Señor, dame la paciencia que necesito hoy. Enséñame a esperar sin angustia, a responder sin ira, a confiar cuando no entiendo tus tiempos.
Cuando me sienta agotado o desesperado, recuérdame que tú también esperas conmigo.
Ayúdame a ver cada momento difícil como una oportunidad para crecer en fortaleza y amor.
Que mi corazón se calme cuando todo parezca ir despacio, que mi lengua guarde silencio antes de la palabra dura, que mis manos actúen con serenidad, no con prisa.
Dame paciencia con los demás, y también paciencia conmigo mismo, porque sé que también estoy aprendiendo. Amén.
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina
