Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.
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jueves, 4 de noviembre de 2021

SEGUIR A JESÚS SUPONE CARGAR CON TU CRUZ

 

Cuando decimos que Jesús es el primero, ¿queremos decir que Él manda en nuestra vida? Porque, ser primero es estar por encima de todo, y, estar por encima de todo significa que mi vida está en manos de Jesús. O lo que es lo mismo, Él la dirige según su Voluntad. Una Voluntad que sabemos que quiere nuestro bien y busca nuestra felicidad.

Y también significa que, seguirle, es cargar con la cruz que nos toca. Cruz que está compuesta por muchas cruces pequeñas que cada día tendremos que superar. Tales como, la pereza de levantarnos; la disciplina; el dominio de nuestra voluntad para hacer lo que debo y tengo, y no lo que quiero y me gusta; la ira; la soberbia; la suficiencia…etc. Cruces que, de no querer cargarla nos pueden dejar en el camino y no seguir a Jesús.

Por eso, en el Evangelio de hoy nos dice: "Si alguno quiere venir a mí y no se desprende de su padre y madre, de su mujer e hijos, de sus hermanos y hermanas, e incluso de su propia persona, no puede ser discípulo mío. El que no carga con su propia cruz para seguirme luego, no puede ser discípulo mío”.

Por tanto, sabiéndonos débiles y frágiles, pidámosle perseverancia, fortaleza, confianza de dejarnos llevar por el Espíritu Santo y sabiduría de saber que si no confiamos en Él nos quedaremos en el camino. Él es nuestra fuerza y nuestra esperanza y a Él tenemos que suplicar constantemente cada día para que podamos seguir sus pasos y dejar todo lo demás. Amén.

martes, 17 de agosto de 2021

CAMBIA, SEÑOR, MI CORAZÓN SOBERBIO POR UN CORAZÓN HUMILDE

 

Cuando, seriamente y comprometidos, tratamos de seguir a Jesús, experimentamos que nuestra capacidad y fortaleza está muy lejos de poder hacerlo. Somos débiles y muy frágiles a las seducciones que el mundo nos presenta y nuestra capacidad de resistencia es muy débil. Somos presa fácil para el príncipe de este mundo si nos desligamos del Señor. Jesús es nuestra Roca y nuestra Fortaleza, y solo junto a Él podemos resistir a las envestidas y seducciones del demonio.

Hoy nos lo dice pero que muy claro: (Mt 19,23-30): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos». Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?». Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible». 

Aquellos discípulos también sabían, como nosotros hoy, que sin Jesús, enviado por el Padre para señalarnos el Camino, la Verdad y la Vida quedaremos a merced del demonio. Por eso, consciente de esa dificultad elevamos nuestra mirada al Cielo y rogamos a nuestro Padre que nos cambie ese corazón soberbio y endurecido por un corazón humilde, suave, manso y disponible a la Voluntad de nuestro Padre Dios Todopoderoso. Porque, con Él sí que podemos entrar en el Reino de los Cielos. Amén.

viernes, 9 de julio de 2021

UN RECORRIDO POR UN CAMPO DE MINAS

 

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 

 
 
No nos será fácil nuestro recorrido por este mundo. Nos traerá muchas dificultades si decidimos seguir a Jesús. Él, que nos señala el Camino, la Verdad y la Vida nos sirve de muestra, de modelo y ejemplo. Y su Vida fue un constante asedio de aquellos que pretendían acabar con Él hasta el punto de condenarle a muerte y crucificarle. Y eso es lo que nos espera a nosotros también si decidimos seguirle. Nunca podremos decir que no hemos sido avisados.

De cualquier modo, nuestro seguimiento a Jesús conlleva disponibilidad, voluntariedad y entrega sin límite hasta dar tu propia vida. Eso nos exigirá una fuerza y voluntad superior a nuestras propias fuerzas. No la tenemos y, por nuestra cuenta, no podremos seguirle. Necesitamos su Gracia, su Presencia y su Fortaleza para poder enfrentarnos a todas esas dificultades que trataran de impedirnos seguirle.

Y consientes de esa debilidad, te suplicamos, Señor, que nos fortalezca en nuestra voluntad, nos des la Gracia de sostenernos firmes, seguros y disponibles siempre a hacer tu Voluntad por encima de todo. Danos la perseverancia de permanecer siempre a tu lado y nunca dejar de llamarte, de hablar contigo y recurrir a ti para salir victorioso de nuestras luchas contra el mal. Amén.

lunes, 28 de junio de 2021

TENDRÁS QUE HACER MUCHAS RENUNCIAS PARA SEGUIRLE

 

No hay seguimiento si no hay renuncias, porque, para seguir a Jesús es imprescindible la renuncia. Renuncia de uno mismo a sus propios egoísmos y proyectos, porque, en el seguimiento a Jesús prevalece el Proyecto de Jesús que es el que nos salva y nos da Vida Eterna. Por tanto, dejar todo aquello que te apetece y seduce humanamente se hace necesario para que dentro de tu corazón, el centro, sea Jesús.

