Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.
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lunes, 8 de noviembre de 2021

 

 

Necesito, Señor, abajarme, ser pequeño para, desde ahí, crecer y hacerme grande por tu Gracia y Misericordia Infinita. Y, no lo podré conseguir sin tu concurso y tu Gracia. Dame, pues, Señor, la Gracia de ser humilde y pequeño. Porque, la pequeñez exige la humildad de considerarme pecador, débil, último y necesitado de tu Amor Misericordioso.

No me será fácil. Es más, me será imposible sin tu Gracia. Por eso, hoy, desde este pequeño también rincón de oración, quiero pedirte, primero perdón por todas mis miserias y pecados. Y, segundo, suplicarte la humildad de considerarme último entre los  últimos. Gracias, Señor. Amén.

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martes, 26 de octubre de 2021

AMAR SE CONJUGA CON HUMILDAD

 

Será difícil amar si primero no te reviste de humildad y pequeñez. Porque, la humildad te invita a sentirte pequeño, a abrirte a las necesidades de los demás, a ponerte en lugar de otros y a querer para otros lo que quieres para ti. Luego, antes que amar está la humildad, pues, quien no es humilde lo tendrá muy difícil para amar.

Y, sabiendo de nuestras limitaciones, de nuestras barreras humanas a la que nos somete nuestra naturaleza, te pedimos, Señor, que nos revista de la humildad suficiente para experimentarnos pequeños y desde ahí, crecer hasta hacernos grandes como esa semilla de mostaza o esa levadura que fermenta la masa.

Sabemos, Señor, que eres Tú quien creces en mí., Tú has querido que así sea y me has creado con la libertad de abrir mi corazón a tu Palabra y Gracia, o, por el contrario cerrarla. Yo, Señor, quiero abrirla, pero, consciente ahora de mis debilidades y pecados, te pido que me fortalezca y no permitas que te cierre mi corazón. Entra, Señor en él y dame la humildad para desde mi pequeñez crecer en la fe y en las obras anunciando tu Palabra. Amén.

sábado, 12 de junio de 2021

TAMPOCO YO, SEÑOR, ENTIENDO TU MANERA DE ACTUAR

 

Me pregunto el por qué de muchas cosas, y no entiendo tu manera de actuar, Señor. Hoy veo que tus padres tampoco entendieron, en muchos momentos, muchas cosas respecto a tu manera de actuar. Y me digo, si eso pasó a tus padres, ¡cuánto más a mí!

Por todo ello, y consciente de mis limitaciones, te pido, Señor, humildad, comprensión y sabiduría para, sin desesperar, asumir y aceptar con paciencia esas noches oscuras que siembran dudas en mi corazón. Una vez más, Señor, te pido fortaleza, paciencia y, sobre todo, paz, para soportar y superar todas esas noches oscuras y tentaciones que tratan de desestabilizarme, de romperme y desesperarme, con el propósito de alejarme de tu presencia y de tu amor.

Tú, Señor, lo puedes todo, pero has querido que yo participe superando esas pruebas desde mi libertad- regalo de tu Amor - y con mi esfuerzo. Me invitas a colaborar contigo y en la medida que yo de abra a tu Gracia, Tú me asistirás y darás esa fortaleza para que pueda superar la esclavitud a que me someten mis pecados. Por eso, Señor, desde este rincón de oración, yo te pido y suplico que infundas en mi corazón ese impulso que me ayude a caminar en tu presencia y Voluntad.

Sé, Señor, que estás presente en mi vida, pero, también sé que no harás nada sin mi permiso. Luego, esperas a que yo dé un paso y otro y me decida a seguirte. Entonces, Tú, Señor, actuarás. Esa es tu Voluntad y para eso nos has creado libres.

sábado, 13 de marzo de 2021

LLENA, SEÑOR, MI CORAZÓN DE HUMILDAD

 

Sé, Señor, que necesito abajarme y reconocer mis pecados, mis debilidades, mis apetencias, mis egoísmos y todo aquello que me impide abrirme a tu amor misericordioso. 

