Jesús, tú nos has regalado una viña: nuestra vida, nuestros talentos, nuestros amigos, nuestro tiempo.
A veces actuamos como si todo fuera solo nuestro, y nos quedamos con los frutos sin acordarnos de quién nos lo dio todo.
Perdónanos cuando no escuchamos, cuando pasamos de los demás, cuando dejamos fuera a quien no encaja o no nos conviene.
Tú fuiste rechazado y te convertiste en la piedra sobre la que todo se sostiene. Ayúdanos a construir sobre ti, y no sobre apariencias o lo que piensen los demás.
Que sepamos servir sin esperar nada a cambio, que defendamos al que está solo, que seamos sinceros, valientes y alegres.
Gracias porque confías en nosotros, aunque fallemos, y nos das siempre otra oportunidad. Aquí estamos, Señor: cuenta con nosotros.
Amén.

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