Padre santo, recibe nuestros ramos y conviértelos en gestos de bondad que hagan de nuestra casa un lugar de paz y acogida.
Señor Jesús, que entras en Jerusalén para entregar la vida, entra también en nuestro corazón: rompe el orgullo, siembra tu mansedumbre y enséñanos a seguirte con fidelidad en la cruz y en la luz. Espíritu Santo, fortalece nuestra fe para confesar con la vida: “Bendito el que viene en nombre del Señor”.
Virgen María, Madre fiel, acompáñanos en esta Semana Santa y condúcenos con esperanza hasta la Pascua. Amén.
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

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