Porque, todo, Señor lo que me rodeas es caduco y termina. Solo Tú tienes Palabra de Vida Eterna. Por todo ello, Señor, necesito, y te suplico que llenes mi corazón de humildad para que pueda fortalecerme y despojarme de todo aquello que impide tu presencia en mi pobre corazón.

Dame la sabiduría de preparar mi corazón para recibir al Señor y disponer para Él el mejor lugar de mi corazón desde donde Él pueda reinar y transformarme según su Voluntad. Porque, eso es lo único y verdaderamente importante, hacer tu Voluntad, Señor, y no la nuestra que está siempre en el error. Eso, Señor, será lo mejor, lo que me conviene y lo que verdaderamente necesito.

jueves, 25 de febrero de 2021

LA HUMILDAD DE PEDIR

 

Es condición indispensable se humilde para pedir, porque, de no serlo te será imposible hacerlo. Pedir cuesta y se necesita mucha humildad para abajarte y hacerlo. La soberbia y el orgullo te impedirán pedir, buscar y llamar. Solo el humilde se acerca y, reconociéndose pobre, necesitado y pecador se postra y pide.

Y, ¡claro!, podemos pedir algunas cosas al hermano, a nuestros familiares y amigos, pero, solo nuestro Padre Dios nos podrá dar lo necesariamente importante para salvarnos, para convertir nuestra vida de pecado en este mundo en Vida Eterna en el otro, junto al Padre y compartiendo su Gloria. Por eso, necesitamos ser humildes y pobres de espíritu para sabernos necesitados y, en consecuencia, pedir, buscar y llamar.

Te pedimos, Señor, la Gracia de la humildad y la sabiduría de sabernos criaturas tuyas, necesitadas de tu Amor y Misericordia. Danos la fortaleza de vencer nuestra soberbia y orgullo para, reconociendo nuestra pequeñez y nuestra condición de criaturas, seamos lo necesariamente humildes para, postrados ante Ti, Señor, pedir, buscar y llamar todo lo necesario para nuestra salvación. Amén.

lunes, 21 de diciembre de 2020

MARÍA, MADRE Y SEÑORA DE LA HUMILDAD

 

Quiero, Madre, ser humilde como tú, y disponer mi vida para servir como tú, que olvidándote de ti misma y poniéndote, después de recibir ese Inmenso halago y tal alta dignidad de ser la elegida  la Madre del Mesías, del Hijo enviado por Dios, para liberar al hombre de la esclavitud del pecado, al servicio de tu prima Isabel. Y lo haces de forma desinteresada, gratuita y entregada, buscando servir y ayudar.

Un servicio que yo también quiero realizar en y con mi vida. Pero, un servicio desinteresado y proporcional a mis capacidades y talentos recibidos. Porque, sucede, Madre, que me empeño en ser más de lo que puedo ser, y en hacer lo que no puedo hacer. Y en eso, tú, Madre, me enseñas con tu ejemplo y plena humildad.

Tú, Madre, que eres la elegida para ser la Madre del Hijo de Dios, en lugar de echarte flores y vanagloriarte y subirte al pedestal de la vanidad, engreimiento y suficiencia, te has humillado y alegrado en el Señor proclamando su grandeza. Yo, Madre, también quiero responder así a la llamada que Dios ha elegido para mí, hacerlo como tú, Madre, con verdadera humildad y alegría. Intercede, Madre, para que así sea. Amén.

martes, 1 de diciembre de 2020

LA GRACIA DE SER PEQUEÑO

 

Esa es mi lucha, Señor, la de todos los días. Una lucha contra mi soberbia, mi prepotencia, mi vanidad y mi egoísmo. Una lucha en la que si voy solo pierdo siempre. Es decir, estoy y estaré siempre vencido. Por eso, Señor, tu presencia se me hace totalmente imprescindible, me es necesaria para poder salir victorioso de esa lucha sin cuartel.

Te suplico, Señor, y acudo a Ti para pedirte que me llenes de humildad y paciencia. Me ayudes a aceptar mi pequeñez. Necesito, Señor, no me cansaré de suplicarte, de tu presencia y tu Gracia.

Dame, Señor, la sabiduría de darme cuenta de mi necedad e ignorancia y, por tanto, abajarme y revestirme de humildad, para, siendo pequeño y aceptando mi pequeñez y necesitado de Ti, abrirme a tu Gracia y llenarme de humildad. Una humildad que abra mis ojos y que me haga ver la grandeza de tu Amor y de tu Infinita Misericordia.

En eso confío y apoyo todas mis esperanzas y eso te suplico, Señor, con todas mis fuerzas. Dame paciencia y aumenta, Señor, mi fe. Amén.

miércoles, 15 de julio de 2020

SOLO EN LA POBREZA NOS ENCONTRAMOS CON EL SEÑOR

25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre ...
Es difícil y solo el oírlo nos pone los pelos de punta, pero no hay otro camino para encontrarnos con nuestro Padre Dios: La pobreza. Porque, en la pobreza nos topamos con la humildad y la humildad nos descubre nuestra verdadera pobreza. Una pobreza que nos reviste de la humildad necesaria para sentirnos necesitados, amados y misericordiosamente perdonados por nuestro Padre Dios.

Y, lo sabemos, nos cuesta mucho ser pobre. No solo de dinero, sino de sabiduría, de poder, de vanidad, de sentirme menos o igual al otro, de suficiencia y de muchas cosas más. Siempre estaré en confrontación con el otro y querré ser mejor que él. Y deponer esas actitudes me va a costar mucho, porque en eso consiste la pobreza y la humildad. Por tanto, no nos queda más remedio que orar y orar pidiéndole a nuestro Padre Dios que nos dé esa actitud de pobreza y humildad.

A este respecto quiero traer aquí una sugerencia o consejo que nos da la Madre Teresa de Calcuta: Si quieren orar mejor, tienen que orar más... La oración nos ayuda a conocer y cumplir la Voluntad de Dios... Dios es amigo del silencio. Tenemos que encontrar a Dios, pero a Dios no podemos encontrarlo ni en el ruido ni en la agitación... Si de verdad queremos orar, por encima de todo tenemos que disponernos a escuchar, porque el Señor habla en el silencio del corazón.

Pidamos al Señor que nos dé esa actitud orante de la que habla Madre Teresa para, abierto nuestro corazón, seamos capaces de abajarnos con verdadera humildad y crecer, por y con la Gracia de Dios, y vivir en su Voluntad tratando de reflejarlo con nuestras humildes palabras y obras en nuestra vida. Amén.

jueves, 18 de junio de 2020

NUESTRA SALVACIÓN DESCANSA EN EL PERDÓN

Sergio E. Valdez Sauad: PADRE NUESTRO Mateo 6,7-15. | Padrenuestro ...
Todos queremos que Dios nos perdone y que también los demás lo hagan, sobre todo cuando se trata de nosotros personalmente. Sin embargo, debemos reconocer que cuando se trata de que yo tenga que perdonar, la situación cambia y es diferente. Y es que en la medida de mi perdón así también será mi salvación. Es decir, mi salvación descansa en la medida de mi perdón. Y eso no es palabra de nadie, sino que es Palabra de Dios: ...y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Sabemos, por experiencia, que perdonar no es lo mismo que ser perdonado. Si lo segundo no nos supone gran dificultad, lo primero presenta mucha.  Y es que el perdón exige humildad, porque la misericordia está impregnada de humildad. Ser misericordioso para dar el perdón me exige abajarme a la dignidad del otro y aceptarle su petición de misericorida. Y, desde nuestra razón humana eso nos es imposible. Necesito mirar al Señor y experimentar como Él me perdona, para, desde esa mirada, yo, por su Gracia, alcanzar también la Gracia de su Misericordia y poder perdonar.

