Blogueros con el Papa

UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular entre las 09, 30 y 10:30, en Canarias entre las 08:30 y 09:30, aproximadamente, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas demanda y hemos recibido de nuestro Padre Dios.

También estamos rezando un rosario cada día que hacemos normalmente en las primeras horas de la mañana aunque a veces, por premuras de tiempo, lo hacemos en otras horas del día. En el icono de la Virgen, debajo del rosario de todos los viernes, puedes encontrar el rosario correspondiente a cada día.

domingo, 18 de septiembre de 2016

¿QUÉ HABITA EN TU CORAZON?



No te engañes. Tú sabes lo que huele en tu corazón y lo que ansías y buscas. Pero también sabes lo que está bien y lo que no lo está. ¿Acaso se te esconde que robar está mal? Pero te gusta y disimulas, y, apegado a tus apetencias y egoísmos, tratas de engañarte y, demagógicamente, convencerte. Intentas justificar lo que es injustificable y distorsionar la realidad. Te auto engañas.

Pero, también es cierto que no puedes cambiar lo que habita dentro de tu corazón. Ese tufo a mal y a egoísmo es superior a tu fuerza. Recuerdas que venimos manchados por el pecado original, y limpiarlo por nosotros mismos no podemos. Necesitamos la Gracia del Bautismo para hacernos una buena limpieza, Pero luego necesitamos tener un mantenimiento y, con los sacramentos, sostener esa limpieza iniciada en el Bautismo.

Jesús no viene para recordarnos simplemente eso, sino para darnos esa Vida de la Gracia que necesitamos para sostenernos limpios. Eso sí, necesitamos encender todas nuestras luces y poner nuestra astucia al cien por cien. No vaya a ser que los hijos de las tinieblas nos engañen y nos pierdan. Y eso pasa por no separarnos del redil. Recuerda cuando Jesús nos habla de la oveja perdida y de la necesidad de estar a buen recaudo en el redil.

La Iglesia es nuestra casa y en ella podemos estar bien protegidos. Eso pasa por injertarnos en la comunidad parroquial, colaborando y participando. Revisa tus cualidades y dones, quizás tienes algunos enterrados que puedas desenterrar y poner a beneficio de todos. Administra bien todo lo que se te ha dado y no guardes nada para ti. Eso es también morir y darte a los demás.

Pidamos esa fuerza y sabiduría para ser astutos en y con la evangelización. Primero la nuestra, la propia, y luego con la de los demás. Porque nadie puede dar lo que no tiene. Amén.

sábado, 17 de septiembre de 2016

PRIMERO MORIR, PARA LUEGO VIVIR



La vida necesita ser sembrada para nacer, y lo sembrado necesita, primero morir, para luego dar vida. Igual nos ocurre a nosotros, necesitamos morir, para luego dar vida. Pero morir no es fácil, ni un instante. Morir es un proceso que exige tiempo, paciencia, fe y aceptación, y mucho amor. 

María, la Virgen, Madre de Dios y también Madre nuestra, nos sirve de ejemplo. Su vida fue un camino de muerte a sí mismo, renunciando a todo para hacer la Voluntad de Dios hasta llegar al pie de la Cruz. Seguir a María es seguir a Jesús, su Hijo, porque ella nos lleva irremediablemente a Él. En ella aprendemos a ser semilla que se deja morir, por la acción del Espíritu Santo, para dar frutos para Gloria de Dios.

Danos, Señor, la paciencia y perseverancia de tu Madre, María, nuestra Madre, para ser semilla como ella y perseverar también como ella en buena tierra y, hundiendo nuestras raíces en ella, dar los frutos que, Tú, Señor, por la acción del Espíritu Santo, esperas de nosotros.

Infunde en nuestros corazones la fortaleza y voluntad necesaria para resistir y rechazar las tentaciones de la mala tierra de este mundo, que pretende ahogar nuestra esperanza y nuestra fe. Riega, Señor, nuestra vida con esa agua que ofreciste a la samaritana, que salta hasta la Vida Eterna, para que nuestro vivir sea un morir a esta vida para, dando frutos, vivir para la Eternidad. Amén.

viernes, 16 de septiembre de 2016

LA MUJER EN LA IGLESIA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS




Se constata un hecho, hay más presencia de mujeres que hombres en la Iglesia. Los ministerios de pastorales parroquiales son llevados por mujeres, y creo que esa es la tónica general de la Iglesia. No lo afirmo, pero creo, salvo error, que es la tendencia en todas partes aunque haya alguna excepción. 

Si puedo afirmar que en mi parroquia ocurre eso, abundan las mujeres: el ministerio de liturgia lo llevan las mujeres, no hay ningún hombre; la catequesis ocurre lo mismo; yo soy el único hombre que doy catequesis prebautismal y a adultos. En estos días, mañana concretamente, se agrega un hombre más. Espero que haya perseverancia y continúe. Y todos los demás servicios están ocupados por mujeres.

