Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.
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sábado, 21 de agosto de 2021

TU PALABRA EXIGE IR DE ACUERDO CON TU VIDA

 

No se entiende que la palabra tome un camino y tu vida vaya por otro. No tiene sentido que tus palabras no tengan respuestas con tu vida. ¿Qué pueden decir de ti quienes observen que lo que dices no se corresponde con lo que haces? ¿Crees que hablarán bien de ti? Se supone que no entenderán nada de lo que dices y haces y, en consecuencia, no creerán en tu palabra. Supongo que estarás de acuerdo, tu palabra quedará infravalorada y desacreditada.

Experimentaremos que nuestras vidas serán un engaño cuando no exista, al menos un esfuerzo, coherencia entre tu palabra y tu vida. Te puede valer la apariencia, pero, sabemos que eso es andar por tierra movediza y, tarde o temprano terminarás hundiéndote en el lodazal de la perdición y la mentira. Y, también sabemos de nuestras debilidades, errores, fracasos y egoísmos. Reconocemos que estamos en todo momento tentados al engaño, a la mentira y la apariencia. Y, lo peor, que nos experimentamos sometidos y esclavizados a aparentar y engañar.

Queremos ser más de lo que somos y buscamos ser ensalzados. Y volvemos a caer en la apariencia y en el decir pero no hacer. Necesitamos abrir nuestro corazón y presentarnos delante del Señor para pedir clemencia, misericordia y humildad. Convierte, Señor, nuestro corazón endurecido e inclinado a gustar de ser ensalzado, por un corazón humillado y abierto al servicio para que, por tu Gracia y Misericordia, y para tu Gloria, sea ensalzado.

¡Oh, Señor, limpia mi corazón de toda apariencia para que sea capaz de ver a tus hijos como Tú los ves y pueda amarlos como Tú, mi Señor, los ama!. Hazme humilde, paciente, comprensivo, suave y bueno para desterrar de mi corazón toda apariencia, mentira y engaño y sea coherente entre mi palabra, que quiere ser la Tuya, y mi vida según tu Voluntad. Amén.

martes, 2 de febrero de 2021

LA CRUZ ES SIGNO DE SALVACIÓN


Caminar tras de Cristo exige cargar con tu cruz. No puedes seguirle cómodamente, sin exigencias ni riesgos. Seguirle comporta sacrificios, molestias, compromisos y sufrimientos. Seguirle es una cruz y esa cruz causa dolor. Por tanto, seguir a Jesús complica tu vida hasta el punto de perderla. Eso fue, precisamente, lo que hizo Jesús, vivir lo que decía con su Palabra, haciéndolo en y con su vida.

No podemos transmitir a Jesús si lo que dices con tu Palabra no tiene reflejo en tu vida. La palabra puede llegar, pero si, luego, falta la vida, se interrumpe la transmisión y el anuncio. Llega, sí, pero descafeinado y adulterado por la no coherencia de la palabra - lo que se dice - con la vida - lo que se hace-. Y conocemos nuestras debilidades y tentaciones. Muchas veces, si somos sinceros, nos callamos y no hablamos en verdad porque sentimos la debilidad de nuestra vida y conocemos el incumplimiento de nuestra palabra.

Pero, a pesar de todo, queremos, Señor, ser sinceros y coherentes. Queremos que nuestra palabra vaya sincronizada con nuestra vida. Queremos que nuestro mensaje sea coherente de palabra y vida para que llegue nítido y claro a los demás. Queremos que nuestro mensaje descubra nuestra entrega y nuestra disponibilidad a darnos y entregarnos al servicio a los demás. Y somos conscientes de que sin Ti, Señor, nuestros esfuerzos son inútiles y estériles.

