Nunca estás solo.
Cuando necesites ayuda, acude a quien nunca te deja. Aunque te imagines solo ante la adversidad, el cielo te rodea.
Cuando no puedas seguir, confía en Dios.
Cuando te sientas perdido, dale la mano a Jesús.
Cuando estés angustiado, acude a María.
Cuando necesites consuelo, reza.
Cuando no veas el camino, pide luz al Espíritu Santo.
Cuando tengas que decidir, escucha a Jesús.
Llama a tu Ángel de la Guarda y dile: cuídame.
Cuando caigas, pide a Jesús fuerzas para levantarte y seguir.
Cuando te sientas solo, pon la mano en tu corazón: Dios está contigo. Amén.
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

No hay comentarios:
Publicar un comentario