Señor, quiero vivir confiado en ti.
Tú conoces mi futuro, mis miedos y lo que aún no logro entender. Cuando me asalte la preocupación por lo que vendrá, recuérdame que estás conmigo hoy, en este momento, y que eso basta.
Suelto lo que no puedo controlar: mi salud, mi familia, mi trabajo, mis planes. Los pongo en tus manos, porque tú cuidas de mí más de lo que yo mismo sé hacerlo.
Cuando llegue la duda, dame paz. Cuando llegue la prueba, dame fortaleza. Cuando no vea el camino, dame fe para dar el siguiente paso.
Que mi confianza no dependa de que todo salga como yo quiero, sino de saber que tú eres bueno y fiel. Amén.

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