Señor Jesús, Tú nos pides algo que va contra nuestra naturaleza: amar a quienes nos hacen daño, bendecir a quienes nos maldicen, orar por quienes nos ofenden. Reconozco que esto es difícil, y que solo con tu gracia puedo intentarlo.
Ayúdame a soltar el rencor que cargo en el corazón. Dame la fuerza para responder al mal con bien, para no devolver ofensa por ofensa y para tratar a los demás como quisiera que me trataran a mí.
Enséñame a ser misericordioso, como tú eres misericordioso conmigo. Que no juzgue con dureza, que no condene con facilidad, sino que perdone con la misma generosidad con la que tú me perdonas cada día.
Que mi corazón sea generoso al dar, sin esperar nada a cambio. Transforma mi manera de amar, Señor, para que sea un reflejo de tu amor incondicional. Que hoy pueda ser instrumento de tu paz para alguien que lo necesita, incluso si esa persona no lo merece a mis ojos. Amén.

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