Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

viernes, 23 de noviembre de 2018

DENTRO DE MI CORAZÓN TE HAGO UN RINCÓN, SEÑOR.

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HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS. 

En el templo me reuno con mis hermanos. Se supone que todos los que vamos al templo debemos ir con esa intención. O, al menos, con esa conciencia de que si tenemos un mismo Padre, somos hermanos. Y eso debe animarnos a saludarnos, a tratarnos como personas y a respetarnos con todos nuestros derechos como se deriva del hecho de ser persona. Pero, ¿sucede eso así?

Posiblemente, no hacemos del templo casa de verdadera oración, porque cuando vamos al templo por libre y no tomamos conciencia de quien nos convoca y nos une, nuestra oración quizás no sube al Padre. Se da, incluso la oportunidad de vernos en la calle y ni siquiera saludarnos. ¿Qué clase de hermanos somos? ¿Cómo es posible que tengamos el mismo Padre y vayamos, incluso sentados uno al lado del otro, y no nos saludemos en otro lugar? ¿Qué clase de hermanos somos?

Todo eso debemos irlo cambiando, porque si el templo es casa de oración, es lugar para hacernos más fraternos y vivir en la Voluntad de Dios. ¿No te parece? De otra forma, nuestros encuentros con Dios en el templo no llegan a ser verdaderos encuentros, pues si excluimos a los hermanos también excluimos a Dios. En eso basamos nuestra oración de petición hoy. Quiero hacerte un lugar dentro de mi corazón, un rincón especial y el más importante, para que desde ahí Tú dirijas mi vida según tu Voluntad.

Te lo pido todos los días varias veces cada vez que rezo el Padrenuestro, pero, confieso, que muchas veces no soy consciente. Hazme, Señor, consciente de ello y, sobre todo, que ese perdón y hacer tu Voluntad sea real y práctico cada instante de mi vida en mi vida. 

Esa es mi petición hoy, que uno a todos mis hermanos que visiten este humilde rincón y lean esta humilde reflexión. Y que, a pesar de estar lejos en la distancia, si en lo virtual nos unamos en la oración de cada día y espiritualmente nos ayudemos a ser más consciente de esa necesidad fraterna de unos para con otros. Amén.

jueves, 22 de noviembre de 2018

SANTA CECILIA, VIRGEN Y MÁRTIR (Laudes)

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Himno

Nos apremia el amor, vírgenes santas;
vosotras, que seguisteis su camino,
guiadnos por las sendas de las almas
que hicieron de su amar amor divino.

Esperasteis en vela a vuestro Esposo
en la noche fugaz de vuestra vida,
cuando llamó a la puerta, vuestro gozo
fue contemplar su gloria sin medida.

Vuestra fe y vuestro amor fue fuego ardiente
que mantuvo la llama en la tardanza,
vuestra antorcha encendida fielmente
ha colmado de luz vuestra esperanza.

Pues gozáis ya las nupcias que el Cordero
con la Iglesia de Dios ha celebrado,
no dejéis que se apague nuestro fuego
en la pereza y sueño del pecado.
 

Demos gracias a Dios y, humildemente,
pidamos al Señor que su llamada
nos encuentre en vigilia permanente,
despiertos en la fe y en veste blanca. Amén.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

UN MUNDO EN COMPETENCIA

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Todo gira a nuestro derredor en relación a la economía. Una economía que establece competitividad y lucha, y se lleva el gato al agua el más fuerte o el que gana más. El poder está en el que tiene más dinero. Y el dios es don dinero. Por lo tanto, utilizamos todo nuestro esfuerzo en ganar dinero y ser más fuerte que el de al lado. Así, la competencia es excluyente y va dejando a los más débiles en el camino. Se produce una fábrica de marginados y pobres que se van quedando sometidos o sin nada.

Vales lo que tienes, y si no tienes nada vales poco. Estás, pues, llamado a ser un pobre a merced del rico y poderoso. Pero, lo peor es que tanto el rico como el pobre trabajan esforzadamente para sí sin percibir el drama del otro. Creamos un mundo de marginación e indiferencia. Los talentos o cualidades - minas- que nos han dejado las hemos robado para nuestro provecho propio. ¿Qué hemos hecho?

Se nos pedirá cuenta y tendremos que dar los resultados. Quizás sean muchos frutos, pero no importa tanto la cantidad sino la cualidad. ¿Cómo los hemos conseguido? Entenderemos que si no los hemos empeñado según la Voluntad de Dios, y que los hemos utilizado en provecho propio, mal asunto. Se nos habían dejado  en administración para ponerlos al servicio de los más necesitados.

