Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

domingo, 1 de septiembre de 2019

SOMETIDOS A LA VANIDAD Y A LA SOBERBIA

Resultado de imagen de Lc 14,1.7-14
Nuestra tendencia es trepar y ocupar los primeros puestos. Lo hemos visto en los apóstoles cuando discutían por los primeros puestos. Y es que nuestra naturaleza nos empuja a ese deseo de mandar, de ser más que el otro, de ocupar los cargos más alto. Experimentamos vanidad e incluso soberbia y nos resulta difícil ser humildes. Esa es nuestra lucha y nuestra batalla de cada día.

Porque, nosotros sentimos que no queremos ser así y que esas inclinaciones no nos satisfacen al final como deseamos y nos ponen tristes y nos hacen sufrir. Queremos ser humildes y experimentamos que, a pesar de nuestros buenos deseos, nuestra avaricia nos puede y nos resistimos a mantenernos en la humildad y la sencillez. Es esa la actitud que queremos experimentar y vivir y es eso lo que tratamos hoy, Señor, de pedirte. Danos un corazón sencillo y humilde porque nosotros no podemos transformarnos sin estar en Ti y Tú, mi Señor, en nosotros.

Por todo ello, Señor, nos abrimos a tu Gracia y esperamos confiado y convencido de la acción de tu Espíritu en nosotros. Porque, Señor, sabemos que nos amas y que quieres transformar nuestros corazones como el Tuyo. Por eso, Señor, aguardamos pacientemente a tu Amor y Misericordia en actitud de disponibilidad para que Tú dispongas de nosotros y nos transformes según tu Voluntad.

Nosotros, Señor, no podemos hacer méritos ni nada que pueda merecer tu Gracia. Todo es obra Tuya y sólo nos queda, por la libertad, que Tú también nos has dado, esperar pacientemente a que Tú disponga cuando, como y donde quieras convertir nuestros corazones. Amén.

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