sábado, 27 de febrero de 2016

BUSCAR SÓLO, SEÑOR, ES ERRAR EL CAMINO



La tentación del hijo menor de la parábola del Padre amoroso, o del hijo pródigo, es una tentación muy común. Sentirnos suficientes y dueños de buscar nuestra propia felicidad, es la experiencia de casi todos los hombres. 

Queremos ser felices, pero creemos y queremos buscar esa felicidad por nosotros mismos. Estamos convencidos que somos nosotros quienes sabemos y debemos hacerlo .y, rechazando la oferta y proposición que nos hace nuestro Padre del Cielo, emprendemos el camino nosotros solos.

Es nuestro camino, porque nadie nos lo ha trazado ni enseñado. Y lo hacemos según hemos pensado y convenido. Buscando siempre nuestro interés de ser feliz. Pero, ocurre que las cosas no salen tal y como habíamos creído, y, al final, la experiencia nos descubre nuestros propios errores. El mundo va mal porque camina solo según sus criterios e intereses. Y es víctima de su egoísmo.

Sin el Espíritu de Dios nunca encontraremos el único y verdadero camino de felicidad eterna. Y es el Hijo, Jesús, el enviado, quien se nos ofrece de guía para enseñarnos y conducirnos a la meta deseada, la Casa del Padre.

Pidamos la Gracia de, en Manos del Espíritu Santo, dejarnos llevar y guiar a la Casa del Padre, lugar de gozo y plenitud Eterna. Amén.