Así soy Señor: débil y fuerte a la vez. Así es mi corazón: valiente y cobarde a un tiempo. Mis días son cartas de amor y egoísmo.
Sé que me quieres, Señor, y que nada ni nadie puede separar tu amor de mi pobreza.
Te doy gracias porque cuentas conmigo Señor para cuidar a tus hijos, para mostrarles tu amor.
Te seguiré, Señor, envíame, aunque me ciñan las incomprensiones y me conduzcan al dolor que menos quiero.
Dame la fuerza de tu Espíritu Santo, para ser fiel. Solo no puedo. Amén.