jueves, 30 de marzo de 2017

SALMO 142, 1-11: LAMETANCIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA

Ant: En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.
El hombre no se justifica por cumplir la ley, sino por creer en Cristo Jesús (Ga 2,16)
Señor, escucha mi oración;
tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú, que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
Mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti.
Indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

2 comentarios:

camino dijo...


En la mañana hazme escuchar tu gracia,ya que confío en ti. Gracias.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Quizás quedemos sorprendidos de muchos que, aparentemente estando lejos del Señor, le visitan y sirven todos los días en el prójimo más cercano. Quizás quedaremos sorprendidos cuando a esos, considerados alejados, el Señor les sorprenda abriéndoles las puertas del Paraíso porque cuando tuvo sed, hambre, desnudo, sin compañía...etc, ellos le sirvieron en el prójimo.