Por eso, Señor, consciente de que por mi propia capacidad misericordiosa no puedo llegar a perdonar las ofensas recibidas, te pido, Señor, con todas mis fuerzas que me des la capacidad de ser misericordioso y perdonar todas las ofensas recibidas. Amén.

domingo, 1 de septiembre de 2019

SOMETIDOS A LA VANIDAD Y A LA SOBERBIA

Resultado de imagen de Lc 14,1.7-14
Nuestra tendencia es trepar y ocupar los primeros puestos. Lo hemos visto en los apóstoles cuando discutían por los primeros puestos. Y es que nuestra naturaleza nos empuja a ese deseo de mandar, de ser más que el otro, de ocupar los cargos más alto. Experimentamos vanidad e incluso soberbia y nos resulta difícil ser humildes. Esa es nuestra lucha y nuestra batalla de cada día.

Porque, nosotros sentimos que no queremos ser así y que esas inclinaciones no nos satisfacen al final como deseamos y nos ponen tristes y nos hacen sufrir. Queremos ser humildes y experimentamos que, a pesar de nuestros buenos deseos, nuestra avaricia nos puede y nos resistimos a mantenernos en la humildad y la sencillez. Es esa la actitud que queremos experimentar y vivir y es eso lo que tratamos hoy, Señor, de pedirte. Danos un corazón sencillo y humilde porque nosotros no podemos transformarnos sin estar en Ti y Tú, mi Señor, en nosotros.

Por todo ello, Señor, nos abrimos a tu Gracia y esperamos confiado y convencido de la acción de tu Espíritu en nosotros. Porque, Señor, sabemos que nos amas y que quieres transformar nuestros corazones como el Tuyo. Por eso, Señor, aguardamos pacientemente a tu Amor y Misericordia en actitud de disponibilidad para que Tú dispongas de nosotros y nos transformes según tu Voluntad.

Nosotros, Señor, no podemos hacer méritos ni nada que pueda merecer tu Gracia. Todo es obra Tuya y sólo nos queda, por la libertad, que Tú también nos has dado, esperar pacientemente a que Tú disponga cuando, como y donde quieras convertir nuestros corazones. Amén.

jueves, 8 de agosto de 2019

PURIFICA, SEÑOR, MIS PENSAMIENTOS

Resultado de imagen de Mt 16,13-23
En este momento que me disponía a escribir mi oración - reflexión de cada día, quiero, Señor, pedirte que apartes de mí mis malos y contaminados pensamientos, mis malas inclinaciones a juzgar a los otros aunque, por y con tu Gracia, luche por no dejarlas entrar en mi corazón. A pesar de mi inconsciente autosuficiencia, soberbia y autoestima, revisteme, Señor, de humildad y sencillez y de que acepte lo que realmente soy descubriendo mis pecados y también mis talentos recibidos de tu generosidad y amor.

Dame, Señor, la sabiduría de soportar con verdadera paciencia todo lo que me desespera y me hace daño y me empuja a sentirme mejor que otros, porque, ¿cómo puedo servirles sintiéndome más grande? Necesito, Señor, tus fuerzas para poder superar esas dificultades. Aparta, Señor, mis deseos impuros y todo aquello que me contamina fortaleciendo mi egoísmo. Dame la paz para no desesperar ni sentirme mejor que los otros, porque, Señor, experimento que mis fuerzas no son suficientes para sostenerme en tu presencia y en tu seguimiento.

Por tanto, Señor, necesito tu Gracia para poder esforzarme en imitarte. Es eso lo que más deseo, pero también con lo que más dificultad me encuentro a la hora de realizarlo. Me experimento débil y sometido al pecado. Sé que hay pruebas en mi camino, pero también sé que sólo contigo y en tu presencia puedo superarlas. ¡Ven, Señor Jesús y toma todo mi corazón! Amén.

viernes, 2 de agosto de 2019

UN NUEVO PROYECTO CADA DÍA

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HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 


Es hermoso levantarse cada día, Señor, con un nuevo proyecto. Un nuevo proyecto compartido contigo desde nuestras disponibilidades a la acción del Espíritu Santo. Un nuevo proyecto donde el Espíritu Santo nos propone, nos señala y guía para que nosotros actuemos fortalecidos, iluminados y asesorados por Él. Creo que esta nueva forma de verte y entenderte, Señor, marca, apasiona e ilumina nuestra nueva forma de ver, actuar y vivir cada día nuestra vida.

Empezar de cero significa emprender una nueva conquista cada día considerando que no hemos logrado nada, y menos por nuestros méritos. Significa vernos pobres, alejados e inmerecidos de tu Misericordia, Señor, y necesitados de tu Gracia. Significa activar todo nuestro esfuerzo desde la humildad de descubrirnos pecadores e indignos de tu Amor Misericordioso. Significa tener siempre presente, Señor, tu Gracia, Tu Misericordia y tu presencia en el centro de todo mi ser y obrar.

Significa, Señor,  experimentar desde lo más profundo de mi corazón el deseo de estar postrado a tus pies dándote gracias por todo lo recibido y por cada instante de vida vivida en tu presencia y según tu Palabra. Porque, esa, Señor, es la dicha más grande que podemos vivir. El Tesoro más grande que podemos buscar, y la petición más hermosa que podemos pedirte y encontrar. Amén.

martes, 30 de abril de 2019

ABIERTOS A LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU


Imagen relacionadaEse es el camino, estar abierto a la acción del Espíritu Santo. Es verdad que no sabemos de dónde viene ni por dónde va, pero abiertos y disponible a sus acciones y señales significa estar atento a lo que nos proponen y a lo que podamos hacer. Es verdad que es difícil saberlo, pero nuestras mismas capacidades nos pueden alumbrar para responder.

No cabe duda que todos tenemos unos talentos. Unos para una cosa y otros para otras - 1ª Corintio 12, 4-11 - y eso nos puede servir de señal para seguir el camino que el Espíritu nos va señalando. Lo importante es que vayamos notando que el mayor tiempo de nuestra vida lo vamos dedicando a la obra de Dios, o, al menos, a utilizarlo para dar a conocer la Buena Noticia.

Es verdad que mi vida va por debajo de lo que proclamo, pero, por la Gracia de Dios, voy tratando de ajustarla y ponerla al mismo nivel. Sé que no lo logro y que me cuesta mucho, pero esas son las circunstancias que me ayudan a ser humilde y reconocerme pecador. Y a perseverar y mantenerme cerca del Señor, Camino, Verdad y Vida.

Señor, te pido que me des fortaleza y perseverancia para continuar sin desfallecer por ese camino. Un camino que, a pesar de sus exigencias, me va ayudando a tratar de intentar parecerme un poquito más a Ti. Unas veces, siempre por tu Gracia, quizás lo logro un poquito, y otra veces, por mi torpeza, apetencias, egoísmos y pecados, fallo y me alejo de Ti. 

Pero, tanto de una como de otra, Señor, me pongo en tu presencia y te pido que me des la humildad y la mansedumbre que me hagan parecerme cada día más a Ti y acercarme a reflejarte según tu estilo de vida. Amén.

lunes, 15 de octubre de 2018

SÓLO CON LA HUMILDAD DE UN NIÑO PUEDES LLEGAR A DIOS

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Se necesita ser pequeño, y pequeño es hacerse niño, es decir, humilde y disponible a aprender. Sin humildad no se puede aprender, pues, considerándote grande y a la altura de tu padre, ¿cómo vas a recibir lecciones y enseñanzas de ellos? Ser niño es estar abierto a las enseñanzas de los que saben más que tú y, amándote, te enseñan humildemente.

Y esa actitud de pequeño, de niño, que representa la obediencia y lo más pequeño y dependiente, es la que tenemos que tener respecto a nuestro Padre Dios. Él es el Padre Bueno que nos ama y nos ha dado a su Unigénito para rescatarnos del pecado y de la ignorancia. Él nos da la sabiduría que nos alumbra el único y verdadero camino que nos conduce a la Vida Eterna.

Por eso, desde esa pequeñez le pedimos humildemente que nos dé la sabiduría de llegar a Él y que tengamos la fe y la confianza de descansar en sus brazos, porque de Él nace toda sabiduría y todo descanso. Pidamos al Señor que nos dé ese descanso y esa paz que nace de la verdadera humildad de reconocernos pequeños, pecadores y necesitados de su Palabra y de su Misericordia.