La vida está llena de tentaciones que te impiden amar. Amar hasta el extremo de vaciarte de ti para darte al otro. Porque, precisamente, el amor verdadero consiste en eso, en amar como Jesús nos ama. Nos lo ha demostrado, entregando su propia Vida en la Cruz. No hay otra forma de Amar, porque, amar de otra forma será sucedáneo del amor, pero nunca amor verdadero como el que nos ha mostrado Jesús. Todo se reduce a simples apariencias.

Si no estás dispuesto y disponible a entregar tu vida, que, no tiene que ser impíicitamente la muerte física, sino que también puede significar una muerte de ti mismo al renunciar a tus propios egoísmos e ideales mundanos. Seguir a Jesús comporta asumir y aceptar ese compromiso de amor, que no es nada fácil. Y que para poder llevarlo a cabo necesita ir de la Mano Misericordiosa del Espíritu Santo e, injertado en Él, para poder superar y vencer todas las tentaciones que te invitan y seducen a seguirte a ti mismo.

Sabemos que no podemos seguir a dos señores. Por tanto, pidamos con insistencia y perseverancia esa Gracia, y tengamos confianza en que, yendo de la mano de nuestro Señor, encontraremos la fortaleza y la voluntad de resistirnos al pecado sosteniéndonos firmes en el seguimiento al Señor. Amén.

viernes, 28 de mayo de 2021

LA LOCURA DE SEGUIR A JESÚS

 

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 


Tal como están las cosas, no cuesta tanto comprender y experimentar que seguir a Jesús es una locura. Supone echarte el mundo encima y estar dispuesto a soportar insultos, desprecios, mentiras y todo aquello que suponga el egoísmos de los que piensan que la felicidad está en saciar sus egoísmos mundanos. Es algo como el destino del salmón, ir contra corriente, cuesta arriba, para morir donde nacieron.

Posiblemente, nuestro camino sea algo parecido. Caminar contra corriente para, muriendo al egoísmo y a la tentación del pecado, entregar nuestra vida por amor como lo hizo Jesús con nosotros. Esa es la llamada y el Tesoro, subir a la Jerusalén celeste para dar nuestra vida como lo hizo Jesús. Sin pretender hacer lo que hizo Jesús, solo el Padre sabe lo que le corresponde a cada uno, y cada uno debe descubrir los talentos que ha recibido. Ahí están contenidos los frutos que se esperan de cada uno.

Pidamos a Señor esa capacidad, valentía y generosidad para ser capaces de ir dando nuestra vida sin mirar atrás, sino regando nuestro corazón con la Gracia recibida, por Amor, del Señor. Pidamos que nuestra oración sea cada vez más sincera, más auténtica, más profunda y confiada en la Misericordia de nuestro Padre Dios y, no perdamos la fe y la paciencia de seguir rio arriba porque nos espera nuestro Padre Dios para acogernos y darnos ese abrazo misericordioso de Amor y Felicidad Eterna. Amén.

lunes, 23 de noviembre de 2020

SEGUIR NO SIGNIFICA CUMPLIR

Lc 21, 1-4

Seguir a Jesús y ser buen discípulo no sería difícil ni presentaría muchos obstáculos si todo consistiera en cumplir preceptos y normas. El discípulo se acostumbraría a una disciplina y a una norma de vida que no le supondría mayor obstáculo que el de someterse a una disciplina que no le supone mayor exigencia. La dificultad se presenta cuando se acaban las recetas y se abre el horizonte del amor.

Un amor que exige darse; un amor que exige perdonar; un amor que exige compromiso; un amor que exige humillarse. Un amor, en definitiva, que no exige medida , sino que exige plenitud. Un amor que se entiende desde el despojo de ti mismo, de salir de tus egoísmos para darte plenamente.Un Amor como el que te dio y te da cada día Jesús.

Es entonces cuando aparece la dificultad y cuando todo se pone difícil. Y descubres que necesitas la asistencia y el auxilio del Espíritu Santo. Porque, una cosa es segura, sin Él no conseguimos nada.Todo es obra y Gracia de Dios pero, Él ha querido que nosotros colaboremos con su Gracia. Nos ha dado unos talentos y una libertad para elegir seguirle libremente, y ese es nuestro gran tesoro, tener esa posibilidad y aprovecharla abriéndole nuestro corazón. Así lo hizo aquella viuda pobre dando todo lo que tenia, y así también debemos hacerlo nosotros pero, claro, contando con la Gracia de Dios, porque solo no podemos.