Danos, Señor, esa voluntad, esa fortaleza y esa perseverancia para, aún sabiendo de nuestras debilidades y pecados, sigamos adelantes confiados en que contigo venceremos la esclavitud del pecado. Porque, a pesar de cargar dolorosamente con nuestra cruz, tu Cruz, Señor, es signo de triunfo y victoria. Amén.

jueves, 25 de junio de 2020

NO ES FÁCIL LIBERARSE

Lucas 6:49 | Citas bíblicas
Quizás, y pido perdón de antemano, por la Gracia de Dios, los que, al menos queremos creer y seguir al Señor, se nos pone, por nuestra perseverancia, más claras las cosas. Nos damos cuenta que todo lo que nos puede ofrecer este mundo es falso y caduco. Esa felicidad que, de alguna manera todos buscamos, no está en el mundo, ni tampoco el mundo nos la puede dar. Y eso nos advierte y nos mueve a buscar en otro lugar y por otro camino.

Un camino que, por supuesto, nosotros solos no podemos encontrar. Nuestras fuerzas están vencidas por las apetencias y pasiones que nuestra naturaleza humana, herida por el pecado, busca en las ofertas de este mundo, y nos sería imposible liberarnos de ellas. No sólo no es fácil liberarse sino, me atrevería a decir que imposible. Necesitamos la asistencia del Espíritu Santo y la Palabra del Señor que Jesús nos viene a anunciar y a señalar por el Camino, por la Verdad y por la Vida que debemos seguir, actuar y vivir.

Por eso, Señor, conscientes de nuestras limitaciones, de nuestros pecados y debilidades te pedimos que nos sostengas erguidos, perseverantes y fuertes en el camino de cada día. Que nos des la fortaleza de que nuestra palabra y nuestra vida vayan juntas y en ambas se advierta y se transparente la vivencia de tu Palabra. No es nada fácil, Señor, porque, de antemano el pecado que llevamos dentro es más fuerte que nuestra voluntad, pero, sabemos que unidos a Ti, Señor, podemos  fortalecernos y ser fuertes para poder vencer a esas tentaciones que nos seducen y amenazan con vencernos.

Gracias, Señor, por dejarnos y permitirnos descansar en Ti y cimentar nuestra fe sobre la roca del Evangelio para que, a pesar de nuestras miserias, pero unidos a Ti, podamos superarnos y vencernos desde nuestro interior para sincronizar nuestras obras, con nuestra vida y palabra. Amén.

jueves, 20 de junio de 2019

ENSÉÑAME A ORAR, SEÑOR


Resultado de imagen de Mt 6,7-15
La clave de la oración no son las palabras que podamos decir, ni lo hermosa y armónica que sea su expresión gramatical o sonidos fonéticos. La clave que le da valor es si lo pronunciado es llevado a la vida. Eso es lo verdaderamente importante y lo que va a contagiar y a enamorar. Porque, esa es la oración que nos enseña Jesús. Una oración que se hace vida, que se conmueve y que baja a la vida para hacer el bien y salvar al hombre.

Porque, si nuestra oración no cumple ese requisito es una oración baldía. Por eso, Señor, conscientes de que nuestras oraciones son imperfectas, pobres y llenas de defectos que no se traducen en buenas obras ni hacen el bien y son egoístas, te pedimos que nos transformes el corazón y que nos des la voluntad de que nuestra palabra se haga vida buscando siempre el bien de los demás.

Pero, quizás, Señor, nos estamos acostumbrando a pedirte y quedarnos en eso, tranquilos con la petición, creyéndonos que con ser consciente y pedirlo todo está hecho. Y sabemos que no es así. Danos, Señor, la fortaleza de movernos, de fundar nuestros pies sobre la tierra y de concretar nuestras oraciones en acciones que respalden y corroboren nuestras peticiones y palabras. Y no permitas que nos desesperemos ni abandonemos nuestro empeño a pesar de nuestras caídas y fracasos.

Posiblemente, caeremos una y mil veces, porque somos débiles y esclavos del pecado. Ten compasión. Señor, y enséñanos a orar haciendo vida nuestra palabra. Sabemos que, por nosotros no podremos lograrlo, pero con tu Gracia y por tu Infinita Misericordia, si creemos que se puede realizar el milagro de sentirnos fuertes y con voluntad para que tu Palabra en nosotros sea, no sólo pronunciada, sino también vivida. Amén.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

YO TAMBIÉN QUIERSO SER ENVIADO, SEÑOR

No quiero quedarme al margen. Quiero seguirte, y seguirte es alistarme en tu lista, valga la redundancia, para ser también enviado. El problema, Señor, es que no sé qué o cómo hacerlo. Quizás no tenga palabras para expresarme; o quizás no tenga tampoco conocimientos o sabiduría para proclamarte. O, experimente miedo a exponerme delante de otros o confesar mi fe. O muchas más cosas que no descubro, pero que me retienen y me frenan.

