Señor, eres mi respuesta a la necesidad, mi refugio en las tormentas que pasan por mi vida, mi consuelo ante la tristeza y mi fortaleza ante mi debilidad.
Señor, gracias porque todo es por tu gracia y tu amor. Espíritu Santo, ayúdame a que la gracia entre en mi corazón y que la Palabra se avive en mi. No permitas que me cierre a las palabras del Señor y que me aleje de Él.
Gracias, Señor, por la fe recibida que me has dejado como la mejor herencia para fortalecer mi vida cada día.
Gracias, Señor, por la vida, por mi familia, por mi hogar, por mis amigos, porque me permites compartir todo lo que Tú nos provees con ellos. ¡Gracias, Señor, por tu infinita bondad! Amén.
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