni mucho menos, pero sí seremos perdonados por la Misericordia de Dios. Y eso debe bastarnos para confiarnos a su Amor y Salvación.

Nuestros padres no exigían esfuerzos y nos ponían en aprietos. Muchas veces no entendíamos por qué nos hacían eso. Sin embargo, siempre sabíamos que, aun sin comprenderlo, lo hacían por nuestro bien. Ya de mayores lo hemos comprendido. Pues, ¿cómo Dios, nuestro Padre Infinitamente Bueno puede mandarnos algo malo? No entra en nuestra razón ni en el sentido común.  Dios, con su Poder Infinito, hará todo lo que haga falta para darnos la plena felicidad eterna. Esa es su Voluntad, y eso quiere para ti y para mí. No lo dudemos, porque a ese razonamiento si podemos llegar fácilmente.

Un padre no nos crea para matarnos. Si eso lo hacen nuestros padres de la tierra, ¡cuánto más va a hacer nuestro Padre del Cielo! Nos ha creado para la Vida. Y Vida Eterna. Dejemos nuestra razón limitada y pequeña, incapaz de entender los designios y misterio de Dios, y abandonémonos, no sin muchas razones escritas dentro de nuestro corazón, para terminar diciendo como santo Tomás: "Señor mío y Dios mío".

Gracias, Señor, por esta hermosa y sabia decisión de esforzarnos en conocerte, amarte y seguirte, para siendo tus discípulos, y en la medida de conocerte más, más amarte y seguir el ritmo de paz de tus pasos. Amén.

domingo, 2 de julio de 2017

TÚ, SEÑOR, ERES LO PRIMERO


No podemos librarnos de muchas cosas que interrumpen nuestra dedicación y entrega al Señor. El mundo tiene una y mil razones para distraerte e interrumpirte tu relación con el Señor. Y, quizás, muy válidas, para ti y para los demás. Y muy razonables y de sentido común. El trabajo es una de ellas. El trabajo y la comida y educación de tu familia. ¿Quién te va a decir que no?

Sólo Dios puede interrumpirte, porque todo lo que tienes, incluso, tus hijos, te los ha regalado Él. Y te ha creado para servirle, sirviendo a ellos y al prójimo. Pero, primero tienes que servir, que es amar, a Dios. Porque cuando hablo de servir estoy incluyendo tu voluntariedad y libertad. Nadie que sirve por dinero o por obligación, puede amar. El amor exige libertad y voluntariedad. Eso sí, claro, cuesta y se hace duro en muchos momentos. Sobre todo cuando el servido tiene muchas carencias, enfermedades y dolencias. Y falta de medios.

Dios, que es amor, no te va a impedir que tú ames como Él te ama. Y el amor a Él sólo se lo puedes demostrar en los hermanos. Sobre todo en los enemigos, porque a los amigos es fácil amarlos. Tú experimentas que tu corazón se encoge, cuando tienes que dar la paz, con sinceridad, con una sonrisa y con tu mayor esfuerzo auténtico y verdadero a un enemigo. Pero, al mismo tiempo, descubres que, no sólo has abrazado en paz a tu enemigo, sino que has abrazado fuertemente a Dios. Y tu corazón, entonces, se ensancha y experimenta gozo y verdadera paz. Se cumple con lo Jesús te ha dicho: "El ciento por uno".

Pero, eso sólo se puede producir cuando Dios es y está el primero en tu corazón. Él sobre todas las cosas. Es la primera Ley de su Mensaje, Amar a Dios sobre todas las cosas, y, con su fuerza, al prójimo, sobre todo a los enemigos. Porque, tú sólo no puedes. A penas amarás a los que te aman a ti, y de ahí no sales. Por eso necesitamos al Señor, y tenerlo como fin primero y último de nuestra vida, porque estando con Él podremos cumplir su Voluntad. Voluntad que se concreta en sólo dos cosas: "Amar y Perdonar". Amén.

sábado, 1 de julio de 2017

UNA SOLA PETICIÓN: "AUMENTA NUESTRA FE"




La fe es un camino. No es una palabra, ni una oración. Ni tampoco actos de piedad y litúrgicos. Ni tan siquiera obras de caridad. ¡No!, la fe es un camino. Un camino que cada instante te va probando tu fidelidad a Cristo. Un camino que, cada día, necesitas recorrer y superar los obstáculos que te salen al paso. Un camino de fatigas y desfallecimientos, pero que, confiado y abandonado esperanzadamente continúas paso a paso.

La fe es un camino de lucha contra las soluciones y tentaciones de est mundo. La fe es el abandono de tu confianza en el Poder de Dios que todo lo puede. La fe es saber que lo que pides está dirigido, por amor, para el bien del otro. La fe es la que mostró aquel Centurión descargando su preocupación y solicitud de deseo de curar a su siervo en Jesucristo, nuestro Señor.

Y esa es la clase de fe que hoy te pido, Señor. No una fe mediocre, parada ante las dificultades, y llena de dudas. Instalada en las cosas de este mundo y viviendo entre dos aguas, lo mundano y lo espiritual. Es la fe de Abrahán y del Centurión la que yo quiero vivir. Y con la que yo quiero seguirte. No te pido otra fe ni pongo condiciones. Tú sabes lo que puedo dar y lo que necesito, Señor, pues cúrame. Aumenta mi fe. Quiero apostar por Ti, tal y como hizo el Centurión.

Dame, Señor, esa fe y mi corazón quedará transformado. Señor, no soy dingo de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
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