Pero, ¡yo quiero, Señor! En muchos otros casos puede ser mi soberbia, mi genio pronto o mi ímpetu incontrolado que me desespera y estropea todo. Son tantas dificultades que termino por borrarme yo mismo de la lista, y me quedo pasivo u olvidado. Cuando leo este Evangelio me quedo algo desilusionado y triste, porque yo quiero contribuir a proclamar tu Evangelio.

Dame, Señor, la sabiduría, no la de este mundo, sino la Tuya, mi Señor. Esa sabiduría de comprender que desde mi lugar, donde Tú me has puesto, puedo proclamar tu Evangelio. Incluso, sin decir palabras, sino con mi paciencia, con mi actitud de disponibilidad con y para aquel que, quizás, me necesite. Con mi entrega a servir, en la medida de mis posibilidades al necesitado. Con mi obediencia y responsabilidad en mis tareas de cada día y tu buen ejemplo de solidaridad apoyada en la verdad y la justicia.

¿Te parece poco? Tu luz alumbrará esa parcela de mundo donde te ha tocado vivir y por donde la vida te lleve. Serás luz con piernas, que se mueve y alumbra el camino por donde desparrama tus servicios, tus atenciones, tus disponibilidades, tus paciencias y esfuerzos en imitar al Señor. Y eso lo harás injertado en el Espíritu Santo. Nunca solo, sino asistido por la fuerza y la acción del Espíritu de Dios.

Por lo tanto, manos a la obra y, unidos todos, pidamos al Señor que nos ilumine, nos llene de sabiduría y de fortaleza para ser luz y testimonio en el camino de nuestras vidas. Amén. 

sábado, 3 de diciembre de 2016

ID Y PROCLAMAD QUE EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA

No podemos callarnos ni quedarnos pasivamente cruzados de brazo. Necesitamos salir de nuestra propia tierra y sembrar la semilla del Evangelio que llevamos, a su vez, sembrada dentro de nosotros mismos. Pero, no sólo sembrar, sino también cuidar y pastorear gratuitamente, injertado en el Espíritu Santo, y llevándola a la vida.

Porque no se trata de decir: "Señor, Señor... sino de hacer la Voluntad del Padre. Y esa no es otra sino la voluntad del amor. Pidamos, pues, la fortaleza, la paz y sabiduría de proclamar, de palabra y vida, la Palabra del Señor. Pidamos que nuestros actos respondan a nuestras palabras y que no nos sean indiferentes todos aquellos que sufren y lo pasan mal.

Pidamos que nuestra palabra sea una palabra de salvación, no sólo para el cuerpo enfermo, sino también ,fundamentalmente, para el alma. Y que todo eso lo hagamos de forma gratuita y desinteresada. Sólo por amor, tal y como lo hemos recibido, nuestras obras tendrán su justo valor. Pues, no siendo así, el precio recibido ajusturá ya su recompensa.

Abramos nuestros corazones a la acción del Espíritu Santo, y dispongamos nuestra entrega y disponibilidad a dejarnos moldear por su Palabra y su Gracia, para que de la misma forma seamos también nosotros capaces de transmitir, gratuitamente, todo lo recibido. Amén.

martes, 20 de septiembre de 2016

YO TAMBIÉN, SEÑOR, QUIERO SER TU HERMANO



Dame, Señor, la luz y la fortaleza para, escuchando tu Palabra, llevarla a mi vida y cumplirla. Porque esa es la Voluntad del Padre que te ha enviado. Y yo quiero ser tu hermano menor, el más pequeño, pero tu hermano. Para ser capaz de escuchar tu Palabra estando a tu lado, y hacerlo con perseverancia y humildad. Y lo más importante, que no se duerma esa Palabra en mi corazón, sino que revierta y camine, con luz encendida, por los caminos de la vida, alumbrándola y viviéndola.