Y es eso lo que te pedimos, Padre nuestro, la Gracia de renunciar a todo aquello que nos esclaviza y nos impide seguirte dándote todo nuestro amor. Amén.

domingo, 23 de agosto de 2020

SOSTÉNME, SEÑOR, CERCA DE TI

Mateo 16, 13-19 | Evangelio del dia, Evangelio, Hija de dios
Es posible que piense, Señor, que puedo conocerte a través de la Escritura y también de los libros que hablan de Ti. Incluso, por aquellos testimonios que muchos, que te han seguido, nos han dejado. Es verdad que todo eso ayuda y puede llevarme al conocimiento de Ti, pero, solo, si soy capaz de permanecer a tu lado y escuchar tu Palabra, podré conocerte hasta el punto de amarte.

Así sucedió aquella tarde cuando aquellos dos discípulos de Juan el Bautista siguieron a Jesús indicados por él. Recordamos lo que ocurrió: Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.

Jesús les invita a conocerle, a ver dónde vive y qué hace, y ellos, dice la Escritura, se quedaron con Él toda la tarde. También, hoy, Jesús nos invita a ir y conocerle y, dependerá de nosotros seguir sus pasos. Aquellos dos discípulos de Juan siguieron a Jesús y se quedaron encantados de estar con Él. Tanto que Andrés, que era uno de ellos llevó a Pedro a que conociera a Jesús.

También yo, Señor, quiero pedirte que me des la voluntad y la fortaleza para permanecer a tu lado. Hay muchas tentaciones y peligros que se interponen para que te siga, pero yo quiero seguirte. Es eso lo que te pido, Señor, permanecer a tu lado y con el corazón abierto y entregado a tu Gracia. Sé y reconozco mis pecados, mi abulia, mi comodidad y mi pereza. Necesito tu Aliento, tu Fuerza y Voluntad para, venciéndome, irme entregando a tu Amor y dándome, también por amor, a los demás. Gracias, Señor.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

INJERTADOS EN JESÚS

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No hay otra formula o alternativa que la de emprender el camino injertado en Jesús. De no emprenderlo así estamos llamados al fracaso, pues, si el Señor no construye la casa en ... - Salmo 126 -. Comprometerse en seguir a Jesús es experimentar un encuentro con Él, porque, sólo desde la experiencia del encuentro puede arrancar el compromiso de seguirle. Y, ¿qué significa seguirle?

Mejor, responderíamos a esa pregunta tratando de desvelar a que compromete el compromiso, valga la redundancia, de seguir a Jesús. Sin duda, comprometerse con Jesús es tratar con todas tus fuerzas de imitarle y de cambiar tu vida al estilo de vida de Jesús. Y eso nos descubre y deja claro que por nuestras propias fuerzas no podemos lograrlo. Necesitamos la Gracia y la fuerza del Espíritu Santo para vencer todas las ataduras, esclavitudes y egoísmos que contaminan nuestro corazón.

Nuestra miseria humana no puede limpiarse sino por la acción del Espíritu Santo. Por eso necesitamos dar un paso adelante respondiendo y dando respuesta a los talentos recibidos gratuitamente. Por todo ello, y consciente de nuestras miserias humanas y de nuestra incapacidad de responder por nuestras propias fuerzas, te pedimos, Señor, la Gracia necesaria para, injertado en Ti, discernir nuestras capacidades, tanto intelectuales como materiales, para, poniendo en el centro de nuestro corazón, nuestro seguimiento a Ti, compartir todo lo recibido al servicio de los más pobres y necesitados. Amén.

viernes, 27 de septiembre de 2019

¿QUÉ SE PIENSA DE JESÚS?

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HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 


Es bueno detenerse y observar que se piensa de Jesús a tu derredor. ¿Qué dicen los que están a tu lado y con los que te relaciones cada día sobre la Persona de Jesús? La respuesta no es muy alentadora, pues igual que les pasó a los apóstoles también nos ocurre hoy a nosotros. Unos ni se pronuncian o, quizás no le conocen, y ni siquiera han oído hablar nada o mucho de Él; a otros no les convence y lo toman como cuento o leyenda; otros les simpatizan y creen, pero se lo fabrican a su estilo y manera. Y otros se acercan, le oyen, tratan de escucharle y vivir su Palabra y van creyendo en Él.

La cuestión es encontrar tu ubicación y descubrir en que situación de las descritas anteriormente te encuentras. O quizás otras que no hayamos dicho. De cualquier manera te invitamos a dar una respuesta sincera sobre lo que tú piensas de Jesús. Yo también doy la mía y puedo decir que está sumergida en estas reflexiones de cada día en las que trato de esforzarme en seguir a Jesús y vivir en su Palabra.

Para mí, coincidiendo con Pedro, es el Mesías, el Hijo de Dios Vivo, el Cristo de Dios, tal y como dice Pedro. Sin embargo, tengo que confesar que me siento inquieto y preocupado, porque no sé si esa fe que comparto es una fe madura o está todavía en proceso. O, quizás, se ha quedado infantilizada y acomodada y ha dejado de crecer. Por eso, Señor, no quiero quedarme parado en mi fe. Quiero seguir avanzando y llegar al compromiso de dar todo lo que, de tu Manos generosa he recibido, hasta el extremo de entregar mi vida por se coherente con mi fe en tu Persona, el Hijo de Dios.

