Señor, enséñanos a orar sin olvidar el trabajo.
A dar sin mirar a quién.
A servir sin preguntar hasta cuando.
A sufrir sin perder la fe.
A progresar sin perder la simplicidad.
A hacer el bien sin pensar en resultados.
A disculpar sin condiciones.
A marchar para el frente sin contar los obstáculos.
A creer sin malicias.
A escuchar sin herir.
A comprender al próximo, sin exigir entendimientos.
A respetar a los semejantes sin reclamar consideraciones.
A dar lo mejor de nosotros.
Enséñanos también la ejecución del propio deber, sin cobrar reconocimiento. Amén.
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

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