Eso no quiere decir que haya algunos hombres que colaboran y hacen algo. Sobre todo en algunos movimientos, pero la abundancia es femenina. Y en el archipiélago canario ocurre lo mismo por lo general, aunque en algunas parroquias hay bastantes hombres. Y digo esto porque creo que la mujeres tiene un papel muy importante en la Iglesia, y tan importante que hasta en el Evangelio, Lucas destaca este pasaje de un día de trabajo, pudiéramos decir, en el que Jesús recorre pueblos y ciudades acompañados de los doce y varias mujeres.

La mujer ocupa un lugar de relieve en la vida pastoral y evangélica dentro de la Iglesia, y su aportación a lo largo de la historia eclesial ha sido relevante. ¡Bendita mujeres!, empezando por la Madre de Dios, de la que tanto hablamos y queremos. Madre en la que se apoyó la Iglesia en sus primeros días de vida después de la Ascensión de Jesús a los Cielos.

Pidamos al Espíritu Santo que continúe suscitando vocaciones religiosas y seglares de mujeres en la Iglesia que trabajen para sostenerla tanto en el orden material como espiritual. Mujeres santas y doctoras de la Iglesia que aportan testimonio y vida a la Iglesia. Pero también que despierte en los hombres vocaciones sacerdotales que aviven la Iglesia de savia nueva, rejuvenecida y activa que den testimonio de la Buena Noticia de Salvación.

Porque la Iglesia es el reflejo de Dios en la tierra, y no sólo el hombre, ni tampoco la mujer lo reflejan, sino ambos, porque Dios es la imagen semejante del hombre y la mujer. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

MARÍA, TAMBIÉN MADRE MÍA

Nuestra Señora de Los Volcanes. Patrona de Lanzarote.


María comprometió su vida hasta las últimas consecuencias. No podía ser de otra forma, porque su Sí significaba eso, toda tuya Señor hasta el final. De la misma forma que el Hijo, encarnado en su seno, se comprometió voluntariamente a la Voluntad del Padre hasta el extremo de dar su Vida por la redención y salvación de cada uno de los hombres y mujeres del mundo.

Jesús ha redimido al mundo, pero la redención ha empezado por María y en María. Ella ha dado su seno para que el Hijo se encarnara en Naturaleza humana, despojándose de su Divinidad, sin dejar por eso de tener también Naturaleza Divina, pero no usándola sino igualado en todo al hombre menos en el pecado. María, madre de los Dolores, soportó su compromiso con fidelidad, obediencia, paciencia, humildad y perseverancia hasta la última hora al pie de la Cruz.

María, Madre también nuestra, ayúdanos a soportar con humildad, paciencia, obediencia, perseverancia y fidelidad los avatares y caminos que la vida nos proponga y disponga con la disponibilidad que tú misma abrazaste para abrirte a la acción del Espíritu Santo. María, Madre de Dios y también Madre nuestra, que al pie de la Cruz recibiste ese encargo de tu Hijo en Juan, el discípulo amado, danos la fortaleza que tú has sostenido en el Espíritu Santo para llegar hasta esos últimos momentos al pie de la Cruz.

Intercede por nosotros para que también seamos capaces, por la Gracia y Misericordia de Dios, llegar a brindar todos los instantes de nuestra vida en ofrecimiento y oración constante por, no sólo cumplir, sino vivir el Amor de Xto. Jesús injertado en lo más profundo de nuestro corazón. 

Contigo a nuestro lado esperamos encontrar apoyo y cuidado maternal de Madre que nos acompaña, nos espera y aguarda para, junto a ti, seguir la huella de tu Hijo Jesús hasta el pie de la Cruz. Amén.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

SÓLO EN LA CRUZ Y POR LA CRUZ NOS LLEGA LA SALVACIÓN




En ese momento, Señor, que eres levantado en la Cruz, quedamos rescatados y liberados de nuestros pecados. Porque, Tú, en ese madero, crucificado, te entregas a la muerte para nuestra salvación. ¿Es qué valgo mucho para Ti, Señor? Porque no se puede entender de otra manera.

Yo, pequeño, miserable, indiferente e incluso osado y necio que se ríe en tu propia cara de tu Amor, de tu Sacrificio, de tu Palabra y de tu Pasión. Y que pasa indiferente ante tu Muerte. ¿Cómo se explica que Tú mueras por mí? ¿Y que estés dispuesto a perdonarme y a salvarme si decido arrepentirme? Y es que en la medida que sigo preguntándome interrogantes, cada ve entiendo menos.

Sin embargo, Señor, presiento que lo que Tú dices va en serio. Y más en serio, Señor, que eres el Hijo de Dios, porque nadie puede amar como amas Tú. Y porque sólo con esa forma de amar nos puedes salvar, porque sólo salva el Amor. Por todo eso, hoy te pido sabiduría para entender tu Amor y tu Misericordia. Y no es que pretenda entenderlas, porque me basta tu presencia y tu Palabra. ¿A dónde voy a ir, Señor? Sólo Tú tienes Palabra de Vida Eterna.

