Señor Jesús, hoy nos recuerdas que la santidad es para todos y que el camino de la felicidad es el de tu Evangelio.
Danos un corazón humilde, que confíe solo en ti.
Consuela a quienes sufren y haznos cercanos a su dolor.
Quita de nosotros la violencia y el orgullo.
Haznos valientes para defender a los más débiles.
Enséñanos a perdonar como tú nos perdonas.
Purifica nuestra mirada y nuestras intenciones.
Haznos constructores de paz en casa, en el trabajo y en el mundo.
Danos fortaleza para ser fieles a ti, cueste lo que cueste.
Que, siguiendo tus pasos, lleguemos a gozar con todos los santos de tu alegría eterna. Amén.


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