Porque, Tú lo has dado todo hasta el extremo de entregar tu Vida por la mía. Y lo has hecho sin condiciones y sin pedirme nada a cambio. Sin embargo,  sabías y sabes que con eso me has salvado y me has dado la felicidad. Yo, Señor, quiero corresponderte en esa medida, aunque sé que nunca podré alcanzar tu Gracia y tus regalos ni merecer nada, pero quiero ponerme en tus Manos y seguir tu camino hasta el extremo también de entregar mi vida. Dame, Señor, la luz para entenderlo y la fortaleza para llevarlo a cabo siguiendo y viviendo en tus mandatos. Amén-

lunes, 20 de agosto de 2018

SÓLO DIOS ES BUENO

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Nadie alcanza la bondad de Dios. Sólo Dios es bueno y, nosotros, pecadores y limitados tenemos y debemos  esforzarnos en imitarle como los niños imitan a sus padres. Imitarle adheridos a Él y asistidos por su Gracia. Para eso se ha quedado el Espíritu Santo, recibido en nuestro bautismo, y por el que recibimos los dones para dar los frutos que nos abrirán las puertas del cielo.

No podemos, pidamos al Señor esa sabiduría y fortaleza, quedarnos en simples y meros actos de cumplimientos. Sin ninguna duda que el decálogo nos marca un camino y nos orienta a darle una buena actitud e intención a nuestros actos, pero no a marcar un límite de nuestro amor y quedarnos tan tranquilos. Nuestro amor no tiene fondo ni profundidad. Está siempre creciendo y lo hace en la medida que tratamos de amar como nos ama el Señor.

En Él estaremos siempre, por su Gracia, creciendo y siendo cada día más perfectos, a pesar de nuestros retrocesos, nuestras caídas y pecados. La Misericordia de Dios es Infinita y siempre que nosotros estemos dispuestos a levantarnos y comenzar, el Corazón del Señor se hace pura y grande Misericordia que nos acoge y nos perdona - Lc 15, 11-32 - y nos fortalece para continuar y seguir la lucha. Porque, este mundo es un constante y peregrino camino de lucha cada día.

Seguir al Señor es postergar todo lo que nos impide verle cuando levantamos la mirada; seguir al Señor es apartar, como si por un bosque camináramos, toda hierba y matorral que nos impiden ver la huella que nos señala el Señor. Seguir al Señor es tenerlo, desde que nos levantamos hasta que volvemos a cerrar los ojos en el sueño, como la principal prioridad a seguir y a hacer vida en nuestra vida. Seguir al Señor es reconocer nuestra pobreza y nuestras limitaciones y suplicarles que nos dé la Gracia y la Fortaleza para nunca perderlo de vista.

Por eso, Señor, en este momento y desde este rincón de oración, elevamos nuestras plegarias para pedirte y suplicarte que llenes nuestros pobres y limitados corazones de sabiduría, de fortaleza, de humildad y de capacidad de servicio por amor. Amén.

domingo, 14 de enero de 2018

DANOS SABIDURÍA SEÑOR PARA SABER ENCONTRARTE

Supongo que soy cristiano, y se supone que sigo a Jesús, pero, ¿realmente que busco en Jesús? ¿Busco la salvación?; ¿busco seguridad y paz? ¿busco librarme de enfermedades y accidentes en esta vida? ¿Por qué busco al Señor? ¿Realmente me doy cuenta de quien es? Estas y otras preguntas nos pueden ayudar a encontrarnos con el verdadero Jesús.

Como nos es difícil responder, y no porque no queramos hacerlo, sino porque no sabemos y nos resulta casi imposible hacerlo, buscamos, Señor, tu ayuda y que, en el Espíritu Santo, nos guíe y nos ilumine para poder conocerte y encontrarte. Tal y como hicieron aquel día Andrés y Juan siguiendo la advertencia y consejo de Juan el Bautista. Sí, nosotros creemos que Tú eres el Mesías, pero necesitamos tu Gracia para poder experimentarte cercano y revitalizar fuertemente nuestra fe.

Queremos, Señor, saborear ese encuentro contigo y fortalecernos en la fe, tanto de palabra como con obras. Queremos quedarnos contigo, no sólo una tarde, sino para siempre. Sabemos que el camino no será fácil. Conocemos como lo han recorrido otros que te ha seguido, y lo bien que lo han hecho, pero también los malos momentos, sufrimientos y dudas por las que han pasado. Quizás eso nos da miedo, y no paraliza un poco o no nos deja entregarnos como nos gustaría.