Porque es muy fácil escucharla, pero, con la misma facilidad, olvidarla. Yo, Señor, quiero ser tu hermano, tu amigo, tu discípulo, y sé que sólo puedo serlo si escucho la Palabra y la pongo en práctica. Y eso no me es nada fácil. Sé, Señor, que mis fuerzas y capacidades son limitadas, muy débiles y humanas, proclives al fracaso y tocadas por el pecado. 

Necesito de Ti, Señor, para que mi escucha sea eficaz y dé frutos. Porque sin Ti, Señor, nada puedo hacer, y sólo perderé tu amistad. Por eso, unido a todos los que quieran unirse a ti, te pido, Señor, que nos des la fuerza para ser tus amigos. Amén.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Y YO TAMBIÉN, SEÑOR



Por nuestro Bautismo quedamos consagrados como sacerdote, profeta y rey, y comprometidos a dar testimonio de mi fe. Es decir, debo transmitir mi fe, no sólo de palabra sino también con mi vida y mi obrar de cada día. Así que tú y yo tenemos también muchos lugares donde proclamar la Palabra.

Y es que, desde nuestro nacimiento somos personas en relación. Nacemos inmersos en una familia y  pasamos mucho tiempo en ella. El tiempo necesario para formarnos y prepararnos para valernos por nosotros mismos. Es en ese lugar donde recibimos y desarrollamos nuestra personalidad y donde aprendemos a dar nuestros primeros pasos. De ahí la gran importancia de la familia.

Pero, luego, salimos al mundo. A nuestro propio mundo y nos relacionamos en el cole, con los amigos en los juegos y los actos sociales. Y en la medida que crecemos, crece también nuestra formación y responsabilidad. Y son en esos lugares donde tenemos y debemos dar testimonio de nuestro compromiso de Bautismo. Por eso, Señor, te pedimos paz, sabiduría y fortaleza para derramar toda nuestra vida en esos lugares que la misma nos lleva.

Quizás, el mundo de la política, de la proclamación catequética, de la parroquia y sus ministerios, de las misiones, del mundo del trabajo...etc. Donde quiera que estemos, allí estás Tú, Señor, con nosotros. Y son en esos lugares donde debemos dar testimonio de nuestra fe.

Danos, Señor, esa fortaleza para, llenos del Espíritu Santo, seamos luz y testimonio para todos aquellos que intervienen en nuestra vida. Amén.

sábado, 20 de agosto de 2016

PALABRAS Y OBRAS




Las palabras van unidas a las obras. Ambas alternan el orden según las circunstancias, pues en algunas ocasiones las palabras anteceden a las obras, y en otras ocurre lo contrario, van detrás, cuando casi ni hacen falta. Obras y palabras se corresponden y donde falte una de las dos, la otra queda desolada o desamparada.

Es verdad que las obras, en muchas ocasiones, hablan por sí mismas, pues ellas solas se bastan para dejar elipticamente a las palabras y claro el testimonio de lo que quieren significar. Sin embargo, necesitan, las obras, darse a conocer y esplicarse bien. Y, sobre todo, llegar a aquellos lugares donde las obras no llegan o donde no se entienden sus actuaciones. 

La coherencia entre palabras y obras se hace necesaria para que el mensaje llegue completo, bien clarificado y se entienda correctamente. Ocurre, a veces, que las obras no se comprenden bien y necesitan ser explicadas. Porque los criterios de este mundo ponen precio a todo, y cuando las obras son gratuitas y se regalan se interpreta como locura, suerte o ganga. Amar exige gratuidad para ser verdadero amor. Sin la gratuidad el amor se torna, se vuelve mentira. Por eso, las palabras necesitan de las obras y viceversa. 

