Señor Jesús, Santa Marta te sirvió con amor en su casa. Ella trabajó, cocinó, atendió, y aunque a veces se sintió cansada, nunca dejó de amarte. Hoy quiero servir como ella: con el corazón, no solo con las manos. Ayúdame a hacer mi trabajo, mis tareas, mis deberes de cada día, como un regalo para ti y para los demás.
Santa Marta, tú que serviste sin quejarte, enséñame a servir con alegría. Que no busque servir para que me vean, sino por amor verdadero. A veces me canso, Señor, a veces siento que hago mucho y nadie lo nota. Recuérdame que tú sí lo ves todo, y que cada pequeño servicio tiene valor.
Ayúdame también a saber descansar, a no perder la calma y a encontrar tiempo para sentarme contigo, como lo hizo María, sin dejar de servir como Marta. Que mi servicio sea humilde, que mis manos trabajen y mi corazón esté en paz.
Santa Marta, intercede por mí, para que sirva a los demás como tú serviste a Jesús: con fe, con amor y sin cansancio. Amén.

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