Pidamos, al Señor, que nos alumbre el camino y que nos dé fortaleza y voluntad para escuchar su Palabra y entenderla, no para conocerla simplemente, sino para llevarla a la vida y vivirla con la fuerza y el auxilio del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 6 de octubre de 2018

SEÑOR, IMPLORO LA HUMILDAD

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Quiero abajarme y hacerme pequeño como Tú, que encarnado en María, te has rebajado hasta hacerte como yo, un hombre con naturaleza humana sujeto al dolor y a la muerte, pero, sin dejar tu naturaleza divina y sin pecado. Eso, Señor, me pregunto, duele más que el dolor físico, porque siendo Dios has renunciado a tu condición divina para padecer como un hombre. Más realmente no se puede bajar.

Quiero ser humilde y pequeño porque quiero conocerte, Señor, y ser tu amigo. Y sé que no lo podré ser si dejo que mi soberbia me supere, me dirija y sea mi bandera. Quiero ser esponja abierta que recoja y reciba, empapándose plenamente, todo el amor y misterio que Tú, Señor, me quieres revelar.

Dame, Dios mío, la Gracia de abrirme a tu Gracia y de hacer de ella el regalo más hermoso y la alegría más exultante de mi vida. Quisiera, Señor, y Tú lo sabes, porque eso es lo que palpita dentro de mi pobre corazón, hacerme silencio humilde para soportar y limar toda aspereza, toda injuria y toda dificultad que trate de tentarme, romper y quebrar mi paz y desesperarme para dar paso a la soberbia y al pecado apartándome de Ti. 

Quiero, Señor, ser capaz de responder con silencio y servicio a toda adversidad, a toda arrogancia, a toda tentación y a toda apetencia que nazcan de lo más profundo de mi egoísmo. Qué otra cosa puedo decir, Señor, sino darte gracias por todo lo recibido hasta ahora y lo que reciba en el camino de mi vida. Darte gracias por anticipado, porque sé que todo lo que me venga de Ti, mi Señor, será lo mejor para mí. 

Porque, sé que todo lo que recibo es pura Gracia tuya Señor y todas mis humildes obras no se deben a mi voluntad sino a tu Gracia, que me llena de tu Espíritu y me da fortaleza y amor para realizarlas en tu Nombre. Gracias Señor. Amén.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

TAMBIÉN YO BUSCO JUSTIFICARME

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No puedo mirar para otro lado ni tampoco tratar de justificarme. Me confieso que muchas veces en mi vida busco también el justificarme y dar razones para encubrir mi omisión, mi pereza, mi falta de compromiso, mi comodidad, mi insolidaridad...etc. Es pura demagogia que la mentira esconde para desdibujar y soterrar la verdad.

Y no hay nada que objetar sino reconocer nuestros pecados. Eso es lo que realmente nos pide el Señor, que le entreguemos nuestros pecados para Él limpiarnos y borrarlos para siempre. Se trata pues de jugar y bailar haciendo alegoría a lo que nos dice el Evangelio de hoy miércoles. Se trata de responder y confiar en la Palabra del Señor. Se trata de abrirnos a la Verdad y dejar nuestras mentiras y falsas justificaciones.

Se trata de reconocer nuestras debilidades y de llenarnos de verdadera humildad para suplicar al Señor que nos dé la fortaleza y la voluntad necesaria para responder a su Palabra con nuestra vida y obras. Se trata de confiar en Él y seguir sus mandatos, sus enseñanzas y responder en cada instante de nuestra vida con nuestro esfuerzo y, sobre todo, siendo humildes. Porque sólo los humildes pueden encontrarse con el Señor, escuchar su Palabra y vivirla.

Dejemos que la Palabra del Señor nos llene de su Gracia y transforme nuestros corazones convirtiéndonos y aumentándonos la fe que nos dé la fuerza y la voluntad para seguirle. Dejemos que la Palabra nos entre y toque nuestros corazones para que también nosotros sepamos responder a su escucha con verdadera humildad y obediencia. Amén.

lunes, 17 de septiembre de 2018

JESÚS ESTÁ PRESENTE A PESAR DE LA DISTANCIA

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La lejanía no tiene mayor importancia ni es obstáculo para que Jesús actúe. Su Poder está por encima de todo y a Él obedece todo lo creado. Se supone, ante las palabras del aquel centurión, que tenía claro ante quien estaba. Confiaba ciegamente en la autoridad de Jesús y en su Poder para sanar a su siervo desde donde quiere que estuviese.