Danos, Señor, la fuerza y la voluntad de confiar con más determinación y empeño. Danos la paciencia y la esperanza de hacerlo con alegría y gozo y la perseverancia de sostenernos, a pesar de las dificultades, siempre firmes. Conocemos que el camino está lleno de tentaciones y de peligros, pero confiamos que tu Gracia nos desbordes como ocurrió con Andrés y Juan, y, más tarde Simón, avisado por su hermano Andrés. 

Danos, Señor, el entusiasmo de Juan y Andrés para llevar también nosotros la experiencia de ese encuentro contigo a los demás y contagiarles de ese entusiasmo que Tú nos contagia y nos llena de alegría y gozo. Amén.

martes, 9 de enero de 2018

TU PALABRA ME LLENA DE ESPERANZA

Gracias, Señor, porque tu Palabra me llena de asombro y esperanza. Tu forma de decir las cosas es diferente, porque lo que dices lo haces. Tus Palabras desprenden seguridad y confianza y nos invaden de paz y sosiego. En el Evangelio de hoy, Marcos describe tu forma de enseñar y hacer y cómo hasta los espíritus inmundos te obedecen.

Todos quedan admirados de tus Palabras y de tus obras. No sólo enseñas, sino que haces y cumples lo que dices. Eres diferente y único como corresponde a tu dignidad de Hijo de Dios. Eres el Mesías, el enviado a rescatarnos de la esclavitud del pecado. Y eso me llena de esperanza y me da confianza y seguridad. 

Aprovecho, Señor, para pedirte perdón por todos mis pecados y para rogarte que me libres de las fuerzas del mal. Porque, quedándome sólo seré presa de su poder y no podré liberarme del pecado. Necesito estar junto a Ti y abierto a tu Gracia para ser iluminado y caminar por la senda de la verdad, justicia y amor. En Ti, Señor, pongo toda mi confianza y esperanzas. Te pido que limpies mi vida de todo pecado y me libres de las tentaciones que me inducen al mal y a separarme de Ti.

Yo, Señor, quiero asombrarme, pero no quedarme en la pasividad y en el asombro. Quiero ponerme en camino y seguirte y acompañarte en tu camino del anuncio de la Buena Noticia de Salvación. Límpiame de todos los malos espíritus que me amenazan y acechan con tentarme y desviarme del buen camino. Protégenos, Señor, y aparta de cada uno de nosotros esas fuerzas del mal que quieren separarnos de Ti.

Yo, Señor, confío en tu Palabra y quiero seguirte. Sé de mis limitaciones y mis pecados, pero también conozco tu Misericordia y tu Amor. Y en Ti, Señor, me abandono confiado en tu Misericordia y tu Amor. Amén.

jueves, 30 de noviembre de 2017

¿CÓMO SEGUIRTE, SEÑOR?

Decimos muy a la ligera, quiero seguirte, Señor. Pero, ¿nos hemos parado a reflexionar sobre que significa y cómo hacer el seguimiento? Porque, es fácil decir que te sigo, Señor, pero, luego, lo hago de la manera que a mí me parece y a mis gustos y conveniencias. Yo elijo mi misión y lo que menos lata me da. Sería importante mirar hoy para ese lado del significado de mi seguimiento.

Porque, seguir es más duro de lo que pensamos. Seguir, según el diccionario, significa: Ir después o detrás de alguien. Ir en busca de alguien o algo; dirigirse, caminar hacia él o ello.  Proseguir o continuar en lo empezado. Ir en compañía de alguien. Vine con él y le seguí siempre. Cada una de estas definiciones tiene una gran significación e importancia. 

Y a la luz de estas significaciones me puedo preguntar: ¿Voy yo realmente detrás de alguien? ¿Voy yo en busca de alguien? Realmente, ¿camino hacia él? ¿Soy constante y continúo en lo empezado? ¿Soy consciente de que me acompaña alguien? ¿Estoy con él y lo sigo siempre? 

Las respuestas a estas preguntas, reflexionándolas con seriedad, compromiso y verdad, pueden darnos la medida de nuestra fe y perseverancia. Pueden descubrirnos la actitud de nuestra disponibilidad y entrega a dejarnos convertir por el Señor. Es evidente que Andrés, Simón, Santiago y Juan tuvieron esas respuestas y esos compromisos. También sabemos que no todo fue camino de seguimiento llano. Hubo dificultades y adversidades; hubo oscuridades y confusiones; hubo ignorancia e incomprensiones, y hasta negación y abandono, pero, la paciencia y perseverancia dan sus frutos, y se hizo la Luz después de Pentecostés. Las mentes se abrieron y gozaron de la ilusionante gloria de la Resurrección.