Danos, pues, Señor, la sabiduría de hablar en verdad y justicia. No sólo con la boca, sino también con las manos, el cuerpo y todo  mi ser, para que lo que sale del corazón a través de la boca se transforme en obras con mis manos. En Ti confío, Señor, y a tus Manos me encomiendo, para que mi vida tenga la coherencia de tu Vida. Amén.

miércoles, 20 de abril de 2016

VIVIR EN LA ESCUCHA Y VIDA DE LA PALABRA




El camino está claro: la escucha de la Palabra acompañada del esfuerzo de vivirla. Confiado en el auxilio del Espíritu Santo y de las fuerzas que de Él recibimos en la vivencia de cada día de su Palabra. Ese es el Camino, y no hay otro. Porque nuestro juicio será el de la vivencia de la Palabra, es decir, el de acomodar nuestra vida al estilo de vida de la Palabra de Dios.

Será la Palabra la que no juzgue. O lo que es lo mismo, estamos siendo juzgados cada dí en la medida que nuestra vida se amolde a la Palabra, o se aleje de la vivencia de la Palabra. Es decir, de que creamos en el Señor, o le rechacemos. Y eso, claro, vuelta a lo mismo, dependerá de conocer que dice su Palabra y que nos señala como estilo y acciones de vida. Cada cual deberá tener su hilo directo con el Espíritu Santo para caminar por los caminos que el Señor le indica de acuerdo con la Palabra.

Porque: Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí. Por eso gritó el Señor, porque necesitaba decirlo claramente, y bastante claro que lo dejó dicho. 

Por eso, Señor, desde este humilde ricón de oración, te pedimos sabiduría y fortaleza para seguir, paso a paso, día a día, esfuerzo tras esfuerzo, en tu compañía y auxilio de tu Gracia, el camino que el Espíritu nos señala, conscientes de que somos débiles y pecadores y necesitamos toda la Misericordia de tu Amor.

viernes, 1 de enero de 2016

NUESTRA VIDA TIENE LA PALABRA



Nunca mejor dicho, "nuestra vida tiene la Palabra". Y es que si proclamamos la Palabra de Dios, pero nuestra vida camina por otro lado, a parte de ofender a Dios, escandalizamos a los hermanos y los alejamos y distanciamos más del Señor.

Nuestra vida tiene la Palabra cuando lo que decimos tiene sintonía y esfuerzo para coincidir con la vida que vivimos, valga la redundancia. No hay mejor palabra que aquella que descubre y proclama lo que vivimos. Porque con la vida sobran las palabras. Y cuando hablas señalas tu propia vida.

Es lo que Jesús nos ha enseñado con sus Palabras y su Vida. El encuentro con Jesús está vivenciado y sacado de la misma vida. La samaritana, Zaqueo, Mateo, cada apóstol y muchos más obtienen de Jesús ejemplos sacados de la vida misma. No son palabras huecas que se pierden en la abstracción, sino que se concretan en hechos cotidianos de la propia vida, y que todo hombre busca y desea.

Buscamos vida eterna y gozosa. No se nos esconde que corremos detrás de ello. Todo lo que hacemos en nuestra vida esconde detrás esos deseos de felicidad y gozo eterno. ¿Por qué negarlos? Y cuando Jesús nos habla de ello despierta la esperanza en nuestros corazones. 

Porque no sólo nos habla como una ilusión inalcanzable, sino que nos la pone realmente a nuestro alcance con su Vida y, sobre todo, con su Resurrección. Es el Hijo de Dios, que tiene poder sobre la vida y la muerte. Nos ama entregando su Vida, y nos ofrece, con su Nacimiento, la promesa de revelarnos el Amor del Padre amándonos como el mismo Padre nos ama.

Pidamos, confiados como los pastores, ir al encuentro del Señor, y proclamar con nuestras palabras y vidas que Jesús, el Salvador, ha nacido para rescatarnos de la esclavitud del pecado. Que este año que hoy empieza, sea un año en el que proclamemos con nuestra palabra y vida que Jesús ha Nacido. Amén.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

NO SOY DIGNO DE PROCLAMAR TU PALABRA



Señor, yo no soy digno de proclamar tu Palabra, porque soy sencillamente un pobre pecador. Mis humildes palabras no son dignas de pronunciar tu Nombre, Señor porque mis actos son finitos y limitados y no tiene dignidad para saldar la deuda de mis pecados. 

