Señor Jesús, Tú nos invitas a negarnos a nosotros mismos, a tomar nuestra cruz cada día y a seguirte con todo el corazón.
Ayúdanos a comprender que quien se aferra egoístamente a su propia vida termina perdiéndola, y que solo entregándonos por amor a Ti encontramos la verdadera vida.
Líbranos de la tentación de buscar las cosas de este mundo como si fueran lo único que importa, y recuérdanos que nada vale más que nuestra alma.
Danos valentía para no avergonzarnos de Ti ante los demás, sino para vivir con coherencia nuestra fe, sabiendo que un día vendrás en la gloria de tu Padre para dar a cada uno según sus obras.
Que sepamos cargar nuestra cruz con esperanza, confiando en que Tú caminas a nuestro lado y nos sostienes en cada paso. Amén.