Quizás esos pasos nos sirvan para también nosotros plantearnos nuestro seguimiento. Jesús, el Señor, es el artífice y el que hace el milagro de transformarnos. A nosotros sólo nos queda la obediencia, el perseverante seguimiento y la disponibilidad para que Él decida nuestro cambio. Pero, claro, tenemos que sostener nuestra lámpara encendida. Pidamos perseverantes esa Gracia. Amén.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

LA RENUNCIA ES LA LUCHA DE CADA DÍA

Somos invitados al Banquete cada día. Con la noche termina un día, pero con el amanecer empieza otro. Así vamos recorriendo el camino de nuestra vida. Y cada día es una lucha entre la renuncia y la aceptado. Porque hay muchas tentaciones que se nos presentan cada día y que nuestro corazón detecta que son malas, posesivas y egoístas. En él están escrita las buenas y las malas, y sabemos diferenciar lo bueno de lo malo, o en su lugar, discernir y preguntar.

Posiblemente, algunas veces tendremos dudas, pero otros podrán sacarnos de ellas. El discernimiento nos ayuda a distinguir lo bueno de lo malo, y la oración nos ayuda a aclararnos. El Espíritu Santo nos asiste y nos va aclarando el camino. Lo que si es cierto es que tú y yo sabemos cuando el camino se llena de piedras y no nos deja avanzar. Necesitamos limpiarlo y renunciar a todas esas comodidades y egoísmos que nos tientan con sentarnos y pararnos.

Debemos saber medir nuestras fuerzas y cuando apartarnos o desviarnos de los peligros que amenazan con distraernos y hasta confundirnos. Pero, sobre todo, no dejar nunca la poderosa arma de la oración, ella nos hace fuerte y nos llena de luz y sabiduría para discernir bien y saber la medida de nuestras fuerzas. Luego, la voluntad, otra de las grandes virtudes que tenemos, nos libera de seguir ese camino peligroso y optar por el verdadero y auténtico que es Xto. Jesús.

Él es nuestra Referencia y nuestra Salvación. Repetidas veces nos ha llamado e invitado y nos ha dicho que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Pues, no perdamos ni un instante de pedir fuerza y voluntad para renunciar a todo aquello que el mundo nos presenta como excusa y justificación para seguir sus pasos, y seamos firmes y dispuestos a no perderlo nunca de vista. 

Él debe ser nuestra prioridad en todo, incluso antes que nuestra vida, porque, Él es realmente la Vida, y sin Él estamos muertos. Pidamos ser fuertes para renunciar a todo aquello que nos separa de Él. Amén.

domingo, 4 de septiembre de 2016

SEGUIRTE, SEÑOR, A PESAR DE MUCHOS TROPIEZOS EN EL CAMINO



No es fácil seguirte, Señor. Está a la vista de todos que son muchos los que desisten y se retiran. Incluso los que, entusiasmados, te acogen con alegría y rebozante felicidad, pero, al parecer es flor de un día. Son plantas sin raíces profundas y al menor contra tiempo se desvanecen y abandonan.  No lo imaginamos, sino que lo vemos con frecuencia.

En tu mismo grupo sucedió eso. Hubo quien se decepcionó y no supo comprenderte. Pero, lo peor, que perdió toda esperanza. Nosotros hoy queremos pedirte que eso no nos suceda. Somos conscientes de nuestros rechazos y rebeliones a tus planes. No los comprendemos, porque queremos anteponer los nuestros, pero, Tú sabes que queremos seguirte y hacer tu Voluntad. 

Transformanos y danos la sabiduría salomónica con la que podamos discernir y estar de acuerdo contigo, porque todo lo que viene de Ti, Señor, es lo bueno y lo que nos conviene. Y, a pesar de nuestras rabietas, nuestros desengaños, nuestras necedades e ignorancia, no permitas Señor que te dejemos y que nos volvamos indiferentes a tus proyectos con nosotros.

Cuan grande es tu Misericordia, Señor. Me da vergüenza de ser tan poco y tan tonto. De ser tan necio y tan idiota, por desestimar una y mil veces tu amor y tu perdón. Y, cada día, atreverme a hablarte y, al mismo tiempo, defraudarte. Perdóname, Padre, porque no merezco ser considerado como tu hijo. Y transforma mi pobre y empedrado corazón en un corazón humilde, suave, limpio, disponible, generoso y dispuesto a entregarse hasta la cruz a tu amor.

Sólo Tú, Señor, puedes hacer eso, y en ese convencimiento y esperanza, pongo cada día mis pobres y humildes esfuerzos en seguir tu Palabra y llevarla a mi vida. Amén.

domingo, 26 de junio de 2016

SEGUIR LOS CAMINOS DE JESÚS, PERO A SU MANERA NO A LA NUESTRA



Muchas veces nos olvidamos de que seguir a Jesús es hacerlo como Él quiera y nos manda, no como a nosotros se nos pueda ocurrir o nos guste. No es nada extraño que nos suceda eso, pues en el Evangelio de hoy vemos que Santiago y Juan entendían el seguimiento de otra forma. Ellos estaban dispuesto a responder a aquellos samaritanos, con fuego del cielo, que osaron no acoger a Jesús porque se dirigía a Jerusalén.

