Al tocar la luz del día mis ojos, Señor, mi corazón se levanta hacia Ti en busca de tu mirada. Escucha las palabras de quien siente la vida de nuevo, y estate atento, Señor, cercano a mi mano abierta. Da respuesta a mi pregunta; ayúdame en mi inquietud, Tú que eres mi Señor, en quien yo confío.
A Ti abro mi ser, mis ganas de vivir, mi despertar; de mañana en tus manos pongo mis miedos, mis ilusiones; de mañana, en tus ojos pongo la sinceridad de mi búsqueda. De mañana en tu camino, quiero dirigir mis pasos. Oye mi voz, Señor, Tú que eres bueno y compasivo, y alienta mi vida que busca en Ti luz y calor.
Mira, Señor, mi corazón pobre, que busca abrigo en tus manos; toma mi arcilla y moldéala según los proyectos que tienes para mí este día. Quiero estar ante tus ojos y dejarme llenar por tu mirada; delante de tus ojos, Señor, me siento pequeño y frágil. Derrama al comenzar la mañana tu ternura y tu bondad para que mi corazón se sienta fuerte y animoso. Amén.

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