Señor, dame la prudencia para ver con claridad antes de actuar, para escuchar antes de hablar y para pensar antes de decidir.
Ayúdame a discernir entre lo urgente y lo importante, a reconocer mis límites sin temor y a buscar consejo cuando la duda me nuble el juicio.
Que no confunda la prudencia con la indecisión, ni la cautela con el miedo, sino que encuentre el equilibrio entre la acción y la reflexión.
Dame ojos para ver las consecuencias de mis actos, un corazón sereno ante la presión del momento y la sabiduría para elegir siempre el bien verdadero. Amén.
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

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