No se considera digno de ir en su presencia. Es pagano y su humildad le hace experimentarse indigno de recibir su visita y su acción. También nosotros repetimos esas palabras hoy en cada Eucaristía, porque no somos dignos de tanta misericordia del Señor. Sin embargo, esa es la diferencia, el centurión, a través del contenido y acción de sus palabras y hechos, manifiesta una confianza y una fe ciega y firme en el Poder de Jesús: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace».

¿Cómo tener esa fe, Señor? Me doy cuenta que, a pesar de que quiero no depende de mí. Necesito tu Gracia y, aunque como el centurión no soy digno de que me atiendas, de que me escuches, de que me cures y de que me des la fe, yo, Señor, a pesar de todo eso te la pido. Porque no tengo otra oportunidad sino aprovechar la vida que me has regalado para insistir y acogerme a tu Misericordia.

Y una vez más, desde este humilde rincón de oración, unidos a todos los que pasan por aquí y se unen en súplicas y peticiones, insistimos en rogarte, Señor, que nos aumentes nuestra fe y nos des la sabiduría, paz y fortaleza para vivir tu Palabra con fe y obras que la respalden. Amén.

jueves, 13 de septiembre de 2018

CAMINANDO EN TU PRESENCIA, SEÑOR.

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No te atrevas a ir solo, te perderás y serás presa de Satanás. Está al acecho y sabe de tus debilidades y tu naturaleza humana. Conoces tus razonamientos y también tu suficiencia, y eso te puede perder. Abajate y hazte humilde y busca tu propio rincón para reflexionar sereno, tranquilo y confiado. El Señor te escucha, está presto a tus palabras y no nos abandonará nunca frente al peligro de nuestra lógica y nuestros pensamientos.

Es verdad, nos cuesta dar, y, sobre todo, cuando lo que hemos logrado nos ha llevado mucho sudor, trabajo y tiempo. ¿Cómo se lo vamos a entregar a otros? ¿Y, además, mis enemigos? No nos cabe en la cabeza y nunca lo entenderemos por nosotros mismos. Sólo la Gracia de Dios nos lo dará a entender. ¿Acaso todo lo que has recibido, trabajado son méritos tuyos? ¿Acaso tu has recibido la vida, los talentos, la fuerza, la capacidad para alcanzar con tu esfuerzo eso a lo que tanto estás apegado? ¿Y acaso todo eso te va a dar la vida eterna que tú anhelas y deseas?

Todo eso es transitorio y según ha ido llegando a tus manos también se irá. ¿Qué quedará? Simplemente, tu amor y tu generosidad con los que lo necesitan. Es eso lo que te dará vida, vida eterna y gozo en plenitud. Y si el Señor nos lo propone es porque en Él podemos hacerlo. Por eso se ha quedado entre nosotros. Todos los días puedes encontrarlo, relacionarte y pedirle fuerzas para irte desprendiendo de todo lo que crees que te dará la felicidad y la vida, y quedarte con lo que Él te dice y te propone.

En Él y por su Gracia podemos lograrlo. Podemos empezar a pedirle que nos cambie nuestro corazón e ilumine nuestra razón, para ir cambiando de idea, para ir convirtiendo nuestro corazón en un corazón más humilde, más consciente del sufrimiento de los demás y más generoso para compartir con los que necesitan de nosotros. Tanto lo material como lo espiritual. No nos cansemos de pedirlo, aunque nos parezca que no cambiamos. Tengamos esperanza, confianza y el milagro se irá haciendo cada día en cada uno de nosotros. Amén.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

MÉTODOS Y ESTRATEGIAS

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Nuestras vidas eclesiales están llenas de proyectos, de planes pastorales y de estrategias que buscan como tener éxito en las proclamaciones del Evangelio. Al menos, si no es así, lo parece. Todo está en función de que guste y atraiga. Posiblemente, pienso que estemos algo equivocado. Y digo algo, porque pienso que alguna forma hay que hacer para organizarnos y presentarnos, pero quizás nos pasamos de rosca y miramos mucho las presentaciones y métodos descuidando lo verdaderamente importante, la vida y el amor cargado de buenas intenciones.