Eso fue lo que hizo Jesús a su paso por este mundo. Se puso al lado de los excluidos, de los marginados, de los despreciados, de los enfermos y, desde ahí, transmitió al mundo un mensaje de solidaridad, de fraternidad y de verdad, justicia e igualdad y, sobre todo, amor. Un mensaje donde la dignidad de la persona es lo primero por ser, precisamente, hija de Dios. Y todo lo demás en función de ella.

No prima la economía ni el dinero antes que la persona. Por el hecho de ser persona todo tiene que estar supeditado a su bien, es decir, la salud, la educación, la vivienda, el trabajo...etc. Para, como le corresponde, tener una vida digna y justa. Pidamos que seamos capaces, con nuestros talentos y cualidades,  ir construyendo un nuevo orden en nuestros pueblos para que lo primero sea la persona humana según la Voluntad de Dios. Amén. 

martes, 20 de noviembre de 2018

ZAQUEO ERES TÚ Y TAMBIÉN YO

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Quisiera, Señor, responder a tu llamada como Zaqueo, pero necesito su valentía y su voluntad. Experimento comodidad, miedo y respeto humano y me cuesta abajarme del árbol de este mundo en donde estoy subido. Sí, quiero, pero no basta sólo con eso. Necesito tu Gracia porque sin ella nada puedo.

Es verdad que me has creado libre y esa libertad me compromete y me hace responsable de mis actos. Y eso significa que soy dueño de responder o no, lo que significa que mis actos son consecuencia de mi esfuerzo y voluntad. Pero, no me es fácil porque el mundo me seduce y mi voluntad es débil y frágil. Quiero pedirte en estos momentos la fortalece de tu Espíritu para vencer en mis tentaciones de pecados.

Necesito un espacio donde me pueda liberar de tanta seducción y donde encuentre fuerza y voluntad para la lucha de cada día. Necesito un ambiente donde la Vida de la Gracia sea el objetivo común y donde el calor de los hermanos me ayuden a perseverar y a contrarrestar esos olores de comodidad, de pereza y de temor a todo lo que sea compartir, darme y seguirte. Y eso este mundo no lo ofrece. Sé que hay hermanos que tratan de luchar como yo, pero necesitamos encontrarnos, arroparnos y fortalecernos.

Porque, Tú, Señor, estás donde dos o más se reúnen en tu nombre. Danos la energía y la sabiduría de irte conociendo y viendo claro el camino como a tantos, que te han buscado, les has iluminado. Quiero seguirte y responderte como lo hizo Zaqueo, pero también buscarte como te ha buscado él. Subirme al árbol de mi vida para verte y oírte tu invitación y, sin dudarlo, abajarme e invitarte a mi casa. Es corazón mío herido por el pecado.

Sáname, Señor, y darme la fortaleza para seguir tus pasos dejando todo aquello que entorpece mis pasos y dificulta mi camino. Ayúdame a desembarcar del barco donde voy adormecido por el tintineo de las olas mundanas y las comodidades de mis seguridades y bienestar. Despiértame de la insensibilidad de no sentir el sufrimiento de mis hermanos, de los que naufragan en la vida y no tienen donde aliviar sus heridas y sufrimientos. 

Yo, Señor, quiero contribuir a aliviarlos y a compartir mi vida con ellos. Dame la luz para encontrar ese camino y la fortaleza para poder cumplirlo dándome como Tú te has dado a cada uno de nosotros. Amén.

lunes, 19 de noviembre de 2018

REALMENTE TE SIENTES POBRE, INDIGENTE, CIEGO?

Resultado de imagen de Lc 18,35-43
Posiblemente nos cueste experimentarnos pobres criaturas. Y más todavía indigentes y ciegos. Seguramente nadie se definiría así. Todo lo contrario. Nos consideramos buenas personas, capaces de sentirnos orgullosas, medianamente inteligentes y hasta merecedoras de nuestro esfuerzos y logros. Y es verdad que algo de eso tendremos, pero, ¿de dónde lo hemos recibido? ¿No lo hemos recibido gratis?

Sin irnos más lejos recordemos que hace unos cuanto años eramos unas criaturas indefensa en manos de nuestros padres. Y de ellos hemos recibido la vida y el desarrollo de nuestro cuerpo. Pero, ¿y la inteligencia? ¿La hemos creado nosotros? ¿De dónde nos viene? ¿Por qué otros no la tienen y yo sí? ¿Quién me la ha dado? Recordemos que se nos han dado a uno tres talentos - Mt 25, 14-30 - a otro dos y a otro uno. Parece que a todos se nos ha dado algo, pero no igual para todos. ¿Querra significar Jesús que todo lo debemos poner en función de todos?

