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UN RINCÓN PARA ORAR

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viernes, 30 de septiembre de 2016

SEÑOR, CONVIERTE MI CORAZÓN

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS




A veces no se trata solamente de oír, sino de tener la sensibilidad de darnos cuenta de nuestra propia realidad. Todo no consiste en entender, sino de convertir nuestro corazón de piedra en un corazón de carne inocente, pobre, pequeño y humilde. Un corazón de niño. Ya en una ocasíón lo dijo Jesús, Mt 18, 3.

Posiblemente no entendamos lo que es orar, porque, quizás, sin darnos cuenta, entendemos que es estar, concentrado, en actitud de recogimiento y atención y hasta sientiendo gozo. No decimos que eso no sea, pero si decimos que somos muy proclives a distraernos, a perder la concentración y hasta no apetecernos orar. Y nos cuesta mucho pasar un rato con el Señor. Y hasta, me atrevo a decir, que el Señor lo sabe.

En cierta ocasión le pregunté a un padre prior de los Benedictinos que en la oración tendríamos que sentir gozo, y que si no era así algo sucedía. Y creo recordar que él asintió, aunque no lo que me dijo. Y supongo que todo eso es cierto y verdad. Pero lo importante en la oración es nuestra voluntad decidida a orar, a estar con Dios. 

Es el tomar conciencia y darnos cuenta que Dios es lo primero en nuestra vida y al que dedicamos nuestro tiempo. Un tiempo importante de cada día. Ponernos a orar, es decir, a hablar con Dios, es ya oración. Obligarnos a estar un rato con el Señor, a pesar de que se nos vaya el santo al cielo y nos distraígamos, es oración. Orar es la decidida voluntad de querer hablar y escuchar. Sobre todo escuchar lo que Dios quiere de mí. A pesar de todos mis defectos y distracciones.

Posiblemente, eso les faltó a esas ciudades de Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm. Su gente no supo o no quiso o no tuvieron voluntad de escuchar a Jesús. ¿Nos ocurre a nosotros lo mismo? Tratemos de hacer silencio en nuestro interior y voluntariamente, porque queremos, a pesar de nuestros despiste, permanezcamos en silencio a la escucha de lo que Dios nos quiere decir. Seguro que empezaremos a entenderle y conocerle, y también a obedecerle. Tengamos confianza en el Espíritu de Dios. Amén.

1 comentario:

Salvador Pérez Alayón dijo...

Buenos días a todos, en breves momentos rezaremos el santo Rosario. Invitamos a todos a acompañarnos y unirnos, junto a María, la Madre de Dios, para pedir por la defensa de la vida, la familia y la paz.

Un fuerte abrazo a todos en Xto. Jesús.