Es la vida, en mi modesta opinión, la que debemos cargar de todo el amor de nuestro Padre Dios abriéndonos a la acción del Espíritu Santo y poniéndola, en su acontecer de cada día, como el plan y la estrategia principal de nuestro proyecto de amor. Porque, ese debe ser nuestro único y verdadero proyecto, amar, amar y amar. 

Y, pronto descubrimos, como hacía Jesús, que necesitamos relacionarnos con el Padre y estar en continua intimidad con Él. Es decir, espacios de silencio y oración para, desde la acción del Espíritu Santo proclamar la Palabra con nuestra vida y obras. No tanto con sermones y sí con obras y testimonio. Y, es verdad, ahí fallamos todos, y yo primero y más que nadie. Y eso nos descubre la necesidad de la humildad. Nuestras propias carencias nos ayudan a descubrir lo que nos hace falta, mucha paciencia, humildad y sobre todo, confianza y fe en el Señor. Todo llegará a su tiempo.

Por eso, en este pequeño espacio de intento humilde de oración, pidamos al Padre que transforme nuestro corazón atiborrado de tentaciones, seducciones, apetencias y cosas de este mundo que nos impide ser transparentes, mostrar nuestras buenas intenciones y proclama la Palabra desde la vida y nuestras buenas obras. Amén.

jueves, 5 de abril de 2018

¿CREES QUE JESÚS PUEDE DARTE LA ETERNIDAD?

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No tengas miedo ni te asuste. Cree en Jesús y confía que Él puede darte la eternidad. Primero, porque, Él ha Resucitado y es, por lo tanto, Eterno. Y puede darte esa Vida Eterna a ti también. No tengas miedo y créelo. No te asuste porque no lo entiendas. Él sabe de tus limitaciones e ignorancias, y sólo te exige que confíes en Él.

Igual les pasó a los apóstoles. No entendía nada y Jesús tuvo que mostrarse en su Naturaleza humana, para que comprendieran que era una Persona, tal y como ellos le habían conocido. Por eso, les invita a que le toquen y a comer, para que perciban su humanidad. También, a ti y a mí nos mostrará su rostro y nos abrirá nuestras mentes para que entendamos. Eso hizo con los apóstoles, les explicó todo lo que estaba escrito y tenía que suceder, y le dio luz para que pudieran entenderlo.

¿Por qué no lo hizo con los sumos sacerdotes o con los romanos? Tendría sentido presentarse delante de Pilatos y darle ahora razones, ¿no? No es ese el plan de Dios. Jesús se presenta a aquellos que han creído en Él. A aquellos que, aunque le han dejado solo por miedo, le habían seguido y estaban dispuestos a seguirle. Jesús se le aparece para darle ánimos, para fortalecerle su fe, para afirmarla y para llenarles de sabiduría y fortaleza para emprender el camino de la pascua de cada uno.

También lo hace contigo si crees en Él. No importa tus pecados y tus miedos, Él te confortará, te dará aliento y fortaleza para que sigas adelante. Aumentará tu fe y te llenará de sabiduría para que, en el Espíritu Santo, transmitas a los demás la buena Noticia de salvación. Porque, también el Señor quiere que todos tengan la oportunidad de conocerla y creerla.

Simplemente, llénate de humildad, reconoce tu pequeñez y ábrete a la Gracia del Espíritu Santo. Todo lo demás vendrá por añadidura. Pues, todo lo hace Dios. Tú y yo somos simplemente humildes instrumentos abiertos a su Gracia, que sólo tenemos una misión, obedecerle y poner en sus Manos esa libertad que Él nos ha dado. Eso es lo que Dios te pide silenciosamente, y no moverá un dedo ante tu elección. Seamos, pues, sumisos a su Palabra y obedientes a su llamada. Amén.