Porque, si a ti se te ha dado más es para que compartas y ayudes a que ha recibido menos. Todos debemos tener los suficiente para vivir dignamente y tener los mismos derechos. Porque, todo nos viene del mismo Padre. ¿Acaso la herencia del Padre no se reparte por igual entre todos los hijos? Y si acaso, los más indefensos, reciben mayor herencia para quedar más protegidos.

Para ver necesitamos primero vernos nosotros mismos y reconocernos necesitados de luz y claridad. Por eso, Señor, te pedimos, como Bartimeo, que veamos, que seamos capaces de comprender la necesidad que tenemos de Ti y que imploremos tu Misericordia y Compasión. Danos la sabiduría, Señor, de saber quienes somos y experimentarnos pecadores, pobres e indefensos, y necesitados de ver. De ver todo lo que hemos recibido de tus Manos generosas y misericordiosas y de saber ponerlas y compartirlas en función de los más pequeños y necesitados.

Danos la sabiduría, Señor, de saber aplicar esa sabiduría en nuestra vida y con respecto a nuestros hermanos. A saber dar en justicia y verdad a los que lo necesitan y no nos engañan ni se aprovechan de la picaresca de la apariencia y la mentira. Danos, Señor, luz para saber impartir verdad y justicia según tu Voluntad. Amén.

domingo, 18 de noviembre de 2018

PENULTIMO DOMINGO DEL AÑO LITURGICO

Resultado de imagen de Luades del XXXIII domingo del tiempo ordinario

Himno

Es domingo; una luz nueva
resucita la mañana
con su mirada inocente,
llena de gozo y de gracia.

Es domingo; la alegría
del mensaje de la Pascua
es la noticia que llega
siempre y que nunca se gasta.

Es domingo; la pureza
no solo la tierra baña
que ha penetrado en la vida
por las ventanas del alma.

Es domingo; la presencia
de Cristo llena la casa:
la Iglesia, misterio y fiesta,
por él y en él convocada.

Es domingo; «este es el día
que hizo el Señor», es la Pascua,
día de la creación
nueva y siempre renovada.

Es domingo; de su hoguera
brilla toda la semana
y vence oscuras tinieblas
en jornadas de esperanza.

Es domingo; un canto nuevo
toda la tierra le canta
al Padre, al Hijo, al Espíritu,
único Dios que nos salva. Amén.


LAUDES del XXXIII domingo del tiempo ordinario

sábado, 17 de noviembre de 2018

PEDIR ES NECESARIO

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No podemos pasar esta vida sin pedir. Lo necesitamos imperiosamente y de forma vital. Imprescindible, diría yo, pues nuestro camino es lucha diaria por avanzar desde la imperfección a la perfección. Y eso no podemos lograrlo sin el auxilio del Espíritu Santo. Somos seres imperfectos y, por nosotros mismos, no podemos perfeccionarnos. Se hace necesario el auxilio de la Perfección - el Espíritu Santo -  para alcanzar la perfección.

Ese es el camino hacia la santidad, ser perfectos como mi Padre Celestial es Perfecto - Mt 5, 48 - nos dice el Señor. Y ese debe ser nuestro objetivo y camino. De ahí la necesidad de nuestra insistencia y lo vital y fundamental que es para nuestro camino y vida. Y lo importante que esté apoyada en nuestra fe. Una fe que se deja ver en los gestos y actuaciones de nuestro camino.

Pedirle al Padre en justicia y verdad lo que verdaderamente necesitamos, tanto para la vida como para alcanzar esa santidad querida y perseguida como objetivo principal y primero de nuestro camino y como consecuencia de nuestra fe. Y, en esa lucha y camino de cada día no desfallecer, a pesar de que no veamos respuestas ni resultados, porque el Señor sabe el cómo y cuándo, la hora y el momento que nos conviene.

Una cosa es segura, el Señor nos escucha y nos responderá siempre. A nosotros nos toca aguardar con verdadera paciencia y, sobre todo, fe. Aprovechamos este momento del rincón de oración para pedirle, eso, fe y mucha paciencia y confianza. Sabemos, Padre, que eres bueno, que nos quiere y nos escucha, y que nos darás todo aquello que nos viene bien para nos desviarnos del verdadero camino que nos lleva a tu Casa.

Danos, Señor, la fuerza, la voluntad, la sabiduría, la perseverancia y la constancia de no desfallecer, e insistir con fe y confianza en pedirte lo que verdaderamente necesitamos, para alcanzar el Perdón y la Misericordia y permanecer a tu lado en gozo y plenitud hasta la Eternidad. Amén.