Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.
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lunes, 3 de febrero de 2020

DE ANIMALES Y PERSONAS

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Estamos comprobando que hemos avanzado muy poco en cuanto se refiere al aspecto humano y al valor de la dignidad de la persona. Hoy está, quizás más avanzado que antiguamente, el aprecio y valor de los animales hasta el punto de que parece que tienen más derechos o, al menos iguales, que la persona humana. Se puede condenar a una persona por un descuido o mal trato a un animal. Es verdad, y no queremos que se nos interprete mal, que los animales deben ser bien tratados y cuidados, pero nunca superiores al hombre ni antes que el hombre. Incluso en lo concerniente al valor económico.

Los animales han sido creados para provecho del hombre y para servir al hombre. Esto significa también que el hombre tiene el deber de cuidarlos, protegerlos y darle el provecho apropiado para beneficio del hombre, sin llegar a mal tratarlos. Igual que, de la misma forma, tiene el deber de cuidar el medio ambiente y la naturaleza que le ha sido dada para su provecho y cuidado.

Por todo ello, le pedimos al Señor que nos dé la fortaleza y la sabiduría para poner siempre las cosas en su justo medio y darle el verdadero sentido para el que han sido creadas. Nunca podemos valorar más a los animales que a los hombres y mujeres creados a imagen y semejanza de Dios tal y como ocurrió con aquellos gerasenos que prefirieron el valor económico que representaban los cerdos antes que el bienestar y la curación de aquel endemoniado.

Pidamos al Señor que nos dé la sabiduría de saber entender esto y de dar siempre preferencia al hombre, criatura preferida por Dios y creada a su imagen y semejanza. Y para lo que ha enviado a su único Hijo, para, entregando su vida voluntariamente, liberar a los hombres de la esclavitud del pecado y de la muerte, dándole la Vida Eterna. Amén.

martes, 14 de enero de 2020

TÚ, SEÑOR, DAS VALOR A MI VIDA

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Mi vida no vale por lo que tengo o por el lugar relevante que puedo tener en la sociedad en la que vivo, sino, simplemente, por lo que soy. Es decir, mi vida vale porque Dios me ha dado la dignidad de ser su hijo y, como hijo de Dios, igual a todos los hombres en dignidad y derechos. 

Los derechos humanos no me vienen por la ley, que hoy es y mañana puede cambiar por el capricho o interés de los hombres, sino por Alguien que está antes de la ley y me da esa dignidad.

El hombre tiene derecho a ser libre, a la vida y a decidir su camino. Y esa dignidad le viene dada por el hecho de ser persona humana. Es antes y está por encima de la ley. No cabe ninguna duda que esa dignidad le viene gratuitamente y sin merecerla desde arriba y que los hace a todos iguales y con los mismos derechos humanos. Por todo ello damos gracias a Dios.

Y le pedimos que nos de la sabiduría y la voluntad para corresponder a esa dignidad de hijos suyos que hemos recibido sin merecerlo. Te pedimos, Señor, coherencia de nuestras palabras con nuestra vida y que seamos fieles y responsables con el compromiso de nuestro bautismo. Un bautismo donde nos has nombrado, Señor, hijos predilectos tuyos y nos ha enviado al Espíritu Santo para, que como con Jesús, tu Hijo predilecto, nos guíe y nos dirija por el camino que nos lleva a Ti.

Señor, conscientes de que no merecemos tanta Gracia ni tu Misericordia, te pedimos perdón por todos nuestro pecados y, postrados humildemente a tus pies, imploramos fortaleza y paciencia para, con la fuerza del Espíritu, sostenernos en tu Voluntad y perseverar coherentemente en tu Palabra. Amén.

lunes, 8 de agosto de 2016

POR TU PASIÓN Y MUERTE, SEÑOR, NOS HAS SALVADO EN TU RESURRECCIÓN



Ser hijos de Dios es el privilegio y el honor más grande de este mundo, y también del prometido. Porque siendo hijos de Dios gozaremos eternamente de su presencia y en su plenitud. Por eso, Señor, te doy gracias eternamente porque me aceptas como hijo y me amas como Padre.

Un Padre que me das la herencia, la herencia de tu Gloria y coheredero con tu Hijo Jesús si, injertado en Él, padezco con Él a fin de que también sea glorificados con Él. Y eso lo haces extensivo a todos, porque somos todos hijos tuyo, Padre del Cielo.

Estamos, pues, salvados. Lo deciamos el otro día y, en el Evangelio de ayer domingo, nos lo repite de nuevo el Señor: «No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino (Lc 12,32-48). Y es que el Reino de Dios es el Señor Jesús, que ha venido para, en nombre del Padre, entregarse a una muerte de Cruz, que hoy nos la descubre, para pagar el rescate y librarnos de nuestros pecados y darnos la salvación.

Te damos gracias, Señor, poque no hay privilegio mayor. Te damos gracias, Señor, por el privilegio de darnos la enorme grandeza de ser verdadero hijos tuyos. Te damos gracias Señor por darnos tan alta y grande dignidad. Y te pedimos que nos des la sabiduría y la voluntad para superar todos los obstáculos que nos ayuden a ser digno de tan alto galardón y ser fieles a tu Palabra y Voluntad.

Danos, Señor, la fortaleza de responder a tu Misericordia y Salvación siendo buenos hijos. Hijos que cumplan tus mandatos y tus exigencias de amor, que no es otra cosa que simplemente hacer lo que más nos conviene, que es amar. Porque sólo amando encontraremos esa gozosa felicidad que buscamos desesperadamente y que por tu Misericordia y Bondad encontramos en Ti. Gracias Padre. Amén.