Me enreda el ambiente, me arrastra con sus redes. Y me olvido de ti, y de nuevo me siento abatido y vacio. ¿Quién o qué cosa llenará mi vida? Y en este silencio me doy cuenta de que TÚ eres mi respuesta.
Gracias Señor, por esos brazos siempre abiertos que me tiendes. Gracias por tu perdón. Gracias por ese saber que siempre estás cerca. Sólo en ti encuentro sentido a la vida. Amén.
