miércoles, 30 de noviembre de 2016

QUIERO, SEÑOR, SER PESCADOR DE TU BARCA

No quiero pescar para otros, ni empeñarme en pescar yo sólo. Quiero pescar en tu Nombre y contigo, Señor. Porque sólo con tu Gracia podrá hacerlo para y sólo tu Gloria. Aparta de mí todas mis suficiencias y tentaciones de creerme yo el evangelizador. Aparta de mí todas mis vanidades e intenciones de querer imponer mis ideas y criterios. Aparta de mí todo aquello que no sea y coincida con tu Voluntad. Porque sólo Tú, Señor, eres quien evangeliza para Gloria de Dios Padre.

Dame la humildad de Andrés y Juan, así como también la de Santiago y Juan. Ellos perseveraron a tu lado y superaron miedos, tentaciones y sufrimientos. Dieron sus vidas por transmitir la Verdad, el Camino y la Vida que eres Tú, Señor. Dieron sus vidas por imitar tus pasos, no sólo de palabra sino también entregando sus vidas. Danos la fortaleza para que también nosotros, humildes e inútiles siervos podamos dar todo lo que de Ti, gratuitamente, hemos recibido para bien y conversión de los demás.

Danos la sabiduría de saber estar y ponernos disponible a la acción del Espíritu Santo. Abrirnos a su acción y dejarnos moldear por sus siete dones: Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios. Y, auxiliado y fortalecidos por ellos, derramar sus frutos: Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Longanimidad, Bondad, Benignidad, Mansedumbre, Fidelidad, Modestia, Continencia y Castidad.

Ayúdanos a estar dispuestos a la renuncia de todo aquello que pueda perturbar nuestra unión e intimidad contigo. Hacer que Tú, nuestro Señor, seas el centro de nuestras vidas y todos nuestros actos giren en torno a tu Palabra y Voluntad. Enséñanos a discernir nuestras decisiones y a saber tomarlas con naturalidad, con humildad, con sencillez y para bien de todos los que nos rodean. Y, sobre todo, a llevar a nuestras vidas tu Palabra y tus Obras de amor, porque esos testimonios son el anzuelo para que los hombres despierten en su corazón la llama del amor que llevan dentro y entren en tu barca. Moldéanos, Señor, y haznos también a nosotros pescadores de hombres. Amén.

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