Tu grandeza Infinita tiene que ser pagada con otra acción Infinita, y eso solo está al alcance de tu Hijo Jesús, quien con su Pasión y Muerte ha pagado dignamente por nuestro rescate, y con su Resurrección nos ha dado el regalo de la vida eterna.

Gracias Señor por tu inmensa Misericordia que nos da la oportunidad de ser admitidos con la dignidad de hijos de Dios y coherederos con Jesús de su Gloria. Y nos hace participes de tu Mensaje de salvación dándones la posibilidad de participar en tu obra misionera proclamando tu Palabra.

Gracias  Señor porque, como ayer a Mateos, hoy nos llamas a nosotros, para que continuémos tu obra misionera y prediquemos tu Palabra, y, esforzados en seguirte, confiando en tu poder y tu amor, abrimos nuestro corazón para que tu Gracia nos limpie, nos llene de fuerza y voluntad para ser fieles testigos de tu Palabra por tu Amor.

Derrama en nostoros Señor la Gracia de tu Espíritu y abre nuestros corazones para que limpios en tu Amor y Misericordia seamos capaces de serte fiel y demos testimonio de tu amor y tu perdón. Y lléname de tu sabiduría y de tu poder para que con mi palabra proclame tu Palabra, y con mi vida dé testimonio de tu Verdad, Justicia y Paz.

domingo, 12 de julio de 2015

PROCLAMAR NECESITA VIDA



No se trata de buenas palabras, pensamientos y sentencias. No se trata de normas y preceptos. Se trata de vivir, de comunicar vida, vivida en la Palabra, que alimenta y transmite esa Vida Eterna deseada y buscada. Se trata de amar, pero amar dejándote la vida.

Y, eso Señor, Dios nuestro, no lo podemos hacer ni vivir con sólo nuestras fuerzas. Necesitamos la Gracia de Espíritu de Dios y el alimento espiritual de su Cuerpo y Sangre para resistir las dificultades, tentaciones y obstáculos que se nos presentan cada día. Porque estamos tocados y vencidos por el pecado, y si tenemos posibilidad de vencer es por tu Gracia, Señor, que en tu Hijo Jesús hemos sido rescatado del pecado y redimidos por su Muerte en la Cruz para gloria de Dios Padre.

Y en su Resurrección hemos ganado la oportunidad de vencer y alcanzar la liberación por la Gracia de nuestro Señor Jesucristo. En Él recuperamos nuestra condición y dignidad de hijos de Dios, y por Él ha entrado de nuevo la Vida en nuestros corazones. Realmente, vale la pena entregar nuestra vida para que ella sea el testimonio que proclama nuestra palabra.

Gracias, Señor, por tanta Gracia, y perdona nuestros pecados e ignorancia por resistirnos a tu Amor. Danos la sabiduría, la fortaleza y la paz de sabernos conducir por tus caminos y de entregarnos, a pesar de nuestros egoísmos y apetencias, a la voluntaria renuncia por aliviar y servir el sufrimiento de los demás y de, con nuestra entrega desinteresada y voluntaria, testimoniar tu Palabra proclamándola con nuestra vida.

Señor, que nuestra vida sea siempre luz y ejemplo coherente de nuestra palabra, y que vaya ésta detrás de nuestra vida sólo para circunstancias especiales que necesiten de su luz. Amén.

martes, 16 de diciembre de 2014

SINCRONIZA, SEÑOR, MIS PALABRAS CON MI VIDA




Haz,Señor, que mis palabras no sean lanzadas al aíre de forma indiferente e irresponsables, sino que tengan eco en mi vida y se ajusten al cumplimiento de tu Voluntad. Porque yo quiero hacer lo que Tú me sugieres y me indicas, y de nada me vale decirte que lo hago y luego no hacerlo.

