Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

miércoles, 11 de octubre de 2017

SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR

Hablar con mi Padre Dios me exige perdonar. Es algo que se produce en el mismo momento que contacto con Él, porque, Él es la misma Misericordia. Y no cabe ni puedo pedirle misericordia cuando yo no estoy dispuesto a darle a los que me ofenden. Es algo consustancial con la misma oración filial con el Padre. 

El recibir su perdón misericordioso me descubre y exige darlo yo también a los que me han ofendido. Está implícito ahí, y no puedo recibir el perdón si yo no estoy dispuesto a darlo. No hace falta descubrirlo, porque se revela simultáneamente al perdón recibido. Viene adjunto, diríamos en término coloquial, a la misericordia recibida.

Tú experimentas que, en la medida que tú perdones serás perdonado. Son Palabras del mismo Jesús que nos da pauta y camino en la parábola del siervo sin entrañas -Mt 18, 21-35- donde nos descubre la necesidad de perdonar y en la medida que debemos hacerlo. No podemos imaginar a un padre que no perdone a todos sus hijos, ni tampoco a unos hijos que, perdonados por su padre, no se perdonen entre ellos. No cabe entenderlo de otra forma, ni tampoco excluirlo, porque al hacerlo nuestra propia conciencia nos excluye también a nosotros.

El perdón es la máxima expresión del amor, porque quien perdona, ama. El perdón te regala la oportunidad de corregirte, de enmendarte y de levantar tus fracasos para convertirlos en éxitos regados por la Gracia de Dios. Y, supuesto el perdón, todo lo demás toma color y se llena de Gracia, porque, perdonando estamos amando y santificando al Señor. Estamos haciendo presente su Reino y cumpliendo su Voluntad y abiertos a recibir toda su Gracia y alimento que necesitamos para permanecer en Él.

Danos, Señor, esa sabiduría, paciencia, fortaleza y paz, para poder perdonar de la misma forma que Tú nos perdona a cada uno de nosotros. Reconocemos que, solos no podemos, pero contigo todo es posible. En eso confiamos y en Ti, Señor descansamos. Amén.

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