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jueves, 13 de abril de 2017

UN MANDAMIENTO CON EJEMPLO

Jesús nos ofrece hoy, no sólo el mandamiento, sino que nos da también ejemplo. Un ejemplo que lo lleva dando durante todo su paso por este mundo. Sus Palabras y Obras así lo atestiguan y dejan huella. Pero, hoy, llegada su hora, quiere dejarnos más claramente nuestra condición humilde de servicio por amor. Se inclina y se humilla para ponerse al servicio del hombre con esa expresión del lavatorio de los pies.

Lavatorio al que se opone en principio el impetuoso y pronto Pedro. Se niega a que Jesús, el Señor, se rebaje a esa acción. ¿Cómo puede ser eso, si me corresponde a mí, Señor, lavarte tus pies? Pero, la respuesta de Jesús es categórica: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».  Es imprescindible dejarnos lavar por Jesús.

Y es imprescindible, porque no estamos limpios; es imprescindible, porque el hombre no sabe amar. El amor es un don de Dios y necesitamos dejarnos llevar por su Mano para aprender y poder amar. No tenemos capacidad para amar como ama y nos ama Dios. Nuestro amor es mundano, egoísta y busca recompensa y compensación. No es que no sepamos solo, sino que no podemos. Necesitamos la Gracia de Dios para amar hasta el punto de darnos y morir para bien de los demás.

Y eso, Señor, en el día del amor te imploramos que nos lo conceda. Danos, Señor, esa sabiduría, esa capacidad y fortaleza para amar. No un amor, como acostumbramos los hombres a vivir y dar, sino un amor de renuncia, desinteresado, gratuito y hasta el extremo. 

Sí, Señor, nos sabemos limitados, pobres y pequeños para poder amar así, pero también sabemos que si Tú nos lo has mandado a vivir es porque, contigo, podemos lograrlo. Y, como Tú mismo nos has dicho, insistimos y te rogamos hasta que la voz se nos apague, suplicándote que nos transforme nuestro débil, humano, endurecido y de piedra corazón, en un corazón suave, generoso, limpio, entregado, servicial y dispuesto a morir por el bien de los demás. Amén.

2 comentarios:

camino dijo...

Muchas, gracias, por sus palabras, es una gran verdad que el ambiente puede ayudarnos, siempre y cuando se vive en ese tipo de ambiente o comunidades,que sabe escucharnos y se puede expresar lo que se va descubriendo en el Señor, pero no todo tenemos ese ambiento o grupo que te ayude, bueno no entiendo mucho de comunidad virtual, pero aquí he encontrado un sitio donde expresar lo que siento de ese Dios que me sorprende y muchas veces me confunde, no se lo que digo, y ni se lo que me pasa, pero si esto es orar , creo que estoy aprendiendo, gracias, por su delicadeza, buscare momento de ir al sagrario y estar allí, y celebra la eucaristía, sin miedo al que dirán, y tratare de orar continuamente aunque no me he fácil pero lo intentare, gracias, dejare que ÉL me lave, aunque tampoco es fácil, porque estoy muy llena de mi, gracias , Señor, Salvador. que Pase unos días muy santo.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Claro, camino, eso es orar. Simplemente hablar con Dios. Perseverar es estar a su lado, y lo estamos cuando tratamos de vivir en su Voluntad. Y, ¿cuál es? La de amarnos, que se refleja en tratarnos con respeto, con justicia y misericordia. Las obras de misericordia. Cuando nos esforzamos en eso, estamos abrazando al Señor, y esos abrazos son los que Él acepta, acoge y recibe con gusto y misericordia. Él nunca nos fallará y nos irá llenando de su Gracia. Esa es nuestra confianza y nuestra fe.

Feliz Pascua de Resurrección.