Porque sé, Señor, que lo que Tú me propones y me mandas hacer es para mi bien. Tú quieres mi felicidad y te has hecho Hombre para darmela y ganarme para la vida eterna. Pero eso pasa porque yo te obedezca y me deje llevar por tus propuestas y órdenes. Pero también, Señor, me reconozco débil y próclive a la tentación. Necesito tu Fuerza para fortalecerme y cumplir tu Voluntad.

Porque sin Ti, Dios mío, quedo en manos del Maligno y sin ninguna posibilidad de salvación. Me presenta un mundo hermoso y gozoso, pero vacío y finito. Y yo, sin Ti, Señor, no resisto esa tentación. Diré que sí como el segundo hijo de la parábola que hoy nos dices, pero luego te defraudo y desobedezco. Dame tu Fuerza y tu Gracia para, fortalecido y apoyado en Ti, hacerme digno de mi palabra y cumplirla, no sólo con mi lengua sino con mi vida.

¡Oh, Señor!, no dejes que mis debilidades y limitaciones me puedan y mis palabras queden sin la respuesta de mi vida, porque no quiero prometerte lo que, después, no cumplo. Tengo confianza en tu Fuerza, Señor, porque si Tú me propones y me mandas a hacer esto, es porque lo puedo hacer. Porque Tú no nos abandona y no nos deja solos. En Ti confío Señor.

sábado, 18 de octubre de 2014

PALABRA Y VIDA

 
No vale proclamar tu Palabra si no tengo el compromiso de vivirla y cumplirla en y con mi vida. De nada vale plantar una semilla si luego no me afano en abonarla, regarla y cuidarla. Posiblemente la semilla no dará frutos, y posiblemente también mi palabra será estéril y no dará frutos.

Porque la Palabra proclamada, pero no vivida, se vuelve hipocresía y mentira en mi boca. Dame, Señor, la fortaleza, voluntad y sabiduría de vivir y obrar toda aquella Palabra, proclamada en tu nombre, para que de frutos según tu Voluntad. Y de no ser así, más me vale callar y hacer, que hablar lo que luego no estoy dispuesto a hacer ni a vivir en mi vida.

Te pedimos, Señor, que nuestras vidas vayan de acuerdo con nuestras palabras, y que aumentes tu Iglesia y la acrecientes de buenos evangelizadores que sean capaces de vivir y obrar en sus vidas lo que proclamen en y según tu Palabra.

Danos Señor la sabiduría de saber proclamar tu Palabra y la voluntad para vivirla. Amén.

domingo, 28 de septiembre de 2014

PALABRA Y VIDA




Supongo Señor que ambas actitudes pueden estar mal, porque negarte obediencia o mentirte no deben estar bien. Pero, a la hora de la verdad creo que el que se negó a ir y luego arrepentido fue, tuvo la valentía de ser humilde, reconocer su falta y su pecado de obediencia y respeto y, arrepentido, fue.

Miro para atrás y revuelvo en mi memoria las veces que te he prometido cosas, o me he comprometido a responderte en algo y he fallado. Sin ir más lejos, ¡cuántas promesas de no volver a pecar!, y ¡cuántas caídas por pereza, irresponsabilidad, debilidades o incumplimientos! ¡Señor, te piedad de mí, porque soy un pobre pecador y te he mentido infinidad de veces!

Estoy más en la piel del hijo que dice sí y luego falla, que aquel que respondiéndote no, luego, arrepentido, va y cumple con lo que le has mandado. ¡Quiero Señor enmendarme y serte fiel!; ¡quiero Señor ser tu fiel servidor y cumplir con tus mandatos! Dame la Gracia de poder hacerlo porque soy un pobre y mísero pecador que dice y no cumple.

Necesito Señor la fuerza de tu Gracia para, empeñado en serte fiel, alcanzar y fortalecer mi voluntad y, no sólo decirte sí a tu mandato, sino también cumplirlo según te he dado mi palabra. Y eso te suplico en este momento, agarrado y de la Mano de tu Madre María, la fiel cumplidora de palabra y vida, que supo en todo momento serte fiel con la palabra y con la vida. Amén.