Realmente no habían entendido nada. Pero a sí nos ocurre todavía a muchos de nosotros. Confieso que muchas veces experimento esa sensación y deseos de responder con fuego, entiendase la metáfora. El camino de Jesús está marcado por el Amor del Padre que lo envía, y es ese mismo amor el que nos sostiene a nosotros cada instante de nuestra vida. 

De tal modo que si no amamos nosotros también, incluso a nuestros enemigos, no nos hemos, como Santiago y Juan en aquel momento, enterado de nada. Santiago y Juan lo llegaron a comprender, pero nosotros, que seguimos en el camino necesitamos urgentemente comprenderlo. Seguir a Jesús es poner a nuestra espalda todo lo demás. Y todo lo demás son nuestras pesadas piedras llenas de apetencias, apegos, ideas, privilegios, placeres, bienestar, comodidades y egoísmos. Jesús por encima de todo eso.

¡Claro, necesitamos tiempo y lucha diaria a cada instante! Esa es la guerra y la batalla de cada día. Pero no estamos solos. Contamos con la ayuda necesaria y suficiente:  "La Gracia de Dios", que caminando a nuestro lado, en el Espíritu Santo, nos impulsará, nos fortalecerá, encenderá nuestra corazón y nos dará la voluntad necearia para superar todos los obstáculos en cada momento.

Eso nos exige no mirar hacia atrás; eso nos exige sacar el pie que tenemos medio metido en el mundo, y estando en él no dejarnos llevar por él; eso nos exige, estando en el mundo, llevar siempre al Espíritu Santo dentro de nuestro corazón, y, abierto a su Gracia, dejarnos guiar por Él. Eso nos exige alimentarnos con la mayor frecuencia posible del Espíritu de Dios, en la Eucaristía, como buscar con la frecuencia necesaria el perdón de nuestros pecados en la Penitencia,  y del ejercicio diario de la reflexión y oración.

Pidamos esa Gracia para que podamos sostenernos con la debida perseverancia y fortaleza en el verdadero camino de salvación y seguimiento al Señor. Amén.

sábado, 11 de julio de 2015

NO ES FÁCIL SEGUIRTE, SEÑOR



Nada fácil. Sería mala señal que fuese fácil, porque, por experiencia, lo valioso cuesta esfuerzo y mucho trabajo. De tal forma que lo fácil pierde todo su valor. Es, entonces, buena señal que se haga duro y difícil intentar seguir al Señor.

Y es que experimentar darse y renunciar a tu yo y egoísmo se hace muy duro. Es complicarte la vida y luchar cada día contra tus apegos, preferencias, gustos, satifacciones teniendo en cuenta, muy en cuenta lo justo y digno del bienestar del otro. No hablamos de sufrir tú para que goce el otro. Eso sería hacer el tonto. ¡No!, se trata de que el otro, el necesitado, excluido, desposeído y pobre tengan una vida digna y al nivel que exige la propia dignidad humana.

Y simplemente por eso es necesario tu amor y el mío. Y es en esa línea donde gira tu propio despojo y tu solidaridad por compartir con el otro. Si esa actitud, que germina en el corazón de todo hombre, fuese cultivada y bien trabajada, el mundo estaría mejor. En el fondo creo que la encíclica "Laudato Sí" del Papa Francisco gira en torno a eso.

Estamos heridos y sometidos, por el pecado, al mundo en el que vivimos. Se nos hace difícil escapar a sus tentaciones, bienestar y comodidades. Nos cuesta liberarnos de sus ofrecimientos y se nos hace duro tratar de escaparnos. Es una lucha a muerte. Y experimentamos que no podemos liberarnos solos. Concluimos que nos es imposible. Y sufrimos porque experimentamos que no somos del mundo, pero estamos y vivimos en el mundo.

Ocurre que es fácil y muchas veces gozoso dejarnos conducir por los sentimientos. Por los sentimientos placenteros y que nos satisfacen y rechazar aquellos que nos exigen renuncias, solidaridad, compartir y, sobre todo, amar. Elegimos vivir en los primeros, que nos agradan y damos la categoría de justos, y consideramos los segundos como indeseables y molestosos. 

Por eso, amar como nos manda Jesús, simplemente nos complican la vida, ya que en muchos momentos no coincide no coincide con nuestros sentimientos y se nos hace cuesta arriba. Entonces experimentamos el deseo de huida, de abandono, de darlo por imposible y dejarlo. Muchos lo expresarán y experimentarán a lo largo de sus vidas en repetidas ocasiones.

