Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

viernes, 12 de febrero de 2021

LA NECESIDAD DE ABRIR MI CORAZÓN A LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO

 

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 

 

El peligro está siempre presente. Necesitamos abrirnos - effetat - a su acción y dejarnos guiar. Precisamente, esa necesidad de ser guiados supone que hay peligros que nos acechan y nos proponen nuevos caminos u otras maneras de interpretar la Palabra que, Tú, Señor, nos ha dejado y para lo que te quedas en el Espíritu Santo que nos defiende, nos protege y nos va guiando en la evolución  e interpretación de tu Palabra.

Porque, los tiempos evolucionan y las actitudes y costumbres también. De la misma forma, las leyes, sin dejar lo fundamental - el amor y la misericordia, mostrada por Ti, Señor - también cambian.

 En tu tiempo, Señor, salvarte a una mujer adultera - Jn 8, 1-11 - de morir lapidada - era la ley del aquel tiempo -, pero, hoy no parece que se pueda ni se tenga que matar a una mujer que haya pecado de adulterio. Hoy no pasa nada aunque el pecado está presente, pero, Tú también, para darle tu misericordia y perdón y encomendarle que no peque más.

Sin embargo, se hace necesario el arrepentimiento. Eso es lo fundamental. Sabemos que el Señor nos perdona, pero necesitamos, primero creérnoslo - Mc 2, 1-12 - y luego arrepentirnos para que la Misericordia de Dios haga efecto en nosotros. Y eso, de alguna manera, significa abrirnos a esa Misericordia que el Señor nos regala. De eso se trata, y eso es lo que hoy, postrado ante Él, le pedimos. Danos, Señor, la humildad de reconocer tu Misericordia y limpiar nuestros corazones aceptándola y acongiéndonos a ella. Gracias, Señor.

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