En el mundo sabemos ya lo que podemos encontrar. Cada día se estropea más y se hace viejo. Pero, sobre todo, si se aparta de Ti queda a la deriva y vaga sin rumbo, perdido y sin más horizonte que la muerte. Tú, Señor, sin embargo, has dado Tu Vida por cada uno de nosotras. Ayúdanos a responderte, a caminar en tu Palabra y a servirte por amor sirviendo a los hermanos. 

Ayúdanos a cargar con nuestra cruz, nuestras pequeñas cruces, y, soportándolas, llevarlas hasta nuestro propio Gólgota, y, en la muerte, unirnos contigo, Señor, para permanecer para siempre en la alegría, felicidad y el gozo de tu presencia. Amén.

martes, 13 de septiembre de 2016

BAUTIZADOS EN UN MISMO ESPÍRITU



Tras nuestro Bautismos quedamos incorporados al Cuerpo de Cristo. En Él formamos un sólo Cuerpo y cada uno de nosotros somos sus miembros. Y cada miembro ha de tener su función propia. Pablo, en su carta a los Corintios 12, 12-14. 27-31a. nos describe esta realidad. La pregunta que nos surge ahora es descubrir cuan es nuestra misión como miembro de ese Cuerpo de Cristo.

Y en esa actitud y necesidad te pedimos, Señor, que nos ilumines y nos des la sabiduría de descubrir nuestras actitudes y cualidades recibidas, es decir, nuestros talentos, para ponerlos al servicio de los demás. Porque, ocurre, que muchas veces queremos hacer las funciones que son para otros y para la que nosotros no estamos preparados. Es de vital importancia saber cual es mi misión y para la que he sido vocacionado.

Porque todos no vamos a ser apóstoles, a hacer milagros, ni a curar enfermedades, ni a ser maestros...etc. Cada cual tiene su empeño y su misión, porque se trata de todos ser misioneros, pero de diferentes clase de misiones. No todos podemos estar en lugares recónditos, inhóspitos, lejanos o cercanos. También en la ciudades, en los pueblos, en las parroquias y en todas partes se necesitan misioneros.

Y en cada lugar hay multitud de servicios y necesidades. De modo que hay que estar en las escuelas, en los hospitales, en las parroquias, en los trabajos, en el ocio y diversión, en las acogidas, en las enfermedades, en y con los marginados, pobres, descarriados...etc. Hay muchos carismas, y descubrir cada uno el suyo es la mayor y más hermosa tarea que tenemos. Descubrirlos para ponerlos al servicio de los demás.

Por eso, Señor, te pedimos que nos enseñes a ser compasivos y a darnos cuenta, como te ocurrió a Ti con esa pobre viuda de Naim, de las necesidades de los que se cruzan en nuestros caminos y en nuestras vidas. amén.

lunes, 12 de septiembre de 2016

SEÑOR, AUMENTA MI FE



Cuando se cree no se duda. Se cree que esto va a pasar y ya está. Sin embargo, mi fe, aunque quiere creer y lo cree, siempre mantiene esa duda dentro de sí, y es lo normal y lógico. Porque la fe no la podemos comprar, ni siquiera adquirir. La fe es un don que da Dios y que yo, por eso, le pido encarecidamente.

Sí, experimento que tengo más fe, porque en el tiempo lo noto. Creo que ahora me costaría mucho dejar al Señor, pero también siento el peligro de instalarme y acomodarme a unas prácticas, unas reflexiones y unas casi costumbre que, quizás, me hacen sentir bien. Pero eso no basta. La fe implica algo más. Es un riesgo que demuestra que se cree, porque cuando tú crees en alguien arriesgas hasta tu vida por ese alguien.

En ese sentido, creo, que nos invita el Papa Francisco a meter líos hasta el punto de arriesgarnos. Porque la fe complica y mete en líos. Supongo que fue una complicación para aquel centurión recabar la ayuda de Jesús. ¿Un centurión romano creyendo en el Dios de los judíos? Podía verse complicado si eso trasciende. Y mira que ha trascendido hasta el punto que se repiten sus palabras en todas las misas de la Iglesia.

Señor, aumenta mi fe y dame la fortaleza y el valor de comprometerla, de proclamarla y de arriesgarla. Y no se arriesga sólo poniéndola en peligro, sino reflejándola en tu vida con el servicio, la escucha, la comprensión y la caridad. La fe se enciende en la medida que tu corazón queda prendido por y de ella. Y al prenderse quema todo lo que se le acerca. Se nota una fe viva. Así se notó la del centurión que la sacó a relucir por su siervo gravemente enfermo.

Danos, Señor, ese don de la fe. Una fe viva, disponible, entregada, servicial, amorosa, caritativa, compasiva, solidaria y misericordiosa, para que, sacándola a la calle, los demás puedan verla. Amén.