Descubrimos así la necesidad de la oración, de la relación íntima con el Señor y de permanecer en su presencia. Te pedimos, Señor, la Gracia de entender estos pensamientos, y la fuerza, valor y voluntad de llevarlos, con tu Gracia, a la vivencia diaria de cada uno de nuestros días. Amén.

sábado, 23 de mayo de 2015

QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR



A pesar de mi resistencia y egoísmos; a pesar de mis planes y proyectos; a pesar de mis afanes y ambiciones, Señor, yo quiero seguirte. Quiero seguirte sin condiciones y darte las gracias por tu invitación. Porque a mí también, a pesar de mis pecados, me has invitado a seguirte. 

Te pido ayuda y fortaleza para no fallarte, porque hay días que soy capaz de dar hasta la vida, y otros que me siento débil e incapaz de dar, ni siquiera, un paso. También hay días que me resisto a tus planes, a escucharte o a seguir tus indicaciones. Hablo contigo y yo mismo me pregunto y me respondo. No te dejo ni abrir la boca. Perdóname Señor.

Lléname de tu humildad y paciencia para permanecer en tu Palabra, y atento a tu indicaciones y señales. Dame la Gracia de no desesperar, y la sabiduría de distinguir lo que viene de Ti, lo bueno, de lo que procede del Maligno y del mundo. Señor, guía mis torpes pasos y permíteme seguirte y permanecer a tu lado.

Dame la Luz de tu Espíritu y dirige mi vida para que en Él no me pierda ni me desvíe del Camino. Señor, me pongo en tus Manos confiado en tu Amor y Misericordia, abandonado a tus planes. Amén.

domingo, 4 de enero de 2015

SE HIZO HOMBRE Y VIVIÓ COMO NOSOTROS



A la hora de seguir a Jesús nos complicamos mucho la vida, pero no porque no sea complicada sino porque nos enredamos en buscar circunstancias especiales, llamativas y hasta heroicas. Y no se trata de eso. Desde mi experiencia, que ha pasado por todos esas dificultades, la cosa es más sencilla, aunque eso no signifique que fácil. Se trata simplemente de vivir al estilo de Jesús y su familia.

Convertirse consiste en seguir los pasos de Jesús, y ellos están delimitados y bien claros en la Palabra que narra su vida y su Mensaje. Jesús vive en familia, ¿y cómo vive la familia de Jesús? Una familia normal como la tuya. Con sus dificultades: perseguida, emigraciones, trabajos, y todas las cosas que suceden y pasan en familia. Incluso oscuridades, incomprensiones, silencios...etc. ¿No ocurre eso también en nuestras familias de hoy? Vivirlas con la humildad, con la paciencia, con la aceptación, alegría y confianza en el Padre del Cielo es la actitud que nos asemeja a Jesús. Sin olvidar que tenemos la asistencia del Espíritu Santo.

¿No sentimos que la vida se nos llena de gozo, de entusiasmo, de retos y alegría cada día? ¿No es hermoso y fascinante levantarte cada día en la esperanza de que haya una oportunidad para amar, ya sea dentro o fuera de tu familia? ¿No es maravilloso saberte acompañado y asistido por el Espíritu Santo que te guía y protege e impide que fracases, a pesar de que tú muchas veces no lo veas?

Pidamos al Espíritu de Dios que tome nuestro corazón y nos indique la forma y el camino de acoger, aceptar y vivir las actitudes y el estilo de vida de Jesús. Amén.

miércoles, 1 de octubre de 2014

VACIARNOS DE NOSOTROS MISMOS



Nos cuesta mucho, pero mucho desintoxicarnos de nuestra cultura, de nuestra mentalidad, de nuestras primeras actitudes mamadas en la familia que nos ha tocado vivir. De las primeras vivencias que originan actitudes y criterios en nuestra primera calle, en el barrio...etc. Nos cuesta mucho dejar de ser yo mismo para transformarme en Jesús. Diría que esa es la única y verdadera conversión.

Seguir a Jesús supone dejarlo todo, y dejarlo todo, más que bienes, dejarme yo para vivir en Él o dejarle que Él entre en mí. Eso significa estar dispuesto a no tener donde reclinar la cabeza, dejar padre y familia en un segundo lugar y priorizar a Jesús como lo primero y fundamental de mi vida. Mientras eso no suceda, seguiré nadando entre dos aguas que me confunden, que me condicionan y que me esclavizan.

Necesitamos, primero para cambiar mis actitudes, creer profundamente en Jesús. Una fe que me mueva a seguirlo tal y como Él exige. Y eso, lo sabemos, nos cuesta mucho porque el pecado nos esclaviza y nos sujeta hasta el punto de optar por nuestra manera de pensar antes que dejarme llevar por las de Jesús. Así me costará mucho ver la vida desde la Mirada y los criterios de Jesús. Priorizo primero mis ideologías y. por lo tanto, rechazo las suyas.

Danos Señor la Gracia de ver claro y de darnos cuenta de la necesidad de vaciarnos de nosotros mismos, de nuestras apetencias ,apegos e ideologías que nos impiden entender lo que Tú nos mandas, nos regala y nos señala para el camino de nuestra salvación. Amén.